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Tierra Santa: La subsistencia de la comunidad cristiana depende de nuestra generosidad

Testimonio del P. Solana, director del proyecto Magdala, Israel.

(zenit – 23 abril 2020).- Dado que el estallido de la pandemia ha provocado el cese de la actividad turística en Tierra Santa, los lugares santos e instituciones, así como los trabajadores cristianos, han dejado de recibir los ingresos generados por dichas actividades.

En este sentido, el padre Solana recuerda la importancia de la colecta del Viernes Santo para Tierra Santa celebrada en todo el mundo y pospuesta este año para el 13 de septiembre, ya que estos recursos permiten la subsistencia de la Iglesia local en la consabida zona geográfica y, eventualmente, “para un modesto crecimiento o seguro de vida”.

Vista del Mar de Galilea desde Magdala

De hecho, efectivamente, en este momento de pandemia, tal y como indica el sacerdote, la comunidad e instituciones católicas no se podrían mantener si no existiera una reserva procedente de estos medios.

Proyecto Magdala
El padre Juan María Solana, sacerdote de los Legionarios de Cristo, inició en 2005 el proyecto de Magdala, situado en este lugar de Israel conocido como la antigua ciudad de María Magdalena.

El padre Juan María Solana durante la inauguración de la casa de peregrinos de Magdala
(Foto: © Magdala)

Desde un principio la idea fue la de destacar en él el ministerio de Jesús en esa zona del lago de Galilea, su arte para atraer a la gente y transformar sus vidas. El sitio está pensado como espacio de oración, de alabanza, de meditación, de formación y de crecimiento espiritual para personas de todas las religiones.

Centro para peregrinos
El pasado 24 de noviembre, Magdala abrió un nuevo centro de hospedaje para peregrinos y visitantes. El proyecto, desarrollado en gran parte por mexicanos, incluyendo su director actual, el padre Solana, está ubicado a las orillas del Mar de Galilea en la región del norte de Israel.

La casa cuenta con 160 habitaciones, la mayoría con balcones y vista al Mar de Galilea o a las ruinas de la antigua ciudad de Magdala, así como con amplios espacios de oración, meditación y reflexión.

Casa de huéspedes de Magdala

zenit ha conversado con el padre Solana para conocer cuál es la situación en Tierra Santa y en Magdala tras la irrupción de la pandemia del coronavirus y acercar a la situación actual de los cristianos en este lugar sagrado.

Emergencia sanitaria
El sacerdote destaca que, como a todas las instituciones católicas de Tierra Santa, la situación de emergencia sanitaria actual ha afectado “indirectamente” a Magdala. Israel fue uno de los países que implementaron con más rapidez las medidas de seguridad y prevención y esto implicó, entre otros procedimientos, “no dejar entrar al país a personas o dejarlas entrar en un régimen de cuarentena, de aislamiento”.

Israel “se blindó completamente” y se tomaron medidas inmediatas de confinamiento, de distancia de seguridad, de uso de mascarillas y guantes, “se cerraron los lugares públicos y se prohibieron las reuniones de más de 10 personas”.

Esto –relata– generó para todos una situación social “complicada”, los lugares santos se vieron obligados a cerrar de un día para otro.

Desaparición de los peregrinos
En consecuencia, los peregrinos desaparecieron “prácticamente de la noche a la mañana”, relata el padre, así que, como el resto de lugares santos, hoteles y casas de peregrinos, Magdala, “se vació inmediatamente”.

El cierre de Magdala ha provocado “retos muy serios y dolorosos” en lo referente a la falta de ingresos o a las medidas necesarias para el personal del centro. La propia comunidad ha tenido que limitarse a “lo mínimo indispensable”, a una cuarentena muy exigente para prevenir la COVID-19.

Levantamiento progresivo del confinamiento
No obstante, señala el padre Solana, todo esto tiene su vertiente positiva: Israel es uno de los estados que mejores datos arroja frente al coronavirus. “Aunque han existido algo más de 13.000 contagiados, el número de muertos ha sido muy bajo y en muchos casos eran personas que presentaban un cuadro de salud complicado”.

Ahora, “después de un mes”, Israel está comenzando a levantar progresivamente el confinamiento y “ya se permite abrir a algunos establecimientos y a algunas fábricas de productos de primera necesidad”.

Comunidad cristiana en Tierra Santa
La comunidad cristiana y católica en Tierra Santa es muy pequeña, son “una exigua minoría en la población de Israel y los territorios palestinos”. Según las últimas cifras que el padre conoce, los cristianos no constituyen más de 250.000 personas.

Como minoría, la comunidad cristiana tiene que asumir estas circunstancias adversas “con mucha soledad, frecuentemente sin un apoyo consistente a sus derechos”. Por otro lado, este colectivo vive en su mayoría de las peregrinaciones, del turismo religioso y, al haber cesado la actividad, muchos de los negocios “se han venido abajo”, al menos temporalmente.

Importancia del turismo
“Hoteles, guías, chóferes, autobuses, transporte, restaurantes, tiendas de souvenirs, lugares santos, todo está cerrado” y la mayoría de sus trabajadores son cristianos.

Por ello, el padre mexicano sostiene que el cristiano es uno de los sectores de población más afectados y uno de los que tardará más tiempo en recuperarse económicamente, pues las actividades que realizan no son “de estricta necesidad”, como sí lo son el alimento, la higiene o la educación.

El retraso en la reactivación de las actividades turísticas no solo tiene que ver con el hecho de que los lugares estén cerrados, sino con la nueva situación económica de las personas generada tras el parón económico de la pandemia, es difícil que la gente pueda permitirse rápidamente viajar a Tierra Santa o a otros lugares.

“Efecto tsunami”
“Gracias a Dios” y a la eficacia y premura de las medidas del Gobierno, en Israel no ha existido la crisis en el campo sanitario que se ha producido en otros países. No obstante, sí ha existido lo que el sacerdote Legionario de Cristo define como un “efecto tsunami”. Esto se traduce en que ahora es necesario mantener muchas instituciones sin recursos económicos o en las que estos son muy escasos.

El padre piensa en las instituciones e individuos que tienen deudas y en el tiempo que ha de transcurrir hasta que dispongan de los medios para hacerles frente. La recuperación económica, sin duda, constituye un “reto grande”.

Ecumenismo y diálogo interreligioso
El centro de peregrinación Magdala siempre ha mantenido contacto estrecho con cristianos de diversas denominaciones, judíos y musulmanes. No obstante, como todas las relaciones, las ecuménicas e interreligiosas también se han visto medradas.

Las actividades se han suspendido, pero el sacerdote destaca que en Tierra Santa han tenido lugar eventos de oración con personas de distintos credos “pidiendo a Dios para que se venza y se supere pronto el coronavirus y sus consecuencias”.

Por ejemplo, en Jerusalén se organizó un “profundo y hermoso momento de oración y unión” en el que se reunieron musulmanes, judíos, drusos y cristianos de diferentes denominaciones.

“Cuando todos tenemos un enemigo común que vencer, de algún modo, nos unimos” y la oración es uno de los medios con el cual lo podemos vencer “porque Dios es el que guía todos los hilos de la historia”, apunta el sacerdote mexicano.

“Apoyo moral” a Tierra Santa
En cuanto a la manera en que el mundo cristiano puede ayudar a Tierra Santa, el padre Juan Solana habla del apoyo moral que supone “amar” este lugar y promover cuestiones como el proceso de paz entre israelíes y palestinos.

Del mismo modo, se puede contribuir a la promoción del diálogo ecuménico e interreligioso en esta región, “porque vivimos en la frontera de las religiones y en la frontera de los mundos y las civilizaciones”.

Fomentar la actividad turística
Asimismo, existen formas más prácticas y materiales de apoyar a la comunidad de estos sagrados lugares. La primera es la de acudir en peregrinación, cuando sea posible, para fomentar la actividad turística religiosa de la que viven los cristianos.

Estos viajes, además de permitir a los peregrinos la renovación de la fe o el encuentro con sus raíces, proporcionan trabajo, medios de subsistencia y cierto bienestar a “una buena parte de nuestros hermanos cristianos”.

Colecta mundial para Tierra Santa
Asimismo, se refirió a la colecta mundial del Vaticano para Tierra Santa que se celebra todos los años el Viernes Santo. Esta supone “una ayuda importante” para mantener las instituciones (escuelas, hospitales, orfanatos..), lugares santos, santuarios, congregaciones religiosas… y también a crear “zonas residenciales para cristianos jóvenes” que de otra forma no podrían tener acceso a una casa.

Este año, aunque por motivo de la emergencia sanitaria la recaudación se ha pospuesto a septiembre, el padre Solana invita a todos los lectores a “ser generosos con Tierra Santa” a través de esta colecta y de aquellas que pudieran hacer cuando viajen a ella.

Ayuda a Magdala

Además, el director de Magdala cuenta cómo en el caso concreto de este centro de peregrinación, tras la reciente inauguración de la casa de peregrinos, la situación es delicada. Se adquirieron deudas que iban a ser pagadas con la afluencia de personas a la misma y esta ha sido reducida a cero.

Por lo tanto, en este momento no disponen de recursos para solventar las necesidades del día a día, de mantenimiento, de seguros…

“Cualquier ayuda para seguir adelante con este proyecto sería muy agradecida”, afirma el sacerdote, y recuerda que, como “partecita del mosaico de Tierra Santa”, todo lo que ayude a  esta región, “ayuda también a Magdala”.

Misa en Magdala
El padre Juan María Solana celebra todos los días la Santa Misa desde Magdala, Israel, a las 18 (hora local), las 10 horas en México, las 17 horas en España. La celebración eucarística puede ser seguida a través de las siguientes cuentas:

Facebook: @MagdalaEspañol@OficinaTerraSancta

Youtube: Experience Magdala

LARISSA I. LÓPEZ


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