eucaristia

Majadahonda. Hoja Parroquial 1203, Eucaristía del 9.2.2020, Domingo V Tiempo Ordinario

VOSOTROS SOIS LA SAL DE LA TIERRA
Mt 5,13-16

La belleza de los sueños

La oruga caminaba, segura, a la gran montaña. El saltamontes le advirtió:
«¡Debes estar loca!
¿Cómo piensas superar los lagos, las rocas, las colinas… ?».
Sin embargo, la oruga continuaba su camino.
Un topo, una langosta, una araña, y hasta la rana, le aconsejaron desistir de su sueño.
«Morirás en el intento».
Y así fue: aquella noche, agotada, se recostó en la tierra con un pensamiento:
«Mañana estaré mejor».
Pero falleció… Los animales fueron a ver sus restos y, de pronto, de aquella oruga, surgió una hermosa mariposa que salió volando hacia lo más alto de la montaña. ¡El sueño de la oruga se había hecho realidad!

DIOS NOS HABLA

PRIMERA LECTURA
Lectura del libro de ISAíAS 58,7-10

Esto dice el Señor:
«Parte tu pan con el hambriento, hospeda a los pobres sin techo,            cubre al que ves desnudo, y no te desentiendas de los tuyos.
Entonces surgirá tu luz como la aurora, enseguida se curarán tus heridas,     ante ti marchará la justicia, detrás de ti la gloria del Señor.
Entonces clamarás al Señor y te responderá; pedirás ayuda y te dirá: “Aquí estoy”.
Cuando alejes de ti la opresión, el gesto acusador y la calumnia,                        cuando ofrezcas al hambriento de lo tuyo y sacies el alma afligida,                  brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad como el mediodía».

SALMO
SALMO RESPONSORIAL  (111, 4- 5.6- 7.8a y 9)
R: El justo brilla en las tinieblas como una luz.

En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo.
Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos.

Porque jamás vacilará.
El recuerdo del justo será perpetuo.
No temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor.

Su corazón está seguro, sin temor.
Reparte limosna a los pobres;
su caridad dura por siempre
y alzará la frente con dignidad.

SEGUNDA LECTURA
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los CORINTIOS 2,1-5

Yo mismo, hermanos, cuando vine a vosotros a anunciaros el testimonio de Dios, no lo hice con sublime elocuencia o sabiduría, pues nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y éste crucificado.
También yo me presenté a vosotras débil y temblando de miedo; mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación y el poder del Espíritu, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

Aleluya, aleluya, aleluya.
Yo soy la luz del mundo –dice el Señor–
el que me sigue tendrá la luz de la vida
EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san MATEO 5,13-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
–Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?
No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.
Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
Brille así vuestra luz ante los hombres para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos.

COMENTARIO
LA VIDA COMO RAPIÑA
Vosotros sois la sal de la tierra
Mt 5, 13-16

Un día sí y otro también, saltan a los medios de comunicación nuevos casos de corrupción y fraudes escandalosos. No son hechos que han brotado de pronto entre nosotros, sino el resultado lamentable de una contradicción que ha acompañado la gestación de la moderna sociedad democrática desde sus orígenes.

Por una parte, la filosofía democrática proclama y postula libertad e igualdad para todos. Pero, por otra, un pragmatismo económico salvaje, orientado hacia el logro del máximo beneficio, segrega en el interior de esa misma sociedad democrática desigualdad y explotación de los más débiles.

Este es el principal caldo de cultivo de la corrupción actual. Como decía el escritor italiano Claudio Magris, «vivimos la vida como una rapiña». Seguimos defendiendo los valores democráticos de libertad, igualdad y solidaridad para todos, pero lo que importa es ganar dinero como sea. El «todo vale, con tal de obtener beneficios, va corrompiendo las conductas, viciando las instituciones y vaciando de contenido nuestras solemnes proclamas.

Se confunde el progreso con el bienestar creciente de los afortunados. La actividad económica, sustentada por un espíritu de lucro salvaje, termina por olvidar que su meta es elevar el nivel humano de todos los ciudadanos. Los políticos, por su parte, parecen ignorar que esos desarraigados que producen «inseguridad ciudadana» no son fruto de una situación heredada, sino algo que estamos generando ahora mismo dentro de nuestro sistema.

Todo se sacrifica al «dios», del interés económico: el derecho de todo hombre al trabajo y a una vida digna, la transparencia y honestidad en la función pública, la verdad de la información, el nivel cultural y educativo de la TV.

¿Hay alguna «sal» capaz de preservarnos de tanta corrupción? Se pide investigación y aplicación rigurosa de la justicia. Se piensa en nuevas medidas sociales y políticas. Pero se echa en falta un nuevo tipo de personas capaces de sanear esta sociedad introduciendo en ella honestidad. Hombres y mujeres que no se dejen corromper ni por la ambición del dinero ni por el atractivo del éxito fácil.

«Vosotros sois la sal de la tierra», estas palabras dirigidas por Jesús a los que creen en El, tienen contenidos muy concretos hoy. Son un llamamiento a mantenernos libres frente a la idolatría del dinero, y frente al «progreso» cuando éste esclaviza, corrompe y produce marginación. Una llamada a desarrollar la solidaridad responsable frente a tantos corporativismos interesados. Una invitación a introducir misericordia en una sociedad despiadada que parece reprimir cada vez más «la civilización del corazón».

Ed.  BUENAS NOTICIAS

FORMACIÓN

La íntima relación entre hambre y pobreza
y el deterioro del planeta

Manos Unidas es la organización de la Iglesia católica en España para la lucha contra el hambre y la pobreza que sufren los pueblos más excluidos del planeta.

En su campaña «Quien más sufre el maltrato del planeta no eres tú», la ONG denuncia que las poblaciones más vulnerables son las más afectadas por la actual crisis medioambiental.

Con el objetivo de defender los derechos humanos, especialmente entre las personas más empobrecidas del Sur, Manos Unidas promueve proyectos de desarrollo para que las comunidades a las que apoya alcancen una vida digna, lo que incluye el indispensable derecho a la alimentación y a vivir en un medioambiente sano. Asimismo, a través de las iniciativas de sensibilización que lleva a cabo en España, la Organización promueve una reflexión sobre nuestros modos de vida y consumo y propone cambios para hacerlos más solidarios y sostenibles.

UNA CRISIS HUMANA, SOCIAL Y AMBIENTAL

El modo de vida dominante, nuestro consumismo, las estructuras de poder y la cultura del derroche en la que vivimos, provocan el actual deterioro medioambiental y las crisis humana y social que lo acompañan y refuerzan.

El hambre y la pobreza son dos realidades muy relacionadas con los daños medioambientales, cuyas huellas más graves son la contaminación, el cambio climático, el agotamiento de los recursos, la destrucción de habitáis y ecosistemas, las inundaciones y las sequías extremas, la desertificación y la deforestación.

Los seres humanos dependemos del medioambiente para satisfacer toda una serie de derechos básicos como el derecho a una alimentación adecuada, el derecho al agua potable, el derecho a una vivienda digna, o el derecho al más alto nivel de salud física y mental. Aunque todos sufrimos cada vez más las consecuencias del cambio climático y del deterioro medioambiental, son las poblaciones más empobrecidas del Sur las más afectadas por estos desequilibrios.

60 años de experiencia
en el ámbito de la cooperación al desarrollo
y la sensibilización

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