eucaristia

Majadahonda. Hoja Parroquial 1202, Eucaristía del 2.2.2020: «La presentación del Señor»

MIS OJOS HAN VISTO A TU SALVADOR
Lc 2,22-32

Tómate tiempo para pensar..
Tómate tiempo para rezar.
Tómate tiempo para reír,
es la fuente de poder,
es el mayor poder sobre la tierra,
es la música del alma.

Tómate tiempo para jugar.
Tómate tiempo para amar y ser amado.
Tómate tiempo para dar,
es el secreto de la perpetua juventud,
es el privilegio que nos da Dios.
El día es demasiado corto para ser egoísta.

Tómate tiempo para leer.
Tómate tiempo para ser amable.
Tómate tiempo para trabajar,
es la fuente de la sabiduría,
es el camino de la felicidad,
es el precio del éxito.
Tómate tiempo para hacer caridad,
es la llave del Cielo.

(de la pared del Hogar para Niños de Calcuta)

DIOS NOS HABLA

PRIMERA LECTURA
Lectura de la profecía de MALAQUíAS 3,1-4

Esto dice el Señor:
«Voy a enviar a mi mensajero para que prepare el camino ante mí.
De repente llegará a su santuario el Señor a quien vosotros andáis buscando; y el mensajero de la alianza en quien os regocijáis, mirad que está llegando, dice el Señor del universo.
¿Quién resistirá el día de su llegada?, ¿Quién se mantendrá en pie ante su mirada? Pues es como fuego de fundidor, como lejía de lavandero. Se sentará como un fundidor que refina la plata; refinará a los levitas y los acrisolará como oro y plata, y el Señor recibirá ofrenda y oblación justas.
Entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en tiempos pasados, como antaño».

SALMO
SALMO RESPONSORIAL (23,7.8.9.10)
R: El Señor, Dios del universo, él es el Rey de la gloria.

iPortones!, alzad los dinteles,
que se alcen las puertas eternales:
va a entrar el Rey de la gloria.

¿Quién es ese Rey de la gloría?
El Señor, héroe valeroso;
el Señor valeroso de la batalla.

iPortones!, alzad los dinteles,
¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, Dios del universo,
éI es el Rey de la gloria.

SEGUNDA LECTURA
Lectura de la carta a los HEBREOS 2,14-18

Lo mismo que los hijos participan de la carne y de la sangre, así también participó Jesús de nuestra carne y sangre, para aniquilar mediante la muerte al señor de la muerte, es decir, al diablo, y liberar a cuantos, por miedo a la muerte, pasaban la vida entera como esclavos.
Notad que tiende una mano a los hijos de Abrahán, no a los ángeles. Por eso tenía que parecerse en todo a sus hermanos, para ser sumo sacerdote misericordioso y fiel en lo que a Dios se refiere, y expiar los pecados del pueblo. Pues, por el hecho de haber padecido sufriendo la tentación, puede auxiliar a los que son tentados.

Aleluya, aleluya, aleluya.
Luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.
EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san LUCAS 2,22-32

Cuando se cumplieron los días de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones».
Había entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo estaba con él. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.
Y cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo acostumbrado según la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:
«Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel».

Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo y dijo a María, su madre:
«Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y será como un signo de contradicción —y a tí misma una espada te traspasará el alma—, para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones».
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, ya muy avanzada en años. De joven había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones noche y día. Presentándose en aquel momento, alababa también a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación dé Jerusalén.
Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño, por su parte, iba creciendo y robusteciéndose, lleno de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con él.

COMENTARIO
LUZ PARA ALUMBRAR A LAS NACIONES
confianza en Dios…
Lucas 2, 22-32

Hoy es la fiesta de la Presentación de Jesús en el Templo y de la Purificación de María. Es el popular Día de la Candelaria. A imitación de Cristo, y según sus palabras, los cristianos estamos llamados a ser la luz del mundo: «Alumbre así vuestra luz a los hombres para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo. La fiesta se sitúa a los cuarenta días del nacimiento de Jesús. Según lo marcado por la ley de Moisés, José y María suben al Templo para presentar al Señor a su hijo  primogénito y para entregar  la  ofrenda de purificación de la madre: un par de tórtolas o dos pichones. Es la ofrenda de los pobres, de la que habla el Concilio refiriéndose a María.

Los pobres del Señor reconocen al Mesías. Al entrar en el Templo son recibidos por Simeón y Ana, Los dos son de los pobres de Yahvé que esperan al Mesías como salvación y liberación de su pueblo. Pocas escenas tan cargadas de ternura como la de un niño cariñosamente acunado en los brazos de un anciano. Y pocas palabras como las suyas para expresar la plenitud de una vida colmada en la espera del Mesías y coronada al verle: «Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz porque mis ojos, al fin, han visto tu Salvación, la luz de las naciones y la gloria de tu pueblo». Son palabras que el Espíritu puso en la boca y en el corazón de aquel buen hombre y que Dios pone hoy en nosotros, y que bien podemos aprender de memoria y recitarlas cuando nos retiremos a descansar al final del día. Echando un vistazo a los acontecimientos que oscurecen la convivencia humana, ¿no haríamos bien todos, incluidos los dirigentes políticos, económicos y religiosos de nuestro mundo, en dejarnos guiar por las palabras y la vida de aquel que es la Luz del mundo? Sus palabras y gestos de amor, de paz, de perdón y de reconciliación, sus llamadas al trabajo por la justicia y al desprendimiento de los bienes, su actitud de servicio como signo de la auténtica grandeza, son hoy necesarias para nuestro mundo. Y también los gestos y palabras de tantos hombres y mujeres buenos, de toda condición, raza y creencia, que siguen apostando, en algunos casos al precio de su propia vida, por un mundo diferente, más cercano al proyecto de Dios, a la fraternidad universal.

Luz en el Señor. Los creyentes en Cristo somos «luz en el Señor». Éste es un don grande. Pero a la vez es una grave responsabilidad. «Vosotros, los que veis, ¿qué habéis hecho de la luz?», nos recuerda Paul Claudel. Y el Concilio, en el número 19 de la «Constitución sobre la Iglesia en el mundo actual», señala que «en esta génesis del ateísmo pueden tener parte no pequeña los propios creyentes, en cuanto que, con los defectos de su vida religiosa, moral y social, han velado más bien que revelado el genuino rostro de Dios y de la religión». El evangelio que hemos escuchado nos invita a bendecir a Dios, que nos permite tomar en nuestras manos al que es la Luz del mundo y a ser portadores y testigos de esa luz en medio de las tinieblas de este mundo.

E.V.D.

FORMACIÓN
JORNADA MUNDIAL DE LA VIDA CONSAGRADA
LA VIDA CONSAGRADA CON MARÍA,
ESPERANZA DE UN MUNDO SUFRIENTE

El día 2 de febrero la Iglesia celebra la Jornada Mundial de la Vida Consagrada. El papa S. Juan Pablo II la instituyó en 1997 para que fuese celebrada en la fiesta de la presentación que María y José hicieron de Jesús en el templo «para ofrecerlo al Señor», como mandaba la ley a los cuarenta días de su nacimiento, (Lc 2,22). La Presentación de Jesús –fiesta que se conoce popularmente como la Candelaria– constituye un luminoso marco para encuadrar esta Jornada y poner de manifiesto el significado existencial de la vida consagrada en el mundo y en la Iglesia: «imitar más de cerca y a hacer presente continuamente en la Iglesia la forma de vida que Jesús… abrazó y propuso a los discípulos que le seguían».

S. Juan Pablo II expuso como uno de los fines de esta Jornada, que el pueblo de Dios agradeciera el don de la vida consagrada a la Iglesia; agradecimiento a Dios por todas las personas que consagran sus vidas a servir a Dios en sus hermanos, a ser signos elocuentes de la presencia del amor de Dios a la humanidad, según un determinado carisma. Amor de obras y no simplemente de palabras. Una Jornada para promover el conocimiento y la estima de su presencia evangelizadora en la Iglesia universal y en las Iglesias locales; para dar a conocer la belleza de la diversidad de carismas con que el Espíritu adorna a su Iglesia.

Hace presente en nuestro tiempo, a través de la vida y misión de los religiosos, el amor de Dios a los hombres manifestado en Jesucristo. No se agota la posibilidad de imitar la riqueza de este amor de Dios: el amor de la entrega escondida en la oración y la alabanza de los monasterios monásticos, el afecto y la entrega de quienes acompañan a niños y jóvenes para hacer crecer en ellos la vida; el calor y la cercanía de quienes permanecen junto al hermano que sufre en el alma y en el cuerpo, el cariño de los que acogen a ancianos, inmigrantes y luchan por sus derechos; la acogida en el sacramento de la reconciliación, el testimonio gozoso de los que ya son ancianos o están enfermos,.., tanta vida entregada… presencia del amor de Dios.

Pero los religiosos y religiosas nos sentimos y somos débiles, no somos héroes; necesitamos la comprensión, la acogida y el apoyo de todo el pueblo de Dios, de cada comunidad cristiana. Por eso, en esta Jornada, la Vida Consagrada espera y agradece la oración de sus hermanos para que su fervor y su capacidad de amar aumenten continuamente, contribuyendo a difundir en la sociedad de hoy el buen perfume de Cristo (cf. 2 Cor 2,15). Y con la oración, el conocimiento y la estima de la vida consagrada como forma de vida que encarna la presencia del amor de Dios a los hombres, y manifiesta el rasgo profético que incluye su identidad. Unas veces con la «profecía de la palabra y las obras» y otras con la «profecía del silencio y la entrega callada».

Hoy tanto en la vida consagrada como en toda la Iglesia hay necesidad de nuevas vocaciones. Toda la comunidad cristiana tenemos que sentirnos comprometidos y responsables de apoyar a los jóvenes que disciernen posibles llamadas del Señor; en primer lugar, todos con la oración, «pedid al dueño de la mies;» las familias para acoger, con gratitud al Señor, la posible llamada a uno de sus hijos o hijas a la vida consagrada; los sacerdotes, religiosos y religiosas para que con el testimonio alegre y esperanzado de sus vidas sean la imagen visible de la llamada invisible del Señor.

Elias Royón

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