eucaristia

Hoja Parroquial 1192, Eucaristía del domingo 24.11.2019: «Solemnidad de Cristo Rey»

ACUÉRDATE DE MÍ CUANDO VENGAS COMO REY
Lc 23,35-43

Cristo Rey
(Sagrario de Nuestra Señora de los Milagros)

Señor, que vea…
…que vea tu rostro en cada esquina.
Que vea reír al desheredado,
con risa alegre y renacida.
Que vea encenderse la ilusión
en los ojos apagados
de quien un día olvidó soñar y creer.
Que vea los brazos que,
ocultos, pero infatigables,
construyen milagros
de amor, de paz, de futuro.
Que vea oportunidad y llamada
donde a veces sólo hay bruma.
Que vea cómo la dignidad recuperada
cierra los infiernos del mundo.
Que en otro vea a mi hermano,
en el espejo, un apóstol
y en mi interior te vislumbre.
Porque no quiero andar ciego,
perdido de tu presencia,
distraído por la nada…
equivocando mis pasos
hacia lugares sin ti.

José Mª Rodríguez Olaizola

DIOS NOS HABLA

PRIMERA LECTURA
Lectura del segundo libro de SAMUEL 5,1-3

En aquellos días, todas las tribus de Israel se presentaron ante   David en Hebrón y le dijeron:
–Hueso tuyo y carne tuya somos. Desde hace tiempo, cuando Saúl reinaba sobre nosotros, eras tú quien dirigía las salidas y entradas de Israel. Por su parte, el Señor te ha dicho: «Tú pastorearás a mi pueblo Israel, tú serás el jefe de Israel».
Los ancianos de Israel vinieron a ver al rey en Hebrón. El rey hizo una alianza con ellos en Hebrón, en presencia del Señor, y ellos le ungieron como rey de Israel.

SALMO
SALMO RESPONSORIAL (121.1bc-2.4-5)
R: Vamos alegres a la casa del Señor

¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor».!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.

Allá suben las tribus,
las tribus del Señor.
según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David.

SEGUNDA LECTURA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los COLOSENSES 1,12-20

Hermanos:
Demos gracias a Dios Padre, que os ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz.
Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino del Hijo de su amor, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados.
Él es imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura; porque en él fueron creadas todas las cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles. Tronos y Dominaciones, Principados y Potestades; todo fue creado por él y para él.
Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo.
Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud.
Y por él y para él quiso reconciliar todas los cosas, las del cielo y las de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz.

Aleluya, aleluya, aleluya.
¡Bendito el que viene en nombre del Señor!
¡Bendito el reino que llega, el de nuestro padre David!
EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san LUCAS 23,35-43

En el tiempo, los magistrados hacían muecas a Jesús, diciendo:
–A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido.
Se burlaban de él también los soldados, que se acercaban y le ofrecían vinagre, diciendo:
–Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.
Había también por encima de él un letrero:
«Este es el rey de los judíos».
Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo:
–¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.
Pero el otro, respondiéndole e increpándolo, le decía:
–¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en la misma condena?. Nosotros, en verdad, lo estamos justamente, porque recibimos el justo pago de lo que hicimos; en cambio, este no ha hecho nada malo.
Y decía:
– Jesús, acuérdate de mí cunado llegues a tu reino.
Jesús le dijo:
En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso.

COMENTARIO
¿BURLARSE O INVOCAR?
Sálvate a ti mismo
Lc 23,35-43

Lucas describe con acentos trágicos la agonía de Jesús en medio de las burlas y bromas de quienes lo rodean. Nadie parece valorar su gesto. Nadie ha captado su amor a los últimos. Nadie ha visto en su rostro la mirada compasiva de Dios al ser humano.

Desde una cierta distancia, las «autoridades» religiosas y el «pueblo» se burlan de Jesús haciendo «muecas»: «A otros ha salvado; que se salve a sí mismo si es el Mesías». Los soldados de Pilatos, al verlo sediento, le ofrecen un vino avinagrado muy popular entre ellos, mientras se ríen de él: «Si tú eres rey de los judíos, sálvate a ti mismo». Lo mismo le dice uno de los delincuentes, crucificado junto a él: «¿No eres el Mesías? Pues sálvate a ti mismo».

Hasta tres veces repite Lucas la burla: «Sálvate a ti mismo». ¿Qué «Mesías» puede ser éste si no tiene poder para salvarse a sí mismo? ¿Qué clase de «Rey» puede ser? ¿Cómo va a salvar a su pueblo de la opresión de Roma si no puede escapar de los cuatro soldados que vigilan su agonía? ¿Cómo va a estar Dios de su parte si no interviene para liberarlo?

De pronto, en medio de tanta burla, una invocación: «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino». Es el otro delincuente que reconoce la inocencia de Jesús, confiesa su culpa y lleno de confianza en el perdón de Dios, sólo pide a Jesús que se acuerde él. Jesús le responde de inmediato: «Hoy estarás conmigo en el paraíso». Ahora están los dos agonizando, unidos en el desamparo y la impotencia. Pero hoy mismo estarán los dos juntos disfrutando de la vida del Padre.

¿Qué sería de nosotros si el Enviado de Dios buscara su propia salvación escapando de esa cruz que lo une para siempre a todos los crucificados de la historia? ¿Cómo podríamos creer en un Dios que nos dejara hundidos en nuestro pecado y nuestra impotencia ante la muerte?

Hay quienes también hoy se burlan del Crucificado. No saben lo que hacen. No lo harían con Che Guevara ni con Martin Luther King. Se están burlando del hombre más humano que ha dado la historia. ¿Cuál es la postura más digna ante ese Crucificado, revelación suprema de la cercanía de Dios al sufrimiento del mundo, burlarse de él o invocarlo?

Ed. Buenas Noticias

FORMACIÓN
JESUCRISTO REY

La fiesta de hoy cuestiona las bases y la dirección que están tomando la globalización y universalización actual. El título habla de unidad y universalidad: Cristo «rey del universo». ¿De qué universo se trata?; ¿quiénes formarán parte de ese reino? Desde él y desde el evangelio tenemos razones para proponer hoy: «Otra globalización es posible…, otra globalización es necesaria».

Cristo se identifica con los colectivos de los más pequeños; a éstos, los que pasan a tu lado, los que viven en tu calle, los que gritan desde los márgenes, es a los que hay que mirar y lo que se haga o deje de hacer con ellos, aquí y hoy, es lo que decidirá la suerte final de los hombres. La salvación está en nuestras manos… y en los pobres. Estamos a tiempo; sabemos lo que hay que hacer.

La petición del buen ladrón era la oración más hermosa que encontrábamos en el evangelio: sin exigencias, sin urgencias, sin querer que suceda como nos parece mejor; sencillamente, «acuérdate de mí», tenme en tu presencia. Y en la respuesta que le da Jesús se ve su cariño bondadoso con los pobres hasta el final. Muere vinculándose con ellos: «Hoy estarás conmigo». Estar con Jesús es ponerlo en el centro de nuestra vida, en el centro real de nuestros deseos, decisiones y afectos. Eso es lo único que de verdad nos transforma. Porque está al lado. Jesús le «salva». Es esa cercanía amorosa la que nos da sentido. Tras épocas en que la imagen de Jesucristo Rey del Universo acercaba a la Iglesia a los poderosos de este mundo, las palabras y los gestos del papa Francisco nos han ayudado a restituir esta imagen a su justo lugar: «Los pobres, los mendigos, son los protagonistas de la historia… En mitad de un mundo que duerme agazapado entre pocas certezas, los humildes preparan la revolución de la bondad».

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