eucaristia

Hoja Parroquial 1186 Eucaristía del 13.10.2019, Domingo XXVIII del Tiempo Ordinario

¿DÓNDE ESTÁN LOS OTROS NUEVE?
Lc 17,11-19

AGRADECIMIENTO

«Un buen día, una de estas madres, Mary Kenyi, vino a verme, cubierta de andrajos. Ella solía acudir a mi pidiéndome fríjoles o trigo, y a veces una manta. No tiene nada, ni siquiera un hijo o una hija que vaya a hacerse cargo a de ella en su ancianidad. Todos sus hijos y su marido murieron en la guerra civil de Sudán. Vi corno se acercaba a mí, apoyándose en un largo bastón, mientras yo conversaba con un miembro del personal fuera de nuestro complejo. Pensé entonces para mí, quizás con una cierta irritación: «¿Qué vendrá a pedirme hoy…?» Ella portaba una pequeña bolsa de plástico que tendió hacia mí, a la vez que me obsequiaba con una sonrisa que habría cautivado el corazón, del ser más despiadado. En la bolsa había un regalo para mí: Tres huevos.»

Gary Smith

DIOS NOS HABLA

PRIMERA LECTURA
Lectura del segundo libro de los REYES 5,14-17

En aquellos días, el sirio Naamán bajó y se bañó en el Jordán siete veces, conforme a la palabra de Eliseo, el hombre de Dios. Y su carne volvió a ser como la de un niño pequeño: quedó limpio de su lepra.
Naamán y toda su comitiva regresaron al lugar donde se encontraba el hombre de Dios. Al llegar, se detuvo ante él exclamando:
«Ahora reconozco que no hay en toda la tierra otro Dios que el de Israel. Recibe, pues, un presente de tu siervo».
Pero Eliseo respondió:
«Vive el Señor ante quien sirvo, que no he de aceptar nada». Y le insistió en que aceptase, pero él rehusó.
Naamán dijo entonces:
«Que al menos le den a tu siervo tierra del país, la carga de un par de mulos, porque tu servidor no ofrecerá ya holocausto ni sacrificio a otros dioses más que al Señor».

SALMO
SALMO RESPONSORIAL (97)
R: El Señor revela a las naciones su salvación.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas.
Su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo.

El Señor da a conocer su salvación,
revela a las naciones su justicia.
Se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel.

Los confines de la tierra han contemplado
la salvación de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad.

SEGUNDA LECTURA
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a TIMOTEO 2,8-13

Querido hermano:
Acuérdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, nacido del linaje de David, según mi evangelio, por el que padezco hasta llevar cadenas, como un malhechor; pero la palabra de Dios no está encadenada.
Por eso lo aguanto todo por los elegidos, para que ellos también alcancen la salvación y la gloria eterna en Cristo Jesús.
Es palabra digna de crédito:
            Pues si morimos con él, también viviremos con él.
            si perseveramos, también reinaremos con él.
            si lo negamos, también él nos negará.
Si somos infieles, él permanece fiel,
            porque no puede negarse a sí mismo.

Aleluya, aleluya, aleluya.
Dad gracias en toda ocasión;
esta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús.
EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san LUCAS 17,11-19

Una vez, yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaría y Galilea. Cuando iba a entrar en una ciudad, vinieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían:
«Jesús, maestro, ten compasión de nosotros».
Al verlos, les dijo:
«Id a presentaros a los sacerdotes».
Y sucedió que, mientras iban de camino, quedaron limpios.
Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se postró a los pies de Jesús, rostro en tierra, dándole gracias.
Este era un samaritano.
Jesús tomó la palabra y dijo:
«¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero?»
Y le dijo:
«Levántate, vete; tu fe te ha salvado».

COMENTARIO
VOLVER A JESÚS DANDO GRACIAS
Tu fe te ha salvado
Lc 17,11-19

Diez leprosos vienen al encuentro de Jesús. La ley les prohíbe entrar en contacto con él. Por eso, «se paran a lo lejos» y desde allí le piden la compasión que no encuentran en aquella sociedad que los margina: «Ten compasión de nosotros».

«Al verlos» allí, lejos, solos y marginados, pidiendo un gesto de compasión, Jesús no espera a nada. Dios los quiere ver conviviendo con todos: «Id a presentaros a los sacerdotes». Que los representantes de Dios os den autorización para volver a vuestros hogares. Mientras iban de camino quedaron limpios.

El relato podía haber terminado aquí. Pero al evangelista le interesa destacar la reacción de uno de ellos. Este hombre «ve que está curado»: comprende que acaba de recibir algo muy grande; su vida ha cambiado. Entonces, en vez de presentarse a los sacerdotes, «se vuelve» hacia Jesús. Allí está su Salvador.

Ya no camina como un leproso, apartándose de la gente. Vuelve exultante. Según Lucas, hace dos cosas. En primer lugar «alaba a Dios a grandes gritos»: Dios está en el origen de su salvación. Luego, se postra ante Jesús y «le da gracias»: éste es el Profeta bendito por el que le ha llegado la compasión de Dios.

Se explica la extrañeza de Jesús: «Los otros nueve, ¿dónde están?». ¿Siguen entretenidos con los sacerdotes cumpliendo los ritos prescritos?, ¿no han descubierto de dónde llega a su vida la salvación? Luego dice al samaritano: «Tu fe te ha salvado».

Todos los leprosos han sido curados físicamente, pero sólo el que ha vuelto a Jesús dando gracias ha quedado «salvado» de raíz. Quien no es capaz de alabar y agradecer la vida, tiene todavía algo enfermo en su interior. ¿Qué es una religión vivida sin agradecimiento? ¿Qué es un cristianismo vivido desde una actitud crítica, pesimista, negativa, incapaz de experimentar y agradecer la luz, la fuerza, el perdón y la esperanza que recibimos de Jesús?

¿No hemos de reavivar en la Iglesia la acción de gracias y la alabanza a Dios? ¿No hemos de volver a Jesús para darle gracias? ¿No es esto lo que puede desencadenar en los creyentes una alegría hoy desconocida por muchos?

Ed.  BUENAS NOTICIAS

FORMACIÓN
¿POR QUÉ ESTE NUEVO PLAN?

El Plan Diocesano Misionero (PDM) quiere ser el instrumento con el que seguir concretando y llevando a la práctica las muchas propuestas que los grupos hicieron tras los trabajos del Plan Diocesano de Evangelización; algunas de las cuales ya están en marcha, aunque está claro que, con la ayuda de Dios, hemos de seguir haciendo un mayor esfuerzo por impulsarlas, compartirlas y aterrizarlas en cada una de las realidades eclesiales de la archidiócesis.

El PDM, por tanto, quiere ser un instrumento más para seguir animando la rica vida eclesial de toda la comunidad diocesana; un instrumento común a todos que como arzobispo os propongo para que todos tengamos un marco de referencia común y que a todos nos sirva para experimentar que caminamos, no individual y aisladamente, sino como un Pueblo y como una familia. Así se lo pide el Señor a toda su Iglesia y así lo queremos hacer también nosotros. De ahí que uno de los principales objetivos de este PDM sea avanzar en la sinodalidad; esta ha de ser una seña de identidad de nuestro modo de ser y de actuar personal y comunitariamente.

Carlos Osoro
Cardenal-Arzobispo de Madrid
web: http://www.plandiocesanomisionero.com
e-mail: pdm@archimadrid.es

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