eucaristia

Hoja Parroquial 1185 Eucaristía del 6.10.2019, Domingo XXVII del Tiempo Ordinario

AUMÉNTANOS LA FE
Lc 17,5-10

Una oración comunitaria
Señor Jesús:
Somos simples trabajadores de tu viña,
no los amos del mundo.
Nada nos es debido
porque todo lo hemos recibido gratis
con tu amor.
Lo que hacemos en la vida no es nada de más.
Es simplemente lo que debíamos hacer.
Enséñanos, señor, la virtud de la sencillez
viviendo nuestra propia verdad,
sin buscar otro premio.
Para cambiar el paisaje del mundo
en nuestra vida cotidiana.

DIOS NOS HABLA

PRIMERA LECTURA
Lectura del Profeta HABACUC 1, 2-3; 2,2-4

¿Hasta cuando, Señor, pediré auxilio sin que me oigas, te gritaré: Violencia!, sin que me salves?.
¿Por qué me haces ver crímenes, y contemplar opresiones?.
¿Por qué pones ante mí destrucción y violencia, y surgen disputas y se alzan contiendas?.
Me respondió el Señor:
«Escribe la visión, grábala en tablillas, que se lea de corrido; pues la visión tiene un plazo, pero llegará a su término sin defraudar. Si se atrasa, espera en ella, pues llegará y no tardará.
Mira, el altanero no triunfará; pero el justo por su fe vivirá».

SALMO
SALMO RESPONSORIAL (95)
R: Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor.

«No endurezcáis vuestro corazón»

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque éI es nuestro Dios
y nosotros su pueblo,
el rebaño que éI guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras».

SEGUNDA LECTURA
Lectura de la segunda carta del apóstol  San Pablo a TIMOTEO
1, 6-8. 13-14

Querido hermano:
Te recuerdo que reavives el don de Dios, que hay en ti por la imposición de mis manos, pues Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía, sino de fortaleza, de amor y de templanza. Así pues, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, su prisionero; antes bien, toma parte en los padecimientos por el evangelio, según la fuerza de Dios.
Ten  por modelo las palabras sanas que has oído de mí en la fe y el amor que tienen su fundamento en Cristo Jesús.
Vela por el precioso depósito con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros.

Aleluya, aleluya, aleluya.
La palabra del Señor permanece para siempre;
esta es la palabra del Evangelio que os ha sido anunciada.
EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san LUCAS 17, 5-10

En aquel tiempo los apóstoles dijeron al Señor:
«Auméntanos nuestra fe».
El Señor dijo:
Si tuvierais fe como un granito de mostaza,diríais a esa morera: Arráncate de raíz y plántate en el mar», y os obedecería.
«¿Quién de vosotros, si tiene un criado labrando o pastoreando, le dice cuando vuelve del campo: “Enseguida, ven y ponte a la mesa?
¿No le diréis más bien: «Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras yo como y bebo y después comerás y beberás tú»?.
¿Acaso tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que se os haya mandado, decid:
«Somos siervos inútiles; hemos hecho lo que teníamos que  hacer».

COMENTARIO
FE MÁS VIVA EN JESÚS
como un granito de mostaza…
Lucas 17, 5-10

«Auméntanos la fe». Así le piden los apóstoles a Jesús: «añádenos más fe a la que ya tenemos». Sienten que la fe que viven desde niños dentro de Israel es insuficiente. A esa fe tradicional han de añadirle «algo más» para seguir a Jesús. Y, ¿quién mejor que él mismo para darles lo que falta a su fe?

Jesús les responde con un dicho algo enigmático: «Si tuvierais fe como un  granito de mostaza, diríais a esta morera: “Arráncate de raíz y plántate en el mar” y os obedecería». Los discípulos le están pidiendo una nueva dosis de fe, pero lo que necesitan no es eso. Su problema consiste en que la fe auténtica que hay en su corazón, no llega ni a «un granito de mostaza».

Jesús les viene a decir: lo importante no es la cantidad de fe, sino la calidad. Que cuidéis dentro de vuestro corazón una fe viva, fuerte y eficaz. Para entendernos, una fe capaz de «arrancar» árboles como el sicómoro, símbolo de solidez y estabilidad, y de «plantarlo» en medio del lago de galilea (!).

Probablemente, lo primero que necesitamos hoy los cristianos no es «aumentar» nuestra fe y creer más en toda la doctrina que hemos ido formulando a lo largo de los siglos. Lo decisivo es reavivar en nosotros una fe viva y fuerte en Jesús. Lo importante no es creer cosas, sino creerle a él.

Jesús es lo mejor que tenemos en la Iglesia, y lo mejor que podemos ofrecer y comunicar al mundo de hoy. Por eso, nada hay más urgente y decisivo para los cristianos que poner a Jesús en el centro del cristianismo, es decir, en el centro de nuestras comunidades y nuestros corazones.

Para ello necesitamos conocerlo de manera más viva y concreta, comprender mejor su proyecto, captar bien su intención de fondo, sintonizar con él, recuperar el «fuego» que él encendió en sus primeros seguidores, contagiarnos de su pasión por Dios y su compasión por los últimos. Si no es así, nuestra fe seguirá siendo más pequeña que «un granito de mostaza». No «arrancará» árboles ni «plantará» nada nuevo.

Ed.  BUENAS NOTICIAS

FORMACIÓN
El Señor de los Milagros

A mediados del siglo XVII, inmigrantes procedentes de Angola se ubicaron en Pachacamilla (Lima, Perú) y formaron una cofradía. Como lugar de encuentro construyeron una edificación, en la que uno de los angoleños pintó en la pared la imagen de Cristo. El 13 de noviembre de 1655, un fuerte terremoto sacudió a Lima y Callao, derrumbando muchos edificios y causando miles de muertos. Los angoleños que eran ya muy pobres sufrieron muchísimo. Las paredes de su cofradía se cayeron, pero en medio de aquel desastre sucedió el gran milagro: el muro de adobe con la imagen del Cristo permaneció en pie perfectamente preservada.

Ante esta fatalidad, los limeños se volcaron en peticiones al Señor. 15 años más tarde, Antonio León, de la parroquia de San Sebastián, encontró la imagen del Señor en la pared abandonada y comenzó a venerarla. Ocurrió entonces otro milagro, pues Antonio, que sufría por un tumor maligno de terribles dolores de cabeza, fue sanado cuando se lo pidió a Cristo ante su imagen. Aquel milagro fortaleció su fe, que propagó por todas partes, y muchas personas acudieron al Cristo milagroso. La mayoría de ellos eran pobres y se reunían los viernes por la noche a rezar y cantar ante el Señor.

Pronto aquellas reuniones despertaron el recelo de las autoridades, que intervinieron para prohibirlas y mandaron destruir la imagen del Cristo.  La orden se dio en 1671, pero cuando el pintor trató de cubrir la imagen, fueron tanto los temblores y la impresión que sufrió, que no pudo hacerlo, incluso un soldado intentó aquel ultraje, pero tampoco logró hacer daño a la imagen. 

Las autoridades no se dieron por vencidas, pero el pueblo comenzó a protestar.  Informado el Virrey de lo acontecido, decidió revocar la orden y darle culto a la imagen. El 14 de septiembre de 1671, fiesta de la exaltación de la Cruz, se celebró la primera misa ante el Cristo de Pachacamilla. Los peregrinos aumentaban continuamente y pronto se le llamaría «El Santo Cristo de los Milagros o de las Maravillas».

En octubre de 1687un maremoto arrasó con Callao y parte de Lima y derribó la capilla edificada en honor del Santo Cristo.   ¡Solo quedó en pie la pared con la imagen!.  Ante aquel portento decidieron confeccionar una copia al óleo de la imagen y que, por primera vez, saliera en procesión en andas por las calles.  La procesión se estableció para los días 18 y 19 de octubre de cada año.

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