eucaristia

Hoja Parroquial 1171. Eucaristía del 30.6.2019, Domingo XIII del Tiempo Ordinario

TE SEGUIRÉ ADONQUIERA QUE VAYAS
Lc 9,51-62

Si quieres saber quién soy,
no me preguntes dónde vivo,
o lo que me gusta comer,
o cómo me peino;
pregúntame, más bien,
por lo que vivo, detalladamente,
y pregúntame si lo que pienso
es dedicarme a vivir plenamente
aquello para lo que quiero vivir.

Thomas Merton

DIOS NOS HABLA

PRIMERA LECTURA
Lectura de del primer libro de los REYES 19,16b.19-21

En aquellos días, el Señor dijo a Elías en el monte Horeb:
–Unge profeta sucesor tuyo a Eliseo, hijo de Safat, de Abel Mejolá.
Partió Elías de allí y encontró a Eliseo, hijo de Safat, quien se hallaba arando. Frente a él tenía doce yuntas; él estaba con la duodécima. Pasó Elías a su lado y le echó su manto encima.
Entonces Eliseo abandonó los bueyes y echó a correr tras Elías diciendo:
–Déjame ir a despedir a mi padre y a ami madre y te seguiré.
Elías le respondió:–Anda y vuelve, pues ¿qué te he hecho?
Eliseo volvió atrás, tomó la yunta de bueyes y los ofreció en sacrificio. Con el yugo de los bueyes asó la carne y la entregó al pueblo para que comiera. Luego se levantó, siguió a Elías y se puso a su servicio.

SALMO
SALMO RESPONSORIAL  (15,1-2a y 5.7-8.9-10.11)
R: Tú eres, Señor, el lote de mi heredad.

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios».
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano.

Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré.

Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa esperanzada.
Porque no me abandonarás en la región de los muertos,
ni dejarás a tu fiel ver la corrupción.

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha.

SEGUNDA LECTURA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los GÁLATAS 5,1.13-18

Hermanos:
Para vivir en libertad nos ha liberado Cristo.
Manteneos, pues, firmes, y no dejéis que vuelvan a someteros a yugos de la esclavitud.
Vosotros, hermanos, habéis sido llamados a la libertad; ahora bien, no utilicéis la libertad como estímulo para la carne; al contrario, sed esclavos unos de otros por amor.
Porque toda la ley se cumple en una sola frase, que es: «Amarás al prójimo como a ti mismo».
Pero, cuidado, pues si os mordiéndoos y devorándoos unos a otros, acabaréis por destruiros mutuamente.
Frente a ello, yo os digo: caminad según el Espíritu y no realizaréis los deseos de la carne; pues la carne desea contra el espíritu y el espíritu contra la carne; efectivamente, hay entre ellos un antagonismo tal que no hacéis lo que quisierais.
Pero si sois conducidos por el Espíritu, no estáis bajo la ley.

Aleluya, aleluya, aleluya.
Habla, Señor, que tu siervo te escucha;
tú tienes palabras de vida eterna.
EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san LUCAS 9,51-62

Cuando se completaron los días en que iba a ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros delante de él.
Puestos en camino, entraron en una aldea de samaritanos para hacer los preparativos. Pero no lo recibieron, porque su aspecto era el de uno que caminaba hacia Jerusalén.
Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le dijeron:
–Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo que acabe con ellos?
Él se volvió y los regañó. Y se encaminaron hacia otra aldea.
Mientras iban de camino, le dijo uno:
–Te seguiré adondequieras que vayas.
Jesús le respondió:
–Las zorras tienen madrigueras, y los pájaros del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.
A otro le dijo:
–Sígueme.
Él respondió:
–Señor, déjame primero ir a enterrar a mi padre.
Le contestó:
–Deja que los muertos entierren a sus muertos: tú vete a anunciar el reino de Dios.
Otro le dijo:
–Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de mi casa.
Jesús le contestó:
–Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás vale para el reino de Dios.

COMENTARIO
CÓMO SEGUIR A JESÚS
dejar el miedo…
Lucas 9,51-62

Jesús emprende con decisión su marcha hacia Jerusalén. Sabe el peligro que corre en la capital, pero nada lo detiene. Su vida solo tiene un objetivo: anunciar y promover el proyecto del reino de Dios. La marcha comienza mal: los samaritanos lo rechazan. Está acostumbrado: lo mismo le ha sucedido en su pueblo de Nazaret.

Jesús sabe que no es fácil acompañarlo en su vida de profeta itinerante. No puede ofrecer a sus seguidores la seguridad y el prestigio que pueden prometer los letrados de la ley a sus discípulos. Jesús no engaña a nadie. Quienes lo quieran seguir tendrán que aprender a vivir como él.

Mientras van de camino, se le acerca un desconocido. Se le ve entusiasmado:»Te seguiré adonde vayas». Antes que nada, Jesús le hace ver que no espere de él seguridad, ventajas ni bienestar. Él mismo «no tiene dónde reclinar su cabeza». No tiene casa, come lo que le ofrecen, duerme donde puede.

No nos engañemos. El gran obstáculo que nos impide hoy a muchos cristianos seguir de verdad a Jesús es el bienestar en el que vivimos instalados. Nos da miedo tomarle en serio porque sabemos que nos exigiría vivir de manera más generosa y solidaria. Somos esclavos de nuestro pequeño bienestar. Tal vez, la crisis económica nos puede hacer más humanos y más cristianos.

Otro pide a Jesús que le deje ir a enterrar a su padre antes de seguirlo. Jesús le responde con un juego de palabras provocativo y enigmático: «Deja que los muertos entierren a sus muertos, tú vete a anunciar el reino de Dios». Estas palabras desconcertantes cuestionan nuestro estilo convencional de vivir.

Hemos de ensanchar el horizonte en el que nos movemos. La familia no lo es todo. Hay algo más importante. Si nos decidimos a seguir a Jesús, hemos de pensar también en la familia humana: nadie debería vivir sin hogar, sin patria, sin papeles, sin derechos. Todos podemos hacer algo más por un mundo más justo y fraterno.

Otro está dispuesto a seguirlo, pero antes se quiere despedir de su familia. Jesús le sorprende con estas palabras: «El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios». Colaborar en el proyecto de Jesús exige dedicación total, mirar hacia adelante sin distraernos, caminar hacia el futuro sin encerrarnos en el pasado.

Recientemente, el Papa Francisco nos ha advertido de algo que está pasando hoy en la Iglesia: «Tenemos miedo a que Dios nos lleve por caminos nuevos, sacándonos de nuestros horizontes, con frecuencia limitados, cerrados y egoístas, para abrirnos a los suyos”.

Ed.  BUENAS NOTICIAS

TEMA DE FORMACIÓN
Santos Pedro y Pablo

San Pedro y San Pablo
(El Greco)

Celebramos esta semana la solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo, patronos principales de la Iglesia de Roma. A Pedro el Señor le encarga confirmarnos en la fe. La confesión de Pedro: Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo (Mt16,16), no viene de él, sino del Padre celestial. Y, a raíz de esta confesión. Jesús le dice: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. El papel, el servicio eclesial de Pedro tiene su fundamento en la confesión de fe en Jesús, el Hijo de Dios vivo, en virtud de una gracia donada de lo alto. Mas tarde afloran en Pedro la carne y la sangre y llegará a negarlo. En el ministerio de Pedro se manifiesta, por una parte, la debilidad propia del hombre, pero a la vez también la fuerza de Dios. La misión que le encomienda Cristo es clara: Cuando vuelvas, confirma a tus hermanos en la fe.

San Pablo, lleno de amor por Cristo, dirá: He luchado el noble combate, he acabado la carrera, he conservado la fe. (2Tm 4,7) San Pablo sólo tiene un arma: el mensaje de Cristo y la entrega de toda su vida por Él y por los demás. Y es precisamente su exponerse en primera persona, su dejarse consumar por el evangelio, el hacerse todo para todos, sin reservas, lo que lo ha hecho creíble y ha edificado la Iglesia.

El Sucesor de Pedro, principio y fundamento, perpetuo y visible, de la unidad de la fe y de la comunión como dice Lumen Gentium 18, es para nosotros la voz de Pedro, y el amor de Pablo. Quién hoy, nos confirma en la unidad. La variedad en la Iglesia, que es una gran riqueza, se funde siempre en la armonía de la unidad, como un gran mosaico en el que las teselas se juntan para formar el único gran diseño de Dios.

Confesar al Señor dejándose instruir por Dios; consumarse por amor de Cristo y de su evangelio; ser servidores de la unidad, es un programa de permanente cumplimiento. Que María, Madre del Señor nos guíe y acompañe en éste caminar como hizo con los apóstoles. Oramos especialmente en éste mes por el Papa y los sacerdotes.

CELEBRAR LAS CUALIDADES O ÉXITOS DE OTRO

Solemos callarnos lo que nos gusta y nos alegra de los demás sus éxitos, sus cualidades, sus buenas actitudes. Simples frases como… ¡Felicidades!, ¡Me alegro mucho por ti! O ¡Ese color te queda muy bien!… le han hecho el día a tu compañero y nos ayudan a vernos entre nosotros como Dios nos ve.  

Papa Francisco

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