eucaristia

Hoja Parroquial 1168. Eucaristía del 9.6.2019, Domingo de Pentecostés

RECIBID EL ESPÍRITU SANTO
Jn 20,19-23

Ven, Espíritu del Padre y del Hijo.
Ven, Espíritu de amor.
Ven, Espíritu de infancia, de paz,
de confianza y de alegría.
Ven, secreta alegría
qué brillas a través de las lágrimas del mundo.
Permanece en nosotros.
No nos abandones nunca.
Ni a lo largo del combate de la vida,
ni cuando esta toque a su fin
y nos hallemos tan solos.
¡Ven, Espíritu Santo!

Karl Rahner

DIOS NOS HABLA

PRIMERA LECTURA
Lectura del libro de los  HECHOS DE LOS APÓSTOLES 2,1-11

Al cumplirse el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. De repente, se produjo desde el cielo un estruendo, como de un viento que soplaba fuertemente, y llenó toda la casa donde se encontraban sentados. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se dividían, posándose encima de cada uno de ellos. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía manifestarse.
Residían entonces en Jerusalén judíos devotos venidos de todos los pueblos que hay bajo el cielo. Al oírse este ruido, acudió la multitud y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. Estaban todos estupefactos y admirados, diciendo:
–¿No son galileos todos esos que están hablando? Entonces, ¿cómo es que cada uno los oímos hablar en nuestra lengua nativa?.
Entre nosotros hay partos, medos y elamitas y habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia, del Ponto y Asia, de Frigia y Panfilia, de Egipto y de la zona de Libia que limita con Cirene; hay ciudadanos romanos forasteros, tanto judíos como prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las grandezas de Dios en nuestra propia lengua.

SALMO
SALMO RESPONSORIAL  (103)
R: Envía tu espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.

Bendice, alma mía, al Señor:
¡Dios mío, qué grande eres!
Cuántas son tus obras, Señor;
la tierra está llena de tus criaturas.

Les retiras el aliento, y expiran
y vuelven a ser polvo;
envías tu aliento, y los creas,
y repueblas la faz de la tierra.

Gloría a Dios para siempre,
goce el Señor con sus obras.
Que le sea agradable mi poema,
y yo me alegraré con el Señor.

SEGUNDA LECTURA
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los CORINTIOS
12,3b-7.12-13

Hermanos: Nadie puede decir «Jesús es Señor», sino por el Espíritu Santo.
Hay diversidad de carismas, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de actuaciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. Pero a cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para el bien común.
Pues, lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo.
Todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.

SECUENCIA

Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.

Amén

EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san JUAN 20,19-23

Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. En esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
–«Paz a vosotros».
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
–«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».
Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
–Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.

COMENTARIO
INVOCACIÓN
…sentir su presencia
Juan 20,19-23

Según San Juan, el Espíritu hace presente a Jesús en la comunidad cristiana, recordándonos su mensaje, haciéndonos caminar en su verdad, interiorizando en nosotros su mandato del amor. A ese Espíritu invocamos en esta fiesta de Pentecostés.

Ven Espíritu Santo y enséñanos a invocar a Dios con ese nombre entrañable de “Padre” que nos enseñó Jesús. Si no sentimos su presencia buena en medio de nosotros, viviremos como huérfanos. Recuérdanos que sólo Jesús es el camino que nos lleva hasta él. Que sólo su vida entregada a los últimos nos muestra su verdadero rostro. Sin Jesús nunca entenderemos su sed de paz, de justicia y dignidad para todos sus hijos e hijas.

Ven Espíritu Santo y haznos caminar en la verdad de Jesús. Sin tu luz y tu aliento, olvidaremos una y otra vez su Proyecto del reino de Dios. Viviremos sin pasión y sin esperanza. No sabremos por qué le seguimos ni para qué. No sabremos por qué vivir y por qué sufrir. Y el Reino seguirá esperando colaboradores.

Ven Espíritu Santo y enséñanos a anunciar la Buena Noticia de Jesús. Que no echemos cargas pesadas sobre nadie. Que no dictaminemos sobre problemas que no nos duelen ni condenemos a quienes necesitan sobre todo acogida y comprensión. Que nunca quebremos la caña cascada ni apaguemos la mecha vacilante.

Ven Espíritu Santo e infunde en nosotros la experiencia religiosa de Jesús. Que no nos perdamos en trivialidades mientras descuidamos la justicia, la misericordia y la fe. Que nada ni nadie nos distraiga de seguirlo como único Señor. Que ninguna doctrina, práctica o devoción nos aleje de su Evangelio.   

Ven Espíritu Santo y aumenta nuestra fe para experimentar la fuerza de Jesús en el centro mismo de nuestra debilidad. Enséñanos a alimentar nuestra vida, no de tradiciones humanas ni palabras vacías, sino del conocimiento interno de su Persona. Que nos dejemos guiar siempre por su Espíritu audaz y creador, no por nuestro instinto de seguridad.

Ven Espíritu Santo, transforma nuestros corazones y conviértenos a Jesús. Si cada uno de nosotros no cambia, nada cambiará en su Iglesia. Si todos seguimos cautivos de la inercia, nada nuevo y bueno nacerá entre sus seguidores. Si no nos dejamos arrastrar por su creatividad, su movimiento quedará bloqueado.

Ven Espíritu Santo y defiéndenos del riesgo de olvidar a Jesús. Atrapados por nuestros miedos e incertidumbres, no somos capaces de escuchar su voz ni sentir su aliento. Despierta nuestra adhesión pues, si perdemos el contacto con él, seguirá creciendo en nosotros el nerviosismo y la inseguridad.

Ed.  BUENAS NOTICIAS

TEMA DE FORMACIÓN
PENTECOSTÉS
¿Se puede contar de verdad con nosotros?

Una vez muerto. Jesús pasa a otro plano donde no existe tiempo ni espacio. Sin tiempo ni espacio no puede haber “sucesos”. Sabemos que después de la muerte, por la resurrección Jesús vive y en los discípulos sucedió algo maravilloso. La experiencia de la resurrección sí fue constatable. Sin esa experiencia de los apóstoles (que no solo sucedió hace dos mil años sino que este acontecimiento teológico, de fe, se está dando también en este momento) no hubiera sido posible la fe cristiana.

Podemos recordar que al inicio de su vida pública, Jesús fue ungido por el Espíritu Santo para llevar a cabo su obra. Los discípulos también tienen que ser revestidos de la fuerza de lo alto para llevar a cabo la suya.

Y es que la Iglesia sin el Espíritu sería una organización más de las muchas que hay ayudando a la gente. Vemos que la Iglesia nace cuando un grupo de gente paralizado por el miedo y atrincherado en su casa, es embestido por una ráfaga de viento que le lanza y no le deja en su sitio sino que le da una misión junto a otros. A partir de Pentecostés la comunidad empieza su actividad de predicación y testimonio y por eso podemos decir que Pentecostés suena a mayoría de edad del cristiano al sentirse llamado a anunciar el evangelio y cumplir una misión de enviado.

Desde la Pascua han pasado 50 días (7X7+1 = símbolo de plenitud) y lo que era la fiesta judía de las primeras cosechas veraniegas (fiesta de “las semanas” para dar gracias por las cosechas (Ex 24, 22) para los cristianos es la abundancia del Espíritu.

Lo que para los judíos era, después del exilio, la fiesta de la entrega de la ley en el Sinaí, para los cristianos es la entrega del Espíritu en nuestra vida. Así como en el Sinaí fue constituido el pueblo de Israel, hoy nace la Iglesia y su nacimiento viene acompañado de fenómenos externos que destacan la presencia del Señor (ruido, viento, fuego,..). Lo que era la fiesta de un pueblo pasa a ser la fiesta de la mayoría de edad de los cristianos.

La gente junta no forma familia ni iglesia (recordar esa frase que nos decían nuestros padres: “Esta casa perece una pensión”). Hace falta tener el espíritu de la familia, para actuar como Jesús y tener sus sentimientos. Si no actuaremos solamente por como lo veo yo, y todo lo organizaremos como a mi me parece y apetece.

El tema de la unidad en la iglesia no es un problema de lenguas o de diversidad de personalidades; es un problema de espíritu. Y como el Espíritu es don que se pide, los cristianos en este domingo pedimos a Jesús que nos mande su Espíritu:

• Que venga sobre cada uno de nosotros.
• Que inspire la acción de nuestros sacerdotes.
• Que ilumine a todos los educadores de la fe.
• Que sostenga el amor de los que sirven a la comunidad.
• Que haga crecer la fe a los que están haciendo
  la primera comunión y recibiendo la confirmación
• Que nos llene a todos de fe, de esperanza y de amor.

Vicente Pascual, SJ

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