eucaristia

Hoja Parroquial 1167. Eucaristía del 2.6.2019, VII Domingo de Pascua

FUE LLEVADO AL CIELO
Lc 24,46-53

Esta fiesta pone de manifiesto la atracción hacia Dios que es la fuerza de gravedad de cada existencia humana. Todo lo que crece tiende hacia él, lo sepa o no. Es el lugar del que venimos y hacia el que vamos. Jesús completó esta trayectoria para que podamos recorrerla de su mano. En adelante nada será solo con nuestra propia fuerza: tendremos que recibirla cada vez de lo alto, disponernos para acogerla, pero no mirando «hacia arriba», como aquellos galileos ensimismados, sino mirando «hacia abajo», hacia el mundo concreto que habitamos, para poder escuchar sus gemidos y anhelos. El último contacto de Jesús con los suyos es un contacto de bendición. Recibirla nos hace hombres y mujeres de bendición, en ese templo que es el otro, cada lugar donde se teje cercanía, ternura y proximidad.

Señor, ilumina los ojos de nuestro corazón para que podamos comprender día a día, junto a tus criaturas más necesitadas, cuál es la esperanza a la que nos llamas, la alegría que nos regalas ya ahora: el don del amor que quieres que encuentre cauce en nosotros.

Mariola López MSCJ

DIOS NOS HABLA

PRIMERA LECTURA
Lectura del libro de los HECHOS DE LOS APÓSTOLES 1,1-11

En mi primer libro, Teófilo, escribí de todo lo que Jesús hizo y enseñó desde el comienzo hasta el día en que fue llevado al cielo, después de haber dado instrucciones a los apóstoles que había escogido, movido por el Espíritu Santo. Se les presentó él mismo después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, y, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles del reino de Dios.
Una vez que comían juntos, les ordenó que no se alejaran  de Jerusalén, sino: «aguardad que se cumpla la promesa del  Padre, de la que me habéis oído hablar, porque Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo, dentro de no muchos días.
Los que se habían reunido, le preguntaron, diciendo:
–Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?
Les dijo:
–No os toca a vosotros conocer los tiempos o momentos que el Padre ha establecido con su propia autoridad; en cambio, recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre vosotros y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta ˝el confín de la tierra˝.
Dicho esto, a la vista de ellos, fue elevado al cielo, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Cuado miraban fijos al cielo, mientras él se iba marchando, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:
«Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que ha sido tomado de y llevado al cielo, volverá como lo habéis visto marcharse al cielo».

SALMO
SALMO RESPONSORIAL  (46,2-3.6-7.8-9)
R: Dios asciende entre aclamaciones, el Señor, al son de trompetas

Pueblos todos, batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor altísimo es terrible,
emperador de toda la tierra.

Dios asciende entre aclamaciones,
el Señor, al son de trompetas;
tocad para Dios, tocad,
tocad para nuestro Rey, tocad.

Porque Dios es el rey del mundo;
tocad con maestría.
Dios reina sobre las naciones,
Dios se sienta en su trono sagrado.

SEGUNDA LECTURA
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los EFESIOS 1,17-23

Hermanos:
El Dios del Señor nuestro Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos y cuál la extraordinaria grandeza de su poder en favor de nosotros, los creyentes, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, potestad, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no sólo en este mundo, sino en el futuro.
Y «todo lo puso bajo sus pies» y lo dio a la Iglesia, como Cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que llena todo en todos.

Aleluya, aleluya, aleluya
Id y haced discípulos de todos los pueblos –dice el Señor–,
yo estoy con vosotros todos los días,
hasta el final de los tiempos.
EVANGELIO
Conclusión del santo evangelio según san LUCAS 24,46-53

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
–Así está escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se proclamará la conversión para el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén.
Vosotros sois testigos de esto. Mirad, yo voy a enviar sobre vosotros la promesa de mi Padre; vosotros, por vuestra parte, quedaos en la ciudad, hasta que os revistáis de la fuerza que viene de lo alto.
Y los sacó hasta cerca de Betania y, levantando las manos, los bendijo.
Y mientras los bendecía se separó de ellos, y fue llevado hacia el cielo.
Ellos se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios.

COMENTARIO
EL ÚLTIMO GESTO
Fue llevado al cielo
Lc 24,46-53

Jesús era realista. Sabía que no podía transformar de un día para otro aquella sociedad donde veía sufrir a tanta gente. No tenía poder político ni religioso para provocar un cambio revolucionario. Sólo tenía su palabra, sus gestos y su fe grande en el Dios de los que sufren.

Por eso le gusta tanto hacer gestos de bondad. «Abraza» a los niños de la calle para que no se sientan huérfanos. «Toca» a los leprosos para que no se vean excluidos de las aldeas. «Acoge» amistosamente a su mesa a pecadores e indeseables para que no se sientan despreciados.

No son gestos convencionales. Le salen desde su voluntad de hacer un mundo más amable y solidario en el que las personas se ayuden y se cuiden mutuamente. No importa que sean gestos pequeños. Dios tiene en cuenta hasta el «vaso de agua» que damos a quien tiene sed.

A Jesús le gusta sobre todo «bendecir». Bendice a los pequeños y bendice sobre todo a los enfermos y desgraciados. Su gesto está cargado de fe y de amor. Desea envolver a los que más sufren con la compasión, la protección y la bendición de Dios.

No es extraño que, al narrar la despedida de Jesús, Lucas lo describa levantando sus manos y «bendiciendo» a sus discípulos. Es su último gesto. Jesús entra en el misterio insondable de Dios y sus seguidores quedan envueltos en su bendición.

Hace ya mucho tiempo que lo hemos olvidado, pero la Iglesia ha de ser en medio del mundo una fuente de bendición. En un mundo donde es tan frecuente «maldecir», condenar, hacer daño y denigrar, es mas necesaria que nunca la presencia de seguidores de Jesús que sepan «bendecir», buscar el bien, hacer el bien, atraer hacia el bien.

Una Iglesia fiel a Jesús está llamada a sorprender a la sociedad con gestos públicos de bondad, rompiendo esquemas y distanciándose de estrategias, estilos de actuación y lenguajes agresivos que nada tienen que ver con Jesús, el profeta que bendecía a las gentes con sus gestos y palabras de bondad.

Ed.  BUENAS NOTICIAS

TEMA DE FORMACIÓN
¿QUÉ ES EL ÉXITO?

El éxito no siempre tiene que ver con lo que mucha gente ordinariamente se imagina.

No se debe a los títulos que tienes, sean de nobleza o académicos, ni a la sangre heredada, o a la escuela donde estudiaste. No se debe a las dimensiones de tu casa, o a cuántos carros caben en tu cochera, o si son último modelo.

No se trata de si eres jefe o subordinado, o si escalaste la siguiente posición en tu organización, o estás en la ignorada base de la misma. No se trata de si eres miembro prominente de clubes sociales o si sales en las páginas de los periódicos.

No tiene que ver con el poder que ejerces, o si eres un buen administrador, si hablas bonito, si las luces te siguen cuando lo haces, o si eres religioso o no.

No es la tecnología que empleas, por brillante y avanzada que ésta sea.

No se debe a la ropa que usas, o si gozas de un tiempo compartido, si vas con regularidad a la frontera, o si después de tu nombre pones las siglas deslumbrantes que definen tu «status» para el espejo social.

No se trata de si eres emprendedor, hablas varios idiomas, si eres atractivo, joven o viejo.

EL ÉXITO…

Se debe a cuánta gente te sonríe, y a cuánta gente amas y cuántos admiran tu sinceridad y la sencillez de tu espíritu.

Se trata de si te recuerdan cuando te vas.

Se refiere a cuánta gente ayudas, a cuánta gente evitas dañar y si guardas o no rencor en tu corazón.

Se trata de si en tus triunfos incluiste siempre tus sueños, de si no afincaste tu éxito en la desdicha ajena y de si tus logros no hieren a tus semejantes.

Es acerca de tu inclusión con los otros, no de tu control sobre los demás, de tu apertura hacia todos los demás y no de tu simulación para con ellos.

Es sobre si usaste tu cabeza tanto como tu corazón, si fuiste egoísta o generoso, si amaste la naturaleza y a los niños y te ocupaste por los ancianos.

Es acerca de tu bondad, tu deseo de servir, tu escuchar y tu valor sobre la conducta ajena.

No es acerca de cuántos te siguen, sino de cuántos realmente te aman.

No es acerca de transmitir todo, sino cuántos te creen, de si eres feliz o finges estarlo.

Se trata del equilibrio, de la justicia, del bien ser, que conduce al bien tener y al bien estar.

Se trata de tu conciencia tranquila, tu dignidad invicta y tu deseo de ser más, no de tener más.

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