eucaristia

Hoja Parroquial 1164. Eucaristía del 12.5.2019, IV Domingo de Pascua

MIS OVEJAS ESCUCHAN MI VOZ
Jn 10,27-30

COMENTARIO
DESDE ABAJO
Las conozco… y les doy vida eterna
Jn 10, 27-30

La imagen del pastor está cargada de simbolismo religioso y en la tradición bíblica. El pastor simboliza al jefe que gobierna y que dirige al pueblo. Su principal tarea es vigilar, guiar y proteger al rebaño. Dios es «el pastor de Israel» porque conduce al pueblo, vela por él y lo protege. Ese es también hoy su principal significado cuando se habla en la Iglesia de los pastores que «guían al pueblo».

Sin embargo, cuando los primeros cristianos hablan de Jesús como «Buen Pastor», no lo hacen sobre todo para presentarlo como jefe y caudillo de un pueblo, sino para destacar su preocupación por la vida de las personas. Jesús es «Buen Pastor», no porque sabe gobernar, conducir y vigilar mejor que nadie, sino porque es capaz de «dar su vida» por los demás.

Esta teología del Buen Pastor recoge bien la actuación de Jesús. Su primera preocupación no fue salvaguardar la doctrina, vigilar la moral o controlar la liturgia, sino desvivirse por la gente, luchar contra el sufrimiento bajo todas sus formas y trabajar por una vida más digna y dichosa para todos, llegando «hasta dar su vida» en este empeño. La Iglesia tiene la responsabilidad de invitar y orientar a los creyentes hacia la verdad de Cristo, pero Cristo se dedicaba precisamente a quitar sufrimientos y dar vida. Sólo desde ahí revelaba y anunciaba al verdadero Dios.

En estos tiempos en que tanta gente «abandona el rebaño» y se aleja de la fe, la mejor manera de guiar hacia la «verdad de Cristo» sería ver que la Iglesia está dedicada en cuerpo y alma a que la gente sea más dichosa, se sienta menos desamparada y más protegida contra el mal y el sufrimiento.

Los mismos cristianos que confesaron a Jesús como «pastor», le presentaron también como «cordero» sacrificado por los demás. Es un buen recordatorio para los pastores de la comunidad cristiana. El trabajo pastoral no se hace imponiéndose «desde arriba», sino sirviendo desde abajo. No se conduce hacia Cristo desde el poder y el dominio, sino desde la compasión y la lucha contra el sufrimiento y desamparo.

Ed.  BUENAS NOTICIAS

DIOS NOS HABLA

PRIMERA LECTURA
Lectura del libro de los HECHOS DE LOS APÓSTOLES 13,14.43-52

En aquellos días, Pablo y Bernabé continuaron desde Perge y llegaron a Antioquía de Pisidia. El sábado entraron en la sinagoga y tomaron asiento.
Muchos judíos y prosélitos adoradores de Dios siguieron a Pablo y Bernabé, que hablaban con ellos exhortándolos a perseverar fieles a la gracia de Dios.
El sábado siguiente, casi toda la ciudad acudió a oír la palabra de Dios. Al ver el gentío, los judíos se llenaron de envidia y respondían con blasfemias a las palabras de Pablo.
Entonces Pablo y Bernabé dijeron con toda valentía:
–Teníamos que anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios; pero como la rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna, sabed que nos dedicamos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: «Yo te he puesto como luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el confín de la tierra».
Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y alababan la palabra del Señor; y creyeron los que estaban destinados a la vida eterna.
La palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región. Pero los judíos incitaron a las señoras distinguidas, adoradores de Dios, y a los principales de la ciudad, provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé y los expulsaron de su territorio.
Estos sacudieron el polvo de los pies contra ellos y se fueron a Iconio. Los discípulos, por su parte, quedaban llenos de alegría y de Espíritu Santo.

SALMO
SALMO RESPONSORIAL (99,2.3.5)
R: Somos su pueblo y ovejas de su rebaño

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.

«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades».

SEGUNDA LECTURA
Lectura del libro del APOCALIPSIS 7,9.14b-17

Yo, Juan, vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos.
Y uno de los ancianos me dijo:
–Estos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero.
Por eso están ante el trono de Dios, dándole culto día y noche en su templo.
El que se sienta en el trono acampará entre ellos.
Ya no pasarán hambre ni sed, no les hará daño el sol ni el bochorno. Porque el Cordero que está delante del trono los apacentará y los conducirá hacia fuentes de aguas vivas.
Y Dios enjugará las lágrimas de sus ojos.

Aleluya, aleluya, aleluya.
Yo soy el buen Pastor –dice el Señor–,
que conozco mis ovejas, y las mías me conocen.

EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según JUAN 10,27-30

En aquel tiempo, dijo Jesús:
«Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano.
Lo que mi Padre me ha dado es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre.
Yo y el Padre somos uno».

Pastor, que con tus silbos amorosos
me despertaste del profundo sueño;
Tú, que hiciste cayado de ese leño
en que tiendes los brazos poderosos.
Vuelve los ojos a mi fe piadosos,
pues te confieso por mi amor y dueño,
y la palabra de seguirte empeño
tus dulces silbos y tus pies hermosos.
Oye, Pastor, que por amores mueres,
no te espante el rigor de mis pecados,
pues tan amigo de rendidos eres,
espera, pues, y escucha mis cuidados.
Pero, ¿cómo te digo que me esperes,
si estás, para esperar, los pies clavados?

Lope de Vega

TEMA DE FORMACIÓN
El pastor no abandona nunca a las ovejas

La preocupación primera del buen pastor es alimentar a sus ovejas, cuidarlas y protegerlas. Cada día el Buen Pastor prepara una mesa ante nosotros. La Eucaristía es el alimento del Buen Pastor para que sus ovejas estén sanas y fuertes. Su palabra ilumina el camino tantas veces oscuro de la vida; su alimento nos hace sentir su presencia viva y cercana, la oferta de su amor desmedido; la fraternidad nos convoca a la fiesta y a la celebración porque no estamos solos; hemos sido constituidos en una comunidad de amor que camina hacia pastos frescos y frondosos de la mano y bajo el callado del Buen Pastor.

No hay nada que temer. Conocemos al pastor y Él nos conoce por nuestro nombre. Hemos sido perfumados por el buen olor de Cristo y nuestra copa rebosa de gracia, de agradecimiento, de dicha. Hemos sido consagrados para ser suyos, su pueblo y ovejas de su rebaño.

«De modo especial en la Eucaristía se hace presente sacramentalmente la obra del buen Pastor, que, después de haber predicado la «buena nueva» del Reino, ofreció en sacrificio su vida por las ovejas. En efecto, la Eucaristía es el sacramento de la muerte y resurrección del Señor, de su supremo acto redentor. Es el sacramento en el que el buen Pastor hace presente constantemente su amor oblativo por todos los hombres».

Homilía de S.S. Juan Pablo II en el 2º domingo de Pascua.
(3 de mayo de 1998)

El Evangelio nos invita permanentemente a la conversión. Es evidente que no habrá un resurgir de la vida cristiana en nuestro tiempo si no propiciamos, empezando por cada uno de nosotros, una vivencia más profunda de la fe y un cultivo muy delicado de una espiritualidad encarnada.

Estamos necesitados de testigos que nos narren en primera persona el gozo de ser creyentes, de haber apostado a fondo por Dios. Sin una búsqueda apasionada de Dios y un cultivo permanente de la oración y de los sacramentos todos los proyectos se nos vienen abajo por falta de vida. Éste es un tiempo para apasionarse. El Congreso de Vida Consagrada de Roma quiso enmarcarse en este eslogan: «Pasión por Cristo, pasión por la humanidad».

Si nuestras comunidades cristianas se desfondan de Dios, si se alejan de la espiritualidad y del compromiso cristiano, no será fácil remontar el vuelo.

Alejandro Fernández Barrajón

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