eucaristia

Hoja Parroquial 1156. Eucaristía del 17.3.2019, Domingo II de Cuaresma

ÉSTE ES MI HIJO, ESCUCHADLO
Lc 9,28-36

COMENTARIO
ESCUCHAR A JESÚS
desde dentro…
Lucas 9,28-36

Los cristianos de todos los tiempos se han sentido atraídos por la escena llamada tradicionalmente “La transfiguración del Señor”. Sin embargo, a los que pertenecemos a la cultura moderna no se nos hace fácil penetrar en el significado de un relato redactado con imágenes y recursos literarios, propios de una “teofanía” o revelación de Dios.

Sin embargo, el evangelista Lucas ha introducido detalles que nos permiten descubrir con más realismo el mensaje de un episodio que a muchos les resulta hoy extraño e inverosímil. Desde el comienzo nos indica que Jesús sube con sus discípulos más cercanos a lo alto de una montaña sencillamente “para orar”, no para contemplar una transfiguración.

Todo sucede durante la oración de Jesús: “mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió”. Jesús, recogido profundamente, acoge la presencia de su Padre, y su rostro cambia. Los discípulos perciben algo de su identidad más profunda y escondida. Algo que no pueden captar en la vida ordinaria de cada día.

En la vida de los seguidores de Jesús no faltan momentos de claridad y certeza, de alegría y de luz. Ignoramos lo que sucedió en lo alto de aquella montaña, pero sabemos que en la oración y el silencio es posible vislumbrar, desde la fe, algo de la identidad oculta de Jesús. Esta oración es fuente de un conocimiento que no es posible obtener de los libros.

Lucas dice que los discípulos apenas se enteran de nada, pues “se caían de sueño” y solo “al espabilarse”, captaron algo. Pedro solo sabe que allí se está muy bien y que esa experiencia no debería terminar nunca. Lucas dice que “no sabía lo que decía”.

Por eso, la escena culmina con una voz y un mandato solemne. Los discípulos se ven envueltos en una nube. Se asustan pues todo aquello los sobrepasa. Sin embargo, de aquella nube sale una voz: “Este es mi Hijo, el escogido. Escuchadle”. La escucha ha de ser la primera actitud de los discípulos.

Los cristianos de hoy necesitamos urgentemente “interiorizar” nuestra religión si queremos reavivar nuestra fe. No basta oír el Evangelio de manera distraída, rutinaria y gastada, sin deseo alguno de escuchar. No basta tampoco una escucha inteligente preocupada solo de entender.

Necesitamos escuchar a Jesús vivo en lo más íntimo de nuestro ser. Todos, predicadores y pueblo fiel, teólogos y lectores, necesitamos escuchar su Buena Noticia de Dios, no desde fuera sino desde dentro. Dejar que sus palabras desciendan de nuestras cabezas hasta el corazón. Nuestra fe sería más fuerte, más gozosa, más contagiosa.

Ed.  BUENAS NOTICIAS

DIOS NOS HABLA

PRIMERA LECTURA
Lectura del libro del GÉNESIS 15,5-12.17-18

En aquellos días, Dios sacó afuera a Abrán y le dijo:
–Mira al cielo; cuenta las estrellas, si puedes contarlas.
Y añadió:
–Así será tu descendencia.
Abrán creyó al Señor y se le contó como justicia.
Después le dijo:
–Yo soy el Señor que te saqué de Ur de los caldeos, para darte en posesión esta tierra.
ÉI replicó:
–Señor Dios, ¿cómo sabré que voy a poseerla?
Respondió el Señor:
–Tráeme una novilla de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una tórtola y un pichón.
Él los trajo y los cortó por el medio, colocando cada mitad frente a la otra, pero no descuartizó las aves. Los buitres bajaban a los cadáveres y Abrán los espantaba.
Cuando iba a ponerse el sol, un sueño profundo invadió a Abrán y un terror intenso y oscuro cayó sobre él.
El sol se puso y vino la oscuridad; una humareda de horno y una antorcha ardiendo pasaban entre los miembros descuartizados.
Aquel día el Señor concertó alianza con Abrahán en estos términos:
–A tu descendencia les daré esta tierra, desde el río de Egipto al gran Río Éufrates.

SALMO RESPONSORIAL
SALMO RESPONSORIAL  (26,1.7-8a.8b-9abc.13-14)
R: El Señor es mi luz y mi salvación.

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mí vida,
¿quién me hará temblar?

Escúchame, Señor,
que te llamo;
ten piedad, respóndeme.
Oigo en mi corazón:
«Buscad mi rostro».
Tu rostro buscaré, Señor.

No me escondas tu rostro.
No rechaces con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio;
no me deseches.

Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor.

SEGUNDA LECTURA
Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los FILIPENSES 3,17-4,1

Hermanos, sed imitadores míos y fijaos en los que andan según el modelo que tenéis en nosotros.
Porque, –como os decía muchas veces y ahora lo repito con lágrimas en los ojos– hay muchos que andan como enemigos de la cruz de Cristo: su paradero es la perdición; su Dios, el vientre; su gloria, sus vergüenzas; solo aspiran a cosas terrenas.
Nosotros, en cambio, somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo.
Él transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso, con esa energía que posee para sometérselo todo.
Así, pues, hermanos míos queridos y añorados, mi alegría y mi corona, manteneos así, en el Señor, queridos.
En el esplendor de la nube se oyó la voz del Padre:
Este es mi Hijo amado, escuchadlo.

EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san LUCAS 9,28b-36

En aquel tiempo, tomó Jesús a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto del monte para orar. Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió y sus vestidos brillaban de resplandor.
De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su éxodo, que él iba a consumar en Jerusalén.
Pedro y sus compañeros se caían de sueño, pero se espabilaron y vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él.
Mientras estos se alejaban, dijo Pedro a Jesús:
–Maestro, qué bueno que estemos aquí. Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para EIías.
No sabía lo que decía.
Todavía estaba hablando cuando llegó una nube que los cubrió con su sombra. Se llenaron de temor al entrar en la nube.
Una voz desde la nube decía:
–Este es mi Hijo, el Elegido, escuchadlo.
Después de oírse la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por aquellos días, no contaron a nadie nada de lo que habían visto.

La llamada del Señor no es tan evidente como todo aquello que podemos oír, ver o tocar en nuestra experiencia cotidiana. Dios viene de modo silencioso y discreto, sin imponerse a nuestra libertad. Así puede ocurrir que su voz quede silenciada por las numerosas preocupaciones y tensiones que llenan nuestra mente y nuestro corazón.
Es necesario prepararse para escuchar con profundidad su Palabra y la vida, prestar atención a los detalles de nuestra vida diaria, aprender a leer los acontecimientos con los ojos de la fe, y mantenerse abiertos a las sorpresas del Espíritu.
Si permanecemos encerrados en nosotros mismos, en nuestras costumbres y en la apatía de quien desperdicia su vida en el círculo restringido del propio yo, no podremos descubrir la llamada especial y personal que Dios ha pensado para nosotros, perderemos la oportunidad de soñar a lo grande y de convertirnos en protagonistas de la historia única y original que Dios quiere escribir con nosotros.
También Jesús fue llamado y enviado; para ello tuvo que, en silencio, escuchar y leer la Palabra en la sinagoga y así, con la luz y la fuerza del Espíritu Santo, pudo descubrir plenamente su significado, referido a su propia persona y a la historia del pueblo de Israel.
El Reino de Dios llega sin hacer ruido y sin llamar la atención, y sólo podemos percibir sus signos cuando, al igual que el profeta Elías, sabemos entrar en las profundidades de nuestro espíritu, dejando que se abra al imperceptible soplo de la brisa divina.
Papa Francisco

TEMA DE FORMACIÓN
El Seminario, misión de todos

Se trata de entrever el misterio del proyecto único e irrepetible que Dios tiene para cada uno.
Porque no hay nadie que nos conozca ni nos haya conocido con tanta profundidad como Dios, por eso él nos destina a algo que parece imposible, apuesta sin posibilidad a equivocarse a que reproduzcamos la imagen de su Hijo.
Él ha puesto sus expectativas en nosotros.

Papa Francisco

Si de algo tendríamos que tener vergüenza es de no mostrar el amor de Dios a los hombres.
El Señor ha querido elegir gente para que se dediquen sola y exclusivamente a presentar esta novedad de nuestro Señor, de su amor.
Que hoy oremos para que ese amor sea acogido por jóvenes que desean cambiar esta tierra con la fuerza el amor de Dios.

Carlos Osoro
(Cardenal-Arzobispo de Madrid)

Al igual que Jesús hizo con aquel joven que se acercó, también la Iglesia tiene el mandato de ayudar a descubrir el deseo que brota del corazón.

¿Qué quería Dios cuando soñó con que existiera? ¿Para qué estoy en este mundo? ¿Qué puede saciar mi corazón?

El acompañamiento, caminando juntos día a día, y el discernimiento, ver a la luz de la Palabra de Dios lo que el Espíritu suscita en el corazón del joven, son los medios probados de los que la Iglesia se sirve para este fin.

En Madrid, además del acompañamiento que se puede hacer en cada parroquia, contamos con dos grupos, Genesaret y Tabor para aquellos que tienen la inquietud de seguir íntimamente al Señor.

¿Te sientes mirado con amor por Jesús?

El Seminario Conciliar lo forman 112 seminaristas y se prevé la ordenación de 4 presbíteros y 14 diáconos.
En nuestra archidiócesis también tenemos el Seminario Misionero Redemptoris Mater que lo forman 60 seminaristas y se preparan para la ordenación de diáconos 5 de ellos.

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