eucaristia

Hoja Parroquial 1154. Eucaristía del 3.3.2019, Domingo VIII del Tiempo Ordinario

LA MOTA EN EL OJO AJENO
Lc 6,39-45

COMENTARIO
DETENERNOS
buscar el silencio interior…
Lc 6,39-45

Nuestros pueblos y ciudades ofrecen hoy un clima poco propicio a quien quiera buscar un poco de silencio y paz para encontrarse consigo mismo y con Dios. No es fácil liberarnos del ruido permanente y del asedio constante de todo tipo de llamadas y mensajes. Por otra parte, las preocupaciones, problemas y prisas de cada día nos llevan de una parte a otra, sin apenas permitirnos ser dueños de nosotros mismos.

Ni siquiera en el propio hogar, invadido por la televisión y escenario de múltiples tensiones, es fácil encontrar el sosiego y recogimiento indispensables para encontrarnos con nosotros mismos o para descansar gozosamente ante Dios.

Pues bien, precisamente, en estos momentos en que necesitamos más que nunca lugares de silencio, recogimiento y oración, los creyentes mantenemos con frecuencia cerrados nuestros templos e iglesias durante buena parte del día.

Se nos ha olvidado lo que es detenernos, interrumpir por unos minutos nuestras prisas, liberarnos por unos momentos de nuestras tensiones y dejarnos penetrar por el silencio y la calma de un recinto sagrado. Muchos hombres y mujeres se sorprenderían al descubrir que, con frecuencia, basta pararse y estar en silencio un cierto tiempo, para aquietar el espíritu y recuperar la lucidez y la paz.

Cuánto necesitamos los hombres y mujeres de hoy encontrar ese silencio que nos ayude a entrar en contacto con nosotros mismos para recuperar nuestra libertad y rescatar de nuevo toda nuestra energía interior.

Acostumbrados al ruido y a la agitación, no sospechamos el bienestar del silencio y la soledad. Ávidos de noticias, imágenes e impresiones, se nos ha olvidado que solo nos alimenta y enriquece de verdad aquello que somos capaces de escuchar en lo más hondo de nuestro ser.

Sin ese silencio interior, no se puede escuchar a Dios, reconocer su presencia en nuestra vida y crecer desde dentro como seres humanos y como creyentes. Según Jesús, la persona «saca el bien de la bondad que atesora en su corazón». El bien no brota de nosotros espontáneamente. Lo hemos de cultivar y hacer crecer en el fondo del corazón. Muchas personas comenzarían a transformar su vida si acertaran a detenerse para escuchar todo lo bueno que Dios suscita en el silencio de su corazón.

Ed.  BUENAS NOTICIAS

DIOS NOS HABLA

PIMERA LECTURA
Lectura del libro del ECLESIÁSTICO 27,4-7

Cuando se agita la criba, quedan los desechos; así, cuando la persona habla, se descubren sus defectos.
El horno prueba las vasijas del alfarero, y la persona es probada en su conversación.
El fruto revela el cultivo del árbol, así la palabra revela el corazón de la persona.
No elogies a nadie antes de oírlo hablar, porque ahí es donde se prueba una persona.

SALMO RESPONSORIAL (91,2-3.13-14.15-16)
R: Es bueno darte gracias, Señor.

Es bueno dar gracias al Señor
y tocar para tu nombre, oh Altísimo;
proclamar por la mañana tu misericordia
y de noche tu fidelidad.

El justo crecerá como una palmera,
se alzará como un cedro del Líbano:
plantado en la casa del Señor,
crecerá en los atrios de nuestro Dios.

En la vejez seguirá dando fruto
y estará lozano y frondoso,
para proclamar que el Señor es justo,
mi Roca, en quien no existe la maldad.

SEGUNDA LECTURA
Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los CORINTIOS 15,54-58

Hermanos:
Cuando esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita:
«La muerte ha sido absorbida en la victoria. ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón?».
El aguijón de la muerte es el pecado, y la fuerza del pecado, la ley.
¡Gracias a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo!. De modo que, hermanos míos queridos, manteneos firmes e
inconmovibles.Entregaos siempre sin reservas a la obra del Señor, convencidos de que vuestro esfuerzo no será vano en el Señor.

Aleluya, aleluya, aleluya.
Brilláis como lumbreras del mundo,
manteniendo firme la palabra de la vida.

EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san LUCAS 6,39-45

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos una parábola: «¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo?. No está el discípulo sobre su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.
¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: Hermano, déjame que te saque la mota del ojo”, sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano.
Pues no hay árbol bueno que dé fruto malo, ni árbol malo que dé fruto bueno; por ello, cada árbol se conoce por su fruto; porque no se recogen higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos.
El hombre bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque de lo que rebosa el corazón habla la boca.

“La medida ética de un ser humano no depende de lo que sepa, de lo que haga, del tiempo que haya vivido, de la obra que haya creado o del dinero que haya acumulado o gastado a lo largo de su vida. Depende de su capacidad para darse. Deberíamos acostumbrarnos a manejar esta medida para evaluar la bondad de un ser humano, pues el don se convierte en el verdadero parámetro…”
(Francesc Torralba)

TEMA DE FORMACIÓN

La ceniza que Dios quiere

• Que no te consideres dueño de nada. Sólo eres un administrador.
• Que no te deprimas y confíes en el Padre.
• Que aprecies el valor de las cosas sencillas.
• Que valores más la calidad que la cantidad.
• Que vivas el momento presente sin miedos.
• Que no temas la muerte.
   Mírala como PASO HACIA LA VIDA: PASCUA.

El ayuno que Dios quiere

• Que no hagas gastos supérfluos.
• Que ingreses dinero en la cuenta corriente de los pobres.
• Que ofrezcas tu tiempo al que te lo pida.
• Que te comprometas en la lucha contra toda marginación.
• Que veas en toda persona a un hermano.

La abstinencia que Dios quiere

• Que no seas esclavo del consumo o la moda.
• Que te abstengas de tanta televisión.
• Que frecuentes menos los bares y discotecas.
• Que no seas esclavo del sexo ni de nada.
• Que te abstengas de toda violencia.
• Que respetes todo ser vivo.
• Que te abstengas de palabras ociosas.

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