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Francisco forja en Marruecos el camino de diálogo entre cristianos y musulmanes

Agradecimiento después de la Misa.

(ZENIT ).- “Deseo nuevamente animarlos a perseverar en el camino del diálogo entre cristianos y musulmanes y a colaborar también a que esa fraternidad se haga visible, se haga universal, pues tenemos su fuente en Dios, y ustedes se hagan aquí servidores de la esperanza que este mundo tanto necesita”, ha exhortado Francisco en Marruecos, al final de su 28º viaje apostólico, este domingo, 31 de marzo de 2019.

Al término de la celebración eucarística que el Pontífice ha presidido en Rabat, Marruecos –la más multitudinaria en la historia del país–, el Santo Padre ha agradecido a todos los fieles su acogida y la organización de este viaje a las personas encargadas, además del Rey Mohammed VI y de las autoridades civiles y eclesiásticas.

Misa del Papa Francisco en Rabat, 31 Marzo 2019
(Foto: © Vatican Media)

Asimismo, el Arzobispo de Rabat, el salesiano español Santiago Mons. Cristóbal López Romero, ha dirigido unas palabras de gratitud al Papa por esta visita apostólica, invitando a todos los presentes –cerca de 10.000 personas, según los organizadores–: “Gracias por  habernos confirmado en la fe. Gracias por haber alimentado nuestra esperanza. Cuente con nosotros como nosotros contamos con usted”.

Después de los discursos, han regalado al Papa Francisco en nombre de la Iglesia local una escultura en bronce de Cristo llevando la cruz, y una maceta con un olivo joven.

Palabras del Santo Padre al final de la Eucaristía

En la conclusión de esta Eucaristía deseo nuevamente bendecir al Señor que me ha permitido realizar este viaje para ser entre ustedes y con ustedes, servidor de la esperanza.

Agradezco a su Majestad, el rey Mohammed VI, su invitación. Le agradezco el haber querido estar cercano a nosotros enviando sus representantes.

Agradezco a todas las autoridades y todas las personas que han colaborado para el desarrollo de este viaje.

Gracias a mis hermanos en el episcopado, los arzobispos de Rabat y Tánger, como también a los otros obispos, a los sacerdotes y a las religiosas y a todos los fieles laicos que están aquí en Marruecos como servidores de la vida y de la misión de la Iglesia.

Y gracias a ustedes, hermanos y hermanas, por todo lo que han hecho para preparar este viaje, y por todo lo que hemos podido compartir desde la fe, la esperanza y la caridad y todo lo que hemos podido compartir desde la fraternidad entra cristianos y musulmanes. Muchas gracias.

Con estos sentimientos de gratitud, deseo nuevamente animarlos a perseverar en el camino del diálogo entre cristianos y musulmanes y a colaborar también a que esa fraternidad se haga visible, se haga universal, pues tenemos su fuente en Dios, y ustedes se hagan aquí servidores de la esperanza que este mundo tanto necesita.

Y por favor, no se olviden de rezar por mí. Gracias

ROSA DIE ALCOLEA

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