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Entrevista: Isabel Sánchez, autora de ‘Mujeres brújula…’ y secretaria central del Opus Dei

75 historias de mujeres inspiradoras.

 (zenit – 8 sept. 2020).- Isabel Sánchez, la mujer que ocupa el puesto más importante en la dirección del Opus Dei, ha publicado y presentado recientemente su primer libro, Mujeres brújula en un bosque de retos (Planeta-Espasa), motivo por el que zenit ha conversado en exclusiva con ella.

Isabel Sánchez Serrano (Murcia, España, 1969) dirige desde 2010 la Asesoría Central del Opus Dei, el organismo compuesto por mujeres que asesoran al prelado en el gobierno de la institución. Es licenciada en Derecho, vive en Roma desde 1992 y trabaja para las más de 50.000 mujeres que forman parte de la institución en 70 países.

“Mujeres brújula”

Fruto de su trayectoria y de su cargo en la Obra, que le ha permitido visitar más de 50 países, Sánchez ha conocido el trabajo de muchas mujeres a las que denomina “mujeres brújula”, es decir, “alguien que llega a ser punto de referencia para los demás, señala el norte, marca el camino y acompaña hasta la meta”.

De este modo, en su libro recoge 75 experiencias de mujeres que trabajan en los cinco continentes liderando proyectos sociales para mejorar su entorno. Además, en el libro se tratan temas como el trabajo, el liderazgo, el papel de la mujer, el cuidado de las personas, la paz, la solidaridad o la sostenibilidad del planeta.

Compatibilizar la labor de escritora

Isabel Sánchez, autora de ‘Mujeres Brújula…’ y directora de la Asesoría del Opus Dei
(Foto: (C) Paola Gutiérrez)

En su entrevista concedida a zenit, la secretaria central del Opus Dei, cuenta que la propuesta de escribir este libro surgió por parte de la editorial, después de una entrevista con motivo de la beatificación de Guadalupe Ortiz de Landazuri, científica y miembro de la Obra.

Sánchez confiesa que “aunque ha requerido esfuerzo”, la labor de compatibilizar su trabajo en esta institución de la Iglesia, “vino favorecida por varios factores. En primer lugar, por el apoyo que encontré en el prelado del Opus Dei, Fernando Ocáriz, y en mi equipo de trabajo”, que “desde el primer momento facilitaron que pudiera dedicar diversos momentos de la semana a la escritura y limitaron mi agenda de viajes”.

El poder del perdón
A pesar de que le resulta una elección difícil, de las casi 80 mujeres “inspiradoras” que aparecen en el libro, reconoce que “quizá la que más me impactó fue la de una mujer argentina, enferma terminal, que le contaba a la médico que la atendía que podía irse en paz porque había sido capaz de perdonar a su marido, que reapareció tras haberla abandonado muchos años antes, dejándola sola con varios niños pequeños”.

“Ese debate entre rencor y perdón me interpeló seguramente porque todos pasamos por él en algún momento de nuestra existencia”. Por ello, “ella fue para mí un referente, un claro ejemplo de ‘mujer brújula’, que puede cambiar su destino y el de los suyos en su propia cocina”, resalta la escritora.

Feminismo integrador y enriquecedor

En lo referente al tema de la mujer la sociedad actual, Sánchez se muestra a favor de un feminismo integrador, que incluya a los hombres como aliados: “Quiero alejarme de un feminismo de oposición, que reafirma a la mujer aplastando al hombre. Una mirada al mundo de hoy revela que los antagonismos difícilmente podrán llevarnos al equilibrio social o a crear entornos humanizantes”.

“Personalmente me preocupa esa dialéctica de confrontación, no solo entre hombre y mujer, sino también entre razas, clases sociales u opciones ideológicas. Abogo por crear espacios colaborativos, en los que la mirada de uno enriquezca al resto, en el que hombres y mujeres aporten a cada uno de los ámbitos de la vida”, explica.

Para ello, “hemos de trabajar codo con codo para construir un nuevo modelo de sociedad que dé respuesta a las inquietudes que el futuro nos plantea”.

Las féminas “hemos pasado varias décadas abriéndonos camino en entornos laborales o espacios públicos que históricamente habían contado con una presencia exclusivamente masculina” y “en este esfuerzo, ha habido hombres que han prestado su colaboración, porque han entendido que era precisa la aportación de la mujer para tener una visión completa de la realidad”, aclara.

Una sororidad que tienda el brazo

Ante la confrontación que a veces se produce entre las propias mujeres, especialmente en ámbitos como el laboral, señala que, durante el citado recorrido, “también se han cometido injusticias y errores como, por ejemplo, pensar que la conquista de estos espacios requería la asunción de roles masculinos por parte de la mujer o ver a las otras colegas como potenciales rivales, en vez de como aliadas”.

No obstante, “las mujeres tenemos mucho que aportar, pues llevamos con nosotras un patrimonio de siglos en el cuidado y la primacía de la persona, pero también podemos caer en la trampa del revanchismo o de la envidia, que minan nuestra autoestima. Muchas mujeres están llegando a la cima de su profesión en numerosos ámbitos”.

Y subraya que la sororidad “pasa por tender el brazo a la siguiente para subir. He tenido la oportunidad de conversar con muchas mujeres de latitudes muy variadas, y veo como una condición inherente a nosotras la de ser integradoras, innovadoras e impulsar a los demás”.

Favorecer la conciliación

Respecto a su opinión sobre cuáles son los principales logros que deberían conseguirse a favor de la mujer actualmente, expone que quizá el primero de ellos “sería entender que la maternidad no es un tema de la mujer; el convencimiento de que el cuidado y la educación de los hijos concierne a todos”, pues, a partir de esta comprensión de la maternidad y la paternidad, “habría que repensar la organización de los trabajos para que faciliten las relaciones humanas, y conciliar familia y trabajo”.

“Un paso sería racionalizar los horarios o dar un reconocimiento social a las profesiones relacionadas con el cuidado. Luego están otras cuestiones en las que aún hay mucho camino por recorrer como la brecha salarial o los techos de cristal”, añade.

La mujer en la Iglesia
En su libro, Isabel Sánchez también aborda la cuestión del papel de la mujer en la Iglesia, defendiendo que, al mismo tiempo que es necesario señalar los cargos y funciones que los laicos pueden realizar dentro de ella, es preciso ser conscientes de la labor que esta puede hacer en este sentido en la vida ordinaria.

De este modo, manifiesta que “desearía ver a muchos laicos –cristianos corrientes, a pie de calle, hombres y mujeres- ejerciendo un papel protagonista en la vida de la Iglesia”.

El “liderazgo de la calle”
Para lograrlo cree que puede ser preciso “un proceso de desclericalización, una fina labor de criba, para descubrir qué cargos se han ido adhiriendo a las competencias de los sacerdotes –como si fuera competencia exclusiva de ellos- cuando podría no ser así”.

Y alude a un “liderazgo de calle” que pasa “no tanto por asumir cargos o por reducir la contribución de la mujer al desempeño de funciones en la estructura de la Iglesia, como de abrazar nuestro compromiso vital con el mundo de hoy, y llevar a la sociedad contemporánea –cada uno desde el lugar que ocupa- el mensaje de Cristo y los valores del Evangelio”. Un liderazgo que será visible “si cada bautizado asume este compromiso”.

Solidaridad como solución a la pandemia

Otro de los temas de los que Isabel Sánchez habla en su libro es la solidaridad, sus propuestas enlazan con las recientes palabras del Papa, en las que declara que la pandemia actual “ha puesto de relieve nuestra interdependencia: todos estamos vinculados, los unos con los otros, tanto en el bien como en el mal” (Papa Francisco, audiencia general del 2 de septiembre de 2020).

En esta línea, la secretaria central del Opus Dei apunta que, efectivamente, “la pandemia ha puesto de manifiesto que como sociedad tenemos mucho que avanzar todavía en el cuidado de nuestros mayores y de los más vulnerables, en la adquisición de resortes para protegerlos”.

“Coincido plenamente con el Papa Francisco en que esta crisis sanitaria nos ha hecho ver que el mundo de hoy, con sus desafíos planetarios, requiere de la cooperación mutua, basada en la amistad como valor social. Tenemos que ir del brazo de los demás”.

Además, en el capítulo dedicado a la solidaridad, “se recoge lo que, según me parece entender, es lo más valioso que tenemos: la capacidad de descubrir las necesidades de otros, hacerlas nuestras y tratar de poner remedio”.

“Humanizar el ambiente”
Al ser preguntada por la tendencia a frivolizar con el término “solidaridad” como mero contenido atractivo para las redes sociales, clarifica que “la solidaridad es mucho más que una foto en Instagram, es encarnar en la propia vida los valores del Evangelio, es empatizar con nuestros contemporáneos”.

Por otro lado, frente al desánimo que puede provocar el hecho de que, en el contexto actual, existan múltiples retos que afrontar en este campo, indica que, “es verdad que nuestro mundo está atravesado por desigualdades lacerantes y que los retos son titánicos, pero al mismo tiempo no hace falta irse muy lejos ni realizar grandes gestas para tratar de devolverle su belleza primigenia: un oído atento, una mano tendida, una sonrisa o un favor hecho sin esperar retribución pueden humanizar un ambiente hostil o indiferente, y cambiar vidas”. Y “en el libro se cuentan varias historias que reflejan esto”.

Sostenibilidad ecológica

Inmersos en pleno Tiempo de la Creación, celebración ecuménica anual de oración y acción por nuestra casa común, y dado que en Mujeres brújula… se habla de la  sostenibilidad ecológica, en este sentido, Sánchez describe que en la Obra “sobre todo se alienta a que sea cada persona la que despliegue su creatividad y piense en modos de abrazar el compromiso que todos tenemos con nuestro planeta, como obra salida de las manos del Creador”.

También resalta que, en el capítulo sobre este asunto, por ejemplo, “se habla del vínculo con el entorno que ha establecido la Universidad de Piura, cuyo campus pasó de ser un inhóspito desierto a una reserva natural notable”.

O de la historia de Lucía, “que trabaja en el ámbito de la innovación tecnológica y se dedicaba a la inversión de startups. La lectura de la encíclica Caritas in veritate de Benedicto XVI, le llevó a crear su propia firma de consultoría en innovación y sostenibilidad, poniendo a la persona en el centro”.

Los cristianos como “agentes ecológicos”

En Mujeres brújula…, la autora define precisamente al cristiano como “agente ecológico de la dimensión religiosa”, que puedan destruir las ideas contaminadas sobre Dios.

Al plantearle cómo cree que los católicos pueden luchar contra el acomplejamiento o incluso el miedo a relacionarse con los que piensan distinto, recuerda que el Santo Padre “nos ha compartido su deseo ya en la exhortación apostólica Evangelii Gaudium, cuando invitó a los fieles cristianos a una nueva etapa evangelizadora marcada por la alegría”.

En ella, Francisco “hablaba de la alegría del Evangelio, que llena el corazón y la vida de los que se encuentran con Jesús. A través de este testimonio de alegría, de plenitud y de sentido los cristianos de hoy seremos capaces de cancelar las sospechas que aún pesan sobre Dios como el tirano, el aguafiestas de los hombres, el acusador continuo, el ladrón de la felicidad jugosa y vital”.

Y destaca que los católicos “hoy tenemos por delante una misión apasionante: presentar al mundo de hoy el rostro de la misericordia del Padre. ¿Cómo? Fundamentalmente con nuestro testimonio de fe, entre nuestros iguales, en nuestras relaciones familiares, laborales o de amistad”.

Escribir para abrir diálogos
Finalmente, sobre la posibilidad de escribir otros libros, Isabel Sánchez cuenta que ha disfrutado “enormemente” redactando su primera obra, “aunque de momento me espera bastante trabajo de despacho en cuanto regrese a Roma” y “dependerá de los lectores y de la acogida” que tenga el libro la decisión de escribir una segunda parte.

Asimismo, comparte que “cuando pensé en la estructura de los capítulos, lo hice pensando en retos que fueran transversales y que nos afectaran a todos. Lo hice con el deseo de que el libro sirviera para abrir diálogos, para invitar a la conversación entre amigos sobre temas relevantes, aunque se esté en posiciones o posturas diversas y aparentemente contradictorias”.

Y afirma que, como lecturas interesantes, “me atraen los temas universales, porque es a partir de ellos que podremos construir una sociedad del diálogo, inclusiva y trascendente”.

LARISSA I. LÓPEZ
Fotos: Paola Gutiérrez y M. Villarino


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