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Entrevista al padre Míċéal O’Neill, prior general de los Carmelitas

En exclusiva para ‘zenit’.

 (zenit – 15 julio 2020).- Este 16 de julio se celebra con gran júbilo y tradición la solemnidad de la Virgen del Carmen a nivel mundial. Estamos ante una devoción tan antigua como presente en la vida de las comunidades de religiosos y laicos que la veneran como “Flor del Carmelo” o, que en la religiosidad popular la llaman simplemente “Mamacha Carmen”.

Ella es la que entregó a san Simón Stock a mediados del siglo XIII, el escapulario marrón y blanco que con tanta devoción llevan los frailes, las religiosas y los fieles, que han hecho de esta prenda su protección y un camino de perfección.

Para preparar tan significativa fiesta, que este año no tendrá procesiones ni bombardas, zenit conversó con el padre Míċéal O’Neill, prior general de la Orden de los Hermanos de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo, conocidos como los Carmelitas.

Ya inmerso en sus deberes en Roma, asumidos algunos meses atrás, el fraile de origen irlandés reflexiona sobre estos tiempos de la pandemia, así como acerca de la Iglesia en Europa, mientras anhela que los carmelitas mantengan vigentes su respuesta y compromiso a los llamados y reformas del papa Francisco.

Padre Míċéal O’Neill, Prior General de los Carmelitas
(@ Orden de los Carmelitas)

zenit: Estamos padeciendo las consecuencias de una pandemia a nivel mundial, con cerca de medio millón de fallecidos, ¿Cómo podemos descubrir la voluntad de Dios en esta tragedia para la humanidad?

Padre Míċéal O’Neill: Durante este tiempo de la pandemia me han venido muchas veces las palabras del Evangelio que hablan de cómo María meditaba todas estas cosas en su corazón. Siguiendo este modelo, nosotros podemos también meditar y dar un significado a todo lo que está pasando, y el significado va siempre en la dirección de la salvación. Por ejemplo, la pandemia nos ha mostrado que sin Dios no podemos hacer nada, que lo que ha salvado tantas vidas ha sido la responsabilidad, seriedad, y solidaridad de muchos y si no hay honestidad y transparencia, se genera mucho daño. Todos, inclusive los responsables de las naciones, meditando y analizando, encontrarán el significado más importante de esto para cada uno de ellos.

zenit: Usted ha señalado en su mensaje a la Orden Carmelita para la fiesta de la Virgen de este año, que esta pandemia ha permitido redescubrir en las comunidades, lo que son las verdades de la fe y la vocación religiosa. ¿Cómo entender esto y valorarlo?

Padre Míċéal O’Neill: Otra vez, respondo en forma personal. Estoy pensando en lo que he visto en la comunidad de nuestra Curia y lo que los miembros de otras comunidades me han contado. Permanecer más tiempo en casa juntos nos ha permitido tener conversaciones prolongadas, en las que hablamos de nuestra impotencia y de la necesidad de orar mucho. Hemos reconocido entre nosotros cómo cada uno reacciona al problema del virus, apoyándonos los unos a los otros en momentos difíciles. Hemos compartido la preocupación por el virus, y las necesidades de la gente. Me entristece la idea de que podríamos perder todo eso cuando volvamos a la así llamada, normalidad.

zenit: La fiesta de la Virgen del Carmen no se podrá celebrar igual que otros años, especialmente lo que se refiere a las procesiones. ¿Cómo invitaría a vivir esta fiesta en los hogares y comunidades, especialmente en América Latina que tanto expresa su religiosidad popular?

Padre Míċéal O’Neill: Es imposible sustituir una fiesta, una procesión, un concierto, una verdadera celebración. Creo que este año vamos a estar en ayunas. Ya hemos experimentado un ayuno eucarístico. Igual ahora vamos a sentir la falta de todo lo que sería normal en la celebración de la solemnidad. Puede ser que ayunar nos llevara a entender mejor la belleza de lo que muy fácilmente tomamos por descontado. Además, la escucha de la Palabra de Dios tiene una importancia primordial. Leer, escuchar, meditar la palabra, a solas o en grupos pequeños, podría ser una forma muy válida de honrar a la Virgen, ella que más que nadie ha sabido obedecer a la Palabra.

zenit: Al tener su sede en Roma, puede seguir muy de cerca el desarrollo de las actividades y mensajes del papa Francisco. ¿Cómo valora usted su pontificado, a los siete años de haber sido elegido?

Padre Míċéal O’Neill: Es increíble que hayan transcurrido ya siete años del pontificado del Papa Francisco, y que aún, a su edad, sigue con la misma fuerza, guiándonos todos los días. Es un don del Espíritu Santo para la Iglesia y para el mundo en este periodo de la historia. La dimensión de su vida que más me inspira es su apego constante al Evangelio, y la forma tan consistente en que continúa proclamando el Evangelio, a pesar de una oposición fuerte en el seno de la Iglesia. Está reformando la Iglesia, pero con su ritmo, y con su sabiduría, frente a la oposición. La reforma ahora está en el corazón de los fieles, que sienten que nuevamente pertenecen a la Iglesia y no se sienten excluidos. La reforma que tiene que llegar todavía, es la reforma de las actitudes en ciertos círculos de poder dentro de la Iglesia.

zenit: Un tema recurrente en él ha sido lo referido al medio ambiente. ¿Cómo han asumido los carmelitas el llamado del Santo Padre para el cuidado de la casa común?

Padre Míċéal O’Neill: Hace algunos años nuestra Orden empezó a estar representada ante las Naciones Unidas por medio de la ONG Carmelita. Una de las plataformas de nuestra presencia dentro de los organismos de las Naciones Unidas es la salvaguarda de la casa común y el desarrollo sostenible. Además, en el ultimo Capítulo General, hemos asumido posiciones fuertes en cuanto a la práctica diaria en nuestras comunidades: esto significa usar menos plástico, mantener una disciplina correcta de reciclaje, reducir nuestra dependencia del carbón. Y, por último, en nuestras escuelas hay un esfuerzo de promover esta misma sensibilidad y sentido de responsabilidad hacia la casa común.

zenit: Otro fenómeno que advierte el Papa es la migración e incluso ha incorporado una nueva letanía a la Virgen María como “Consuelo de los migrantes”. ¿Cuál debe ser la actitud de las congregaciones religiosas ante este fenómeno tan doloroso?

Padre Míċéal O’Neill: La respuesta más obvia tal vez es que tenemos que seguir creyendo y predicando que todo hombre y toda mujer es hijo o hija de Dios, amado y amada por Dios y creado o creada a su imagen y semejanza. Entonces la idea de rechazar a un inmigrante contradice radicalmente nuestra fe. Segundo, la búsqueda de la justicia significa que tenemos que trabajar mucho para identificar la causa o las razones de la migración y tratar el problema del tráfico de personas. Tercero, si tenemos la posibilidad, debemos ofrecer toda la hospitalidad que podamos a las personas que la necesiten.

zenit: En su opinión ¿cuáles el principal desafío de la vida religiosa frente a la nueva evangelización, especialmente en Europa?

El contexto es una Europa secularizada, una Europa que ha descubierto los defectos de la Iglesia, y una Europa que, habiendo abandonado una antigua sabiduría, la ha remplazado con un modo de pensar, menos exigente, menos profundo, y con una visión de la persona humana muy empobrecida. En esta sociedad secularizada, la Iglesia no debe gozar de ningún privilegio, ni sufrir tampoco ningún obstáculo. Esa es la parte que me gusta, por que nos invita y nos permite tener mucha confianza en el valor del Evangelio y con eso participar, con humildad, pero con seguridad también, en todo tipo de debate y de programación en la vida tanto pública como privada en la Europa de hoy.

zenit: ¿Y a nivel de las vocaciones a la vida consagrada? ¿Cómo se puede volver atractiva la vida religiosa para la juventud europea?

Cada persona humana tiene una vida espiritual, y creo que muchos jóvenes, y personas mayores, tienen dentro una conversación que se podría llamar espiritual. Nosotros religiosos y religiosas, tenemos que ser esas personas con las cuales aquellas personas tengan la posibilidad de conversar. Debemos construir también un ambiente en el cual una persona que empieza a reconocer una llamada interior pueda ser ayudado a fortalecer su sentimiento y intuición. En cuanto a la vida consagrada misma, es cierto, en el momento en que la vida, o la forma de vivir, no habla más de Jesús, o del Evangelio, o de una apertura al Espíritu Santo, o de la madurez cristiana o de un verdadero espíritu misionero, entonces tenemos que cambiar, y saber cambiar, todo lo que podría ser un falso testimonio, todo lo que es una creación puramente humana y ciertos estilos obviamente alienantes.

zenit: Ya han transcurrido casi diez meses desde su elección como prior general. ¿Cuáles son los principales retos y objetivos que se ha planteado para su periodo y qué dificultades se han decidido a superar?

Padre Míċéal O’Neill: El Consejo General está trabajando ya su plan global y orgánico para el sexenio en base a lo que el Capítulo General nos pide. Las prioridades son la formación, la vida comunitaria, y un examen de nuestro testimonio frente a las exigencias del mundo de hoy. La reunión de la comunidad es un elemento que vamos a subrayar. Si celebramos bien la reunión de la comunidad, allí podemos hablar de todas las dimensiones importantes de nuestra vida. Vamos también a tratar la cuestión de vocaciones con urgencia. Luego el cuidado de la casa común, el amor por la liturgia y la necesidad de crear ambientes seguros para menores y personas vulnerables, es algo que necesita atención. Por último, publicaremos nuestras nuevas constituciones, esperando que todo esto contribuirá a la misión de proclamar el Evangelio a todas las naciones, y ser nosotros buena nueva para los pobres.

zenit: ¿Cómo está extendida la Orden en el mundo? ¿Con cuántos miembros cuentan actualmente? ¿En qué países se extienden más?

Padre Míċéal O’Neill: Si hablo solamente de los frailes, somos alrededor de dos mil en todo el mundo. La provincia mas fuerte es la de Indonesia; hay una cierta “asianización” de nuestra Orden, que creo no es únicamente algo de los Carmelitas. Me alegro de la energía que tenemos en América Latina, y en África, y sigo con entusiasmo los brotes de vida que hay en América del Norte, en Europa y en Australia. Estoy bastante animado también por la forma en que estamos hablando de Familia Carmelita, tratando de fortalecer el sentido de familia por todas partes, y la colaboración entre los varios sectores, sea monjas, congregaciones de vida apostólica, Tercera Orden y formas nuevas de vida carmelita entre los laicos y laicas. Varias de las ultimas fundaciones nuevas han nacido como fruto de la colaboración dentro de la familia.

zenit: También estamos cerca de la fiesta del beato carmelita mártir Tito Brandsma (26 de julio). ¿Cuál es el mensaje de este religioso y periodista para la sociedad de hoy?

Padre Míċéal O’Neill: Tito es el hombre que quiso ganar el mundo para el Señor. Hombre culto y profundamente comprometido, demuestra la verdad de la vocación carmelita a dejar espacio para Dios en nuestra vida, vivir en íntima unión con Jesús y María, oponerse al mal y dar la propia vida por los demás. Religioso y periodista, aceptó la responsabilidad del Evangelio hasta las últimas consecuencias.

zenit: Finalmente, ¿cuál es su mensaje a todos aquellos -religiosos y laicos-, que llevan con fe el escapulario de la Virgen del Carmen?

Deseo para todos una celebración significativa de la fiesta del Carmen, que seamos siempre protegidos y guiados por la Virgen María, y que seamos capaces de reconocer todo lo que hemos recibido del Señor. Y con María, meditar y agradecer al Señor por las maravillas que ha hecho en Ella y en nosotros.

JOSÉ ANTONIO VARELA VIDAL


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