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El programa electoral de Cáritas: “Una sociedad sin invisibilizados”

Protección frente a la pobreza, garantía de ingresos para los hogares en situación de exclusión, acceso a la vivienda, equiparación de derechos para las empleadas de hogar, garantizar la protección de los menores extranjeros no acompañados, proteger los derechos humanos en los procedimientos de expulsión, la adopción de una Ley de Cambio Climático y Transición Energética y fortalecer la política de desarrollo y cooperación internacional.

Estas son las ocho propuestas que Cáritas presentó el pasado 25 de marzo ante las elecciones generales del 28 de abril que buscan proteges “la dignidad de cada persona y los derechos que le son inherentes”, así como que sirvan para construir una sociedad humana, justa y democrática.

Para la entidad se hace necesario seguir recordando a los últimos e introducir a los pobres en la agenda política. “Es fundamental, en todas las acciones, poner la dignidad y las personas en el centro. Parece que la crisis ha parado, pero la realidad es que seguimos acompañando a personas. Por eso, pedimos a los políticos que prioricen determinadas movidas sociales”, explica a Vida Nueva Ana Abril, coordinadora de incidencia de Cáritas. Y continúa: “Detrás de los números hay personas. No podemos pensar sólo en el crecimiento económico sino en el desarrollo de la economía al servicio de la persona”.

Abril denuncia también que “este momento de crisis no es coyuntural, sino estructural: una crisis de civilización. Por ello, nosotros le estamos diciendo a los políticos qué sociedad queremos ser: una sociedad en la que no haya tantas personas invisibilizadas. Y es necesario que los programas políticos y la siguiente legislación priorice a estas personas que ya eran vulnerables antes de la crisis y siguen siendo hoy más si cabe”.

Según apunta la organización eclesial de Cáritas, la necesidad de poner sobre la mesa estas propuesta se basa, además, en la alerta lanzada por la última Asamblea General de Cáritas (celebrada en 2018) en su declaración final, donde se señala que “somos testigos de cómo, mientras aumenta la escandalosa acumulación de riqueza en manos de unos pocos, siguen siendo muchas las personas y familias que carecen cada día de unos recursos mínimos que les permitan satisfacer con dignidad sus necesidades básicas”.

En relación a la política migratoria, Abril recuerda que “nos podemos vivir de país, pero la dignidad siempre va en nuestra maleta. Los derechos humanos tienen que respetarse siempre”. Y subraya: “Queremos que las políticas pongan la vista en la cooperación y la inmigración”.

 Rubén Cruz
Revista “Vida Nueva” n. 3.124, p. 20)

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