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El párroco de Santa María, José Fernando López de Haro, celebra los cincuenta años de su ordenación como sacerdote

Con una Eucaristía de Acción de Gracias concelebrada con sacerdotes del Arciprestazgo al cual pertenece Santa María, su párroco José Fernando López de Haro ha celebrado sus Bodas de Oro sacerdotales. Cincuenta años en los que ha desarrollado su ministerio en distintas Comunidades, algunas de las cuales estuvieron presentes en la conmemoración y recordaron con cariño, por ejemplo, su labor realizada en Nuestra Señora de Henar del barrio de la Guindalera o en santa Catalina de Alejandría del barrio Alameda de Osuna.


La animación musical de la Misa de Acción de Gracias estuvo a cargo de dos coros. Uno de jóvenes y el otro fue el Grupo Entre Amigos que, normalmente, participa de la Eucaristía de los domingos a  las 13.30

Mari Carmen García Escudero, de la Guindalera, hizo una breve y divertida reseña de la vida sacerdotal  de José Fernando. Entre otras cosas dijo:

…Naciste el 20 de Diciembre de 1944 en Segovia, y eras un niño feíto y llorón, aunque a tus padres les pareciste precioso. Cuando tenías 8 años más o menos, te lo pasabas “pipa” jugando con tus amigos a ser cura, pero aquello te sabía a poco, y decidiste ser cura de verdad, así que a los 12 años entraste en el Seminario de Segovia. Tu familia se trasladó a Madrid, y dos años después viniste a Madrid tú también.

             Te dio por tocar el piano y luego la bandurria en la rondalla del Seminario, y también sabemos, pillín, que empezaste a fumar en una excursión. Tu hermana Mari Carmen es algo más joven que tú, pero tú ya estabas en el Seminario cuando nació Pepi. Te llamó el Rector para darte la noticia y tú no sabías qué cara poner, porque era un lío aquello de tener que explicar que tenías una hermana nueva.

             A los 20 años recibiste las primeras Órdenes y te hicieron la tonsura, que era aquel trasquilón redondito que os hacían a los curas en la coronilla. Para celebrarlo invitaste a tu casa a unos 20 compañeros, pero calculaste mal, porque aparecieron unos 200, y los vecinos se asustaron creyendo que había fuego, del humo que salía.

             Te ordenaste a los 23 años, que no era la edad reglamentaria, pero eras un “enchufao” y te dejaron. Y el 27 de Diciembre dijiste tu primera Misa. Tu primer destino fue Valdemoro, donde pasaste siete años. Estando allí te compraste un 600, que compartías con todo el mundo, y que arrancaba cuando quería, a veces   a base de cubos de agua caliente, para que el motor se animara.

             Hacia 1971, un tal Juan Espinosa, párroco de Ntra. Sra. del Henar, que te conocía desde pequeño, te propuso venir a ayudarle, y así apareciste en las vidas de muchos de los que estamos aquí. ¡Podríamos contar tantas cosas que no acabaríamos nunca!.

  …La nota predominante de aquella época fueron los campamentos. El primero fue en Buitrago, donde en un alarde de prepotencia, hicisteis coincidir ancianos, niños, jóvenes…. Juntos pero no revueltos, más de 200 personas. Y todos, todos, tú incluido, volvisteis sanos y salvos….. y encantados de la vida, a pesar de los problemas que hubo, causados por  una inexperiencia, que se suplía con una enorme  buena voluntad y una grandísima ilusión.

             Los años siguientes ya fue distinto: Jarandilla, La Aguilera, Cabezuela del Valle….. y sobre todo, Gavilanes. Gavilanes y sus noches estrelladas son una palabra mágica, llena de añoranza para todos los que las vivieron. Allí dormiste muchas noches en tu tienda con D. Pelayo y Dª Berenguela, que eran dos cernícalos que daban menos guerra que los chavales y que los monitores.

 …Marchas, fuegos de campamento, bocadillos enormes, Eucaristías llenas de vida, baños en aquellas aguas heladas, izado de bandera, canciones….

 …Y después, ya con los chicos mayores, los campamentos volantes, a Picos de Europa, a Pirineos, haciendo lo que ahora nos parecen barbaridades, y entonces era lo más normal, como caminar por el lago Bachimaña, cerca de Panticosa, totalmente helado. Y cosas de ésas….

 …Y cuando todo estaba encarrilado, cuando la Catequesis era cada vez más viva, cuando los chavales eran más numerosos ¡zas! te largas a  Fuenlabrada. ¿Qué se le habrá perdido a Pepe en Fuenlabrada? nos preguntábamos. Todavía no lo sabemos, pero sí sabemos que allí hiciste muchas cosas interesantes, sobre todo pasar frío, mucho frío. También se te quemó la iglesia, jugaste a los detectives, y hasta te comías las palomas que lo estropeaban todo.

            Y un buen día la Jerarquía se dio cuenta de que eres un tipo interesante y te nombraron Vicario de Getafe. ¿Y qué es ser Vicario?  Pues un cura que tiene que poner buena cara siempre, que tiene que ir de acá para allá, que tiene que conocer a mucha gente sin terminar de conocer a nadie, que recibe muchas buenas palabras y muchas sonrisas y a saber lo que dicen de él cuando se da la vuelta, que tiene que reunirse con el Obispo todas las semanas, solucionar problemas insolubles, estar pendiente de los curas sabiendo que van a seguir haciendo lo que les dé la gana, a pesar de lo que se les diga…

…Y luego, tres años a estudiar a Roma, donde aprendiste y disfrutaste mucho. Y al regreso, a Santa Catalina de Siena, restaurando el templo, haciendo con los seglares un buen trabajo en Cáritas. Y ahora aquí, en Majadahonda, donde te vemos feliz, trabajando muchísimo, con la ayuda de gente estupenda. Tu iglesia  está preciosa, con un retablo moderno originalísimo…….

            No sé si hemos captado bien lo de tus DOCE PIEDRAS,  ésas que te ofrecen la seguridad que necesitas para atravesar tu Jordán transportando el Arca.

            Vamos, que tu  vida ha sido de todo menos aburrida… Y Dios sabrá lo   que te queda todavía por hacer.

…Nosotros, los del Henar, queremos darte las gracias, Pepe, porque siempre has estado con nosotros cuanto te hemos necesitado. Porque te fuiste, pero no te fuiste. Porque hemos reído y hemos llorado juntos por muchas cosas. Porque eres uno más de nuestra comunidad. ¿Sabes que te queremos mucho? Es un gozo enorme estar aquí contigo, celebrando estos 50 espléndidos años de tu sacerdocio. GRACIAS, MUCHAS GRACIAS Y ¡ADELANTE porque te necesitamos!

 La pintora Mari Carmen Prieto de la parroquia Santa Catalina de Alejandría del barrio de Alameda de Osuna, acompañada de María Oliva y Jaime,   estuvo presente en el homenaje y obsequió a José Fernando un cuadro con un bonito paisaje que ella había titulado “El pastor sin rebaño”

Jaime y María Oliva, de la Macarena, tuvieron cariñosas palabras para el homenajeado y le trasladaron el recuerdo y afecto de sus antiguos parroquianos haciéndole entrega de un icono como muestra de cariño mantenido en el tiempo.

También el Consejo Pastoral de Santa María, se sumó a este acto de Acción de Gracias y a través de su secretario, José Luis Mazón, le hizo llegar su mensaje:

Señor, en nombre de toda la Comunidad, hoy queremos darte gracias por José, tu Sacerdote, nuestro Párroco, que nos preside en la caridad y nos acompaña en nuestro caminar hacia ti.

 Te damos gracias por todos estos años que venimos disfrutando de su ministerio, sobre todo cuando nos parte el pan y nos explica las escrituras, cuando bautiza a nuestros niños, les administra la primera comunión y cuando casa a nuestros jóvenes. Y también, cuando en la catequesis nos insiste a tiempo y a destiempo, cuando nos arguye, nos reprocha y nos exhorta con toda magnanimidad y doctrina.

 Padre, tú sabes bien que José ha combatido el noble combate, sigue firme en la carrera y ha conservado la fe. Por eso, te pedimos que le des la corona de la justicia que le tienes reservada, y no sólo a él, sino a todos tus sacerdotes, y también a todos nosotros: el Pueblo de Dios que caminamos en Majadahonda.

 Querido José, gracias por todos los buenos momentos y gracias también por los menos buenos, que en esta viña del Señor de Santa María, ha habido de todo. Cuenta con todo nuestro cariño y afecto, y esperamos que el señor Cardenal te deje con nosotros, todavía, unos años más. Te queremos.

Especial relevancia tuvo la presencia del que fuera Vicario Episcopal de la VII Vicaría, hoy ya jubilado, José Luis Huéscar Cañizal y un viejo compañero de José Fernando, ordenado sacerdote en la misma fecha que el, Inocente García Andrés. Después de la Eucaristía se realizó la tradicional Cena de Navidad de la Comunidad Parroquial.

El Grupo Teatral Encuentro tuvo especial relevancia durante la cena poniendo en escena unos divertidos sketches que fueron muy aplaudidos.

El Papa Francisco, a través del Nuncio, le ha hecho llegar su felicitación y su bendición especial a José Fernando que, al finalizar el evento, agradeció la presencia de las muchas personas que se dieron cita en la Eucaristía y en la cena.

Capítulo aparte merece el personal de voluntarios de la parroquia que, una vez más, demostraron su solidaridad y voluntad de servicio. Como siempre en cada momento estuvieron donde tenían que estar e hicieron lo que tenían que hacer.

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