Francisco se reúne con un grupo de presos: «Gracias, nos da esperanza»

Algunos invitados del tercer centro de detención de Rebibbia fueron recibidos en Santa Marta junto con el director, dos magistradas y otros funcionarios. A continuación, la visita a los Museos Vaticanos, recibida por la directora Barbara Jatta. El capellán: agradeció al Papa por su cercanía y sus oraciones en apoyo de la dignidad de quienes viven en la cárcel.

Ciudad del Vaticano, 21 de junio 2021.- Doce reclusos del tercer centro de detención de Rebibbia han llevado una cesta de pan fresco al Papa esta mañana a las 8:45 en la Casa Santa Marta. Anoche prepararon ese pan, con sus propias manos, precisamente para dar las «gracias» a Francisco «por el don de la esperanza que nos ofrece a los reclusos».

Y, en un ambiente familiar, el Papa les confió precisamente su atención a las personas que viven la experiencia de la cárcel, recordando sus visitas a las prisiones allá en Argentina, y asegurando sus oraciones también por sus familias.

Un cesto con panes. El regalo de los detenidos para el Papa Francisco

La cesta con pan preparada por los internos y entregada al Papa
«Hoy toda la comunidad penitenciaria ha vivido una experiencia muy importante con el Papa»: el padre Moreno M. Versolato, religioso de los Siervos de María, capellán de la más pequeña de las cuatro cárceles romanas, no ocultó su emoción. Sí, el padre Moreno habla de «comunidad» porque -insiste- «hoy aquí, en el Vaticano, nos hemos reunido: doce reclusos, la directora de la tercera cárcel de Rebibbia, Anna Maria Trapazzo, tres educadores, policías penitenciarios y dos juezas de libertad condicional».

La presencia de las dos juezas, Anna Vari y Paola Cappelli -señaló el capellán- tiene un fuerte significado: «Ellas son las que evalúan y firman los permisos en las vías de reinserción social, a través de las medidas alternativas de semilibertad, y es extraordinario que hoy aquí vivan, directamente con los internos, una experiencia de belleza que es una ‘escuela de vida’ para todos».

Sí, explica con pasión el padre Moreno, «estos jóvenes han crecido en suburbios degradados o tal vez proceden de países lejanos… en definitiva, han tenido, desde la infancia, otra «escuela»…».

El capellán se hizo eco de la directora de los «Museos del Papa», Barbara Jatta, que dio una cordial «bienvenida» a los «embajadores» de Rebibbia: «Estas galerías son la casa de todos, aquí cada uno, con su propia sensibilidad, puede captar «algo» valioso para su vida y hacerla mejor. Hoy es con gran alegría que los Museos Vaticanos -dice el director- se presentan y se ofrecen a los internos y a quienes los acompañan como una inspiración de belleza que toca el alma en su profundidad».

La visita a los Museos tiene aún más importancia, prosigue el padre Moreno, «porque en este periodo de pandemia, los internos han sufrido mucho el aislamiento y la marginación por la imposibilidad de abrazar a sus seres queridos». Son situaciones extremas, realmente «al límite» -dice- y es fácil ceder a la tentación de ceder al conflicto y a la ira. Y el pensamiento, añade, se dirige también a todo el personal de servicio.

«Puedo dar testimonio, como capellán, de lo grande y sincero que es el cariño de los detenidos por el Papa Francisco», plantea el religioso. «Esta mañana le hemos agradecido personalmente, todos juntos, la cercanía que nos muestra continuamente y en diferentes ocasiones». El regalo de las palomas en Semana Santa, añade, fue una sorpresa para todos. «Pero el mayor agradecimiento», concluyó el capellán, «es por sus oraciones y por sus peticiones a las autoridades políticas para que cambien cada vez más las condiciones de detención, especialmente cuando se viola constantemente la dignidad de la persona».

Al final de la mañana en el Vaticano, el director del centro penitenciario habló de una experiencia de acogida y esperanza: «El regalo del pan para el Papa tiene un valor enorme para nosotros: en pleno encierro hemos puesto en marcha un taller de panadería y siete internos han sido contratados por una empresa. El pan hecho esta noche para Francisco es, por tanto, un «gracias». Y también el regalo de la «baldosa» con la cruz, expresión del curso de mosaico, no es un gesto formal sino un signo de fe y esperanza».

Giampaolo Mattei (Vatican News)
Imagen: Un momento del encuentro entre el Papa Francisco y algunos detenidos, en la casa Santa Marta

Cercano en la distancia. Un año atrás, la primera misa en directo desde Santa Marta

El 9 de marzo de 2020, en pleno apogeo de la pandemia, los medios de comunicación del Vaticano transmitieron, a instancias del Papa, la misa matutina en Santa Marta. Desde hace más de dos meses, con la suspensión de las celebraciones por miedo al contagio, Francisco no hace faltar su proximidad. Se convierte en una cita importante para los fieles de todo el mundo, incluso en China asisten a la celebración. «La asistencia con Jesús, cada mañana, fue -explica el vaticanista Lucio Brunelli- el verdadero centro del consuelo que el Papa llevó a las jornadas de tantas personas.».

Ciudad del Vaticano, 9 de marzo 2021.-Se dice «como un rayo en un cielo despejado» cuando un acontecimiento cambia repentinamente la vida de uno. Los relámpagos también traen luz y entonces en ese resplandor se puede vislumbrar un horizonte de esperanza. Está la pandemia que asfixia, inmoviliza la existencia, obliga a alterar el equilibrio en el trabajo, en la casa y también quita la nutrición de la Eucaristía. Es una elección, esta última, que surge de la necesidad de frenar los contagios. En Italia las cifras son impresionantes, casi mil personas mueren cada día. La luz se enciende sobre la dedicación de los médicos, las enfermeras, las señoras de la limpieza, los empleados de los supermercados y se atenúa sobre la vida de los más frágiles, los ancianos «memoria» y «raíces profundas» para el futuro, como el Papa ama llamarlos.

El Papa Francisco celebra la Santa Misa en Santa Marta
en el séptimo aniversario de su visita a Lampedusa  (Foto: Vatican Media)

Es en este desconcierto que todos sienten, en la soledad que tantos experimentan, en el miedo a enfermar, que Francisco elige hacerse vecino. Ofrece su cercanía como padre permitiendo que cualquiera participe, a partir del 9 de marzo de 2020, en la misa de las 7 de la mañana que, cada día, celebra en la Casa Santa Marta. Ese acontecimiento, hasta entonces relatado de forma resumida por las crónicas de los medios de comunicación vaticanos y reservado a pequeños grupos, pasa a estar al alcance de todos. El Papa celebra la Eucaristía en directo por televisión, mostrando inmediatamente el significado de esa elección:

En estos días, ofreceré la Misa por los enfermos de esta epidemia de coronavirus, por los médicos, los enfermeros, los voluntarios que tanto ayudan, los familiares, por los ancianos que están en residencias, por los presos que están encerrados. Recemos juntos esta semana, esta fuerte oración al Señor: «Sálvame, Señor, y dame misericordia. Mi pie está en el camino correcto. En la asamblea bendeciré al Señor».

La Iglesia con el pueblo
«Oración fuerte»: dice Francisco, una oración que sale de su Casa para convertirse en respiro del mundo. Una sola voz que une, que fortalece a la comunidad, que ayuda a no rendirse a la desesperación. Cada día el Papa tiene un pensamiento para los que están en dificultad: las madres embarazadas, los niños que están lejos de la escuela y con prisa ni siquiera han saludado a los profesores y compañeros, los artistas dotados de «gran capacidad de creatividad» que «por la vía de la belleza -dijo el 27 de abril de 2020– nos muestran el camino a seguir».

Ese tomar de la mano al rebaño perdido tiene un eco increíble, incluso en China siguen diariamente las misas del Papa. El 18 de mayo, después de más de dos meses y con la posibilidad de retomar las celebraciones presenciales, Francisco interrumpió esta costumbre porque, como había dicho el 17 de abril, «el ideal de la Iglesia está siempre con el pueblo y con los Sacramentos. Siempre». Un año después, ¿cómo leer la elección del Papa de que se transmita la misa en Santa Marta? Así lo expresó el vaticanista Lucio Brunelli, ex director de Tv2000:

R. – Fue una elección verdaderamente profética y providencial. Eran días muy especiales, experiencias que no tenían precedentes en nuestras vidas y en las de millones de personas. Estábamos confinados en nuestras casas, atemorizados, y todos los días a las 6 de la tarde el boletín de noticias nos horrorizaba con el número de muertos que crecía, crecía, y también estábamos sin los Sacramentos, lo que también era una experiencia absolutamente inédita para millones de personas. No podíamos confesarnos, no podíamos ir a misa y, desde este punto de vista, el sí del Papa a la retransmisión en directo de la misa en Santa Marta fue un gran consuelo en la vida cotidiana. No era sólo un consuelo «sentimental», sino que era un consuelo para la fe, cuyo centro -que a menudo olvidamos- es la figura, la presencia misma de Jesús. Esta frecuentación con Jesús, cada mañana, fue el verdadero centro del consuelo que el Papa trajo a mis días y a los de muchos italianos.

Los medios de comunicación siempre han recogido las intenciones de oración del Papa, que estaban dedicadas a las figuras más expuestas al virus, pero no se puede subestimar el peso de las homilías, que eran quizás el corazón mismo de ese consuelo que menciona…

R. – Las intenciones eran importantes porque realmente nos hacían sentir a todos más unidos, así que las enfermeras, los ancianos, las familias que estaban en casa con niños eran importantes por la concreción de la que hablábamos antes, pero el corazón de estas misas eran las homilías, el comentario del Evangelio que hacía el Papa con esa concreción por lo que parecía estar allí cada día, mezclados con la multitud que seguía a Jesús en Palestina, descubriendo cada día un aspecto, una profundidad.

¿Cómo ha cambiado la percepción de la figura del Papa y en particular del Papa Francisco, si es que ha cambiado, según usted?

R. – Me llamó la atención que muchos amigos y conocidos que tenían prejuicios contra el Papa Francisco, en ese período, cambiaron un poco de opinión. Descubrieron un Papa Francisco diferente en comparación con ciertos esquemas y ciertos estereotipos que habían seguido. En particular, el estereotipo del Papa político, tanto cuando se le alaba como cuando se le denigra, siempre aprisionado en un esquema, considerado en la derecha como el Papa amigo de los comunistas, en la izquierda en cambio valorado como el Papa ecológico, que defiende los derechos de los inmigrantes. En esos días fue como si todos hubiéramos descubierto el verdadero corazón de este Pontificado, que es esencialmente religioso, en el sentido profundo y concreto del término, el regreso al Evangelio. Nunca como en esos dos meses y nueve días, desde el 9 de marzo hasta el 18 de mayo, creo que el Papa Francisco ha estado tan cerca, ha entrado en el corazón de las personas y que éstas hayan comprendido lo que él expresa más profundamente.

Al día de hoy son muchos los que escriben a los medios de comunicación del Vaticano para pedirles que vuelvan a narrar la misa de Santa Marta y que restablezcan ese hábito interrumpido en el momento en que fue posible volver a la iglesia y celebrar la misa en presencia. Es como si hubiera un sentimiento de vacío que hay que compartir….

R. – Fue un poco decepcionante la interrupción de las misas en Santa Marta, aunque la motivación del Papa era muy fuerte y muy verdadera. El día en que se devolvió a los fieles la posibilidad de participar en la misa, se detuvo sin demora, creo que su razón es muy importante porque el riesgo de una Iglesia «virtual» podría surgir en todos nosotros, mientras que en cambio es esencial en la vida cristiana la pertenencia física a la comunidad y también al Sacramento. Ha sido una experiencia excepcional desde todos los puntos de vista, soy un periodista que siempre ha tratado con información religiosa, esta experiencia ha sido importante también desde el punto de vista de los números. Desde que Rai 1 decidió retransmitir la misa en directo, al principio era solo Tv2000 y luego el streaming de los medios vaticanos, hemos visto unos índices de audiencia increíbles, superiores al 23% que, sumados a los de Tv2000, han llevado a más del 30% los italianos que han seguido la misa por la mañana en Santa Marta, sin ningún comentario, entre otras cosas. Esta es también una experiencia que me impactó mucho, fue una misa que llegó desnuda y cruda y esta fue también su fuerza. Incluso los espacios de silencio, que aparentemente podrían haber parecido más antitelevisivos, como el momento de la adoración eucarística, incluso ahí la atención no decaía porque el Papa consigue tocar cuerdas profundas, las cuerdas de la fe que son la verdadera fuente de consuelo, de la esperanza que sentíamos y de la que sentimos la necesidad también hoy.

Benedetta Capelli

Santa Marta: “Dulzura, humildad, respeto, fraternidad”: ¡La fuente!

Lo que hace de los hombres una familia, no huérfanos.

(zenit – 17 mayo 2020).-  La fuente de la “dulzura”, de la “humildad”, del “respeto”, de la “fraternidad” es la certeza de tener un Padre y esto es lo que el Espíritu Santo viene a “recordar”, explica en esencia el Papa Francisco, comentando el evangelio (Jn 14, 15-21)  de este domingo 17 de mayo de 2020 en la capilla dedicada al Espíritu Santo de la Casa de Santa Marta en el Vaticano: “Esto es lo que hace que los hombres sean una familia”, y no “huérfanos”.

El Papa continuó el comentario sobre el “discurso de despedida” de Jesús en el Evangelio de San Juan al presentar el tema de “sentirse huérfano”: “En el discurso de despedida de Jesús a los discípulos, Jesús les da la paz y la tranquilidad con una promesa: “No os dejaré huérfanos”: los defiende frente a este dolor, a esta dolorosa sensación de ser huérfanos”.

El Papa señaló que esta es una característica del mundo actual: “Hoy existe una gran sensación en el mundo de ser huérfano: muchos tienen muchas cosas, pero les falta el Padre. Y esto se repite en la historia de la humanidad. Cuando falta el Padre, falta algo

Santa Marta (Foto: © Vatican Media)

Subrayó que es una aspiración profunda presente en las civilizaciones más antiguas: “Y existe el deseo de encontrarnos, de encontrar al Padre. Pensemos en mitos antiguos … Edipo, Telémaco, siempre en busca del Padre que falta”. Y hoy vivimos en una sociedad donde falta el Padre, es el sentido de ser huérfano lo que toca a la pertenencia y a la fraternidad.

Aquí, explicó el Papa, es el papel del Espíritu Santo: “Me voy”, dijo Jesús, “pero os envío otro Paráclito … que os recordará el acceso al Padre”. El Espíritu Santo no viene para hacernos “clientes”, sino para recordarnos el acceso al Padre que Jesús … hizo visible”.

Para el Papa, la presencia del Padre es también la fuente de la paz: “Solo con esta conciencia de hijos que no son huérfanos podemos vivir en paz entre nosotros. Siempre, las pequeñas o grandes guerras, tienen una dimensión de la sensación de ser huérfano: falta el Padre para hacer la paz”

La conciencia de ser hijos del mismo Padre es la fuente de la dulzura y la fraternidad: “El Espíritu Santo enseña la mansedumbre, la humildad de los hijos del Padre. No enseña insultos. Y una de las consecuencias del sentido de orfandad es el insulto, las guerras, porque si no está el Padre no hay hermanos, se pierde la hermandad”.

Es la fuente del sentimiento de pertenencia a la misma familia: “El respeto, la dulzura, la humildad, son actitudes de pertenencia, de pertenecer a una familia que tiene un Padre. “Yo ruego al Padre y os enviará otro Paráclito” y él os recordará el acceso al Padre. Él os recordará que tenemos un Padre que es el centro de todo, el origen de todo, la unidad de todos, la salvación de todos porque envió a su Hijo para salvarnos a todos. Ahora él envía al Espíritu Santo para recordarnos el acceso a Él, al Padre”.

Esta es la “gracia” que el Papa sugiere pedir en oración: “Y con esta paternidad, esta actitud de humildad, de dulzura, de paz, pidamos al Espíritu Santo que nos recuerde, siempre, siempre, este acceso al Padre … Que tenemos un Padre … Y que Él da a esta civilización que tiene un gran sentido de ser huérfano, que Él da el acceso al Padre”.

“Esto es lo que da sentido a toda la vida y hace de los hombres una familia”, concluyó el Papa.

ANITA BOURDIN


Santa Marta: El Papa invita a “rezar como hermanos” por el fin de toda pandemia

Jornada universal de oración y ayuno.

(zenit– 14 mayo 2020).- Coincidiendo con la fiesta de San Matías, apóstol, el Papa ha exhortado en la Misa matutina a “rezar juntos como hermanos por la liberación de todas las pandemias”, hoy, 14 de mayo, Jornada de oración, ayuno y obras de caridad promovida por el Alto Comité de la Fraternidad Humana.

Como cada mañana, el Santo Padre ha celebrado la Eucaristía a las 7 horas en la capilla de su residencia, la Casa de Santa Marta. En la homilía, Francisco ha recordado que “todos somos hermanos”, como dijo san Francisco de Asís. “Y para esto, hombres y mujeres de todas las denominaciones religiosas, hoy, nos unimos en oración y penitencia, para pedir la Gracia de la curación de esta pandemia”.

Otras pandemias

El Papa convoca a toda la humanidad a rezar por el fin de las Pandemias
(Foto: © Vatican Media)

En la primera lectura, tomada del Libro de Jonás, el profeta invita al pueblo de Nínive a convertirse para no sufrir la destrucción de la ciudad. Nínive se convirtió y la ciudad se salvó de una pandemia, tal vez “una pandemia moral”, ha observado el Papa. En esta línea, el Papa recordó que hay otras pandemias que causan millones de muertes, como la pandemia del hambre y la guerra, e invitó a pedirle a Dios que nos bendiga y tenga misericordia de nosotros.

El Papa cita una estadística oficial, que no habla de la pandemia de coronavirus, sino de otra: “En los primeros cuatro meses de este año, 3 millones 700 mil personas murieron de hambre. Existe la pandemia del hambre. En cuatro meses, casi 4 millones de personas”.

“Y hoy todos nosotros, hermanos y hermanas de todas las tradiciones religiosas, rezamos: jornada de oración y ayuno, de penitencia, convocada por el Alto Comité para la Hermandad Humana. Cada uno de nosotros reza, las comunidades rezan, las confesiones religiosas rezan: rezan a Dios, todos los hermanos, unidos en la hermandad que nos une en este momento de dolor y tragedia”, ha indicado.

Rezar al Padre de todos

En este contexto, ha advertido que quizás habrá alguien que dirá: “Pero esto es relativismo religioso y no se puede hacer”, a lo que ha respondido: “Pero cómo que no se puede hacer, ¿no podemos rezar al Padre de todos? Cada uno reza como sabe, cómo puede, según su propia cultura”.

Francisco ha subrayado que “No estamos rezando unos contra otros, esta tradición religiosa contra esta, ¡no! Todos estamos unidos como seres humanos, como hermanos, rezando a Dios, de acuerdo con la propia cultura, de acuerdo con la propia tradición, de acuerdo con las propias creencias, pero hermanos y rezando a Dios, esto es lo importante”.

De este modo, el Papa ha indicado la mejor manera para hacerlo: “Hermanos, ayunando, pidiendo perdón a Dios por nuestros pecados, para que el Señor tenga misericordia de nosotros, para que el Señor nos perdone, para que el Señor detenga esta pandemia. Hoy es un día de hermandad, mirando al único Padre, hermanos y paternidad. Día de oración”.

Comunión espiritual

El Papa invitó a hacer la comunión espiritual con esta oración:

“Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. Pero como ahora no puedo recibirte sacramentado, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén”.

El Pontífice terminó la celebración con la adoración y bendición eucarística y antes de abandonar la capilla dedicada al Espíritu Santo, se cantó la antífona mariana Regina caeli, cantada durante el tiempo de Pascua:

“Regína caeli laetáre, allelúia. Quia quem merúisti portáre, allelúia. Resurréxit, sicut dixit, allelúia. Ora pro nobis Deum, allelúia”.

ROSA DIE ALCOLEA


Santa Marta: Coronavirus, el Papa pide por los estudiantes y profesores

“Sin Jesús no podemos hacer nada”.

(zenit – 13 mayo 2020).- “Recemos hoy por los estudiantes, los alumnos que estudian y los enseñantes que deben encontrar nuevos caminos para avanzar en la enseñanza: que el Señor les ayude en este camino, les dé coraje y también un buen éxito”.

Esta es la petición realizada por el Santo Padre en la introducción de la Misa transmitida en directo en la capilla de la Casa Santa Marta hoy, 13 de mayo de 2020, miércoles de la quinta semana de Pascua, informa Vatican News.

En su homilía, el Papa reflexionó sobre el Evangelio de hoy (Jn 15:1-8) en el que Jesús dice a sus discípulos: “Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante, porque sin mí nada pueden hacer”.

Permanecer activo y recíproco

Francisco explicó que “el Señor vuelve sobre el ‘permanecer en Él’, y nos dice: ‘La vida cristiana es permanecer en mí’. Permanecer. Y utiliza aquí la imagen de la vid, el cómo los sarmientos permanecen en la vid. Y este permanecer no es un permanecer pasivo, un adormecimiento en el Señor: esto sería quizás un sueño beatífico”.

En cambio, continuó, “este permanecer es un permanecer activo, y también es un permanecer recíproco. ¿Por qué? Porque Él dice: ‘Permaneced en mí, como yo en vosotros’ (v. 4). Él también permanece en nosotros, no sólo nosotros en Él. Es una permanencia recíproca.

Dicha permanencia “es un misterio, pero un misterio de vida, un hermoso misterio” y puso el ejemplo de los sarmientos, que “sin la vid no pueden hacer nada porque la savia no circula, necesitan la savia para crecer y dar fruto; pero también el árbol, la vid necesita sarmientos, porque los frutos no están unidos al árbol, a la vid. Es, insistió “una necesidad recíproca, es una permanencia recíproca para dar fruto”,

“Sin Jesús no podemos hacer nada”

Así, el Pontífice, resalta que “esta es la vida cristiana. Es verdad, la vida cristiana es cumplir los mandamientos (cf. Ex 20,1-11), y esto debe hacerse. La vida cristiana es ir por el camino de las bienaventuranzas (cf. Mt 5,1-13), y esto debe hacerse. La vida cristiana es llevar a cabo las obras de misericordia, como el Señor nos enseña en el Evangelio (cf. Mt 25,35-36), y esto debe hacerse”.

Pero, añadió, es también más: “es esta permanencia recíproca. Sin Jesús no podemos hacer nada, como los sarmientos sin la vid. Y Él —me permita el Señor decirlo— sin nosotros parece que no puede hacer nada, porque el fruto lo da el sarmiento, no el árbol, la vid”.

Dar testimonio

Después, el Obispo de Roma planteó cuál es la necesidad que Jesús tiene de nosotros, apuntando que consiste en “dar testimonio” en su nombre “porque la fe, el Evangelio, crece por el testimonio”.

Tras la Pasión, relató, “Jesús glorificado en el cielo necesita nuestro testimonio para hacer crecer, para anunciar, para que la Iglesia crezca. Y este es el misterio recíproco del ‘permanecer’. Él, el Padre y el Espíritu permanecen en nosotros, y nosotros permanecemos en Jesús”.

Finalmente, el Santo Padre pidió que el Señor “nos ayude a comprender, a sentir esta mística del permanecer en la que Jesús insiste tanto, tanto, tanto”, ya que, repitió, “entre la vid y los sarmientos se da este permanecer íntimo. Los sarmientos, nosotros, necesitamos la savia, y la vid necesita los frutos, el testimonio”.

Comunión espiritual, adoración y bendición

Misa en la Casa Santa Marta, 13 Mayo 2020 (Foto: © Vatican Media)

Para las personas que no pueden recibir la comunión, el Papa propuso la siguiente fórmula para la comunión espiritual: “Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. Pero como ahora no puedo recibirte sacramentado, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén”.

Francisco terminó la celebración con la adoración y la bendición eucarística. Finalmente, con motivo del memorial de hoy, se cantaron los versos del Ave María de Fátima. Estos son los primeros de la conocida canción:

“El 13 de mayo la Virgen María,
bajó de los cielos a Cova de Iría.
A tres pastorcitos la Madre de Dios,
descubre el misterio de su Corazón.
Ave, Ave, Ave María (…)”.


Santa Marta: Coronavirus, oración del Papa por las enfermeras

“Ejemplo de heroísmo”.

(zenit – 12 mayo 2020).- Según informa Vatican News, en la introducción de la Misa matutina celebrada y transmitida en vivo en la capilla de la Casa Santa Marta, el Papa Francisco dirigió su oración a las enfermeras.

Así, hoy, 12 de mayo de 2020, en el día de la enfermería, el Santo Padre pidió rezar por “los enfermeros y enfermeras, hombres, mujeres, muchachos y muchachas que tienen esta profesión”, que es “más que una profesión, es una vocación, una dedicación”.

Misa en la Casa Santa Marta, 10 Mayo 2020 (Foto: © Vatican Media)

“Que el Señor los bendiga”, ha continuado. “En esta época de la pandemia han dado ejemplo de heroísmo y algunos han dado su vida. Recemos por las enfermeras y los enfermeros”.

Después, en la homilía, meditó sobre el Evangelio hodierno (Jn 14,27-31) en el que Jesús dice a sus discípulos: “Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo”.

La paz del mundo

“El Señor antes de irse saluda a los suyos y da el don de la paz, la paz del Señor”, explicó Francisco, “no se trata de la paz universal, aquella paz sin guerras que todos nosotros deseamos que exista siempre, sino la paz del corazón, la paz del alma, la paz que cada uno de nosotros tiene dentro. Y el Señor te la da, pero no como la da el mundo”.

Así, indicó que se trata de paces distintas: “El mundo te da paz interior”, la paz de tu vida, este vivir con el corazón en paz, “como una posesión tuya, como algo que es tuyo y te aísla de los demás” y “es una adquisición tuya: tengo paz. Y tú, sin darte cuenta, te encierras en esa paz, es una paz un poco para ti”, que hace estar tranquilo y feliz, pero “te adormece un poco, te anestesia y te hace quedarte contigo mismo”. En definitiva, es “un poco egoísta”.

Esta es la paz que da el mundo, “una paz cara porque tienes que cambiar constantemente los instrumentos de paz: cuando te entusiasmas con una cosa, te da paz una cosa, luego se acaba y tienes que encontrar otra… Es cara porque es temporal y estéril”, clarificó el Papa.

La paz de Dios

“En cambio, la paz que Jesús da es otra cosa. Es una paz que te pone en movimiento, no te aísla, te pone en movimiento, te hace ir hacia los demás, crea comunidad, crea comunicación. La paz del mundo es cara, la paz de Jesús es gratis, es gratuita: la paz del Señor es un don del Señor. Es fecunda, siempre te hace avanzar”, prosiguió el Pontífice.

Y propuso un ejemplo del Evangelio “que me hace pensar en cómo es la paz del mundo”: “Ese Señor que tenía los graneros llenos” y planeó construir otros almacenes “para vivir finalmente en tranquilo”

“Necio, dice Dios, esta noche morirás”, relató el Obispo de Roma. Esta es “una paz inmanente que no abre la puerta al más allá. En cambio, la paz del Señor está “abierta al Cielo, está abierta al Paraíso”, es “una paz fecunda que se abre y porta a otros contigo al Paraíso”.

Examinar cuál es nuestra paz

A continuación, el Papa Francisco invitó a ver dentro de nosotros mismos cuál es nuestra paz: “¿encontramos la paz en el bienestar, en la posesión y en muchas otras cosas o encuentro la paz como don del Señor? ¿Tengo que pagar por la paz o la recibo gratis del Señor? ¿Cómo es mi paz? Cuando me falta algo, ¿me enfado?”.

Esta, puntualizó, “no es la paz del Señor. Esta es una de las pruebas. ¿Estoy tranquilo en mi paz, me adormezco? No es del Señor. ¿Estoy en paz y quiero comunicarla a los demás y llevar algo adelante? Esa es la paz del Señor. Incluso en tiempos malos y difíciles, ¿esa paz permanece en mí? Es del Señor. Y la paz del Señor es fecunda también para mí porque está llena de esperanza, es decir, mira al Cielo”.

Paz definitiva del Cielo

En este sentido, el Santo Padre contó que ayer recibió una carta de un buen sacerdote que le dijo que hablaba poco del Cielo, que debería hablar más de él: “Y tiene razón, tiene razón. Por eso hoy he querido subrayar esto: que la paz, esta paz que nos da Jesús, es una paz para el presente y para el futuro. Es empezar a vivir el Cielo, con la fecundidad del Cielo. No es anestesia”.

“La otra, sí: te anestesias con las cosas del mundo y cuando la dosis de esta anestesia termina tomas otra y otra y otra y otra… Esta es una paz definitiva, fecunda, también contagiosa. No es narcisista, porque siempre mira al Señor. La otra te mira a ti, es un poco narcisista”, agregó.

Por último, Francisco pidió: “Que el Señor nos dé esta paz llena de esperanza, que nos hace fecundos, nos hace comunicativos con los demás, que crea comunidad y que siempre busca la paz definitiva del Paraíso”.

Adoración y bendición eucaristíaca

De acuerdo al citado medio vaticano, el Papa Francisco terminó la celebración con la adoración y la bendición eucarística. Antes de salir de la capilla dedicada al Espíritu Santo, se cantó la antífona mariana del tiempo de Pascua, Regina caeli:

Regína caeli laetáre, allelúia.
Quia quem merúisti portáre, allelúia.
Resurréxit, sicut dixit, allelúia.
Ora pro nobis Deum, allelúia.


Papa Francisco en la Misa de Santa Marta: “¿Cómo consuela el Señor?”

Día Mundial de la Cruz Roja.

(zenit – 8 mayo 2020).- Con motivo del Día Mundial de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, el Papa Francisco recordó a “las personas que trabajan en estas dignas instituciones”, e invocó “que el Señor bendiga su trabajo que hace tanto bien”, dijo al comienzo de la Misa matutina en su residencia, la Casa de Santa Marta.

Coincidiendo también con el día de la Súplica a Nuestra Señora de Pompeya, el Santo Padre ha celebrado la Eucaristía en el viernes de la cuarta semana de Pascua, 8 de mayo de 2020, destacando en su homilía que el Señor siempre consuela “en la cercanía, en la verdad y en la esperanza”.

Lecturas del día

Homilía del Papa en Santa Marta, 8 Mayo 2020 (Foto: © Vatican Media)

Las lecturas elegidas para el día son del Libro de los Hechos de los Apóstoles (Hch 13, 26-33), relato en el que Pablo continuó su predicación en la sinagoga de Antioquía de Pisidia; y el Evangelio según San Juan (Jn 14, 1-6), pasaje en el que Tomás dice al Señor: “No sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?”, y Jesús le responde: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre si no es por mí”.

Los discípulos estaban apenados por la marcha de Jesús. Esta conversación, ha recordado el Papa, tiene lugar durante la Última Cena: “Jesús está triste y todos están tristes: Jesús dijo que sería traicionado por uno de ellos, pero al mismo tiempo comienza a consolar a los suyos”.

Pero, “¿cómo consuela al Señor?”, ha preguntado Francisco. “Es importante saberlo, porque también nosotros, cuando tengamos que pasar por momentos de tristeza en nuestras vidas debemos aprender a percibir cuál es el verdadero consuelo del Señor”.

“Estoy aquí con ustedes”

Así, el Pontífice ha aclarado que en este pasaje vemos que el Señor siempre consuela de tres maneras: “en la cercanía, con la verdad y en la esperanza”, estos son los tres rasgos de su consolación, y ha recordado las hermosas palabras del Señor: “Estoy aquí con ustedes”. El Señor consuela en la cercanía, ha señalado. “Y no usa palabras vacías, al contrario: prefiere el silencio. La fuerza de la cercanía, de la presencia. Y habla poco. Pero está cercano”.

Al mismo tiempo, ha advertido el Papa, no es fácil dejarse consolar por el Señor. “Muchas veces, en los malos momentos, nos enfadamos con el Señor y no dejamos que Él venga y nos hable así, con esta dulzura, con esta cercanía, con esta mansedumbre, con esta verdad y con esta esperanza”. Por ello, pidamos la gracia de aprender a dejarnos consolar por el Señor”, ha concluido.

Comunión espiritual

Al final de la liturgia eucarística, el Papa invitó a hacer comunión espiritual con esta oración:

“Jesús mío, creo que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del altar. Te amo por encima de todas las cosas y te deseo en mi alma. Ya que no puedo recibirte sacramentalmente ahora, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Como ya has venido, te abrazo y todas las cosas se unen a ti. No permitas que nunca me separe de ti”.

Como cada mañana, antes de salir de la capilla dedicada al Espíritu Santo, se entonó la antífona mariana Regina Coeli, que se canta durante el Tiempo Pascual:

Regina coeli, laetare, alleluia.
Quia quem meruisti portare, alleluia.
Resurrexit, sicut dixit, alleluia.
Ora pro nobis Deum, alleluia.

Reina del cielo alégrate; aleluya.
Porque el Señor a quien has merecido llevar; aleluya.
Ha resucitado según su palabra; aleluya.
Ruega al Señor por nosotros; aleluya.


Santa Marta: El Papa recuerda a las víctimas del coronavirus que murieron solas

“No se puede seguir a Jesús sin libertad”.

(zenit – 5 mayo 2020).- Francisco dirigió sus pensamientos a los que han muerto a causa del coronavirus: “Recemos hoy por los muertos que murieron por la pandemia. Murieron solos, murieron sin la caricia de sus seres queridos, muchos de ellos, ni siquiera con el funeral. Que el Señor los reciba en la gloria”.

Estas son las palabras del Santo Padre hoy, 5 de mayo de 2020, lunes de la cuarta semana de Pascua, en la introducción de la Misa en la Casa Santa Marta, transmitida en directo por Vatican News y por la página de Facebook de zenit.

Misa en la Casa Santa Marta, 5 Mayo 2020 (Foto: © Vatican Media)

En su homilía el Papa Francisco reflexionó sobre el Evangelio de hoy (Jn 10:22-30) en el que los judíos le piden a Jesús que diga abiertamente si es el Cristo, informa el citado medio vaticano.

Entonces el Señor responde: “Os lo dije y no creéis. Las obras que yo hago en nombre de mi Padre dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis porque no sois ovejas de las mías”.

Esta última frase, dijo el Papa, plantea la duda sobre si verderamente se cree y cuestionó sobre que es lo que detiene a las personas frente a la puerta, que es Jesús.

“Hay actitudes previas a la confesión de Jesús. Incluso para nosotros, que estamos en el rebaño de Jesús. Son como ‘disgustos prejuiciosos’, que no nos permiten avanzar en el conocimiento del Señor”, indicó.

Estas actitudes que nos impiden formar parte de las ovejas de Jesús son la esclavitud de la riqueza, la rigidez, el clericalismo, la pereza y la mundanidad.

Riqueza

Así, en primer lugar, el Pontífice se refiera a la riqueza, pues, “incluso muchos de nosotros, que hemos entrado por la puerta del Señor, nos detenemos y no seguimos adelante porque estamos prisioneros de las riquezas”.

Y continúa, “el Señor ha sido duro, con las riquezas” porque “son un impedimento para avanzar. ¿Pero debemos caer en el pauperismo? No. Pero no ser esclavos de las riquezas, no vivir por las riquezas, porque las riquezas son un señor, son el señor de este mundo y no podemos servir a dos señores. Y las riquezas nos detienen”.

Rigidez

Con respecto a la “rigidez”, habló de la “la rigidez de corazón. También la rigidez en la interpretación de la Ley. Jesús reprocha a los fariseos, los doctores de la ley, por esta rigidez. Que no es la fidelidad: la fidelidad es siempre un don para Dios; la rigidez es una seguridad para mí mismo».

En este sentido, el Obispo de Roma ilustró con una anécdota en la que una señora que había asistido a una boda el sábado por la tarde le preguntó si era válida como Misa dominical. Las lecturas eran distintas y por ello temía haber pecado, porque quizás había ido a “una Misa que no era verdadera, porque las lecturas no eran verdaderas”.

“Esa señora pertenecía a un movimiento eclesiástico… Rigidez. Esto nos aleja de la sabiduría de Jesús, de la sabiduría de Jesús; te quita la libertad. Y muchos pastores hacen crecer esta rigidez en las almas de los fieles, y esta rigidez no nos deja entrar por la puerta de Jesús”, explicó el Santo Padre.

Pereza, clericalismo y mundanidad

Después, se refirió al impedimento de la pereza, un cansancio que “nos quita la voluntad de seguir adelante” y “te hace cálido y tibio”.

Además, el Papa Francisco aludió al clericalismo como otra actitud fea porque “se pone en el lugar de Jesús”: “Esto es así, así, y así, y si no haces así, así entonces, no puedes entrar”.

Se trata de un clericalismo que quita la libertad de la fe de los creyentes, “una enfermedad, esta; fea, en la Iglesia: la actitud clericalista”, apuntó.

Asimismo, el Papa describió que “el espíritu mundano” también  nos impide avanzar: “Cuando la observancia de la fe, la práctica de la fe termina en la mundanidad. Y todo es mundano. Pensemos en la celebración de algunos sacramentos en algunas parroquias: ¡cuánta mundanidad hay! Y la gracia de la presencia de Jesús no es bien entendida”.

Importancia de la libertad

En todas estas actitudes, afirma Francisco, “falta la libertad. Y no se puede seguir a Jesús sin libertad”. A veces “la libertad va más allá y uno se resbala”,  “pero peor es resbalar antes” de comenzar a caminar hacia Jesús.

Finalmente, de acuerdo a Vatican News, el Pontífice pidió al Señor que nos ilumine “para ver dentro de nosotros si hay libertad” para ir hacia Jesús y “convertirnos en ovejas de su rebaño”.

Comunión espiritual, adoración y bendición

Más tarde, el Obispo de Roma invitó a hacer la Comunión espiritual con esta oración atribuida a San Alfonso María de Ligorio

“Creo, Jesús mío, que estáis realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Os amo sobre todas las cosas y deseo recibiros en mi alma.

Pero como ahora no puedo recibiros sacramentado, venid a lo menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya os hubiese recibido, os abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás Me aparte de Ti. Amén”.

El Papa ha concluido la celebración con la adoración y la bendición eucarística. Antes de abandonar la Capilla dedicada al Espíritu Santo, se cantó la antífona mariana del Regina Coeli, cantada en tiempo Pascual:

Regína caeli laetáre, allelúia.
Quia quem merúisti portáre, allelúia.
Resurréxit, sicut dixit, allelúia.
Ora pro nobis Deum, allelúia.

LARISSA I. LÓPEZ


Santa Marta: Francisco pide paz en las familias y unidad en la Iglesia

“Todos tenemos un solo Pastor: Jesús”.

(zenit – 4 mayo 2020).- Oremos hoy por las familias: en este tiempo de cuarentena, la familia, encerrada en casa, intenta hacer muchas cosas nuevas, tanta creatividad con los niños, con todos, para ir adelante. Y también está la otra cosa, que a veces hay violencia doméstica. Oremos por las familias, para que continúen en paz con creatividad y paciencia, en esta cuarentena”.

Esta es la demanda realizada por el Santo Padre hoy, 4 de mayo de 2020, lunes de la cuarta semana de Pascua, en la introducción de la Misa en la Casa Santa Marta, transmitida en directo por Vatican News y por la página de Facebook de zenit.

Misa en la Casa Santa Marta, 4 Mayo 2020 (Foto: © Vatican Media)

En su homilía, el Papa Francisco reflexionó sobre el pasaje del Libro de los Hechos de los Apóstoles (11,1-18).

En el mismo, Pedro fue reprochado por sus hermanos por haber comido en una casa de pagano, algo no permitido por la pureza de la ley.

El Espíritu Santo, guía

Francisco indicó que Pedro había actuado de esta manera porque el Espíritu Santo lo había guiado y señaló: “Siempre hay en la Iglesia –en la Iglesia primitiva tanto, porque la cosa no estaba clara– este espíritu de ‘nosotros somos los justos, los otros los pecadores’. Este ‘nosotros y los otros’, ‘nosotros y los otros’, las divisiones”.

Es decir, siempre existe la creencia de considerarse a uno mismo como justo y a los demás como pecadores. Y esta “es una enfermedad de la Iglesia, una enfermedad que surge de las ideologías o partidos religiosos… “una forma de pensar, de sentirse mundano que se convierte en un intérprete de la ley”.

“Hay ideas, posiciones que hacen la división, hasta el punto de que la división es más importante que la unidad”, de manera que se defiende que ‘mi idea es más importante que el Espíritu Santo que nos guía’”, continuó el Papa.

Unidad de la Iglesia

En este sentido, el Pontífice remitió a las palabras de un cardenal emérito que explica que la Iglesia es como un río: “Algunos están más de este lado, otros del otro, pero lo importante es que todos están dentro del río”, y aseguró que “esa es la unidad de la Iglesia. Nadie afuera, todos adentro”.

Después, el Obispo de Roma recordó que, ante el reproche de alternar con los paganos, Jesús dice: “Soy pastor de todos. Soy el pastor de todos” y “tengo otras ovejas que no vienen de este recinto. Tengo que guiarlos también. Escucharán mi voz y se convertirán en un solo rebaño”.

Esta, prosigue, es “la oración por la unidad de todos los hombres, porque todos los hombres y mujeres… todos tenemos un solo Pastor: Jesús”.

“Que el Señor nos libere de esa psicología de la división, del dividir, y nos ayude a ver esto de Jesús, esta gran cosa de Jesús, que en Él todos somos hermanos y Él es el Pastor de todos. Esa palabra, hoy: ‘¡Todos, todos!’, que nos acompañe durante todo el día”, exhortó el Santo Padre finalmente.

Homilía del Papa

Cuando Pedro subió a Jerusalén, los fieles le reprocharon. Le reprocharon que había entrado en la casa de los incircuncisos y comido con ellos, con los gentiles: eso era un pecado. La pureza de la ley no lo permitía. Pero Pedro lo había hecho porque el Espíritu lo había llevado allí. Siempre hay en la Iglesia – en la Iglesia primitiva tanto, porque la cosa no estaba clara – este espíritu de “nosotros somos los justos, los otros los pecadores”. Este “nosotros y los otros”, “nosotros y los otros”, las divisiones: “Tenemos precisamente la posición correcta ante Dios”. En cambio hay “los otros”, también se dice: “Son los ‘condenados’”, sí. Y esta es una enfermedad de la Iglesia, una enfermedad que surge de las ideologías o partidos religiosos… Pensar que en la época de Jesús, por lo menos había cuatro partidos religiosos: el partido de los fariseos, el partido de los saduceos, el partido de los zelotes y el partido de los esenios, y cada uno interpretaba “la idea” que tenía de la ley. Y esta idea es una escuela de malhechores cuando es una forma de pensar, de sentirse mundano que se convierte en un intérprete de la ley. También se reprochó a Jesús que entrara en casa de los publicanos –que eran pecadores, según ellos– y que comiera con ellos, con los pecadores, porque la pureza de la ley no lo permitía; y que no se lavara las manos antes del almuerzo… Pero siempre ese reproche que hace la división: esto es lo importante, que quiero subrayar.

Hay ideas, posiciones que hacen la división, hasta el punto de que la división es más importante que la unidad. Mi idea es más importante que el Espíritu Santo que nos guía. Hay un cardenal emérito que vive aquí en el Vaticano, un buen pastor, y dijo a sus fieles: “Pero la Iglesia es como un río, ¿saben? Algunos están más de este lado, otros del otro, pero lo importante es que todos están dentro del río”. Esa es la unidad de la Iglesia. Nadie afuera, todos adentro. Luego, con las peculiaridades: esto no es dividir, no es ideología, es legal. ¿Pero por qué la Iglesia tiene este ancho de río? Es porque el Señor lo quiere así.

El Señor, en el Evangelio, nos dice: “Tengo otras ovejas que no vienen de este redil. Tengo que conducir a ellas también. Escucharán mi voz y se convertirán en un solo rebaño y un solo pastor”. El Señor dice: “Tengo ovejas por todas partes, y soy el pastor de todos”. Este “todos” en Jesús es muy importante. Pensemos en la parábola de la fiesta de la boda, cuando los invitados no querían ir: uno porque había comprado un campo, otro porque se había casado… todos dieron su razón para no ir. Y el Maestro se enfadó y dijo: “Ve a la calle y trae a todos a la fiesta”. Todos ellos. Grandes y pequeños, ricos y pobres, buenos y malos. Todo el mundo. Este “todos” es un poco la visión del Señor que vino por todos y murió por todos. “Pero, ¿también murió por ese miserable que me hizo la vida imposible?” También murió por él. “¿Y por ese bandido?” Murió por él. Por todos. Y también por las personas que no creen en él o son de otras religiones: murió por todos. Eso no significa que tengas que hacer proselitismo: no. Pero murió por todos, justificó a todos.

Aquí en Roma hay una señora, una buena mujer, una profesora, la profesora Mara, que cuando tenía problemas… y había fiestas, decía: “Pero Cristo murió por todos: ¡sigamos!”. Esa capacidad constructiva. Tenemos un Redentor, una unidad: Cristo murió por todos. En cambio la tentación… Pablo también sufrió la tentación: “Soy de Pablo, soy de Apolo, soy de esto, soy de lo otro…”. Y piense en nosotros, hace cincuenta años, después del Concilio: las cosas, las divisiones que sufrió la Iglesia. “Yo soy de este lado, creo que sí, tú así…”. Sí, es legítimo pensar así, pero en la unidad de la Iglesia, bajo el Pastor Jesús.

Dos cosas. El reproche de los apóstoles a Pedro por haber entrado en la casa de los paganos y Jesús que dice: “Soy pastor de todos”. Soy el pastor de todos. Y quien dice: “Tengo otras ovejas que no vienen de este recinto. Tengo que guiarlos también. Escucharán mi voz y se convertirán en un solo rebaño”. Es la oración por la unidad de todos los hombres, porque todos los hombres y mujeres… todos tenemos un solo Pastor: Jesús.

Que el Señor nos libere de esa psicología de la división, del dividir, y nos ayude a ver esto de Jesús, esta gran cosa de Jesús, que en Él todos somos hermanos y Él es el Pastor de todos. Esa palabra, hoy: “¡Todos, todos!”, que nos acompañe durante todo el día.

Comunión espiritual, adoración y bendición Eucarística

Finalmente, el Papa terminó la celebración con la adoración y la bendición Eucarística, invitando a todos a realizar la comunión espiritual con esta oración:

“A tus pies, oh Jesús mío, me postro y te ofrezco el arrepentimiento de mi corazón contrito que se abandona en su nada y en Tu santa presencia. Te adoro en el sacramento de tu amor, deseo recibirte en la pobre morada que mi corazón te ofrece. En espera de la felicidad de la comunión sacramental, quiero tenerte en espíritu. Ven a mí, oh Jesús mío, que yo vaya hacia Ti. Que tu amor pueda inflamar todo mi ser, para la vida y para la muerte. Creo en Ti, espero en Ti, Te amo. Que así sea”.

Antes de salir de la Capilla dedicada al Espíritu Santo, se entonó la antífona mariana que se canta en el tiempo pascual, el Regina Coeli.

Regína caeli laetáre, allelúia.
Quia quem merúisti portáre, allelúia.
Resurréxit, sicut dixit, allelúia.
Ora pro nobis Deum, allelúia.

LARISSA I. LÓPEZ


Santa Marta: El Papa reza por los médicos

Y por todos los pastores que han dado su vida.

(zenit – 3 mayo 2020).- El Papa Francisco oró especialmente por los pastores y los médicos que sacrificaron sus vidas al servicio de los enfermos, durante la misa de la mañana del 3 de mayo de 2020.

“Tres semanas antes de la Resurrección del Señor, la Iglesia celebra hoy, cuarto domingo de Pascua, el domingo del Buen Pastor, Jesús Buen Pastor”, recordó en la introducción a la celebración transmitida en vivo desde la Biblioteca del Palacio Apostólico.

Misa en la Casa Santa Marta (Foto: © Vatican Media)

“Me hace pensar”, dijo el Papa, “en todos los pastores que dan su vida por sus fieles en el mundo, incluso en este momento de pandemia”. Muchos: “más de 100 que han desaparecido en Italia”.

“Y pienso en otros pastores que actúan por el bien de las personas”, agregó: los médicos. Hablamos de los médicos, de lo que hacen, pero tenemos que darnos cuenta de que solo en Italia, 154 médicos murieron por su servicio”

“Que el ejemplo de estos sacerdotes pastores y “pastores médicos” nos ayude a cuidar al santo pueblo fiel de Dios”, invitó al Papa.

ANNE KURIAN