El Papa en la fiesta de la Virgen Guadalupe: María, “mujer, madre y mestiza”

Misa en la basílica de San Pedro.

(ZENIT).- El Santo Padre sugirió tres títulos o adjetivos para la Virgen, “mujer, madre y mestiza”, y ha pedido que la Virgen nos hable como habló a Juan Diego «con ternura, con calidez materna y con la cercanía del mestizaje».

El jueves 12 de diciembre de 2019, aproximadamente a las 18 horas, el Papa Francisco presidió en la basílica de San Pedro la Eucaristía en la Solemnidad de la Santísima Virgen María de Guadalupe.

Coro latinoamericano
Junto con Francisco concelebraron el Card. Marc Ouellet, el Card. Leonardo Sandri, Mons. Edgar Peña Parra, Mons. Octavio Ruiz Arenas, Mons. Ilson Montanari y otros cardenales, obispos y sacerdotes.

Antes de comenzar la Misa, el Papa incensó el cuadro de la Virgen de Guadalupe colocado para la ocasión bajo el baldaquino de Bernini en el templo vaticano.

El coro del Colegio Pío Latinoamericano entonó varios cantos en español, entre los que se encontraba el de “América, despierta”, canción popular que recuerda que María, emperatriz de las Américas, protege y acoge a su pueblo.

Los coros de la Capilla Sixtina y Mater Ecclesiæ, así como el maestro organista Juan Paradell  acompañaron también con sus cantos y música la celebración.

Liturgia de la palabra

La primera lectura del día, la carta de san Pablo a los Gálatas, fue leída en portugués y el salmo 66 fue cantado en italiano “Ti lodino i popoli, o Dio, ti lodino i popoli tutti” (“Que te alaben, Señor, todos los pueblos”).

El Evangelio, pronunciado en español (Lucas 1, 39-48), relata el encuentro de María con su prima Isabel. Esta última, llena del Espíritu Santo, le dice, “Bendita tú entre las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre Jesús”.

María «se mestizó con la humanidad»

Misa en la festividad de Nuestra Señora de Guadalupe, 12 Dic. 2019
(Foto: © Vatican Media)

Durante su homilía, el Papa Francisco apuntó que los demás títulos de María, como los de las letanías lauretanas, no son tan esenciales como los títulos de «mujer» y «madre».

Asimismo, describió que, en la aparición a San Juan Diego (1474-1548), en 1531, en el cerro del Tepeyac, al noroeste de la Ciudad de México (México), la Virgen «se mestizó con la humanidad” para ser «Madre de todos» y “mestizó a Dios”.

El Pontífice también se refirió al papel de la mujer en la Iglesia y recomendó no reducirlo a «funciones», sino mirar mucho más allá para no quedarse «a mitad de camino».

La oración de los fieles fue realizada por un cantor, al que la asamblea respondió “En ti confiamos, Señor” y las ofrendas fueron entregadas por tres familias, 11 personas en total, de Filipinas, Ecuador y Colombia, respectivamente.

50º aniversario de la ordenación del Papa

Por último, antes de la bendición final, el cardenal Marc Ouellet, como presidente de la Comisión Pontificia para América Latina, dirigió un saludo al Papa con motivo del 50 aniversario de su ordenación sacerdotal, que tendrá lugar mañana 13 de diciembre.

En él, el purpurado agradeció al Señor por “el don de sus cincuenta años de sacerdocio, vividos aún con mayor intensidad en sus años de ministerio petrino”, destacando en el Santo Padre su “espíritu de humildad y misericordia, en espíritu de reforma y santidad y dando prioridad y sumo cariño a los más necesitados de caridad y esperanza, y en especial a los pobres”.

Al mismo tiempo, el cardenal indicó al Pontífice que, aunque no todos “logran entender plenamente el alcance de sus gestos, palabras y decisiones, le puedo asegurar que el pueblo de Dios que camina en la fe se siente animado y consolado por su ejemplo y su magisterio”.

LARISSA I. LÓPEZ /Anita Bourdin


Francisco bendice a 3 niños chilenos ganadores del concurso «Juntos con el Papa»

Que da a conocer el Óbolo de San Pedro.

(ZENIT).- Matilda, Jesús y Paulina, tres niños chilenos, ganadores del Primer Concurso Nacional Audiovisual «Juntos con el Papa, transformemos el mundo», han saludado personalmente al Papa Francisco esta mañana en la audiencia general.

El miércoles 11 de diciembre, los jóvenes han recibido la bendición del Santo Padre al término de la audiencia, celebrada en el Aula Pablo VI, acompañados por el periodista Enrique Astudillo, periodista en el Arzobispado de Santiago y coordinador del Concurso, y por el operador de cámara Sebastián Fuenzalida.

Matilda González, 10 años (Santiago de Chile); Jesús Fernández, 12 años (Santiago de Chile) y Paulina Contreras (Punta Arenas), 16 años, visitan Roma desde el 9 y hasta el 13 de diciembre para encontrarse con el Papa, conocer el Vaticano y sus alrededores y todo, con los gastos cubiertos.

Niños chilenos ganadores del concurso ‘Juntos con el Papa’
(Foto: © Sebastián Fuenzalida)

Los niños conversaron unos segundos con el Papa y le pidieron que les bendijera algunos artículos personales y familiares que llevaban con ellos. Francisco, sonriente y cariñoso, les ha bendecido y y les ha pedido que recen por él.

Concurso «Juntos con el Papa»

Se trata de una iniciativa de la Nunciatura Apostólica, la Conferencia Episcopal de Chile y la Arquidiócesis de Santiago.

El Concurso premió a aquellos jóvenes que a través de la grabación en un video en celular de 1 minuto, contarán alguna historia relacionada con las temáticas de fe, solidaridad, fraternidad, ecología y familia. 

 A la plataforma www.juntosconelpapa.cl llegaron 133 videos de diferentes partes de Chile y se premió a estos 3 ganadores. 

El certamen nace de la necesidad de dar a conocer entre los jóvenes de Chile las distintas iniciativas a lo largo del mundo que realiza el Santo Padre por medio del Óbolo de San Pedro. 

ROSA DIE ALCOLEA


Audiencia General 11.12.2019,Catequesis completa: «El martirio es el aire de la vida de un cristiano»

Persecución de san Pablo.

(ZENIT).- El Pontífice ha recordado que «el martirio es el aire de la vida de un cristiano, de una comunidad cristiana», y ha asegurado que siempre habrá mártires entre nosotros: «esta es la señal de que vamos por el camino de Jesús».

En la mañana del 11 de diciembre de 2019, en el Aula Pablo VI, el Santo Padre ha proseguido la catequesis sobre los Hechos de los Apóstoles, centrándose en el pasaje “¡Por poco con tus argumentos haces de mí un cristiano!” (Hechos 26, 28). Pablo prisionero ante el rey Agripa (Hechos, 26, 22-23).

Al pronunciar la catequesis en italiano, dedicada a la persecución del apóstol Pablo, el Papa ha improvisado unas palabras, con las que ha compartido el encuentro que ha tenido antes de la audiencia general con un grupo de peregrinos ucranianos: «¡Cómo persiguieron a esta gente, cuánto han sufrido por el Evangelio! Pero no negociaron la fe. Son un ejemplo».

«Hoy en el mundo, en Europa, tantos cristianos son perseguidos y dan la vida por su fe, o son perseguidos con guantes blancos, es decir, dejados de lado, marginados…», ha indicado. El martirio «es una bendición del Señor, que haya en el pueblo de Dios, alguno o alguna que dé este testimonio de martirio».

Perseverancia

El apóstol san Pablo, ha indicado Francisco en su catequesis, «nos enseña la perseverancia en la prueba» y la «capacidad de leer todo con los ojos de la fe».

En este sentido, ha exhortado a pedirle al Señor, por intercesión del apóstol, «que reviva nuestra fe y nos ayude a ser fieles hasta el final de nuestra vocación de cristianos, de discípulos de los discípulos del Señor, de misioneros».

A partir de este momento, el retrato de Pablo es el del prisionero cuyas cadenas son el signo de su fidelidad al Evangelio y del testimonio dado al Resucitado.

Lucas destaca la similitud entre Pablo y Jesús, ambos odiados por sus adversarios, acusados públicamente y reconocidos como inocentes por las autoridades imperiales; y así Pablo se asocia con la pasión de su Maestro, y su pasión se convierte en un evangelio vivo.

Tras resumir su discurso en diversas lenguas, el Papa ha saludado a los grupos de fieles presentes. La audiencia general ha terminado con el canto del Pater Noster y la bendición apostólica.

ROSA DIE ALCOLEA

Catequesis del Papa

El Papa bendice a un peregrino vietnamita (Foto: © Vatican Media)

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En la lectura de los Hechos de los Apóstoles, prosigue el camino del Evangelio por el mundo y el testimonio de san Pablo está cada vez más marcado por el sello del sufrimiento. Pero esto es algo que crece con el tiempo en la vida de Pablo. Pablo no es sólo el evangelizador ardiente, el intrépido misionero entre los paganos que da vida a las nuevas comunidades cristianas, sino también el testigo sufriente del Resucitado (cf. Hch 9, 15-16).

La llegada del apóstol a Jerusalén, descrita en el capítulo 21 de los Hechos, desencadena un odio feroz hacia él, que le reprochan: «¡Pero éste era un perseguidor! ¡No os fieis!». Como lo fue para Jesús, Jerusalén también es la ciudad hostil para él. Cuando fue al templo, lo reconocieron, lo sacaron para lincharlo y fue salvado in extremis  por los soldados romanos. Acusado de enseñar contra la Ley y el Templo, fue arrestado y comenzó su peregrinaje como prisionero, primero ante el sanedrín, luego ante el procurador romano en Cesarea y finalmente ante el rey Agripa. Lucas destaca la similitud entre Pablo y Jesús, ambos odiados por sus adversarios, acusados públicamente y reconocidos como inocentes por las autoridades imperiales; y así Pablo se asocia con la pasión de su Maestro, y su pasión se convierte en un evangelio vivo.

Yo vengo de la basílica de San Pedro y allí tuve mi primera audiencia esta mañana con peregrinos  ucranianos de una diócesis ucraniana. ¡Cómo persiguieron a esta gente, cuánto han sufrido por el Evangelio! Pero no negociaron la fe. Son un ejemplo. Hoy en el mundo, en Europa, tantos cristianos son perseguidos y dan la vida por su fe, o son perseguidos con guantes blancos, es decir, dejados de lado, marginados… El martirio es el aire de la vida de un cristiano, de una comunidad cristiana. Siempre habrá mártires entre nosotros: esta es la señal de que vamos por el camino de Jesús. Es una bendición del Señor, que haya en el pueblo de Dios, alguno o alguna que dé este testimonio de martirio.

Pablo es llamado a defenderse de las acusaciones, y al final, en presencia del rey Agripa II, su apología se convierte en un testimonio eficaz de fe (cf. Hch 26, 1-23).

Luego Pablo cuenta su propia conversión: Cristo resucitado lo hizo cristiano y le confió la misión entre las naciones, «para que se conviertan de las tinieblas a la luz y del poder de Satanás a Dios, y para que reciban el perdón de los pecados y una parte de la herencia, entre los santificados mediante la fe en mí» (v. 18). Pablo obedeció este mandato  y no hizo otra cosa que mostrar cómo los profetas y Moisés predijeron lo que ahora anuncia él: «que el Cristo había de padecer y que, después de resucitar el primero de entre los muertos, anunciaría la luz al pueblo y a los gentiles» (v. 23).

El testimonio apasionado de Pablo toca el corazón del rey Agripa, a  quien sólo le falta el paso decisivo. Y así dice el rey: «¡Por poco con tus argumentos haces de mí un cristiano! (v. 28). Pablo es declarado inocente, pero no puede ser liberado porque ha apelado al César. Así continúa el viaje imparable de la Palabra de Dios a Roma. Pablo, encadenado, terminará aquí en Roma.

A partir de este momento, el retrato de Pablo es el del prisionero cuyas cadenas son el signo de su fidelidad al Evangelio y del testimonio dado al Resucitado.

Las cadenas son ciertamente una prueba humillante para el Apóstol, que aparece al mundo como un «malhechor» (2 Tim 2,9). Pero su amor a Cristo es tan fuerte que incluso estas cadenas se leen con los ojos de la fe; fe que para Pablo no es «una teoría, una opinión sobre Dios y sobre el mundo», sino «el impacto del amor de Dios en su corazón, […] es amor a Jesucristo» (BENEDICTO XVI, Homilía con ocasión del Año Paulino, 28 de junio de 2008).

Queridos hermanos y hermanas, Pablo nos enseña la perseverancia en la prueba y la capacidad de leer todo con los ojos de la fe. Hoy pedimos al Señor, por intercesión del apóstol, que reviva nuestra fe y nos ayude a ser fieles hasta el final de nuestra vocación de cristianos, de discípulos de los discípulos del Señor, de misioneros.


Las cadenas de san Pablo, «signo de su fidelidad al Evangelio y al Resucitado»

Resumen de la catequesis.

(ZENIT).- Siguiendo el libro de los Hechos de los Apóstoles, tema seguido por el Papa Francisco en sus audiencias generales, ha recordado que san Pablo, «evangelizador lleno de entusiasmo y misionero intrépido», participó también en los sufrimientos de la pasión del Señor Jesús, «pues como Él, fue igualmente odiado y perseguido».

La mañana del miércoles 11 de diciembre de 2019, el Santo Padre ha presidido la audiencia general en el interior del Vaticano, a causa del frío en Roma. Minutos antes de las 9:30 horas, Francisco ha llegado al aula Pablo VI, donde se ha centrado con miles de visitantes y peregrinos procedentes de Italia y de otros países.

Francisco saluda a los participantes en la Audiencia General (Foto: © Vatican Media)

El Pontífice ha revelado que el apóstol Pablo, el prisionero en cadenas, «humillado y tratado como malhechor», consideró esas cadenas como un «signo de su fidelidad al Evangelio y al Resucitado», y como un «eficaz instrumento misionero para animar a los hermanos en el Señor a anunciar sin miedo la Palabra, que no puede ser encadenada, porque es libre y va adelante transformando la historia».

Apóstol de los gentiles

En el resumen de la catequesis que ha pronunciado en español, el Papa ha relatado cómo san Pablo fue llevado ante el rey Agripa para defenderse de las acusaciones que le hacían sus enemigos, y ha señalado que «hablando ante el rey, manifestó su íntimo ligamen con el pueblo de Israel y contó la historia de su conversión: Fue Cristo Resucitado quien lo hizo cristiano y quien le encomendó la misión de ser apóstol de los gentiles».

Así, Pablo, obediente al mandato del Señor, se dedicó a demostrar cómo Moisés y los profetas habían preanunciado lo que él les anunciaba: que Jesucristo por su pasión, muerte y resurrección había sido constituido Señor y Salvador.

Aun cuando fue declarado inocente, Pablo no fue liberado porque se había apelado al César, ha narrado el Papa. «De este modo, junto con él, la Palabra de Dios avanzó en su camino incontenible hacia Roma».

ROSA DIE ALCOLEA


Ángelus: «Las obras de misericordia se hacen en silencio»

Palabras del Papa antes de la oración.

(ZENIT).- A las 12 del mediodía de hoy, II Domingo de Adviento, solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, el Santo Padre Francisco se asoma a la ventana del estudio del Palacio Apostólico Vaticano para recitar el Ángelus con los fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro.

Palabras del Papa antes del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy celebramos la solemnidad de María Inmaculada, que se sitúa en el contexto del Adviento, un tiempo de espera: Dios cumplirá lo que ha prometido. Pero en la fiesta de hoy nos es anunciado que algo ya se ha cumplido, en la persona y en la vida de la Virgen María. Hoy consideramos el comienzo de este cumplimiento, que es incluso antes del nacimiento de la Madre del Señor. De hecho, su inmaculada concepción nos lleva a ese preciso momento en el que la vida de María comenzó a palpitar en el seno de su madre: ya existía el amor santificante de Dios, preservándolo del contagio del mal que es la herencia común de la familia humana.

Ángelus 8 diciembre 2019 (Foto: © Vatican Media)

En el Evangelio de hoy resuena el saludo del Ángel a María: «Alégrate, llena de gracia: el Señor está contigo». (Lc 1,28). Dios siempre ha pensado en ella y la ha querido, en su plan inescrutable, como una criatura llena de gracia, es decir, llena de su amor. Pero para llenarse es necesario hacer espacio, vaciarse, hacerse a un lado. Como María, que supo escuchar la Palabra de Dios y confiar totalmente en su voluntad, acogiéndola sin reservas en su propia vida. Tanto es así que el Verbo se hizo carne en ella. Esto fue posible gracias a su «sí». Al ángel que le pide que se prepare para ser madre de Jesús, María le responde: «He aquí la esclava del Señor: que se haga en mí según tu palabra» (v. 38).

María no se pierde en tantos razonamientos, no pone obstáculos en el camino del Señor, sino que con prontitud se confía y deja espacio para la acción del Espíritu Santo. Inmediatamente pone a disposición de Dios todo su ser y su historia personal, para que sea la Palabra y la voluntad de Dios la que la modelen para llevar a cumplimiento. Así, en perfecta sintonía con el designio de Dios sobre ella, María se convierte en la «toda bella«, en la «toda santa«, pero sin la más mínima sombra de complacencia, es humilde. Es una obra maestra, pero sigue siendo humilde, pequeña, pobre. En ella se refleja la belleza de Dios que es todo amor, gracia, don de sí.

También me gusta subrayar la palabra con la que María se define a sí misma en su entrega a Dios: se profesa «la esclava del Señor«. El «sí» de María a Dios asume desde el principio la actitud de servicio, de atención a las necesidades de los demás. Así lo atestigua concretamente el hecho de la visita a Isabel, que sigue inmediatamente a la Anunciación. La disponibilidad a Dios se encuentra en la voluntad de asumir las necesidades del prójimo. Todo esto sin clamor y sin ostentación, sin buscar lugares de honor, sin publicidad, porque la caridad y las obras de misericordia no necesitan ser exhibidas como un trofeo. Las obras de misericordia se hacen en silencio, a escondidas, sin vanagloriarse de nada. Incluso en nuestras comunidades, estamos llamados a seguir el ejemplo de María, practicando el estilo de discreción y ocultación.

Que la fiesta de la Madre nos ayude a hacer de toda nuestra vida un «sí» a Dios, un «sí» hecho de adoración a Él y de gestos cotidianos de amor y de servicio.


Homenaje del Papa a la Inmaculada Concepción en Roma

Tradicional oración en la Plaza de España.

(ZENIT).- «Les confío a todos los que en esta ciudad y en todo el mundo están oprimidos por la falta de confianza, por el desánimo a causa del pecado; todos aquellos que piensan que no hay esperanza para ellos, que sus faltas son demasiado numerosas y grandes, y que Dios ciertamente no tiene tiempo que perder con ellos».

Esta es la oración del Papa Francisco a la Virgen María, el 8 de diciembre de 2019. En honor a la Inmaculada Concepción, el Papa fue a la Basílica romana de Santa María la Mayor, luego, según la tradición romana a la Plaza de España, donde rindió homenaje a la Virgen coronada.

«Tú eres también Inmaculada, la llena de gracia, y puedes reflejar, incluso en la oscuridad más oscura, un rayo de luz del Cristo resucitado», dijo en su oración, diciendo que el modelo de María recuerda que «¡no estamos hechos para el mal, sino para el bien, para el amor, para Dios!».

AK/ RAQUEL ANILLO

Oración que el Santo Padre ha compuesto especialmente y que ha recitado durante el Acto de veneración
de la Inmaculada en la Plaza de España

Oración a la Imagen de la Inmaculada Concepción en Roma. (Foto: © Vatican Media)

Oh María Inmaculada
nos reunimos a tu alrededor una vez más.
Cuanto más seguimos en la vida
más nuestra gratitud a Dios aumenta
por habernos dado como madre, a nosotros, que somos pecadores,
Tú, que eres la Inmaculada.

Entre todos los seres humanos, eres el única
preservada del pecado, como la madre de Jesús,
Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
Pero tu privilegio único,
te fue dado por el bien de todos nosotros, tus hijos.
De hecho, mirándote, vemos la victoria de Cristo,
La victoria del amor de Dios sobre el mal:
donde abundaba el pecado, es decir, en el corazón humano,
la gracia se desbordó,
por el suave poder de la Sangre de Jesús.
Tú, Madre, nos recuerdas que sí, somos pecadores,
¡pero ya no somos esclavos del pecado!
Tu hijo, con su sacrificio,
rompió el dominio del mal, ganó el mundo.
Esto le dice tu corazón a todas las generaciones
Tan claro como el cielo donde el viento ha disuelto cada nube.

Y entonces nos recuerdas que no es lo mismo
ser pecadores y ser corruptos: es muy diferente.
Una cosa es caer, pero luego arrepentirse, confesarlo
y levantarse de nuevo
con la ayuda de la misericordia de Dios.
Otra cosa es la connivencia hipócrita con el mal,
la corrupción del corazón, que se muestra impecable por fuera,
pero por dentro está lleno de malas intenciones y mezquinos egoísmos.
Tu pureza clara nos recuerda la sinceridad,
a la transparencia, a la simplicidad.
¡Cuánto necesitamos ser liberados de
la corrupción del corazón, que es el peligro más grave!
Esto nos parece imposible, porque somos tan adictos,
y en cambio está al alcance de la mano. ¡Basta con mirar hacia arriba
a tu sonrisa de madre, a tu belleza virgen, incontaminada,
para volver a sentir que no estamos hechos para el mal,
sino para el bien, para el amor, para Dios!

Por esto, oh Virgen María,
hoy te confío a todos aquellos que, en esta ciudad
y en todo el mundo están oprimidos por la desconfianza
del desánimo por el pecado;
aquellos que piensan que para ellos no hay más esperanza,
que sus faltas son demasiadas y demasiado grandes
y que Dios no tiene tiempo que perder con ellos.
Te los confío porque no eres solo una madre
y como tal nunca dejas de amar a tus hijos,
sino también eres la Inmaculada, llena de gracia,
y puedes reflejar desde adentro de la oscuridad más profunda
un rayo de luz de Cristo resucitado.
Él, y solo Él, rompe las cadenas del mal,
libera de las adicciones más implacables,
se disuelve de los lazos más criminales,
suaviza los corazones más endurecidos.
Y si esto sucede dentro de las personas,
¡Cómo cambia la faz de la ciudad!
En pequeños gestos y en grandes elecciones,
los círculos viciosos se vuelven virtuosos poco a poco,
la calidad de vida mejora
y el clima social es más transpirable.

Te damos gracias, Madre Inmaculada,
Por recordarnos que, por el amor de Jesucristo,
ya no somos esclavos del pecado,
sino libres, libres de amar, de amarnos,
para ayudarnos como hermanos, aunque si sean diferentes de nosotros
y gracias por ser diversos entre nosotros.
Gracias porque, con tu sinceridad, nos animas a
no avergonzarnos del bien, sino del mal;
ayúdanos a mantener alejado al maligno,
que con el engaño nos atrae hacia él, en agujas de muerte;
danos el dulce recuerdo de que somos hijos de Dios,
Padre de inmensa bondad,
fuente eterna de vida, belleza y amor. Amén.

© Librería Editorial Vaticano

Santa Marta: Construir nuestra vida «sobre la confianza en el Señor”

Homilía del Papa en la Misa.

(ZENIT).- El Papa Francisco señaló que «quien se encomienda al Señor siempre estará seguro, porque sus cimientos están en la roca. Es lo que Jesús dice en el Evangelio. Habla de un hombre sabio que construyó su casa sobre una roca, es decir, sobre la confianza en el Señor, sobre cosas serias».

El 5 de diciembre de 2019, en la homilía de la Misa en la Casa Santa Marta, el Santo Padre se ha inspirado en el Evangelio de Mateo: «Confíen siempre en el Señor, porque el Señor es una roca, una roca eterna», indica Vatican News.

La roca y la arena

Misa en Santa Marta, 5 Dic. 2019 (Foto: © Vatican Media)

En este evangelio, Jesús compara al hombre clarividente que construyó su casa sobre roca con el necio que la construyó sobre arena, de manera que el Papa meditó sobre «la sabiduría y la debilidad». Esto es, sobre la base de nuestras esperanzas, de nuestras seguridades y de nuestra vida, y pidiendo la gracia de saber discernir dónde está la roca y dónde está la arena.

Por tanto, para el Papa, el sabio es el que construye sobre la roca, mientras que el necio es el que elige “la arena que se mueve” y puede ser arrastrada por el viento y la lluvia.

Haciendo una analogía con los edificios que se construyen sobre arena, apuntó que nuestra vida también puede ser así, cuando mis cimientos no son fuertes. Llega la tempestad – y todos nosotros tenemos tempestades en nuestras vidas, todos, desde el Papa hasta el último, todos – y no somos capaces de resistir”.

Las apariencias

Asimismo, a los que piensan que cambiar de vida es “usar maquillaje”,  les  replica que “cambiar de vida es ir a cambiar los fundamentos de la vida, es decir, poner la roca que es Jesús. ‘Yo querría restaurar esta construcción, este edificio, porque es muy feo, muy feo y yo querría embellecerlo un poco y también asegurar los cimientos’. Pero si voy a maquillarme nuevamente, la cosa no va hacia adelante: caerá. Con las apariencias, la vida cristiana cae”.

En consecuencia, el Pontífice remarcó, que solo Jesús es el fundamento seguro y que las apariencias no ayudan: “Nosotros no podemos construir nuestra vida sobre cosas pasajeras, sobre las apariencias, sobre el hacer de cuenta que todo está bien. Vayamos a la roca, donde está nuestra salvación. Y allí todos seremos felices. Todos”.

Finalmente, de acuerdo a la citada fuente, el Papa Francisco invitó a orar en el Adviento pensando en cuál fundamento de nuestra vida, la roca sólida o la arena vana, y pidiendo al Señor la gracia de saber discernir.

LARISSA I. LÓPEZ


Papa Francisco: El belén, “una manera auténtica de comunicar el Evangelio”

A los donantes del árbol y belén vaticanos.

(ZENIT).-  El Papa Francisco recordó su reciente visita a Greccio y su Carta sobre el belén, resaltando que esta es una tradición que se debe transmitir de unas generaciones a otras, como “una manera auténtica de comunicar el Evangelio, en un mundo que a veces parece tener miedo de recordar lo que realmente es la Navidad, y borra los signos cristianos para conservar sólo los de un imaginario banal, comercial”.

El 5 de diciembre de 2019, el Santo Padre Francisco recibió en audiencia a las delegaciones de las regiones italianas del Trentino y del Véneto que han regalado el árbol de Navidad y el belén de la plaza de San Pedro.

Audiencia con los donantes del Árbol de Navidad y del Belén, 5 Dic 2019
(Foto: © Vatican Media)

En el día en el que se inauguran ambas donaciones y, “unidos por el recuerdo común de la tormenta del otoño pasado que devastó muchas zonas de las tres provincias vénetas”, Francisco quiso “renovar mi aliento” a estas poblaciones: “Son acontecimientos que nos asustan, son señales de alerta que nos envía la creación, y que nos piden que tomemos decisiones efectivas de inmediato para salvaguardar nuestra casa común”, indicó.

Después, el Papa dio las gracias por los regalos que le han ofrecido y destacó que le agrada saber que para sustituir a las plantas removidas se replantearán 40 abetos en los bosques perjudicados por la citada tormenta.

Igualmente, señaló que el abeto rojo “representa un signo de esperanza, especialmente de vuestros bosques, para que se limpien lo antes posible y comenzar así el trabajo de reforestación”.

Por otro lado, con respecto a los belenes, el de la plaza de San Pedro y el del aula Pablo VI, el Obispo de Roma indicó que ayudarán a contemplar la natividad del Señor.

LARISSA I. LÓPEZ

Discurso del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas:

Me alegra recibiros el día en que se presentan el belén y el árbol de Navidad, en la Plaza de San Pedro, unidos por el recuerdo común de la tormenta del otoño pasado que devastó muchas zonas de las tres provincias vénetas. Os saludo a todos, empezando por mis hermanos obispos, a quienes agradezco sus palabras. Expreso mi profunda gratitud a las autoridades civiles, que han sostenido el regalo de estos dos símbolos religiosos navideños. Expresan el afecto de los pueblos de las provincias de Trento, Vicenza y Treviso, en particular de algunas localidades situadas en los territorios de las diócesis de Trento, Padua y Vittorio Véneto.

El encuentro de hoy me brinda la oportunidad de renovar mi aliento a vuestras poblaciones, que el año pasado sufrieron una catástrofe natural devastadora, que destruyó bosques enteros. Son acontecimientos que nos asustan, son señales de alerta que nos envía la creación, y que nos piden que tomemos decisiones efectivas de inmediato para salvaguardar nuestra casa común.

Esta noche se encenderán las luces que adornan el árbol. Permanecerá junto al pesebre hasta el final de las fiestas navideñas, y ambos serán admirados por  numerosos peregrinos de todo el mundo. Gracias, queridos amigos, por estos dones, y también por los árboles más pequeños destinados a otros lugares del Vaticano. Me ha gustado mucho saber que para sustituir las plantas removidas, se replantarán 40 abetos que reintegrarán los bosques gravemente perjudicados por la tormenta de 2018. El abeto rojo que habéis regalado representa un signo de esperanza, especialmente de vuestros bosques, para que se limpien lo antes posible y comenzar así el trabajo de reforestación.

El belén, hecho casi en su totalidad de madera y compuesto de elementos arquitectónicos característicos de la tradición de Trento, ayudará a los visitantes a saborear la riqueza espiritual de la natividad del Señor. Los troncos de madera, procedentes de las zonas afectadas por las tormentas, que sirven de telón de fondo al paisaje, subrayan la precariedad en la que se encontraba la Sagrada Familia esa noche en Belén. El belén artístico de Conegliano, situado en el Aula Pablo VI, nos ayudará también a contemplar la humilde gruta donde nació el Salvador.

Como sabéis, hace unos días estuve en Greccio para visitar el lugar donde San Francisco hizo el primer belén. Desde allí publiqué una Carta sobre el belén que es un signo simple y hermoso de nuestra fe y no debe perderse , al contrario, es bello que se transmita de padres a hijos, de abuelos a nietos. Es una manera auténtica de comunicar el Evangelio, en un mundo que a veces parece tener miedo de recordar lo que realmente es la Navidad, y borra los signos cristianos para conservar sólo los de un imaginario banal, comercial.

Queridos amigos, os deseo de todo corazón así como a vuestros conciudadanos y a todos los habitantes de vuestras regiones, que paséis la natividad del Señor con serenidad y fraternidad. ¡Qué la Virgen María, que acogió al Hijo de Dios en la debilidad de la naturaleza humana, nos ayude a contemplarlo en el rostro de los que sufren, y que nos sostenga en nuestro compromiso de ser solidarios con las personas más débiles y frágiles! Os bendigo de corazón y los pido por favor que recéis por mí. ¡Gracias!

© Librería Editorial Vaticana


Audiencia General,Catequesis completa: La fe y la magia son incompatibles, “reza y confíate al Señor“

Ciclo de los Hechos de los Apóstoles.         

(ZENIT).-  El Papa Francisco ha señalado “la incompatibilidad entre la fe en Cristo y la magia” y reiteró que “¡la magia no es cristiana! Estas cosas que se hacen para adivinar el futuro o adivinar muchas cosas o cambiar situaciones de la vida, no son cristianas. La gracia de Cristo te trae todo: reza y confíate al Señor”.

El 4 de diciembre de 2019, el Santo Padre ha continuado con el ciclo de catequesis sobre los Hechos de los Apóstoles, centrando su reflexión en el pasaje “Tened cuidado de vosotros y de toda la grey” (Hechos 20, 28).El ministerio de Pablo en Éfeso y la despedida de los ancianos (Hechos, 20, 32-35).

Francisco recordó que en Éfeso, Pablo bautizó en el nombre de Jesús a doce hombres que experimentaron “la efusión del Espíritu Santo que los regenera” y que, también por medio del apóstol, en dicho lugar se produjeron “prodigios”: “los enfermos sanan y los obsesos son liberados”.

La potencia de Dios

La “potencia de Dios” que llega a Éfeso a través de Pablo desenmascaró a los que empleaban «el nombre de Jesús para hacer exorcismos sin tener la autoridad espiritual para ello (cf. Hch 19, 13-17)”, y reveló “la debilidad de las artes mágicas”, dijo el Papa. Ante ello, un gran número de personas las abandonaron y eligieron a Jesucristo.

“Si eliges a Cristo no puedes recurrir al mago: la fe es abandono confiando en las manos de un Dios fiable que se da a conocer no mediante prácticas ocultas, sino por revelación y con amor gratuito”, aclaró el Pontífice.

Discurso de despedida

Después, el Obispo de Roma habló sobre cuando Pablo se desplaza a Mileto, donde llama a los ancianos (sacerdotes) de la Iglesia de Éfeso para hacerles una transferencia “de poderes ‘pastorales’” y les dirige un discurso de despedida. Se trata de un “testamento espiritual del apóstol”, que se encuentra en el final de su ministerio apostólico y que el Santo Padre recomienda leer (capítulo XX del Nuevo Testamento).

Igualmente, Francisco remitió a la exhortación de Pablo a estos pastores de la comunidad, «tened cuidado de vosotros y de toda la grey”, subrayando que “este es el trabajo del pastor: estar en vela, velar sobre sí mismo y sobre el rebaño. El pastor debe velar, el párroco debe velar, estar en vela, los sacerdotes deben velar, los obispos, el Papa deben velar. Velar para custodiar el rebaño, y también para velar sobre uno mismo, para examinar la conciencia y para ver cómo se cumple este deber de velar”.

Cercanía al pueblo

E insistió en que “los obispos deben estar muy cerca del pueblo para custodiarlo, para defenderlo, no separados del pueblo».

Finalmente, el Pontífice pidió al Señor “que renueve en nosotros su amor por la Iglesia y por el depósito de la fe que custodia, y que nos haga a todos corresponsables en la custodia de la grey, sosteniendo en la oración a los pastores para que manifiesten la firmeza y la ternura del Divino Pastor”.

LARISSA I. LÓPEZ

Catequesis del Santo Padre

Audiencia General, 23 Oct. 2019 (Foto: © Vatican Media)

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El viaje del Evangelio a través del mundo prosigue sin pausa en el libro de los Hechos de los Apóstoles y atraviesa la ciudad de Éfeso, mostrando toda su fuerza salvadora. Gracias a Pablo, alrededor de doce hombres reciben el bautismo en el nombre de Jesús y experimentan la efusión del Espíritu Santo que los regenera (cf. Hch 19,1-7). Diversos son además los prodigios que suceden por medio del Apóstol: los enfermos sanan y los obsesos son liberados (cf. Hch 19,11-12). Sucede porque el discípulo se parece a su Maestro (cf. Lc 6,40) y lo hace presente comunicando a los hermanos la misma vida nueva que recibió de Él.

La potencia  de Dios que irrumpe en Éfeso desenmascara a los que quieren usar el nombre de Jesús para hacer exorcismos sin tener la autoridad espiritual para ello (cf. Hch 19, 13-17), y revela la debilidad de las artes mágicas, que son abandonadas por un gran número de personas que eligen a Cristo y abandonan las artes mágicas (cf. Hch 19, 18-19). ¡Una auténtica sacudida para una ciudad, como Éfeso, que era un centro famoso para la práctica de la magia! Lucas enfatiza así la incompatibilidad entre la fe en Cristo y la magia. Si eliges a Cristo no puedes recurrir al mago: la fe es abandono confiando en las manos de un Dios fiable que se da a conocer no mediante prácticas ocultas, sino por revelación y con amor gratuito.

Quizás algunos de vosotros me dirá: «Ah, sí, esto de la magia es algo antiguo: hoy en día, con la civilización cristiana ya no sucede». Pero ¡tened cuidado! Yo os pregunto: ¿Cuántos de vosotros van a que les lean el tarot?, ¿Cuántos de vosotros van a que les lean las manos las adivinas o a que les echen las cartas? Incluso hoy en día, en las grandes ciudades, los cristianos practicantes hacen estas cosas. Y a la pregunta: «Pero, ¿por qué, si crees en Jesucristo, vas al mago, al adivino, a toda esta gente? Responden. “Yo creo en Jesucristo pero para tener buena suerte voy también allí”. Por favor, ¡la magia no es cristiana! Estas cosas que se hacen para adivinar el futuro o adivinar muchas cosas o cambiar situaciones de la vida, no son cristianas. La gracia de Cristo te trae todo: reza y confíate al Señor.

La difusión del Evangelio en Éfeso perjudica el comercio de los plateros, -otro problema- que fabricaban las estatuas de la diosa Artemisa, haciendo de la práctica religiosa un verdadero negocio. Os pido que penséis en esto. Viendo disminuir esa actividad que producía mucho dinero, los plateros organizaron una revuelta contra Pablo, y los cristianos fueron acusados de haber llevado a la crisis el gremio de los artesanos, el santuario de Artemisa y el culto a esta diosa (cf. Hechos 19:23-28).

Después Pablo va de Éfeso a Jerusalén y llega a Mileto (cf. Hechos 20:1-16). Aquí manda llamar a los ancianos de la Iglesia de Éfeso – a los presbíteros, o sea a los sacerdotes- para que hacer una transferencia de poderes «pastorales» (cf. Hch 20, 17-35). Estamos en las últimas etapas del ministerio apostólico de Pablo y Lucas nos presenta su discurso de despedida, una especie de testamento espiritual que el Apóstol dirige a aquellos que, después de su partida, tendrán que guiar a la comunidad de Éfeso. Y ésta es una de las páginas más hermosas del libro de los Hechos de los Apóstoles: os aconsejo que toméis hoy el Nuevo Testamento, la Biblia, capítulo XX y leáis la despedida de Pablo de los sacerdotes de Éfeso, y lo hace en Mileto. Es una manera de entender cómo se despide el Apóstol y también cómo los sacerdotes deben despedirse hoy y cómo todos los cristianos deben despedirse. Es una página preciosa.

En la parte de la exhortación, Pablo anima a los responsables de la comunidad, que sabe que ve por última vez. ¿Y qué les dice? «Tened cuidado de vosotros y de toda la grey”. Este es el trabajo del pastor: estar en vela, velar sobre sí mismo y sobre el rebaño. El pastor debe velar, el párroco debe velar, estar en vela, los sacerdotes deben velar, los obispos, el Papa deben velar. Velar para custodiar el rebaño, y también para velar sobre uno mismo, para examinar la conciencia y para ver cómo se cumple este deber de velar. «Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual os ha puesto el Espíritu Santo como vigilantes para pastorear la Iglesia de Dios, que él se adquirió con la sangre de su propio hijo» (Hch 20,28), así dice San pablo. Se pide a los episcopi la máxima cercanía al rebaño, rescatado por la sangre preciosa de Cristo, y la prontitud a defenderlo de los «lobos» (v. 29). Los obispos deben estar muy cerca del pueblo para custodiarlo, para defenderlo, no separados del pueblo. Después de confiar esta tarea a los responsables de Éfeso, Pablo los pone en manos de Dios y los confía a la «Palabra de su gracia» (v. 32), levadura de todo crecimiento y camino de santidad en la Iglesia, invitándolos a trabajar con sus propias manos, como él, para no ser una carga para los demás, para ayudar a los débiles y para experimentar que » mayor felicidad hay en dar que en recibir» (v. 35).

Queridos hermanos y hermanas, pidamos al Señor que renueve en nosotros su amor por la Iglesia y por el depósito de la fe que custodia, y que nos haga a todos corresponsables en la custodia de la grey, sosteniendo en la oración a los pastores para que manifiesten la firmeza y la ternura del Divino Pastor.

© Librería Editorial Vaticana


Papa Francisco: Dios «se nos revela como amor gratuito»

Palabras en español.

(ZENIT).- “El mensaje es claro: la magia es incompatible con la fe; Dios no se da a conocer a través de prácticas ocultas, sino que se nos revela como amor gratuito. Quien elige a Cristo se abandona confiado en las manos de Dios”, dijo el Santo Padre.

El 4 de diciembre de 2019, en la audiencia general, el Papa Francisco ha retomado el ciclo de catequesis en torno al Libro de los Hechos de los Apóstoles. En concreto, ha meditado sobre el pasaje en el que Pablo, al final de su apostolado en Asia Menor, se encuentra en Éfeso y Mileto.

En este tiempo, indica Francisco, “el testimonio de Pablo hizo presente a Jesús en medio de su pueblo, comunicando la vida nueva que el mismo apóstol había recibido” y “los prodigios y la efusión del Espíritu a través de los sacramentos manifestaban la fuerza salvífica del Evangelio”.

Audiencia General, 4 Dic. 2019 (Foto: © Vatican Media)

Con estos «prodigios», Dios demostró al pueblo “la debilidad de las artes mágicas”, describió el Papa. Así, muchos acogieron la fe y rechazaron tales prácticas: “Los fabricantes de ídolos se sintieron amenazados y reaccionaron violentamente contra Pablo, pero sus denuncias no fueron acogidas”, agregó.

En Mileto, Pablo pronunció un discurso de despedida a los ancianos (sacerdotes) venidos de Éfeso, destacando que “el servicio humilde y desinteresado” acompañó a su ministerio y que “se abandonaba al Espíritu Santo que lo conducía a Jerusalén, para ser probado”, narró el Pontífice.

Allí, el apóstol “confió la grey redimida con la sangre de Cristo” a dichos ancianos y para esta tarea “los encomendó a Dios y a su palabra de gracia, fermento de desarrollo y de santidad en la Iglesia» y los invitó «a trabajar para no ser de peso a nadie”, concluyó el Obispo de Roma.

LARISSA I. LÓPEZ