Francisco: Para la resurrección del Líbano se necesitan gestos concretos del mundo

El llamamiento del Papa al final de la audiencia general, un año después de la explosión en el puerto de Beirut: muchos han perdido la ilusión de vivir, invoquemos la esperanza de Dios «para superar la dura crisis».

Ciudad del Vaticano, 4 de agosto 2021.- «Un año después de la terrible explosión acaecida en el puerto de Beirut, capital del Líbano, que causó muerte y destrucción, mi pensamiento se dirige a ese querido país, especialmente a las víctimas, a sus familias, los numerosos heridos y los que han perdido la casa y el trabajo. Y muchos han perdido la ilusión de vivir». Es lo que dijo el Papa Francisco al final de la audiencia general, recordando la tragedia del pasado 4 de agosto, cuando la ola destructiva provocada por la detonación de un almacén de explosivos en el puerto causó la muerte de más de 200 personas y más de seis mil heridos. Más de 300.000 personas fueron también desplazadas después de que casas y barrios enteros fueran arrasados por lo que se considera una de las explosiones no nucleares más potentes de la historia.

Luz de esperanza para superar la crisis
La atención del Pontífice sigue centrada en el país de Oriente Medio, tras la Jornada de Oración y Reflexión por el Líbano del pasado 1 de julio, en la que Francisco recibió en el Vaticano a los patriarcas y jefes de las Iglesias orientales del País de los Cedros. Ese día, recordó, «junto con los líderes religiosos cristianos acogimos las aspiraciones y expectativas del pueblo libanés, cansado y decepcionado, e invocamos la luz de esperanza de Dios para superar la dura crisis».

Gestos concretos, no sólo palabras
Una crisis económica, social y política que dura desde 2019 y que ha llevado a la mitad de la población, denuncia Médicos Sin Fronteras, a vivir en la pobreza extrema con menos de un dólar al día. Por ello, el Papa también hace un llamamiento a la comunidad internacional, «pidiendo que se ayude al Líbano a emprender un camino de la resurrección con gestos concretos, no sólo con palabras». «Espero», continúa, «que en este sentido sea fructífera la Conferencia en curso promovida por Francia y las Naciones Unidas». Se espera recaudar 350 millones de dólares mediante donaciones e inversiones en la reunión de hoy, mientras el país sigue sin gobierno, con el Primer Ministro Najib Mikrati intentando limar asperezas entre las fuerzas políticas.

El deseo de Francisco de visitar el Líbano
Mientras tanto, la reconstrucción de Beirut avanza y la gente comienza a regresar a sus hogares, gracias en parte a los esfuerzos de Cáritas, las organizaciones internacionales y la extraordinaria contribución de los jóvenes y la sociedad civil. Un lugar que el Papa querría abrazar de cerca. «Queridos libaneses», concluye, «mi deseo de venir a visitarlos es grande y no me canso de rezar por ustedes para que el Líbano vuelva a ser un mensaje de fraternidad, un mensaje de paz para todo Oriente Medio».

Michele Raviart (Vatican News)
Imagen: El puerto de Beirut destruido por la explosión un año atrás

Ángelus. Papa: “No busques a Dios ni a un amigo sólo cuando tengas un problema”

¿Buscamos a Dios sólo para resolver nuestros problemas? Hoy el Papa Francisco nos pide pararnos a pensar cual es nuestro verdadero motivo por el que buscamos a Dios y nos recuerda que el verdadero amor es desinteresado: ¡no se ama para recibir un favor a cambio!

Ciudad del Vaticano, 1 de agosto 2021.- Asomado, como cada domingo, desde el balcón del Palacio Apostólico, este mediodía el Santo Padre ha pedido a los fieles del mundo discernir cuales son los motivos que les impulsan a buscar a Dios. Francisco ha reflexionado sobre el Evangelio del día según el evangelista Juan que nos muestra el momento en el que una gran multitud de personas en barcas se fueron a buscar a Jesús a Cafarnaúm. No le buscaban porque hubieran recibido una señal sino porque anteriormente habían vivido el milagro de la multiplicación de los panes, habían comido y se habían saciado. “La gente no había captado el significado de aquel gesto: se había quedado en el milagro externo y en el pan material” dice el Pontífice.

¿Buscamos a Dios solo para cubrir nuestras necesidades?
Lo mismo nos puede pasar a nosotros, por ello el Papa hoy quiere que reflexionemos los motivos por los que buscamos al Señor. ¿Buscamos a Dios para nuestro propio provecho, para resolver los problemas, para tener gracias a Él lo que no podemos conseguir por nosotros mismos, por interés? “Si es así – dice el Papa – la fe se queda en lo superficial y en lo milagroso: buscamos a Dios para que nos alimente y luego nos olvidamos de Él cuando estamos satisfechos” pues “en el centro de esta fe inmadura no está Dios, sino nuestras necesidades”.

En este sentido, el Papa insiste en que el Señor actúa mucho más allá de nuestras expectativas y “desea vivir con nosotros ante todo en una relación de amor”, recordando que “el verdadero amor es desinteresado, es gratuito: ¡no se ama para recibir un favor a cambio!” dice el Papa, subrayando que eso se llama «interés» y tantas veces – dice – «en la vida somos interesados».

Dios nos enseña a amar sin intereses y sin cálculos
Francisco recuerda una pregunta que en aquel momento la multitud dirige a Jesús: «¿Qué hemos de hacer para obrar las obras de Dios? El Papa explica que esta pregunta podría traducirse en «¿cómo podemos purificar nuestra búsqueda de Dios?. Pues la respuesta – dice el Papa – es “Jesús”. “No es añadir prácticas religiosas u observar preceptos especiales; es acoger a Jesús en nuestras vidas, vivir una historia de amor con Él”. De hecho – dice el Papa – “será Él quien purifique nuestra fe” pues “no podemos hacerlo por nosotros mismos porque hay una relación con Él que va más allá de la lógica del interés y del cálculo”.

Debemos preguntarnos: en nuestras relaciones humanas y sociales ¿nos movemos por interés?
Antes de rezar a la Madre del cielo, el Papa ha insistido en que este discernimiento no solo es respecto a Dios, también tenemos que discernir en nuestras relaciones humanas y sociales, pues, como dice el Papa: “cuando buscamos sobre todo la satisfacción de nuestras necesidades, corremos el riesgo de utilizar a las personas y explotar las situaciones para nuestros fines. Y una sociedad cuyo centro sean los intereses en lugar de las personas es una sociedad que no genera vida” ha afirmado.

Por tanto, la invitación del Evangelio de hoy y del Papa es: “en lugar de preocuparnos sólo por el pan material que nos quita el hambre, acojamos a Jesús como pan de vida y, a partir de nuestra amistad con Él, aprendamos a amarnos entre nosotros. Con gratuidad y sin cálculo”. «Amor libre sin cálculo, sin utilizar a las personas, con gratuidad, con generosidad, con magnanimidad» concluye.

Mireia Bonilla (Vatican News)

El Papa reza con los abuelos y los ancianos del mundo

El Papa reza con los abuelos y los ancianos del mundo Con motivo de la primera Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, que se celebra este domingo 25 de julio, en un vídeo, Francisco une su voz a la de hombres y mujeres de distintos continentes para invocar el fin de la pandemia y de las guerras y dar gracias por el don de una larga vida hecha de alegrías y dificultades pero nunca sin el consuelo de Dios.

Ciudad del Vaticano, 23 de julio 2021.- Una voz, muchos rostros, para una oración que tiene como protagonistas al Papa y a los ancianos del mundo. Abuelos: hombres, mujeres, matrimonios, de diferentes orígenes y colores, físicamente distantes pero cercanos en la fe y en la fuerza de la oración que los hace uno con Francisco y la humanidad. De ellos surge, en un vídeo, la invocación al Señor para que calme la pandemia y acabe con todas las guerras, pero también la acción de gracias por los momentos de alegría y dificultad, por la bendición de una larga vida en la que nunca ha faltado el consuelo y la presencia viva del Señor. Así, las voces se alternan y entre ellas está también la de monseñor Laurent Noël que, a sus 101 años, es el obispo más anciano del mundo.

Misa en San Pedro y en las distintas diócesis
La oración es la oficial para la primera Jornada Mundial de los Abuelos y los Ancianos, que se celebra, por iniciativa del Papa, el próximo domingo 25 de julio con una misa en la Basílica de San Pedro a las 10.00 horas (CET) presidida por el arzobispo Rino Fisichella, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización. El evento contará con la participación de 2.000 personas de la diócesis y de las asociaciones implicadas en la pastoral de la tercera edad.

El Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida informa en una nota que serán en su mayoría abuelos acompañados por sus nietos, pero significativamente, habrá varios cientos de personas que saldrán, por primera vez, de las estructuras residenciales en las que viven después de más de un año de aislamiento. Al final de la celebración, los jóvenes presentes en San Pedro ofrecerán a los abuelos y ancianos presentes una flor con el mensaje del Santo Padre: «Yo estoy con vosotros todos los días», que es también el tema de la Jornada. En las diócesis y parroquias de todo el mundo se han previsto celebraciones similares en diferentes formas.

El Dicasterio Laicos Familia y Vida anima a visitar a nuestros abuelos en estos días
El Dicasterio invita a todos, especialmente a los más jóvenes, a celebrar el Día Mundial de los Abuelos y los Ancianos visitando a sus abuelos o a los ancianos solos en su comunidad en los días siguientes. La visita -que está asociada a la concesión de la indulgencia plenaria establecida por el decreto de la Penitenciaría Apostólica- puede ser una oportunidad para transmitir el mensaje del Santo Padre y recitar juntos la oración que se presenta hoy en vídeo y que se puede descargar en https://bit.ly/elderly2021.

La oración oficial

Te doy las gracias, Señor,
por el consuelo de tu presencia:
También en la soledad,
eres mi esperanza, mi confianza;
¡Desde mi juventud, eres mi roca y mi fortaleza!
Gracias por haberme dado una familia
y por la bendición de una larga vida.
Te agradezco los momentos de alegría y de dificultad,
por los sueños cumplidos y por los que aún tengo por delante.
Te agradezco este tiempo de renovada fecundidad
al que me llamas.

Aumenta, Señor, mi fe,
hazme un instrumento de tu paz;
enséñame a acoger a quien sufre más que yo,
a no dejar de soñar
y a narrar tus maravillas a las nuevas generaciones.

Protege y guía al papa Francisco y a la Iglesia,
para que la luz del Evangelio llegue hasta los confines de la tierra.
Envía tu Espíritu, Señor, a renovar el mundo,
para que la tormenta de la pandemia se apacigüe,
los pobres sean consolados y toda guerra termine.

Sostenme en la debilidad,
y concédeme vivir plenamente
cada momento que me das,
con la certeza de que estás conmigo
cada día hasta el fin del mundo.

Amén.

Un día deseado por el Papa
El vídeo difundido hoy prepara y relanza, por tanto, la Jornada fuertemente deseada por el Papa, como se anunció al final del Ángelus del pasado 31 de enero, indicando la fecha como el cuarto domingo de julio, cercana a la fiesta de los santos Joaquín y Ana, abuelos de Jesús, y explicando la intención, es decir, celebrar el don de la vejez y recordar a quienes, antes que nosotros y por nosotros, custodian y transmiten la vida y la fe. Posteriormente, en el Mensaje dedicado a esta nueva Jornada, hecho público el pasado 22 de junio, el Papa destacó la vocación de la Tercera Edad, definiéndola en tres ámbitos: «conservar las raíces, transmitir la fe a los jóvenes y cuidar a los jóvenes». También en el texto guía de esta jornada, el Papa elevó su oración especial para que «cada abuelo, cada anciano, cada abuela, cada anciana -sobre todo los que están más solos entre nosotros- reciban la visita de un ángel», como San Joaquín, el abuelo de Jesús, apartado de la comunidad por no tener hijos. El gran tema, por tanto, de la soledad y el sufrimiento que la pandemia ha acentuado, y por el que el Papa reiteró su certeza: «Incluso cuando todo parece oscuro, como en estos meses de pandemia, el Señor sigue enviando ángeles, para consolar nuestra soledad y repetirnos: ‘Yo estoy contigo cada día'». Este es precisamente el tema de la Jornada y este es el concepto subyacente de la oración que también figura en el vídeo publicado hoy.

El Papa a la Universidad Católica: «El cuidado es una expresión del corazón»

Pocos días después de su hospitalización en el Policlínico “Agostino Gemelli” de Roma, el Santo Padre ha enviado una Carta al Rector de la Universidad Católica del Sagrado Corazón, en el cual renueva su gratitud por la atención recibida y anima a seguir adelante en la “promoción cultural e integral de la persona humana que abre la puerta al futuro”.

Ciudad del Vaticano, 21 de julio 2021.- “El cuidado es una expresión del corazón. La Universidad Católica del Sagrado Corazón lleva en su nombre la vocación de cuidar a la persona humana”, lo escribe el Papa Francisco en la Carta que dirigió al Profesor Franco Anelli, Rector de la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Roma, tras su hospitalización en el Policlínico Agostino Gemelli, el pasado 4 de julio, para una operación del colon. En la Misiva, el Papa expresa su gratitud y manifiesta su afecto “por la cercanía que ha experimentado, por la cordialidad genuina y solidaria que ha visto en cada rostro, por la profesionalidad de todos los que lo han atendido”.

Un siglo de vida, un siglo de futuro
Asimismo, el Santo Padre recuerda que su hospitalización en el Policlínico Agostino Gemelli, “tuvo lugar precisamente en el año en que ‘la Católica’ ha cumplido un siglo de vida, celebrando el aniversario con una frase que me ha impactado: Un siglo de futuro”. Es cierto, afirma el Papa, que la promoción cultural e integral de la persona humana abre la puerta al futuro. “He visto de cerca como no hay tiempo, en los pasillos del Gemelli, para nostalgias o resignaciones del pasado: la carne de Cristo que sufre en los enfermos de cualquier edad y condición requiere una mirada presente y atenta, capaz de infundir esperanza en los momentos de fatiga y de mirar hacia adelante”.

La carne de Cristo que sufre en los enfermos
Finalmente, el Papa Francisco agradece por haber “visto esta mirada en tantos rostros, para guardarlo en mi corazón y presentarlo al Señor”. Y al renovar su gratitud, envía a todos los que componen la familia de la Universidad Católica del Sagrado Corazón su Bendición Apostólica, pidiendo que lo tengan siempre presente en sus oraciones. El Papa había expresado los mismos sentimientos el lunes pasado, aunque con palabras diferentes, en una Carta llena de afecto dirigida al Presidente de la Fundación del Policlínico Universitario, Carlo Fratta Pasini. Centrado en el «cuidado», la «consideración» y la «preocupación». El «cuidado», la «solicitud» y la «acogida» recibida, pero sobre todo el trabajo que había visto en las salas del hospital «delicado y exigente», «una obra de misericordia» la había definido que «a través de los enfermos, entra en contacto con la carne herida de Jesús».

Vatican News
Imagen: El Papa Francisco recita el Angelus
desde el balcón del Hospital A. Gemelli de Roma el 11.7.2021

Programa del Viaje Apostólico del Papa a Budapest y Eslovaquia

“Con María y José en el camino hacia Jesús”: es el lema que acompaña la visita del Papa Francisco a Eslovaquia, en un viaje en dos etapas – la primera se realizará en Budapest, Hungría, donde el Papa Francisco presidirá la misa de Clausura del 52º Congreso Eucarístico Internacional – , y la segunda, precisamente, en Eslovaquia, donde visitará Bratislava, Košice, Prešov y Šaštin. La Oficina de Prensa de la Santa Sede hizo público este 21 de julio el programa del Viaje Apostólico.

Ciudad del Vaticano, 21 de julio 2021.- Cerca del mediodía de este 21 de julio, la Oficina de Prensa de la Santa Sede hizo público el programa del Viaje Apostólico Internacional del Sumo Pontífice a realizarse del 12 al 15 de setiembre de 2021. Con motivo de la Misa de Clausura del 52º Congreso Eucarístico Internacional el Papa Francisco visitará Budapest, capital de Hungría, el 12 de setiembre, para luego dirigirse a Eslovaquia, en donde visitará Bratislava, Košice, Prešov y Šaštin.

La etapa en Budapest, Hungría
El viaje, anunciado con alegría por el mismo Papa Francisco el domingo 4 de julio y a desarrollarse en dos etapas, comenzará en la mañana del 12 de setiembre, con la salida en avión desde el Aeropuerto Internacional de Roma/Fiumicino hacia Budapest, adonde aterrizará a las 7.45 hora local. Allí tendrá lugar, como es habitual, la acogida oficial. A las 8.45, en el Museo de Bellas Artes, Francisco encontrará al Presidente de la República y al Primer Ministro.

Tras dichos encuentros seguirá, en el mismo lugar, el Encuentro con los Obispos a las 9.15 horas. A ellos el Santo Padre dirigirá su primer discurso. El segundo discurso tendrá lugar, siempre en el Museo, a las diez de la mañana, durante el encuentro con los Representantes del Consejo Ecuménico de las Iglesias y de algunas Comunidades Hebreas de Hungría. En la Plaza de los Héroes de Budapest, a las 11.30 de la mañana, Francisco presidirá la Santa Misa, mientras que, a las 14.30 horas, se llevará a cabo la Ceremonia de Despedida en el Aeropuerto Internacional de Budapest.

El viaje en Eslovaquia: Bratislava, Košice, Prešov, Šaštin
La salida del avión desde Budapest a Bratislava está prevista a las 14.40 para aterrizar, según el programa, a las 15.30 horas en el aeropuerto internacional de la ciudad. Tras la acogida oficial en el mismo aeropuerto, el Papa se dirigirá a la Nunciatura Apostólica, donde tendrá lugar el Encuentro Ecuménico a las cuatro y media de la tarde, y en donde oiremos su primer discurso en tierra eslovaca. A las 17.30 horas el Obispo de Roma mantendrá se encontrará de manera privada con los miembros de la Compañía de Jesús, siempre en la Nunciatura.

El lunes 13 de setiembre el Sumo Pontífice se dirigirá al Palacio Presidencial en donde se llevarán a cabo, tras la Ceremonia de Bienvenida, los encuentros con el Presidente – a las 9.30 horas – y con las Autoridades, la Sociedad Civil y el Cuerpo Diplomático a las 10 de la mañana. Ante ellos pronunciará su segundo discurso. Seguidamente, a las 10.45, el Papa dirigirá sus palabras a los Obispos, sacerdotes, religiosos, seminaristas y catequistas, en la Catedral de San Martín.

Por la tarde la primera actividad del Santo Padre será una Visita Privada al “Centre Betlemme” a las 16.00 horas, seguida por el Encuentro con la Comunidad Hebrea, a las 16.45 horas en la Plaza Rybné námestie, en donde pronunciará su tercer discurso. A las seis de la tarde, ya de regreso en la Nunciatura Apostólica, Francisco recibirá la visita del Presidente del Parlamento, seguida quince minutos después por la visita del Primer Ministro.

El martes 14 de setiembre el Papa tomará un avión, a las 8.10 horas hacia Košice. Tras un vuelo de 50 minutos, se dirigirá desde el aeropuerto a la Mestská športová hala de Prešov, en donde presidirá la Divina Liturgia de San Juan Crisóstomo, y donde oiremos la primera homilía en el país.

A las cuatro de la tarde, Francisco encontrará y dirigirá su saludo a la Comunidad Rom en el barrio Luník IX de Košice. A las cinco, dirigirá su discurso a los jóvenes encontrándolos en el Estadio Lokomotiva de Košice. El vuelo de regreso a Bratislava está previsto a las 18.30 con llegada a las 19.30 horas.

En el último día de su Viaje Apostólico, el miércoles 15 de setiembre, el Santo Padre Francisco presidirá la Santa Misa en el Santuario Nacional de Šaštin, tras lo cual, a las 13.30, se despedirá en el Aeropuerto Internacional de Bratislava donde subirá al avión que partirá a las 13.45 con destino Roma/Ciampino. La llegada a Roma está prevista a las 15.30 hora local.

El logo y el lema de la Visita a Eslovaquia
El logotipo refleja el tema de la visita: «Con María y José en el camino hacia Jesús». En la parte inferior figura un camino, que simboliza el camino hacia la cruz, dentro de un corazón, que recuerda el amor a Jesús de San José y la Virgen María, Patrona de Eslovaquia. Las siete estrellas son una referencia al nombre que la tradición popular da a la Virgen María: «Nuestra Señora de los Siete Dolores». Los elementos del logotipo llevan los colores blanco, azul y rojo de la bandera eslovaca y el blanco y amarillo de la bandera del Vaticano.

“Con María y José en el camino hacia Jesús”
La Virgen María, Madre de Dios, amó a Jesucristo con todo su corazón y siempre estuvo a su lado, independientemente del peligro y del dolor. Los fieles eslovacos veneran profundamente a la Madre Dolorosa y llevan siglos invocando su ayuda.

En su Carta Apostólica Patris Corde, el Papa Francisco llamó la atención sobre el corazón paternal de San José, cuyo ejemplo nos invita a dirigirnos a Jesús y a buscarlo en nuestra vida cotidiana. La Sagrada Familia nos anima a seguir en el camino hacia Jesús.

El tema expresa la oración para que la visita del Papa Francisco a Eslovaquia fortalezca la fe y renueve el deseo de seguir los pasos del Señor Jesús, que «no vino a ser servido, sino a servir y a dar su vida» (Mt 20,28).

Vatican News
Imagen: Logo del Viaje Apostólico

El Papa a la familia del Hospital Gemelli: “Gracias, me han hecho sentir en casa”

“Gratitud y afecto”, son las palabras que expresa el Santo Padre a la familia del Policlínico Universitario “Agostino Gemelli” de Roma, con la cual les agradece por la acogida y la atención que recibió durante los días que estuvo hospitalizado para la operación de una estenosis diverticular.

Ciudad del Vaticano, 19 de julio 2021.- “Lo que cada uno de ustedes desarrolla no es solo un trabajo delicado y laborioso. Es una obra de misericordia que, a través de los enfermos, entran en contacto con la carne herida de Jesús”, lo escribe el Papa Francisco en la Carta dirigida al Profesor Carlo Fratta Pasini, Presidente del Consejo de Administración de la Fundación Policlínico Universitario “Agostino Gemelli” de Roma, con la cual agradece a toda “la familia del Hospital Gemelli” por la acogida y la atención que recibió durante los días que estuvo hospitalizado para la operación de una estenosis diverticular, desde el pasado 4 de julio.

La sensibilidad humana y la profesionalidad científica
En la Misiva, el Santo Padre expresa “gratitud y afecto” a todos aquellos que conforman la gran familia del Hospital Gemelli. “Como en una familia – subraya el Pontífice – he tocado de cerca una acogida fraterna y una premura cordial, que me han hecho sentir en casa”. Además, el Papa señala que, ha “podido constatar personalmente cuanto sean esenciales, en el cuidado de la salud, la sensibilidad humana y la profesionalidad científica”. Ahora llevo en el corazón, afirma el Papa, muchos rostros, historias y situaciones de sufrimiento. El Hospital Gemelli – agrega – es verdaderamente una pequeña ciudad dentro del Urbe, donde cada día llegan miles de personas confiándoles esperanzas y preocupaciones.

Una obra de misericordia
Asimismo, el Santo Padre señala que en el Policlínico Gemelli, “además de la curación del cuerpo, se da, y oro para que siempre se de, también la del corazón, a través de una curación integral y atenta a la persona, capaz de infundir consolación y esperanza en los momentos de prueba”. En este sentido, el Obispo de Roma alienta a todo el personal a que el trabajo que desarrollan, “no es solo un trabajo delicado y laborioso. Es una obra de misericordia que, a través de los enfermos, entran en contacto con la carne herida de Jesús”.

Gratitud a la gran familia del Hospital Gemelli
Finalmente, el Papa Francisco concluye su Carta renovando su gratitud a la gran familia del Hospital Gemelli por la gran labor que realizan, “agradecido de haberlo visto, de cuidarlo dentro de mí y de llevarlo al Señor”. Y a todos ellos les imparte la Bendición Apostólica, pidiendo que continúen orando por él.

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El Papa: Tras la pandemia, necesitamos nuevos ojos para mirar la realidad

Así lo dice Francisco en la entrevista realizada por Monseñor Dario Viganò y publicada en su último libro: «La mirada: puerta del corazón. El neorrealismo entre memoria y actualidad» (Effatà editorial). El Pontífice nos invita a redescubrir, a través del cine, la educación de la mirada pura y la importancia de preservar la memoria a través de las imágenes. Compartimos una síntesis de la entrevista realizada por el autor al Papa Francisco en la apertura del libro.

En su magisterio se refiere a menudo al cine: a veces le oímos mencionar tal o cual película. ¿De dónde viene esta particular relación con el cine?
Mi cultura cinematográfica se la debo sobre todo a mis padres. Cuando era niño, iba a menudo al cine local, donde proyectaban tres películas seguidas. Es uno de los mejores recuerdos de mi infancia: mis padres me enseñaron a disfrutar del arte en sus distintas formas. Los sábados, por ejemplo, mi madre, mis hermanos y yo escuchábamos las óperas que se emitían en Radio del Estado (ahora Radio Nacional). Nos hacía sentarnos junto al aparato y, antes de que empezara la emisión, nos contaba el argumento de la ópera. Cuando estaba a punto de comenzar algún aria importante, nos advertía: «Estén atentos, es una canción muy bonita». Era algo maravilloso. Luego estaban las películas en el cine, para las que mis padres aplicaban el mismo método: como hacían con las óperas, nos las explicaban para que nos orientáramos.

Y fue en este contexto donde nació su relación con el neorrealismo italiano…
Sí, entre las películas que mis padres querían que conociéramos estaban las del neorrealismo. Entre los diez y los doce años, creo que vi todas las películas con Anna Magnani y Aldo Fabrizi, incluida «Roma ciudad abierta», de Roberto Rossellini, que me gustó mucho. Para nosotros, los niños de Argentina, esas películas fueron muy importantes, porque nos hicieron comprender profundamente la gran tragedia de la guerra mundial. En Buenos Aires, conocimos la guerra sobre todo a través de los muchos migrantes que llegaron: italianos, polacos, alemanes… Sus historias nos abrieron los ojos a un drama que no conocíamos directamente, pero también fue gracias al cine que adquirimos una profunda conciencia de sus efectos.

Usted ha definido a menudo el cine neorrealista como una «catequesis de la humanidad» o una «escuela de humanismo». Son expresiones muy finas con las que atribuye un valor universal a esta cinematografía. ¿Dónde está la relevancia de estas películas?
Las películas del neorrealismo formaron nuestros corazones y aún pueden hacerlo. Diría más aún: esas películas nos enseñaron a mirar la realidad con otros ojos. Aprecio mucho que este libro recoja este aspecto fundamental: el valor universal de ese cine y su relevancia como herramienta importante para ayudarnos a renovar nuestra visión del mundo. ¡Qué necesidad tenemos hoy de aprender a mirar!

La difícil situación que vivimos, profundamente marcada por la pandemia, genera preocupación, miedo, desánimo: por eso necesitamos ojos capaces de atravesar la oscuridad de la noche, de levantar la mirada más allá del muro para otear el horizonte. Hoy es tan importante una catequesis de la mirada, una pedagogía para nuestros ojos que a menudo son incapaces de contemplar en medio de la oscuridad la «gran luz» (Is 9,1) que Jesús viene a traer. Una mística de nuestro tiempo, Simone Weil, escribe: «La compasión y la gratitud descienden de Dios, y cuando se dan a través de una mirada, Dios está presente en el punto en que las miradas se encuentran». Por ello, la reflexión sobre la mirada se abre a la trascendencia. Qué maravilloso sería redescubrir a través del cine la importancia de la educación en la mirada pura. Justo como ha hecho el neorrealismo.

Además de proporcionar una pedagogía de la mirada, el cine, en general, también tiene un gran valor social…
El cine fue y es un gran instrumento de agregación. Especialmente en la Italia de la posguerra, contribuyó de manera excepcional a la reconstrucción del tejido social con tantos momentos de agregación. Cuántas plazas, cuántos cines, cuántos oratorios, animados por personas que, al ver una película, trasladaron esperanzas y expectativas. Y a partir de ahí recomenzaban, con un suspiro de alivio, en las ansiedades y dificultades de la vida cotidiana.

También fue un momento educativo y formativo, para reconectar relaciones consumidas por las tragedias vividas. Incluso hoy, mirando más allá de las dificultades del momento, el cine puede mantener esta capacidad de agregación o, mejor aún, de construcción de comunidad. Sin comunión, la agregación carece de alma.

Pero, ¿cómo puede este cine enseñarnos a mirar?
El cine neorrealista es una mirada que provoca la conciencia. I bambini ci guardano (Los niños nos miran) es una película de 1943 de Vittorio De Sica que me gusta citar a menudo porque es muy hermosa y rica en significado. En muchas películas, la mirada neorrealista ha sido la mirada de los niños sobre el mundo: una mirada pura, capaz de captarlo todo, una mirada clara a través de la cual podemos identificar inmediata y claramente el bien y el mal. Recuerdo las palabras de mi hermano Jerónimo, arzobispo ortodoxo de Atenas y de toda Grecia, a propósito de una de las realidades más duras de nuestro tiempo: «Quien ve los ojos de los niños que encontramos en los campos de refugiados es capaz de reconocer inmediatamente, en su totalidad, la ‘quiebra’ de la humanidad» (Discurso en el campo de refugiados de Moria, Lesbos, 16 de abril de 2016).

En muchas ocasiones y en muchos países diferentes, mis ojos se han encontrado con los de niños, pobres y ricos, sanos y enfermos, alegres y sufrientes. Ser mirado a través de los ojos de los niños es una experiencia que todos conocemos, que nos llega a lo más profundo del corazón y nos obliga a hacer un examen de conciencia. El cine neorrealista ha universalizado esta mirada de los niños: su mirada, que es mucho más que un simple punto de vista, nos interroga aún más hoy, cuando la pandemia parece multiplicar las bancarrotas de la humanidad.

El neorrealismo también puede verse como un gran proceso de construcción de una memoria colectiva, que de otro modo habría quedado enterrada en los escombros de la guerra. ¿Qué valor tiene para usted el cine en la dinámica entre historia y memoria? ¿Y qué importancia tiene conservar esta «memoria a través de las imágenes»?
Es una cuestión decisiva para el futuro. En mi experiencia como pastor, he recurrido varias veces a la «memoria en imágenes»: en Amoris laetitia, me refiero a la película El festín de Babette [en el nº 129, ed], de Gabriel Axel (1987), para explicar la importancia de la «alegría que produce el deleite de los demás»; en Fratelli tutti hay tres referencias [en el nº 48-203-281, ed] a la película Papa Francisco – Un hombre de palabra, de Wim Wenders (2018). El cine enseña a crear y conservar la memoria, a través de una mirada capaz de traducir y descifrar el mensaje. Pienso también en la densidad de la memoria que las imágenes de la «Statio Orbis» del 27 de marzo de 2020 han sedimentado en el corazón de muchas personas.

En este sentido, también para la Iglesia, la dinámica historia-memoria encuentra un importante punto de referencia en el cine. Veamos el neorrealismo: el arte del cine consiguió iluminar la trama de los hechos para revelar su significado profundo. Esta es otra razón por la que es importante volver a esas películas no con nostalgia, sino con un compromiso con el futuro.

Hacer más por parte de la Iglesia significa, en primer lugar, no dispersar el patrimonio de fuentes audiovisuales, o tal vez poder prever algo que se sitúe al lado de las grandes instituciones vaticanas del Archivo y la Biblioteca Apostólica…
Pienso en una institución que funcione como un Archivo Central para la conservación permanente, ordenada según criterios científicos, de los fondos audiovisuales históricos de los organismos de la Santa Sede y de la Iglesia universal. Podríamos llamarla Medioteca, junto al Archivo y la Biblioteca, para la recogida y custodia del patrimonio de fuentes históricas audiovisuales de alto nivel religioso, artístico y humano.

Monseñor Dario Viganò (Vatican News)

Inundaciones en Europa: El Santo Padre expresa su cercanía a las poblaciones

El Papa Francisco, al final del rezo del Ángelus del domingo 18 de julio de 2021, expresó su cercanía a los habitantes de Alemania, Bélgica y Países Bajos que han sido afectados por las lluvias torrenciales.

Ciudad del Vaticano, 18 de julio 2021.- El mal tiempo de los últimos días en Europa Occidental se ha cobrado muchas víctimas. El número de muertos por las inundaciones y los desprendimientos de tierra aumentó a 183 hasta el mediodía del domingo y decenas de personas siguen desaparecidas.

Alemania es el país más afectado por las inundaciones. La policía informó de 156 muertes por la mañana.
En este contexto, el Santo Padre volvió a expresar, el domingo 18 de julio, su solidaridad con los afectados por la catástrofe. «Expreso mi cercanía a los pueblos de Alemania, Bélgica y los Países Bajos, que se han visto afectados por las inundaciones catastróficas. «Que el Señor acoja a los fallecidos y consuele a sus familias. Que apoye los esfuerzos de todos para ayudar a los que han sufrido graves daños», dijo, tras rezar la oración del Ángelus.

Sólo en el estado regional alemán de Renania-Palatinado, la policía local informó de 110 muertos y dijo que temía «que hubiera más víctimas», citando al menos 670 heridos sólo en esa región. La tendencia en la zona más afectada es a la baja, pero la situación está empeorando más al sur, en la frontera germano-austríaca, según las autoridades. La canciller alemana, Angela Merkel, visita este domingo a las víctimas de las peores inundaciones en más de 50 años.

V

El Papa: “No anestesiemos la parte más profunda de nuestro ser”

No pasar “de las prisas del trabajo a las de las vacaciones”. Aprendamos a detenernos y apagar el teléfono móvil para cultivar el silencio, contemplar la naturaleza y regenerarnos en el diálogo con Dios. Necesitamos una «ecología del corazón» compuesta de descanso, contemplación y compasión, como lo hizo la Virgen. A la hora del Ángelus Francisco invitó a aprovechar el tiempo de verano para ello.

Ciudad del Vaticano, 18 de julio 2021.- Antes de rezar el Ángelus dominical, el Papa Francisco comentó el Evangelio de este 18 de julio, en el que a san Marcos relata el episodio del descanso al que Jesús invita a los Apóstoles tras las fatigas de la misión. El Papa dijo que esa actitud del Señor “nos ayuda a comprender dos aspectos importantes de la vida”: el descanso y la compasión.

Descanso y la compasión
Al recordar que el Señor invitó a los Apóstoles que regresaban de su misión a descansar un poco en un lugar tranquilo, Francisco se refirió a una valiosa enseñanza de Jesús que se preocupa no sólo de su cansancio físico, sino también del cansancio interior, puesto que – como dijo el Santo Padre – el Señor “quiere ponerlos en guardia contra un peligro que está siempre al acecho, también para nosotros:

No caer en la trampa del activismo
“Dejarse llevar por el frenesí del hacer, caer en la trampa del activismo, en el que lo más importante son los resultados que obtenemos y el sentirnos protagonistas absolutos”

Descanso físico y del corazón
Tras exclamar cuántas veces también esto sucede en la Iglesia en que estando atareados, yendo deprisa, y pensando que todo depende de nosotros, francisco afirmó que “al final, corremos el riesgo de descuidar a Jesús”. A lo que añadió:

“No se trata sólo de descanso físico, sino también de descanso del corazón. Porque no basta “desconectar”, es necesario descansar de verdad. Y para hacerlo, es preciso regresar al corazón de las cosas: detenerse, estar en silencio, rezar, para no pasar de las prisas del trabajo a las de las vacaciones”

Parar la carrera frenética de nuestras agendas
Después de recordar que Jesús “no se sustraía a las necesidades de la multitud, pero cada día, antes que nada, se retiraba en oración, en silencio, en la intimidad con el Padre”, explicó que de su invitación a descansar se deduce que deberíamos guardarnos “del eficientismo” y parar “la carrera frenética que dictan nuestras agendas”.

“Aprendamos a detenernos, a apagar el teléfono móvil para cultivar el silencio, a contemplar la naturaleza, a regenerarnos en el diálogo con Dios”

La compasión
Por otra parte, teniendo en cuenta que el Evangelio de este domingo narra que Jesús y los discípulos no pudieron descansar como querían a causa de la gente, a la que el Señor les enseña, el Papa dijo que en este punto se observa el segundo aspecto que nos presenta y que “la compasión”. Y afirmó:

“De hecho, sólo el corazón que no se deja secuestrar por la prisa es capaz de conmoverse, es decir, de no dejarse llevar por sí mismo y por las cosas que tiene que hacer, y de darse cuenta de los demás, de sus heridas, de sus necesidades”

La compasión nace de la contemplación
El Santo Padre también afirmó que “si aprendemos a descansar de verdad, nos hacemos capaces de compasión verdadera; si cultivamos una mirada contemplativa, llevaremos adelante nuestras actividades sin la actitud rapaz de quien quiere poseer y consumir todo; si nos mantenemos en contacto con el Señor y no anestesiamos la parte más profunda de nuestro ser, las cosas que hemos de hacer no tendrán el poder de dejarnos sin aliento y devorarnos”.

Ecología del corazón: descanso, contemplación y compasión
“Necesitamos una ‘ecología del corazón’ compuesta de descanso, contemplación y compasión. ¡Aprovechemos el tiempo estivo para ello! Y ahora, recemos a la Virgen, que cultivó el silencio, la oración y la contemplación, y que se conmueve siempre con ternura por nosotros, sus hijos”

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Francisco a los cubanos: «Recen a la Virgen de la Caridad del Cobre por la paz»

A la hora del rezo del Ángelus dominical, el Papa Francisco exhortó a los habitantes de Cuba a pedir la protección maternal de su patrona, la Virgen de la Caridad del Cobre, «en estos momentos difíciles, en los que es necesario contruir diálogo, paz y solidaridad». El Pontífice también lanzó un llamamiento de paz para Sudáfrica, tras los recientes episodios de violencia y expresó su cercanía con las víctimas de las catastróficas inundaciones en Alemania, Bélgica y los Países Bajos.

Ciudad del Vaticano, 18 de julio 2021.- Tras rezar la oración mariana del Ángelus, el domingo 18 de julio, el Papa Francisco expresó su cercanía con el querido pueblo cubano «en estos momentos difíciles, especialmente a las familias que más sufren».

Cuba se encomiende a la protección de la Virgen del Cobre

«Pido al Señor que les ayude a construir en paz, diálogo y solidaridad una sociedad cada vez más justa y fraterna. Exhorto a todos los cubanos a encomendarse a la protección maternal de la Virgen María de la Caridad del Cobre. Ella les acompañará en este viaje», dijo el Santo Padre.

Cercanía con las víctimas de los aluviones
Por otro lado, el Pontífice ofreció sus condolencias a los habitantes de Alemania, Bélgica y los Países Bajos que se han visto afectados por las catastróficas inundaciones: «Que el Señor reciba a los muertos y consuele a sus familias. Que apoye los esfuerzos de todos para ayudar a los que han sufrido graves daños», añadió.

Llamamiento de paz en Sudáfrica
Asimismo, en alusión a los recientes episodios de violencia que han agravado la situación de la población en Sudáfrica, «que ya están sufriendo dificultades económicas y sanitarias a causa de la pandemia», el Papa se unió a los obispos del país, haciendo un llamamiento de corazón a todos los implicados «para que trabajen por la paz y cooperen con las autoridades en la asistencia a los necesitados».

«Que no se olvide el deseo que ha guiado al pueblo sudafricano de renacer en concordia entre todos sus hijos», aseveró Francisco.

Saludo a los peregrinos
Finalmente, el Santo Padre saludó a los numerosos jóvenes presentes, especialmente a los grupos del Oratorio de Sant’Antonio de Nova Siri, de la parroquia de María Reina de Todos los Santos de Parma, de la parroquia del Sagrado Corazón de Brescia y del Oratorio Don Bosco de San Severo:

“Queridos jóvenes, ¡que tengáis un buen viaje por el camino del Evangelio! Saludo a las novicias de las Hijas de María Auxiliadora, fieles de la Unidad Pastoral de Camisano y Campodoro en la Diócesis de Vicenza. Quiero saludar de todo corazón a los chicos de CVS de Puglia, que están conectados con nosotros a través de la televisión”.

El Papa se despidió saludando a los fieles y deseándoles un buen domingo para todos, pidiendo como es habitual, que por favor, no se olviden de rezar por él.

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Imagen: Fieles cubanos en la Plaza de San Pedro