El Papa: nacionalismos e individualismos rompen el “nosotros”

Mensaje del Santo Padre para la 107.ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2021, que se celebrará el 26 de septiembre: “Hacia un nosotros cada vez más grande”.

Ciudad del Vaticano, 6 de mayo 2021.-En un momento en que «los nacionalismos cerrados y agresivos y el individualismo radical desmoronan o dividen el nosotros, tanto en el mundo como en la Iglesia», el Papa Francisco sueña, en su Mensaje para la 107ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, con un «futuro en color». Un futuro, es decir, en el que la Iglesia sea «cada vez más inclusiva» con los migrantes y refugiados de otras confesiones para desarrollar el diálogo ecuménico e interreligioso, y en el que el mundo se «enriquezca con la diversidad y las relaciones interculturales» y las fronteras se transformen en «lugares privilegiados de encuentro».

El Papa indica este doble camino a los «miembros de la Iglesia católica» y a «todos los hombres y mujeres del mundo», para evitar un riesgo que agravaría aún más la suerte de la humanidad ya herida por la pandemia. Y es que, «una vez pasada la crisis sanitaria, la peor reacción sería caer aún más en un consumismo febril y en nuevas formas de autoprotección egoísta».

Un camino común en un mundo en crisis

El Papa saluda a un migrante en su visita al Centro Astalli de Roma

El Papa Francisco revela esta preocupación suya – ya expresada en la Encíclica Fratelli tutti – al comienzo de su Mensaje, firmado en San Juan de Letrán el 3 de mayo, fiesta de los Santos Apóstoles Felipe y Santiago. A esta preocupación el Pontífice acompaña un deseo: «Que al final ya no haya ‘los otros’, sino sólo ‘nosotros'». Y es precisamente «nosotros» el leitmotiv del documento papal titulado «Hacia un nosotros cada vez más grande», elegido -explica el Pontífice- para «indicar un horizonte claro para nuestro camino común en este mundo».

El «nosotros» querido por Dios hoy herido y desfigurado
Un mundo que con la emergencia sanitaria atraviesa uno de sus momentos de mayor crisis, en el que «el ‘nosotros’ querido por Dios» parece haberse «roto y fragmentado, herido y desfigurado». «Los nacionalismos cerrados y agresivos y el individualismo radical desmoronan o dividen el nosotros, tanto en el mundo como dentro de la Iglesia», denuncia el Papa Francisco. «El precio más alto lo pagan los que más fácilmente pueden convertirse en los otros: los extranjeros, los migrantes, los marginados, los que habitan las periferias existenciales».

En realidad, «estamos todos en el mismo barco», reiteró el Papa, recordando las palabras elevadas al cielo en la oración por el fin de la pandemia el 27 de marzo de 2020, en una desierta plaza de San Pedro. «Todos estamos en el mismo barco» y, precisamente por eso, «estamos llamados a comprometernos para que no haya más muros que nos separen, no haya más otros, sino un solo nosotros, tan grande como toda la humanidad».

Una Iglesia cada vez más inclusiva
A los católicos, el Obispo de Roma les pide que «sean cada vez más fieles a su ser católico». «La catolicidad de la Iglesia, su universalidad, es una realidad que pide ser acogida y vivida en todos los tiempos, según la voluntad y la gracia del Señor que ha prometido estar con nosotros siempre, hasta el final de los tiempos. Su Espíritu nos hace capaces de abrazar a todos para hacer comunión en la diversidad, armonizando las diferencias sin imponer nunca una uniformidad que despersonalice», escribe. «En el encuentro con la diversidad de los extranjeros, los migrantes, los refugiados, y en el diálogo intercultural que puede resultar, se nos da la oportunidad de crecer como Iglesia, de enriquecernos mutuamente. En efecto, dondequiera que se encuentre, todo bautizado es de derecho miembro de la comunidad eclesial local, miembro de la única Iglesia, habitante de la única casa, miembro de la única familia».

Atender a los heridos, sin prejuicios ni miedo
Concretamente, explica el Pontífice, es necesario comprometerse, «cada uno a partir de la comunidad en la que vive», para que «la Iglesia sea cada vez más inclusiva» y pueda, en consecuencia, «salir a las calles de las periferias existenciales para curar a los heridos y buscar a los perdidos, sin prejuicios ni miedos, sin proselitismo, pero dispuesta a ensanchar su tienda para acoger a todos». «Entre los habitantes de las periferias encontraremos a muchos emigrantes y refugiados, desplazados y víctimas de la trata, a los que el Señor quiere que se manifieste su amor y se anuncie su salvación», dice el Papa Francisco. «Los encuentros con migrantes y refugiados de otras confesiones y religiones son terreno fértil para el desarrollo de un diálogo ecuménico e interreligioso sincero y enriquecedor».

Dejarse enriquecer por la diversidad
El mismo espíritu inclusivo invoca el Papa para el mundo: «Recomponer la familia humana, para construir juntos nuestro futuro de justicia y paz, asegurando que nadie quede excluido», es su llamamiento. El futuro de la sociedad que prefigura Francisco es un futuro «en color», «enriquecido por la diversidad y las relaciones interculturales». Pero para que esto no se quede, precisamente, sólo en un sueño «debemos aprender hoy a vivir juntos, en armonía y en paz». «Debemos -insiste el Santo Padre- comprometernos todos a derribar los muros que nos separan y construir puentes que favorezcan la cultura del encuentro, conscientes de la íntima interconexión que existe entre nosotros». En esta perspectiva, «las migraciones contemporáneas nos ofrecen la oportunidad de superar nuestros miedos para dejarnos enriquecer por la diversidad del don de cada uno. Entonces, si queremos, podemos transformar las fronteras en lugares privilegiados de encuentro, donde puede florecer el milagro de un nosotros cada vez más grande».

El cuidado de la Creación, un compromiso que no distingue entre nativos y extranjeros
En el mensaje Papal no falta un llamamiento para «asegurar el cuidado adecuado» de la creación, nuestra casa común. Una misión que incumbe a todos, sin distinción. «Pido a todos los hombres y mujeres del mundo que hagan buen uso de los dones que el Señor nos ha confiado para conservar y hacer aún más bella su creación», dice el Papa. «Debemos constituirnos en un nosotros cada vez más grande, cada vez más corresponsable, con la firme convicción de que todo el bien que se hace al mundo se hace a las generaciones presentes y futuras». Es un compromiso «personal y colectivo» que «asume todos los hermanos y hermanas que seguirán sufriendo mientras buscamos un desarrollo más sostenible, equilibrado e inclusivo». Un compromiso, subraya el Papa Francisco, que «no hace distinción entre nativos y extranjeros, entre residentes y huéspedes, porque es un tesoro común, de cuyo cuidado, así como de cuyos beneficios nadie debe ser excluido.»

Oración
El Santo Padre concluye su Mensaje con una oración:

Padre santo y amado,
tu Hijo Jesús nos enseñó
que hay una gran alegría en el cielo
cuando alguien que estaba perdido
es encontrado,
cuando alguien que había sido excluido, rechazado o descartado
es acogido de nuevo en nuestro nosotros,
que se vuelve así cada vez más grande.

Te rogamos que concedas a todos los discípulos de Jesús
y a todas las personas de buena voluntad
la gracia de cumplir tu voluntad en el mundo.

Bendice cada gesto de acogida y de asistencia
que sitúa nuevamente a quien está en el exilio
en el nosotros de la comunidad y de la Iglesia,
para que nuestra tierra pueda ser,
tal y como Tú la creaste,
la casa común de todos los hermanos y hermanas.

Amén.

Salvatore Cernuzio

El Papa sobre el futuro beato venezolano: “hombre de servicio universal”

El Papa Francisco envía un video mensaje al pueblo venezolano con ocasión de la Beatificación de José Gregorio Hernández Cisneros, que tendrá lugar mañana, 30 de abril, en Caracas. “José Gregorio nos invita a la conversión hacia una mayor solidaridad de unos con otros, para producir entre todos la respuesta del bien común tan necesitada para que el país reviva”.

Ciudad del Vaticano, 30 de abril 2021.-Mañana en Venezuela se realizará la tan esperaba beatificación del venerable doctor José Gregorio Hernández Cisneros. El pueblo venezolano lleva esperando muchos años este momento, y el Papa Francisco lo sabe: “Yo sé con cuánta ilusión esperaban, desde hace muchos años, el momento en que la Iglesia confirmase algo que ustedes creían firmemente: que el médico del pueblo está junto a Dios, y que junto a Nuestra Señora del Coromoto intercede por sus connacionales y por todos nosotros” ha expresado el Santo Padre a través de un video mensaje dirigido a todo el pueblo venezolano.

Recordando la figura del nuevo beato, el Papa Francisco ha asegurado que el doctor José Gregorio “se nos ofrece a los cristianos y a todas las personas de buena voluntad, como ejemplo de creyente discípulo de Cristo, que hizo del Evangelio el criterio de su vida, buscó su vocación, observó los mandamientos, participó cotidianamente en la Eucaristía, dedicó tiempo a la oración y creyó en la vida eterna, como dechado de bonhomía personal y de virtudes cívicas y religiosas, de apertura, de sensibilidad ante el dolor, de modestia y humildad en su vida y ejercicio profesional, y también como un hombre amante de la sabiduría, de la investigación, de la ciencia, al servicio de la salud y de la docencia”. Y añade: “Es un modelo de santidad comprometida con la defensa de la vida, con los desafíos de la historia y, particularmente, como paradigma de servicio al prójimo, como un Buen Samaritano, sin excluir a nadie”. “Es un hombre – puntualiza – de servicio universal”.

Las facetas mas relevantes de Gregorio
En el video mensaje, el Santo Padre destaca una de las facetas más relevantes y atrayentes de la personalidad de José Gregorio: “fue testimonio de superación personal y de servicio ciudadano – dice el Papa – un servicio entendido desde el ejemplo que Cristo nos dejó durante la Última Cena, cuando se puso a lavar los pies a sus discípulos y a todos, porque a todos amaba, también a Judas, aún sabiendo que lo iba a traicionar”.

En este sentido, el Papa se para en el mandato de Jesús a sus discípulos: “lávense los pies los unos a los otros”. “Me parece importante – dice – reseñar «los unos a los otros», porque el Señor nos exhorta no sólo a ser sujetos activos del servicio, sino también a tener la humildad de dejarnos lavar los pies por los demás”. El Papa anima al pueblo venezolano a “acogerse”, “recibirse los unos a los otros”, “ver al otro como un igual, como alguien como yo, sin menospreciar a nadie”. Pero también invita a “servirse los unos a los otros, a estar dispuestos a servir y dejar que los otros nos sirvan”.

Francisco además habla de la importancia del perdón, de “perdonarnos los unos a los otros y permitir que nos perdonen, sentirnos perdonados”. “En definitiva – aclara – lavarse los pies unos a otros, es amarse los unos a los otros”, y ese es el camino que nos enseñó el Beato que celebramos: “camino de servicio, de escucharnos, y de perdonarnos y de dejarnos perdonar”.

La beatificación en medio de la crisis venezolana
La beatificación del doctor José Gregorio tiene lugar en un momento difícil en el país; momento que el Papa conoce bien: “Al igual que mis hermanos obispos, conozco bien la situación que sufren, y soy consciente que sus prolongadas penalidades y angustias se han visto agravadas por la terrible pandemia del Covid-19 que nos afecta a todos” dice el Papa, a la vez que expresa su cercanía en esta importante celebración: “Tengo muy presente en el día de hoy a tantos muertos, a tantos contagiados por el coronavirus que han pagado con su vida, por mantenerse en sus tareas en condiciones precarias. Esta misma pandemia, que hoy día incide en esta gran fiesta de la fe de la beatificación, y que la reduce, para evitar contagios por razones de seguridad, de salud, nos mete en casa a todos, no nos permite salir a la calle a celebrar, a gritar, no… porque la pandemia es peligrosa. Los acompaño en esta celebración”.

La beatificación es una bendición
“Esta beatificación es una bendición especial de Dios para Venezuela” dice el Pontífice, y nos invita “a la conversión hacia una mayor solidaridad de unos con otros, para producir entre todos la respuesta del bien común tan necesitada para que el país reviva, renazca después de la pandemia, con espíritu de reconciliación”. De hecho – asegura – “es una gracia que hay que pedir: el espíritu de reconciliación; porque siempre hay problemas en las familias, en las ciudades, en la sociedad, hay gente que se mira un poco de costado, que se mira mal, y hace falta la reconciliación siempre, ¡la mano tendida! Y es una buena inversión social la mano tendida”.

El Papa asegura que quiere ir a Venezuela
En el video mensaje, Francisco pide a los venezolanos que sigan el admirable ejemplo del futuro beato, de servicio desinteresado a los demás: “sean capaces de reconocerse mutuamente como iguales, como hermanos, como hijos de una misma Patria. Que se muestren disponibles para servir, y tengan la suficiente humildad para dejarse servir, para ayudar y dejarse ayudar, para perdonar y dejarse perdonar”. También asegura que este momento de unidad nacional, en torno a la figura del médico del pueblo, “supone una hora singular para Venezuela” y pide a Dios “por la reconciliación y la paz entre los venezolanos”.

Al final, el Papa expresa su deseo de visitar Venezuela: “yo quisiera ir a visitarlos a ustedes”, “cuánto desearía poder visitarlos, para al menos significar mi acompañamiento en este camino”.

Mireia Bonilla


Papa sobre Santa Catalina: «Gran figura de mujer y creyente»

Con motivo de la conmemoración litúrgica de la patrona de Italia y copatrona de Europa, en un telegrama firmado por el cardenal Parolin, el Papa Francisco recuerda la figura de la Santa de Siena que con su testimonio «recordó incesantemente los valores evangélicos».

Ciudad del Vaticano, 29 de abril 2021.-Convertirnos en testigos de la fe y la caridad a ejemplo de Santa Catalina, para construir juntos lo que ella definió repetidamente como «civilización del amor». Este es el pensamiento que el Papa confía en un telegrama firmado por el Secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, enviado al arzobispo de Siena-Colle di Val D’Elsa-Montalcino, Augusto Paolo Lojudice, con motivo de la conmemoración litúrgica de hoy de Santa Catalina de Siena y del inicio de las llamadas Fiestas de Catalina, muy vividas y participadas por la población local, que este año sufrirán nuevas restricciones a causa de la pandemia.

Santa Catalina de Siena. (© MET)

Además de su «saludo de buena voluntad», el Papa se asoció a la gratitud al Señor por haber dado a la Iglesia y a la humanidad «una figura tan grande de mujer y de creyente, que recordó sin cesar los valores del Evangelio». Francisco espera que, en el contexto del 560 aniversario de la canonización de la Santa, prevalezcan el ejemplo y el testimonio de esta generosa discípula de Cristo, que también fue proclamada Doctora de la Iglesia el 4 de octubre de 1970 por Pablo VI. El telegrama termina con la bendición del Papa para todos los que participarán en las celebraciones.

Para saber más sobre la vida y la obra de Santa Catalina, pulse aquí.  

Cecilia Seppia

El Papa en el Día de la Tierra: «¡Es el momento de actuar, estamos al límite!»

«Cuando se desencadena la destrucción de la naturaleza es muy difícil detenerla», afirma el Santo Padre en un video mensaje enviado con ocasión del Día de la Tierra que se celebra mundialmente cada 22 de abril. Asimismo, el Pontífice recuerda que es «el momento de actuar» ya que «estamos al límite» y «seremos más resilientes si trabajamos juntos en lugar de hacerlo solos».

Ciudad del Vaticano, 22 de abril 2021,-El Papa Francisco ha publicado un video mensaje para sumarse a la conmemoración del Día de la Tierra: una fecha establecida por las Naciones Unidas con el fin de consolidar una conciencia mundial sobre la relación de interdependencia entre los seres humanos, los seres vivos y el medioambiente que los rodea.

En su video, el Santo Padre señala que desde hace tiempo la humanidad está tomando más conciencia de que la naturaleza «merece ser protegida», aunque sea «por el hecho de que las interacciones humanas con la biodiversidad que Dios nos ha dado, deben hacerse con el máximo cuidado y con respeto».

Crear un planeta ambientalmente seguro

Asimismo, el Pontífice hace hincapié en la importancia de cuidar la biodiversidad y la naturaleza, algo que en esta pandemia hemos aprendido mucho más:

“Esta pandemia nos ha mostrado lo que ocurre cuando el mundo se detiene, se pausa, aunque sea por unos meses. Y el impacto que esto tiene en la naturaleza y el cambio climático, con una fuerza tristemente positiva ¿no? En otras palabras, duele”

Igualmente, Francisco indica que la llegada del Covid-19  «que nos afecta a todos aunque de forma múltiple y diversa», también nos muestra «que la naturaleza global necesita nuestras vidas en este planeta, a la vez que nos enseña más sobre lo que tenemos que hacer para crear un planeta justo, equitativo y ambientalmente seguro».

Dos catástrofes globales: la pandemia y la crisis climática
El Santo Padre recalca que este nuevo desafío global que supone la actual crisis sanitaria, nos enseña el valor de la interdependencia, «este compartir el planeta».

Para el Papa, ambas catástrofes globales, la pandemia y la climática, «demuestran que no tenemos más tiempo para esperar. Que el tiempo apremia y que, como nos enseñó el Covid-19, sí tenemos los medios para afrontar el reto. Tenemos los medios. Ahora es el momento de actuar, estamos al límite».

Antes de finalizar el video, el Pontífice cita un viejo dicho español: «Dios siempre perdona, los seres humanos perdonamos de vez en cuando, la naturaleza nunca».

«Cuando se desencadena esta destrucción de la naturaleza es muy difícil detenerla», explica Francisco recordando con esperanza que aún estamos a tiempo y «seremos más resilientes si trabajamos juntos en lugar de hacerlo solos».

“La adversidad que estamos viviendo con la pandemia, y que ya sentimos en el cambio climático, debe espolearnos, debe empujarnos a la innovación, a la invención, a buscar nuevos caminos. No se sale igual de una crisis, se sale mejor o peor. Este es el reto, y si no salimos mejor parados, vamos por el camino de la autodestrucción”

Líderes del mundo: «¡Actúen con valentía!»
El Papa concluye pidiendo a todos (incluido él mismo) que se unan para lanzar un llamamiento a los líderes del mundo con el fin de que «actúen con valentía, con justicia y para que digan siempre la verdad al pueblo, que la gente sepa cómo protegerse de la destrucción del planeta y cómo proteger el planeta de la destrucción que muy a menudo provocamos».

Día Mundial de la Tierra
Cada 22 de abril se conmemora el Día Mundial de la Tierra. Una fecha de encuentro, establecida por las Naciones Unidas, para reflexionar sobre el impacto del ser humano en el planeta. Un hecho apremiante teniendo en cuenta el actual contexto de la pandemia del coronavirus que representa un gran desafío para la salud pública y la economía global pero también para la diversidad biológica.

Sofía Lobos


Papa a la Cumbre Iberoamericana: «Vacunas contra el Covid para todos»

A través de una carta dirigida a los participantes de la XXVII Cumbre Iberoamericana, el Papa Francisco reitera que la inmunización extensiva contra el Covid-19 debería ser considerada un “bien común universal”, y pide más solidaridad entre los Países para garantizar una distribución equitativa de las vacunas, «no basada en criterios puramente económicos, sino teniendo en cuenta las necesidades de todos, especialmente los más vulnerables».

Ciudad del Vaticano, 21 de abril 2021.-El miércoles 21 de abril el Papa Francisco envió una carta a Rebeca Grynspan Mayufis, Secretaria de la Secretaría General Iberoamericana, con el fin de saludar a los participantes de la XXVII Cumbre Iberoamericana que se desarrolla en Andorra en un contexto particularmente difícil a causa de los terribles efectos de la pandemia del Covid-19. El evento internacional debía celebrarse en 2020 pero fue pospuesto debido a la crisis sanitaria.

En su escrito, el Santo Padre recuerda a «los millones de víctimas y de enfermos» asegurando sus oraciones por ellos y por sus familiares.

«La pandemia no ha hecho distinciones y ha golpeado a personas de toda cultura, credo, estrato social y económico» – escribe Francisco- indicando que «todos conocemos y hemos sentido la pérdida de alguna persona cercana que ha fallecido por el coronavirus, o que ha sufrido los efectos del contagio».

Imágenes de los participantes de la XXVII Cumbre Iberoamericana

Siendo consciente de la dura crisis que ha sufrido la economía mundial, así como del fuerte impacto que la pandemia ha generado en niños y jóvenes (las futuras generaciones), el Pontífice sigue con preocupación las consecuencias que esta «trágica situación» podría causar de cara a un futuro.

Por otro lado, Francisco elogia «la ardua labor de los médicos, enfermeros, personal sanitario, capellanes y voluntarios, que, en esos difíciles momentos, además de tratar a los enfermos, con riesgo de sus vidas, han sido para ellos el familiar y el amigo que les faltaba».

Garantizar vacunas contra el Covid para todos
Reconociendo los esfuerzos en la búsqueda de una vacuna efectiva para el Covid-19 en tan breve tiempo, el Papa reitera que la inmunización extensiva debería ser considerada como un “bien común universal”, una noción -continúa explicando Francisco- que requiere acciones concretas que inspiren todo el proceso de investigación, producción y distribución de las vacunas. 

Y en este ámbito, el Santo Padre afirma que son «particularmente bienvenidas las iniciativas que buscan crear nuevas formas de solidaridad a nivel internacional, con mecanismos dirigidos a garantizar una distribución equitativa de las vacunas, no basada en criterios puramente económicos, sino teniendo en cuenta las necesidades de todos, especialmente de los más vulnerables y necesitados».

De esta pandemia tenemos que salir «mejores»

Asimismo, el Papa señala que de esta pandemia tenemos que salir «mejores»:

«La crisis actual es una ocasión propicia para replantear la relación entre la persona y la economía que ayude a superar -escribe Francisco- «el cortocircuito de la muerte que vive en todo lugar y en todo tiempo”.

“Debemos unir esfuerzos para crear un nuevo horizonte de expectativas donde el beneficio económico no sea el objetivo principal, sino la tutela de la vida humana. En este sentido, es urgente considerar un modelo de recuperación capaz de generar soluciones nuevas más inclusivas y sostenibles, dirigidas al bien común universal, realizando la promesa de Dios para todos los hombres”

En su carta el Papa también lanza otra importante consideración a tener en cuenta:

“La necesidad de reformar la «arquitectura» internacional de la deuda, como parte integrante de nuestra respuesta común a la pandemia, pues la renegociación de la carga de deuda de los Países más necesitados es un gesto que ayudará a los pueblos a desarrollarse, a tener acceso a las vacunas, a la salud, a la educación y al empleo. Tal gesto debe ir acompañado por la puesta en práctica de sólidas políticas económicas y por una buena administración que llegue a los más pobres”

Más solidaridad entre los Países
En este contexto, el Pontífice destaca la urgencia de «tomar medidas que permitan el acceso a una financiación externa, a través de una nueva emisión de Derechos Especiales de Giro, llamando a una mayor solidaridad entre los Países, que consienta que los fondos sean destinados para impulsar y alentar el desarrollo económico y productivo, con el fin de que todos puedan salir de la actual situación con las mejores posibilidades de recuperación».

Antes de concluir, Francisco hace hincapié en que nada de esto será posible «sin una férrea voluntad política que tenga la valentía de decidir cambiar las cosas, principalmente las prioridades, para que no sean los pobres los que paguen el costo más alto de estos dramas que están golpeando a nuestra familia humana».

Finalmente, el Papa augura los mejores éxitos a la XXVII Cumbre Iberoamericana y asegura sus oraciones «para que el encuentro sea fructífero».

El Papa: la santidad no es para «especialistas de lo divino»

El Papa envía un videomensaje al Congreso Internacional «Mujer Excepcional» dedicado a Santa Teresa de Ávila, que finaliza hoy en la Universidad Católica Santa Teresa de Jesús de Ávila en España con motivo del 50 aniversario del Doctorado de la santa: la bondad de Dios «es mayor que todos los males que podamos hacer, y no se acuerda de nuestra ingratitud», dice el Pontífice.

15 de abril 2021.- El Papa Francisco se hizo presente en el cierre del congreso universitario “Mujer excepcional”, con el que se conmemora el quincuagésimo aniversario de la proclamación de Santa Teresa de Jesús como Doctora de la Iglesia, llevado a cabo en Ávila del 12 al 15 de abril. El Sumo Pontífice, quien ya había mandado su saludo a través del Obispo de Ávila, Monseñor José María Gil Tamayo, leído en la apertura del congreso, quiso manifestar su cercanía y su acompañamiento también a través de un video mensaje con el que saludó a los participantes y volvió sobre la figura de la Santa abulense.

Los cristianos están llamados a renovar la tierra
«Mujer excepcional», comenzó diciendo el Papa, son las palabras que utilizó San Pablo VI para describir a la santa capaz de perseverar en la unión con el Señor, de ser dócil al Espíritu quedando “toda abrasada en el amor de Dios”. La audacia, la creatividad y la excelencia de Santa Teresa como reformadora – subrayó Francisco – son el fruto de la presencia interior del Señor. Nuestros días tienen bastantes similitudes con los del siglo XVI en que vivió la santa. Como entonces, también ahora los cristianos estamos llamados a que, a través de nosotros, la fuerza del Espíritu Santo siga renovando la faz de la tierra, en la certeza de que en el último termino son los santos quienes permiten que el mundo avance aproximándose a su meta definitiva. 

El camino de la santidad

Recordando que la santidad favorece «un estilo de vida más humano», el Papa Francisco subraya que no es sólo para algunos «especialistas de lo divino» sino «la vocación de todos los creyentes». Sin embargo, la santidad es originalidad porque cada uno está llamado a un camino diferente:

Los santos nos estimulan y nos motivan, pero no están para que tratemos literalmente de copiarlos, la santidad no se copia, “porque hasta eso podría alejarnos del camino único y diferente que el Señor tiene para cada uno de nosotros”. Lo que interesa es que cada creyente discierna su propio camino”, cada uno de nosotros tiene su camino de santidad, de encuentro con el Señor.

Del pecado a la misericordia
El signo de la unión con Dios, que se cultiva en la oración, está en las obras que se realizan. Esto implica también un cambio personal porque, abierto al Espíritu, uno se vuelve «más humildes, más solícitos a las necesidades de nuestros hermanos, mejores hijos del Pueblo santo de Dios».

Tal camino no se abre a los que se tienen a sí mismos por puros y perfectos, los cátaros de todos los siglos, sino a los que, conscientes de sus pecados, descubren la hermosura de la misericordia de Dios, que acoge a todos, redime a todos, y a todos llama a su amistad. 

“Santa Teresa, que se tenía a sí misma por muy ‘ruin y miserable’”, como ella se definía, reconoce, explicó el Papa, “que la bondad de Dios ‘es mayor que todos los males que podamos hacer, y no se acuerda de nuestra ingratitud’”. El Señor no se cansa de perdonar, pero el gran peligro es que nos cansemos de pedir perdón. 

De la oración a la fraternidad
El ideal de la fraternidad fue descubierto por Santa Teresa, «una mujer excepcional, una mujercreativa e innovadora», a través de la oración que abre a la esperanza. Un ideal que quiso hacer realidad en los conventos que fundó; una enseñanza que es válida incluso hoy, cuando hay «peleítas» entre conventos. Como la Doctora de la Iglesia, vivimos en «tiempos recios», nada fáciles, que necesitan de «amigos fieles de Dios», amigos fuertes. 

La gran tentación es ceder a la desilusión, a la resignación, al funesto e infundado presagio de que todo va a salir mal. Ese pesimismo infecundo, ese pesimismo de personas incapaces de dar vida. 

En cambio, indica el Pontífice, “la oración nos abre, nos permite gustar que Dios es grande, que está más allá del horizonte, que Dios es bueno, que nos ama y que la historia no se le ha escapado de sus manos. 

Puede que transitemos por cañadas oscuras (cf. Sal 23,4), no les tengan miedo si está el Señor con ustedes, pero Él no deja de caminar a nuestro lado y de conducirlos a la meta que todos anhelamos: la vida eterna.

Y junto a Él, concluyó el Papa, “somos capaces de alcanzar cualquier reto, porque en realidad sólo su compañía es la que desea nuestro corazón y la que nos otorga la plenitud y el gozo de los que hemos sido creados”.

Finalmente, el Santo Padre nos invita a rezar estas palabras: 

“Nada te turbe, nada te espante; todo se pasa, Dios no se muda. La paciencia todo lo alcanza. Quien a Dios tiene nada le falta. Sólo Dios basta.”

Francisco alienta a construir una política arraigada en el pueblo y para el bien común

«Una política que se desentiende de los pobres nunca podrá promover el bien común». Son las palabras del Papa Francisco en un video mensaje enviado a los participantes de la Conferencia Internacional titulada “A Politics Rooted in the People”, en español, «una política arraigada en el pueblo», organizada el 15 de abril.

Ciudad del Vaticano, 15 de abril 2021.-El Papa Francisco ha enviado un video mensaje a los participantes de la conferencia internacional titulada “A Politics Rooted in the People” (Una política arraigada en el pueblo) organizada el 15 de abril. Una conferencia que tiene como base el nuevo libro del Papa Francisco titulado «Let Us Dream», en español, «Soñemos juntos».

En este contexto, líderes de base, organizadores comunitarios y académicos se reúnen para llevar adelante el apremiante llamamiento del Papa para que la Iglesia adopte «una política arraigada en el pueblo», uniendo fuerzas para construir un futuro mejor.

A continuación, compartimos las transcripción integral de las palabras del Papa en el video mensaje grabado en español:

«Me alegra dirigirles una palabra de saludo al inicio de esta conferencia organizada por el Centro de la Teología y la Comunidad en Londres en torno a temas tratados en el libro Soñemos Juntos, sobre todo en lo que se refiere a los movimientos populares y las organizaciones que los apoyan. 

Saludo especialmente a la Campaña Católica para el Desarrollo Humano, que celebra 50 años ayudando a las comunidades más pobres en los Estados Unidos para vivir más dignamente, promoviendo su participación en las decisiones que los afectan. 

En esta dimensión trabajan también otras organizaciones aquí presentes, del Reino Unido, de Alemania, y de otros países, cuya misión es acompañar al pueblo en su lucha por la tierra, el techo y el trabajo, las famosas tres “T”, y permanecer a su lado cuando se topan con actitudes de oposición y desprecio. La pobreza y la exclusión del mercado de trabajo que resultan de esta pandemia que estamos viviendo han hecho mucho más urgente y necesaria la obra y el testimonio de ustedes. 

«Una política de fraternidad»
Uno de los objetivos de vuestra reunión es mostrar que la verdadera respuesta al auge del populismo no es precisamente más individualismo sino lo contrario: una política de fraternidad, arraigada en la vida del pueblo. En su reciente libro, el Reverendo Angus Ritchie describe esta política que ustedes hacen como “populismo inclusivo”; a mí me gusta usar “popularismo” para expresar la misma idea. Pero lo que importa no es el nombre sino la visión, que es la misma: se trata de encontrar mecanismos para garantizar a todas las personas una vida digna de llamarse humana, una vida que sea capaz de cultivar la virtud y forjar nuevos vínculos. 

En Soñemos Juntos, a esta política la llamo “la política con mayúscula”, la política como servicio, que abre nuevos caminos para que el pueblo se organice y se exprese. Es una política no sólo para el pueblo sino con el pueblo, arraigada en sus comunidades, y en sus valores. En cambio, los populismos más bien siguen como inspiración, consciente o inconsciente, otro lema: “Todo para el pueblo, nada con el pueblo”, paternalismo político. De ahí que el pueblo en la visión populista no es protagonista de su destino, sino termina siendo deudor de una ideología.

«Dios con nosotros»
Cuando el pueblo está descartado, se le priva no sólo del bienestar material sino de la dignidad del actuar, de ser protagonista de su historia, de su destino, de expresarse con sus valores y su cultura, de su creatividad, de su fecundidad. Por eso, para la Iglesia es imposible separar la promoción de la justicia social del reconocimiento de los valores y la cultura del pueblo, incluyendo los valores espirituales que son fuente de su sentido de dignidad. En las comunidades cristianas, estos valores nacen del encuentro con Jesucristo, que busca incansablemente a quien está desanimado o perdido, que se desplaza hasta los mismos límites de la existencia, para ser rostro y presencia de Dios, para ser “Dios con nosotros”. 

Muchos de ustedes aquí reunidos trabajan desde hace años haciendo esto en las periferias, y acompañando a los movimientos populares. A veces puede ser incómodo. Algunos los acusan a ustedes de ser demasiado políticos, otros de querer imponer la religión. Pero ustedes perciben que respetar al pueblo es respetar sus instituciones, incluso las religiosas; y que el papel de esas instituciones no es imponer nada sino caminar con el pueblo, recordándoles el rostro de Dios que siempre se nos adelanta. 

Por eso el verdadero pastor de un pueblo, pastor religioso, es aquel que se anima a caminar delante, en medio y detrás del pueblo. Delante para señalar un poco el camino, en medio para sentir con su pueblo y no equivocarse, y detrás para ayudar a los rezagados y para dejar que el pueblo con su olfato también encuentre caminos. 

Colaboración sostenida con los Movimientos Populares
Por eso en Soñemos Juntos hablo de un deseo: que todas las diócesis del mundo tengan una colaboración sostenida con los movimientos populares. 

Salir al encuentro de Cristo herido y resucitado en las comunidades más pobres nos permite recobrar nuestro vigor misionario, porque así nació la Iglesia, en la periferia de la Cruz. Si la Iglesia se desentiende de los pobres deja de ser la Iglesia de Jesús y revive las viejas tentaciones de convertirse en una élite intelectual o moral, una nueva forma de pelagianismo, o de vida esenia. 

Del mismo modo, una política que se desentiende de los pobres nunca podrá promover el bien común. Una política que se desentiende de las periferias nunca sabrá entender el centro y confundirá el futuro con un proyectarse a través de un espejo. 

Una manera de desentenderse de los pobres es despreciar su cultura, sus valores espirituales, sus valores religiosos, sea descartándolos o explotándolos para fines de poder. El desprecio a la cultura popular es el comienzo del abuso de poder.

La cultura del diálogo como camino
Al reconocer la importancia de la espiritualidad en la vida de los pueblos se regenera la política. Por eso es imprescindible que las comunidades de fe se encuentren, fraternicen, para trabajar “para y con el pueblo”. Con mi hermano el Gran Imán Ahmad Al-Tayyeb “asumimos” la cultura del diálogo como camino; la colaboración común como conducta; y el conocimiento recíproco como método y criterio. Siempre al servicio de los pueblos.

Ahora, más que nunca, queridos amigos, debemos construir un futuro desde abajo, desde una política con el pueblo, arraigada en el pueblo. Y que vuestra conferencia ayude a iluminar el camino. Muchas gracias», concluye el Papa.

El Papa: Santa Teresa de Ávila supo trasladar el cielo a la tierra

El ejemplo de Santa Teresa de Jesús no es solo para aquellos que sienten la llamada a la vida religiosa, sino «para todos los que desean progresar en el camino de purificación de toda mundanidad»: así, el Papa Francisco, en su Mensaje dirigido al Congreso Internacional «Mujer Excepcional» con motivo de los 50 años del Doctorado de la Santa de Ávila, se refiere a la Santa andariega, de quien afirma que «tenerla como amiga, compañera y guía en nuestro peregrinaje terrenal confiere seguridad y sosiego en el alma».

13 de abril 2021.- «Es hermoso recordar que todas las gracias místicas que recibía la trasladaban al cielo; pero ella supo trasladar el cielo a la tierra, haciendo de su vida una morada de Dios en la que todos tenían cabida»: son palabras del Papa Francisco referidas a Santa Teresa de Jesús en un Mensaje dirigido al Obispo de Ávila, Monseñor José María Gil Tamayo, con el que habló a los participantes en el Congreso Internacional que se lleva a cabo desde el 12 y hasta el jueves 15 de abril en la Universidad Católica Santa Teresa de Jesús de Ávila en España, con motivo de los 50 años del Doctorado de la Santa abulense. Firmado en la Solemnidad de san José, y leído en la apertura del Congreso, el Sucesor de Pedro recorre la figura de la santa de Ávila, que recibió de san Pablo VI el 27 de setiembre de 1970 el título de Doctora de la Iglesia, siendo la primera mujer en recibir el título que, tal como escribe el Santo Padre, “reconoce el precioso magisterio que Dios nos ha regalado en sus escritos y en el testimonio de su vida”. 

Una llama que sigue brillando 

Santa Teresa de Ávila, Doctora de la Iglesia, por François Gérard 

Con las palabras de Pablo VI, Francisco recuerda la excepcionalidad de esta mujer, cuyo arrojo, inteligencia, tenacidad, a los que unió «una sensibilidad para lo bello y una maternidad espiritual hacia todos aquellos que se aproximaban a su obra”, son “un ejemplo eximio del papel extraordinario que la mujer ha ejercido a lo largo de la historia en la Iglesia y la sociedad”. 

A pesar de los cinco siglos que nos separan de su existencia terrena, – dice el Pontífice – la llama que Jesús encendió en Teresa sigue brillando en este mundo siempre necesitado de testigos valientes, capaces de romper cualquier muralla, sea física, existencial o cultural. 

Ejemplo para quien quiere progresar en la purificación
El Santo Padre afirma que Santa Teresa “nos sigue hablando hoy a través de sus escritos». Su mensaje – añade – está abierto a todos, para que al conocerlo y contemplarlo nos dejemos seducir por la belleza de la palabra y por la verdad del contenido, y pueda hacer brotar dentro el deseo de avanzar en el camino hacia la perfección. 

Tenerla como amiga, compañera y guía en nuestro peregrinaje terrenal confiere seguridad y sosiego en el alma. Su ejemplo no es solo para aquellos hermanos y hermanas nuestros que sienten la llamada a la vida religiosa, sino para todos los que desean progresar en el camino de purificación de toda mundanidad, y que conduce al desposorio con Dios, a las elevadas moradas del castillo interior. 

Santa Teresa supo trasladar el cielo a la tierra
Alentando a todos los miembros de esa Iglesia particular y a los organizadores y participantes en el Congreso a seguir profundizando en el mensaje de la Santa abulense, escribe: 

Es hermoso recordar que todas las gracias místicas que recibía la trasladaban al cielo; pero ella supo trasladar el cielo a la tierra, haciendo de su vida una morada de Dios en la que todos tenían cabida. Para que nuestra sociedad sea cada vez más humana, y todos podamos vivir en la fraternidad que viene de un mismo Padre, es todo un programa escuchar su invitación a “entrar en nosotros” para encontrar al Señor, y así testimoniar que “sólo Dios basta”. 

La devoción de santa Teresa por san José
Finalmente, se despide recordando la gran devoción de santa Teresa por san José, a quien la Santa andariega “tomó como maestro, abogado e intercesor”: “a él se encomendaba, – recuerda el Papa – teniendo la certeza de que recibiría las gracias que le pedía. De su experiencia animaba a otros a que hicieran lo mismo. Tal fue su devoción que, con motivo de sus fundaciones, recorría las tierras de Castilla y de Andalucía acompañada por la imagen de san José”. 

“Los santos siempre van de la mano, y nos sostienen por la confianza puesta en su intercesión. Que ellos intercedan por ustedes.”

El mensaje está firmado en la Basílica de San Juan de Letrán, el 19 de marzo de 2021, en la Solemnidad de san José, Patrono de la Iglesia Universal. 

El Papa a los jóvenes: Dios tiene sed de ustedes

Presentamos la introducción escrita por el Santo Padre a la edición italiana del libro “Francisco, juglar de Dios”, escrito por el cardenal Raniero Cantalamessa, que cuenta la tradición de Fray Pacífico, el narrador que siguió al Santo de Asís.

Papa Francisco
Este libro ha sido querido para ti, mi joven hermano de búsqueda, y quiero introducirte en su lectura regalándote palabras llenas de la gran estima y confianza que deposito en ti y en todos los jóvenes.

Tal vez te ha pasado de abrir los Evangelios y escuchar lo que un día Jesús dijo en el famoso Sermón de la Montaña: «Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. Porque el que pide recibe, el que busca encuentra, y al que llama se le abre» (Mt 7,7-8). Son palabras fuertes, llenas de una gran y exigente promesa, pero podríamos preguntarnos: ¿hay que tomarlas en serio? ¿Es realmente cierto que si le pido al Señor escuchará mi petición, si lo busco lo encontraré, si llamo él me abrirá? Tú podrías objetarme: ¿no es acaso cierto que a veces la experiencia parece desmentir esta promesa? ¿Que muchos piden y no obtienen, que buscan y no encuentran, que llaman a las puertas del cielo y del otro lado no se oye más que el silencio? Entonces, ¿se puede confiar en estas palabras o no? ¿No serán también, como tantos otros que oigo a mi alrededor, una fuente de ilusión y, por tanto, de decepción?

El Papa Francisco junto a jóvenes argentinos en la JMJ 2013 de Río de Janeiro  

Comprendo tus dudas y agradezco tus preguntas, ¡ay si no tuvieras ninguna! – pero también me interpelan y me traen a la memoria otro pasaje de la Escritura que, puesto al lado de las palabras de Jesús, me parece que las ilumina en toda su profundidad. En el libro de Jeremías, el Señor dice a través del profeta: «Me buscarán y me encontrarán, porque me buscarán con todo el corazón; me dejaré encontrar por ustedes» (Jr 29, 13-14). Dios se deja encontrar, sí, pero solo por el hombre que lo busca con todo su corazón.

Abre los Evangelios, lee los encuentros de Jesús con las personas que acudían a él y verás cómo para algunos de ellos se cumplieron sus promesas. Son aquellos para quienes encontrar una respuesta se había convertido en una cuestión esencial. El Señor se dejó encontrar por la insistencia de la viuda inoportuna, por la sed de verdad de Nicodemo, por la fe del centurión, por el grito de la viuda de Naín, por el arrepentimiento sincero del pecador, por el deseo de salud del leproso, por el anhelo de luz de Bartimeo. Cualquiera de estas figuras podría haber pronunciado con razón las palabras del Salmo 63: «Mi alma tiene sed de ti [Señor], mi carne te anhela, como una tierra desierta, árida, sin agua».

El que busca encuentra si busca con todo su corazón, si para él el Señor se vuelve tan vital como el agua para el desierto, como la tierra para una semilla, como el sol para una flor. Y esto, si lo piensas, es muy bello y muy respetuoso con nuestra libertad: la fe no se da de forma automática, como un regalo indiferente a tu participación, sino que te pide que te involucres en primera persona y con todo tu ser. Es un regalo que quiere ser deseado. Es, en esencia, el Amor que quiere ser amado.

Tal vez hayas buscado al Señor y no lo hayas encontrado, pero permíteme también una pregunta: ¿qué tan fuerte era tu deseo por Él? Búscalo con todo el impulso de tu corazón, reza, pregunta, invoca, grita, y Él, como ha prometido, se dejará encontrar. El rey del verso, cuya historia leerás en las siguientes páginas, amaba la vida y, como todo joven, deseaba vivirla plenamente. Fue uno de los cantantes más famosos de su tiempo, y en su impetuoso anhelo de plenitud buscó sin saberlo a Aquel que es el único que puede llenar el corazón del hombre. Buscó y fue encontrado.

Esto nos muestra una verdad aún más profunda: el Señor desea que lo busques para que Él pueda encontrarte. Deus sitit sitiri decía San Gregorio de Nacianzo, es decir, Dios tiene sed de que tengamos sed de él, para que encontrándonos así dispuestos Él pueda finalmente encontrarnos. El que nos invita a llamar, en realidad se presenta primero a la puerta de nuestro corazón: «He aquí que estoy a la puerta y llamo. Si alguien oye mi voz y abre la puerta, vendré a él, cenaré con él y él conmigo» (Ap 3,20).

¿Y si hoy llamara a tu puerta? El rey del verso se encontró un día con el hermano Francisco en el monasterio de Colpersito, en San Severino Marche; fue atravesado por su palabra y una nueva chispa se encendió en su interior. Quizá le ocurrió lo mismo que a san Pablo en el camino de Damasco: que la luz de Dios «brilló en nuestros corazones para que el conocimiento de la gloria de Dios resplandeciera en el rostro de Cristo» (2 Cor 4,6). Vio a Francisco en el esplendor de su santidad y en él vislumbró la belleza del rostro de Dios. Lo que siempre había buscado lo encontró por fin, y lo encontró gracias a un hombre santo. Y, como le ocurrió a san Pablo, las cosas que para él eran ganancias las consideró una pérdida, una basura, ante la sublimidad del conocimiento de Cristo Jesús (cf. Flp 3,7-9). Inmediatamente rompió toda vacilación: «¿Qué necesidad hay de decir más? Vayamos a los hechos. ¡Llévame lejos de los hombres y entrégame al gran Emperador!»

Cuando el Señor nos llama a Él, no quiere acomodos ni vacilaciones de nuestra parte, sino una respuesta radical. Jesús diría: «Sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos» (Mt 8,22). Ese día nació un hombre nuevo, ya no Guillermo de Lisciano, el rey del verso, sino Fray Pacífico, un hombre habitado por una nueva paz antes desconocida. Desde ese día se convirtió en todo de Dios, consagrado enteramente a él, uno de los compañeros más cercanos de san Francisco, un testigo de la belleza de la fe.

Por eso, querido joven, mientras agradezco al querido padre Raniero el nuevo regalo que hace a la Iglesia con las preciosas y sabias páginas de este libro, con la certeza de que harán mucho bien a quienes las lean, te deseo una provechosa lectura, y recuerda: Dios no ha dejado de llamar, es más, quizá hoy más que ayer hace oír su voz. Si solo bajas otros volúmenes y subes el de tus mayores deseos, lo escucharás claro y nítido dentro de ti y a tu alrededor. El Señor no se cansa de venir a nuestro encuentro, de buscarnos como el pastor busca la oveja perdida, como la mujer de la casa busca la moneda extraviada, como el Padre busca a sus hijos. Él sigue llamando y espera pacientemente que respondamos como lo hizo María: «He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38). Si tienes el valor de dejar tus seguridades y abrirte a Él, se te abrirá un mundo nuevo, y tú a su vez te convertirás en luz para otros hombres.

Gracias por tu escucha. Invoco al Espíritu Santo de Dios sobre ti y tú también, si puedes, no te olvides de rezar por mí.

Tu Papa Francisco

El libro:
Raniero Cantalamessa
Francesco il giullare di Dio (Edizioni Francescane Italiane)


El Papa al pueblo filipino: habéis sufrido, pero gracias a la fe habéis resucitado

En un videomensaje con motivo del 500 aniversario de la evangelización de Filipinas, Francisco agradece a los fieles por haber dado gratuitamente lo que han recibido gratuitamente: la vida y la fe de Jesús.

Ciudad del Vaticano, 4 de abril 2021.-«Generoso», «abundante», un pueblo que sabe «hacer la fiesta de la fe». Así define a los fieles filipinos el Papa Francisco, recordando también el encuentro final de su viaje de 2015 a Filipinas con la presencia de casi siete millones de personas, dirigiéndose a ellos en un videomensaje que conmemora los 500 años de la evangelización del archipiélago asiático.

Una acción de gracias a Dios
Así como las palabras que guían las celebraciones de este jubileo en todo el país – » gratuitamente habéis recibido, gratuitamente dad», tomadas del Evangelio de Mateo – son una invitación a «dar gracias por el don de la fe», el Papa agradece al pueblo filipino «por el testimonio de esa fortaleza y confianza en Dios, que nunca os abandona» y «por vuestra paciencia» y «vuestra mirada siempre hacia adelante en medio de las dificultades y vuestro seguir caminando».

Transmitir la fe a las nuevas generaciones

La acción de gracias de Francisco pasa por tres imágenes que caracterizan las raíces cristianas más profundas en Filipinas: Nazaret, la Cruz y Pentecostés. Como María y José criaron con amor al Niño Jesús en Nazaret, «también vosotros, abriendo las puertas de vuestras familias al Santo Niño», símbolo de la llegada del cristianismo a Filipinas, «podréis transmitir a vuestros hijos la fe que recibisteis de vuestros padres».

“Gracias por ese profundo sentido de familia, de comunidad, de fraternidad, unidos, que los mantiene firmes en la fe, alegres en la esperanza, solícitos en la caridad.”

Levantarse, siempre
Los pastores y los fieles, «el pueblo peregrino de Dios en Filipinas», son para Francisco también un pueblo que sabe acompañar a Jesús en el camino de la Cruz, como el cirineo:

«Cuántos momentos difíciles han sufrido, pienso sobre todo en estos años de inmediata preparación para el jubileo: terremotos, tifones, erupciones volcánicas y la pandemia del Covid-19. Pero, a pesar de todo el dolor y la devastación, han sabido cargar la cruz y seguir caminando. Han padecido mucho, pero también se han levantado, una y otra vez».

María no abandona
La última imagen es la de Pentecostés, evocada a través de la figura de María, que siempre estuvo al lado de Jesús, en Nazaret, al pie de la cruz y cuando el Espíritu Santo fue recibido por los apóstoles para anunciar el Evangelio al mundo. «María está siempre con todos vosotros. Es la madre que no abandona» y «que os ha acompañado hasta aquí», recordó el Papa, pidiéndole que interceda «por este nuevo Pentecostés de la Iglesia de Filipinas».

Dar y recibir a Jesús libremente
«Soy testigo -afirma entonces Francisco- de que sabéis transmitir la fe y lo hacéis bien, tanto en vuestra patria como fuera de ella.» Un «deseo de evangelizar, de llegar a los demás y llevarles la esperanza y la alegría del Evangelio». Una misión que el pueblo filipino podrá cumplir no solo, sino acompañado por dos grandes santos de aquellas tierras: San Pedro Calungsod y San Lorenzo Ruiz. «Dos santos catequistas», recuerda el Papa, «que supieron dar gratuitamente lo que habían recibido gratuitamente: la vida y la fe en Jesús».

Michele Raviart