El Papa: Garantizar que los sistemas alimentarios sean resilientes e inclusivos

El Papa Francisco envía un Mensaje con ocasión de la 42ª sesión de la Conferencia de la FAO, que se celebra en Roma desde hoy hasta el viernes. “La reconstrucción de las economías pospandémicas nos ofrece la oportunidad de revertir el rumbo seguido hasta ahora e invertir en un sistema alimentario global capaz de resistir a las crisis futuras”.

Ciudad del Vaticano, 14 de junio 2021.- “Es paradójico comprobar que la falta o escasez de alimentos la padecen precisamente quienes los producen. Tres cuartas partes de los pobres del mundo viven en las zonas rurales y para ganarse la vida dependen principalmente de la agricultura”. Lo escribe el Papa Francisco en el Mensaje enviado a Michał Kurtyka, Ministro del Clima y del Medio Ambiente de la República de Polonia, Presidente de la XLII Conferencia de la FAO, en curso de manera virtual desde hoy y hasta el viernes 18 de junio.

Las palabras iniciales del Pontífice evidencian la labor que realiza el organismo de la ONU en “la búsqueda de respuestas adecuadas al problema de la inseguridad alimentaria y la desnutrición”, que en el momento actual marcado la pandemia, adquiere un “relieve particular”. De hecho, Francisco subraya que “a pesar de los logros obtenidos en las décadas anteriores, muchos de nuestros hermanos y hermanas aún no tienen acceso a la alimentación necesaria, ni en cantidad ni en calidad”.

Economía circular anclada en el bien común
Tras recordar que en el 2020 el número de personas que estaban expuestas al riesgo de inseguridad alimentaria aguda, y que tenían necesidad de apoyo inmediato para subsistir, alcanzó la cifra más alta del último quinquenio, Francisco señala que “esta situación podría agravarse en el futuro”, a causa de “los conflictos, los fenómenos meteorológicos extremos, las crisis económicas, junto con la crisis sanitaria actual”, fuente de carestía y hambruna para millones de personas. De aquí la invitación del Pontífice a la adopción de políticas capaces de abordar las causas estructurales que las provocan:

“Para ofrecer una solución a estas necesidades es importante, sobre todo, garantizar que los sistemas alimentarios sean resilientes, inclusivos, sostenibles y capaces de proporcionar dietas saludables y asequibles para todos. En esta perspectiva, es beneficioso el desarrollo de una economía circular, que garantice recursos para todos, también para las generaciones venideras, y que promueva el uso de energías renovables”

Cambiar el rumbo e invertir en sistema alimentario global
Para el Santo Padre, “el factor fundamental para recuperarse de la crisis que nos fustiga es una economía a medida del hombre, no sujeta solamente a las ganancias, sino anclada en el bien común, amiga de la ética y respetuosa del medio ambiente”.

“La reconstrucción de las economías pospandémicas nos ofrece la oportunidad de revertir el rumbo seguido hasta ahora e invertir en un sistema alimentario global capaz de resistir a las crisis futuras”.

De esto – explica el Santo Padre – forman parte “la promoción de una agricultura sostenible y diversificada, que tenga presente el valioso papel de la agricultura familiar y la de las comunidades rurales”.

Y aquí Francisco constata cómo “la falta o escasez de alimentos la padecen precisamente quienes los producen”:
“Tres cuartas partes de los pobres del mundo viven en las zonas rurales y para ganarse la vida dependen principalmente de la agricultura. Sin embargo, debido a la falta de acceso a los mercados, a la posesión de la tierra, a los recursos financieros, a las infraestructuras y a las tecnologías, estos hermanos y hermanas nuestros son los más expuestos a sufrir la inseguridad alimentaria”.

Cultura del cuidado versus tendencia individualista
Seguidamente, el Obispo de Roma manifiesta su aprecio y alienta “los esfuerzos de la comunidad internacional encaminados a que cada país pueda implementar los mecanismos necesarios para conseguir su autonomía alimentaria, sea a través de nuevos modelos de desarrollo y consumo, como de formas de organización comunitaria que preserven los ecosistemas locales y la biodiversidad” indicando también que se recurra “al potencial de la innovación para apoyar a los pequeños productores y ayudarlos a mejorar sus capacidades y su resiliencia”.

Fundamental para lanzar el reinicio, – precisa – es la “promoción de una cultura del cuidado, dispuesta a afrontar la tendencia individualista y agresiva del descarte, muy presente en nuestras sociedades”. Y recuerda que “mientras unos pocos siembran tensiones, enfrentamientos y falsedades, nosotros, en cambio, estamos invitados a construir con paciencia y decisión una cultura de la paz, que se encamine hacia iniciativas que abracen todos los aspectos de la vida humana y nos ayuden a rechazar el virus de la indiferencia”.

Gestos concretos y fraternidad
El simple trazado de programas no basta a impulsar la acción de la comunidad internacional – señala el Santo Padre, indicando la necesidad de “gestos tangibles que tengan como punto de referencia la común pertenencia a la familia humana y el fomento de la fraternidad”. Y concluye con una invitación:

“Aprovechemos esta prueba como una oportunidad para preparar el mañana de todos, sin descartar a ninguno: de todos. Porque sin una visión de conjunto nadie tendrá futuro”.

Conflictos y crisis economicas, junto a la crisis sanitaria actual, provocan carestía y hambruna para millones de personas.

Vatican News

El Papa: quien no reconoce a los pobres traiciona a Jesús. No sólo limosna, sino justicia

En su Mensaje para la Jornada Mundial de los Pobres del 14 de noviembre próximo, el Papa lanza un fuerte llamamiento a los cristianos y a los gobiernos de todo el mundo para que intervengan con urgencia y de una manera nueva, porque los pobres, también a causa de la pandemia, han aumentado de manera desproporcionada. Es necesario cambiar los estilos de vida, porque es el egoísmo el que causa la pobreza.

“Los creyentes, cuando quieren ver y palpar a Jesús en persona, saben a dónde dirigirse, los pobres on sacramento de Cristo, representan su persona y remiten a él”. Es lo que escribe el Papa en su Mensaje para la V Jornada Mundial de los Pobres que se celebrará el 14 de noviembre sobre el tema: «A los pobres los tienen siempre con ustedes» (Mc 14,7).

En el texto, el Papa recuerda las críticas de Judas por el hecho de que una mujer derramara sobre Su cabeza un perfume muy valioso, que valía unos 300 denarios, una suma -dice el apóstol traidor- que se podía dar a los pobres. En realidad, señala el evangelista Juan, «Esto no lo dijo porque le importaran los pobres, sino porque era ladrón y, como tenía la bolsa del dinero en común, robaba de lo que echaban en ella» (12,5-6). Francisco subraya con fuerza: “quienes no reconocen a los pobres traicionan la enseñanza de Jesús y no pueden ser sus discípulos”. Los pobres – observa – están “en el centro del camino de la Iglesia”.

El año pasado, además, – observa – se añadió otra plaga que produjo ulteriormente más pobres: la pandemia. Esta sigue tocando a las puertas de millones de personas y, cuando no trae consigo el sufrimiento y la muerte, es de todas maneras portadora de pobreza. “Algunos países, a causa de la pandemia, están sufriendo gravísimas consecuencias, de modo que las personas más vulnerables están privadas de los bienes de primera necesidad. Las largas filas frente a los comedores para los pobres son el signo tangible de este deterioro”. Es necesario encontrar “las soluciones más adecuadas para combatir el virus a nivel mundial, sin apuntar a intereses partidistas”. En particular, “es urgente dar respuestas concretas a quienes padecen el desempleo, que golpea dramáticamente a muchos padres de familia, mujeres y jóvenes”. Se necesitan solidaridad y “proyectos de promoción humana a largo plazo”.

El Papa advierte: “Un estilo de vida individualista es cómplice en la generación de pobreza, y a menudo descarga sobre los pobres toda la responsabilidad de su condición. Sin embargo, la pobreza no es fruto del destino sino consecuencia del egoísmo”. El llamamiento de Francisco es contundente: “se requiere un enfoque diferente de la pobreza. Es un reto que los gobiernos y las instituciones mundiales deben afrontar con un modelo social previsor, capaz de responder a las nuevas formas de pobreza que afectan al mundo y que marcarán las próximas décadas de forma decisiva. Si se margina a los pobres, como si fueran los culpables de su condición, entonces el concepto mismo de democracia se pone en crisis y toda política social se vuelve un fracaso. Con gran humildad deberíamos confesar que en lo referente a los pobres somos a menudo incompetentes. Se habla de ellos en abstracto, nos detenemos en las estadísticas y se piensa en provocar conmoción con algún documental. La pobreza, por el contrario, debería suscitar una planificación creativa”.

Lo que dice Jesús: «A los pobres los tienen siempre con ustedes» (Mc 14,7) -afirma el Papa- “es una invitación a no perder nunca de vista la oportunidad que se ofrece de hacer el bien”, pero “no se trata de aliviar nuestra conciencia dando alguna limosna, sino más bien de contrastar la cultura de la indiferencia y la injusticia con la que tratamos a los pobres”. De hecho, “la limosna es ocasional, mientras que el compartir es duradero”. “La primera corre el riesgo de gratificar a quien la realiza y humillar a quien la recibe; el segundo refuerza la solidaridad y sienta las bases necesarias para alcanzar la justicia”.

Francisco parafrasea lo escrito en la Evangelii gaudium donde dice “no a una economía de la exclusión y la inequidad”, “no” a una economía que mata: “para un sistema económico que pone en el centro los intereses de algunas categorías privilegiadas” los pobres, de hecho, “constituyen una carga intolerable”. Y “un mercado que ignora o selecciona los principios éticos crea condiciones inhumanas que se abaten sobre las personas que ya viven en condiciones precarias. Se asiste así a la creación de trampas siempre nuevas de indigencia y exclusión, producidas por actores económicos y financieros sin escrúpulos, carentes de sentido humanitario y de responsabilidad social”.

Para los cristianos -insiste el Papa- existe un “vínculo inseparable” entre “Jesús, los pobres y el anuncio del Evangelio”. “El rostro de Dios que Él revela, de hecho, es el de un Padre para los pobres y cercano a los pobres. Toda la obra de Jesús afirma que la pobreza no es fruto de la fatalidad, sino un signo concreto de su presencia entre nosotros. No lo encontramos cuando y donde quisiéramos, sino que lo reconocemos en la vida de los pobres, en su sufrimiento e indigencia, en las condiciones a veces inhumanas en las que se ven obligados a vivir. No me canso de repetir que los pobres son verdaderos evangelizadores porque fueron los primeros en ser evangelizados y llamados a compartir la bienaventuranza del Señor y su Reino (cf. Mt 5,3). Los pobres de cualquier condición y de cualquier latitud nos evangelizan, porque nos permiten redescubrir de manera siempre nueva los rasgos más genuinos del rostro del Padre”.

El Papa concluye su Mensaje citando las palabras de don Primo Mazzolari: “Quisiera pedirles que no me pregunten si hay pobres, quiénes son y cuántos son, porque temo que tales preguntas representen una distracción o el pretexto para apartarse de una indicación precisa de la conciencia y del corazón. […] Nunca he contado a los pobres, porque no se pueden contar: a los pobres se les abraza, no se les cuenta» (“Adesso” n. 7 – 15 abril 1949)”.

Imagen: El Santo Padre visita a los pobres y personas sin hogar siendo vacunadas en el Vaticano
(Foto: ANSA)

MENSAJE DEL SANTO PADRE
para la V Jornada Mundial de los Pobres
14 de noviembre de 2021, Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario
«A los pobres los tienen siempre con ustedes» (Mc 14,7)

  1. «A los pobres los tienen siempre con ustedes» (Mc 14,7). Jesús pronunció estas palabras en el contexto de una comida en Betania, en casa de un tal Simón, llamado “el leproso”, unos días antes de la Pascua. Según narra el evangelista, una mujer entró con un frasco de alabastro lleno de un perfume muy valioso y lo derramó sobre la cabeza de Jesús. Ese gesto suscitó gran asombro y dio lugar a dos interpretaciones diversas.
    La primera fue la indignación de algunos de los presentes, entre ellos los discípulos que, considerando el valor del perfume —unos 300 denarios, equivalentes al salario anual de un obrero— pensaron que habría sido mejor venderlo y dar lo recaudado a los pobres. Según el Evangelio de Juan, fue Judas quien se hizo intérprete de esta opinión: «¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para darlos a los pobres?». Y el evangelista señala: «Esto no lo dijo porque le importaran los pobres, sino porque era ladrón y, como tenía la bolsa del dinero en común, robaba de lo que echaban en ella» (12,5-6). No es casualidad que esta dura crítica salga de la boca del traidor, es la prueba de que quienes no reconocen a los pobres traicionan la enseñanza de Jesús y no pueden ser sus discípulos. A este respecto, recordamos las contundentes palabras de Orígenes: «Judas parecía preocuparse por los pobres […]. Si ahora todavía hay alguien que tiene la bolsa de la Iglesia y habla a favor de los pobres como Judas, pero luego toma lo que ponen dentro, entonces, que tenga su parte junto a Judas» (Comentario al Evangelio de Mateo, XI, 9).
    La segunda interpretación la dio el propio Jesús y permite captar el sentido profundo del gesto realizado por la mujer. Él dijo: «¡Déjenla! ¿Por qué la molestan? Ha hecho una obra buena conmigo» (Mc 14,6). Jesús sabía que su muerte estaba cercana y vio en ese gesto la anticipación de la unción de su cuerpo sin vida antes de ser depuesto en el sepulcro. Esta visión va más allá de cualquier expectativa de los comensales. Jesús les recuerda que el primer pobre es Él, el más pobre entre los pobres, porque los representa a todos. Y es también en nombre de los pobres, de las personas solas, marginadas y discriminadas, que el Hijo de Dios aceptó el gesto de aquella mujer. Ella, con su sensibilidad femenina, demostró ser la única que comprendió el estado de ánimo del Señor. Esta mujer anónima, destinada quizá por esto a representar a todo el universo femenino que a lo largo de los siglos no tendrá voz y sufrirá violencia, inauguró la significativa presencia de las mujeres que participan en el momento culminante de la vida de Cristo: su crucifixión, muerte y sepultura, y su aparición como Resucitado. Las mujeres, tan a menudo discriminadas y mantenidas al margen de los puestos de responsabilidad, en las páginas de los Evangelios son, en cambio, protagonistas en la historia de la revelación. Y es elocuente la expresión final de Jesús, que asoció a esta mujer a la gran misión evangelizadora: «Les aseguro que, para honrar su memoria, en cualquier parte del mundo donde se proclame la Buena Noticia se contará lo que ella acaba de hacer conmigo» (Mc 14,9).
  2. Esta fuerte “empatía” entre Jesús y la mujer, y el modo en que Él interpretó su unción, en contraste con la visión escandalizada de Judas y de los otros, abre un camino fecundo de reflexión sobre el vínculo inseparable que hay entre Jesús, los pobres y el anuncio del Evangelio.
    El rostro de Dios que Él revela, de hecho, es el de un Padre para los pobres y cercano a los pobres. Toda la obra de Jesús afirma que la pobreza no es fruto de la fatalidad, sino un signo concreto de su presencia entre nosotros. No lo encontramos cuando y donde quisiéramos, sino que lo reconocemos en la vida de los pobres, en su sufrimiento e indigencia, en las condiciones a veces inhumanas en las que se ven obligados a vivir. No me canso de repetir que los pobres son verdaderos evangelizadores porque fueron los primeros en ser evangelizados y llamados a compartir la bienaventuranza del Señor y su Reino (cf. Mt 5,3).
    Los pobres de cualquier condición y de cualquier latitud nos evangelizan, porque nos permiten redescubrir de manera siempre nueva los rasgos más genuinos del rostro del Padre. «Ellos tienen mucho que enseñarnos. Además de participar del sensus fidei, en sus propios dolores conocen al Cristo sufriente. Es necesario que todos nos dejemos evangelizar por ellos. La nueva evangelización es una invitación a reconocer la fuerza salvífica de sus vidas y a ponerlos en el centro del camino de la Iglesia. Estamos llamados a descubrir a Cristo en ellos, a prestarles nuestra voz en sus causas, pero también a ser sus amigos, a escucharlos, a interpretarlos y a recoger la misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos. Nuestro compromiso no consiste exclusivamente en acciones o en programas de promoción y asistencia; lo que el Espíritu moviliza no es un desborde activista, sino ante todo una atención puesta en el otro “considerándolo como uno consigo”. Esta atención amante es el inicio de una verdadera preocupación por su persona, a partir de la cual deseo buscar efectivamente su bien» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 198-199).
  3. Jesús no sólo está de parte de los pobres, sino que comparte con ellos la misma suerte. Esta es una importante lección también para sus discípulos de todos los tiempos. Sus palabras «a los pobres los tienen siempre con ustedes» también indican que su presencia en medio de nosotros es constante, pero que no debe conducirnos a un acostumbramiento que se convierta en indiferencia, sino a involucrarnos en un compartir la vida que no admite delegaciones. Los pobres no son personas “externas” a la comunidad, sino hermanos y hermanas con los cuales compartir el sufrimiento para aliviar su malestar y marginación, para devolverles la dignidad perdida y asegurarles la necesaria inclusión social. Por otra parte, se sabe que una obra de beneficencia presupone un benefactor y un beneficiado, mientras que el compartir genera fraternidad. La limosna es ocasional, mientras que el compartir es duradero. La primera corre el riesgo de gratificar a quien la realiza y humillar a quien la recibe; el segundo refuerza la solidaridad y sienta las bases necesarias para alcanzar la justicia. En definitiva, los creyentes, cuando quieren ver y palpar a Jesús en persona, saben a dónde dirigirse, los pobres son sacramento de Cristo, representan su persona y remiten a él.
    Tenemos muchos ejemplos de santos y santas que han hecho del compartir con los pobres su proyecto de vida. Pienso, entre otros, en el padre Damián de Veuster, santo apóstol de los leprosos. Con gran generosidad respondió a la llamada de ir a la isla de Molokai, convertida en un gueto accesible sólo a los leprosos, para vivir y morir con ellos. Puso manos a la obra e hizo todo lo posible para que la vida de esos pobres, enfermos y marginados, reducidos a la extrema degradación, fuera digna de ser vivida. Se hizo médico y enfermero, sin reparar en los riesgos que corría, y llevó la luz del amor a esa “colonia de muerte”, como era llamada la isla. La lepra lo afectó también a él, signo de un compartir total con los hermanos y hermanas por los que había dado la vida. Su testimonio es muy actual en nuestros días, marcados por la pandemia de coronavirus. La gracia de Dios actúa ciertamente en el corazón de muchos que, sin aparecer, se gastan por los más pobres en un concreto compartir.
  4. Necesitamos, pues, adherirnos con plena convicción a la invitación del Señor: «Conviértanse y crean en la Buena Noticia» (Mc 1,15). Esta conversión consiste, en primer lugar, en abrir nuestro corazón para reconocer las múltiples expresiones de la pobreza y en manifestar el Reino de Dios mediante un estilo de vida coherente con la fe que profesamos. A menudo los pobres son considerados como personas separadas, como una categoría que requiere un particular servicio caritativo. Seguir a Jesús implica, en este sentido, un cambio de mentalidad, es decir, acoger el reto de compartir y participar. Convertirnos en sus discípulos implica la opción de no acumular tesoros en la tierra, que dan la ilusión de una seguridad en realidad frágil y efímera. Por el contrario, requiere la disponibilidad para liberarse de todo vínculo que impida alcanzar la verdadera felicidad y bienaventuranza, para reconocer lo que es duradero y que no puede ser destruido por nada ni por nadie (cf. Mt 6,19-20).
    La enseñanza de Jesús también en este caso va a contracorriente, porque promete lo que sólo los ojos de la fe pueden ver y experimentar con absoluta certeza: «Y todo el que deje casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o campos por mi causa, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna» (Mt 19,29). Si no se elige convertirse en pobres de las riquezas efímeras, del poder mundano y de la vanagloria, nunca se podrá dar la vida por amor; se vivirá una existencia fragmentaria, llena de buenos propósitos, pero ineficaz para transformar el mundo. Se trata, por tanto, de abrirse con decisión a la gracia de Cristo, que puede hacernos testigos de su caridad sin límites y devolverle credibilidad a nuestra presencia en el mundo.
  5. El Evangelio de Cristo impulsa a estar especialmente atentos a los pobres y pide reconocer las múltiples y demasiadas formas de desorden moral y social que generan siempre nuevas formas de pobreza. Parece que se está imponiendo la idea de que los pobres no sólo son responsables de su condición, sino que constituyen una carga intolerable para un sistema económico que pone en el centro los intereses de algunas categorías privilegiadas. Un mercado que ignora o selecciona los principios éticos crea condiciones inhumanas que se abaten sobre las personas que ya viven en condiciones precarias. Se asiste así a la creación de trampas siempre nuevas de indigencia y exclusión, producidas por actores económicos y financieros sin escrúpulos, carentes de sentido humanitario y de responsabilidad social.
    El año pasado, además, se añadió otra plaga que produjo ulteriormente más pobres: la pandemia. Esta sigue tocando a las puertas de millones de personas y, cuando no trae consigo el sufrimiento y la muerte, es de todas maneras portadora de pobreza. Los pobres han aumentado desproporcionadamente y, por desgracia, seguirán aumentando en los próximos meses. Algunos países, a causa de la pandemia, están sufriendo gravísimas consecuencias, de modo que las personas más vulnerables están privadas de los bienes de primera necesidad. Las largas filas frente a los comedores para los pobres son el signo tangible de este deterioro. Una mirada atenta exige que se encuentren las soluciones más adecuadas para combatir el virus a nivel mundial, sin apuntar a intereses partidistas. En particular, es urgente dar respuestas concretas a quienes padecen el desempleo, que golpea dramáticamente a muchos padres de familia, mujeres y jóvenes. La solidaridad social y la generosidad de la que muchas personas son capaces, gracias a Dios, unidas a proyectos de promoción humana a largo plazo, están aportando y aportarán una contribución muy importante en esta coyuntura.
  6. Sin embargo, permanece abierto el interrogante, que no es obvio en absoluto: ¿cómo es posible dar una solución tangible a los millones de pobres que a menudo sólo encuentran indiferencia, o incluso fastidio, como respuesta? ¿Qué camino de justicia es necesario recorrer para que se superen las desigualdades sociales y se restablezca la dignidad humana, tantas veces pisoteada? Un estilo de vida individualista es cómplice en la generación de pobreza, y a menudo descarga sobre los pobres toda la responsabilidad de su condición. Sin embargo, la pobreza no es fruto del destino sino consecuencia del egoísmo. Por lo tanto, es decisivo dar vida a procesos de desarrollo en los que se valoren las capacidades de todos, para que la complementariedad de las competencias y la diversidad de las funciones den lugar a un recurso común de participación. Hay muchas pobrezas de los “ricos” que podrían ser curadas por la riqueza de los “pobres”, ¡si sólo se encontraran y se conocieran! Ninguno es tan pobre que no pueda dar algo de sí mismo en la reciprocidad. Los pobres no pueden ser sólo los que reciben; hay que ponerlos en condiciones de poder dar, porque saben bien cómo corresponder. ¡Cuántos ejemplos de compartir están ante nuestros ojos! Los pobres nos enseñan a menudo la solidaridad y el compartir. Es cierto, son personas a las que les falta algo, frecuentemente les falta mucho e incluso lo necesario, pero no les falta todo, porque conservan la dignidad de hijos de Dios que nada ni nadie les puede quitar.
  7. Por eso se requiere un enfoque diferente de la pobreza. Es un reto que los gobiernos y las instituciones mundiales deben afrontar con un modelo social previsor, capaz de responder a las nuevas formas de pobreza que afectan al mundo y que marcarán las próximas décadas de forma decisiva. Si se margina a los pobres, como si fueran los culpables de su condición, entonces el concepto mismo de democracia se pone en crisis y toda política social se vuelve un fracaso. Con gran humildad deberíamos confesar que en lo referente a los pobres somos a menudo incompetentes. Se habla de ellos en abstracto, nos detenemos en las estadísticas y se piensa en provocar conmoción con algún documental. La pobreza, por el contrario, debería suscitar una planificación creativa, que permita aumentar la libertad efectiva para poder realizar la existencia con las capacidades propias de cada persona. Pensar que la libertad se concede e incrementa por la posesión de dinero es una ilusión de la que hay que alejarse. Servir eficazmente a los pobres impulsa a la acción y permite encontrar los medios más adecuados para levantar y promover a esta parte de la humanidad, demasiadas veces anónima y sin voz, pero que tiene impresa en sí el rostro del Salvador que pide ayuda.
  8. «A los pobres los tienen siempre con ustedes» (Mc 14,7). Es una invitación a no perder nunca de vista la oportunidad que se ofrece de hacer el bien. En el fondo se puede entrever el antiguo mandato bíblico: «Si hubiese un hermano pobre entre los tuyos, no seas inhumano ni le niegues tu ayuda a tu hermano el pobre. Por el contrario, tiéndele la mano y préstale lo que necesite, lo que le falte. […] Le prestarás, y no de mala gana, porque por eso el Señor, tu Dios, te bendecirá en todo lo que hagas y emprendas. Ya que no faltarán pobres en la tierra» (Dt 15.7-8.10-11). El apóstol Pablo se sitúa en la misma línea cuando exhorta a los cristianos de sus comunidades a socorrer a los pobres de la primera comunidad de Jerusalén y a hacerlo «no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama a quien da con alegría» (2 Co 9,7). No se trata de aliviar nuestra conciencia dando alguna limosna, sino más bien de contrastar la cultura de la indiferencia y la injusticia con la que tratamos a los pobres.
    En este contexto también es bueno recordar las palabras de san Juan Crisóstomo: «El que es generoso no debe pedir cuentas de la conducta, sino sólo mejorar la condición de pobreza y satisfacer la necesidad. El pobre sólo tiene una defensa: su pobreza y la condición de necesidad en la que se encuentra. No le pidas nada más; pero aunque fuese el hombre más malvado del mundo, si le falta el alimento necesario, librémosle del hambre. […] El hombre misericordioso es un puerto para quien está en necesidad: el puerto acoge y libera del peligro a todos los náufragos; sean ellos malvados, buenos, o sean como sean aquellos que se encuentren en peligro, el puerto los protege dentro de su bahía. Por tanto, también tú, cuando veas en tierra a un hombre que ha sufrido el naufragio de la pobreza, no juzgues, no pidas cuentas de su conducta, sino libéralo de la desgracia» (Discursos sobre el pobre Lázaro, II, 5).
  9. Es decisivo que se aumente la sensibilidad para comprender las necesidades de los pobres, en continuo cambio como lo son las condiciones de vida. De hecho, hoy en día, en las zonas económicamente más desarrolladas del mundo, se está menos dispuestos que en el pasado a enfrentarse a la pobreza. El estado de relativo bienestar al que se está acostumbrados hace más difícil aceptar sacrificios y privaciones. Se es capaz de todo, con tal de no perder lo que ha sido fruto de una conquista fácil. Así, se cae en formas de rencor, de nerviosismo espasmódico, de reivindicaciones que llevan al miedo, a la angustia y, en algunos casos, a la violencia. Este no ha de ser el criterio sobre el que se construya el futuro; sin embargo, estas también son formas de pobreza de las que no se puede apartar la mirada. Debemos estar abiertos a leer los signos de los tiempos que expresan nuevas modalidades de cómo ser evangelizadores en el mundo contemporáneo. La ayuda inmediata para satisfacer las necesidades de los pobres no debe impedirnos ser previsores a la hora de poner en práctica nuevos signos del amor y de la caridad cristiana como respuesta a las nuevas formas de pobreza que experimenta la humanidad de hoy.
    Deseo que la Jornada Mundial de los Pobres, que llega a su quinta edición, arraigue cada vez más en nuestras Iglesias locales y se abra a un movimiento de evangelización que en primera instancia salga al encuentro de los pobres, allí donde estén. No podemos esperar a que llamen a nuestra puerta, es urgente que vayamos nosotros a encontrarlos en sus casas, en los hospitales y en las residencias asistenciales, en las calles y en los rincones oscuros donde a veces se esconden, en los centros de refugio y acogida… Es importante entender cómo se sienten, qué perciben y qué deseos tienen en el corazón. Hagamos nuestras las apremiantes palabras de don Primo Mazzolari: «Quisiera pedirles que no me pregunten si hay pobres, quiénes son y cuántos son, porque temo que tales preguntas representen una distracción o el pretexto para apartarse de una indicación precisa de la conciencia y del corazón. […] Nunca he contado a los pobres, porque no se pueden contar: a los pobres se les abraza, no se les cuenta» (“Adesso” n. 7 – 15 abril 1949). Los pobres están entre nosotros. Qué evangélico sería si pudiéramos decir con toda verdad: también nosotros somos pobres, porque sólo así lograremos reconocerlos realmente y hacerlos parte de nuestra vida e instrumentos de salvación.
    Roma, San Juan de Letrán, 13 de junio de 2021,
    Memoria litúrgica de san Antonio de Padua
    FRANCISCO

Sacerdotes «para y entre» el Pueblo de Dios

Hace 26 años se instituyó la Jornada de Santificación de los Sacerdotes, llamados a esforzarse por la santidad en el servicio al pueblo.

Ciudad del Vaticano, 11 de junio 2021.- En una Carta a los sacerdotes con motivo del Jueves Santo de 1995, San Juan Pablo II estableció que la Jornada de Santificación de los Sacerdotes se celebrara en cada diócesis en la fiesta del Sagrado Corazón, o en otra fecha más acorde con las necesidades y costumbres pastorales del lugar. Un día para rezar por los sacerdotes, para que vivan «cada vez más en conformidad con el corazón del Buen Pastor».

Recordando la Exhortación Apostólica Pastores Dabo Vobis, el Papa Wojtyla recordó cómo «la nueva evangelización» tiene «necesidad de nuevos evangelizadores y éstos son los sacerdotes, que se comprometen a vivir su ministerio como un camino específico hacia la santidad». Y habló del «deber de esforzarse por la santidad, de ser ‘ministros de la santidad’ para los hombres y mujeres confiados a nuestro servicio pastoral».

Pastores con olor a oveja
Eso de ser «pastores con olor a oveja», «pastores en medio del rebaño» fue, pues, la expresión del Papa Francisco, que resume eficazmente su exhortación a los sacerdotes. Lo expresó desde su primera Misa Crismal como Pontífice, en 2013. Indica concretamente la cercanía a las personas que están llamadas a expresar, incluso en las periferias existenciales de nuestro tiempo.

Emocionante, de nuevo, entre sus intervenciones, la Carta que el 4 de agosto de 2019 el Papa Francisco había enviado a los sacerdotes con motivo del 160 aniversario del Santo Cura de Ars, patrón de los párrocos del mundo. Allí destacó, como ha hecho en otras ocasiones, la importancia de volver a la primera llamada, a la memoria de la vocación, de ese paso del Señor por la vida. Allí también destacó, como exhortación específica, precisamente la de la cercanía a las personas:

«Nada es tan urgente como estas cosas: la proximidad, la cercanía, estar cerca de la carne del hermano que sufre. ¡Qué bueno es el ejemplo de un sacerdote que se acerca y no se aleja de las heridas de sus hermanos! Un reflejo del corazón del pastor que ha aprendido el sabor espiritual de sentirse uno con su pueblo; que no olvida que salió de él y que sólo sirviéndole encontrará y podrá explicar su identidad más pura y plena, lo que le permite desarrollar un estilo de vida austero y sencillo, sin aceptar privilegios que no tengan el sabor del Evangelio; porque «eterna es su misericordia».

El sacerdocio ministerial: una consecuencia del sacerdocio bautismal
Un recordatorio que se repitió varias veces a lo largo del pontificado. También recientemente el Papa se ha dirigido a los sacerdotes. Al celebrar este año la misa de ordenación sacerdotal de nueve diáconos en la 58ª Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, les exhortó, en efecto, a ser pastores que «van con el pueblo de Dios: a veces delante, en medio, detrás del rebaño, pero siempre allí, con el pueblo de Dios». Con cuatro modos fundamentales de cercanía: con Dios, con el obispo, entre los hermanos y con el pueblo. Y de nuevo, dispensadores del perdón, «sacerdotes del pueblo, no clérigos del Estado», «no empresarios», porque el sacerdocio no es una carrera, sino un servicio.

Hace tan solo unos días, en una audiencia con la comunidad sacerdotal de San Luis de los Franceses, el Papa volvió a tratar el tema del sacerdocio, exhortando a sustituir los «sueños de grandeza» de los «sacerdotes superman» por los sueños de «una Iglesia enteramente al servicio», abandonando toda ambición de «autoafirmación», para poner a «Dios y al pueblo» en el centro de las preocupaciones cotidianas, sin distraerse con críticas y charlas que corren el riesgo de transformar a los sacerdotes en «solterones». Arraigado en Cristo, también les invitó a tener sentido del humor que «es una de las características de la santidad, como señalé -dijo- en la Exhortación Apostólica sobre la santidad, Gaudete et exsultate.

«Me preocupa cuando la gente hace reflexiones, pensamientos sobre el sacerdocio, como si fuera una cosa de laboratorio: este sacerdote, aquel otro sacerdote… No se puede reflexionar sobre el sacerdote fuera del pueblo santo de Dios. El sacerdocio ministerial es una consecuencia del sacerdocio bautismal del santo pueblo fiel de Dios. Esto no debe olvidarse. Si piensas en un sacerdocio aislado del pueblo de Dios, eso no es un sacerdocio católico, no; ni tampoco un sacerdocio cristiano».

La cercanía al pueblo del que se procede, que no se puede olvidar: dos aspectos profundamente unidos, por tanto, en la vida sacerdotal, hasta el punto de que el Papa volvió a subrayar: «El Señor le dice a David: ‘Te he elegido de la parte de atrás del rebaño’, de ahí».

Y también ayer, en el encuentro con la comunidad del Seminario Regional «Pío XI», el Pontífice señaló a San José como modelo inspirador de la formación sacerdotal. Asimismo puso en guardia contra la rigidez, que «es una de las manifestaciones del clericalismo», «una perversión del sacerdocio». A continuación, volvió al corazón de su exhortación a estar con el rebaño, porque «el verdadero pastor no se separa del pueblo de Dios».

Debora Donnini (Vatican News)
Imagen de archivo: El Papa confiesa a un joven en la Plaza de San Pedro

El Papa pide formar a las familias para que comprendan su compromiso eclesial

El Pontífice envía un video mensaje a los participantes del Foro “¿Hasta dónde hemos llegado con Amoris laetitia? Estrategias para la aplicación de la exhortación apostólica del Papa Francisco» organizado por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida.

Ciudad del Vaticano, 9 de junio 2021.- Entre saludos y agradecimientos por la iniciativa al Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, el Papa Francisco ha comenzado su video mensaje dirigido a los participantes del Foro “¿Hasta dónde hemos llegado con Amoris laetitia? Estrategias para la aplicación de la exhortación apostólica del Papa Francisco», que pretende estimular un discernimiento eclesial fecundo sobre el estilo y la finalidad de la pastoral familiar en la perspectiva de la nueva evangelización, cinco años después de la promulgación de la exhortación apostólica Amoris laetitia.

La exhortación Amoris laetitia, tal y como dice el Papa en su video mensaje, “es el fruto de una profunda reflexión sinodal sobre el matrimonio y la familia y, como tal, requiere un paciente trabajo de aplicación y una conversión misionera”. Es por ello que este Foro – puntualiza – “está en continuidad con el camino sinodal, que debe concretarse en las Iglesias locales y que requiere cooperación”.

De hecho, dice, dicho Foro “representa un momento esencial de diálogo entre la Santa Sede, las conferencias episcopales, los movimientos y las asociaciones familiares” y expresa su deseo de que “el Espíritu Santo lo convierta en un evento fecundo para la Iglesia, pastores y laicos juntos, para escuchar las necesidades concretas de las familias” y “ayude a emprender los procesos necesarios para renovar el anuncio de la Iglesia”.

La familia es hoy más que nunca un signo de los tiempos
El Papa también aclara que hoy más que nunca “la familia es un signo de los tiempos” y la Iglesia está invitada “a escuchar activamente a las familias” y al mismo tiempo “a involucrarlas como sujetos de la pastoral”, de hecho – dice – “es necesario dejar de lado cualquier idea de que la evangelización está reservada a una élite pastoral” pues como explica el Papa, “cada uno de los bautizados es agente evangelizador».

En este sentido, Francisco asegura que para llevar el amor de Dios a las familias y a los jóvenes necesitamos la ayuda de las propias familias, de su experiencia concreta de vida y de comunión: “Necesitamos cónyuges junto a los pastores, para caminar con otras familias, para ayudar a los más débiles, para anunciar que, también en las dificultades, Cristo se hace presente en el sacramento del matrimonio para dar ternura, paciencia y esperanza a todos, en cualquier situación de la vida”.

El matrimonio tiene una misión en la edificación de la Iglesia
“El matrimonio, al igual que el sacerdocio, tiene una finalidad directa de construcción y dilatación del Pueblo de Dios y confiere a los cónyuges una misión particular en la edificación de la Iglesia”. Para el Papa, la familia es «Iglesia doméstica», es decir, ese lugar donde la presencia sacramental de Cristo actúa entre los esposos y entre los padres y los hijos y la corresponsabilidad en la misión llama, a los cónyuges y a los ministros ordenados, especialmente a los obispos, “a cooperar con fecundidad en el cuidado y la custodia de las Iglesias domésticas”. Dicho esto, el Papa Francisco pide a los pastores llamar a los matrimonios “que muchas veces están ahí, están listos, pero no son llamados”. “Si los llamamos – dice el Papa – a trabajar con nosotros, si les damos espacio, pueden brindar su aporte a la construcción del tejido eclesial”.

Ser conscientes del gran Don que se recibe con el Sacramento del matrimonio
Por último, el Papa pide a los participantes del Foro que es importante “hacer un esfuerzo especial para formar a los laicos, especialmente a los cónyuges y a las familias, para que comprendan mejor la importancia de su compromiso eclesial”. Pues – aclara – “muchas familias no son conscientes del gran don que han recibido en el Sacramento, signo eficaz de la presencia de Cristo que acompaña cada momento de su vida. Cuando una familia descubre plenamente este don, siente el deseo de compartirlo con otras familias, porque la alegría del encuentro con el Señor tiende a difundirse y genera otra comunión; es naturalmente misionera”.

Mireia Bonilla (Vatican News)

Francisco alienta al John 17 Movement: «¡El amor puede cambiar el mundo!»

A través de un video mensaje el Papa Francisco expresó su cercanía a los miembros del «John 17 Movement» reunidos en el Seminario de San José de Nueva York, con ocasión de un retiro especial sobre «Reconciliación Relacional, un Nuevo Camino para la Reconciliación de los Cristianos». El Pontífice subrayó los valores de amor y fraternidad que promueve este Movimiento y que son fundamentales para cambiar el mundo.

Ciudad del Vaticano, 9 de junio 2021.- La tarde del 9 de junio el Papa Francisco envió un video mensaje a los miembros del «John 17 Movement» reunidos en el Seminario de San José de Nueva York, con ocasión de un retiro especial sobre «Reconciliación Relacional, un Nuevo Camino para la Reconciliación de los Cristianos» (Jn 17,13-17).

Un evento que contó con la participación del Rector del Seminario, el Obispo James Massa y del Cardenal Joseph Tobin. En su video, el Santo Padre saludó a todos cordialmente y agradeció el compromiso de este Movimiento.
Descubrirnos hermanos: hijos de un mismo Padre.

«John 17 Movement es sobre el amor de quienes, alrededor de la mesa tomando un café cappuccino, almorzando o disfrutando de un helado, se descubren hermanos, no por el color de la piel, ni la nacionalidad, ni la procedencia, ni las diversas formas en las que viven su fe; sino como hijos de un mismo Padre», dijo Francisco, haciendo hincapié en que esta fraternidad nace incluso en lugares donde a causa de la pobreza y la guerra «no hay ni una mesa, ni un cappuccino, ni un helado para compartir», porque lo esencial del vínculo que nos une -añadió el Santo Padre- es que «somos hijos de un mismo Padre».

Asimismo, el Papa destacó que el amor no necesita de profundos conocimientos teológicos, aunque estos también sean necesarios:
“El amor es un encuentro de vida, primero con el Señor Jesús, con la persona de Jesús y de allí, de ese encuentro de amor, nace la amistad, la fraternidad, y la certeza de ser hijos del mismo Padre. La vida que se comparte y se entrega a un fin superior: ¡El amor puede cambiar el mundo! Todo nace de ahí, de un encuentro fraterno, el amor puede cambiar el mundo, pero primero nos cambia a nosotros mismos”.

Permanecer juntos en el amor para cambiar el mundo
Para Francisco es posible cambiar el mundo en el que vivimos si los cristianos «permanecemos juntos en el amor» ya que de esta manera, «podemos cambiarnos a nosotros mismos porque Dios es Amor».

En el video, el Pontífice lamenta que a causa de la actual pandemia no pudo encontrarse con el «John 17 Movement», tal y como estaba previsto hace algunos meses: «Ya nos encontraremos más adelante, ojalá lo hagamos pronto, antes de fin de año», aseveró.

Compartir la vida y el amor fraterno
Antes de despedirse, el Papa exhortó a todos a seguir caminando juntos compartiendo la vida y el amor fraterno:
“John 17 Movement y el testimonio que han compartido conmigo cada vez que nos hemos encontrado, me da esperanza, y me da alegría. Como dice Joe Tosini, el amor es lo más importante del mundo y sin embargo ¡nadie enseña cómo amar! Amas o no amas, pero el amor que se hizo carne, el amor que dio su vida por nosotros, ese es el camino”

Finalmente, Francisco puso en guardia sobre el riesgo de confundir el amor «con una especie de filosofía platónica e idealista».

«El amor es concreto, el amor da la vida por los demás, como Jesús la dio por nosotros. Tal vez porque el amor no se enseña, ¡se vive! ¡Ustedes nos están enseñando esto… Viviéndolo!», concluyó el Papa pidiendo a los integrantes de este Movimiento que no se olviden de rezar por él, «porque este trabajo no es nada fácil», puntualizó sonriendo.

Origen del «John 17 Movement»
El John 17 Movement comenzó en 2013 cuando el pastor pentecostal Joe Tosini -según relata él mismo- se despertó en la madrugada con un fuerte deseo de rezar por el recién elegido Papa Francisco. Al no ser un católico, esto le sorprendió mucho, pero también presintió que un día se encontraría con el Pontífice y comenzaría a trabajar con él por la unidad de la Iglesia.

Desde entonces inició un camino de diálogo y fraternidad entre el Movimiento y la Iglesia católica en favor de la cultura del encuentro, que busca siempre tender puentes humanos y nunca muros.

Sofía Lobos (Vatican News)

En junio, el Papa invita a contemplar la belleza del matrimonio

El Santo Padre dedica su intención de oración del mes de junio a la belleza del matrimonio, un viaje comprometido de toda la vida en el que “la esposa y el esposo no están solos; los acompaña Jesús”. En el video Francisco invita a rezar “por los jóvenes que se preparan para el matrimonio con el apoyo de una comunidad cristiana”: para que “crezcan en el amor con generosidad, fidelidad y paciencia”.

Ciudad del Vasticano, 2 de junio 2021.- El Santo Padre muestra la belleza del matrimonio: “Casarse y compartir la vida es algo hermoso”. Así lo afirma en el mensaje contenido en El Video del Papa de mes de junio, publicado hoy con la intención de oración que el Francisco confía a toda la Iglesia a través de la Red Mundial de Oración del Papa. El video de este mes inicia con una pregunta: “¿Es cierto eso que dicen algunos, que los jóvenes no quieren casarse, especialmente en estos tiempos tan duros?”.

Casarse es un viaje comprometido
El Santo Padre afirma que: “Casarse y compartir la vida es algo hermoso. Es un viaje comprometido, a veces difícil, a veces complicado, pero vale la pena animarse. Y en este viaje de toda la vida, la esposa y el esposo no están solos; los acompaña Jesús”.

“El matrimonio no es sólo un acto ‘social’; es una vocación que nace del corazón, es una decisión consciente para toda la vida que necesita una preparación específica”

Después de pedir que no se olvide nunca este concepto porque “Dios tiene un sueño para nosotros, el amor, y nos pide que lo hagamos nuestro”.

Hagamos nuestro el amor que es el sueño de Dios
Y pide que “recemos por los jóvenes que se preparan para el matrimonio con el apoyo de una comunidad cristiana”:
“Para que crezcan en el amor, que crezcan en el amor con generosidad, fidelidad y paciencia. Porque para amar hace falta mucha paciencia. Pero vale la pena, ¿eh?”.

Tendencias mundiales del matrimonio
Cabe destacar que la tasa de matrimonios, según algunos datos, viene bajando notablemente desde 1972. Por ejemplo, en países como Estados Unidos, ha llegado a los puntos más bajos desde que se tienen registros. En muchos países, además, el descenso de las tasas de matrimonio ha ido acompañado de un aumento de la edad a la que se contrae matrimonio (el promedio en Suecia, por ejemplo, hoy se acerca a los 34 años). Y en cuanto a las familias, no sólo se observa que la proporción de hijos nacidos fuera del matrimonio ha aumentado considerablemente en casi todos los países de la OCDE, sino que se ha multiplicado el número de divorcios, que en unos países afectan a más de la mitad de los matrimonios. Además, el confinamiento por la pandemia, en muchos casos, supuso tensión y conflictos familiares y ha hecho de la convivencia una tarea más ardua de lo acostumbrado.

Año especial dedicado a la familia
El Video del Papa de este mes de junio sobre el matrimonio llega en un momento muy oportuno. En la fiesta de la Sagrada Familia del año pasado, Francisco había convocado un Año especial dedicado a la familia, y éste acaba de comenzar el pasado 19 de marzo con el lema: “El amor familiar: vocación y camino de santidad”. Se trata de una convocatoria que coincide con el quinto aniversario de la encíclica Amoris laetitia y con el tercero de la exhortación apostólica Gaudete et exsultate, lo cual enmarca la intención de este mes en la vocación al amor que cada persona tiene desde el lugar que ocupa dentro de su hogar. Además, acompaña a otro importante acontecimiento: el año de San José, que durará hasta el próximo 8 de diciembre.

Preparación específica al matrimonio
“Preparar a los jóvenes y a los novios a una verdadera y propia vocación, y no sólo a la celebración de una boda, es una prioridad”. Así lo comentó la subsecretaria del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, la profesora Gabriella Gambino. Quien añadió:

“Recomenzar desde el significado del Bautismo para llegar a comprender la presencia de Cristo en la vida cotidiana de los novios, primero, y de los esposos, después, es indispensable para infundir en los jóvenes la certeza de que su propio proyecto familiar es la respuesta a una llamada y que este proyecto es posible”

Y en “una sociedad secularizada que ya no cree en el matrimonio, concluye, es fundamental proclamar la fuerza y el poder del sacramento como vocación, para mostrar que las relaciones familiares pueden tener un valor salvífico para las personas y ser un camino de santidad. Se trata de llevar concretamente a Cristo a la vida de las familias”.

Comentario del Padre Frédéric Fornos
Por su parte, el Padre Frédéric Fornos, Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, observó que, “el Papa destaca en esta intención de oración la belleza del matrimonio y manifiesta el deseo de que los jóvenes que se preparan para el sacramento cuenten con ‘el apoyo de una comunidad cristiana’. Pues el matrimonio es una vocación, una respuesta a la llamada del Señor, o sea que la decisión de casarse y de crear una familia es fruto del discernimiento. Dejarse llevar por el sueño que Dios tiene para nosotros, el amor, pide apoyo y acompañamiento de la comunidad”. Y como dice Francisco a los jóvenes que se preparan al matrimonio:

“‘Para amar hace falta mucha paciencia’, pero en este viaje de toda la vida, Jesús, rostro del amor del Padre, los acompaña. Hagamos nuestro ese sueño de Dios para crecer en el amor y apostar al viaje comprometido del matrimonio y la familia en este año especial de San José”

Vatican News

El Papa recuerda a Gregorio Pedro XX: «Con él estuve cerca del pueblo armenio»

Francisco envió un mensaje con motivo del funeral, que tuvo lugar esta mañana, del Patriarca de Cilicia de los armenios católicos, fallecido el pasado 25 de mayo: «Fueron muchos los momentos especiales que compartimos juntos, que me permitieron estar cerca de él», escribe el Papa. En representación del Pontífice, ha participado en el funeral el cardenal Mario Zenari, nuncio apostólico en Siria.

Ciudad del Vaticano, 29 de mayo 2021.- Esta mañana tuvo lugar el solemne funeral del jefe de la Iglesia católica armenia, el patriarca Gregorio Pedro XX Ghabroyan, fallecido en Beirut el pasado martes a la edad de 86 años. Llevaba unos meses enfermo. En representación del Papa, participó en el funeral el cardenal Mario Zenari, nuncio apostólico en Siria, quien leyó el mensaje de Francisco dirigido a monseñor Boutros Marayati, ahora administrador de la Iglesia Patriarcal de Cilicia de los Armenios.

La ceremonia, que se celebró en la catedral católica armenia de San Elías y San Gregorio el Iluminador ubicada en la capital libanesa, fue presidida por monseñor Marayati, mientras que la homilía corrió a cargo de monseñor Kevork Assadourian, obispo auxiliar de Beirut del Patriarcado Católico Armenio, colaborador desde hace mucho tiempo de Gregorio Pedro XX.

La «bendición especial»
En su mensaje, el Papa recuerda algunos momentos compartidos con «su querido hermano en Cristo», el Patriarca de Cilicia de los Armenios, empezando por su elección en el verano de 2015, «antes de aceptar quiso pedirme una bendición especial, para poder gobernar la Iglesia Patriarcal a pesar de su ya avanzada edad», escribe el Santo Padre. «El 7 de septiembre de 2015 concelebramos la Eucaristía en Roma, en la que le fue concedida la Ecclesiastica Communio: sostuvimos juntos en alto el Cuerpo y la Sangre de Cristo, signo visible de que el fundamento de todo servicio en la Iglesia es la adhesión y la conformación a Cristo, Crucificado y Resucitado.

En 2016 estuvo conmigo durante el Viaje Apostólico a Armenia, en particular cuando visité la Catedral del Ordinariato para los Fieles Católicos Armenios de Europa del Este, en Gyumri, y junto a mis hermanos Obispos del Sínodo de la Iglesia Patriarcal. En 2018, con motivo de la inauguración de la estatua de San Gregorio de Narek, en los Jardines Vaticanos».

La adhesión del Patriarca a la llamada de Dios para seguirle
La cercanía con el patriarca -continúa explicando Francisco- fue también una oportunidad de acercamiento al pueblo armenio, «que tanto ha sufrido a lo largo de la historia, pero que siempre ha permanecido fiel a su profesión de fe en Cristo Salvador.» A continuación, el Papa recuerda las diversas iniciativas de solidaridad apoyadas por Gregorio Pedro XX «en favor de las poblaciones más probadas, especialmente en Siria y Líbano» y su compromiso con «la apertura del proceso de beatificación y canonización de su iluminado predecesor, el siervo de Dios cardenal Gregorio Pedro XV Agagianian.» Últimamente -escribe el Pontífice- constatando la pérdida de sus fuerzas físicas, «con un sentido de responsabilidad se preguntó con gran conciencia si todavía era capaz de dirigir la Iglesia armenia como Patriarca: el Señor le respondió, pronunciando por última vez la llamada a seguirle».

Francisco concluyó su mensaje encomendando el alma del difunto a la misericordia de Dios con la certeza de que será acompañada al Cielo por «las oraciones de intercesión de la Santísima Madre de Dios María, San Gregorio el Iluminador y San Gregorio de Narek, junto con todos los mártires y santos armenios».

Cardenal Sandri: «En él espíritu de paternidad y aguda inteligencia»
Tras la lectura del mensaje del Papa, el nuncio apostólico en el Líbano, monseñor Joseph Spiteri, leyó el mensaje de condolencia del cardenal Leonardo Sandri. El Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales recuerda el «espíritu de paternidad y guía del Patriarca, vivido dentro de una personalidad de aguda inteligencia, tanto en la reflexión como en la administración, capaz de tejer relaciones a distintos niveles y cuidadoso custodio del legado espiritual dejado por sus predecesores».

De los numerosos encuentros que mantuvo con el Patriarca de Cilicia de los armenios católicos, el cardenal menciona dos en el texto: los del 3 de marzo de 2012 en Francia y el 24 de septiembre de 2015 en Armenia para la consagración de dos iglesias.

«Al comienzo del rito de consagración del lugar sagrado -escribe el cardenal Sandri-, el obispo ‘llama’ con la cruz a las puertas del templo, para que se abran de par en par y acojan al santo pueblo de Dios para celebrar los misterios divinos. En esas dos ocasiones, uniendo nuestras manos en torno a la Cruz, realizamos ese rito: ahora, por un lado, sentimos la necesidad de que nuestra oración ‘llame’ a las puertas del corazón de Dios, para que acoja y conceda el descanso eterno a nuestro hermano y padre. Por otra parte, todos estamos llamados a tomar la Cruz en nuestras manos y sobre nosotros mismos, como supo hacer el Patriarca Gregorio Pedro XX en estos meses de progresivo debilitamiento, y dejar que nos lleve cada día más al encuentro con el Señor a lo largo de nuestra peregrinación terrenal».

Tenía un amor especial por los pobres
Asimismo, en su homilía, monseñor Assadourian subrayó de manera particular la dedicación del Patriarca a los pobres «como lo demuestran la ayuda y la cercanía que ha querido demostrar, lejos de los focos, en favor de las familias pobres, especialmente en estos dos últimos años en los que el Líbano vive condiciones económicas y sociales insostenibles».

«En los últimos días -continuó- ni siquiera la enfermedad que le aquejaba pudo frenar la prosecución de su trabajo. Incluso en su cama de hospital siguió gestionando, organizando y convocando reuniones para tratar de satisfacer las necesidades de su Iglesia y de su pueblo».

Estuvieron presentes en el funeral los obispos y el clero de la Iglesia católica armenia, representantes de las Iglesias católica y ortodoxa del Líbano, entre ellos el patriarca de Antioquía de los maronitas, el cardenal Béchara Boutros Raï, el patriarca de la Gran Casa de Cilicia de los armenios, Aram I, y el patriarca de la Iglesia católica siria, Yousef Younan. También estuvo presente un representante del Presidente de la República del Líbano, así como representantes del mundo político, diplomático y civil del país. La ceremonia de entierro tendrá lugar en la sede patriarcal del Convento de Nuestra Madre en Bzommar, donde Gregorio Pedro XX será enterrado en el cementerio reservado a los patriarcas armenios.

Adriana Masotti

El Papa: gracias hermana Norma, ángel de los migrantes entre EEUU y México

El Papa envió un vídeo mensaje dirigido a la misionera de Jesús y directora de la Catholic Charities en el Valle del Río Grande. La organización ha acogido a más de 20.000 personas a lo largo de los años y trabaja para reunir a las familias separadas en la frontera. El Papa Francisco: «Gracias por acoger a quienes huyen de verdaderos infiernos sociales».

Ciudad del Vaticano, 28 de mayo 2021.- Cinco veces dice «gracias» el Papa Francisco en un video mensaje a la hermana Norma Pimentel, misionera de Jesús y directora de Catholic Charities en el Valle del Río Grande, la frontera entre México y Estados Unidos, donde llegan cada día cientos de miles de migrantes de América Latina. Y es precisamente la acogida y el cuidado de numerosos hombres y mujeres, niños, ancianos y familias separadas, que huyen de una realidad de penuria y pobreza y buscan una vida mejor, lo que fundamenta la misión de la hermana Norma, basada en el principio evangélico de «fui forastero y me acogisteis».

«Gracias por su equipo»
Precisamente por esta labor de fe y humanitaria, el Papa quiso agradecer a la religiosa con un mensaje de vídeo en respuesta a una carta que la hermana Pimentel había enviado al Pontífice el pasado 3 de mayo.

«Gracias por lo que usted y todo su equipo están haciendo», dice el Pontífice, en el clip en español. «Gracias por acogerlos, por recibir a estos migrantes que vienen buscando una vida mejor, vienen a progresar, otros vienen huyendo de verdaderos infiernos sociales. Gracias hermana, gracias por tu equipo».

Los migrantes: acogidos, protegidos, acompañados e integrados.
El Papa Francisco reiteró los cuatro verbos sobre los que debe articularse la respuesta común a la emergencia migratoria: «Acoger, proteger, acompañar e integrar.» «Los migrantes deben ser acogidos, es decir, deben ser protegidos, deben ser acompañados y deben ser integrados», subraya el Papa. Y vuelve a dar las «gracias» a la hermana Norma Pimentel y a su equipo «por lo que hacen con todos los migrantes que vienen a pedir ayuda para vivir con más dignidad.» «Los acompaño desde aquí, rezo por vosotros y por todas las personas que los acompañan en este trabajo», concluyó Francisco. «Que Dios te bendiga… Que Dios te bendiga mucho».

En primera línea en el Valle del Río Grande
La hermana Pimentel es un rostro familiar en Estados Unidos, conocido como el «ángel» de los migrantes. Con sus sandalias en los pies, su pelo blanco y corto, su hábito de misionera. En las redes sociales -donde es muy activa- se la puede ver lidiando con niños y mujeres embarazadas, o dialogando con Obispos, magistrados y jueces federales. Durante tres décadas ha estado en primera línea para apoyar a los refugiados y migrantes en esa franja de tierra que separa Texas de México, donde tantos han encontrado la muerte a lo largo de los años, como demuestra la imagen -tan dramática que ha quedado grabada en la memoria colectiva- del padre que se ahogó en el río con su hija pequeña en junio de 2019.

Comidas calientes y ropa limpia para los desplazados
Desde 2015, la hermana Norma ha sido directora ejecutiva de «Caridades Católicas del Valle del Río Grande», una organización asociada a Caritas Internationalis, abierta en la Iglesia Católica del Sagrado Corazón.

Entre esas cuatro paredes, hasta ahora -informa el sitio web oficial- se ha acogido a más de 23 mil personas vulnerables. La monja dirige los esfuerzos para proporcionar refugio y albergue las 24 horas del día, para ofrecer una comida caliente incluso a 300 personas a la vez o la oportunidad de ducharse y cambiarse de ropa limpia. El centro también distribuye medicamentos y otro tipo de asesoramiento o ayuda de emergencia a todos aquellos que luego desean continuar su viaje. A veces todo lo que estas personas necesitan es un poco de consuelo.

La alegría de ver a las familias reunidas
Un consuelo que la Hermana Norma nunca deja de proporcionar, incluso cuando parece que le faltan las fuerzas. Todos los días, relató la religiosa en una entrevista con Vatican News, llegan autobuses llenos de migrantes. A menudo son familias separadas en la frontera que los voluntarios intentan reunir, yendo a buscar números, contactos, documentos. «Es una experiencia increíble poder estar presente con estas familias que han sufrido tanto, han experimentado la pérdida de sus hijos, sin saber si los volverían a ver, y los niños llorando y de repente juntos de nuevo y experimentar con ellos ese momento de alegría y gracia que Dios les ha reunido. Que formemos parte de esto es magnífico», dijo la hermana Pimentel en la entrevista.

Entre las personas más influyentes de 2020 según la revista Time
El trabajo realizado por la misionera fue también el centro de un cortometraje, titulado «Oh Mercy», dedicado a la crisis migratoria y filmado en el campo de refugiados mexicano de Matamoros, donde la hermana Norma presta sus servicios. Por su compromiso, el año pasado la revista Time la incluyó en su lista de las cien personas más influyentes de 2020.

Salvatore Cernuzio

El Papa: El carisma de Santo Domingo inspiración para llegar a las periferias

Carta del Santo Padre a Fray Gerard Francisco Timoner, O.P., Maestro General de la Orden de Predicadores, con motivo del VIII centenario de la muerte de Santo Domingo de Caleruega.

Ciudad del Vaticano, 24 de mayo 2021.- “Ojalá que la celebración del Año Jubilar derrame abundantes gracias sobre los Frailes Predicadores y sobre toda la Familia dominica, e inaugure una nueva primavera del Evangelio. Con gran afecto, encomiendo a todos los que participan en las celebraciones jubilares a la amorosa intercesión de Nuestra Señora del Rosario y de vuestro patriarca Santo Domingo”, lo escribe el Papa Francisco en la Carta dirigida a Fray Gerard Francisco Timoner, O.P., Maestro General de la Orden de Predicadores, con motivo del VIII Centenario de la muerte de Santo Domingo de Caleruega.

Gracias por la fecundidad espiritual de ese carisma y misión
En la misiva, el Santo Padre subraya que, entre los títulos atribuidos a santo Domingo destaca el de «Predicador de la Gracia» por su consonancia con el carisma y la misión de la Orden que fundó. “En este año, en el que se celebra el octavo centenario de la muerte de santo Domingo – afirma el Papa – me uno con agrado a los Frailes Predicadores para dar gracias por la fecundidad espiritual de ese carisma y de esa misión, que se manifiesta en la rica variedad de la familia dominica a lo largo de los siglos”.

Domingo respondió a la urgente necesidad de su tiempo

El Papa en oración en la tumba de Santo Domingo en Bolonia (1 de octubre de 2017)

El Papa Francisco citando la Exhortación Apostólica “Gaudete et Exsultate” señala que, Domingo respondió a la urgente necesidad de su tiempo no sólo de una predicación del Evangelio renovada y vibrante, sino también, igualmente importante, de un testimonio convincente de sus llamadas a la santidad en la comunión viva de la Iglesia. En el espíritu de toda auténtica reforma, trató de volver a la pobreza y la sencillez de la primitiva comunidad cristiana, reunida en torno a los apóstoles y fiel a sus enseñanzas. Al mismo tiempo, su celo por la salvación de las almas le llevó a constituir un cuerpo de predicadores comprometidos cuyo amor por la página sagrada y la integridad de la vida pudiera iluminar las mentes y calentar los corazones con la verdad vivificante de la palabra divina.

Domingo puede servir de inspiración a todos los bautizados
En nuestro tiempo, señala el Pontífice, caracterizado por grandes transformaciones y nuevos desafíos a la misión evangelizadora de la Iglesia, Domingo puede servir de inspiración a todos los bautizados, llamados, como discípulos misioneros, a llegar a todas las «periferias» de nuestro mundo con la luz del Evangelio y el amor misericordioso de Cristo. Hablando de las líneas temporales perennes de la visión y el carisma de Santo Domingo, el Papa Benedicto XVI nos recordaba que «en el corazón de la Iglesia debe arder siempre un fuego misionero».

Su testimonio de la misericordia fuente de inspiración
Asimismo, el Papa Francisco subraya la gran vocación de Domingo que era predicar el Evangelio del amor misericordioso de Dios en toda su verdad salvadora y su poder redentor. “Su testimonio de la misericordia de Cristo y su deseo de llevar el bálsamo que cura a los que vivían en la pobreza material y espiritual inspirarían más tarde la fundación de vuestra Orden y darían forma a la vida y al apostolado de innumerables dominicos en diferentes tiempos y lugares”. La unidad de la verdad y la caridad encontró quizás su máxima expresión en la escuela dominica de Salamanca, y en particular en la obra de Fray Francisco de Vitoria, que propuso un marco de derecho internacional enraizado en los derechos humanos universales. Esto, a su vez, proporcionó la base filosófica y teológica para el compromiso heroico de los frailes Antonio Montesinos y Bartolomé de Las Casas en América, y Domingo de Salazar en Asia, para defender la dignidad y los derechos de los pueblos nativos.

Los Capítulos, una forma de gobierno inclusivo
El celo de Santo Domingo por el Evangelio y su deseo de una vida auténticamente apostólica, afirma el Papa, le llevaron a subrayar la importancia de la vida en común. “Este ideal de fraternidad encontraría su expresión en una forma de gobierno inclusiva, en la que todos participaran en el proceso de discernimiento y toma de decisiones, de acuerdo con sus respectivas funciones y autoridades, a través del sistema de capítulos a todos los niveles”. Este proceso «sinodal» permitió a la Orden adaptar su vida y su misión a contextos históricos, siempre cambiantes, manteniendo la comunión fraternal.

El apostolado intelectual ha estimulado el encuentro entre fe y razón
Finalmente, el Santo Padre indica que, en el jubileo del nacimiento de santo Domingo a la vida eterna, quiero expresar de manera especial mi gratitud a los Frailes Predicadores por su extraordinaria contribución a la predicación del Evangelio a través de su exploración teológica de los misterios de la fe. “El apostolado intelectual de la Orden, sus numerosas escuelas e institutos de estudios superiores, su cultivo de las ciencias sagradas y su presencia en el mundo de la cultura han estimulado el encuentro entre la fe y la razón, alimentado la vitalidad de la fe cristiana y promovido la misión de la Iglesia de atraer las mentes y los corazones hacia Cristo”. También en este sentido no puedo sino renovar mi gratitud por la historia de la Orden de servicio a la Sede Apostólica, que se remonta al propio Domingo.

Durante mi visita a Bolonia hace cinco años, tuve la bendición de pasar unos momentos de oración ante la tumba de santo Domingo. Recé de manera especial por la Orden de Predicadores, implorando para sus miembros la gracia de la perseverancia en la fidelidad a su carisma fundacional y a la espléndida tradición de la que son herederos. Agradeciendo al santo todo el bien que sus hijos e hijas hacen en la Iglesia, pedí, como don especial, un aumento considerable de las vocaciones sacerdotales y religiosas.

El Papa: Peregrinos con Ignacio, un año para ir al mundo a ayudar a las almas

“Con la esperanza de que todos los que se inspiran en Ignacio y en la espiritualidad ignaciana puedan vivir realmente este año como una experiencia de conversión”, el Santo Padre impartió su bendición a los participantes en la Oración en línea del Año Ignaciano.

Ciudad del Vaticano, 23 de mayo 2021.- “Los bendigo de corazón, para que este año sea realmente una inspiración para ir al mundo a ayudar a las almas, viendo todas las cosas nuevas en Cristo”, lo dijo el Papa Francisco en su vídeo mensaje a los participantes en la Oración Internacional online, “Peregrinos con Ignacio”, con ocasión del Año Ignaciano.

El sueño de Dios para Ignacio no se centraba en él
En su mensaje, el Santo Padre manifestó su alegría por participar en esta oración por el Año Ignaciano, al conmemorar la conversión de San Ignacio, con la esperanza de que todos los que se inspiran en Ignacio y en la espiritualidad ignaciana puedan vivir realmente este año como una experiencia de conversión. “En Pamplona, hace 500 años, todos los sueños mundanos de Ignacio se hicieron añicos en un momento. La bala de cañón, que le hirió, cambió el curso de su vida, y el curso del mundo. Las cosas aparentemente pequeñas pueden ser importantes. Esa bala de cañón también significó que Ignacio fracasó en los sueños que él tenía para su vida. Pero Dios tenía un sueño más grande para él. El sueño de Dios para Ignacio no se centraba en Ignacio. Se trataba de ayudar a las almas. Era un sueño de redención, un sueño de salir al mundo entero, acompañado de Jesús, humilde y pobre”.

La conversión es un asunto cotidiano

Asimismo, el Pontífice señaló que, la conversión es un asunto cotidiano; rara vez es de una vez por todas. La conversión de Ignacio comenzó en Pamplona, pero no terminó ahí. Durante toda su vida se convirtió, día a día, y esto qué significa: que durante toda su vida puso a Cristo en el centro. Y lo hizo a través del discernimiento. “El discernimiento no consiste en acertar siempre desde el principio, sino en navegar, en tener una brújula para poder emprender el camino que tiene muchas curvas y vueltas, pero dejarse guiar siempre por el Espíritu Santo, que nos va conduciendo al encuentro con el Señor”.

La conversión se hace siempre en diálogo
En esta peregrinación por la tierra, señaló el Papa Francisco, nos encontramos con otros, como lo hizo Ignacio en su vida. Esos otros son señales que nos ayudan a mantener el rumbo y que nos invitan a convertirnos cada vez de nuevo. Son hermanos, son situaciones. Y Dios nos habla también a través de ellos. Escuchemos a los demás. Leamos en las situaciones. Seamos postes indicadores para los demás, también nosotros mostrando el camino de Dios. La conversión se hace siempre en diálogo, en diálogo con Dios, en diálogo con los demás, en diálogo con el mundo.

Una inspiración para ir al mundo a ayudar a las almas
Finalmente, el Santo Padre les dijo a los participantes en la Oración Internacional que, reza para que todos los que se inspiran en la espiritualidad ignaciana puedan hacer este viaje juntos como una familia ignaciana. Y rezo para que muchos otros lleguen a descubrir la riqueza de esta espiritualidad que Dios dio a Ignacio. Y luego el Papa les impartió la bendición de corazón, para que este año sea realmente una inspiración para ir al mundo a ayudar a las almas, viendo todas las cosas nuevas en Cristo. Y también una inspiración para dejarnos ayudar. Ninguno se salva solo: o nos salvamos en comunidad o no nos salvamos. Ninguno le enseña al otro el camino, sólo Jesús nos enseñó el camino. Nosotros nos ayudamos a encontrar y a seguir este camino mutuamente.