Francisco en la Misa del Gallo: »¿Permito a Dios que me quiera?»

Ciudad del Vaticano, (VIS).- El Papa Franciso presidió en la basílica de San Pedro la Santa Misa del Gallo en la solemnidad de la Natividad del Señor 2014. En el curso de la celebración eucarística, después de la lectura del Santo Evangelio, el Papa pronunció la siguiente homilía:

 

Gallo 1

 

''El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban tierras de sombras y una luz les brilló''. ''Un ángel del Señor se les presentó (a los pastores): la gloria del Señor los envolvió de claridad''. De este modo, la liturgia de la santa noche de Navidad nos presenta el nacimiento del Salvador como luz que irrumpe y disipa la más densa oscuridad. La presencia del Señor en medio de su pueblo libera del peso de la derrota y de la tristeza de la esclavitud, e instaura el gozo y la alegría.

 

También nosotros, en esta noche bendita, hemos venido a la casa de Dios atravesando las tinieblas que envuelven la tierra, guiados por la llama de la fe que ilumina nuestros pasos y animados por la esperanza de encontrar la ''luz grande''. Abriendo nuestro corazón, tenemos también nosotros la posibilidad de contemplar el milagro de ese niño-sol que, viniendo de lo alto, ilumina el horizonte.

 

El origen de las tinieblas que envuelven al mundo se pierde en la noche de los tiempos. Pensemos en aquel oscuro momento en que fue cometido el primer crimen de la humanidad, cuando la mano de Caín, cegado por la envidia, hirió de muerte a su hermano Abel. También el curso de los siglos ha estado marcado por la violencia, las guerras, el odio, la opresión. Pero Dios, que había puesto sus esperanzas en el hombre hecho a su imagen y semejanza, aguardaba pacientemente. Dios esperaba. Esperó durante tanto tiempo, que quizás en un cierto momento hubiera tenido que renunciar. En cambio, no podía renunciar, no podía negarse a sí mismo. Por eso ha seguido esperando con paciencia frente a la corrupción de los hombres y de los pueblos. La paciencia de Dios. Qué difícil es entender esto: la paciencia de Dios con nosotros.

 

A lo largo del camino de la historia, la luz que disipa la oscuridad nos revela que Dios es Padre y que su paciente fidelidad es más fuerte que las tinieblas y que la corrupción. En esto consiste el anuncio de la noche de Navidad. Dios no conoce los arrebatos de ira y la impaciencia; está siempre ahí, como el padre de la parábola del hijo pródigo, esperando atisbar a lo lejos el retorno del hijo perdido; y todos los días, pacientemente. La paciencia de Dios.

 

La profecía de Isaías anuncia la aparición de una gran luz que disipa la oscuridad. Esa luz nació en Belén y fue recibida por las manos tiernas de María, por el cariño de José, por el asombro de los pastores. Cuando los ángeles anunciaron a los pastores el nacimiento del Redentor, lo hicieron con estas palabras: ''Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre''. La ''señal'' es precisamente la humildad de Dios, la humildad de Dios llevada hasta el extremo; es el amor con el que, aquella noche, asumió nuestra fragilidad, nuestros sufrimientos, nuestras angustias, nuestros anhelos y nuestras limitaciones. El mensaje que todos esperaban, que buscaban en lo más profundo de su alma, no era otro que la ternura de Dios: Dios que nos mira con ojos llenos de afecto, que acepta nuestra miseria, Dios enamorado de nuestra pequeñez.

 

Esta noche santa, en la que contemplamos al Niño Jesús apenas nacido y acostado en un pesebre, nos invita a reflexionar. ¿Cómo acogemos la ternura de Dios? ¿Me dejo alcanzar por él, me dejo abrazar por él, o le impido que se acerque? ''Pero si yo busco al Señor'' –podríamos responder–. Sin embargo, lo más importante no es buscarlo, sino dejar que sea él quien me busque, quien me encuentre y me acaricie con cariño. Ésta es la pregunta que el Niño nos hace con su sola presencia: ¿permito a Dios que me quiera?

 

Y más aún: ¿tenemos el coraje de acoger con ternura las situaciones difíciles y los problemas de quien está a nuestro lado, o bien preferimos soluciones impersonales, quizás eficaces pero sin el calor del Evangelio? ¡Cuánta necesidad de ternura tiene el mundo de hoy! Paciencia de Dios, cercanía de Dios, ternura de Dios.

 

La respuesta del cristiano no puede ser más que aquella que Dios da a nuestra pequeñez. La vida tiene que ser vivida con bondad, con mansedumbre. Cuando nos damos cuenta de que Dios está enamorado de nuestra pequeñez, que él mismo se hace pequeño para propiciar el encuentro con nosotros, no podemos no abrirle nuestro corazón y suplicarle: ''Señor, ayúdame a ser como tú, dame la gracia de la ternura en las circunstancias más duras de la vida, concédeme la gracia de la cercanía en las necesidades de los demás, de la humildad en cualquier conflicto''.

 

Queridos hermanos y hermanas, en esta noche santa contemplemos el misterio: allí ''el pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande''. La vio la gente sencilla, dispuesta a acoger el don de Dios. En cambio, no la vieron los arrogantes, los soberbios, los que establecen las leyes según sus propios criterios personales, los que adoptan actitudes de cerrazón. Miremos al misterio y recemos, pidiendo a la Virgen Madre: ''María, muéstranos a Jesús''.

 

 

Mensaje de Navidad: »Muchas lágrimas junto con las lágrimas del Niño Jesús»

Ciudad del Vaticano, (VIS).- Al mediodía del 25 de diciembre, solemnidad de la Natividad del Señor, el Papa pronunció desde el balcón central de la basílica vaticana el tradicional mensaje navideño que publicamos a continuación e impartió,al final,la bendición "Urbi et Orbi" :

 

''Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz Navidad!

 

Jesús, el Hijo de Dios, el Salvador del mundo, nos ha nacido. Ha nacido en Belén de una virgen, cumpliendo las antiguas profecías. La virgen se llama María, y su esposo José.

Son personas humildes, llenas de esperanza en la bondad de Dios, que acogen a Jesús y lo reconocen. Así, el Espíritu Santo iluminó a los pastores de Belén, que fueron corriendo a la cueva y adoraron al niño. Y luego el Espíritu guio a los ancianos Simeón y Ana en el templo de Jerusalén, y reconocieron en Jesús al Mesías. ''Mis ojos han visto a tu Salvador – exclama Simeón –, a quien has presentado ante todos los pueblos''.

 

Sí, hermanos, Jesús es la salvación para todas las personas y todos los pueblos.

 

A él, el Salvador del mundo, le pido hoy que guarde a nuestros hermanos y hermanas de Irak y de Siria, que padecen desde hace demasiado tiempo los efectos del conflicto que aún perdura y, junto con los pertenecientes a otros grupos étnicos y religiosos, sufren una persecución brutal. Que la Navidad les traiga esperanza, así como a tantos desplazados, prófugos y refugiados, niños, adultos y ancianos, de aquella región y de todo el mundo; que la indiferencia se transforme en cercanía y el rechazo en acogida, para que los que ahora están sumidos en la prueba reciban la ayuda humanitaria necesaria para sobrevivir a los rigores del invierno, puedan regresar a sus países y vivir con dignidad. Que el Señor abra los corazones a la confianza y otorgue la paz a todo el Medio Oriente, a partir la tierra bendecida por su nacimiento, sosteniendo los esfuerzos de los que se comprometen activamente en el diálogo entre israelíes y palestinos.

 

Que Jesús, Salvador del mundo, custodie a cuantos están sufriendo en Ucrania y conceda a esa amada tierra superar las tensiones, vencer el odio y la violencia y emprender un nuevo camino de fraternidad y reconciliación.

 

Que Cristo Salvador conceda paz a Nigeria, donde se derrama más sangre y demasiadas personas son apartadas injustamente de sus seres queridos y retenidas como rehenes o masacradas. También invoco la paz para otras partes del continente africano. Pienso, en particular, en Libia, el Sudán del Sur, la República Centroafricana y varias regiones de la República Democrática del Congo; y pido a todos los que tienen responsabilidades políticas a que se comprometan, mediante el diálogo, a superar contrastes y construir una convivencia fraterna duradera.

 

Que Jesús salve a tantos niños víctimas de la violencia, objeto de tráfico ilícito y trata de personas, o forzados a convertirse en soldados; niños, tantos niños que sufren abusos. Que consuele a las familias de los niños muertos en Pakistán la semana pasada. Que sea cercano a los que sufren por enfermedad, en particular a las víctimas de la epidemia de ébola, especialmente en Liberia, Sierra Leona y Guinea. Agradezco de corazón a los que se están esforzando con valentía para ayudar a los enfermos y sus familias, y renuevo un llamamiento ardiente a que se garantice la atención y el tratamiento necesario.

 

El Niño Jesús. Pienso en todos los niños hoy maltratados y muertos, sea los que lo padecen antes de ver la luz, privados del amor generoso de sus padres y sepultados en el egoísmo de una cultura que no ama la vida; sean los niños desplazados a causa de las guerras y las persecuciones, sujetos a abusos y explotación ante nuestros ojos y con nuestro silencio cómplice; a los niños masacrados en los bombardeos, incluso allí donde ha nacido el Hijo de Dios. Todavía hoy, su silencio impotente grita bajo la espada de tantos Herodes. Sobre su sangre campea hoy la sombra de los actuales Herodes. Hay verdaderamente muchas lágrimas en esta Navidad junto con las lágrimas del Niño Jesús.

 

Queridos hermanos y hermanas, que el Espíritu Santo ilumine hoy nuestros corazones, para que podamos reconocer en el Niño Jesús, nacido en Belén de la Virgen María, la salvación que Dios nos da a cada uno de nosotros, a todos los hombres y todos los pueblos de la tierra. Que el poder de Cristo, que es liberación y servicio, se haga oír en tantos corazones que sufren la guerra, la persecución, la esclavitud. Que este poder divino, con su mansedumbre, extirpe la dureza de corazón de muchos hombres y mujeres sumidos en lo mundano y la indiferencia, en la globalización de la indiferencia. Que su fuerza redentora transforme las armas en arados, la destrucción en creatividad, el odio en amor y ternura. Así podremos decir con júbilo: ''Nuestros ojos han visto a tu Salvador''.

 

Con estos pensamientos, feliz Navidad a todos''.

En Navidad Jesús llama de nuevo al corazón de cada cristiano

El cuarto y último domingo de Adviento, con la Navidad ya a las puertas el Evangelio narra el anuncio del Ángel a María y el ''sí'' de la Virgen que hizo posible la Encarnación, la revelación de un misterio ''guardado en secreto desde la eternidad''. El Papa Francisco en el Ángelus del 21 de diciembre reflexionó con los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro sobre dos aspectos esenciales de la actitud de María como modelo para prepararse a la Navidad.

 

El primero es su actitud de fe, que consiste en escuchar la Palabra de Dios para abandonarse a ella con disponibilidad absoluta de mente y de corazón. ''En su “sí” lleno de fe -dijo el Santo Padre- María no sabe por cuáles caminos deberá aventurarse, ni qué dolores tendrá que sufrir, ni cuáles riesgos afrontar. Pero es consciente de que es el Señor quien lo pide y ella se fía totalmente de Él, se abandona a su amor. Ésta es la fe de María''.

 

Otro aspecto es la capacidad de la Madre de Cristo de reconocer el tiempo de Dios, enseñándonos así a comprender el momento favorable en que Jesús pasa por nuestra vida y pide una respuesta rápida y generosa.

 

''Y Jesús pasa -añadió el Papa- porque el misterio del nacimiento de Jesús en Belén, que históricamente aconteció hace más de dos mil años, acontece como evento espiritual, en el “hoy” de la Liturgia. El Verbo, que encontró morada en el seno virginal de María, en la celebración de la Navidad viene a llamar nuevamente al corazón de cada cristiano. Pasa y llama. Cada uno de nosotros está llamado a responder, como María, con un “sí” personal y sincero, poniéndonos completamente a disposición de Dios y de su misericordia, de su amor''.

 

''¡Cuántas veces Jesús pasa por nuestra vida -exclamó- Y cuántas veces nos manda un ángel. Y cuántas veces no nos damos cuenta, porque estamos tan ocupados, tan inmersos en nuestros pensamientos, en nuestros asuntos e incluso -en estos días- en nuestra preparación de la Navidad, que no nos damos cuenta de que Él pasa y llama a la puerta de nuestro corazón pidiendo acogida, pidiendo un “sí”, como el de María''.

 

''Un santo decía: “Tengo temor de que el Señor pase” . ¿Y sabéis de que tenía miedo ?-preguntó el Pontífice – De no darse cuenta y dejarlo pasar. Cuando sentimos en nuestro corazón: “Me gustaría ser más bueno, más buena; me he arrepentido de esto … Es el Señor que llama, que nos hace sentir las ganas de ser mejor, de estar más cerca de los demás, de Dios. Si lo sientes, ¡párate!. Allí esta el Señor. Y ve a rezar, y quizás a confesarte…Todo eso hace bien. Pero acuérdate, si sientes esas ganas de mejorar, es Él quien llama: no dejes que pase de largo''.

 

Francisco recordó también en el misterio de Navidad la presencia silenciosa de José y reiteró su ejemplo y el de María como invitación para recibir con total apertura a Jesús ''que por amor se hizo hermano nuestro y vino a traer al mundo la paz'' como anunciaron los ángeles a los pastores ''Paz en la tierra a los hombres que él ama''

 

''El regalo precioso de Navidad es la paz -acabó- y Cristo que es nuestra paz verdadera. llama a nuestros corazones para darnos la paz, la paz del alma. Abramos las puertas a Cristo''.

 

La parroquia en la Jornada de la Sagrada Familia

Una delegación de la parroquia de Santa María estará en la Jornada de la Sagrada Familia, cuyos principales actos en Madrid tienen como sede la Catedral de Santa María la Real de la  Almudena el próximo domingo 28 de diciembre con el lema “la alegría del Evangelio de la Familia” y presididos por el Arzobispo Mons. Carlos Osoro Sierra.

Quienes se hayan inscrito o se vayan a inscribir en el despacho de acogida tendrán que estar en la Almudena el día 28 a las siete de la tarde. También está prevista una salida conjunta desde la parroquia a las seis, una hora antes de nuestra participación en los actos.

A las 19,00 horas comenzará el rezo de Vísperas, que concluirá con la Bendición con el Santísimo y una bendición especial a todos los novios que quieran acercarse a la Catedral y participar en la celebración de la Fiesta de la Sagrada Familia. Desde la Diócesis se está impulsando el acompañamiento a los novios para ayudarles en el discernimiento y la formación antes de contraer el sacramento del Matrimonio, ya que se considera un paso fundamental para su posterior vivencia.

Orquesta-Sinfónica-y-Coro-JMJ

El Coro JMJ participará en los actos que se van a desarrollar en la Catedral de Santa María la Real de la Almudena. Lo hará acompañando con su música las Vísperas que se rezarán en esta jornada a partir de las 19,00 horas. .Y pondrá el punto final a la Jornada con un Concierto de Villancicos que empezará aproximadamente a las 20 hs.

El coro JMJ formado por 90 personas y, dirigido por Marina Makhmoutova, es fruto de la Jornada Mundial de la Juventud de 2011.

Monseñor Carlos Osoro preside la Misa

Osoro

El acto central será la celebración de una solemne Eucaristía, que dará comienzo a las 12,00 horas del domingo 28 de diciembre en el interior del templo catedral. Presidida por el Arzobispo de Madrid, en ella las familias serán las protagonistas. Así, un matrimonio acompañará la Cruz durante la procesión de entrada, portando velas que serán colocadas, junto con el Evangelio, delante del Misterio de Belén que durante estas fechas navideñas adorna el altar central de la Catedral. A continuación, una familia dirigirá unas palabras de saludo al Arzobispo, y durante el canto del Gloria un grupo de seis niños, vestidos de pastores, harán una ofrenda de flores ante el Misterio.

Los lectores de la Liturgia de la Palabra serán miembros de movimientos familiares de la diócesis y, después de la proclamación del Evangelio, una familia llevará el Evangeliario ante el Arzobispo para que sea venerada la Palabra de Dios.

Después de la homilía, Mons. Carlos Osoro procederá a realizar el escrutinio de confirmación del compromiso de la vida familiar, dirigido a todas las familias presentes en el templo catedralicio.

La oración de los fieles será realizada por distintos lectores, miembros de asociaciones y grupos familiares, y las ofrendas eucarísticas serán llevadas al altar también por una familia.

Al concluir la Eucaristía, una familia acompañará a Mons. Osoro hasta los pies del altar de la Virgen de la Almudena, Patrona de la diócesis, para poner el incienso en el pebetero antes de que el prelado inciense la imagen de la Virgen.

La Eucaristía, además, estará animada por el Coro de la Catedral de la Almudena, dirigido por el director y canónigo de la Catedral, D. Félix Castedo.

Esta Eucaristía de las familias será una ocasión única para rezar y dar gracias a Dios por el don del matrimonio, del amor, de la vida y de la familia.

El canal de Televisión 13tv retransmitirá esta celebración para toda España, dentro de un programa especial dirigido y presentado por el sacerdote Javier Alonso, que dará comienzo a las 11,30 horas.

Al finalizar la Eucaristía, los niños podrán disfrutar de una chocolatada en la Plaza de la Almudena y de otras actividades que darán un tono festivo y lúdico a la celebración.

Programa
Jornada de la Sagrada Familia – 28 de diciembre de 2014
"La alegría del Evangelio de la familia"

Sagrada Familia 3

–   24 Horas de Adoración al Santísimo Sacramento por la Familia  
    * Cripta de la Santa Iglesia Catedral de la Almudena. Desde las 19,00 horas del sábado 27 hasta las 19,00 horas del domingo 28

  Santa Misa presidida por el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Carlos Osoro Sierra, Arzobispo de Madrid 
    * S. I. Catedral de la Almudena. 12,00 horas

–  Vísperas, Bendición del Santísimo Sacramento y Bendición de los Novios 
  
  * S. I. Catedral de la Almudena, 19,00 horas

  Concierto de Navidad 
  
  * Orquesta Sinfónica y Coro de la JMJ, 20,00 horas

–  A partir de las 10,00 horas del domingo 28 y hasta las 19,00 horas 
     * Acogida y Bendición de cada familia por parte del Sr. Arzobispo

    * Recogida de una ofrenda para las familias más necesitadas

Celebraciones litúrgicas de Navidad en la Catedral de la Almudena

Madrid. Infomadrid, 23-12-2014.- La Catedral de Santa María la Real de la Almudena acogerá las celebraciones de la Navidad presididas por el Arzobispo de Madrid, Carlos Osoro Sierra.

Comenzarán mañana, miércoles 24 de diciembre, día de Nochebuena, con la celebración de la Misa de Gallo a las 24,00 horas. El día de Navidad, jueves 25 de diciembre, presidirá la solemne Misa de Navidad, a las 12,00 horas.

Ya en enero 2015, el jueves día 1, solemnidad de Santa María, Madre de Dios y Jornada Mundial de la Paz, presidirá la Eucaristía a las 12,00 horas. El martes 6 de enero, la Eucaristía de la Epifanía del Señor, que dará comienzo a las 12,00 horas. Y el domingo día 11 de enero, a las 12,00 horas, la Misa en la festividad del Bautismo del Señor, durante la cual impartirá el sacramento del bautismo a un grupo de niños.

El tradicional Belén que se expone todos los años en la Catedral se abrirá al público el próximo 25 de diciembre. Instalado en el atrio de entrada al templo catedral, podrá ser visitado hasta el 11 de enero de 2015 en horario de 10,00 a 14,00 y de 17,00 a 20,00 horas.

El Museo Catedral estará abierto a diario excepto los días de fiesta que preside la Eucaristía el Arzobispo. También estará cerrado mañana, miércoles 24 de diciembre.

Dios se hace hombre y regala su belleza

Madrid. Infomadrid, 23-12-2014.- “Dios se hace hombre y regala su belleza” es el título de la carta pastoral del Arzobispo de Madrid, Mons. Carlos Osoro Sierra, para esta semana. A continuación adjuntamos el texto íntegro de la misma:

            En Navidad celebramos que Dios se abaja, entra en la historia, se acerca a los hombres para regalarnos su Belleza, la que hace al hombre más humano, con el humanismo que Dios mismo nos revela para hacernos entender que somos imagen y semejanza de Dios. Él se hace pequeño para hacernos llegar la Belleza de Dios en el hombre y así construir el mundo tal y como Dios lo desea: un mundo más humano, más justo y más fraterno. La contemplación del Belén toca el corazón a todos los hombres, incluso a aquellos que dicen no creer, pues las realidades que evoca son un deseo en lo profundo del corazón de todas las personas de buena voluntad: paz, fraternidad, amistad, intimidad, que no es intimismo, salida a la búsqueda de los otros. En estos días, os invito a contemplar el Nacimiento de Belén: estoy seguro de que, si lo hacéis, los espacios de nuestra vida – descartar personas, tener acentos de insolidaridad, arrogancias que nos desunen, intolerancias que nos hacen no vivir el amor de quien toleró, siendo Dios, hacerse esclavo para salvar a todos- ciertamente desaparecerán. El Amor que se nos revela en el Niño de Belén anula todas las demás fuerzas que intentan sostener la vida del ser humano.

El Salmo 113 siempre me ha recordado la Navidad. ¿Por qué? Porque nos hace una pregunta evocadora: “¿Quién como el Señor, Dios nuestro, que se eleva en su trono y se abaja para mirar al cielo y a la tierra?”. Y es que el salmista, por una parte, canta la grandeza de Dios y, por otra, la inmensa cercanía que tiene con los hombres. Residiendo en lo alto, se inclina hacia abajo. Desciende para elevarnos a su altura. Algo indescriptible sucede en Navidad que los hombres no podemos explicar sólo con palabras, pero sí podemos vivir una experiencia que alcanza todas las dimensiones de nuestra vida. Encendemos luces, ponemos adornos, contemplamos el Belén, pero aún así no decimos todo lo que quisiéramos expresar con ello; es algo que nos sobrepasa, y siempre es sorprendente. Cada año, al llegar estas fiestas, a pesar de las circunstancias, o quizá por ellas mismas, crean en nuestra existencia recuerdos, preguntas, ansias, nostalgias, desvelos y deseos de iluminar el camino de los demás con la bondad, la paciencia, la alegría y la generosidad que se nos muestra en Belén.

Aunque sea por unos instantes, piensa y constata estas realidades: 1) La primera experiencia del hombre, sea creyente o no, es lo inmensamente grande e inconmensurable que es Dios, de tal manera que su distancia parece infinita. De ahí, quizá, ese parecer de unos y de otros tan diferente: ¿existe? ¿no existe? 2) Pero aparece al mismo tiempo la experiencia sorprendente. Un Dios que se hace hombre, que mira hacia abajo, desciende, se hace presente entre nosotros. Viene a la historia de los hombres. Y se hace niño. Aquél de quien procede todo lo creado, y que lo es todo, se inclina con tal profundidad y magnanimidad ante los hombres que llega a nacer en la miseria de un establo, símbolo de toda necesidad y de todo abandono de los hombres. ¡Qué importante es entrar en este observatorio! Él nos ve, y me ve. Y, más que mirar, que lo hace, su mirada se convierte en una obra excepcional, que nos transforma la vida y transforma el mundo. Él me toma de la mano y me ayuda a subir. Nada puede ser más sublime y más grande que el amor que se inclina de este modo, y que desciende y se hace dependiente. ¿No os habéis dado cuenta de que la gloria de Dios y la del hombre se hacen visibles cuando se abren los ojos del corazón en el Belén?  ¡No tengáis miedo! Os invito a todos a ver cómo amor y verdad, justicia y paz, reconciliación y perdón se dan cita en Belén de Judá.

La Navidad es la escuela para aprender a llevar la alegría del Evangelio, y para crear la cultura del encuentro. En esta escuela, el hombre aprende a construirse en la Belleza que Dios le dio, y a construir la historia con la Belleza de Dios. Hagamos tres contemplaciones ante el Belén y descubramos el mensaje de la Navidad: 1) Contemplar a Jesús para conocer a Dios y al hombre; 2) Contemplar a José para vivir en su fe; 3) Contemplar a María para unirnos a su “sí” a Dios y a su alegría.

1) Contemplar a Jesús para conocer a Dios y al hombre: quien era inaccesible se hace cercano, quien era invisible se muestra, el infinito se deja contener en el seno de la Virgen María, quien tiene todo poder se deja tomar por los brazos de una mujer y un varón. Nos muestra quién es Dios y quién es el hombre. En tiempo de desilusiones y desesperanzas, de quejas fundadas y desilusiones (y de injusticias) manifiestas, nos habla de nuestra vocación de eternidad, es decir, de nuestro parecido a Dios, de alcanzar la mirada de lo único que importa, que es saber quién soy y quién es Dios, es decir, tener el carnet de identidad auténtico que me hace pasear por este mundo teniendo y dando libertad, con hambre del amor de Dios.

2) Contemplar a José para vivir en su fe: Verlo con aquellos ojos clarividentes de fe, de tal modo que lo que está oculto a las ciegas miradas del mundo lo acepta simplemente, creyendo con todas las consecuencias en Dios: “no temas, el niño que va a nacer es el Hijo de Dios”. Hombres y mujeres de fe son imprescindibles para poder contemplar, como José, al indefenso y a todos los indefensos, para que así cesen todas las formas de violencia que tantos sufrimientos causan, y se apaguen todos los focos de tensión, buscando soluciones pacíficas y respetuosas. Como José, hombres y mujeres de fe, que siempre alienten iniciativas de diálogo y de reconciliación, que apoyen esfuerzos por la paz, que apuesten por crear un presente y un futuro sereno, que nos haga vivir como hermanos.

3) Contemplar a María para unirnos a su “sí” a Dios y a su alegría: La “llena de gracia”, la que solamente contiene en su vida a Dios, la que dio a Dios un “sí” absoluto ante la petición de que prestase la vida para dar rostro humano a Dios. Bendita entre las mujeres. Dichosa la que ha creído, porque lo que ha dicho el Señor se cumplirá. Tú, María, dijiste con valentía: “hágase en mí según tu palabra”. Y te dejaste hacer por su Palabra. Contigo, y como tú, queremos adorar al Señor y que sea Él quien colme nuestras expectativas y las ansias que tiene nuestro corazón. Ella, que lleva en su corazón el secreto de la Navidad, nos la haga conocer.

            Con gran afecto, os bendice

                                               +Carlos, Arzobispo de Madrid 

El Nacimiento y el árbol de Navidad son signos de luz y de esperanza

El Papa recibió en la Sala Clementina a una delegación de las provincias italianas de Verona y Catanzaro que este año han ofrecido  respectivamente al Vaticano el Belén con las figuras de terracota y el árbol de Navidad que decoran en estas fiestas la Plaza de San Pedro y que a partir de esta noche estarán iluminados y a la vista del público.

''Los valores del cristianismo -dijo Francisco- han fecundado la cultura, la literatura, la música y el arte de vuestras tierras y todavía hoy constituyen un patrimonio inapreciable que conservar y transmitir a las generaciones futuras. El Nacimiento y el árbol de Navidad, son signos navideños siempre sugestivos y amados por nuestras familias cristianas: recuerdan el misterio de la encarnación, el Hijo unigénito de Dios que se hizo hombre para salvarnos y la luz que Jesús trajo al mundo con su nacimiento. Pero tanto el Belén como el Árbol llegan al corazón de todos, también de los que no creen, porque hablan de fraternidad, de intimidad y de amistad, llamando a la humanidad de nuestra época a descubrir de nuevo la belleza de la sencillez, del compartir y de la solidaridad. Son una invitación a la unidad, a la concordia y a la paz; una invitación a hacer sitio, en nuestra vida personal y social, a Dios que no viene con arrogancia a imponer su potencia, sino que nos ofrece su amor omnipotente a través de la frágil figura de un Niño. El Belén y el Árbol traen, por lo tanto, un mensaje de luz, de esperanza y de amor''.

''El Mesías se hizo hombre y vino entre nosotros para disipar las tinieblas del error y del pecado, trayendo a la humanidad su luz divina. El mismo Jesús dirá: ''Yo soy la luz del mundo, el que me sigue no camina entre tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida''. Sigamos a esta Luz verdadera para no extraviarnos y para dar, a nuestra vez, luz y calor a todos los que atraviesan momentos de dificultad y oscuridad interior'', concluyó el Santo Padre.

El Papa el día de su 78 cumpleaños: «Jesús eligió venir al mundo en una familia»

Ciudad del Vaticano, (VIS).- La familia es el ''gran don que el Señor hizo al mundo desde el principio, cuando confirió a Adán y Eva la misión de multiplicarse y henchir la tierra. Ese don que Jesús confirmó y selló en su evangelio'', afirmó el Papa Francisco durante la audiencia general del miércoles 17 de diciembre en la primera catequesis dedicada al tema que desarrollará a lo largo del próximo año : la familia.

La proximidad de Navidad ilumina el misterio de la encarnación del Hijo de Dios que abre un capítulo nuevo en la historia universal del hombre y de la mujer. ''Y este nuevo inicio -recalcó – ocurre dentro de una familia, en Nazaret. Jesús nació en una familia..Podía haber venido de forma espectacular, como un guerrero o como un emperador… En cambio, no. Vino como un hijo a una familia''.

Dios quiso nacer ''en una familia humana que el mismo formó. Y la formó en una aldea remota de la periferia del Imperio Romano. No en Roma, que era la capital del Imperio, no en una gran ciudad, sino en una periferia, casi invisible, y además de mala fama. Lo recuerdan también los Evangelios con la frase: ''¿De Nazaret puede salir algo bueno?" Tal vez, en muchas partes del mundo -señaló Francisco – nosotros seguimos hablando así cuando escuchamos el nombre de algún lugar periférico de una gran ciudad. Y sin embargo, desde allí, desde la periferia del gran Imperio, inició la historia más santa y más buena, la de Jesús entre la humanidad''.

Jesús se quedó en esa periferia durante treinta años en los cuales ''no se habla de milagros o curaciones, de predicaciones, de multitudes que acuden. En Nazaret todo parece suceder "normalmente", de acuerdo con las costumbres de una familia judía piadosa y laboriosa…. Los Evangelios, en su sobriedad no dicen nada sobre la adolescencia de Jesús y dejan esta tarea a nuestra meditación afectuosa. El arte, la literatura, la música han recorrido este camino de la imaginación. Ciertamente, no es difícil imaginar cómo las madres podrían aprender de las atenciones de María por su Hijo. Y cuanto los padres podrían aprender del ejemplo de José, el hombre justo, que dedicó su vida a sostener y defender a su hijo y a su esposa – su familia – en los pasajes difíciles''. Por no hablar -exclamó el Papa- de cómo los niños pueden ser alentados por Jesús adolescente a entender la necesidad y la belleza de cultivar su vocación más profunda, y de soñar en grande''.

''Cada familia cristiana – como lo hicieron María y José – puede ante todo recibir a Jesús, escucharlo… protegerlo, crecer con El y así mejorar el mundo. Hagamos espacio en nuestros corazones y en nuestras jornadas al Señor. Lo mismo hicieron María y José, y no fue fácil: ¡cuántas dificultades tuvieron que superar! Y su familia no era falsa, no era una familia irreal. La familia de Nazaret nos llama -recapituló el Santo Padre- a redescubrir la vocación y la misión de la familia, de cada familia. Y, como sucedió en esos treinta años en Nazaret, lo mismo nos puede suceder a nosotros: hacer que sea normal el amor y no el odio, hacer que lo normal sea la ayuda mutua, no la indiferencia o la hostilidad. No es entonces una casualidad, que "Nazaret" signifique: ''La que custodia''. Desde entonces, cada vez que una familia custodia este misterio, aunque esté en la periferia del mundo, el misterio del Hijo de Dios se pone a la obra. Y viene para salvar el mundo''.

Cumpleaños 5

Al final de la audiencia, 2.500 personas bailaron la milonga al son del bandoneon en la Plaza de San Pedro para felicitar al Papa su 78 cumpleaños. La iniciativa ''Un tango para Francisco'' surgió en las redes sociales y, como se ha visto, miles de personas se adhirieron a ella. 

Biografía del Papa Francisco

El 17 de diciembre de 1936 nació en Buenos Aires Jorge Mario Bergoglio, el actual, desde el 13 de marzo de 2013, Papa Francisco.

El argentino Jorge Mario Bergoglio, SJ, hasta la tarde del miércoles del 13 de marzo de 2013, arzobispo de Buenos Aires (Argentina) y ordinario para los fieles de rito oriental residentes en la Argentina que no disponen de ordinario de rito propio, nació en Buenos Aires el 17 de diciembre de 1936. Estudió y se diplomó como técnico químico, pero después optó por el sacerdocio e ingresó en el Seminario de Villa Devoto. El 11 de marzo de 1958 pasó al noviciado de la Compañía de Jesús; cursó estudios humanísticos en Chile, y en 1963, de regreso a Buenos Aires, se licenció en Filosofía en la Facultad de Filosofía del Colegio Máximo San José, de San Miguel.

Entre 1964 y 1965 fue profesor de Literatura y de Psicología en el Colegio de la Inmaculada de Santa Fe, y en 1966 enseñó dichas materias en el Colegio del Salvador de Buenos Aires.

Desde 1967 hasta 1970 estudió Teología en la Facultad de Teología del Colegio Máximo San José, de San Miguel, en el que se licenció.

El 13 de diciembre de 1969 fue ordenado sacerdote.

En 1970-1971 realizó el tercer período de prueba en Alcalá de Henares (España), y el 22 de abril hizo su profesión perpetua.

Fue maestro de novicios en Villa Barilari, en San Miguel (1972-1973); profesor de Teología; consultor de la Provincia y rector del Colegio Máximo. El 31 de julio de 1973 fue elegido provincial de la Argentina, cargo que ejerció durante seis años.

Entre 1980 y 1986 fue rector del Colegio Máximo y de las Facultades de Filosofía y Teología de dicha casa, así como titular de la parroquia del Patriarca San José, en la diócesis de San Miguel.

En marzo de 1986 se trasladó a Alemania para culminar su tesis doctoral; sucesivamente, los superiores lo destinaron al Colegio del Salvador, desde el que pasó a la iglesia de la Compañía en la ciudad de Córdoba (Argentina), en calidad de director espiritual y confesor.

Obispo desde 1992
El 20 de mayo de 1992, Juan Pablo II lo nombró obispo titular de Auca y auxiliar de Buenos Aires. El 27 de junio de ese mismo año recibió, en la catedral de Buenos Aires, la ordenación episcopal de manos del cardenal Antonio Quarracino, del nuncio apostólico monseñor Ubaldo Calabresi y del obispo de Mercedes-Luján, monseñor Emilio Ogñénovich.

El 3 de junio de 1997 fue nombrado arzobispo coadjutor de Buenos Aires, y el 28 de febrero de 1998 arzobispo de Buenos Aires por sucesión, al morir el cardenal Quarracino.

Es autor de los libros: Meditaciones para religiosos (1982), Reflexiones sobre la vida apostólica (1986) y Reflexiones de esperanza (1992).

Ha sido ordinario para los fieles de rito oriental residentes en las Argentina que no pueden disponer de un ordinario de su propio rito.

Fue gran canciller de la Universidad Católica Argentina.

Fue relator general adjunto en la X Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos (octubre de 2001).

Desde noviembre de 2005 hasta noviembre de 2011 fue presidente de la Conferencia Episcopal Argentina.

Fue creado y publicado cardenal por el Beato Juan Pablo II en el Consistorio del 21 de febrero de 2001, con el título de San Roberto Belarmino.

En la Curia Romana ha sido hasta ahora miembro de las Congregaciones para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos; para el Clero y para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, del Pontificio Consejo para la Familia y de la Pontificia Comisión para América Latina.

 

Francisco: “el peor pecado de la comunicación es la desinformación”

Francisco, el pasado 15 de diciembre,  ha encontrado a los directivos y trabajadores de la cadena de televisión de la Iglesia italiana TV2000, con los que ha querido compartir tres tareas sobre el papel del comunicador recordando que ''los medios de comunicación católicos tienen una misión muy difícil: preservar la comunicación social de todo lo que la deforma y la doblega a otros fines… A menudo la comunicación ha sido sometida a la propaganda, a las ideologías, a los fines políticos o de control de la economía y la técnica. En cambio, lo que sienta bien a la comunicación es, en primer lugar, la parresia, es decir el valor de hablar a la cara, con franqueza y libertad. Si en cambio nos preocupamos por los aspectos tácticos, nuestro hablar será artefacto…. Y así no se comunica nada. La libertad es también la que se tiene respecto a las modas, a los lugares comunes, a las fórmulas confeccionadas…. Hay que despertar la palabra, porque cada palabra tiene dentro de sí una chispa de vida..Y este es el primer deber del comunicador: despertar la palabra''.

En segundo lugar, la comunicación debe evitar siempre tanto el ''llenar'' como el ''cerrar''. ''Se llena -dijo Francisco- cuando se satura la percepción con un exceso de eslogan, que en vez de activar el pensamiento lo anula. Se cierra, cuando en lugar de recorrer el camino largo de la comprensión, se elige el atajo de presentar a un individuo como si pudiera resolver todos los problemas, o, por el contrario, como chivos expiatorios sobre los que descargar todas las responsabilidades. Correr inmediatamente hacia la solución, sin tomarse la fatiga de presentar la complejidad de la vida''.

Francisco mencionó como tercera tarea el ''hablar a la persona toda entera''. Para ello es necesario ''evitar los pecados de los medios de comunicación, la desinformación, la calumnia y la difamación'' ya que ''una comunicación autentica no se preocupa de llamar la atención… Hay que hablar a las personas enteras, dirigiéndonos a su mente y a su corazón, para poder ver más allá del inmediato, de un presente que se arriesga a ser olvidadizo y temeroso del futuro…De estos tres pecados… en la comunicación el peor es la desinformación porque te lleva a equivocarte, al error a creer solo una palabra de la verdad''.

Esas tres tareas hacen concreta ''la cultura del encuentro, tan necesaria en un contexto cada vez más plural. Con el enfrentamiento -concluyó- no se llega a ninguna parte. Crear una cultura del encuentro: es un buen trabajo para vosotros''.

IV Congreso Europeo de Pastoral Juvenil: »Nuestra tarea es sembrar, pero sólo Dios hace crecer las semillas»

Ciudad del Vaticano, (VIS).-''Vosotros que trabajáis en el campo de la pastoral juvenil realizáis una labor preciosa para la Iglesia. Los jóvenes necesitan este servicio: Adultos y compañeros maduros en la fe que los acompañen en su recorrido, ayudándolos a encontrar el camino que conduce a Cristo''. Son las palabras que se leen en el mensaje que el Papa ha enviado al cardenal Stanislaw Rylko, Presidente del Pontificio Consejo para los Laicos, y a los participantes en la IV Congreso Europeo de Pastoral Juvenil, promovido por el mismo dicasterio y en colaboración con el Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa que se celebró en Roma del 11 al 13 de diciembre bajo el tema: ''Una Iglesia joven, testigo de la alegría del Evangelio''.

 

''Esta pastoral -continúa- consiste en caminar con ellos, acompañándoles personalmente en los contextos complejos y a veces difíciles en los que están inmersos. La pastoral juvenil está llamada a descubrir las preguntas de los jóvenes de hoy, y a partir de ahí, iniciar un diálogo real y honesto para llevar a Cristo a sus vidas. Y un verdadero diálogo en este sentido, lo puede hacer sólo el que vive una relación personal con el Señor Jesús''.

 

El Papa reconoce en su mensaje que aún queda mucho por hacer y les anima a no cansarse nunca de anunciar con la vida y la palabra el Evangelio que ''la Europa de hoy -escribe- necesita redescubrir''. Los alienta así a tener en cuenta la realidad actual de los jóvenes europeos con la mirada de Cristo. ''Él nos enseña a ver no sólo los retos y los problemas -dice- sino a reconocer las muchas semillas de amor y de esperanza esparcidas por este continente, que ha dado a la Iglesia un gran número de santos y santas, ¡de los cuales muchos son jóvenes! No olvidemos que a nosotros se nos ha dado la tarea de sembrar, pero es Dios quien hace crecer las semillas esparcidas''.

 

''Mientras sembráis la Palabra del Señor en este vasto campo que es la juventud europea, tenéis la oportunidad de presenciar las razones de la esperanza que hay en vosotros, con dulzura y respeto. Podéis ayudar a los jóvenes a darse cuenta de que la fe no se opone a la razón, y así acompañarlos a convertirse en protagonistas alegres de la evangelización de sus compañeros''. Francisco concluye su mensaje recordando que ''la pastoral juvenil está llamada a ofrecer a los jóvenes un camino de discernimiento vocacional, para prepararse a seguir a Jesús senda de la vida conyugal y familiar o por la de una especial consagración al servicio del Reino de Dios ''.