La ciudad de san Isidro

El cronista árabe Ibn Hayyan atribuye la fundación de Madrid, a mediados del siglo IX, al impulso reorganizador y constructivo en la frontera media de Muhammad. A priori, se perseguía un doble efecto: estabilizar las fronteras septentrionales de al-Ándalus e integrar los territorios insumisos al poder del Estado cordobés. A partir de este momento, una extensa región, equivalente a las actuales provincias de Madrid, Guadalajara y buena parte de Toledo, comenzará a dinamizarse más eficazmente.

Entendemos que la fundación de Madrid debería comprenderse como un paso decisivo en la islamización de una región que aún mantiene una robusta herencia visigoda. De aquel momento contamos con un extraordinario patrimonio monumental, como el primer recinto, identificado como emiral, con un perímetro aproximado de 850 metros y cuatro hectáreas de superficie útil.

Mayrit, transformada en medina por Abd al-Rahman III, en el primer tercio del siglo X, atraería a numerosos colonos, familias que se irían instalando en los espacios extramuros de la almudaina, generando así varios arrabales. El periodo de máxima expansión demográfica y en hectáreas ocupadas se conseguiría a lo largo del siglo XI. El solar habitado estaba dividido en dos extensos barrios separados por el arroyo de San Pedro o vaguada de la calle de Segovia. Uno crece a oriente y al norte de la ciudadela, con el arroyo del Arenal y el barraco de la calle Escalinata como marcas geográficas. El otro, desarrollado alrededor de la colina de San Andrés, con las Vistillas y las cavas de San Francisco y San Miguel como limitadores. Más complicado es conocer el modelo de vivienda usual, aunque por los escasos datos disponibles tendríamos cabañas de postes y residencias en cueva.

Frente a la carencia de estructuras de habitación, otros vestigios son más frecuentes, la mayoría ligados al abastecimiento de agua. Son numerosos los ejemplos de pozos junto a una compleja red de qanats. Curiosamente, uno de estos viajes de agua discurre a pocos metros de la Casa de San Isidro. Tanto por el tamaño de los pozos, como por la distribución de estos en distintas zonas de los arrabales, parece que estamos ante un modelo de granja familiar periurbana dependiente de pequeños propietarios. En cualquier caso, este conjunto contaría con la vivienda principal y otras instalaciones accesorias, como corrales, noria de sangre, alberca y huertos. Es decir, los musulmanes madrileños se dedicaban a la tradicional actividad agropecuaria, con agricultura de secano e irrigada; al pastoreo, pero también producían ciertas manufacturas, como la alfarería o los curtidos. Entre las especies cultivadas han sido identificadas la cebada, el trigo, el centeno, el melón, las coles, el ajo, habas y árboles frutales.

Distinto es el uso de los alrededores de la plaza de la Cebada, anexa a la iglesia de San Andrés, pues aquí se localizaría una extensa maqbara. El cementerio de rito coránico tendrá un prolongado uso hasta principios siglo XVI. En cuanto a los edificios religiosos, Madrid contaría con varias mezquitas: la mayor en la desaparecida iglesia de Santa María, y otras de barrio, como la iglesia de San Nicolás.

Aunque no se han encontrado vestigios que lo certifiquen, la tradición historiográfica insiste en la presencia de un reducido grupo de mozárabes. Dicha comunidad habría estado ubicada en el entorno de las Vistillas. De hecho, aquí fue erigida la parroquia de San Andrés, lugar que custodiaba el arca con los restos de san Isidro

Tras la capitulación de Toledo, en 1085, se pone en marcha una nueva fase historia. Y aquí nos encontramos a Isidro (1082-1172), el labrador, un observador privilegiado que contempla cómo llegan a la villa nuevos colonos. Originarios de la meseta norte se mezclarán con los mozárabes locales y con los pocos musulmanes que habían decidido quedarse en Madrid. Vivir en la frontera durante el siglo XII no será sencillo. Tampoco consolidar la nueva sociedad cristiana surgida en este momento.

Antonio Malalana
Universidad CEU San Pablo
23 de mayo 2021

Carta semanal de Carlos Osoro, cardenal arzobispo de Madrid: «San Isidro Labrador no fue un superhombre»

Se acerca la fiesta del patrón de Madrid, san Isidro Labrador. Es para mí una gracia inmensa recordaros con este motivo que la meta de nuestra existencia es la que todos los santos han buscado. Lo describe muy bien el apóstol san Juan: «Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque lo veremos tal cual es» (1 Jn 3, 2). Qué bien viene escuchar al Señor cuando nos dice: «Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando» (Jn 15, 14). Sí, san Isidro fue un amigo entrañable del Señor en la vida diaria de familia y trabajo. Abrió las puertas de su vida y de su familia de par en par a Jesucristo; no tuvo miedo y quiso mostrárselo a quienes se acercaban a él. Lo hacía con la fuerza que le venía de Dios. Su testimonio de fe, de amor y de valor apostólico estuvo acompañado, además, de su gran humanidad.

En el pueblo de Madrid, ¿qué huellas han quedado después de tantos siglos? Sin lugar a dudas han sido tres: la oración, su cercanía a todas las gentes sin distinción y su amor por la justicia y la misericordia. Los testimonios históricos que poseemos nos dicen que san Isidro tenía tiempo para la oración, para hablar con Dios, para comunicarse con Él. Era una prioridad en su vida personal y en su vida familiar. Una tarea diaria tan esencial que nunca la olvidó. Para san Isidro, comunicarse con Dios, escucharlo, era imprescindible; tenía tiempos y momentos precisos y señalados para orar. Por otra parte, se sentía impulsado a vivir en la cercanía a las gentes de su tiempo y del lugar; él no era un hombre separado del pueblo, buscaba a sus vecinos, nunca se escondió de nadie y a todos hacía llegar la experiencia de Aquel en quien creía. Y también vivió con un amor singular por la justicia y la misericordia que siempre van unidas, pues no podemos hallar la una sin la otra.

Qué belleza adquiere la vida de este santo trabajador del campo cuando lo vemos en el marco de su familia, como esposo y padre. Siempre fue en busca del encuentro, del diálogo, de ayudar al otro, de difundir la fe y el amor. Para sus vecinos fue un padre y un esposo ejemplar. Tenemos una herencia que nos legó este santo madrileño: la familia cristiana vivida como lo que es, una iglesia doméstica en la que crece el amor de Dios. ¡Qué testamento más maravilloso para las familias! Os invito a acoger este testamento de san Isidro y a visitar los lugares donde vivió.

Hoy hablamos de la ecología integral, usando palabras del Papa Francisco, y hacemos muy bien. Es verdad que han pasado muchos siglos, pero san Isidro nos enseña a cuidar de lo que es más débil y a preocuparnos por todo lo que tenemos alrededor, buscando y cultivando el sentido profundo que tiene la vida abierta a Dios para no caer en la cómoda cerrazón en uno mismo. San Isidro se abrió a Dios y vio la necesidad de abrirse a cuidar todo lo que Dios había creado: la naturaleza y los hombres. Amaba y era amado por su entrega generosa, por su alegría, por su generosidad, por dejar de pensar solo en sí mismo, por su simplicidad de vida… Y sigue siendo un santo querido y conocido por millones de personas, no solo en España o Iberoamérica, sino en el mundo entero.

San Isidro es un santo que el pueblo hizo grande. Sobre todo, lo admiraban por ser un hombre como los demás, pero que hizo de su familia y de su trabajo un testimonio elocuente de una fe vivida en lo cotidiano y escondido. Vieron en él y en toda su familia una acogida de la gracia que se nos da en Jesucristo, esa que cambia el corazón, que nos hace sentir que Dios es bueno, que nos ama y nos hace sus amigos, que nos elige para formar parte de su pueblo y dar testimonio vivo de Él.

En nuestro patrón podemos ver con claridad lo que a veces no vemos. Creemos en muchas ocasiones que los santos son superhombres, que nacieron perfectos. Pero mirémoslos en su verdad: son hombres como nosotros. La única diferencia es que supieron acoger el amor de Dios y dedicaron su vida a entregar ese amor a los demás.

En esta línea, en este tiempo de pandemia, quiero compartir tres ideas con vosotros los madrileños, cristianos y hombres y mujeres de buena voluntad:

1. Ser santo no es un privilegio de unos pocos, tú también puedes serlo. Esto quiere decir que asumes tener un rostro, el de Jesucristo, que vive no para sí mismo sino para los demás, sean quienes sean, pues somos hermanos todos. ¿No crees que estas presencias urgen en nuestra sociedad?

2. Pregunta a quienes encuentres por el camino: ¿sabes lo que significa en tu vida estar bautizado? Ni pierdas tú ni hagas perder a nadie esta herencia que da el Bautismo, el privilegio de ser santos, hijos de Dios. Piensa que una sociedad cambia con hombres y mujeres que hacen presente a Dios. ¡Cuántas personas adultas encuentro en Madrid que me piden el Bautismo! Doy gracias a Dios.

3. Acoge el mensaje de san Isidro, que nos dice: «Fíate del Señor». Él nunca defrauda, no decepciona, es un buen amigo y consejero, quita el miedo a ir a contracorriente. Siente la urgencia de ser signo visible del amor mismo de Dios, como esposo o esposa, como hijo, como padre, como amigo, como trabajador, y siempre en comunión con Él y al servicio de los hermanos.

Con gran afecto, os bendice,

+Carlos, Cardenal Osoro
Arzobispo de Madrid

Entrevista a Mari Paz Artolazábal: «Perdonar no solo es posible, es necesario»

La viuda del periodista José Luis López de Lacalle, asesinado por ETA el 7 de mayo del año 2000, sabe que «seguir a Jesús de Nazaret no es fácil», pero hoy afirma que «ya he perdonado y puedo rezar el padrenuestro completo»

13 de Mayo de 2021.- Hoy ya no es catequista de su parroquia de Andoáin «porque ya quedan pocos niños», pero Mari Paz Artolazábal siempre ha estado implicada en la vida cotidiana de la Iglesia, en Acción Católica y otros grupos. «En mi casa rezábamos el rosario todos los días. Yo he recibido la fe de mis padres, y creo que nunca podré agradecérselo lo suficiente», asegura. El 7 de mayo del año 2000, dos cachorros de ETA mataron a su marido, José Luis López de Lacalle. Cuando en el portal de casa se encontró con su marido muerto, su único asidero fue aquella herencia que le dejaron sus mayores: «Mi vida han sido la fe y Dios, y ha sido eso lo que me ha salvado durante todo estos años».

La viuda de López de Lacalle (derecha) y Maider Laínez, alcaldesa de Andoáin,
recordaron al periodista el 7 de mayo. (Foto: PSE-EE de Gipuzkoa)

Su marido fue militante del Partido Comunista, fundador de Comisiones Obreras, intelectual comprometido… ¿Cómo era José Luis en casa?
Igual que en la calle: una buenísima persona, un buen padre y un buen marido. No podía soportar ver una injusticia. Siempre estaba preocupándose por el que menos tenía. Era socio de Cáritas y de otras ONG. No podía ver sufrir a la gente y era muy generoso. Había recibido una educación religiosa en su casa y eso se notaba.

¿Qué le pasó a usted por dentro después de aquel 7 de mayo? ¿Se rebeló o rezó más?
Rebelarme nunca, porque de lo que hagan los hombres no tiene culpa Dios. Él nos ha dado libertad a todos. Yo nunca me rebelé. Eso sí, me costó rezar completo el padrenuestro, sobre todo el momento del perdón.

¿Y hoy?
Hoy ya lo puedo rezar entero. Hoy ya he perdonado. Nos ayudó gente de Iglesia, sacerdotes y otras personas, con charlas y demás. Pero la ayuda sobre todo me vino de arriba. Eso lo tengo clarísimo. Dios es amor, y no somos nosotros los que vamos a Él, es Él el que viene hacia nosotros. ¿Quién nos conoce mejor que Él? Nadie.

¿Qué le pasa por la cabeza cuando piensa en aquellos que mataron a su marido?
Entonces eran unos chicos, uno de ellos tenía la misma edad que mi hijo. Me dan pena. Han echado su vida por la borda. Y no solo la suya, también la nuestra. Siempre me acuerdo de Jesús de Nazaret, que iba perdonando, sanando y amando y que, cuando estaba en la cruz, murió perdonando. Si quiero ser seguidora de Jesús, no puedo hacer otra cosa que lo que hizo Él. Aunque soy consciente de que hacerlo a veces no es fácil.

La Escritura dice que Dios guarda todas las lágrimas en su odre. ¿Dónde están las suyas?
Yo he llorado mucho. A mí me ha gustado siempre cantar. Es algo de familia; tengo parientes que han sido compositores. Pero cada vez que iba a Misa, en cuanto sonaba una canción, rompía a llorar. Lloraba y lloraba todo el rato. Muchas veces me he acordado de la Virgen. En mis soledades la he tenido muy presente. Con todo lo que pasó su Hijo, ¿cómo no iba a sufrir? Ponte en su lugar. Pero los creyentes sabemos que en el Calvario no acabó la cosa. Al tercer día resucitó…

Tiene dos hijos. ¿Cómo han vivido ellos todos estos años?
En mi casa no hay odio. Mi hijo incluso llegó a hablar con un miembro de ETA arrepentido, de otro comando, uno con el que yo también hablé. Este hombre llegó a decirme que si pudiera volver años atrás, lo haría. La gente debería tener otra oportunidad en la vida. Cuando al acabar la conversación mi hijo y él se dieron la mano, di gracias a Dios.

Entonces, ¿es posible el perdón?
No solo es posible, sino que es necesario. Repito: es necesario perdonar. La paz interior que sientes cuando perdonas… ¿Tú sabes lo que es? Eso es un tesoro. Me gustaría que mi testimonio ayudase a la gente que no puede perdonar. Si a nosotros Dios nos perdona todo, ¿cómo no vamos nosotros a perdonar?

El mismo paraguas de color rojo

Ese 7 de mayo del año 2000 lloviznaba en Andoáin, y a José Luis López de Lacalle no le gustaba que se le mojaran los periódicos. Así que el paraguas rojo que fue testigo de su asesinato se quedó abierto hasta que alguien, posiblemente un ertzaina, lo cerró horas más tarde. 

Esa imagen se ha quedado grabada en la retina de muchos, como si ese objeto estuviera ahí para desmentir la tormenta de dolor y violencia que yacía a apenas un metro de distancia. 

El escritor Fernando Aramburu se valió de esa imagen para ilustrar su aclamada obra Patria, de la que hace poco se ha estrenado una versión televisiva. El propio Aramburu lo recordó en su Twitter el pasado 7 de mayo: «21 años de aquel paraguas rojo», escribió. Más de dos décadas después, hay heridas que siguen abiertas. Como el paraguas. Y del mismo color.

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo



Más de cuatro millones de personas en España reciben asistencia social por parte de la Iglesia

La Conferencia Episcopal presenta la Memoria de Actividades correspondiente al año 2019, donde se aprecia un notable descenso en el número de bautismos, primeras comuniones y matrimonios.

13 de Mayo de 2021.- Para entender la dimensión de la Iglesia católica en nuestro país basta con acercarse cada año a la Memoria de Actividades. La de este año, que se acaba de presentar y que se corresponde con el ejercicio de 2019 –antes de la pandemia–, sigue en la línea de los últimos años. Se trata de más de 100.000 datos que recogen muchas luces –los cuatro millones de personas atendidas en el ámbito social– y alguna sombra como el descenso acusado de bautismos, primeras comuniones, confirmaciones y matrimonios.

Este trabajo ha supuesto un gran esfuerzo de transparencia que se ha ido mejorando a lo largo de los años. De hecho, además de la comprobación de la propia memoria por PwC, se han auditado ya el 75 % de las diócesis españoles y más de 240 parroquias.

¿Quién integra la Iglesia?

  • 70 diócesis con 22.993 parroquias, más de 11.000 rurales. Atienden las parroquias 16.960 sacerdotes y 465 diáconos permanentes.
  • 411 institutos religiosos a los que pertenecen 37.286 religiosos que se reparten en 4.641 comunidades.
  • 8.739 monjes y monjas de clausura viven en los 751 monasterios que hay en España.
  • 13.443 entidades religiosas y asociaciones de fieles promueven múltiples iniciativas.
  • 86 asociaciones y movimientos de laicos
  • de ámbito nacional reúnen a 413.325 miembros.

«Es un deber dar cuenta de las actividades de la vida de la Iglesia, pero sobre el deber emerge el agradecimiento a tantas personas que son la Iglesia y que lo expresan a través de su hacer. En los números que presentamos hay muchos rostros», ha explicado el secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE).

Como es habitual, la Memoria Anual de Actividades de la Iglesia ofrece un recorrido por los diferentes ámbitos en los que la Iglesia desarrolla su misión: pastoral, evangelización, cultura, educación, celebración de la fe, caridad.

Descenso en bautizos, matrimonios y primeras comuniones
Llama la atención el gran aumento de la asistencia regular a la Eucaristía, que pasa los 8,3 millones de personas del ejercicio anterior a los más de nueve millones de este. Una cifra que contrasta con el descenso acusado de los bautismos (de 193.394 a 175.844), las primeras comuniones (de 222.345 a 204.618), las confirmaciones (de 129.171 a 124.258) y los matrimonios (de 41.975 a 36.650).

Actividad celebrativa

  • 175.844 bautizos
  • 204.618 primeras comuniones
  • 124.258 confirmaciones
  • 36.650 matrimonios
  • 25.122 unciones de enfermos
  • 130 ordenaciones sacerdotales
  • Más de 9,3 millones de personas asisten a misa regularmente.

A nivel asistencial, la Iglesia atendió durante 2019 a más de cuatro millones de personas en los 9.163 centros de la Iglesia. Estos centros, que ayudan a resolver problemas sociales –pobreza, paro, violencia, soledad…–, han crecido en 44 en el último ejercicio, una línea que se ha mantenido desde 2010. Desde ese año han aumentado en un 71,69 %, o lo que es lo mismo, en 3.826.

«La Iglesia está presente en todos los problemas y carencias de la sociedad y tiene una repuesta para ellos», ha explicado Ester Martín, directora de la Oficina de Transparencia de la CEE, que ha añadido que los fondos que las diócesis han dedicado en 2019 a la actividad asistencial han crecido en nueve millones de euros.

Martín ha destacado la atención que ofrece la Iglesia a los migrantes, a las mujeres vulnerables, a los que sufren la pobreza y también en el ámbito sanitario donde, ya antes de la pandemia, la Iglesia contaba con una gran presencia. De hecho, la pastoral de la salud integra 20.707 voluntarios, 1.200 capellanes hospitalarios, 2.863 parroquias con grupos de atención y 186.341 personas acompañadas cada mes.

Millones de horas para la sociedad y ahorro al Estado
Por otra parte, cabe destacar a nivel pastoral las 30 millones de horas que dedican los sacerdotes, una cifra que asciende a 44 millones si se suman las de laicos y voluntarios. También la aportación económica al Estado, ya sea en forma de ahorro o de ingresos, de la educación, cultura o patrimonio católicos.

Una Iglesia que anuncia

  • 96.470 catequistas
  • 2.564 centros católicos dan clase a 1,52 millones de alumnos
  • 3.337.917 alumnos que eligieron Religión
  • 15 universidades de la Iglesia
  • 10.893 misioneros en 135 países

En referencia a la economía diocesana, Ester Martín ha afirmado que los datos que tienen que presentar las diócesis –en línea con lo recomendado por el Tribunal de Cuentas– debe incluir todos los ingresos y gastos y no solo el balance final. Del análisis de esos datos, se concluye que el 65 % de las diócesis españolas tuvo superávit frente al 35 % que presentó déficit, lo que indica que la situación económica de las diócesis mejoró ligeramente con respecto al ejercicio anterior, cuando cuatro de cada diez estaba en pérdidas.

Descargar aquí la Memoria Anual de Actividades de la Iglesia católica en España del año 2019

Fran Otero 

El laico catequista, ministro evangelizador de la Iglesia

El ministerio laical de catequista instaurado por el Papa responde al clamor expresado ya en el Vaticano II y bendice especialmente a las Iglesias jóvenes.

13 de Mayo de 2021.- La instauración del ministerio laical de catequista a través del motu proprio Antiquum ministerium era necesaria, porque «da respuesta a un clamor arrastrado por los catequetas desde el Concilio Vaticano II y la Evangelii nuntiandi», asegura el delegado de Catequesis del Arzobispado de Madrid, Manuel M.ª Bru. Esta petición ha estado también presente en diversos Sínodos de obispos, en particular en el dedicado a la Amazonía, donde se puso de especial relieve la figura de los catequistas, responsables de comunidades a las que el sacerdote no puede llegar. «Desempeñan una misión insustituible en la transmisión y la profundización de la fe», recoge el motu proprio al referirse a estos líderes comunitarios.

(Foto: Belén Diaz)

La decisión papal, dada a conocer este martes, supone, en palabras del delegado episcopal, «un bien para la Iglesia por muchos motivos». El más destacado se dirige a «la teología de los ministerios, porque la misión de la Iglesia pasa por la evangelización y, hasta ahora, los ministerios laicales estaban relacionados únicamente con la liturgia –lectorado y acolitado–». De esta forma, este nuevo ministerio se relaciona directamente con dicha evangelización. Además, «se da un reconocimiento de primera línea en la Iglesia» a la figura del catequista laico, «lo que supondrá un acicate para profundizar en la formación y en el compromiso».

Otra de las virtudes de esta novedad, según destaca Bru, es que «las primeras beneficiadas van a ser las Iglesias jóvenes». También supone otro paso más para el afianzamiento de los laicos en la estructura eclesial. «Es necesario reconocer la presencia de laicos y laicas que, en virtud del propio Bautismo, se sienten llamados a colaborar en el servicio de la catequesis», dice el punto 6 de Antiquum ministerium. Eso sí, «y es importante recalcarlo por los detractores que hay de esta decisión», esto se hará «sin ningún menoscabo a la misión propia del obispo, que es la de ser el primer catequista en su diócesis junto al presbiterio», y «a la particular responsabilidad de los padres respecto a la formación cristiana de sus hijos», explicita el texto.

«No hay puntada sin hilo en estas cuatro páginas», señala el delegado de Catequesis de Madrid. «Desde que existe esta petición en la Iglesia, quienes la han rechazado han defendido que no hace falta un ministerio para valorar al catequista». Pero el Papa no lo ve así, y ha recurrido a las Sagradas Escrituras para recordar que existe desde antiguo en la historia de la Iglesia. Otra de las advertencias que hace el texto es que «debe llevarse a cabo de forma plenamente secular, sin caer en ninguna expresión de clericalización». Esto conviene recalcarlo, añade Bru, porque «la misión del laico es transformar la sociedad, y el Papa relaciona transformar la sociedad con la catequesis; pero hay que huir del clericalismo».

Ahora será decisión de cada conferencia episcopal establecer los criterios normativos para que miles de catequistas accedan al ministerio. De hecho, solo en España, según la memoria de la CEE, en 2019 había 96.470.

Rino Fisichella
Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción
de la Nueva Evangelización

En la presentación, el pasado martes en el Vaticano, subrayó el hecho significativo de que el Papa hiciera público este motu proprio en la memoria litúrgica de san Juan de Ávila. «La elección de esta fecha compromete a los catequistas a inspirarse en el testimonio de un santo que hizo fecundo su apostolado catequístico a través de la oración, el estudio de la teología y la comunicación de la fe».

Cristina Sánchez Aguilar 



Los Institutos de Vida Consagrada de Roma y Madrid celebran 50 años de servicio

El Instituto Claretiano de Teología de la Vida Consagrada (ITVC) de Roma y el Instituto Teológico de Vida Religiosa de Madrid (ITVR) están de celebración: cumplen 50 años de servicio dedicados a consolidar y fortalecer la vida consagrada en su misión en todo el mundo.

Ciudad del Vaticano, 11 de mayo 2021.-El Instituto Claretiano de Teología de la Vida Consagrada (ITVC) de Roma y el Instituto Teológico de Vida Religiosa de Madrid (ITVR) celebran este año 50 años de servicio dedicados a consolidar y fortalecer la vida consagrada en su misión en todo el mundo.

Los Institutos -se lee en la página web de la Unión de Superiores Generales- recuerdan el fructífero recorrido de estos cincuenta años, dedicados a fortalecer la vida religiosa «en el deseo de conocer a Dios cada vez más profundamente», y se alegran de la continuidad que han tenido estos centros de estudio en otros continentes. Para la ocasión, se han sumado a los saludos el ICLA, Instituto para la Vida Consagrada, en Asia, con sede en Manila, Filipinas; el Instituto de Vida Consagrada, Sanyasa, Bangalore, India; y el recientemente fundado ITVCA, Instituto Teológico de Vida Consagrada de América, en Bogotá, Colombia.

Festejos en Roma y Madrid

Para celebrar este importante aniversario, el ITVC Claretianum de Roma, ha preparado un amplio programa de actividades para el curso 2021-2022 que se llevará a cabo cuando la pandemia esté controlada. Por su parte, el ITVR de Madrid celebrará la 50ª Semana Nacional de los Institutos de Vida Consagrada de manera online, del 17 al 22 de mayo, con un marcado carácter conmemorativo. 

«El primer evento para conmemorar el 50° aniversario serán unas jornadas de reflexión tituladas Consagrados para la vida del mundo», declaró el padre Antonio Bellella, director del instituto: «Será una oportunidad para comprometerse, como personas consagradas, en un diálogo abierto con la cultura y el mundo de hoy».

En el evento de Madrid, organizado en la modalidad virtual, participará un numeroso grupo de ponentes, entre los que se encuentran el Cardenal Joao Braz de Aviz, Prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, la Hermana Jolanta Kafka RMI, Presidenta de la Unión Internacional de Superiores Generales, y el Superior General de la Compañía de Jesús, Padre Arturo Sosa SJ, Presidente de la Unión de Superiores Generales.

Padre Sosa: con San Ignacio en el camino hacia la verdadera libertad

El Superior General de la Compañía de Jesús presentó el libro «En camino con Ignacio», escrito con el periodista Darío Menor, como introducción al Año Ignaciano que se abrirá el 20 de mayo, 500 años después de la conversión del fundador de la Compañía de Jesús, tras ser herido en la batalla de Pamplona. El volumen, resultado de 24 horas de conversación entre los dos autores, fue presentado el 3 de mayo al Papa Francisco.

Ciudad del Vaticano, 11 de mayo 2021.-Una conversación que duró 24 horas, en doce etapas, «un viaje aventurero» para responder a numerosas preguntas sobre cómo la espiritualidad de San Ignacio de Loyola «puede tener un impacto en nuestro mundo y cómo las cuestiones del mundo y las necesidades urgentes de la humanidad pueden ser abordadas por la Compañía de Jesús, la Iglesia y todas las demás tradiciones de fe». Así, el Padre Arturo Sosa, Superior General de los Jesuitas, presentó su primer libro-entrevista «En el camino con Ignacio», realizado en diálogo con el periodista español Darío Menor, que sale a la luz en vísperas de la apertura del Año Ignaciano, que del 20 de mayo de 2021 al 31 de julio de 2022 celebrará el Quinto centenario de la conversión del fundador de una de las mayores órdenes religiosas católicas del mundo, tras la grave herida en su pierna en la batalla de Pamplona de 1521.

La presentación del libro en la Curia General de los Jesuitas
El volumen, escrito en español y publicado por G.C. Loyola en otros 9 idiomas, desde el inglés al italiano, pasando por el polaco y el vietnamita, fue presentado la tarde de este martes en el Auditorio de la Curia General de la Compañía de Jesús, en Borgo Santo Spirito de Roma, por el propio Padre Sosa, de 72 años, trigésimo sucesor de San Ignacio de Loyola al frente de los jesuitas, Superior General desde octubre de 2016. El coautor Dario Menor, corresponsal en Roma del diario español El Correo y de la revista religiosa Vida Nueva. y por la hermana Jolanda Kafka, Presidenta de la UISG (Unión Internacional de Superioras Generales), quien escribió el prefacio del libro.

Los retos de la Iglesia, el Papa Francisco, Venezuela y la pandemia
En los coloquios con el periodista español, realizadas entre septiembre y diciembre de 2020, por lo tanto, en medio de la pandemia, el Padre General de la Compañía de Jesús habla de los desafíos actuales de la Iglesia Católica, de los temas que están en el centro de la vida de la Compañía de Jesús, pero también de la situación de su Venezuela natal, de la relación con el primer Papa jesuita de la historia y, finalmente, del escenario abierto por la pandemia. El Padre Sosa recorre las etapas de su vida, empezando por su infancia y juventud en Venezuela, su interés por la política, su vocación, su compromiso social y académico en la Compañía de Jesús. A continuación, el Superior jesuita examina los temas que están en el centro del compromiso de la Compañía, las llamadas «preferencias apostólicas», aún más urgentes a causa de la pandemia: el acompañamiento en la espiritualidad, muy necesario en este momento de dificultad, el camino con los pobres y los marginados del mundo, la cercanía a los jóvenes, el despertar a una mayor sensibilidad por la casa común.

«En camino con Ignacio»

La conversión de San Ignacio de Loyola y nuestros cambios
«La historia de San Ignacio ha sido paradigmática en mi vida», explica el Padre Sosa en el libro, «al principio estaba decidido a triunfar en la corte y tenía una hoja de ruta preparada para él. Una lesión sufrida en la batalla lo cambió todo, le dio tiempo para reflexionar y ver que Dios tenía otros sueños para él. Procesos similares de cambio han ocurrido en mi vida de diferentes maneras y en diferentes momentos, a medida que he aprendido a escuchar cómo Dios me habla. En esta época de Covid, está ocurriendo en la vida de tantas personas a nuestro alrededor que se enfrentan a las limitaciones de sus planes de vida. La conversión es estar en el camino de convertirse en seres humanos más plenos».

La verdadera libertad es dar la vida por amor a los demás
En la presentación del libro, titulado «Cómo alcanzar la verdadera libertad», el Superior de los jesuitas subraya que la pandemia ha reavivado en nosotros el ansia de libertad, pero la verdadera libertad sólo puede alcanzarse «a través de un camino de liberación». Como la realizada por San Ignacio de Loyola, que tras la herida y la derrota, «con la pierna destrozada, se hace peregrino y se pone en camino». Se liberó de la ilusión que había construido, para intentar alcanzar la esencia de la libertad, «descubierta en el encuentro personal con Cristo». Y esta esencia, para el Padre Sosa, «es el amor que lleva a entregar la propia vida, para que otros tengan vida». Amar hasta el final, hasta dar la vida, siguiendo el ejemplo de Jesús».

Aula de la Congregación en la Curia General

El Año Ignaciano: ver nuevas todas las cosas en Cristo
Para seguir en este camino, explica el Superior de los jesuitas, se ha elegido el tema del Año Ignaciano: «Ver todas las cosas nuevas en Cristo». Será un periodo de reflexión y renovación para la Sociedad, presente ahora en 127 países de todo el mundo. «Estoy convencido -explica el Padre Sosa más adelante en el volumen- de que enfrentarnos honestamente a las preguntas y tratar de responderlas con nuestros amigos, nuestras familias y nuestra comunidad de fe es el camino para una vida más profunda y satisfactoria, para una vida más solidaria y más acorde con el sueño que Dios tiene para nuestro mundo».

Darío Menor: para el lector, puede ser su «bala de cañón»
«Hay conversaciones que te desnudan; te invitan a parar, a mirar dentro, a evaluar lo que ves y a reflexionar sobre lo que sería mejor si lo cambiaras», escribe Darío Menor en el libro. Las 24 horas de entrevistas personales con el Padre Sosa «tuvieron precisamente ese efecto en el escritor. La transcripción de esas conversaciones, alojada en estas páginas, puede no dejar indemne ni siquiera al lector.» Y en la introducción, cuenta que al llevar el libro al Papa Francisco el 3 de mayo, «hablamos de los momentos ‘bala de cañón’, los que cambian la vida como la herida de San Ignacio». «Deseo a los lectores -explica- que este libro sea su ‘bala de cañón'».

Libro «En camino con Ignacio»

Un año ignaciano para «ayudar a las almas»
El libro, escrito inicialmente en español y traducido a diversas ediciones en otros idiomas (inglés, portugués, francés, italiano, polaco, holandés, así como tamil, vietnamita y árabe), sale a la luz en fechas próximas al inicio del Año Ignaciano, cuyo objetivo, explica Pascal Calu, jesuita en formación y coordinador de medios del evento, «es invitar a la gente a mirar su realidad de una manera más profunda». San Ignacio de Loyola fundó la Compañía de Jesús para «ayudar a las almas», para ayudar a la gente a ver que Dios está trabajando en la realidad de sus vidas y a apreciar el sueño más amplio y más grande al que Dios nos llama cada día. Cada uno de nosotros puede tener una relación personal y apasionada con Dios. Darse cuenta de esto fue el gran punto de inflexión en la vida de Ignacio; puede ser nuestro punto de inflexión también».

Del 20 de mayo de 2021 al 31 de julio de 2022
El Año Ignaciano durará 14 meses, desde el 20 de mayo de 2021, fecha de la herida de Ignacio durante la batalla de Pamplona, hasta el 31 de julio de 2022, fiesta de San Ignacio en el calendario litúrgico. El tema de la conversión está, pues, vinculado a la experiencia del fundador de la Sociedad. Es «gracias» a su herida que el caballero Ignacio se vio obligado a una larga convalecencia durante la cual pudo reflexionar sobre su vida, sobre el sentido que había tenido su vida hasta entonces y sobre el sentido que podría haber tenido después.

El Papa Francisco recibe a los autores del libro .
Padre Arturo Sosa con el Papa y Darío Menor

El primer evento: la oración en línea del 23 de mayo
El primer evento será el 23 de mayo, Domingo de Pentecostés: una transmisión de oración online abierta a todos, en ignatius500.global/live, para comenzar el Año Ignaciano juntos en oración. El Padre General Arturo Sosa se unirá a la oración y personas de todo el mundo compartirán sus testimonios. También habrá espacio para el recogimiento personal. La oración se retransmitirá en tres momentos: a las 20.00 horas en Manila (Pst), Roma (Cet) y Nueva York (Edt). Siempre estarán disponibles tres opciones de idiomas: inglés, español y francés.

12 de marzo de 2022: 400 años de la canonización de San Ignacio
El año también estará marcado por importantes acontecimientos para toda la Compañía, como el 400 aniversario de la canonización de San Ignacio, que se celebrará el 12 de marzo de 2022. Junto a él, fueron canonizados San Francisco Javier, y también Santa Teresa de Jesús, San Isidro Labrador y San Felipe Neri. La 71ª Congregación de Procuradores tendrá lugar en Loyola del 16 al 22 de mayo de 2022, y será precedida en 2021 por Congregaciones Provinciales en todo el mundo.

Alessandro Di Bussolo

Curiosidades y anécdotas de la devoción a la Almudena

La reseña de esta semana la dedicamos a recoger anécdotas y acontecimientos diversos que muestran lo arraigado de la devoción del pueblo de Madrid a su patrona en circunstancias de lo más variado, con la parroquia de Santa María en el corazón de esa profunda veneración que salpica la vida cotidiana de la Villa y Corte.

10 de mayo 2021.- Un primer ejemplo lo encontramos en las rogativas que el Ayuntamiento dirigía en nombre de sus ciudadanos ante la falta de lluvia. Esos periodos de sequía tenían importantes consecuencias para sus vecinos. Así, en el diario La Época (20 de noviembre de 1857) se refieren a uno de estos episodios: «El Ayuntamiento constitucional de esta Villa, secundando los deseos del gobierno de S.M., y de conformidad con lo dispuesto por su Emma. el señor Cardenal Arzobispo de la diócesis, se reunirá a las once del día de mañana en la iglesia parroquial de Santa María la Real de la Almudena, con el fin de dirigir sus preces al Altísimo implorando su misericordia para que nos liberte de la aflictiva calamidad que nos amenaza por falta de lluvia. Lo que se anuncia al público para conocimiento del vecindario, invitándole concurra a unir sus votos con los de la corporación municipal».

También en otros casos de grave emergencia, como eran los incendios, las grandes tormentas o los vendavales, el toque de las campanas de Santa María servían a los vecinos de Madrid como aviso ante el inminente y grave peligro, y recordatorio de la presencia maternal de su patrona. Así lo comprobamos, por ejemplo, en el noticiario La Esperanza (3 de diciembre de 1867): «En la madrugada de hoy tocaban a fuego las campanas de Santa María. El incendio, según nos dicen, ha quedado extinguido al poco rato, a pesar del fuerte huracán que entonces se dejaba sentir».

Más graves aún eran los casos de pandemias que azotaban de manera regular a la ciudad. Entonces las plegarias y los votos a la Almudena, a san Roque y a san Sebastián no cesaban con la intención de obtener la gracia divina que pusiera fin a esas calamidades. Así, en 1865, tras el fin de la epidemia del cólera se celebraron varias Misas de acción de gracias: «La Junta municipal de socorros del distrito de Palacio, celebra solemne función en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Almudena, hoy 23 del actual, a la diez de la mañana, en acción de gracias por haber desaparecido la epidemia colérica de esta capital, y haber sido aquel distrito de los que menos han tenido que lamentar sus rigores. Se ruega a los vecinos concurran a este acto, con objeto de que unan sus oraciones a la de los individuos de esta junta, y a los fines indicados». (La Correspondencia de España, 23 de noviembre de 1865).

Un mes más tarde, en el diario El Pensamiento Español (16 de diciembre de 1865) se escribía:

La Junta de gobierno de la Archicofradía Sacramental de la iglesia parroquial de Santa María la Real de la Almudena y Hospital general de esta corte, han acordado que el domingo 17 del corriente, a las diez de la mañana, se celebre la dicha iglesia una solemne misa y Te Deum en acción de gracias al Todopoderoso por la desaparición del cólera.

Lo que por acuerdo de la expresada junta se hace saber por el presente a fin de que llegando a conocimiento de todos los individuos que componen la referida sacramental, se sirvan asistir con medalla a tan religioso acto.

Incluso, aunque estas catástrofes no tuvieran lugar propiamente en nuestra ciudad, de igual modo la parroquia de Santa María acogía la celebración de Misas y sufragios por los afectados. Ese fue el caso del solemne funeral que se celebró por los fallecidos en el terremoto de Manila el 3 de junio de 1863, en el que las pérdidas humanas y materiales fueron muchas (La Regeneración, 18 de agosto de 1863):«El señor cura ecónomo de la iglesia parroquial de Santa Maria la Real de la Almudena, de esta Corte, clero y dependientes de la misma celebran un solemne funeral el día 21 del presente mes a las nueve de la mañana, por el eterno descanso de los que han fallecido en el terremoto ocurrido en Manila en la desventurada tarde del 3 de junio».

Nos gustaría concluir con un ejemplo, quizá más extraordinario e incluso milagroso, que refleja lo profundamente arraigada que desde siempre ha estado este amor a la patrona, expresado también en la devoción a la medalla de la Virgen de la Almudena. En este caso las crónicas de la época recogen cómo un vecino salió ileso tras ser atropellado, gracias a la intercesión de la Santísima Virgen, pues llevaba consigo una medalla de la Almudena (La Esperanza, 3 de noviembre de 1867): «Pasando el sábado último, a las ocho y media de la noche, por la calle de las Fuentes, un sujeto a quien conocemos, fue atropellado por un coche que le tropezó con la lanza, dejándole caer al suelo. A pesar de que el carruaje pasó por encima de su cuerpo, se levantó sin haber lesión alguna, atribuyendo este notable beneficio a la protección y amparo de la Virgen Santísima, cuya imagen, bajo el título de la Almudena, llevaba al cuello en una medalla, y a la que se encomendó en aquel conflicto, y nos encarga lo hagamos público a fin de recomendar con este ejemplo la devoción a la excelsa Patrona de Madrid».

Y así, años más tarde, una tienda de la calle Mayor se anunciaba en la víspera de Reyes de 1892 regalando una medalla de la Virgen de la Almudena a los niños que se acercaran con sus padres a comprar chocolate (El Imparcial, 5 de enero de 1892): «Regalo de Reyes a los Niños. Comprando un paquete de chocolate de 20 raciones, se regala en este día, una medalla de la Virgen de la Almudena. Regalo un paquete de cada diez, y diez medallas».

Que entre todos continuemos con este fervor y cariño a nuestra patrona ante las diferentes dificultades que acontezcan.

Más entradas de Una ventana a la historia

Museo Catedral de la Almudena

El tiempo pascual desde la liturgia

10 de mayo 2021.- En este tiempo de Pascua, los 50 días que transcurren entre el Domingo de Resurrección y el de Pentecostés, la Iglesia invita a celebrar la liturgia con la máxima alegría, como si todo este tiempo consistiera en un gran domingo. Así lo recuerda la Delegación Episcopal de Liturgia, que explica algunas de las características propias de la liturgia de estos días:

Palabra de Dios

  • Para comprender cómo a lo largo de los siglos se ha configurado un modo concreto de expresar este gozo pascual se debe partir, en primer lugar, de la Palabra de Dios. Ella será la que nos proponga el acontecimiento que celebramos. Por eso, durante las primeras semanas se escuchan varias veces los relatos de las apariciones del Señor a los discípulos.
  • La Muerte y Resurrección del Señor, el misterio pascual, constituye el hecho salvífico fundamental que conmemoran los cristianos. Es preciso exponerlo y explicarlo, partiendo de los testimonios evangélicos que se han transmitido en la vida de la Iglesia.
  • Si el Evangelio de las primeras semanas se centra en la experiencia que los discípulos tienen de que Jesús está vivo, el libro de los Hechos de los Apóstoles va a describir la configuración de la primitiva Iglesia, en torno a los primeros discípulos del Señor, en la que tuvieron gran importancia la incorporación de cristianos que eran bautizados y recibían la fuerza del Espíritu Santo.
  • Así pues, el acontecimiento de la Resurrección del Señor y el nacimiento y crecimiento de la Iglesia, proclamados por la Palabra de Dios, van a influir decisivamente, tanto en las oraciones que la Iglesia propone para estos días, como en algunos ritos especialmente reservados o recomendados para la cincuentena pascual.

Aleluya

  • Como expresión de la alegría por la Resurrección del Señor, el aleluya, aunque no reservado para este tiempo, adquiere pleno significado durante la Pascua. Y, sobre todo, durante los ocho primeros días de este período, que se celebran como las solemnidades del Señor.

Cirio pascual

  • Un elemento especialmente significativo y visible durante los 50 días de la Pascua es el cirio pascual encendido junto al ambón o el altar en todas las celebraciones solemnes, tanto en la Misa como en laudes y vísperas. Ver el cirio encendido es contemplar a Jesucristo vivo en medio de su Iglesia.

Bautismo

  • Particular importancia durante la Pascua tiene la celebración del Bautismo y el hacer memoria del mismo quienes ya lo han recibido. Por eso, aparte de la celebración de los sacramentos de la iniciación cristiana en la Vigilia Pascual y en estos días, se recomienda celebrar las vísperas bautismales el día de Pascua, en las que, mientras se cantan los salmos, se va en procesión a la fuente bautismal.
  • Asimismo, durante todo el tiempo pascual, cuando se administra el Bautismo se utiliza el agua que se bendijo en la noche de Pascua. De este modo se subraya que así como de la Resurrección de Cristo brota la vida de la Iglesia, de la celebración de la noche santa cobra sentido, en cierta medida, toda la liturgia de Pascua.
  • El rito de la bendición y aspersión del agua bendita, previsto por la liturgia al comienzo de cualquier celebración eucarística dominical, se recomienda particularmente en los domingos de Pascua, destacando el domingo como día bautismal.

Solemnidades del Señor

  • La explosión de júbilo pascual en la liturgia no solo va acompañada de la recuperación de algunos elementos suprimidos durante la Cuaresma, como el canto del aleluya, el adorno con flores del altar o la música instrumental en solo. La ubicación de la solemnidad de la Ascensión del Señor, para contemplar a Cristo que a la vista de sus discípulos se elevó al cielo y está sentado a la derecha de Dios; y la de Pentecostés, en la que se conmemora el don del Espíritu Santo sobre los apóstoles, origen de la Iglesia y comienzo de su misión hacia todas las naciones, permiten concluir este período con igual o mayor gozo con el que comenzó en la Vigilia Pascual.

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José Luis Martínez-Almeida inaugura unos encuentros sobre la ‘Fratelli tutti’ organizados por el Aula Veritatis Splendor

10 de mayo 2021.- El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, inaugurará el martes 11 de mayo, a partir de las 10:00 horas, unos encuentros sobre la encíclica del Papa Francisco Fratelli tutti organizados por el Aula Veritatis Splendor en colaboración con el Secretariado de Pastoral Universitaria. Dos profesores universitarios serán los encargados de dirigir un debate que se desarrollará de manera presencial en la sede de la Fundación Pablo VI (paseo de Juan XXIII, 3), respetando los límites de aforo. Para participar se puede reservar la entrada en este enlace. Además, se podrá seguir en modalidad virtual a través de este canal de YouTube.

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