La Cruz de la JMJ 2023 llegó a España

Los dos símbolos que acompañan a la JMJ, la Cruz y el icono de la Salus Populi Romani, atravesarán el territorio español, tocando la mayoría de las diócesis, hasta el 29 de octubre, antes de regresar a Portugal.

7 de septiembre 2021.- La Cruz de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) Lisboa 2023 llegó este 5 de septiembre a España, a la diócesis de Ciudad Rodrigo, para preparar y animar a los jóvenes españoles a participar en el gran evento que se celebrará en el país lusitano el próximo año. La Cruz, junto con el icono de Nuestra Señora Salus Populi Romani -los dos símbolos que acompañan a la JMJ- atravesarán el territorio español, tocando la mayoría de las diócesis, hasta el 29 de octubre, antes de regresar a Portugal. El último distrito en recibirlo será Huelva.

Los dos símbolos de la JMJ fueron recibidos alrededor de las 12.30 horas en la frontera hispano-lusa y llevados por los jóvenes de la Pastoral Juvenil y Vocacional, primero a la parroquia de María Auxiliadora de Fuentes de Oñoro, para un momento de oración, y después a Ciudad Rodrigo.

El Administrador Apostólico de Ciudad Rodrigo, Mons. Jesús García Burillo, dió la bienvenida a la Cruz de los Jóvenes y el icono de María. Durante la misa, celebrada en la Catedral de Santa María, el prelado animó a los jóvenes a no tener miedo, recordando las palabras del profeta Isaías: «Sean fuertes, no tengan miedo, porque Él viene en persona y los salvará». «Esta es la clave de nuestra seguridad en la vida: el Señor está con nosotros», afirmó. Pero para permitir que el Señor se acerque «debemos abrirnos a la palabra de Dios, debemos escucharle, de lo contrario no podrá hacerlo», añadió.

Al final de la Eucaristía intervino también Anselmo Matilla, delegado de Juventud y Vocaciones, quien invitó a los presentes a no olvidar la llamada a «ser testigos del Señor».

Finalmente, la Cruz y el Icono fueron llevados a la Plaza Mayor, donde se celebró un concierto del rapero cristiano Grilex. Los dos símbolos pasaron luego la noche en el convento de las monjas carmelitas y hoy serán entregados a la diócesis de Oviedo, donde podrán ser visitados en el Santuario de Covadonga.

Anna Poce
Los símbolos de la JMJ: la Cruz y el icono de la Salus Populi Romani

Parolin en Madrid: la cultura del encuentro para ir mas allá de la emergencia

El Cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin inaugura el II Encuentro Internacional de católicos con responsabilidades políticas, que se está celebrando en Madrid este fin de semana. Recordando el reto de la pandemia, el cardenal ha pedido que las decisiones se orienten al bien común y miren siempre a la persona.

Está claro que la pandemia, «los contagios, las víctimas, los tratamientos y las vacunas no son problemas locales», sino que conciernen «al mundo entero y a las relaciones entre los pueblos». Por tanto, la acción diplomática es «necesaria para pedir a las instituciones locales o a los parlamentos y gobiernos nacionales que establezcan estrategias y protocolos comunes, y para motivar la creación de acuerdos entre Estados». Así lo ha manifestado el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado, al inaugurar hoy, sábado 4 de septiembre, los trabajos del II Encuentro Internacional de Católicos con Responsabilidades Políticas, que se celebra en Madrid, del viernes 3 al domingo 5.

Promovido por la archidiócesis de la capital española y la Academia Latinoamericana de Líderes Católicos, con la colaboración de la Fundación Konrad Adenauer, el evento fue una oportunidad para reflexionar sobre el tema «Una cultura del encuentro en la vida política al servicio de nuestros pueblos».

El cardenal Parolin señaló en su discurso -dedicado específicamente a la «Cultura del encuentro y la amistad social en un mundo en crisis»- que la situación actual ofrece la oportunidad de reflexionar sobre cómo podemos trabajar para contribuir a la construcción del bien común. Un objetivo, pero quizás sería mejor decir «un deber para quienes tienen responsabilidades, que ciertamente no es nuevo» y que hoy se sintetiza en la necesidad de «salir de una crisis profunda y difícil de interpretar, que requiere sobre todo el fortalecimiento de los equilibrios sociales, de las economías, de la estructura de los países y de la capacidad de los gobiernos». El cardenal subrayó la necesidad de «una dimensión antropológica bien fundada en la acción política y en la acción de los políticos, que ponga a la persona en el centro, una idea exacta de la justicia que se reconozca como reguladora social», y una estrategia coherente de acción que, «desde la comunidad política local o nacional, sea capaz de actuar hasta la dimensión internacional». Esto significa considerar «la cultura del encuentro y la amistad social en su verdadero sentido y acción, no como meras declaraciones, sino como principios fundamentales, criterios orientadores e instrumentos de acción». Esta combinación, dijo el Secretario de Estado, permite al político basar su servicio «no en la oposición, sino orientarse hacia el bien común y utilizar el método del diálogo, el encuentro y la reconciliación».

No hay que olvidar, añadió el cardenal, que «en la vida de un país, en las relaciones interpersonales que se desarrollan en su seno, esta configuración puede convertirse en una reacción incontrolada cuando las visiones de conjunto y los objetivos comunes se ven fragmentados por actitudes y acciones sin justicia». La cuestión, por tanto, es cómo prevenir los conflictos a todos los niveles, «oposiciones continuas, relaciones cada vez más débiles, hasta realidades extremas como la pobreza, la guerra, la violación de los derechos fundamentales, la exclusión y la marginación».

En los últimos tiempos, estas situaciones «han alterado significativamente la vida social, hasta el punto de relativizar o incluso eliminar principios, normas y estructuras que constituyen puntos de referencia para la gobernanza y el funcionamiento de nuestros Estados, además de influir en la actuación de la propia comunidad internacional». Ante estas dinámicas, que «condicionan los proyectos y las respuestas a la crisis», conviene «promover la convivencia ordenada entre los seres humanos, para que nadie quede solo o abandonado». Aunque, admitió Parolin, esta búsqueda no está exenta de dificultades, «dado el surgimiento de continuas tensiones o intentos de dividir el tejido social en función de su patrimonio, sus posibilidades o su utilidad».

Ciertamente, señaló el cardenal, «al observar la dimensión global o, más técnicamente, interdependiente que caracteriza a la vida contemporánea», queda claro hasta qué punto «implica una pluralidad de participantes cuya imagen abigarrada ya no se limita a las configuraciones tradicionales», sino que concierne a todos. Por ello, el político debe saber «orientar su atención hacia las llamadas decisiones globales que, ante la crisis actual, se presentan como un medio para garantizar la estabilidad del orden social», aunque «la voluntad y el comportamiento de los individuos o de los grupos tiendan a menudo a limitar su alcance».

Las respuestas a la crisis, en otras palabras, «se configuran a una escala más amplia y con una visión a medio y largo plazo, y no se reducen a decisiones dictadas por la necesidad o impuestas por mecanismos cuya validez y efectos se basan en la resolución de emergencias y no en la continuidad». Si las medidas adoptadas o los programas elaborados por los gobiernos y los legisladores no son «el resultado de una política buena, eficaz y compartida, siguen siendo parciales o en gran medida exclusivos». No se trata simplemente de «reorientar los recursos de gasto hacia programas de desarrollo» que, de forma orgánica y continua, «puedan garantizar la plena realización de las personas y los pueblos, su crecimiento y el cumplimiento de las aspiraciones que surgen de su dignidad y forman parte de su identidad». La lucha contra la pobreza, «la superación de las pandemias, la construcción de instituciones dinámicas son retos que no necesitan respuestas, sino que hay que gobernar, porque afectan a la familia humana en su conjunto y a su futuro».

Esto requiere que el ejercicio de la autoridad «no coincida con una visión personal, partidista o nacional», sino «con un sistema organizado de personas e ideas compartidas y posibles», capaz de «asegurar el bien común global, la erradicación del hambre y la miseria, y la defensa cierta de los derechos humanos elementales», en una dimensión que trasciende las fronteras, «no sólo del territorio sino sobre todo del corazón».

Quienes se enfrentan a diario con la vida de las sociedades y con «el funcionamiento de las instituciones y los conflictos sociales», y por tanto están llamados «a responder a retos cada vez más variados y complejos», deben ser conscientes de que «la amistad social y la cultura del encuentro pueden construir un camino capaz de superar la concepción funcional» que actualmente parece «animar todos los aspectos de la realidad social, con seres humanos tratados a menudo como objetos». Al mismo tiempo, la amistad y el encuentro son «un estilo de gobierno, una llamada a la responsabilidad en los distintos niveles y funciones de gobierno». Un «itinerario interesante y factible, que pide al cristiano que se enfrente constantemente a su conciencia y no sólo a sus capacidades».

En esencia, precisamente en esta fase histórica que busca exorcizar «el dolor, la incertidumbre, el miedo y la conciencia de los propios límites que ha despertado la pandemia», ha llegado el momento de «repensar nuestros estilos de vida, nuestras relaciones, la organización de nuestras sociedades y sobre todo el sentido de nuestra existencia».

Osservatore Romano
Imagen: Discurso del cardenal Parolin en Madrid

YouTube: una gran oportunidad de evangelización

Inma Vieitez es una estudiante de 21 años de Asturias. Vive en Madrid dónde actualmente está cursando sus estudios.

Hace unos años, fundó el canal de YouTube «La reina de corazones». Al principio, comenzó siendo un canal dónde expresaba las ideas y pensamientos de los que quería hablar. Más tarde, como ella misma dice, «Dios me expropió el canal y se terminó convirtiendo en un canal católico». Y es que, las redes sociales se han convertido en un canal potencial de evangelización.

“Si Dios no existiera, habría que inventarlo”

“El amor de Dios me salía por los poros”

El canal de YouTube que promueve la evangelización
El canal de esta influencer cuenta con 16.700 seguidores. Ella misma lo describe como «este es un canal católico orientado hacia los jóvenes que tienen ganas de dar guerra». Además, es un ejemplo de cómo las redes sociales han dado a la Iglesia la oportunidad de interactuar y expresar el mensaje del Evangelio a millones de personas en todo el mundo. «Me han llegado testimonios de gente que jamás creía, que se habían encontrado con EL a través del canal.

Chicos de 32 años que se han bautizado o que han hecho la comunión a los 18…personas que han vuelto a practicar después de décadas alejados de Dios», comenta Inma.

España: Tiempo de la Creación: Seminario episcopal sobre Ecología Integral

«La España rural, un reto para la evangelización y el cuidado de la Creación»: este será el tema del seminario sobre Ecología Integral que se celebrará en Madrid los días 13, 20 y 27 de septiembre, mes dedicado al Tiempo de la Creación.

21 de agosto 2021.- La cita está promovida por el Departamento de Ecología Integral, organismo que funciona en el seno de la Subcomisión Episcopal Española de Acción Caritativa y Social, y está dirigida principalmente a las Comisiones diocesanas que trabajan por la salvaguarda de la Creación; a las ONG e Instituciones de desarrollo rural; a los miembros de Cáritas y Justicia y Paz; y a los sacerdotes y religiosos de las comunidades rurales. El curso se impartirá tanto de forma presencial, con un número máximo de 15 participantes en cumplimiento de la normativa anti-Covid, como en línea.

«El objetivo del seminario -se lee en una nota- es abrir una línea temática sobre la España rural como reto humano, ecológico y evangelizador, analizado desde tres perspectivas: el respeto y cuidado de la Creación; los valores éticos de las comunidades rurales; los recursos pastorales y la espiritualidad de las comunidades cristianas en el contexto rural». Estos temas se debatirán con «especialistas, representantes de instituciones eclesiales y agentes pastorales implicados en el mundo rural». El trasfondo de las reflexiones serán dos encíclicas del Papa Francisco: «Laudato si’ sobre el cuidado de la casa común» y «Fratelli tutti sobre la fraternidad y la amistad social».

En cada sesión de trabajo habrá varias presentaciones de 20 minutos cada una, que darán paso a un diálogo entre los especialistas y los participantes. El seminario será inaugurado por el presidente de la Subcomisión Episcopal de Acción Caritativa y Social, monseñor Jesús Fernández, mientras que la clausura correrá a cargo del secretario general de los obispos españoles, monseñor Luis Argüello.

Cabe recordar que el Tiempo de la Creación tiene un carácter ecuménico y se extiende desde el 1 de septiembre hasta el 4 de octubre, es decir, desde la «Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación», instituida por el Papa Francisco en 2015, a la memoria litúrgica de San Francisco de Asís, figura hagiográfica de referencia para la protección del medio ambiente. A lo largo del mes, se invita a los cristianos de todo el mundo a rezar y actuar por la protección de la casa común en todos los ámbitos posibles.

Isabella Piro
Imagen: Indonesia Lago de Toba
(Foto de archivo)

La Conferencia Episcopal Española (CEE) alerta sobre repatriación de menores migrantes de Ceuta a Marruecos

Mientras continúa la polémica sobre supuestas irregularidades en el procedimiento de “retorno asistido” de migrantes menores a Marruecos, el episcopado español reitera la obligación ética y moral de atenderlos y advierte sobre el grave riesgo para los menores.

Ciudad del Vaticano, 18 de agosto 2021.- La Conferencia episcopal española (CEE), desde su Departamento de Migraciones, manifiesta su preocupación por las devoluciones “masivas” de menores migrantes de Ceuta (España) a Marruecos. Si bien, la Iglesia española “valora positivamente” los acuerdos logrados entre ambos Estados en “la gestión de sus problemas”, alerta sobre la necesidad evaluar la situación previa y actual del grupo de menores, que deben ser escuchados y respetada su voluntad.

“Desde una perspectiva ética, moral y legal, la respuesta a las llegadas masivas no pueden ser devoluciones masivas, sino que cada caso debería ser examinado de manera personalizada, porque este tipo de devoluciones en grupo suponen un grave riesgo para los propios menores”, afirma el comunicado de la CEE.

En este sentido, la nota recuerda que el marco jurídico nacional e internacional, para garantizar ante todo la vida y seguridad de los menores, dispone además que se debe contar con el consentimiento de los mismos para su posible repatriación.

Un caso abierto
El pasado 13 de agosto España y Marruecos acordaron el retorno de los más de 700 menores no acompañados que entraron en Ceuta en mayo. Ese día, el Ministerio de Interior confirmó el acuerdo y el primer retorno de un número indeterminado de menores. Los niños y adolescentes comenzaron a ser trasladados a un centro de acogida marroquí a la espera de devolverlos a su entorno familiar. Sin embargo, ante las denuncias sobre la ilegalidad de estas repatriaciones presentadas por el Defensor del Pueblo y diversas ONG, un juzgado de Ceuta paralizó, ayer, durante 72 horas todos los procedimientos de devolución.

Luego de las conversaciones entre ambos países a raíz de las migraciones masivas de mayo pasado, el Ministerio del Interior procedió, la semana pasada, a la repatriación de 45 menores sin que existiese una valoración individualizada de los casos, como exige la ley de Extranjería. La devolución de menores extranjeros no acompañados se produjo sobre la base de un Convenio bilateral, cuya última revisión fue realizada en 2012, pero que nunca se había puesto en marcha.

Niños y niñas vulnerables
Mons. José Cobo y Xabier Gómez, respectivamente responsable y director del Departamento de Migraciones de la CEE se hacen eco de los reclamos provenientes del Secretariado de Migraciones de Cádiz y Ceuta, así como desde las instituciones de la Iglesia, civiles y del mismo Defensor del Pueblo respecto a la devolución en grupo de menores no acompañados a Marruecos.

“No olvidamos, como dijimos en su momento, que nos referimos a niños y niñas a quienes los Estados de origen y llegada deben proteger y escuchar, garantizando individualmente su retorno familiar cuando así lo solicitan, o su cuidado y amparo cuando provienen de situaciones de vulnerabilidad, maltrato, pobreza o explotación”, advierte la CEE.

Al respecto, el episcopado cuestiona los protocolos utilizados para dichas repatriaciones puesto que deben realizarse individualmente y con el conocimiento de la fiscalía, “no como retornos colectivos”. De hecho, la nota enfatiza que así lo dispone la Convención de los derechos del Niño de 1989, los tratados internacionales y la Ley orgánica 1/1996 de protección jurídica del menor y la Ley Orgánica 8/2015 de protección a la infancia y a la adolescencia.

Fugas masivas de los centros de acogida
La Iglesia española además plantea que ante estas inminentes actuaciones se teme “las fugas masivas de los niños de los centros de acogida y la situación de desamparo e impacto sobre la población” que estas podrían provocar.

En este contexto, el episcopado se compromete como Iglesia y llama a la sociedad a “buscar soluciones basadas en el diálogo entre Estados, la atención personalizada y garantista de derechos, la solidaridad a todos los niveles y la seguridad de todos”.

La nota recuerda además que “la fe en Jesucristo nos llama a no mirar a otro lado». “Cuidar y atender a los menores que llegan solos a nuestras fronteras es responsabilidad de todos. Hoy se convierte en nuestra obligación ética y legal”, reitera la nota.

Alina Tufani (Vatican News)
Imagen: Un soldado español camina con un menor migrante
a su llegada al enclave español de Ceuta, el 18 de mayo de 2021.

Libros: «Maximiliano Kolbe», el camino interior, de Zdzislaw Józef, Kijas, publicado por Editorial San Pablo

Como ser humano, como cristiano, como sacerdote, Maximiliano Kolbe permaneció fiel a su conciencia, perseverando, frente al mal, para seguir el mandamiento del amor. Es uno de esos santos que nos muestran cómo construir un mejor presente y futuro. Un maestro de vida que nos enseña a santificar todas las circunstancias y situaciones. Esta obra nos invita a recordar su ejemplar testimonio bajo un perfil insólito y quizás menos conocido: el de su camino interior, trufado de obediencia, trabajo, humildad, oración, contemplación, superación de los propios miedos y ayuda a los demás.

Título: MAXIMILIANO KOLBE, EL CAMINO INTERIOR
Autor: ZDZISLAW JÓZEF, KIJAS
Editorial: SAN PABLO COMUNICACION SSP
Páginas: 334
Precio: 18,00 €. (IVA incluido)

Libros: «Evangelio 2022», Camino, verdad y vida, Ciclo C, elaborado por el Equipo San Pablo

Una edición con los Evangelios de la Misa diaria, las lecturas dominicales y la antífona del salmo. Cada día ofrece un comentario pastoral y espiritual con una sencilla oración escritos por mons. Santiago Agrelo Martínez, arzobispo emérito de Tánger. La página se complementa con el tiempo litúrgico, la semana del salterio para la Liturgia de las Horas, la abreviatura de las lecturas del día, la memoria litúrgica, el santoral y la jornada conmemorativa para determinados días del año y el color de los ornamentos litúrgicos. Incluye además un útil calendario litúrgico de cada mes, índice alfabético y onomástico de los principales santos, beatos y advocaciones marianas con su fecha de celebración, así como un compendio de las oraciones del cristiano, algunos himnos y salmos, y el examen de conciencia del papa Francisco. Finalmente se añade el Ordinario de la misa con la liturgia de la Palabra y la liturgia eucarística. El Evangelio dedica una página para cada día y una doble para los domingos.

Título: EVANGELIO 2022
Autor: EQUIPO SAN PABLO
Editorial: SAN PABLO COMUNICACION SSP
Páginas: 480
Precio: 1,90 €. (IVA incluido)

Padre Sosa a los jóvenes de CVX: la comunidad es necesaria para vivir la fe cristiana

En un vídeo grabado para el Encuentro Mundial de Jóvenes de la CVX y dado a conocer en la fiesta de San Ignacio de Loyola, el 31 de julio, el Padre Arturo Sosa, Prepósito General de la Compañía de Jesús alentó a los participantes a «elegir el camino de futuro en el que encuentre sentido su vida», a hacerlo «desde la esperanza» y a tomar «la decisión de recorrerlo».

Ciudad del Vaticano, 10 de agosto 2021.- “Los animo a reconocer y disfrutar la diversidad de sus culturas, gustos y modos de expresarse… y desarrollar la creatividad necesaria para integrar la complejidad de las situaciones que les toca vivir e imaginar nuevas formas de relaciones más humanas”, fue el aliento del Padre Arturo Sosa Abascal, Prepósito General de la Compañía de Jesús, en su Mensaje a los participantes en el Encuentro Mundial de Jóvenes de la Comunidad de Vida Cristiana (CVX), realizado del 29 al 31 de julio, de forma virtual y titulado «Embrace the world in an ignatian way» (Abrazar el mundo de manera ignaciana).

Jóvenes protagonistas del cambio de época
En un vídeo grabado para el Encuentro Mundial de Jóvenes de la CVX y dado a conocer en la fiesta de San Ignacio de Loyola, el 31 de julio, el Padre General alentó a los participantes a «elegir el camino de futuro en el que encuentre sentido su vida», a hacerlo «desde la esperanza» y a tomar «la decisión de recorrerlo». Asimismo, el Prepósito General de la Compañía de Jesús recordó que «los jóvenes son los protagonistas principales del cambio de época del que todos hablamos», aunque «lo vivimos sin comprender y ni siquiera imaginamos su magnitud».

Transformar las estructuras injustas
El Padre Arturo Sosa respondiendo a varias preguntas de jóvenes incidió en que, «al identificarnos con Jesús en Cristo y ser movidos por su amor, entramos en sintonía con los crucificados de este mundo», y valoró «la generosidad de tantísima gente» en este tiempo de pandemia, cuando no solo se han puesto a prueba la medicina y los sistemas sanitarios, sino que también ha salido a relucir «la profundidad de la injusticia incrustada en las actuales relaciones sociales en todos los niveles». «La mayor contribución de ustedes, los jóvenes – precisó el Religioso – sería tomar conciencia de lo sucedido, profundizar en su significado y confirmar el compromiso con la transformación de las estructuras injustas que dominan la humanidad».

Acoger la pluralidad sin temor
El Padre General también invitó a los jóvenes participantes a «acoger la pluralidad y acercarse con serenidad a lo distinto», como algo plenamente cristiano: «Acoger la pluralidad comienza, siguiendo el ejemplo de Jesús, por no juzgar ni condenar. Significa perder el miedo de acercarse a lo diverso y estar dispuesto a percibir la novedad como alternativas de vida y no como amenaza a lo que es habitual. […] Dentro de la diversidad se encuentran posibilidades de vida y también de muerte. Adentrarse en ella requiere desarrollar el discernimiento de los caminos del buen espíritu y los del maligno».

Reafirmar la elección que hemos hecho
Con la mirada puesta ya en los jóvenes de CVX e ignacianos, el Jesuita reivindicó el valor del examen del día para «reconocer la presencia de Dios» y «reafirmamos constantemente la elección que hemos hecho». «El examen ignaciano se asemeja a un colirio que refresca la vista y permite percibir con mayor claridad la acción de Dios en la historia humana, en la vida del grupo y en la mía –explicó–. […] Permite ver si lo que hago cada día se mantiene dentro de la elección de vida hecha o si, por el contrario, se va enfriando esa opción y me voy alejando del camino elegido». Asimismo, en pleno Año Ignaciano, el General de los Jesuitas remarcó la importancia de la oración para vivir en libertad, con un «desapego de los afectos desordenados», al tiempo que aseguró que «la experiencia del Dios de Jesús no es intimista sino personal y apostólica» y que «la comunidad es necesaria para vivir la fe cristiana».

El Encuentro virtual de los jóvenes de la CVX
En términos parecidos, el Presidente de CVX España, Eduardo Escobés, pidió a la juventud hacer «una contribución real a una sociedad y una Iglesia que necesita nuestra participación». Por su parte, el Presidente mundial de CVX, Denis Dobbelstein, en videollamada desde Bélgica, pidió a los más de 130 jóvenes de 52 países que se sintieran «cómodos en CVX» y que fueran «contemplativos en la acción» porque «nos urge a abrazar el mundo» —sin caer en la autorreferencialidad—, y señaló que, si CVX realmente es un «regalo para la Iglesia y el mundo», «el Espíritu Santo jugará su papel».

Recogiendo el guante, los participantes del Encuentro Mundial de Jóvenes de CVX hicieron público un manifiesto consensuado en distintas sesiones de trabajo en el que, partiendo de las «heridas» del mundo, se ofrecen a «colaborar en la construcción de una Iglesia más abierta y cercana a todas las personas, especialmente a aquellas que más sufren». Entre otros puntos, apuestan por aprovechar los ejercicios espirituales y las redes ignacianas y trabajar a favor del encuentro con los más pobres, «ya sea material, psicológica o espiritualmente», «el desarrollo humano integral», el «diálogo entre toda la diversidad de culturas y personas, más allá de las fronteras» y el «diálogo intergeneracional».

Vatican News

La Obra de la Iglesia: El profundo amor de Madre Trinidad por la Iglesia

La fundadora de La Obra de la Iglesia, fallecida en Roma el pasado 28 de julio, deja una profunda huella en quienes se encontraron con sus ojos y en quienes percibieron el misterio de la Trinidad en sus escritos. Su muerte se produce 75 años después de su consagración. «Una madre rica en amor por sus hijos»: es lo que dijo Monseñor Cesare Nosiglia, Arzobispo de Turín, en la homilía de su funeral.

Ciudad del Vaticano, 10 de agosto 2021.- «Madre» es la primera palabra que florece en los labios de un niño; una palabra indisolublemente ligada a Trinidad de la Santa Madre Iglesia, fundadora de L a Obra de la Iglesia, fallecida a finales de julio en Roma. Madre de muchos hijos repartidos por Italia, España, América Latina y algunos países de África, madre a ejemplo de María y también presente en lo concreto, como un par de zapatos nuevos, necesarios para caminar por las calles de Madrid. El don de la Madre Trinidad fue relatado por Monseñor Cesare Nosiglia, Arzobispo de Turín, en la homilía del funeral celebrado en la Basílica de San Paolo Fuori le Mura el 1 de agosto.

Asistieron más de mil personas, en pleno cumplimiento de la normativa anti-Covid.
Sus palabras se hicieron eco del amor de un hijo, que encontró en ella «una invitación a arrancar su propia alma para obedecer a la Iglesia». Un hijo impactado por la humanidad de esta mujer nacida el 10 de febrero de 1929 en Dos Hermanas, Sevilla, en el seno de una familia católica que regentaba una zapatería. Fue allí, en esas habitaciones, donde a los 17 años -cuenta su Secretario, el padre Bartolomé Valbuena García- se produjo la fuerte y perturbadora llamada que llevó a Trinidad a cambiar su vida. «Mi vocación -escribió la Madre- es ser Iglesia y hacer que todos sean Iglesia. Sólo soy el eco que se escucha en la repercusión del canto de la Iglesia. Yo soy el eco de la Iglesia y la Iglesia es mi canción».

El encuentro entre el Papa Juan Pablo II y Madre Trinidad

La bendición de Juan Pablo II
La Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia fundó La Obra de la Iglesia en 1967 en la Archidiócesis de Madrid, en 1993 se instaló en Italia y el 20 de diciembre de 1997, el Papa Juan Pablo II firmó el decreto de aprobación de La Obra de la Iglesia y la declaró institución eclesiástica de derecho pontificio. Un año antes, el 15 de diciembre de 1996, el Papa visitó la parroquia de Nuestra Señora de Valme, en Villa Bonelli, confiada a La Obra de la Iglesia. Animó entonces a continuar el camino emprendido de amor al Papa, a los pastores y a la Iglesia, a ponerse bajo la protección de María, invocándola con aquel Valimi Signora, «Ayúdame Señora» que gritó el rey Fernando en el siglo XIII en su intento de reconquistar Sevilla.

El canto de la belleza de la Iglesia

El padre Francesco Saverio Vicente, Director General de la rama sacerdotal de La Obra de la Iglesia, relata aspectos particulares de la Madre Trinidad, deteniéndose en su profundidad teológica y en su infinito amor a la Iglesia.

Madre Trinidad nació el 10 de febrero de 1929 en Dos Hermanas, Sevilla

¿Quién fue la Madre Trinidad, fundadora de La Obra de la Iglesia?
La Madre Trinidad, a los 17 años, en la víspera de la Inmaculada, el 7 de diciembre, recibió lo que yo llamo «una auténtica invasión» de Dios. Su vocación era especial. Cuando lo explicó, dijo que era como si el Señor se pusiera delante de mí y me dijera: «¿Quieres amor? Yo soy el amor infinito. ¿Quieres alegría? Yo soy la alegría infinita». Ella respondió con la consagración, diciendo al Señor: ‘Seré tuya, totalmente tuya y para siempre’. Así comenzó su vida consagrada, inicialmente de forma muy privada, vivió años de gran intimidad con Jesús en la Eucaristía, largas e intensas horas de oración ante Jesús en el sagrario, hasta que llegó el mes de marzo de 1959. Tenía 30 años y aquel 18 de marzo el Señor la introdujo en la vida del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo para hacerle comprender y vivir el misterio de la Encarnación, la razón de ser de la Iglesia, la belleza del misterio de la Iglesia, pero también la tragedia de la Iglesia que llora y sangra por los hijos que han salido del seno materno. De ahí nació su vocación, que es la de ayudar a la Iglesia a presentar el misterio de la propia Iglesia y ayudarla en esa renovación que el Señor pedía en aquellos años, los del Concilio Vaticano II.

¿Cómo fue recibido su mensaje?
Cuando la Madre Trinidad recibió todo esto, era simplemente una persona venida de un pueblo del sur de España, sin más apoyo que el de su confesor en Madrid que siempre la seguía. En 1963, el Señor le pidió La Obra de la Iglesia y así comenzó a buscar sacerdotes, hombres y mujeres consagrados, personas que la ayudaran en esta misión. Con mucho esfuerzo y también con muchas puertas cerradas, pero esta es la cruz que el Señor invita a todos a llevar, entonces vino a vivir aquí en Roma en 1993 y fue verdaderamente acogida de una manera muy hermosa.

Una acogida que se tradujo también en una relación con Juan Pablo II, que reconoció entonces el carisma de la Madre Trinidad y La Obra de la Iglesia…
Fue una relación muy intensa, aunque físicamente se vieron tres veces. La Madre Trinidad se sintió movida a contarle al Papa todo lo que era su experiencia espiritual hasta el momento y escribió más de 55 cartas a San Juan Pablo II, pero 55 cartas de 15 a 20 páginas cada una, en las que describía todo lo que había recibido de Dios para ayudar a la Iglesia. Así que este Papa es ciertamente parte de nuestra pequeña historia.

En su opinión, ¿qué legado deja la Madre Trinidad a ustedes que son su familia y a toda la Iglesia?
No terminó la escuela porque cuando era niña tuvo un accidente con los ojos y sólo iba a escuchar. A los 14 años dejó la escuela, por lo que era una persona de cultura muy limitada, pero hoy deja más de 60 volúmenes escritos de teología, una teología «cálida», como decía ella, no una teología que parte del intelecto sino de la comunicación de Dios en la oración: es un conocimiento profundo del dogma, de la verdad que está dentro del misterio de la Iglesia. Dejó más de mil discursos grabados y luego a La Obra de la Iglesia dejó su misión: ayudar al Papa y a los Obispos en la misión esencial de su ministerio.

En esta fase de transición, ¿hay alguna frase de la Madre Trinidad que le acompaña en esta tarea?
Habría muchos en mi corazón, porque el legado de la Madre Trinidad es realmente enorme. Llevo 40 años viviendo en la comunidad de La Obra de la Iglesia y debo decir que aún no he terminado de leer todo lo que ha escrito, no porque no tenga ganas. La Madre Trinidad siempre decía que La Obra de la Iglesia es sólo Iglesia y no debe tener más distintivo que el de ser sólo Iglesia y nada más que Iglesia. Pero ciertamente tenía una gran fascinación por lo que ella decía que era «la puerta del reino de los cielos», es decir, la sencillez evangélica, la humildad… Creo que esto siempre ha sido tan fuerte y tan vivo en la Madre Trinidad y también esta confianza ilimitada en el amor de Dios, aun conociendo nuestros límites y nuestras fragilidades.

Hay una frase de la Madre Trinidad que dice: «Mi vida es cantar hasta morir y morir cantando la riqueza, la grandeza, la perfección de la Iglesia»…
Esa frase recoge el corazón de la Madre Trinidad, su vida, toda su cruz que fue muy intensa a lo largo de su vida, incluso en esta última etapa, y que no sólo abrazó con amor, sino que la vivió con serenidad y alegría interior porque sabía que era parte de su misión ayudar a la Iglesia. Su vida ha sido una vida atravesada por la Cruz, en muchos sentidos diferentes, pero vivida siempre con esa serenidad y con esa alegría de saber que era parte de su misión que Dios le había dado para llevar el mismo fruto que Él espera.

Benedetta Capelli (Vatican News)

Falleció el cardenal Martínez Somalo: el hombre que los Papas querían a su lado

El cardenal español, emérito del Departamento de Vida Consagrada, que ejerció de camarlengo durante la Sede vacante en 2005 y que estuvo en el centro de las funciones clave de la Santa Sede desde que era un joven sacerdote, ha fallecido en el Vaticano a la edad de 94 años. El funeral se celebrará en los próximos días en su tierra natal.

Ciudad del Vaticano, 10 de agosto 2021.- «Gran dignidad» y «solemne sobriedad». Esta es la imagen de las cualidades de un cardenal descrita por un Papa. Cuando, poco antes del 31 de marzo de 2007, fecha de su 80º cumpleaños, Eduardo Martínez Somalo, entonces cardenal camarlengo de la Iglesia católica, escribió a Benedicto XVI para informarle que renunciaba a su cargo por límite de edad; el Papa le envió una carta que revelaba, tras la forma, el fondo de una gran estima.

El ahora Pontífice emérito incluye en esas pocas líneas, fechadas el 4 de abril de 2007, una serie de sustantivos y adjetivos – «diligencia», «competencia», «amor», gastados al servicio de la Santa Sede-, además de señalar aquellas actitudes de solemne sobriedad y dignidad mostradas por el camarlengo en su momento, con la muerte de Juan Pablo II, se convierte en la máxima autoridad pro tempore de la Iglesia, que todo lo que se dice en esa carta confirma el «sincero aprecio» hacia un sacerdote y un obispo que permaneció «íntimamente ligado» a la misión en la Sede Apostólica.

De la «Urbi» al «Orbi»
Y es que la historia del cardenal Martínez Somalo -fallecido a los 94 años la mañana de este 10 de agosto en el Vaticano, donde residía- ha sido un continuo «elástico» desde y hacia Roma, desde los albores de su ministerio, cuando antes de su ordenación sacerdotal fue enviado desde España -era originario de Baños de Río Tobía, en la provincia de La Rioja- para culminar sus estudios en el Pontificio Colegio Español y en la Pontificia Universidad Gregoriana, donde se licenció en Teología y Derecho Canónico.

En Roma, el futuro cardenal también fue ordenado sacerdote en 1950, regresó a su diócesis natal de Calahorra y La Calzada-Logroño y partió de nuevo a Roma, esta vez para asistir a los cursos de la Pontificia Academia Eclesiástica, la escuela de los futuros diplomáticos de la Santa Sede. En agosto de 1956 entró por primera vez en la Secretaría de Estado, donde llegó a ser jefe de la sección española, por lo que en agosto de 1968 estuvo al lado de Pablo VI en la peregrinación apostólica a Colombia para el 39º Congreso Eucarístico Internacional.

Crecen las responsabilidades
Pasaron 14 años en el Vaticano, y en abril de 1970 fue nombrado consejero de la Delegación Apostólica en Gran Bretaña. Pero sólo seis meses después, en octubre, la Secretaría de Estado lo quería de nuevo en sus filas como asesor y luego como colaborador directo del entonces sustituto, el arzobispo Giovanni Benelli. Pasaron otros cinco años de servicio a la sombra de San Pedro -en los que monseñor Martínez Somalo siempre encontró la manera de repartirse entre las oficinas vaticanas, donde muchos apreciaban también su sentido del humor, y su cercanía a la gente, en particular al mundo del sufrimiento- hasta que el 12 de noviembre de 1975 llegó el momento de dejar Roma. Pablo VI lo nombró arzobispo y lo envió como nuncio apostólico a Colombia, pero incluso en este caso la Santa Sede volvió a llamarlo después de sólo cuatro años.

Su etapa como purpurado
Esta vez fue Juan Pablo II, en mayo de 1979, quien le nombró sustituto de la Secretaría de Estado, cargo que ocupó hasta 1988, cuando el Papa Wojtyla lo creó cardenal. Ese mismo año también fue nombrado Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, cargo que el Cardenal Martínez Somalo dejó en 1992 para dedicarse a dirigir la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, de la que pasó a ser Prefecto Emérito en 2004.

Alessandro De Carolis (Vatican News)