El Papa: una guía para sentir las mociones del Espíritu y buscar la voluntad de Dios

El Santo Padre Francisco comenta el libro del padre Miguel Ángel Fiorito «Buscar y hallar la voluntad de Dios. Guía práctica a los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola», editado por Ancora del cual escribe el prefacio. Francisco acompaña en el descubrimiento de la publicación que define como «modular», un libro abierto «para ayudar» a los que dan y a los que hacen los Ejercicios. Las palabras del Papa en el videomensaje.

10 de mayo 2021.- «Ayudar» es la palabra clave del breve prólogo con el que Miguel Ángel Fiorito nos introduce en su libro Buscar y hallar la voluntad de Dios. Es una verdadera mina para entrar en el alma de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio. Nosotros, sus discípulos, solíamos llamar a Fiorito «el maestro». Las ayudas que nos daba eran sencillas pero necesarias. Este libro los reporta con una estructura abierta o, como diríamos hoy, interactiva. Me detengo en algunas cosas que fueron buenas para mí, y espero que puedan ser buenas para otros.

Fiorito insiste dos veces en que su ayuda es «hasta cierto punto». Esta conciencia y aceptación de sus propios límites nos indica lo profundos que eran en él el respeto y la confianza en la libertad del otro. Su ayuda llega hasta el punto en que el otro, en su libertad, desea sinceramente dejarse ayudar.

La ayuda espiritual es una ayuda para la libertad. Es, pues, un apoyo guiado por una caridad discreta que, sin maltratar los límites, sabe encontrar incluso esos «deseos de los deseos» en los que se apoya la gracia. Con este deseo del deseo es posible ayudar a los que practican la vida espiritual a dar un paso adelante con valentía y audacia.

El libro se compone de fichas de lectura espiritual. Fiorito escribe: «Hemos transformado en una ‘ficha de lectura espiritual’ todo lo que nos ha hecho bien en los autores que citamos, para ayudar, de alguna manera, a la práctica del ‘mes de ejercicios'».

Lo que Fiorito llama «ficha de lectura espiritual» es un género literario propio, original. Fiorito solía distribuir panfletos mimeografiados con tinta azul. El tema tratado en estos panfletos debía caber en una hoja horizontal -a veces casi sin márgenes- para que el contenido pudiera leerse todo seguido. Eran escritos cortos, interesantes y siempre prácticos. En ellos hacía suyos textos de otros autores, utilizándolos libremente, comentándolos, anotándolos.

Esta «conversión» de un material rico y compuesto en fichas de lectura manejables es el fruto de un largo trabajo de contemplación y discernimiento. Lo que Ignacio llama «reflexión para sacar fruto» de lo contemplado y de lo que nos ha hecho bien, en manos de Fiorito se transforma en fruto rumiado y distribuido en raciones pensando en lo que el ejercitante puede y debe asimilar en cada etapa de sus Ejercicios.

Por ello, advierto al lector que este libro debe ser leído y utilizado en la misma dinámica y con el mismo espíritu con el que fue escrito. Estamos, pues, ante un libro «modular», un libro abierto «para ayudar» a los que dan y a los que hacen los Ejercicios. De ahí la importancia de los índices y del texto de los Ejercicios que enriquecen esta edición de Ancora, que agradezco aquí, editada por los padres de la revista La Civiltà Cattolica.

El maestro concluye su prólogo señalando que su comentario práctico será de ayuda para quienes deseen practicar los Ejercicios, no sólo estudiarlos. El objetivo es darse tiempo para sentir las mociones del Espíritu, y buscar concretamente la voluntad de Dios a través de la «reforma» de la propia vida. 

En este sentido, me parece interesante destacar cómo se amplía y profundiza el concepto de «reforma», tan en boga hoy en día. En los Ejercicios, la reforma no sólo está en tensión con lo que antes estaba deformado. Reformar es también conformarse con lo nuevo, es decir, con la vida, el estilo, los criterios y las elecciones del Señor. La reforma no tiene un carácter funcional, ni de autoperfeccionamiento, sino que está orientada a la misión. Si nos fijamos en el ejemplo de San Pedro, vemos que cada vez que se confiesa pecador, el Señor le llama inmediatamente a seguirle, perfeccionándole no en todo, sino en lo necesario para ser pescador de hombres y apacentar sus ovejas. El Señor no le pedirá a Pedro que se ponga a reformar todas las faltas que arrastra de su vida pasada, sino que le invitará a salir de sí mismo para anunciar el Evangelio, misión en la que se reformará el pasado respecto a ciertas cosas y no tanto respecto a otras.

Según el modelo del Evangelio, el fuego y la forma interior de los Ejercicios, como dice Fiorito, consisten en la acción interior de conocer -a través del discernimiento- «la voluntad divina sobre las cuestiones relevantes de nuestra vida espiritual».

Libros: «Comprender la Eucaristía» de Bernard Sesboüé, publicado por Editorial San Pablo

¿Cómo entender la Eucaristía en profundidad, sin caer en un ritualismo formal? La celebración de este sacramento representa el momento y el lugar en que el acontecimiento pascual de Jesús se convierte en institución, sin dejar de ser el acontecimiento personal de Jesús. El reconocido teólogo jesuita Bernard Sesboüé explica lo que implica y conlleva la celebración eucarística para ayudar a los cristianos a comprender su misterio y a vivirla mejor. Porque, como afirmó el padre Henri De Lubac: «La Iglesia hace la Eucaristía, y la Eucaristía hace la Iglesia».

Título: COMPRENDER LA EUCARISTÍA
Autor: BERNARD SESBOÜÉ
Editorial:SAN PABLO COMUNICACION SSP
Páginas:136
Precio: 12,60 € (IVA incluido)

Libros: «Todo sobre San José» de Dominique Le Tourneau publicado por Editorial San Pablo

Cuando se cumplen 150 años de la declaración de San José como patrono de la Iglesia Universal, el papa Francisco recomienda acercarse a su figura para que aprendamos de su amor de padre y de su testimonio del amor de Dios. Este libro pretende ser una obra de referencia sobre el santo patriarca y una ocasión para sacarle del silencio al que en ocasiones se le ha confinado.

Título: TODO SOBRE SAN JOSÉ
Autor: DOMINIQUE LE TOURNEAU
Editorial:SAN PABLO COMUNICACION SSP
Páginas: 228
Precio: 19,50 € (IVA incluido)

La Biblioteca y el Archivo Vaticanos, antídotos contra la amnesia

Les contamos los dicasterios de la Santa Sede desde dentro para conocer su historia, objetivos y «declaración de misión», y así entender cómo funcionan las estructuras que apoyan el ministerio del Papa. En esta entrevista conocemos más sobre la Biblioteca Apostólica y el Archivo Secreto Vaticanos, contados por el Cardenal José Tolentino de Mendonça, Archivero y Bibliotecario de la Santa Iglesia Romana.

Ciudad del Vaticano, 11 de abril 2021.-Un silencio que es memoria, un cofre lleno de conocimiento, un anhelo de infinito. Es lo que se respira en la Biblioteca Vaticana y en el Archivo Apostólico Vaticano, instituciones que hoy miran al futuro, abiertas a la tecnología, pero conservando y respetando la antigua tradición de la Iglesia. En la Biblioteca, por ejemplo, «la catolicidad no es una abstracción”, explica el cardenal José Tolentino de Mendonça, Archivero y Bibliotecario de la Santa Iglesia Romana, porque según él es «un abrazo a todo lo humano».  En el siglo XVII, con el Papa Pablo V, se produjo la separación entre la Biblioteca, «un instituto de conservación e investigación», y el Archivo, que desarrolla una actividad de «caridad intelectual» porque comparte su patrimonio con estudiosos de todo el mundo.

Cardenal José Tolentino de Mendonça,
Archivero y Bibliotecario de la Santa Iglesia Romana

¿Cuál es la contribución específica que la Biblioteca y el Archivo han aportado a lo largo de los siglos y siguen aportando a la misión de la Santa Sede y del Sucesor de Pedro?
Empiezo con una imagen que se me ha quedado grabada al acompañar a estudiosos y visitantes muchas veces a lo largo de los años por la Biblioteca y el Archivo Apostólicos. Cuando entran en estos espacios y contemplan la inmensidad y la calidad del patrimonio que aquí se conserva, se quedan atónitos. Yo diría que lo suyo es un silencio que no es solo silencio. Es algo parecido a ese temblor que, según Blas Pascal, provocaba el pensamiento del infinito.

Para comprender la vocación y la misión de estas instituciones seculares, quizá lo más correcto sea volver a la centralidad de la dimensión de la memoria en la vida de la Iglesia, que fundamenta verdaderamente su existencia en la memoria histórica y sacramental de los actos y palabras de Jesús. La Iglesia es tanto más vital cuando es consciente de la memoria viva que late en ella y le asegura su continuidad. Una biblioteca y un archivo son antídotos contra la amnesia. Una de las misiones fundamentales de la Biblioteca Apostólica, por ejemplo, es conservar algunos de los testimonios más antiguos de la tradición manuscrita de las Sagradas Escrituras. Solo esto bastaría para considerarlo como el corazón de la Iglesia. Pero, como nos ha recordado el Papa Francisco, en su Biblioteca fluyen «dos grandes ríos, la Palabra de Dios y la palabra de los hombres».

Aquí, de hecho, tocamos de cerca lo que significa la catolicidad. Aquí la catolicidad no es una abstracción. La catolicidad fue y es vivida por los sucesores de Pedro como un abrazo a todo lo humano, valorando todas las culturas y formas de expresión. Así es como se ha construido este depósito monumental del pensamiento humano, que se extiende a lo largo de varios siglos, desde la Antigüedad hasta el presente. Es la misma universalidad que encontramos reflejada en los documentos del Archivo Apostólico, que son una especie de prolongación del libro de los Hechos de los Apóstoles, ya que narran la aventura del cristianismo a lo largo del tiempo y cómo el Espíritu Santo conduce a la Iglesia. De este modo queda claro, como dijo Benedicto XVI, que el Archivo y la Biblioteca Apostólicos son «parte integrante de los instrumentos necesarios para el desempeño del ministerio petrino» y constituyen herramientas indispensables para el gobierno de la Iglesia.

Un empleado de la Biblioteca Apostólica analiza un volumen antiguo

Las actividades de la Biblioteca y los Archivos también se ven muy afectadas hoy en día por la crisis sanitaria mundial, que ha afectado sobre todo la relación con los académicos y la comunidad científica. ¿Cómo están afrontando la emergencia y qué medidas han puesto en marcha para garantizar la seguridad sin poner en peligro el trabajo de investigación?
El Archivo y la Biblioteca Apostólicos han hecho todo lo posible para mitigar el impacto de esta gravísima crisis sanitaria. La verdad es que nunca hemos cerrado, aunque durante algunos meses no hayamos podido acoger a los becarios asistentes. Nuestro personal siguió trabajando bajo smart working y el gobierno, asistido por un pequeño equipo, continuó operando de forma permanente en sus dos sedes. Se atendieron las peticiones de todos aquellos que, no pudiendo acudir físicamente al Patio del Belvedere (sede histórica de la Biblioteca y del Archivo), nos escribieron para solicitar información o copias de materiales. Y, en cuanto fue posible, también fuimos de los primeros en reabrir los espacios a los becarios, gracias también a la reducción del tradicional periodo de cierre de verano. Por supuesto, para cumplir escrupulosamente con todas las normas de protección de la salud, ahora podemos acoger a un número menor de investigadores. En cualquier caso, el esfuerzo que realizamos ha sido ampliamente reconocido por los estudiosos, que alaban el servicio altamente cualificado que la Santa Sede ofrece a la comunidad científica internacional.

Las innovaciones tecnológicas suponen un reto que requiere una actualización continua para estar a la altura de los tiempos. ¿Qué tipo de futuro se puede prever para dos instituciones que fueron creadas para salvaguardar y preservar los testimonios del pasado?
Como suele decir el Papa Francisco, no solo vivimos una época de cambios, sino un cambio de época. Es cierto, estamos dentro de un gran cambio de época que sin duda tendrá un impacto irreversible en el mundo de las bibliotecas y los archivos. Al menos, ya sabemos algo positivo: las sociedades del futuro valorarán cada vez más el conocimiento. Esto significa que el patrimonio que representamos es un componente obligatorio del futuro. Sin embargo, por el momento, quedan abiertas muchas interrogantes, tanto sobre la conservación de los nuevos modos de comunicación humana como sobre las formas de construcción del propio conocimiento. Es ilusorio creer que el salto desde lo analógico a lo digital pueda hacerse con un clic. Esto requiere un viaje largo y de colaboración.

Laboratorio de la Biblioteca Apostólica

Pero estar al día no es una opción, es un deber. De hecho, la Santa Sede no se ha detenido. El inicio de la construcción de la Biblioteca Virtual se remonta a más de una década, y sigue avanzando. Actualmente tenemos, por así decirlo, dos bibliotecas: una física y otra virtual. Esta última contiene, en acceso abierto, alrededor del 20% de los manuscritos que posee nuestra biblioteca física. Y la idea es seguir adelante. Evidentemente, todo esto representa un enorme esfuerzo, que revela el amor de la Santa Sede por la cultura como instrumento para el desarrollo humano y para la paz. Pero necesitamos el apoyo de todos los cristianos y personas de buena voluntad que sean conscientes de la importancia de la cultura. Lo mismo ocurre con el Archivo Apostólico, donde se siguen llevando a cabo importantes proyectos de digitalización, tanto de documentos como de inventarios. Estamos haciendo frente con responsabilidad a los retos del futuro.

Entrevista a Juan María Laboa: «Nunca en la historia se ha atacado a un Papa como a Francisco»

El sacerdote lamenta «la confusión entre política y religión» en España. «Es muy fuerte que, en un siglo, una parte del catolicismo español haya puesto verdes a cuatro Papas»

28 de Marzo de 2021.- El convencimiento de que la comunión eclesial es el corazón de la Iglesia es lo que ha llevado al sacerdote e historiador Juan María Laboa a escribir Integrismo e intolerancia en la Iglesia (PPC), un repaso, conciso en su extensión y denso en su razonamiento, a las trifulcas doctrinales que han sacudido con cierta frecuencia a la institución eclesial desde hace 2.000 años; si bien centra el grueso de su contenido en los dos últimos siglos, esto es, en los enfrentamientos entre integristas y modernistas, o entre liberales y tradicionalistas, que, de modo particular en España, han causado estragos. «La tradición de división eclesial en España es una constante», explica a Alfa y Omega. «Hay que responder a esa visión desde la historia; me parece que hay antecedentes y motivos». Motivos que son accidentales, en su opinión, pero que terminan desembocando en una soberbia excluyente. «Los grandes enfrentamientos de la política española han sido agudos y duros. No tenían que ver con los grandes dogmas ni con las grandes tradiciones. Esto puede servir para explicar muchos acontecimientos dentro de la Iglesia». Unas rivalidades doctrinales y estratégicas entre católicos que no solo persisten, sino que últimamente proyectan señales de exacerbamiento en los ámbitos académico y mediático.

El escritor subraya que en España no ha habido «un liberalismo católico».
(Foto: Sergio Cuesta)

¿Hay un tipo de intolerancia específica del catolicismo español?
La intolerancia está en la naturaleza del ser humano, a la derecha, a la izquierda, en el conservadurismo y en todas partes. ¿Por qué ha tenido importancia en la vida de España? Pues yo diría que, en gran parte o en parte importante, por la confusión entre política y religión. Eso es siempre nefasto, porque impide ver los matices. En España, desde principios del siglo XIX, la Iglesia se ha identificado con la parte más conservadora de la sociedad. Entre otras cosas porque apenas había alternativas. La alternativa no era una izquierda, sino un liberalismo muy fuerte.

¿Cuáles son las razones?
Tradiciones y costumbres muy concretas, debidas en parte también, cuando se revisa la historia del cristianismo en Europa, a un aislacionismo de España muy fuerte desde el siglo XIX. Y eso ha he hecho que, a diferencia de Italia, por ejemplo, no haya existido en España un liberalismo católico. 

Hay que tener en cuenta la existencia de una intolerancia española, que los integristas españoles no aceptaron a León XIII, tuvieron reticencias al principio hacia Juan XXIII, no han aceptado a Pablo VI y no han aceptado a Francisco. Hombre, es muy fuerte que, en un siglo, una parte importantísima del catolicismo español haya puesto verdes a cuatro Papas. No siempre son motivos evangélicos.

¿Es propia esa intolerancia de los sectores integristas? ¿O también de los progresistas?
De ambos. El rechazo y la demonización del otro están muy presentes ahora. Es muy fácil decir que Vox es extrema derecha. Muy bien. ¿Y no existe la extrema izquierda? Hay pecados comunes, por supuesto, pero las rupturas eclesiásticas, los cismas, son mucho más frecuentes en la derecha que en la izquierda. Un ejemplo claro es monseñor Marcel Lefebvre, que ha protagonizado el único cisma desde el Concilio Vaticano II. Los más progresistas pueden ser muy críticos, pero les cuesta más llegar al cisma.

Planteamientos de Hans Küng y Leonardo Boff, por ejemplo, son incompatibles con la fe católica.
Pero son dos.

Con sus influencias y tentáculos…
Sí. Pero no hay un grupo que se separa. Y no se verá en la historia de la Iglesia ataques a un Papa como en algunas páginas web de la España actual. Cuesta aceptar que sus promotores vayan de adalides del cristianismo. Me parece bien que se critique al Papa, pero decir que es hereje es pasarse de frenada. Francisco es calumniado como ningún grupo progresista calumnió a Juan Pablo II. Cuesta admitir que se pueda ser creyente y lanzar ataques de tal magnitud al Papa.

¿No será que el Papa a veces se muestra demasiado punzante?
Bueno, uno, en su calidad de cristiano –con capacidad de juicio y de valoración– puede argumentar. Pero estos ataques despectivos son los que se lanzan a un enemigo. Hasta llegar a decir, en un atrevimiento inmenso, que es un falso Papa. En la última biografía dedicada a Benedicto XVI, este último desautoriza rotundamente a todos aquellos que cuestionan la legitimidad de Francisco. Además, es tan evidente que no hace falta que lo diga el Papa emérito.

Bio
Juan María Laboa nació en Pasajes (Guipúzcoa) en 1939. Estudió Teología y Filosofía en la Pontificia Universidad Gregoriana. También en Roma obtuvo el doctorado en Historia de la Iglesia, materia en la que ha alcanzado una gran reputación y que ha impartido durante largos años en la Universidad Pontificia Comillas. Ha escrito varias obras sobre historia de la Iglesia, el Concilio Vaticano II o el papado.

Integrismo e intolerancia en la Iglesia

Autor:  Juan María Laboa
Editorial: PPC
Año de publicación: 2019
Páginas: 304
Precio: 18 €

José María Ballester Esquivias



El Papa: besar los pies del Crucifijo, brújula y esperanza en la vida

El Dicasterio para la Comunicación publica con la LEV, el libro «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?», un volumen que revive las palabras y los gestos del Papa en la oración extraordinaria del pasado 27 de marzo y vuelve a proponer la riqueza del magisterio que se ha derivado de ella.

Ciudad del Vaticano, 24 de marzo 2021.-«Caminaba así, solo, pensando en la soledad de tanta gente… un pensamiento inclusivo, un pensamiento con la cabeza y con el corazón, juntos». Son las palabras con las que el Papa se remonta a la tarde del 27 de marzo, a aquel momento especial de oración en la Plaza de San Pedro vacía por la pandemia y bañada por la lluvia, mientras el mundo le seguía apoderado por el miedo y la desolación frente a un enemigo pequeño e invisible apenas conocido, capaz de paralizar todo en el tiempo.

El Papa se remonta a ese día mirando las fotos de aquel momento, en la breve e intensa entrevista concedida a Monseñor Lucio Adrián Ruiz, Secretario del Dicasterio para la Comunicación, recogida en el libro «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?» El título retoma las palabras que Jesús dirige a los discípulos cuando le despiertan asustados porque la barca está a merced de la tormenta, según el relato evangélico que se proclamaba en esas horas. El texto, publicado por la “Libreria Editrice Vaticana” y acompañado de fotos del evento, sale el 17 de diciembre -en el día en que Francisco cumple 84 años- y ofrece en la primera parte las fuertes palabras y la súplica elevada a Dios esa noche por el Papa, seguida por muchos a través de los medios de comunicación.

La segunda parte del libro presenta la enseñanza surgida de esa reflexión que, interpretada a la luz del Evangelio y de la Doctrina Social de la Iglesia, fue propuesta por Francisco en los meses siguientes para animar a las personas a aprovechar la pandemia como una oportunidad para repensar su existencia y renacer. Una oportunidad para salir mejores y no peores. Para dejarse cuestionar y cambiar de rumbo, es decir, para convertirse.

Todos estamos en la barca

«Me vinieron a la mente dos cosas: la plaza vacía, las personas unidas en la distancia, … y por este lado, la barca de los migrantes, ese monumento… Y todos estamos en la barca, y en esta barca no sabemos cuántos podrán desembarcar…. Todo un drama ante la barca, la peste, la soledad… en silencio…», vuelve a recordar el Papa, subrayando que no se sintió solo, sino en contacto con la gente en ese momento, y poniendo de relieve un detalle: «Besar los pies del Crucificado siempre da esperanza. Él sabe lo que es caminar y conoce la cuarentena porque le pusieron dos clavos allí para mantenerlo quieto. Los pies de Jesús son una brújula en la vida de las personas, cuando caminan y cuando se detienen. Los pies del Señor me conmueven mucho…». Con él, de hecho, en aquella plaza estaba la imagen de Maria Salus Populi Romani y el milagroso Crucifijo de San Marcello al Corso, cuyos pies besó Francisco, signo de una encomienda ante el desconcierto y el miedo del mundo, que la ausencia de los fieles en cierto modo amplificaba. Fue una Statio Orbis, una especie de parada en la historia para invocar la misericordia de Dios y exhortarnos a repensar la vida de forma personal y global.

La oración y la enseñanza, vinculadas a la memoria
El libro, por tanto, consta de dos partes, la oración y la enseñanza, diferentes, pero profundamente vinculadas entre sí, y se presenta también como una obra multimedia, con un código QR que lleva al portal «Vatican.va» y permite acceder al vídeo completo y a los enlaces que contienen el trabajo realizado por los medios de comunicación del Vaticano. Y si el título del volumen fue el hilo conductor de todo el evento, el subtítulo, que es una cita tomada del libro del Éxodo, explica la finalidad de la obra producida por el Dicasterio para la Comunicación: «Para que puedas contar y grabar en la memoria», con palabras también tomadas del Mensaje del Santo Padre para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2020.

La intención no es sólo recordar un acontecimiento del pasado, sino proponer una memoria que se haga carne en el mundo de hoy para que dé sus frutos. En la conclusión de la primera parte del volumen, monseñor Ruiz explica que la Statio Orbis del 27 de marzo fue «una celebración que refleja una historia», porque presentó el drama humano al Dios de la misericordia, y del mismo modo es historia porque la respuesta de Dios es su presencia en medio de su pueblo. «El momento presente -explica además el secretario del Dicasterio- no sólo está marcado por este virus sino que, fundamentalmente, está sellado por la presencia de Dios. Y esto hay que recordarlo y contarlo para que quede fijado en la memoria», para que esta historia forme parte de la «gran historia del camino de Dios con la humanidad».

Una llamada a la conversión
También enriquece el volumen el prefacio de Monseñor Guido Marini, Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, quien, a propósito del gesto de aquel 27 de marzo de 2020, señala las incisivas palabras de San Juan Crisóstomo, obispo y Doctor de la Iglesia entre los siglos IV y V: «los hombres y las mujeres que oran tienen sus manos sobre el timón de la historia». Para indicar que «el timón de la historia está en manos de quienes saben dirigir su mirada al Señor, con profunda fe y gran humildad».

El libro «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?»

Paolo Ruffini, Prefecto del Dicasterio para la Comunicación, explica en la introducción del libro la génesis de una oración que ha unido a la distancia al mundo con la Plaza de San Pedro. Fue el capellán de la prisión “Due Palazzi” de Padua, el padre Marco Pozza, quien pidió al Papa un gesto fuerte, una Statio Orbis, en medio de un mundo angustiado por el contagio. «Pide a la Iglesia que se detenga, a todo el mundo que se ponga a tu lado» para tener concretamente una ayuda a la luz de la fe para vivir un momento tan dramático, había dicho en una transmisión editada por la Conferencia Episcopal Italiana en Rai1. «Haznos entender -había insistido el padre Marco Pozza- que Cristo en este momento está ahí que nos dice algo. Tú eres el puente para nosotros… ¡No nos dejes solos!». «¡Esta tierra enferma debe levantar los ojos al cielo y creer que sólo necesita a Dios, y convertirse a Dios!», había subrayado después el sacerdote en su blog. Palabras que Ruffini recuerda destacando que en la Statio Orbis «aquel silencio era una llamada a la fe». Una llamada urgente a la conversión, «para aprovechar este tiempo de prueba como un tiempo de elección». Ese día, el Papa Francisco se había centrado mucho en la conversión en medio de la tormenta. «Ahora, mientras estamos en mares agitados, te suplicamos: ‘Despierta, Señor». “Señor, nos diriges una llamada, una llamada a la fe. Que no es tanto creer que Tú existes, sino ir hacia ti y confiar en ti”, había dicho, ya que la fuerza de la fe nos libera del miedo y da esperanza.

Interrogarse sobre nosotros mismos y el mundo
La segunda parte del libro ofrece una recopilación de las principales intervenciones del Papa, en las que hace explícito lo que había dicho esencialmente en la meditación de la Statio Orbis. El magisterio de Francisco nos invita a ver en esta realidad histórica un tiempo de gracia para revisar nuestra propia vida e interrogarnos sobre nuestras relaciones recíprocas y nuestro propio comportamiento hacia nuestra casa común. Por lo tanto, no debemos desperdiciar este tiempo y, con él, el sufrimiento de toda la humanidad, subraya el texto.

Las intervenciones tras la Statio Orbis
Desde el Mensaje Urbi et Orbi del Domingo de Pascua hasta el videomensaje con motivo de la Vigilia de Pentecostés promovido por CHARIS, desde la Carta a todos los sacerdotes de Roma hasta el videomensaje con motivo de la 75ª Sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, son muchas las intervenciones del Papa recogidas en el libro que declinan concretamente la invitación a cambiar de rumbo para llegar a la nueva encíclica Fratelli tutti, firmada en Asís el pasado 3 de octubre, de la que se recogen algunos pasajes relacionados con la crisis sanitaria mundial. Ya antes, del 5 de agosto al 30 de septiembre de 2020, el Papa Francisco había querido ofrecer un ciclo de catequesis sobre sanar el mundo mediante la transformación de las raíces de nuestras enfermedades físicas, espirituales y sociales, abordando, entre otros, los temas del bien común, la opción preferencial por los pobres, el cuidado de la casa común y la subsidiariedad. Central dirigir la mirada a Cristo, recordando que nadie se salva solo, como la pandemia ha puesto de manifiesto de forma concreta.

Quien cree en Dios está cerca de los que sufren
Cierra el volumen una reflexión sobre la cruz del padre Leonardo Sapienza, regente de la Prefectura de la Casa Pontificia. «La poderosa imagen del Papa Francisco abrazando el Crucifijo de San Marcello al Corso bajo la lluvia nos recuerda que quien sufre, sufre con Cristo», escribe, subrayando que » quien cree en Dios está cerca de quien sufre». «Entre las grandes maravillas de nuestra fe cristiana -señala el padre Sapienza- está también la de habernos enseñado a sufrir con paciencia y a descubrir tesoros de humanidad y de gracia en el dolor y la desventura. «El sufrimiento pasa; el haber sufrido permanece”. Del sufrimiento – concluye -nacerá un nuevo amanecer.

Un texto, pues, que abre perspectivas y futuro, editado por el Dicasterio para la Comunicación, para exhortar a ponerse, una vez más, en camino sobre la vía de la conversión al Señor, recordando aquel acontecimiento del pasado 27 de marzo y aquellas palabras que, en las densas tinieblas que se han espesado en este tiempo a nuestro alrededor, abren destellos de esperanza.

Debora Donnini
 

Libros: «Nace un hijo espiritual», nuestra historia con el Padre Pío de Pietrelcina, escrito por Fernando Sánchez Campos

El pequeño Fernando Felipe nació con una cardiopatía congénita. Sus padres se encomendaron a Dios por medio de la poderosa intercesión del Padre Pío de Pietrelcina. Con la idea de que el testimonio permita renovar la fe y la esperanza de quienes se encuentren en búsqueda y necesiten la misericordia de Dios, el padre de Fernando Felipe narra en este libro «con la voz del corazón» su sanación, y cómo esta experiencia ha impactado su vida y la de su familia en lo personal, lo profesional, lo familiar y, sobre todo, lo espiritual. Con prólogo de Eduardo Vio Grossi, juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos; presentación de fray Carlo María Laborde, guardián del Convento de los Frailes Capuchinos Menores en San Giovanni Rotondo, y comentarios de los cardenales Luis Antonio Tagle y Angelo Amato.

Título: NACE UN HIJO ESPIRITUAL
Autor: FERNANDO SÁNCHEZ CAMPOS
Editorial:SAN PABLO COMUNICACION SSP
Páginas: 244
Precio: 14,60 € (IVA incluido)

Pablo d’Ors: «La vida oracional no se puede reducir a la liturgia»

Hemos entrado «en la lógica de la producción, no de la contemplación», y por eso «no estamos en Dios». Pararse, contemplar y meditar es la receta de Pablo d’Ors para volver al Evangelio.

11 de Marzo de 2021.- Nieto del ensayista Eugenio d’Ors, este sacerdote y escritor madrileño hizo llegar al gran público la oración meditativa a través de su bestseller Biografía del silencio (Siruela, 2012). Ahora propone un recorrido interior a través de los Evangelios en su Biografía de la luz (Galaxia Gutenberg), libro que acerca a creyentes y no creyentes a Jesucristo y a la experiencia meditativa.

Propone una aproximación a Cristo diferente.
No es la aproximación histórico-crítica que estudié en mis años de seminario; tampoco es la teológica, propia de los creyentes, sino que califico mi aproximación de existencial, meditativa y poética. La existencial significa que el texto bíblico afronta todas las posibles problemáticas vitales con que el ser humano se puede encontrar. La meditativa apunta al texto evangélico como un mapa de la conciencia. La tercera, la poética, rescata las imágenes de las que el Evangelio está plagado, con el propósito de que inhabitemos en ellas.

El sacerdote anima la red de meditadores Amigos del desierto. Foto: Ignacio Gil

¿Esto difiere de la visión de Cristo tradicional o se complementa?
Un texto es sagrado porque admite y pide para cada situación vital una nueva lectura que no necesariamente echa por tierra las anteriores, pero sí las complementa. Yo me muevo en una corriente más bien alegórica que tiene algunos precedentes en padres de la Iglesia, pero que, ciertamente, en la época moderna ha sido abandonada.

¿Por qué la hemos abandonado?
Porque hemos quedado abducidos por la exégesis más científica y porque todo lo que apunta aesa dimensión más del inconsciente, de lo profundo, de lo imaginativo o intuitivo, nos parece menos riguroso. Muchos teólogos tienen complejo de que lo suyo no es una ciencia.

Diferenciemos meditación y oración.
En realidad, utilizo en el libro la palabra meditación como sinónimo de oración contemplativa, es decir, la oración de silencio y quietud.

No son pocas las reservas de la Iglesia en torno a la meditación.
La confrontación entre teología y espiritualidad es una constante en la historia de la Iglesia. En general es por desconocimiento, puesto que la oración contemplativa ha formado parte de nuestra práctica religiosa desde los orígenes de nuestra fe. La vida oracional no se puede reducir a la liturgia o a la oración vocal, hay muchas más formas de relacionarse con ese misterio de Luz y Amor que llamamos Dios.

Hábleme de la correspondencia entre cuerpo y corazón.
La corporeidad es la vía por excelencia de la interioridad. Antes de orar con la mente o con los sentimientos, oramos con el cuerpo. Mi impresión es que en el catolicismo hemos intelectualizado nuestra fe y que, en consecuencia, no la expresamos corporalmente.

Propone un intenso viaje interior. Pero en este siglo que nos ocupa, atrapado por la prisa, o como dice usted, por el miedo al yo, ¿cómo hacemos para mirar hacia dentro?
Basta con que paremos 15 minutos al día. Si perseveramos y seguimos pautas concretas, las actitudes que se generan en esta práctica se extienden poco a poco a la vida ordinaria. Estoy pensando en la escucha, el no juicio, la receptividad, la acogida… Una sociedad autocomplaciente que no quiera cambiar, no puede volver al Evangelio. Por mi parte, tengo mucha esperanza, puesto que veo cómo cada vez son más las personas que acogen este regalo. La cuestión es que muchas de las formas con las que la Iglesia entrega sus regalos ya no responden al lenguaje del hombre y la mujer contemporáneos, por lo que no llegan a sus receptores. La tarea pasa hoy por revisar y purificar nuestras formas. Hemos de ser fieles al Evangelio y a las personas que tenemos delante, los dos polos son igualmente importantes. 

Dice que no hay nada grande que no haya nacido de la soledad. Pero la hemos tachado de enemiga este año.
La enfermedad es algo negativo, pero podemos vivirla de manera constructiva o destructiva. No podemos determinar qué vivir, pero sí cómo.

«El mundo intelectual se ha identificado con lo complejo, y está muy bien para amueblar la cabeza, pero el espíritu se alimenta de lo sencillo». ¿Esto se opone a la propuesta sobre la presencia pública de la intelectualidad?
Por desgracia, se da más importancia a la comprensión racional que a la experiencia espiritual, como prueba el hecho de que los seminaristas pasan más tiempo en el aula que en la capilla. Pero lo que la gente pide de un religioso o de una religiosa es que sea un hombre o una mujer de Dios. Veo a muchos sacerdotes y religiosas que están en las cosas de Dios, pero no en Dios. El motivo es que hemos idolatrado la eficacia, al rendimiento… Que entramos en la lógica de la producción, no de la contemplación.

¿Solución?
Habría que hacer un replanteamiento estructural de la evangelización. No se trata de hacer tanto –signo de nuestro nerviosismo– sino de hacer bien. No pasaría nada si no se hiciera mucho de lo que se hace. La cantidad destruye la calidad. En realidad, no tenemos una crisis vocacional, sino una crisis de un modelo determinado de vocación.

Vayamos a la figura del maestro. ¿Dónde lo encontramos hoy?
La penuria de maestros es seguramente nuestra principal lacra. Si no tenemos maestros, no podemos ser discípulos, y así no hay modo de entrar en el discipulado de Jesús. Hemos de escuchar a nuestro Cristo interior. Si lo escucháramos no nos pondríamos tan nerviosos e irradiaríamos su presencia. Y eso es evangelizar.

Título: Biografía de la luz
Autor: Pablo d’Ors
Editorial: Galaxia Gutenberg
Año de publicación: 2021
Páginas: 576
Precio: 23,50 €

Cristina Sánchez Aguilar 


Libros: «Cristo ha resucitado», la resurrección en el final de la Pasión de Marcos, de Luis Ángel Montes Peral

La historia de Jesús culmina en los acontecimientos de la Pascua pero, ¿quién fue y quién es Jesús? ¿quiénes son sus discípulos? Para encontrar respuestas debemos seguir su camino redentor en la muerte, la sepultura, el descubrimiento de la tumba vacía, el anuncio de la Resurrección y las apariciones del Resucitado en el relato evangélico de san Marcos. «Cristo ha resucitado» es un acercamiento literario, teológico, histórico y espiritual a la escena del descubrimiento de la tumba vacía y el anuncio de la Resurrección para volver al centro del evangelio. La vuelta a lo esencial supone comprender lo que significa ser creyente, participando en un auténtico acontecimiento de fe en la historia y en la sociedad como testigos del Resucitado que han experimentado su Pascua.

Título: CRISTO HA RESUCITADO
Autor: LUIS ÁNGEL MONTES PERAL
Editorial: SAN PABLO COMUNICACION SSP
Páginas:230
Precio: 17,50 € (IVA incluido)

Libros: «El canto del pan», orar con el Padre Nuestro, de Ermes Ronchi, publicado por Editorial San Pablo

El Padre Nuestro no es una fórmula, sino una experiencia de relación, una aventura por vivir, la posibilidad que se nos ofrece de encontrarnos con un Dios que es Padre y nos enseña a recuperar nuestro corazón de niños. A través de una lectura que conjuga magistralmente teología y poesía, en uno de sus textos más bellos y profundos, Ermes Ronchi nos introduce verso a verso en la comprensión de la oración que Jesús nos enseñó.

Título: EL CANTO DEL PAN
Autor: ERMES RONCHI
Editorial: SAN PABLO COMUNICACION SSP
Páginas: 120
Precio: 10,50 € (IVA incluido)