Carta semanal de Monseñor Carlos Osoro, cardenal arzobispo de Madrid: «La Iglesia hace camino contando con jóvenes y mayores»

La Iglesia quiere hacer camino contando con todos. Urge que sigamos hablando de la sinodalidad en la vida de la Iglesia. Y ahora que celebramos la I Jornada Mundial de los Abuelos, hay que incidir en que esta pasa por dejar protagonismo a nuestros mayores y a nuestros jóvenes.

Unos tienen la sabiduría que dan la vida y los años, mientras que los otros tienen la fuerza que da la edad. Ambos han de estar en el tejido social de la sociedad y, por supuesto, en el camino que juntos hemos de hacer como Iglesia. Hay que decir con toda verdad que aislar a los jóvenes o a los abuelos de la sociedad y también de la vida de la Iglesia es cometer una injusticia, entre otras cosas porque les quitamos el sentido de pertenencia. Siempre decimos que los jóvenes son el futuro de un pueblo y es cierto que, con la fuerza que tienen, nos lanzan hacia adelante, pero también hay que contar con quienes aportan la sabiduría de la vida.

En el discurso de apertura de la 70 Asamblea General de la Conferencia Episcopal Italiana , en mayo de 2017, el Papa Francisco afirmó que «el camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio». No pasó desapercibida esta afirmación para la Comisión Teológica Internacional, que elaboró un documento clave para descubrir, vivir y avalar este camino de la sinodalidad. Una sinodalidad que ha de estar presente en la vida de la parroquia, que es donde aprendemos a vivir como discípulos del Señor, donde se dan unas relaciones fraternas que nos hacen experimentar la comunión, la participación y la misión de los diversos carismas y ministerios poniéndonos en armonía. El Consejo de Pastoral en la parroquia ha de ser instrumento valioso para vivir la sinodalidad.

Volvamos también al Concilio Apostólico de Jerusalén, en el que encontramos una síntesis perfecta de las fuentes normativas de la sinodalidad. En él es donde descubrimos que no es un simple procedimiento, sino que es la forma peculiar en la que vive y opera la Iglesia. Os invito a meditar varios pasajes de los Hechos de los apóstoles y ver la fuerza de la Iglesia peregrinando por este mundo, en comunión, participación y misión, asumiendo tareas y responsabilidades entre todos y sirviendo a todos. ¡Contemplemos a la Iglesia viviendo como Pueblo Santo de Dios en comunión! Una Iglesia que se pone en camino y cuyos miembros hacen el camino todos juntos; en la que no se margina a nadie, ni a jóvenes ni a abuelos.

La Iglesia ha de experimentar que la sinodalidad está en el corazón de su ser. Y por eso, fiel a su Señor, quiere hacer este camino. La conversión espiritual y pastoral y el discernimiento son condiciones necesarias para hacer una auténtica experiencia sinodal. De tal manera que la sinodalidad en la Iglesia aparece no solamente como un estilo de vida, sino que designa la necesidad de estructuras y procesos que manifiesten su propia naturaleza. Me apasiona descubrir con toda su fuerza la sinodalidad como dimensión constitutiva de la Iglesia. Esta dimensión es la que hace que la Iglesia en todo tiempo sea interpelada por desafíos concretos y sepa responder con creatividad a la voz del Espíritu, que sepa situarse en el discernimiento de la verdad y en el camino de la misión.

¿Por qué insisto en la sinodalidad y en la participación de los ancianos, con su sabiduría, y de los jóvenes, con su fuerza? Porque en estos momentos de la historia de la humanidad se está dando una marginación y una exclusión de ambos. A los ancianos ni se les cuida de verdad, porque no basta con que les demos cosas, ni se les deja hablar, ni se les deja actuar. Y a los jóvenes no se les da trabajo, con altas tasas de desempleo, y su protagonismo es escaso. Urge que hablen los ancianos, que nos enseñen, y que los jóvenes luchen por los valores. Hay que darles protagonismo en la Iglesia. Jóvenes y abuelos están llamados a ser apóstoles. Recordemos que fueron dos ancianos quienes reconocieron a Jesús en el templo y lo anunciaron, y que fue a un joven, a Juan –el discípulo tan querido por Jesús y al que le unió una profunda intimidad–, a quien eligió como testigo de que su Madre nos era entregada como Madre a todos los hombres.

Hay indicadores que nos ayudan a ver cómo está nuestra sociedad. Una sociedad que no trata bien, que no cuida, que no da valor a la vida en sí misma de los abuelos, de los jóvenes e incluso de los niños, no tiene futuro, pues pierde la memoria y pierde el sentido profundo que debe tener la acogida de la vida.

En el ejercicio de la sinodalidad debemos hacer coincidir la memoria del pasado (los abuelos) y la fuerza del camino de un pueblo (los jóvenes). Si faltan memoria y fuerza, no haremos futuro. A los abuelos y los jóvenes tenemos que darles un lugar para que sigan soñando en la Iglesia. En este sentido, creo que hay que desarrollar tres aspectos:

  1. Acojamos la tarea de vivir en la Iglesia en estado de misión. Se trata de eso que tan bellamente dibuja el Evangelio de san Mateo: «Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos» (Mt 28, 19-20).
  2. Sintamos el gozo de hacer vida la expresión de san Pablo VI: «La dulce y confortadora alegría de evangelizar» (EN 80). Todos los cristianos hemos de sentir el gozo de evangelizar, de mostrar un rostro nuevo del ser humano, ese que nos regala Jesucristo. Es una manera nueva de ser y de comportarnos; nadie sobra, todos somos necesarios, y la dignidad del ser humano se manifiesta y se respeta desde el seno de nuestra madre hasta el final de nuestros días.
  3. La misión representa el mayor desafío para la Iglesia. La causa misionera debe ser la primera: en la Palabra de Dios aparece permanentemente este dinamismo que Dios quiere provocar en todos los creyentes. Es una llamada a salir a una tierra nueva. A cada discípulo el Señor nos pide que salgamos, que dejemos nuestra comodidad y tengamos el atrevimiento de llegar a todos los lugares, situaciones y personas que necesitan la luz del Evangelio.

Con gran afecto, os bendice,
+Carlos, Cardenal Osoro Sierra
Arzobispo de Madrid

«Carmen Hernández fue una incansable catequista y trabajadora del anuncio de Cristo»

El cardenal Osoro preside la Eucaristía en el quinto aniversario de la muerte de la iniciadora del Camino Neocatecumenal, tras la que se ha pedido oficialmente la apertura de su causa de canonización.

22 de Julio de 2021.- «Queridos hermanos, nos reúne la fe en Cristo Resucitado y también el hacer memoria y la oración por una mujer que fue una incansable catequista y trabajadora del anuncio de Cristo como el único Camino, la única Verdad y la única Vida». Así ha comenzado este lunes, 19 de julio, el cardenal Carlos Osoro su homilía en la Misa con motivo del quinto aniversario de la muerte de Carmen Hernández, iniciadora del Camino Neocatecumenal.
En una catedral de la Almudena con el aforo máximo permitido en esta situación de pandemia, con fieles en la puerta y con más de 11.000 personas conectadas simultáneamente desde distintos lugares del mundo al canal de YouTube de la diócesis, el arzobispo de Madrid ha subrayado la «entrega incondicional» de Carmen Hernández, «llevando al corazón de los hombres el anuncio de Cristo Resucitado», y ha incidido en la «hondura» que «alcanza la vida humana cuando la ponemos a buen recaudo junto a Cristo, que nos vuelve a repetir: “Yo soy El Camino, la Resurrección y la Vida”».

El purpurado ha animado a ser como lo fue ella «portavoces en el siglo XXI del grito más necesario: Cristo ha resucitado. Amaos los unos a los otros». «Carmen quiso en su vida ser portavoz de Jesucristo –ha abundado–. ¡Cuántas veces escuchamos de sus propios labios que lo que más necesita el hombre es amar con el amor mismo de Cristo y experimentar el amor del Señor!».

En este sentido, ha resaltado que a las comunidades neocatecumenales, extendidas por «todas las latitudes», «se acercan hombres y mujeres de toda condición, ricos y pobres, sabios e ignorantes, arrogantes y sencillos» porque en ellas experimentan «un cambio y unos deseos de vivir con la novedad de Cristo Resucitado». «Carmen nos gritaba de formas diferentes: “Dad rostro a Cristo con vuestra vida”. ¿Cuál es la voluntad de Dios en mi vida y para mi vida?», ha planteado.

Para ilustrar esta invitación permanente de Carmen Hernández a mostrar el rostro de Cristo, el cardenal Osoro ha recordado una anécdota de cuando él era arzobispo de Valencia. En una visita, ambos se toparon con una estatua de Marcelino Olaechea, antiguo arzobispo con el que ella tuvo «una relación espiritual grande» y «tomó decisiones importantes», y la propia Carmen dijo: «Ese era obispo. Ese decía que el amor solo existe encarnado».

El cardenal Osoro durante la liturgia eucarística. (Foto: Luis Millán)

«Los enfrentamientos son consecuencia del abandono de Dios»
Este anuncio, ha continuado el arzobispo de Madrid, hoy es muy necesario: «Tenemos más necesidad que en otras épocas de la frescura y autenticidad evangélica, que no es tirar o echar en cara nada a nadie, sino ser luz, ser manantial de agua que sacia la sed». Y Carmen, que «no callaba nada» según ha señalado, precisamente «pronunciaba palabras que eran de esperanza, de salida para quienes necesitaban luz y sentido en sus vidas, que no viviesen para sí mismos y se dieran cuenta de la grandeza que tiene el amor de Dios».

Por último, el purpurado ha advertido que «las fronteras, la división, los enfrentamientos son consecuencia del abandono de Dios» y ha explicado que, como mostró Carmen Hernández, estamos «llamados a concretar en la realidad lo que invocamos en la oración y profesamos en la fe».

«No hay alternativa a la fraternidad. […] Las obras de misericordia son concretas y para siempre, no es un momento ni un tiempo. Nuestra vocación de discípulos de Cristo es la caridad y la fraternidad», ha asegurado, poniendo el foco en personas que lo pasan mal como familias en crisis, migrantes y refugiados, o enfermos y ancianos. «Nuestra vida tiene que estar disponible para acercarnos a todos como Cristo lo hace, […] comprometiéndonos en la acogida y la defensa de la vida humana, tanto la no nacida como la abandonada y descartada», ha añadido.

Carlos Metola hace entrega al cardenal Osoro del libelo de demanda. (Foto: Luis Millán

Futura causa
Ahora, al haberse cumplido cinco años del fallecimiento de Carmen Hernández, arrancan los trámites iniciales para su futura apertura de la causa de beatificación y canonización. Por ello, al final de la Misa, el postulador diocesano, Carlos Metola –nombrado por el Camino Neocatecumenal–, ha hecho entrega al cardenal Osoro del libelo de demanda, en el que pide formalmente el inicio de la causa. Además, se distribuirán estampas para pedir favores y gracias por su intercesión.

Esta petición ha ido acompañada de una carta de Kiko Argüello, en la que el también iniciador del Camino destaca que «Carmen era una mujer excepcional, enamorada de Cristo, de la Escritura y de la Eucaristía», «una mujer profunda, auténtica y libre en su relación con todos» y que «amaba a Cristo y a la Iglesia y al Papa por encima de todo».

Fue –insiste en el texto– «una mujer importantísima para la Iglesia» que «vivió siempre enamorada de Cristo». «Si leéis sus diarios, todo lo que decía: «¡Jesús, te amo, te amo!». En cada página: «¡Te amo, te amo!». Amar a Cristo es la única verdad: «Ama a Cristo y te seguirán a miles», dicen los Padres del Desierto. Yo creía que me seguían a mí, pero descubro que miles de hermanos están en el Camino gracias a Carmen y por el amor que Carmen tenía a Cristo».

Rodrigo Pinedo (Alfa y Omega)
Imagen: Un momento de la Eucaristía de este lunes en la catedral de la Almudena.
(Foto: Luis Millán)

Javier Hernando se despide como secretario general de Cáritas Diocesana: «Me siento privilegiado por este tiempo de gracia»

Javier Hernando, que el próximo 31 de julio dejará la secretaría general de Cáritas Diocesana de Madrid, ha agradecido sus 39 años de servicio en la entidad con una Eucaristía, este miércoles, 14 de julio en la parroquia San Hilario de Poitiers. «Me siento privilegiado por este tiempo de gracia», aseguró al término de la celebración, que estuvo presidida por el obispo auxiliar de Madrid monseñor José Cobo.

19 de julio 2021.- Después de 39 años en la institución, los cuatro últimos como secretario general, Hernando se jubilará «tras un apasionante camino, con sus luces y sombras, alegrías y tristezas». Lo dijo en un mensaje en el que quiso destacar, al hilo de los agradecimientos que ha recibido en estos últimos días, que «el agradecimiento es para ti, Señor; eres tú el que haces maravillas en nosotros. Como gran alfarero, eres capaz de dar forma y vida a lo pequeño que encuentras entre tus manos».

Hernando tuvo un recuerdo a las «personas que se acercan a nuestras acogidas […]; Tú nos enseñas a revelar al otro sus posibilidades, sus dones, sus valores, su capacidad de crecer y darle confianza». También para los voluntarios, contratados, religiosos, diáconos, obispos: «Gracias por vuestra generosidad, implicación, responsabilidad, acompañamiento y corrección fraterna». Por último, pidió perdón «por mis equivocaciones y errores, por todo aquello que tuve que hacer y quedó pendiente».

El todavía secretario general recordó que «Cáritas es la Iglesia en el ejercicio de su amor y servicio a los pobres» y se despidió pidiendo no perder de vista «lo fundamental para nosotros: que nuestros ojos estén en el Señor». Por su parte, compañeros de Cáritas, de la Iglesia de Madrid, familiares y amigos que lo acompañaron en la Misa le dedicaron también unas palabras de gratitud por haber «sembrado paz, fidelidad, fe y caridad». Asimismo, le hicieron entrega de una placa conmemorativa.

Pilar Algarate, hasta ahora responsable de Desarrollo de Personas de Cáritas Diocesana de Madrid, y también con una amplia trayectoria en la institución, asumirá la secretaría general a partir del mes de agosto. A ella le dio Hernando las gracias «por tu respuesta generosa» (en la imagen inferior, Hernando junto a Luis Hernández Vozmediano, director general de Cáritas Diocesana de Madrid, a la izquierda, y Pilar Algarate, en la parte derecha de la fotografía).

Infomadrid

El cardenal Osoro preside en la catedral una Misa por la I Jornada Mundial de los Abuelos y las Personas Mayores

El arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro, presidirá el domingo 25 de julio, a las 12:00 horas, en la catedral de Santa María la Real de la Almudena una solemne Eucaristía con motivo de la I Jornada Mundial de los Abuelos y las Personas Mayores.

19 de julio 2021.- El Papa Francisco anunció la institución de esta jornada tras el rezo del ángelus del domingo 31 de enero, estableciendo la celebración el cuarto domingo de julio, cerca de la memoria litúrgica de los santos Joaquín y Ana, abuelos de Jesús. «Eslabón» entre generaciones para transmitir a los jóvenes la experiencia de la vida y la fe, «los abuelos son a menudo olvidados –subrayó el Pontífice– y nosotros olvidamos esta riqueza de custodiar las raíces y transmitirlas».

«Yo estoy contigo todos los días» (cf. Mt 28, 20) es el tema elegido por el Santo Padre para esta I Jornada Mundial de los Abuelos y las Personas Mayores. Con él, tal y como subraya el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, quiere expresar la cercanía del Señor y de la Iglesia en la vida de cada persona mayor, especialmente en este difícil momento de pandemia. «Yo estoy contigo todos los días», aseveran, es también una promesa de cercanía y esperanza que jóvenes y mayores pueden expresarse mutuamente. De hecho, no solo los nietos y los jóvenes están llamados a estar presentes en la vida de las personas mayores, sino que los mayores y los abuelos tienen también una misión de evangelización, de anuncio, de oración y de guía de los jóvenes a la fe.

Indulgencia
En una carta conjunta, el vicario episcopal para el Cuidado de la Vida, Javier Cuevas; el delegado de Pastoral de la Salud, José Luis Méndez, y los delegados de Laicos, Familia y Vida, María Bazal y José Barceló, animan a participar y recuerdan que «la Penitenciaría Apostólica concede la indulgencia plenaria a los abuelos, a los mayores y a todos los fieles que participen» en la celebración del Papa o de distintos lugares del mundo.

Asimismo, añaden, «se concede la indulgencia a los fieles que dediquen un tiempo adecuado a visitar a sus hermanos mayores necesitados o en dificultad», mientras que aquellos que no puedan salir de casa «recibirán la indulgencia uniéndose espiritualmente a las celebraciones de este día a través de los medios de comunicación».

Misa en San Antón
Además de la Misa en la catedral, el lunes 26 de julio, en la fiesta de san Joaquín y santa Ana, a las 20:00 horas en la iglesia de San Antón (Hortaleza, 63) el cardenal Osoro presidirá una Misa solemne organizada por Edad Dorada Mensajeros de la Paz, bajo la presidencia de honor de la reina Sofía.

Infomadrid

Carta semanal del cardenal arzobispo de Madrid: «La Iglesia camina junto a los hombres»

He asistido a los dos últimos sínodos de la Iglesia universal. También participé muy directamente en la organización y la realización del Sínodo Diocesano de mi Iglesia particular de Santander, a la que serví como vicario general y rector del seminario. Convoqué dos sínodos como obispo de Orense y Oviedo, aunque no pude vivir su desarrollo por mi traslado a otras diócesis. Y en Madrid, en donde hubo un Sínodo anterior a mi llegada como arzobispo, he podido ver la riqueza de las decisiones sinodales y las he tenido muy en cuenta para la programación pastoral que estoy haciendo en estos años de mi ministerio episcopal.

Cada día vivo más y con más fuerza en mi entrega a la Iglesia que la dimensión sinodal es constitutiva de esta. San Juan Crisóstomo nos decía: «Iglesia y Sínodo son sinónimos». ¿Acaso la Iglesia no es ese caminar juntos y unidos, es decir, en comunión, participación y misión? ¡Qué fuerza tiene adentrarse juntos en los caminos por los que transitan los hombres para mostrar que Cristo sale al encuentro de todos y cada uno! Y ahí, con ellos, me encuentro yo como obispo, al servicio de todos, entre todos, con todos y para todos.

El Concilio Vaticano II puso de relieve instrumentos que dinamizan la comunión y que inspiran las decisiones eclesiales. Es bueno que nos fijemos en lo que el Código de Derecho Canónico nos dice sobre los organismos de comunión que deben existir y dinamizar las Iglesias particulares: consejo presbiteral, colegio de consultores, consejo económico, consejo de pastoral, capítulo de los canónigos… Tenemos los instrumentos para vivir la sinodalidad, pero hemos de hacer un esfuerzo para que estos órganos que la Iglesia tiene provoquen ese caminar juntos. Ello requiere que partan de la gente, de los problemas de cada día, de sus necesidades. Han de ser ocasión de escucha y de participación, y no pueden plantear problemas teóricos, sino que deben responder a los problemas de la gente, dar respuestas a los problemas reales que tienen los hombres para encontrarse cada día más y más con Jesucristo.

Se trata de que todos edifiquemos una Iglesia sinodal, que siente el deber de caminar de la mano, junto al Sucesor de Pedro, el Papa. Una Iglesia que sabe la misión que le ha encomendado el Señor y que camina con ese compromiso, cada uno con el papel que Dios nos ha confiado: como sacerdotes, miembros de la vida consagrada, laicos, esposos, padres de familia, educadores cristianos, trabajadores con diversas responsabilidades, jóvenes, niños… ¡Qué belleza adquiere la Iglesia caminando en sinodalidad! Nos hacemos más conscientes de que el Señor la puso en medio del mundo para ser la gran servidora de la humanidad.

Para vivir esta sinodalidad verdaderamente, como ha señalado en alguna ocasión el Papa, hay que recordar que «es un camino eclesial que tiene un alma que es el Espíritu Santo». «Sin el Espíritu Santo no hay sinodalidad», asevera. Es lo que se percibió en el mismo inicio de la Iglesia, el día de Pentecostés, cuando «se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar otras lenguas, según el Espíritu les concedía manifestarse» (Hch 2, 4). Esta es la Iglesia que se hace creíble, la que busca por todos los medios acercarse a los hombres en cualquier situación. ¡Qué importante es hacer un esfuerzo por caminar juntos! Y no solamente hacer camino con los que piensan de la misma manera, que es lo más fácil, sino hacer camino con todos los creyentes. Confiemos en el Espíritu Santo y nunca tengamos el arma del insulto o de la ridiculización del que piensa diferente.

Cuando uno lee y relee, ora y se deja impregnar por la Palabra de Dios, descubre con toda su fuerza que hay unos elementos que son fundamentales para vivir, apreciar y sostener la vida en sinodalidad. Aprendamos a escuchar teniendo una sensibilidad grande para abrirnos a las opiniones de los demás hermanos, jóvenes o mayores, de quienes piensan diferente a mí… Aprendamos a vivir en la Iglesia con corresponsabilidad: somos responsables de hacer un camino juntos; no dividamos. No escondamos lo que está mal, seamos transparentes, limpios. No nos echemos en cara cuestiones que son opinables; no hagamos ideología de Cristo, pues Él es una persona que vive. Y descubramos que este camino hay que oír la voz de los laicos.

Hacer y construir la sinodalidad en la Iglesia no es hacer un parlamento, ni ningún tipo de locutorio. Los que participasteis en el Sínodo en Madrid visteis que no se trató de llegar a acuerdos, sino de abrirse a la acción del Espíritu Santo con coraje apostólico, es decir, humildes y orantes, confiados en el Señor que nos guía y nos da luz. El Sínodo es la misma Iglesia que camina unida y que se pone a leer la realidad con los ojos de la fe y el corazón de Dios. El Sínodo es la Iglesia que se interroga a sí misma y se pregunta sobre la fidelidad que tiene y en la que vive al Señor. En este sentido, me gustaría concluir remarcando tres claves:

  1. Sinodalidad y escucha del Espíritu Santo. El método de la sinodalidad es dar espacio al Espíritu Santo para abrirnos con coraje a la misión que Dios encomendó a la Iglesia, sin componendas y con humildad, desde una oración confiada, sabiendo quién nos guía e ilumina.
  2. Sinodalidad como arte de la escucha. Hay también una escucha de los otros, que también confían en el Espíritu Santo para conocer lo que Él quiere de la Iglesia. Hay que escuchar al pueblo, escuchar a los pastores, escuchar al Espíritu Santo.
  3. Sinodalidad y ejercicio de diálogo. Es un instrumento privilegiado para la participación. Se nos invita a hablar con valentía, desde la libertad, la verdad y la caridad, escuchando siempre más y mejor a quien habla y no me gusta lo que dice.

Con gran afecto, os bendice,
+Carlos, Cardenal Osoro Sierra
Arzobispo de Madrid

Impulso a la causa de Carmen Hernández

Cuando se cumplen cinco años del fallecimiento de la iniciadora, junto a Kiko Argüello, del Camino Neocatecumenal, la archidiócesis de Madrid da los primeros pasos para su futura canonización.

15 de Julio de 2021.- Cada vez está más cerca la apertura de la causa de canonización de Carmen Hernández, iniciadora junto a Kiko Argüello del Camino Neocatecumenal. Después de la Eucaristía por el quinto aniversario de su fallecimiento, que se celebrará en la catedral de la Almudena el próximo lunes a las 20:00 horas y podrá seguirse por YouTube, se entregará al cardenal Carlos Osoro una solicitud formal para abrir su causa.

«Al haber transcurrido ya cinco años desde su muerte se pueden dar ya estos primeros pasos iniciales», explica Carlos Metola, postulador de la fase diocesana de la causa. En este tiempo se han recogido los numerosos escritos personales de Carmen Hernández, «más de 16.000 páginas, unos 60 o 70 volúmenes», dice Metola. Son, sobre todo, las transcripciones de catequesis, encuentros y reuniones en las que intervino Carmen, junto a Kiko Argüello, en su labor de evangelización itinerante por los cinco continentes durante más de 50 años. Junto a estos textos también se han recogido sus cartas personales, bocetos de catequesis, numerosos diarios y otros escritos.

Además, se han recabado cerca de 1.500 comunicaciones de favores procedentes de más de 70 países distintos. De todas ellas, el 35 % tiene que ver con problemas de embarazos y partos y otro 30 % con recuperaciones de enfermedades, «algunas impresionantes, relacionadas con curaciones inexplicables».

Junto a su postulador en el Cenáculo de Jerusalén, en el año 2008. (Foto cedida por Carlos Metola)

Su inédita vida interior
En esta labor de investigación de sus escritos –«lo hacía todos los días, normalmente por la noche»– ha aflorado una Carmen Hernández inédita. Metola ha buscado lo que anotaba en días importantes de encuentros con los Papas, con obispos, con jóvenes… «La veías feliz, predicando, rodeada de gente –señala–, pero luego por la noche escribía confidencias a Jesucristo, como “por fin solos, Amado mío”, “estoy en la nada pero te quiero, Amor mío”. Sin duda tenía una gran vida interior, muy profunda».

Emerge también una mujer «enamorada de la Escritura, siempre con la Biblia a todas partes», muy metida en la oración –«no salía de su habitación sin haber rezado los salmos»– y muy estudiosa: «Tenía cerca de 5.000 libros, muchos de ellos sobre la Eucaristía y la Penitencia, subrayados y muy usados».

Junto a ello, el postulador destaca su amor a la Iglesia y al Papa. De hecho, a san Juan Pablo II «le preparaba platos que sabía que le gustaban, como signo de una gran familiaridad, y tenía con él detalles que no se le ocurrían a nadie más». También tenía un amor muy grande por las que ella llamaba las «ovejas perdidas», personas que pasaban por un sufrimiento especial: «Carmen conocía las situaciones familiares de muchos hermanos de las comunidades, y los llamaba por teléfono en momentos especialmente difíciles».

Carmen predicó a los jóvenes durante la JMJ de Madrid en el año 2011.
(Foto cedida por Carlos Metola)

Si el cardenal Osoro lo estima oportuno, es de esperar que se abra en unos meses la fase diocesana del proceso sobre su vida, virtudes y fama de santidad. Después daría inicio la declaración de numerosos testigos que la conocieron, así como el trabajo de una comisión histórica y otra de teólogos que estudiarán todos sus escritos. Al acabar esta labor se enviaría todo al Vaticano para que se estudien de nuevo los documentos en la fase romana y avance así el proceso de canonización.

En esta labor de divulgación de su fama de santidad cobra especial relevancia la biografía oficial Carmen Hernández. Notas biográficas, en la que Kiko Argüello define a Carmen como «una mujer profunda, auténtica y libre», «importantísima no solo para el Camino, sino para toda la Iglesia».

Título: Carmen Hernández. Notas biográficas
Autor: Aquilino Cayuela
Editorial: BAC
Año de publicación: 2021
Páginas: 458
Precio: 23 €

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Imagen: Carmen Hernández durante un encuentro de jóvenes.
(Foto cedida por Carlos Metola)

Cardenal Osoro en los cursos de verano de la UCM: «Solo con conciencia de hijos podemos vivir en paz»

«Nada facilita más el diálogo entre distintas confesiones que la amistad sincera». Con estas palabras ha iniciado el cardenal Carlos Osoro este martes, 6 de julio, su ponencia Fraternidad humana y diálogo interreligioso, dentro del curso de verano Diálogo interreligioso frente al identitarismo excluyente organizado por la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y la Fundación for Islamic Culture and Religious Tolerance (FICRT) en el Centro Universitario María Cristina de San Lorenzo de El Escorial. «Con el mundo islámico celebramos tener al mismo Dios como Señor de nuestra vida –ha expresado el arzobispo de Madrid–, y esto nos obliga a dialogar y a ser extremadamente respetuosos porque, como dice el Corán, “no hay coacción en asuntos de fe”».

El purpurado se ha referido al padrenuestro, una oración para él «especialísima» que «es un atrevimiento porque, si lo dices con sinceridad, reconoces que hay un Dios padre de todos los hombres y por tanto yo, que soy hijo de Dios, soy hermano de todos». Así, esta oración «por antonomasia» contiene y fundamenta una «apremiante y seductora» invitación a la «práctica del diálogo interreligioso». «Solo con esta conciencia de hijos podemos vivir en paz entre nosotros».

El mismo Jesucristo fue modelo de fraternidad, ha destacado el cardenal Osoro, porque Él, como decía san Pablo, «ha derribado las murallas que construimos los seres humanos». El ejemplo más «sublime de compasión y misericordia» es el que protagoniza con una persona de confesión religiosa diferente: el samaritano, un pasaje del Evangelio que muestra «cómo ante el sufrimiento y la extrema vulnerabilidad no hay fronteras religiosas». Y ante los pobres, ha recordado, «todas las religiones tenemos mucho que aportar».

«Tenemos que reconocer» que este diálogo con otras confesiones y religiones no ha existido siempre –ha aseverado–, pero el Concilio Vaticano II «marcó una nueva mentalidad» cuyo espíritu recoge el Papa en Fratelli tutti. «La Iglesia avala la acción de Dios en las demás religiones y no rechaza nada de lo que en estas religiones hay de santo y verdadero», ha expuesto. De este modo, el diálogo entre personas de distintas religiones, la apertura al mundo –no desde la economía y las finanzas, «que es un desastre que nos lleva a la ruina», ha alertado–, se lleva a cabo no solo por tolerancia o diplomacia, sino fundamentalmente desde el establecimiento de lazos de amistad, paz y armonía.

Respeto de la libertad religiosa

El diálogo interreligioso va ligado, a juicio del arzobispo de Madrid, a la libertad religiosa. «Los creyentes de todas las religiones sabemos que hacer presente a Dios es un bien para nuestra sociedad», pero «cuando en nombre de una ideología se quiere expulsar a Dios de la sociedad, se acaba por adorar a ídolos», ha advertido. Si se priva de la libertad religiosa, se deja a la humanidad «radicalmente empobrecida». Por eso, «debemos exigir respeto activo a la libertad religiosa para los creyentes de todas las religiones», y también a su tradición religiosa, «que tiene derecho a no quedar limitada a la iglesia, a la sinagoga o a la mezquita».

Por su parte, el presidente y director de FICRT, Jumaa Al Kaabi, ha agradecido la participación del arzobispo y ha reivindicado el Documento sobre la fraternidad humana por la paz mundial y la convivencia común de Abu Dabi, firmado en 2019 por el Papa Francisco y el gran imán de Al Azhar, Ahmed el-Tayeb: «A través del conocimiento del otro y del diálogo, todos los conflictos pueden ser resueltos».

Infomadrid / Begoña Aragoneses
(Fotos: FICRT)

Pilar Algarate, nueva secretaria general de Cáritas Diocesana de Madrid

Pilar Algarate, hasta ahora responsable de Desarrollo de Personas de Cáritas Diocesana de Madrid, asumirá la secretaría general de la entidad el próximo 1 de agosto por un período de cinco años. Lo hará en sustitución de Javier Hernando ante su próxima jubilación, el 31 de julio.

12 de julio 2021.- Algarate, con 21 años de trayectoria en Cáritas Diocesana de Madrid, asume esta nueva tarea como una forma de «dar continuidad a lo que vivo y creo; mi vocación no solo es laboral, sino también cristiana, de seguir siendo luz ante las situaciones en las que nos encontramos». No oculta la incertidumbre y, en parte, los «miedos», ante «una realidad que no hemos conocido nunca», la de la pandemia, que sitúa a la entidad frente a «nuevos retos de trabajo».

Uno, avanza, el de adaptar el servicio diocesano de empleo, ya que las necesidades laborales «ahora son distintas». Un ejemplo, el sector de la hostelería, con menos capacidad de inserción laboral ahora mismo. Otro, la forma de atender a las personas, que se tuvo que actualizar por completo con el comienzo de la pandemia. «El último año no ha sido fácil» y se impone una «reflexión» sobre todo estos procesos.

La misión de Cáritas es que «las personas nos vean cercanas», y ante estas nuevas realidades la entidad en Madrid aporta una riqueza singular, que es la de «las acogidas parroquiales, donde tomamos el pulso y desde donde salimos a la calle para ser luz y esperanza». Al final, explica la recién nombrada secretaria general, «lo que tenemos que ser es testigos de Cristo, como nos recuerdan el Papa Francisco y nuestro cardenal», y para ello, «ponernos en oración, poner en manos de Dios el trabajo».

Volcada en la formación de voluntarios
Pilar Algarate, profesora, inició su andadura en Cáritas como responsable de voluntariado en distintas vicarías y, posteriormente, estuvo como tutora de jóvenes en un centro de capacitación educativa. Formó parte durante un tiempo del departamento de Comunicación, creando e impulsando las redes sociales y las campañas de sensibilización, y ha dedicado la mayor parte de sus años a la formación y acompañamiento de voluntarios.

Sustituirá en la secretaría a Javier Hernando, al que define como «un gran testigo de lo que nos pide el Papa: ser sal, levadura y luz que ofrece un faro de esperanza a los más necesitados». Hernando ha estado ligado a Cáritas Diocesana de Madrid durante 39 años, los últimos cuatro como secretario general y antes como coordinador general. Él los resume como «un tiempo de gracia»; años de «trabajo, de compromiso», que son mucho más en realidad. «Poder vivir un servicio y poder vivir de ese servicio es una suerte».

Hernando ha afrontado este tiempo con una premisa que le recordó en una ocasión una de las mujeres atendidas: «Javier, tenéis que hacer el esfuerzo de mirar a las personas como personas». «En primer lugar –explica el responsable–, miro a las personas que acogemos y acompañamos. Con ellas he aprendido a valorar al ser humano; cada uno tenemos unos dones que, compartidos, nos permiten crecer juntos».

Y junto a estas personas, Hernando destaca a aquellas «que envía la Iglesia para acompañarlas»: los voluntarios, los trabajadores, religiosos, consagrados, laicos. «En estos 39 años la institución se ha ido tejiendo con estos hilos de tantas personas que han dado ese testimonio diario de nuestra Iglesia».

En todo este tiempo ha habido muchas alegrías, pero también «a veces dificultades, fracasos…». Momentos en los que a Hernando le venía a la memoria esa frase de una canción, «dejad que os cure las heridas que el trabajo por el Reino os ha dejado; reponed con mi Pan vuestras fuerzas, con mi Vino alegrad el corazón». La Eucaristía, «que es el centro y motor de esta corriente de amor que es Cáritas». Y en esto, explica, «la dinámica del buen samaritano es clave: ver y aproximarse al pobre, y dejarse conmover. Si no hay conmoción, me puedo acercar desde la distancia, pero no es un acercamiento evangélico».

El próximo miércoles, 14 de julio, se celebrará una Eucaristía de acción de gracias por el servicio de Javier Hernando. Será en la parroquia San Hilario (Luis Chamizo, 7), a las 19:30 horas.

Infomadrid / B. Aragoneses
Imagen: Algarate y Hernando junto al arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro,
(Foto de archivo / Infomadrid)

El VI Curso Anual de Catequistas estudiará el nuevo Directorio para la Catequesis

La Delegación Episcopal de Catequesis ha publicado el programa del VI Curso Anual de Catequistas, que se desarrollará a lo largo del próximo curso en torno al nuevo Directorio para la Catequesis elaborado por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización. Presentado en 2020, la particularidad de este documento es el vínculo estrecho entre la evangelización y la catequesis a partir del primer anuncio.

12 de julio 2021.- El curso dará comienzo el 11 de noviembre de 2021 con la ponencia inaugural, Antecedentes, elaboración y finalidad del directorio para la catequesis, a cargo de Miguel López Varela, delegado episcopal de Catequesis de Santiago de Compostela. Será clausurado el 24 de marzo de 2022 en un encuentro especial presidido por el arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro.

Las sesiones se celebrarán los jueves de 17:00 a 18:30 horas, de manera presencial en el salón de actos de la parroquia San Juan de la Cruz (salón compartido con la Delegación Episcopal de Jóvenes). Al ser un espacio amplio, se garantizan los protocolos de seguridad frente al coronavirus. No obstante, la delegación emitirá también cada encuentro por su canal de YouTube.

El año se estructurará en tres partes, que se corresponden con las del directorio, y cada ponencia abordará uno de los capítulos del documento. La primera parte, con el título La catequesis en la misión evangelizadora de la Iglesia, comprende las siguientes ponencias:
• 18 de noviembre de 2021. La revelación y su transmisión. Carmen Picó, del equipo de publicaciones de PPC.
• 25 de noviembre de 2021. La identidad de la catequesis. Juan Carlos Carvajal, director del Bienio de Evangelización y

Catequesis de la UESD. Equipo de expertos DEC.
• 2 de diciembre de 2021. El catequista. José María Pérez, director del Instituto de Catequética San Pío X de la Universidad Pontificia de Salamanca.
• 9 de diciembre. La formación de los catequistas. Miguel Ángel Medina, profesor del Bienio de Evangelización y

Catequesis de la UESD.
La segunda parte abordará El proceso de la catequesis:
• 13 de enero de 2022. La pedagogía de la fe. Rafael Delgado Escolar, profesor del Bienio de Evangelización y

Catequesis de la UESD.
• 20 de enero de 2022. El catecismo de la Iglesia católica. Pedro José Lamata, párroco de San Fulgencio y San Bernardo y profesor de CIC del propedéutico del Seminario de Madrid.
• 27 de enero de 2022. La metodología en la catequesis. Silvia Martínez Cano, profesora del Instituto de Pastoral de la

UPSA. Equipo de expertos DEC.
• 3 de febrero de 2022. La catequesis en la vida de las personas (puntos 1-4). Laura Moreno, delegada episcopal de Jóvenes de la diócesis de Madrid.
• 10 de febrero de 2022. La catequesis en la vida de las personas (puntos 5-9). José Luis Segovia, vicario para el

Desarrollo Humano Integral y la Innovación de la diócesis de Madrid.
La tercera y última parte del curso se refiere a La catequesis en las Iglesias particulares:
• 17 de febrero de 2022. La comunidad cristiana sujeto de catequesis (puntos 1-5). Almudena Gaitero, catequista. Licenciada en teología y alumna del Bienio de Evangelización y Catequesis de la UESD.
• 24 de febrero de 2022. La comunidad cristiana sujeto de catequesis (puntos 6-7). Inmaculada Florido, delegada episcopal de Enseñanza de la diócesis de Madrid.
• 3 de marzo de 2022. La catequesis frente a los escenarios culturales contemporáneos (puntos 1-2). Avelino Revilla, vicario general de la diócesis de Madrid y profesor del Bienio de Evangelización y Catequesis de la UESD.
• 10 de marzo de 2022. La catequesis frente a los escenarios culturales contemporáneos (punto 3). Manuel María Bru, delegado episcopal de Catequesis de la diócesis de Madrid.
• 17 de marzo de 2022. La catequesis al servicio de la inculturación de la fe y Los organismos al servicio de la catequesis. Juan Luis Martín Barrios, director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Evangelización, Catequesis y

Catecumenado de la CEE.
• 24 de marzo de 2022. Clausura del VI Curso Anual de Catequesis y entrega de diplomas, presidida por el arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro.

Infomadrid

Carta semanal del cardenal arzobispo de Madrid: «Cuidemos las relaciones humanas»

En el libro del Génesis hay unas expresiones que nos llevan a vivir de una manera muy precisa: cultivar y guardar o cuidar. Se nos dice así: «El Señor Dios tomó al hombre y lo colocó en el jardín del Edén, para que lo guardara y cultivara» (Gn 2, 15), mientras que en otras traducciones aparece «cuidara». De una u otra forma, hemos de caer en la cuenta de que el ser humano está tomado por Dios y colocado en el jardín del Edén, en medio de todo lo creado, para guardar y cultivar. Y esto no se refiere solamente a la relación entre nosotros y el medio ambiente, sino que hay una referencia muy clara al cuidado y cultivo de las relaciones humanas.

8 de julio 2021.- La semana pasada os escribía para desearos unas vacaciones de verano llenas de gozo y felicidad, no solamente a los que os ibais fuera, sino también a todos los que os quedabais en Madrid durante el tiempo de descanso. Y ahora deseo entregaros esta carta en la que os animo a guardar y cultivar las relaciones humanas. En un momento de crisis, los últimos Papas y muy claramente el Papa Francisco nos han hablado de la ecología integral.

Tenemos que plantearnos en serio, sin miedos y con hondura, qué supone. Cuidemos la vida; no construyamos la cultura del descarte. La persona es el valor primario que debemos respetar, tutelar y cuidar, también al pobre, a la persona con discapacidad, al enfermo, al no nacido, al anciano… No aceptemos los valores que desea promover la cultura del descarte. Demos valor a la vida misma, no la cuestionemos, no queramos manejarla a nuestro antojo o según nuestras ideas; tengamos y vivamos con los parámetros que Dios mismo nos dio, que van mucho más allá de los parámetros económicos o ideológicos. Entendamos y experimentemos que el ser humano tiene derecho a vivir, a ser feliz, a desarrollar en plenitud la dignidad que le ha sido regalada por Dios mismo. No olvidemos que guardar, defender y cultivar la dignidad del prójimo es clave para que no se instaure la cultura del descarte, y que el cuidado del medio ambiente y del ser humano son inseparables.

En una carta de la Conferencia Episcopal Boliviana se decía así: «Tanto la experiencia común de la vida ordinaria como la investigación científica demuestran que los más graves efectos de todas las agresiones ambientales los sufre la gente más pobre» (El universo, don de Dios para la vida, carta pastoral sobre el medio ambiente y desarrollo humano en Bolivia, 2012). Es urgente que todos nos tomemos en serio a los excluidos, que, aunque tienen presencia en debates políticos y económicos, no terminan de ver soluciones a sus problemas y padecimientos. No basta con reflexionar y debatir sobre el desarrollo; es necesario entrar en contacto físico, en un encuentro real con quienes padecen las agresiones.

Uno de los padres de la unidad europea, el recientemente declarado venerable Robert Schuman, sostenía que «Europa no se hará de una vez ni en una obra de conjunto», sino que «se hará gracias a realizaciones concretas». En este sentido, en muy diversas latitudes de la Tierra, hacen falta acciones concretas para acabar con la cultura del descarte. No queramos resolver el problema de los pobres y pensar en un mundo diferente proponiendo una reducción de la natalidad. Sin lugar a dudas, el crecimiento demográfico es plenamente compatible con un desarrollo integral y solidario. El Papa Francisco nos recuerda en la encíclica Laudato si que «cualquier cosa que sea frágil, como el medio ambiente, queda indefensa ante los intereses de mercado divinizado, convertidos en regla absoluta» (LS, 56).

Como cristianos, descubrimos nuestro cometido dentro de la creación y nos sentimos comprometidos con el cuidado de la naturaleza y de nuestros hermanos, especialmente los más frágiles. Recordemos el grito que san Juan Pablo II lanzó en noviembre de 1982 en Santiago de Compostela refiriéndose a Europa: «Vuelve a encontrarte. Sé tú misma». Este grito debe ser escuchado por toda la humanidad con todas las consecuencias que tiene: salimos de las manos de Dios y tenemos la misión de guardar y cultivar la tierra, ¡volvamos a encontrarnos! ¿Cómo lo estamos haciendo? Como subraya el Papa Francisco en Fratelli tutti, nunca olvidemos que «Dios ama a cada ser humano con un amor infinito» y de esta forma «confiere una dignidad infinita». Así me gustaría haceros una triple invitación:

  1. Establezcamos una comunión con todas las criaturas. Lo que existe no puede ser considerado como un bien sin dueño. Hemos de vivir recordando lo que nos dice el salmista: «Son tuyas, Señor, que amas la vida» (Sal 11, 26). Creados por Dios todos y todo, estamos unidos y llamados a un respeto sagrado.
  2. Remarquemos la preeminencia de la persona y descubramos que no hay ecología sin una adecuada antropología. No somos un ser más entre otros. Tenemos un compromiso con respecto al mundo, pues tenemos capacidades peculiares de conocimiento, voluntad, libertad y responsabilidad para guardar y cultivar o cuidar.
  3. Respetemos la sacralidad de la vida. Nuestra casa común hay que seguirla guardando y cultivando, pero desde una recta comprensión de la fraternidad universal y del respeto absoluto a la sacralidad de cada vida humana.

Con gran afecto, os bendice,
+Carlos, Cardenal Osoro Sierra
Arzobispo de Madrid