Entrevista al Cardenal Carlos Osoro: «Me vacunaré cuando me llegue el turno»

El arzobispo de Madrid cree que en este tiempo de pandemia «se ha rezado mucho más» y pide que en 2021 la Iglesia «siga llevando el Evangelio hasta el último rincón».

31 de Diciembre de 2020.- El cardenal Osoro recibió a ‘Alfa y Omega’ en su casa el pasado lunes, justo después de visitar el centro penitenciario de Soto del Real.

El lunes estuvo en el centro penitenciario de Soto del Real, ¿qué significan estas visitas para usted?
Como puse en mi cuenta de Twitter al salir, el mandato del Señor en Mateo 25 es claro: «Estuve en la cárcel y vinisteis a verme». Siempre me ha preocupado. Con mis padres iba a menudo a ver a la Virgen de la Bien Aparecida y recuerdo que en uno de los viajes –yo debía de tener 7 u 8 años– entramos a tomar un café en Santoña. Desde ahí se ve la cárcel de El Dueso y, como niño, pregunté qué era aquello. Según contaba mi madre, al llegar al santuario quise rezar por los presos y luego me tiré días preguntando por ellos… Tengo claro que ahí está Jesús. 

Cardenal Carlos Osoro

Por el coronavirus llevaba tiempo sin ir. Los internos lo han pasado mal durante estos meses, en los que no siempre tenían buenas noticias de fuera. Me han recibido muy bien. He tenido Misa con ellos y he pasado por varios módulos. Y tengo que decir que poca gente sigue con tanto interés las homilías. Les he citado al cardenal Van Thuan, con el que coincidí en Roma hace años. Él vio que la cárcel en la que estaba, que era un lugar de odio y violencia, con el Señor se podía convertir en un lugar de paz, de fraternidad… Y eso se lo digo siempre: «Vosotros, que participáis en la Eucaristía y recibís al Señor, tenéis que ayudar, dar la mano, apoyar a los demás». Están necesitados del amor de Dios y, como sacerdote, hablarles de ello es una de las experiencias más bellas. Muy pronto saldrá un libro que hemos preparado con cartas que nos intercambiamos.

En Mateo 25 también aparece el «tuve hambre y me disteis de comer». ¿Cómo vivió el reparto de cenas de Nochebuena organizado por Mensajero de la Paz en el Congreso?
Como subraya el Papa Francisco en Fratelli tutti, somos hijos de Dios y no podemos desentendernos de nuestros hermanos. En Madrid hay mucha gente con hambre, que lo está pasando muy mal, y la Iglesia sale y saldrá a su encuentro. Hablo de la cena de Mensajeros en el Congreso –en la que hubo gente de todo tipo–, pero también de los jóvenes de Cáritas Universitaria que salen a dar bocadillos, de las parroquias que dan comida a cientos de familias cada día, de la Comunidad de Sant’Egidio atendiendo a los amigos de la calle… Si hay necesidades, hay que salir.

La presidente del Congreso, Meritxell Batet, reparte una cena de Nochebuena
con el padre Ángel y el cardenal Osoro en segundo plano.
(Foto: Europa Press / Ricardo Rubio)

Habla de necesidades. La semana pasada Cáritas Diocesana de Madrid y la parroquia de Santo Domingo de la Calzada pidieron a la Comunidad de Madrid, al Ayuntamiento y a la Delegación del Gobierno que afronten «la grave situación generada por los cortes de luz en la Cañada Real Galiana».
Estoy en contacto con el párroco, el padre Agustín, y con Cáritas; la situación es complicada. Hay afectadas 1.200 familias. Entre ellas hay unos 1.800 menores, que, al verse sin luz, tienen limitaciones de higiene, de alimentación, de acceso a la educación… Esta situación nos tiene que interpelar como creyentes y, por ello, hemos pedido a la Administración que busque una solución.

Volviendo a su agenda de Navidad, el domingo celebró la Sagrada Familia en la catedral. ¿Echó de menos bendecir a las familias una a una?
Sí, lo eché en falta. Para mí, en mi condición de pastor, es fundamental el contacto con la gente. Era bonito saludar a matrimonios con sus hijos, oír de primera mano cómo estaban, con sus alegrías y sus dificultades. En este tiempo de pandemia sé que algunas familias se han fortalecido, pero muchas otras ha sufrido desencuentros, rupturas… Como señala el Papa Francisco en Amoris laetitia, la Iglesia tiene que buscar a cada una de ellas en la situación en la que se encuentra. Hay que ver cómo ayudarla a colocar a Dios en el centro para que así se fortalezcan la entrega, la necesidad de preocuparnos los unos por los otros o el perdón.

Aparte del año dedicado a san José, que es un maestro, es un regalo que vayamos a tener un año dedicado a esta exhortación apostólica fruto de los sínodos de la familia, para que la apliquemos con todas las consecuencias. En el texto, por ejemplo, es precioso el comentario que el Sucesor de Pedro hace del himno de la caridad de san Pablo. La palabra amor está devaluada, ¿qué contenido le damos?

Bueno, en este tiempo de pandemia sí ha visto ejemplos de amor radical…
Claro. Sé de jóvenes que han dado parte de su dinero a quienes los estaban pasando mal; de familias que se han volcado con vecinos en situaciones delicadas; de profesionales que no han parado de trabajar por los demás; de capellanes que han arriesgado su vida en los hospitales; de laicos que han acompañado duelos muy difíciles; de sacerdotes y consagrados que han estado al servicio ininterrumpido de la gente… ¿Probados? Pues es verdad, pero han confiado en el Señor. Creo que en este tiempo se ha rezado mucho más. 

En este sentido, una imagen muy bonita e impactante de la pandemia es la del Papa Francisco rezando solo en la plaza de San Pedro. En el Evangelio, en medio de la tempestad, los apóstoles gritaron al Señor. En esta pandemia nosotros también nos hemos agarrado a lo fundamental.

Antes citaba Fratelli tutti. Con el apoyo de la Academia Latinoamericana de Líderes Católicos, estos meses ha reunido a políticos católicos de distinto signo para reflexionar sobre el texto. ¿Cómo ha sido la experiencia?
En la primera reunión los invitamos a vivir el sustantivo, el de hermanos, por encima de etiquetas. Y ha sido precioso el trabajo que se ha hecho. En un pequeño manifiesto se ha reivindicado el diálogo frente a la «gran polarización que vivimos» a fin de buscar el bien común, con una llamada a colocar en el centro a las personas, especialmente a las más vulnerables.

No parece que el Gobierno haya optado por el diálogo para sacar adelante las leyes de educación y eutanasia…
No, desde luego. Y la Iglesia ha alzado la voz. Sorprenden las prisas con la que se han tramitado ambas leyes, en plena pandemia. En materia educativa creo que hay que contar con todos los actores, empezando por los padres, y que no se pueden coartar dimensiones del ser humano como la trascendente. En esta reforma, ¿está en el centro la persona? 

En relación con la eutanasia, como aseguraba hace unas semanas en una carta, creo que la misión del hombre es cuidar la vida, con todos los medios a su alcance. La muerte provocada no es más que el atajo fácil ante la debilidad y el dolor. Deberíamos apostar por los cuidados paliativos y el acompañamiento.

Tras un 2020 marcado por el dolor y el sufrimiento, con miles y miles de muertes, todos tenemos muchas esperanzas depositadas en la vacuna. ¿Usted se vacunará?
Por supuesto, me vacunaré cuando me llegue el turno.

Aparte de que mejore la situación sanitaria y pueda reconducirse la situación económica y social, ¿qué más pide para el año 2021?
Que seamos capaces de dar un lugar central al ser humano, en todas sus dimensiones. Y la Iglesia espero que siga llevando el Evangelio hasta el último rincón, sin miedos ni vergüenzas, proponiendo y no imponiendo. 

Entiendo que esta es la primera tarea que le pone a la Iglesia española, como vicepresidente de la CEE, y a la diocesana, como arzobispo, ¿no?
Sí, evidentemente. Las distintas comisiones episcopales están trabajando en esta línea, a fin de hacer vivir la dimensión misionera de la Iglesia como pide el Papa. Y en Madrid tenemos el Plan Diocesano Misionero en marcha.

El Papa Francisco recibió al arzobispo de Madrid
a su auxiliar José Cobo el 18 de diciembre. (Foto: Vatican Media)

Supongo que también querrá que se aclare el lío con las fundaciones vinculadas con la diócesis…
Debo ser prudente porque hay una investigación canónica –cuyas primeras conclusiones presenté al Papa en persona– y distintos procesos judiciales en curso. Ya se ha garantizado la continuidad de la parroquia de San Jorge y de la residencia Santísima Virgen y San Celedonio, al tiempo que avanzan las negociaciones para proteger a los inquilinos, de las que deben informar las propias fundaciones al ser fundaciones civiles. También se ultima un nuevo sistema de trazabilidad y monitorización para todas las fundaciones. 

Le aseguro que vamos a llegar al fondo, caiga quien caiga. Mi preocupación es proteger el patrimonio de las fundaciones y que se cumplan sus fines fundacionales. Y vamos a llevar a cabo las acciones necesarias para que así sea.

Rodrigo Pinedo

Entrevista a Pierbattista Pizzaballa: «Después de apagar fuegos, ahora hay que plantar»

10 de Diciembre de 2020 .- El Papa ha reconocido los cuatro años de trabajo del franciscano Pizzaballa para salvar al Patriarcado latino de Jerusalén de la bancarrota nombrándole patriarca latino.

¿Cómo se está preparando el Patriarcado de cara a una Navidad muy diferente, tras la experiencia de una Semana Santa y Pascua también distintas?
La situación es aún muy incierta, con muchos cambios. Cada día hay alguna novedad según evoluciona la situación. Es seguro que mantendremos las celebraciones de forma muy reducida, todavía no sabemos hasta qué punto. Probablemente solo puedan estar los representantes de las diferentes comunidades.

¿Está afectando esta incertidumbre a las comunidades?
Es muy difícil. No puedo decir que la gente esté enfadada, pero sí disgustada. En primer lugar, por no poder celebrar la Navidad. Es una de las pocas grandes celebraciones para los cristianos aquí, y reducirla le cuesta bastante a muchas familias. Además, está la necesidad de juntarnos como comunidad para rezar. Las personas que no pueden y están solas se sienten bastante deprimidas. Sin olvidar las consecuencias económicas.

¿Y qué respuesta se está ofreciendo desde la Iglesia?
Estamos intentando hacer lo más posible, dentro de nuestras posibilidades, para llegar a los pobres y a las mujeres solas. Nuestra petición de ayuda ha tenido muy buena acogida, especialmente –pero no solo– por parte de la Orden del Santo Sepulcro, y hemos podido ayudar a cientos de familias. También promovemos la solidaridad dentro de las comunidades, en coordinación con los párrocos.

Al conocer su nombramiento afirmó que tendría que hacer frente a problemas y decisiones difíciles. No lo serán más que las que ha tenido que tomar durante estos cuatro años como administrador apostólico para hacer frente al déficit de 100 millones de dólares que arrastraba el Patriarcado por la construcción de la Universidad de Madaba.
Esa deuda no está completamente saldada; sí dos tercios de la deuda inicial. Aún tenemos que terminar de afrontar el resto. Pero ahora ya tenemos un programa a largo plazo y, aunque todavía con algunas dificultades, podemos respirar. Las decisiones difíciles de las que hablaba están relacionadas con esto, y también con los recursos humanos.

¿Qué hay detrás de que se contrajera esa enorme deuda?
Se habían tomado decisiones de forma inadecuada. Habrían sido necesarias más consultas y verificar los proyectos que se ponían en marcha, en especial el de la universidad, para comprobar si eran realistas y tenían fundamento. Eran demasiado grandiosos, desproporcionados frente a la entidad real de la Iglesia. Cuando las cosas empezaron a deteriorarse se tomaron decisiones desde el pánico y se cometieron más errores.

La reestructuración financiera se ha llevado casi en paralelo, en muchos aspectos, a la del Vaticano. ¿Hay similitudes entre ambos procesos?
Más allá de la diferencia de magnitud sí hay aspectos comunes. Además de corregir errores, hemos tenido que revisar todos los procedimientos y normas sobre la toma de decisiones, con la intervención de distintos consejos y qué firmas hacen falta; crear nuevas estructuras internas, y establecer auditorías y revisiones externas. Ahora ya nadie puede tomar decisiones por sí mismo.

Uno de los momentos más difíciles fue la venta de varios terrenos en Nazaret, que suscitó críticas por haber sido donadas por familias. ¿Cómo vivió esa situación?
Las tierras que se vendieron no habían sido donadas, sino adquiridas por los sacerdotes hace cientos de años. Los terrenos donados no se han vendido. Pero en cualquier caso, sí fue una decisión muy dolorosa y hubo gente que se enfadó. Durante cuatro años intenté evitarla y encontrar otras soluciones, como alguna inversión; pero no fue posible porque el volumen de las deudas era demasiado alto y nadie quería asumir ese riesgo. Si no vendíamos todo el Patriarcado habría entrado en bancarrota y habría sido un desastre para cientos de familias, por ejemplo por el cierre de los colegios.

A este dilema se sumaba el hecho de que vender un terreno en Tierra Santa tiene muchas implicaciones, al pasar de manos cristianas a israelíes o musulmanas.
Sí, en cierto sentido cuando la Iglesia vende terrenos aquí, implica reducir su capacidad de influencia. Aunque aún queda mucha tierra que pertenece a la Iglesia, y nos hemos quedado la mejor parte. Además, después de tomar la decisión intenté llevarla a cabo de la mejor forma posible, informando antes a la gente de las parroquias.

Imposición del palio el 28 de octubre, cuatro días después del nombramiento.
(Foto: CNS)

Una vez la reforma económica está encauzada, ¿cuáles serán sus prioridades?
Estos años la preocupación era apagar fuegos, ahora tenemos que plantar. Hay que organizar y orientar la vida pastoral. También aquí la sociedad está cambiando y tenemos que preguntarnos cómo ser cristianos en Oriente Medio. Uno de los cambios es demográfico: hay menos familias cristianas, y están teniendo menos hijos. Además, como en los demás lugares, los jóvenes no se sienten tan cercanos a la Iglesia y sus perspectivas respecto a ella se han modificado. Antes era el alfa y la omega de la vida de la comunidad. Los jóvenes quieren implicarse, pero como socios. Y necesitan encontrar un propósito, qué hacer aquí y cómo ser cristianos en este país.

¿Influye en el clero y en las comunidades de rito latino la convivencia cercana con ortodoxos y católicos orientales?
Aquí la mayoría de las familias cristianas son mixtas, para ellos lo primero es ser cristiano. Por eso tenemos unas relaciones estupendas con ellos. Uno de los problemas con los que tenemos que trabajar son los distintos calendarios de Navidad y Pascua. En cuanto a los sacerdotes, en comparación con Europa somos una Iglesia muy tradicional y que puede parecer demasiado clerical. Pero poco a poco también eso está cambiando.

Usted es un patriarca latino de Jerusalén de origen italiano, después de dos árabes (palestino y jordano). ¿Su elección oculta algún mensaje, una invitación a ser menos árabe?
No lo creo. La Iglesia local es árabe y su personalidad permanece. Mi elección se debe más bien al hecho de que ya estaba aquí y era el administrador. Resultaba menos problemático que traer alguien de fuera. Pero también puede ser ocasión de reflexionar sobre la vocación de la Iglesia de Jerusalén, que es una comunidad local pero también tiene una llamada y una identidad universal.

Como custodio de Tierra Santa, fomentó una mejor relación entre la Custodia e Israel. ¿Le gustaría hacer lo mismo desde el Patriarcado latino, que además tiene esa identidad árabe?
La Custodia y el Patriarcado son entidades bastante diferentes. Hacer algo así fue mucho más fácil desde la Custodia, al ser una presencia religiosa internacional. Dicho esto, está claro que tenemos que promover el encuentro y el diálogo entre todos. En un lugar donde todo habla de división y de identidades diferentes y contrarias, nosotros tenemos que respetarlas, con su sensibilidad; pero también intentar construir puentes entre ellas, incluyendo la israelí, claro. Es parte de la misión de la Iglesia de Jerusalén.

¿Afectará el cambio de Gobierno en Estados Unidos a los cristianos de Tierra Santa?
No solo a los cristianos, sino a toda la población. Aunque es pronto para saber cómo. Creemos que habrá un cambio en la narrativa y en las relaciones, y espero que suponga una mejora para los palestinos, que han sido los más afectados por la anterior Administración. Pero habrá que ver y esperar.

Muchos no entendieron que la Iglesia, tan preocupada por la paz en la región, no aplaudiera la normalización de relaciones entre Israel, y Emiratos Árabes Unidos y Baréin.
Como Iglesia, no tenemos que hablar de todo. Nuestra gente aquí es palestina, y los palestinos no han acogido bien estos pactos. Se sienten traicionados al ser entre Israel y países árabes, porque no hay un acuerdo con ellos y no se les ha tenido en cuenta. Nosotros no queremos hablar contra el acuerdo, pero tenemos que tener cuidado de no herir más unas sensibilidades ya suficientemente heridas.

De Italia a Israel

Pizzaballa entra al Santo Sepulcro el Jueves Santo.
El viernes 4 de diciembre tuvo lugar su entrada solemne como patriarca,
y el sábado su primera Misa pontifical. (Foto: CNS)

Nacido en 1965 en Bérgamo (Italia), la vocación franciscana de Pizzaballa comenzó a sus 11 años. Llegó a Tierra Santa en 1990. Custodio entre 2004 y 2016, de 2005 a 2008 fue al tiempo vicario del Patriarcado latino para los católicos de lengua hebrea.

María Martínez López

La Familia Paulina dedica un año de amplia promoción de la Biblia

50 aniversario de la muerte del beato Alberione.

(zenit – 7 dic. 2020).- En medio de la actual coyuntura de pandemia, en que la enfermedad y la muerte rondan la vida de la humanidad entera, hemos sido testigos de un anuncio que alienta, que orienta y también salva. Nos referimos a la inauguración, días atrás, del “Año Bíblico de la Familia Paulina”.

No ha podido ser más preciso el momento -cuando el aislamiento es sinónimo de seguridad y protección-, para tener la convicción de que las palabras de san Pablo son eternas: “La palabra de Dios no está encadenada”.

zenit conversó al respecto con el hermano José Ignacio Pedregosa, director general del Centro Bíblico San Pablo de España, para conocer detalles de esta iniciativa, que coincide con el año de preparación al cincuentenario del fallecimiento del beato Santiago Alberione, fundador de la Familia Paulina, a conmemorarse en noviembre del 2021.

Biblia (© Cathopic/Dimitri Conejo Sanz)

zenit: ¿Por qué dedicar un año entero para promover la Biblia?

José Ignacio Pedregosa: El amor y el interés por la Palabra de Dios siempre ha estado presente en la Familia Paulina. Nacimos de la Eucaristía y la Palabra. Y este año queremos que sea para nosotros un recuerdo y un compromiso de la misión que tenemos de vivir y difundir la Palabra de Dios, con los medios más rápidos y eficaces.

zenit: San Pablo decía que “la Palabra de Dios no está encadenada” ¿Qué podría encadenarla en nuestros días?

José Ignacio Pedregosa: Sobre todo, el egoísmo y la falta de caridad. Egoísmo que es pensar únicamente en nosotros mismos y en nuestros intereses. Y falta de caridad, que es no estar dispuesto a acompañar, sostener, ayudar a quien más lo necesita y que, seguramente, tenemos muy cerca.

zenit: ¿Se puede encontrar una explicación en la Biblia a tanto dolor por los muertos y enfermos del COVID-19?

José Ignacio Pedregosa: Más que explicación, podemos encontrar actitudes de cómo vivir esos momentos. Y creo que hemos de vivirlos con aceptación, que no significa resignación, sino que significa acoger los acontecimientos tal como vienen y poner los medios para superar la situación. Y todo ello, desde la esperanza, es decir, desde la confianza y la convicción firme de que esto pasará. Nosotros como creyentes esa esperanza la tenemos depositada en Dios, que continúa caminando al lado de su pueblo. A todo ello, en este tiempo de Adviento que estamos viviendo, nos pueden ayudar los profetas.

zenit: El lema del Año Bíblico es “Para que la Palabra del Señor siga avanzando” ¿Cómo se puede contribuir a que esto sea una realidad?

José Ignacio Pedregosa: Creo que ante todo y, sobre todo, con el testimonio. El testimonio gozoso y vivencial de las actitudes vitales de Jesús de Nazaret. Que transmitamos a la gente que nos rodea, sobre todo el amor y la misericordia de Dios. Que noten en nuestras vidas, que intentamos cada día ser mejores personas, que queremos y ponemos los medios para dejarnos transformar por Cristo en verdaderos discípulos suyos.

zenit: Hablemos del logotipo, que es muy simbólico. Hay un sembrador, un atleta, unas semillas lanzadas al viento, colores… ¿Qué simboliza todo esto?

José Ignacio Pedregosa: El sembrador, diseñado en posición de caminar, de correr, de avanzar, e inclinándose hacia adelante, esparce con su mano diez semillas, que simbolizan a las diez ramas de la Familia Paulina. Los diferentes tamaños y direcciones de las semillas indican sus diferentes habilidades y las diversas esferas sociales en las que son llamadas a plantar la Palabra del Señor. El rojo, por último, es el color de la sangre, el color universal del celo y la pasión. Esto nos lleva e impulsa a fijar la mirada en una meta: que la Palabra del Señor se pueda difundir por todos los lugares del mundo, a tiempo y a destiempo.

zenit: En los documentos de convocatoria se distingue el deseo de la Familia Paulina por verificar un cambio, una renovación del apostolado bíblico ¿Cuál es la necesidad?

José Ignacio Pedregosa: La mayor necesidad de hoy, con respecto al apostolado bíblico, es dar a conocer más y mejor la Sagrada Escritura, acercarla a nuestros fieles de las parroquias, a nuestros grupos parroquiales, a los colegios e institutos y, en definitiva, a toda persona de buena voluntad que quiera acercarse a la Palabra.

zenit: ¿Por qué los católicos no están tan familiarizados con la Palabra de Dios? ¿Qué sugieres para “perderle el miedo” a la Biblia?

José Ignacio Pedregosa: Tú lo has dicho, yo creo que los católicos no estamos tan familiarizados con la Biblia, precisamente por desconocimiento y por miedo. Es muy probable, que no hayamos estimulado suficientemente a los “cristianos de a pie” a acercarse a la Biblia. Creo que es importante que los acerquemos a la Biblia y que le ayudemos a profundizar en ella, y, sobre todo a vivenciarla.

zenit: ¿Desde que edad un niño debe acercarse a la lectura de la Palabra?

José Ignacio Pedregosa: Yo creo que puede hacerlo desde la más tierna infancia. Hay diversas ediciones adaptadas de la Sagrada Escritura para niños. Creo que muchas historias de la Biblia se le pueden contar de la misma manera que muchas veces les contamos otras narraciones. Lo importante, es adaptar a su edad y conocimiento esos relatos.

zenit: ¿Qué rol cumplen las películas, los juegos y los contenidos bíblicos en redes sociales?

José Ignacio Pedregosa: Creo que tienen un papel importantísimo e imprescindible, aunque complementario. Hoy día, quien no está en el mundo de la comunicación, sobre todo en las redes, no existe. Pero todo ello es un instrumento, un medio, para que cualquier persona pueda acercarse a la lectura de la Biblia.

zenit: Para alcanzar estos y otros objetivos, una respuesta concreta ha sido la creación del Centro Bíblico San Pablo en España… Pasado un año ¿Cómo evalúas el trabajo y cuales son los principales desafíos?

José Ignacio Pedregosa: La andadura que hemos comenzado puedo decirte que ha sido apasionante, aunque no exenta de dificultades propias de toda obra de apostolado que empieza. Hemos afianzado un poco nuestra estructura y los objetivos que queremos alcanzar. La pandemia nos ha frenado algunas iniciativas y hemos tenido que reinventarnos de alguna forma. El principal desafío es seguir acercando la Palabra de Dios de manera asequible, sencilla y pastoral a toda persona que quiera aproximarse a su lectura o a profundizar en su estudio, todo ello desde esa perspectiva pastoral que te comentaba más arriba.

zenit: ¿Qué actividades organizarán a nivel local con motivo del Año Bíblico y cómo se puede participar?

José Ignacio Pedregosa: Nuestro “buque insignia” es la revista Biblia Viva, que se distribuye gratuitamente en las Librerías San Pablo y Paulinas. Ahora estamos intensificando nuestra presencia en redes con el evangelio diario, la lectio divina semanal, algunas charlas sobre Biblia, sobre todo en Facebook, donde estamos presente como Centro Bíblico San Pablo–España. Quisiéramos iniciar algún curso bíblico on line y nos gustaría pronto podernos encontrarnos de manera presencial para organizar cursos, encuentros, jornadas, etc. Yo aconsejaría a cualquiera que estuviese interesado, a que esté atento a nuestro perfil de Facebook, que allí iremos colgando todas las actividades que vayamos programando.

zenit:  Finalmente, ¿con qué libro recomendarías acercarse, con decisión, a la lectura cotidiana de la biblia?

José Ignacio Pedregosa: Yo diría que el mejor libro para acercarse a la Sagrada Escritura es la propia Biblia. Hoy día hay ediciones estupendas. Por supuesto yo recomiendo la Biblia de Editorial San Pablo, ante todo por la traducción y los comentarios. Yo aconsejaría que antes de enfrentarnos al texto en sí, leamos las introducciones a los libros, leer las notas a pie de página, los textos paralelos… En definitiva, familiarizarse con la propia Biblia. Respecto a un método para la lectura cotidiana de la Biblia, nosotros tenemos colgado un video muy interesante sobre el método Verdad, Camino y Vida para la lectura de la Sagrada Escritura. Invito a los lectores a que lo visionen. Y, mucho más importante, me gustaría invitar a todos a la lectura de la Biblia.

Puede seguir el Centro Bíblico San Pablo-España aquí

JOSÉ ANTONIO VARELA VIDAL


Entrevista a Mario Iceta: «La eutanasia es totalmente ajena a la medicina»

4 de Diciembre de 2020.- Tras doce años como obispo en Bilbao, este sábado entró en la archidiócesis de Burgos. Le esperan una asamblea diocesana y el octavo centenario de la catedral.

¿Esperaba que el Papa lo nombrase arzobispo de Burgos?
Una noticia así siempre se recibe con sorpresa y también con agradecimiento al Santo Padre por la confianza. Estoy ilusionado y con muchas ganas de incorporarme ya a la vida de Burgos.

¿Cuáles serán sus prioridades?
Lo primero que tengo que hacer es escuchar y conocer. La archidiócesis tiene este año dos elementos muy importantes. Uno es la celebración de una asamblea diocesana: está discerniendo cuáles son los caminos que recorrer, las dimensiones que subrayar, los agentes de pastoral que deben implicarse… Esto va a ser una grandísima ayuda. En segundo lugar, se está celebrando el octavo centenario de su catedral, un acontecimiento de gracia. La catedral es expresión de lo que son las piedras vivas, de lo que es la Iglesia, de la influencia en la sociedad burgalesa durante ocho siglos. Es un testimonio de fe, esperanza y amor, además de motor cultural y social. Llego con muchas ayudas.

Mario Iceta reconoce que la cuestión del terrorismo ha sido
«una experiencia desgarradora y dolorosa». (Foto: Guillermo Navarro)

Burgos está viviendo momentos muy complicados en estos momentos por la segunda ola de la COVID-19.
Quiero estar muy cerca de las personas que padecen la pandemia y sus consecuencias sociales y económicas. Son momentos duros, pero tenemos que sembrar una palabra de esperanza.

¿Cómo valora el papel de la Iglesia durante la pandemia?
La Iglesia ya está en muchos ambientes. Pobreza, exclusión, inmigración, enfermedad, soledad… Está habitualmente muy presente, pero no hace de ello una cuestión mediática. En el contexto actual la respuesta fue inmediata. Enseguida se pusieron en marcha iniciativas de todo tipo. La Iglesia es discreta en mostrar lo que hace, pero ahí está.

¿Estamos en una situación límite?
La pandemia nos ha desbordado. Ha sido como un tsunami: con tantos miles de contagios, las UCI desbordadas, con una mortalidad disparada de un modo desconocido… También estamos aprendiendo a gestionar esta situación, a manejar la enfermedad, a emplear mejor los recursos o a  reafirmar el valor de toda vida humana.

Hay mucho sufrimiento, como el de la gente que ha muerto sola, sin el consuelo de sus seres queridos.
Tenemos que hacer una reflexión para que esto no vuelva a ocurrir y que las personas puedan estar acompañadas en  un momento tan delicado como el de la enfermedad o l final de la vida. Lo mismo hay que hacer con las residencias de ancianos. Tenemos que reflexionar sobre los aspectos que han sido descuidados y que han causado mayor sufrimiento.

¿Qué le parece que se esté tramitando en estos momentos una ley de eutanasia?
Nunca es el momento. En este tiempo hemos visto el valor grande de la vida humana y cómo esta puede ser acompañada, y encontrar un sentido hasta en los momentos donde hay limitaciones físicas. Siempre hay caminos de vida, de acogida, de acompañamiento, de mostrar que toda vida es un don precioso.

Usted, además, es médico. Han hecho un juramento para cuidar, no para acabar con la vida.
Es un tema ideológico y no médico. La eutanasia es ajena a la medicina. La medicina siempre está para cuidar, aliviar, consolar, paliar, acompañar, no para suprimir una vida. Es algo totalmente ajeno a la praxis médica.

Hace unos días se despidió de Bilbao, donde ha pasado doce años como obispos. ¿Qué balance hace?
Doce años hacen que uno crezca, expanda el corazón y adquiera nuevas perspectivas. Destacaría tres elementos que me han aportado gran experiencia: el laicado formado, que es una diócesis muy participativa y que tiene una gran sensibilidad social.

¿Cómo ha vivido la cuestión del terrorismo de ETA?
Cuando llegué a Bilbao hubo un atentado mortal. Es una experiencia desgarradora. Pero también ha habido una gran evolución ética en todos los aspectos y, por tanto, una apertura a la esperanza. No hay ningún tipo de justificación que avale algo tan inhumano y perverso como son las acciones terroristas. La Iglesia ha mostrado este rechazo en cartas e iniciativas y ha hecho una labor de reconciliación.

Breve Biografía

  • 1965: Nace en Guernica (Vizcaya)
  • 1994: Ordenado sacerdote en la catedral de Córdoba
  • 1995: Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Navarra
  • 2008: Obispo auxiliar de Bilbao
  • 2010: Obispo de Bilbao
  • 2015: Padre sinodal en el Sínodo sobre la familia
  • 2020: Arzobispo de Burgos

Frank Otero

Entrevista a Cornelius Sim: «El encuentro hace que la gente pregunte por Jesús»

En la rica monarquía absoluta de Brunéi, donde el islam es religión oficial, «se nos pide contribuir sin llamar la atención», explica su vicario apostólico. Por la pandemia, no estará en el consistorio que lo hará cardenal.

Sus abuelos fueron los primeros católicos de su aldea. ¿Cómo recibieron la fe?
En el siglo XVI, algunos franciscanos visitaron esta zona, pero durante un tiempo breve. Luego no vino nadie más hasta el siglo XIX, cuando un sacerdote del PIME, comenzó una misión aquí. Solo estuvo tres o cuatro años, antes de que lo destinaran a Hong Kong. Y no volvió a pasar nada hasta finales de los años 1920. Por aquel entonces había comenzado la búsqueda de petróleo y gas, y los misioneros pensaron que era una buena opción instalarse aquí, porque quien viniera necesitaría escuelas, y las escuelas son un buen medio de evangelización. Y eso fue lo que ocurrió con mis abuelos: unos sacerdotes de la Sociedad Misionera de San José (Mill Hill) se instalaron en Sabah, que hoy es parte de Malasia, y venían aquí a evangelizar. Mis abuelos enviaron a sus hijos a la escuela que abrieron, y fueron los primeros en bautizarse.

Al crearle cardenal, el Papa le pide que le ayude en el gobierno de la Iglesia universal. ¿Qué puede aportar desde Brunei, un país donde la Iglesia es tan pequeña?
Muchos elementos del Evangelio son así. El rey David, pequeño de siete hermanos, ni siquiera estaba en la lista para ser elegido rey. La Virgen era de Nazaret, una aldea pequeña de la que luego dijo Natanael que no podía salir nada bueno. A veces existe un prejuicio contra los pequeños, pero también ellos tienen algo que decir. En nuestro caso, el haber aprendido a ser y vivir como una minoría en un país musulmán y adaptarnos a nuestro entorno. Muchas veces se nos pide permanecer en silencio, ser invisibles, contribuyendo a la sociedad sin llamar mucho la atención. Creo que donde la Iglesia es grande y tiende a operar a gran escala, eso puede intimidar a la gente. La forma de actuar de Jesús es de persona a persona, siendo pequeño con los pequeños.

¿Y cómo ve desde este lugar pequeño y lejano la Iglesia universal?
Hoy día con la globalización y las redes sociales todo está a disposición de la gente. Y aquí a los católicos, y también a los no católicos, les llega una imagen no muy agradable, que no muestra el rostro de Jesús. Siempre digo que parecemos tribus que siempre tienen problemas unas con otras. Obviamente, siempre que hay más de dos personas hay “política”, pero no como se refleja en los medios: conservadores y liberales, izquierda y derecha… Leer esas cosas en esta parte del mundo es perturbador porque el resto de la población puede recibir una idea errónea de lo que es el catolicismo. No es el Evangelio. Si yo no fuera católico y viera las noticias…

De forma extraordinaria, será creado cardenal en su propio país. ¿Qué significará esto para sus fieles?
El delegado apostólico para Brunei (no es nuncio porque no hay relaciones diplomáticas con la Santa Sede) es el nuncio en Malasia. Lo nombraron hace poco y no vendrá hasta enero. Imagino que cuando pueda vendrá y le pediré tener algún tipo de celebración, porque creo que es bueno que la gente lo vea. A Roma solo habría podido ir con un sacerdote. Ser cardenal es una sorpresa. Pero para gente como yo es prudente aceptar porque es una especie de reconocimiento a la gente. Espero que signifique que la Iglesia aquí tiene cualidades que el Santo Padre considera buenas, que los católicos están viviendo su fe bien. No sé si me enviarán un libro de instrucciones, y espero que no me den mucho trabajo… ya lo tengo aquí. Y estoy seguro de que no me llevarán a Roma.

Primer sacerdote, obispo y cardenal bruneano 

Ingeniero en un país productor de petróleo, Sim (1951) tenía un futuro prometedor. La muerte de su padre le hizo volver a la fe. Estudió Teología en la Universidad de Steubenville y, al regresar, un misionero le invitó a ser sacerdote. En el país solo hay otros tres.

Creo que tampoco le gustaría.
Para dos o tres días está bien [bromea].

En el vicariato hay solo tres sacerdotes, más usted. ¿Cómo se organizan?
En la capital estamos yo y uno de ellos. Los otros dos están en otras dos ciudades. Pero nos reunimos con frecuencia y una vez al mes pasamos la noche juntos en una de las parroquias para compartir nuestras alegrías, penas y preocupaciones, y para apoyarnos. Estamos muy unidos, no hay problemas de comunicación y eso me alegra. Los conozco a todos antes de que fueran sacerdotes, estuve implicado en su formación. Somos como una familia.

¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrentan?
Muchos de nuestros fieles viene a Misa regularmente y mantienen la fe que aprendieron en el colegio en sus países. Es más difícil trabajar con los jóvenes, porque en Asia los estudios son la principal prioridad y los padres no están muy dispuestos a dejar que se impliquen en actividades. Además, la influencia de los medios es fuerte y se distraen con facilidad. Es mi principal preocupación.

Casi el 90 % de los católicos son inmigrantes, principalmente filipinos. ¿Cómo es su realidad, y cómo puede ayudarles la Iglesia desde su perfil bajo?
No tienen los mejores trabajos, no pueden tener los domingos libres y a veces solo descansan un día al mes. Vienen a la iglesia porque les es familiar, aquí encuentran un hogar y tratamos de que se integren. Pero ayudarles es un desafío. Tienen problemas económicos, o crisis y emergencias, y desde sus embajadas no les apoyan mucho. El principal apoyo que les prestamos es espiritual. Por ejemplo, formentamos que tengan grupos en sus idiomas. Luego la Legión de María y la Sociedad de San Vicente de Paúl les ayudan con comida o si tienen alguna emergencia. Si alguien muere y quieren enviar el cadáver a su país, hacemos lo que podemos para ayudarles.

El neocardenal Sim saluda al Papa en 2018.
Espera celebrar su nombramiento en enero,
cuando pueda visitarle el nuncio en Malasia.
(Foto: CNS)

¿Y la dimensión pública de la fe?
Sobre todo la hacemos por medio de nuestros colegios, donde el 70 % de los alumnos no son católicos. Tenemos tres grandes, unos 3.000 alumnos en total. Y están bien considerados por la disciplina y los resultados académicos, los alumnos se sienten orgullosos de haber estudiado aquí.

¿Cómo se comparte la fe en un centro en el que no se puede enseñar Religión?
Una escuela católica tiene que tener su ethos integrado en todo lo que hace: los procedimientos, la administración, la labor de los profesores… Nos aseguramos de que los estudiantes se porten bien, no toleramos ningún tipo de abusos. Y compartimos el Evangelio asegurándonos de tratar a todos los niños igual, y de que si tienen alguna discapacidad se vea también su valor y se aborde de forma adecuada, o dando ayuda económica a los que no pueden pagar la matrícula.

¿Hacen algo para aliviar el exceso de exigencia académica de las familias?
Es importante tener un programa equilibrado, aunque siempre con un ojo puesto en los padres. Ofrecemos muchas actividades extraescolares de tipo cultural, intentando ofrecer también oportunidades a las embajadas. Así también se fomenta la integración entre los estudiantes, a los que animamos a comprender los orígenes del otro, a no tenerle miedo y a aprender de él. Y cuando es la fiesta de algún grupo étnico o religioso, hacemos festivales.

Una de las prioridades para el Papa es el diálogo interreligioso. ¿Cómo se vive en Brunei?
De forma oficial, desde 2004 el Gobierno promueve que se formen delegaciones con miembros de distintas religiones para participar en un diálogo más formal fuera del país. Hemos participado en 13 o 14. Así visité Madrid hace unos años. Tenemos sobre todo el diálogo de la vida. Allá donde estés, se produce un intercambio de ideas y un esfuerzo de entender al otro. Además, cuando hay algún tipo de festival como el año nuevo chino o el final del Ramadán esos grupos abren sus casas y sus centros para celebrarlo, como días de puertas abiertas.

¿La Iglesia no?
No lo he intentado. Se podría hacer de forma privada, pero no como Iglesia.

¿Cómo combinan la exigencia de la misión como parte esencial de la vida de la Iglesia con limitaciones como la prohibición de todo proselitismo o actividad pública?
La conversión es algo espiritual, que ocurre en el interior de la gente y se puede promover de distintas formas. En mi experiencia, un enfoque más intelectual funciona con poca gente. Aquí la mayoría de la gente aborda la vida de forma más experiencial, más pegada a la tierra, y aprecian más cómo vives y cómo tratas a los demás. Es el encuentro personal lo que hace que la gente empiece a preguntar cosas sobre Jesús. La mayor parte de nuestro trabajo es a este nivel.

Es decir, no pueden proponerlo, pero pueden responder a las preguntas que les hacen.
No en todas las áreas. En la interacción con los musulmanes tenemos que tener mucho cuidado porque está prohibida su conversión. Lo evitamos, porque creemos que lo mejor es mantenerse dentro del sistema. También pienso que deberían primero mirar si su propia religión no les ofrece lo que están buscando, como les decimos nosotros a los católicos que se hacen pentecostales. Aún así tenemos ámbitos amplios para trabajar. Uno muy importante es el de los católicos que se han alejado. Cuando se cierra una puerta, se abre una ventana. Quizá no parezca lo mejor o se vea como contrario al principio de la evangelización, pero creo que es lo prudente y lo apropiado en estas circunstancias.

Sim durante la celebración del Año Nuevo Chino 2020
en la parroquia de Bandar Seri Begawan.
(Foto: Vicariato apostólico de Brunei)

Cuando en 2014 el Gobierno implantó la sharia, la Iglesia no lo vio como una amenaza. ¿Se aplica de forma distinta a otros lugares?
Hay dos sistemas legales: uno inspirado en el derecho anglosajón, y la sharia, con sus propios tribunales, que se aplica principalmente a los musulmanes, aunque en casos como el adulterio puede afectar a un no musulmán. Además, está lo escrito y luego cómo se aplica. En su día hubo preocupación por las duras penas contra las personas LGTB, pero se han ido clarificando después de la introducción de la ley. Desde hace casi 70 años hay una moratoria de la pena de muerte, y el rey ha dejado muy claro que continuará.

Por otro lado, aquí hemos vivido con eso desde antes de que ocurriera. Musulmanes y no musulmanes convivimos en paz, hemos aprendido unos de otros lo que hay que hacer y lo que no. Cuando se codifica puede parecer intimidatorio, pero los que vivimos en esta realidad hemos seguido como siempre.

Otra polémica similar fue cuando en esa misma época se prohibió la Navidad.
La prensa internacional lo enfocó de forma muy negativa. Aquí el 25 de diciembre es festivo. Ese día las iglesias se llenan, y también en el Simbang Gábi [tradición filipina de celebrar la Misa al amanecer en la novena antes de Navidad, N. d. R.]. Nunca hacemos nada fuera porque es lo mejor, como minoría tenemos suficiente con el espacio del que disponemos. En los colegios no hacemos nada porque ese mes hay vacaciones. Y en Nochebuena organizamos una gran fiesta, para unos 2.000 inmigrantes, con cantos, juegos y comida, y no hay quejas aunque sea ruidosa.

Con Francisco, el número de cardenales electores asiáticos ha pasado del 9 % al 13 % del colegio cardenalicio. También ha colocado a asiáticos como el cardenal Tagle en puestos importantes. Al mismo tiempo, la evangelización de este continente, tarea que san Juan Pablo II asignó al tercer milenio, no parece avanzar mucho. ¿Cómo es el rostro asiático de la Iglesia actual?
Quizá es una exageración, pero en la Federación de Conferencias Episcopales Asiáticas siempre decimos que Jesús nació en Asia. Así que es natural que se convierta en el nuevo foco de la Iglesia. Por la gran cantidad de gente que vive aquí, pero también por el desafío del encuentro con las grandes religiones, que a veces existen desde hace más que nosotros. Aprendemos a interactuar unos con otros, a apreciar lo mejor del otro y al mismo tiempo a mantener nuestra fe sin ceder. No es algo solo en blanco y negro. A veces la Teología occidental tiende a ser bastante rígida, no lidia bien con las zonas grises. Creo que por eso hay tantas guerras culturales. Hay personas que son felices cuando tienen las ideas muy claras, y lo aprecio. Pero al mismo tiempo hay que lidiar con otras realidades.

Un área donde la evangelización puede avanzar mucho es entre los tribales, que viven muy pegados a la naturaleza. Pero más allá de eso, en otros lugares donde somos minoría frente a religiones mayoritarias como el budismo, el hinduísmo o el islam tenemos que saber adaptarnos. Y estamos más acostumbrados que los occidentales. Para nosotros no es importante ganar rápidamente un debate, sino el proceso de escucha, de adaptación. Creo que es algo que Asia puede enseñar.

Brunéi

Tamaño: 5.765 km(similar a Alicante) en la isla de Bormeo
Población:464.000 habitantes

María Martínez López

Adoración Eucarística Mundial: Únete el próximo 21 de noviembre

Entrevista al padre Kornél Fábry.

(zenit – 19 noviembre 2020).- El próximo sábado 21 de noviembre de 2020 se celebrará una Adoración Eucarística Mundial como preparación para el Congreso Eucarístico Internacional de Budapest, que tendrá lugar del 5 al 12 de septiembre de 2021, con un año de retraso debido a la pandemia de la COVID-19.

Es posible registrarse en línea, individualmente, en comunidad o en parroquia, en la siguiente web. Ya son más de 1.700 puntos en todo el mundo, comunidades y personas, que han anunciado su participación en la página online creada para el evento.

El padre Kornél Fábry es sacerdote diocesano en Kaposvár, Hungría, desde hace 20 años y miembro de la Comunidad del Emmanuel. Actualmente es el secretario General del 52º Congreso Eucarístico Internacional.

Tal y como relata en la siguiente entrevista, el padre da testimonio de cómo él mismo se dejó atrapar por el amor a la Eucaristía a la edad de 22 años, y también que en Hungría, grandes testigos mostraron esa misma devoción bajo la opresión comunista, como lo hiciera el sacerdote benedictino Placid Oloffson en un Gulag (campos penales de trabajo de la Unión Soviética).

Padre Kornél Fábry @ Corpusdomini.Iec2020.Hu

zenit: ¿Qué pasa el 21 de noviembre?

Padre Kornél Fábry: El 21 de noviembre, por séptima vez, invitamos al mundo a un culto mundial y a una oración por los demás. Este evento es parte de la preparación del 52º Congreso Eucarístico Internacional que tendrá lugar en Budapest del 5 al 12 de septiembre de 2021. Como acabo de mencionar, es la séptima vez que invitamos a todo el mundo a rezar, sobre todo porque, en tiempos como estos, la oración tiene un valor inmenso.

zenit: ¿Cómo empezó?

Padre Kornél Fábry: En 2017, durante el primer año de preparación del congreso, tuvimos la idea de invitar a los húngaros a rezar juntos en la víspera de la fiesta de Cristo Rey. Nos sorprendió ver que 18 países participaron en este culto. Luego organizamos un servicio de adoración de nuevo el sábado de Corpus Christi, y desde entonces hemos estado organizando este servicio de adoración dos veces al año.

Hemos creado un sitio web en ocho idiomas para facilitar el registro. Hemos descubierto que mucha gente reza de buena gana con nosotros. Gracias a este sitio web, en un mapa se puede ver el alcance de nuestra unión en la oración.

Así que incluso aquellos que están solos son conscientes de que son parte de una comunidad mucho más grande. Este es un mensaje que recibimos de los Estados Unidos: dos sacerdotes estaban rezando juntos, pero nos escribieron que aunque sólo eran dos, estaban seguros de que formaban parte de una comunidad mucho más grande, y esto les dio valor y fuerza.

zenit: ¿Cuántos inscritos hay y de qué países?

Padre Kornél Fábry: Hasta la fecha, casi 2.000 lugares en 72 países, desde Nueva Zelandia hasta el Canadá, y desde el Japón hasta Chile.

zenit: ¿Cómo puede uno involucrarse?

Padre Kornél Fábry: Pedimos a los que deseen participar que se registren en corpusdomini.iec2020.hu. En la esquina superior derecha puedes elegir primero un idioma y luego hay tres posibilidades: “Crear un nuevo lugar”, “Me uno” y “Me uno desde casa”.

Sugerimos a las parroquias y comunidades que creen un nuevo lugar, en una iglesia, en una capilla donde podamos rezar juntos. Si soy alguien que sólo quiere participar sin organizar un lugar de culto, debo hacer clic en “Me uno”, para encontrar un lugar donde ya se ofrezca el evento.

En muchos países no hay posibilidad de ir a una iglesia debido a la pandemia. En estos casos, siempre es posible unirse a nosotros rezando desde casa, haciendo clic en “Me estoy uniendo desde casa”. En este caso, el registro es muy sencillo, sólo hay que introducir el país, el nombre de la ciudad o pueblo y el código postal.

Para invitar a otros a este mundo de culto y oración, en la parte inferior de la página, puede hacer clic en los iconos de compartir en Facebook o por correo electrónico. Animamos a todos a que compartan este anuncio con sus amigos y familiares para que sean conscientes de esta oportunidad de rezar juntos.

zenit: Y usted, ¿cómo descubrió a Jesús en la Eucaristía?

Padre Kornél Fábry: Nací en una familia católica de cinco hijos. Siempre íbamos a Misa, rezábamos en casa, así que tenía fe de forma muy natural. Pero tienes que convertirte al menos una vez en tu vida, tienes que convertir la fe que recibiste de tus padres en la tuya. Tenía 22 años cuando me convertí gracias a un retiro de preparación para la efusión del Espíritu.

Experimenté el amor de Dios y al mismo tiempo recibí la respuesta exacta a la pregunta “¿cuál es el mayor regalo de Dios para mí?”. La respuesta es esta: Él mismo. Desde ese día fui a la comunión todos los días para encontrarme con Jesús. Fue una verdadera conversión, porque a partir de ese momento ya no miré quién era el sacerdote que celebraba la misa, cómo predicaba, cómo calificaba la música en la iglesia, quién estaba allí, etc.

Fui a comulgar todos los días para encontrarme con Jesús. En resumen, ya no miraba la “estética” de la Misa. Lo más importante se había convertido en el encuentro con él a través de las palabras del sacerdote y la acción del Espíritu Santo.

Esto fue en los años 90. Desde entonces para mí, celebrar la misa y recibir al Señor en mi corazón siempre ha sido una fiesta y el punto culminante de mi día. La adoración es una extensión de la Misa. Me gusta mucho la adoración comunitaria, siendo miembro de la Comunidad del Emmanuel, pero también la adoración personal en silencio, porque estoy convencido de que Jesús quiere hablarnos, pero en el ruido, o cuando hablamos todo el tiempo, no podemos oírlo.

En la adoración silenciosa se escucha la voz de Jesús, pero debemos darle nuestro tiempo. En este tiempo que vivimos, debemos saber apreciar la posibilidad de ir a Misa, o a la Iglesia.

zenit: Hubo grandes testigos de la Eucaristía en los tiempos difíciles de Hungría bajo la opresión comunista.

Padre Kornél Fábry: Podemos pensar en los sacerdotes que fueron prisioneros durante los cuarenta años de comunismo, perseguidos y deportados a los Gulag por ejemplo. Uno de estos sacerdotes, el benedictino Placid Oloffson, celebraba la misa en su cama con un pequeño cáliz de 10 centímetros de altura (que se puede ver en el Museo del Terror de Budapest). Usó pan ácimo recibido de un prisionero judío, y exprimió el jugo de las pasas empapadas en agua. Así que hagamos todo lo posible para poder ir a Misa y comulgar para poder vivir con Jesús todos los días.

zenit: Esta adoración mundial es un paso en el camino hacia el Congreso Eucarístico de Budapest: ¿cuál es el mensaje del cardenal Erdő?

Padre Kornél Fábry: Monseñor Erdö, arzobispo de Estergom-Budapest, nos invita a participar en esta Adoración Mundial diciendo: “Cuando Jesucristo se despidió de sus discípulos después de su resurrección, los envió por todo el mundo a predicar la buena nueva. Prometió estar con ellos ‘todos los días, hasta el fin del mundo’. Está con nosotros en su enseñanza, su gracia, sus sacramentos, pero sobre todo, está con nosotros en la celebración de la Eucaristía y en el Santísimo Sacramento, venerado fuera de la misa”.

“El sábado de la fiesta de Cristo Rey, 21 de noviembre, invitamos a todos, dondequiera que estén, a una adoración mundial. En la actual situación epidemiológica, donde no hay posibilidad de reunirse en nuestras iglesias, también podemos unirnos desde casa con nuestras oraciones personales. Participemos en esta hora de culto común tanto como sea posible.

¡Únete a nosotros con tu parroquia, comunidad o familia! Que esta adoración mundial sea el siguiente paso en nuestros preparativos para el 52º Congreso Eucarístico Internacional en Budapest y que nos haga experimentar de nuevo el amor transformador de Dios por nosotros”.

Papa Francisco: “La misericordia”, el mejor testimonio de los cristianos

Entrevista de la revista serbia ‘Politika’.

(zenit – 3 nov. 2020).- El Papa Francisco ha afirmado en una entrevista que “lo mejor que podemos testimoniar con nuestra vida es que los cristianos somos hombres y mujeres encontrados y perdonados por Jesucristo, la misericordia del Padre. Y es Él quién nos impulsa siempre a ir más allá para que a nadie le falte la caricia de este anuncio”.

Con motivo del centenario de la presencia de la Nunciatura Apostólica en Serbia, el Santo Padre ha dirigido unas palabras en exclusiva al diario de Belgrado Politika, el periódico más influyente del país y más antiguo de todos los Balcanes, señalando que “la injusticia nunca puede resolverse con prácticas injustas”.

Para Francisco, “los cristianos no podemos mirar para el lado y hacernos los distraídos de lo que pasa a nuestro alrededor, es más, estamos llamados a hacernos prójimos de todos y de todas las situaciones en nombre de esa solidaridad que nace de la compasión del Señor”.

Salir de la crisis 

Papa Francisco (Foto: © Vatican Media)

Con respecto a la situación actual de pandemia de COVID-19, insiste nuevamente en que de una crisis “no se sale igual; podemos salir mejores o peores, pero nunca iguales”. Las crisis pueden “amplificar las injusticias existentes a las que nos habíamos acostumbrado” o “potenciar las mejores prácticas y reacciones entre nosotros”.

Durante este tiempo de coronavirus el Papa distingue dos actitudes: la de los “auténticos ‘héroes urbanos’ armados con la solidaridad y la entrega silenciosa”; y la de los “especuladores” que sacan “rédito de la desgracia ajena” o de aquellos que “pensaban sólo en sí mismos, protestaban y se lamentaban de determinadas medidas restrictivas” para enfrentar la pandemia.

Del mismo modo, apunta cómo la emergencia sanitaria “puso en crisis nuestros modelos de organización y desarrollo, puso al descubierto muchas inequidades, graves silencios y omisiones sociales y sanitarias con muchos hermanos nuestros sometidos a procesos de exclusión y degradación”.

Nueva normalidad como misión
Las transformaciones “siempre tienen un costo y debemos preguntarnos quiénes lo están pagando”. Como Iglesia “estamos llamados a convocar a otros actores y estimular procesos que nos ayuden a liberar la mirada cautiva de un mundo que se organizó en torno al poder, la riqueza y la codicia”.

El Pontífice convoca entonces a crear una “(nueva) normalidad” vivida como “misión”: “Aprender a asumir y abrirnos al dolor y a la vulnerabilidad del prójimo humanizará nuestras comunidades y nos regalará una (nueva) normalidad donde la dignidad de las personas no sea una declaración de principios sino una convicción que se traduce en prácticas y estilos de vida bien concretos”.

Pérdida de identidad
Al ser cuestionado sobre la pérdida de identidad cristiana, cultural y personal de la sociedad actual, el Pontífice explica que son varias las generaciones “que crecieron en un mundo en cenizas de promesas incumplidas, de violencias de distintos tipos y del crecimiento exponencial y hasta obsceno de beneficios para algunos y de grandes privaciones para muchos“.

Prueba de ello es la dificultad que tienen para encontrar trabajo los jóvenes: “Sin trabajo les privamos a ellos y a la sociedad toda de la capacidad transformadora y de la oportunidad de sentirse activos protagonistas de un futuro que nos involucra y necesita a todos”. Una cultura “se vuelve estéril cuando no logra abrir espacios para que las generaciones más jóvenes se desarrollen por medio de la acción y del trabajo”, remarca.

Así, “sutilmente” se instala “un manto de orfandad social, comunitaria y espiritual: jóvenes y adultos sin referencias, sin hogar, sin comunidad”, un terreno “fecundo para el crecimiento de los populismos e integrismos”.

Volver a las raíces
En este sentido, el Obispo de Roma vuelve a tratar la importancia de “volver a las raíces, al rico patrimonio histórico, cultural y espiritual que cada tierra supo gestar”, pues ahí se encuentra “un antídoto natural y cultural a los nacionalismos y a todos los procesos de fragmentación y enfrentamiento”.

“Porque las raíces no son anclas que nos atan a otras épocas, sino que son un punto de arraigo que nos permite desarrollarnos y responder a los nuevos desafíos”, agrega.

A lo largo de la entrevista, el Papa Francisco habla también sobre cómo “caemos con rapidez en la tentación de creer que el odio y la violencia son una manera rápida y eficaz para la resolución de conflictos”, pero, finalmente “lo único que terminan por generar es un espiral de mayor violencia”.

Para él, “los conflictos no se resuelven en el olvido, en la ignorancia o en el borrón y cuenta nueva, sino en el diálogo que implica el reconocimiento del otro y la aceptación gozosa que estamos invitados a ampliar la mirada para reconocer un bien mayor que nos beneficiará a todos”.

Dialogar para amar
A continuación, expone que “el diálogo es uno de los instrumentos más privilegiadas que poseemos no solo contra la COVID, sino contra todos los demás conflictos a encarar. En este sentido las religiones tenemos una misión ineludible a desarrollar”, dijo remitiendo al Documento por la Fratenidad.

“Hay esperanza porque en muchos rincones de nuestras ciudades y pueblos se respira la sana virtud de la amistad y la buena práctica de la vecindad; condición básica para romper todo tipo de repliegue ideológico de una cultura o religión”.

Lampedusa, llegar a las periferias
Refiriéndose al motivo de elección de sus viajes a otros países, Francisco ha indicado que intenta “priorizar aquellos lugares donde todavía no habían recibido la visita de un Papa, inclusive en aquellas regiones en las que la presencia de la Iglesia Católica era casi nula”.

También relata cómo que su primer viaje apostólico fuera a la isla de Lampedusa en 2013: “Al leer una carta de un párroco que cuenta la historia de los supervivientes del Mediterráneo que se acercaron en situaciones dramáticas”, describe, “sentí la presencia del Señor que me mostró el camino”. Se trataba de ir allí “para unirme al grito de estos hermanos”.

Lampedusa “será un signo de lo que el Señor me invitaba a mirar y priorizar”, continúa el Pontífice: “ir a la periferia para ver mejor, para comprender mejor no solo el Evangelio sino también nuestra propia humanidad”. De este modo, en sus viajes, privilegió las regiones donde la presencia de la Iglesia estaba menos presente: “¿esos hermanos nuestros por ser pocos tienen menos derechos que el resto?”, respondió a los objetores.

Por ello, desde el comienzo de su pontificado, a menudo ha puesto de relieve a los “exiliados ocultos” que, por tener discapacidades son “tratados como cuerpos extraños en la sociedad”, a los ancianos que son considerados una “carga” porque no son “útiles”, a los migrantes que son “estigmatizados” y empleados como “chivos expiatorios” para justificar políticas discriminatorias, así como las personas que viven en las prisiones.

GABRIEL SALES TRIGUERO/ Con Larissa I. López

COVID-19, retos para la educación: Entrevista al rector de la Universidad San Dámaso

D. Javier María Prades López.

(zenit – 20 sept. 2020).- Es un hecho indudable que la irrupción de la pandemia de COVID-19 ha planteado grandes retos en el ámbito de la educación para este nuevo curso 2020/2021.

En los últimos meses, la emergencia sanitaria ha revolucionado nuestra forma de vida en el ámbito personal, social, familiar, laboral, y también en el educativo. La dinámica de nuestras rutinas y las relaciones se han transformado sustancialmente (distancia de seguridad, lavado de manos, uso de mascarillas…) y se han mediatizado a través de múltiples dispositivos y plataformas.

Para hablar sobre la incidencia de estos cambios en el ámbito educativo y conocer el modo en el que estas instituciones los han afrontado, zenit ha conversado con D. Javier María Prades López, rector de la Universidad Eclesiástica San Dámaso (UESD), en Madrid, España.

D. Javier María Prades López ((C) Facebook. Universidad San Dámaso)

Javier María Prades López es sacerdote de la diócesis de Madrid, ordenado el 14 de marzo de 1987. Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid (1982) y doctor en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (1991), es catedrático de Teología Sistemática de la Universidad San Dámaso.

Universidad Eclesiástica de San Dámaso
Es una universidad de iniciativa social creada por la archidiócesis de Madrid. Erigida por la Santa Sede, esta institución goza de personalidad jurídica canónica y se rige por la legislación de la Iglesia.

Ubicada en el Madrid de los Austrias, la UESD es un espacio al servicio de un nuevo concepto de trabajo intelectual e investigación científica. Se trata de la única Universidad Eclesiástica en el ámbito de lengua española dedicada a las ciencias promovidas por la Iglesia (Teología, Derecho Canónico, Filosofía, Literatura Cristiana y Clásica, y Ciencias Religiosas).

Entrevista completa con D. Javier María Prades

zenit: ¿Cómo se afrontó desde la Universidad de San Dámaso la llegada de la pandemia? ¿Cómo se adaptaron, tanto el centro como los alumnos, a la situación del confinamiento?

Javier María Prades: La pandemia irrumpió en Madrid y en España con una rapidez y una profundidad que nadie había previsto. Sus consecuencias iban más allá de lo que en cada momento se suponía que podía pasar, hasta que llegó el estado de alarma y un confinamiento de meses.

No podemos olvidar el profundo sufrimiento de la sociedad española en esos meses, con decenas de miles de muertos y un desconcierto generalizado. También ahora seguimos sufriendo las consecuencias tan graves para la salud, el trabajo, las relaciones humanas y sociales. Nos pone verdaderamente a prueba.

Las medidas que se adoptaron en la UESD quisieron ofrecer una respuesta lo más rápida posible a la emergencia, a partir de los recursos tecnológicos y de personal que tiene la universidad. La califico de admirable porque se afrontó una situación inimaginada.

En la adaptación a la didáctica online, el esfuerzo de la comunidad universitaria en su conjunto tuvo como resultado que se pudo concluir satisfactoriamente el curso académico.

zenit: La preparación de este nuevo curso ha contado con los desafíos que plantea la nueva situación de emergencia sanitaria por la COVID-19, ¿cuál ha sido el proceso de preparación para el comienzo del mismo en los meses previos? ¿Qué novedades principales han tenido que incorporar?

Javier María Prades: Para planear este nuevo curso se ha tenido en cuenta la experiencia adquirida en los meses anteriores en cuanto a la adaptación de alumnos, profesores y personal de administración y servicios (PAS) a la situación. Y también se valoró que, si la pandemia duraba más tiempo, había que mejorar la infraestructura informática de la universidad.

Además, se ha trabajado en un sistema de organización y de rotación de turnos que permita hacer uso de esta infraestructura informática.

zenit: El nuevo curso fue inaugurado el pasado 6 de octubre, cuéntenos sobre la experiencia de un acto de este tipo en streaming.

Javier María Prades: El acto del día 6 se celebró según la doble modalidad: presencial y en streaming. Presencial para algunas autoridades eclesiales y académicas y para los miembros del claustro de la universidad, mientras que el resto de la comunidad universitaria lo ha seguido mediante transmisión por videoconferencia.

Es una impresión extraña, muy distinta de la habitual, que esperamos se pueda ir superando cuanto antes para poder celebrar los actos con la presencia física de todos. Por otro lado, las medidas adoptadas han asegurado el cumplimiento de las normas de protección de la salud que las autoridades han ido promulgando.

Se trata de una experiencia ambivalente porque no hemos podido celebrar el acto solemne de inauguración del curso con su carga significativa en el modo que nos hubiera gustado, pero también tenemos la satisfacción de haberlo podido hacer respetando las exigencias de prevención.

 zenit: ¿Cómo se están desarrollando las clases en estas primeras semanas? ¿Han surgido nuevos retos?

Javier María Prades: Las clases han comenzado en un modelo mixto presencial físico y presencial online. A decir verdad, teníamos mucha expectación para ver si lográbamos responder al enorme desafío que se nos planteaba.

Gracias a Dios, los profesores, los estudiantes, el personal de administración y servicios se están adaptando en conjunto de una manera admirable a las condiciones en las que estamos trabajando.

Todos tenemos que hacer esfuerzos para responder a estos retos. Por ejemplo, cada profesor tiene que atender a la presencia de los estudiantes repartida entre el aula y la asistencia online, lo cual obliga a hacer adaptaciones didácticas y a no acomodarse a un único modelo.

Los estudiantes también tienen que adaptarse a un sistema rotatorio que modifica sus pautas habituales de trabajo. Y el personal de administración y servicios está haciendo un extraordinario esfuerzo para mantener la actividad académica que depende de ellos en estas condiciones.

zenit: ¿De qué manera tratan de garantizar la conexión con el alumnado para facilitar el proceso de enseñanza y aprendizaje? ¿Cuál está siendo la respuesta de los estudiantes?

Javier María Prades: Estamos procurando aprovechar lo mejor de cada circunstancia. Cuando estamos en el aula, valorando el contacto directo de los alumnos, que es el que consideramos prioritario y típico de San Dámaso y, al mismo tiempo, haciendo un uso mucho más continuo de los recursos online y los otros instrumentos telemáticos para facilitar el trabajo universitario.

En nuestra vida universitaria hay buena disposición. Se ha querido personalizar las situaciones académicas, atendiendo a las circunstancias de cada uno, para encontrar la fórmula más adecuada.

Los estudiantes en su conjunto están respondiendo con generosidad y con buen ánimo porque se dan cuenta de que el reto sigue siendo enorme.

zenit: ¿Qué beneficios desconocidos han descubierto a raíz de un mayor uso de las tecnologías? ¿Cómo tratan de lograr la proximidad con los estudiantes de la Universidad de San Dámaso en estas circunstancias especiales?

Javier María Prades: Hemos descubierto mejor el valor de las tecnologías online para la docencia. Nuestra universidad no estaba preparada para volcar su enseñanza en tecnología online, ni desde el punto de vista de los recursos y los instrumentos informáticos ni desde el punto de vista de la preparación y de la didáctica.

Todavía no hemos dado más que unos pocos pasos. Vemos las limitaciones que tienen la pedagogía y la enseñanza online pero también vemos sus ventajas para que, en un futuro próximo, atendiendo a las indicaciones de la Congregación para la Educación Católica, se puedan integrar e incorporar mucho más decididamente que hasta ahora en la docencia universitaria eclesiástica.

zenit: En las instalaciones del centro universitario, ¿qué medidas de bioseguridad se han tomado para prevenir contagios?

Javier María Prades: En la sede presencial de la universidad en Madrid se han seguido las recomendaciones del Ministerio de Educación, las indicaciones de las autoridades sanitarias y de los organismos de consulta, de acuerdo con los protocolos oficiales previstos.

Se han aplicado las medidas de carácter preventivo y se trabaja en la preparación ante eventuales situaciones que se puedan producir durante el curso.

Ahora bien, nadie puede controlar por completo lo que vaya sucediendo en el futuro. Encomendamos nuestro trabajo a la protección de san José y de María, trono de la sabiduría.

LARISSA I. LÓPEZ


José María Calderón: «Los misioneros ya han vivido muchas pandemias»

ENTREVISTA / 15 de Octubre de 2020 El director nacional de OMP aborda la situación de los misioneros, su ánimo y estado de salud, y las dificultades para sacar adelante una campaña del Domund en mitad de una pandemia.

 ¿Cómo están nuestros misioneros de salud?
En términos generales están bien. No hay situaciones muy graves, aunque sí es cierto que ha muerto alguno. En África, la pandemia no ha golpeado muy fuerte, pero sí han sufrido el confinamiento y la pobreza. En Asia ha sido más agresiva a nivel médico y algunas comunidades lo han pasado muy mal. En América Latina han padecido esa otra pandemia que es la falta de medios, pues en algunas diócesis no había ni un solo respirador.

¿Y de ánimo?
Un misionero es una persona a prueba de bombas. Esta pandemia es dura, pero ellos ya han vivido muchas pandemias: el ébola, el hambre, la malaria… No tienen medios para ayudar, pero sí costumbre de vivir estas cosas. Es difícil que se desanimen, lo cual no quiere decir que no sufran por su pueblo. Sufren, padecen y protestan cuando no tienen medios. Pero lo viven mejor, porque tienen más experiencia del dolor.

Calderón posa con el cartel del Domund, protagonizado por la hermana Juana,
misionera en Angola. (Foto: Fandiño )

¿Le ha marcado alguna experiencia estos meses?
La de una misionera en Albania. Este país no es un territorio de misión propiamente dicho, pero sí es ayudado por OMP. Ella está en un campo de refugiados, de esos que vemos a menudo por televisión. Me escribió un correo electrónico contándome que no tenían agua ni comida, que la gente se les estaba muriendo y que necesitaban ayuda urgente. No tienen sacerdote y, por tanto, nunca Eucaristía. Se le ha ayudado desde OMP y se le va a ayudar desde el Fondo de Nueva Evangelización de la Conferencia Episcopal.

La situación económica de España, las restricciones en las parroquias o la imposibilidad de organizar eventos amenazan la recaudación del Domund. ¿Preocupa?
España es el segundo país que más aporta a las misiones. ¿Qué será de las misiones si no aportamos lo que se espera? Lo más importante no es el dinero, sino la animación misionera y que se rece por los misioneros, pero si pierdo 100 euros en una jornada, son 100 euros menos que doy a un misionero. Si hay menos dinero, menos se va a poder repartir entre los 1.115 territorios de misión. Así, el obispo de Makeni, en Sierra Leona, tendrá menos recursos para pagar a sus sacerdotes o la luz de los templos, para comprar gasolina o para contratar médicos para su hospital.

El descenso del número de misioneros es una realidad. Usted mismo ha dicho que son mayores y el relevo no llega. ¿Hay un problema?
La edad media de los misioneros es muy alta, de 75 años. Veremos cómo estamos dentro de diez años. Esta es de las tareas más importantes que tiene la Iglesia en España hoy. Ojalá la Iglesia española pudiese aportar hombres y mujeres para dedicarse a la evangelización en territorios de misión. No solo sacerdotes, sino también religiosos y religiosas, y seglares, que no son los suplentes de los primeros.

¿Estamos ante una crisis?
El Papa dice que es una crisis de fe y yo lo creo firmemente. Cuando hablo de las vocaciones, hay gente, incluso obispos, que me dicen que aquí hacen falta misioneros. Me da una rabia terrible. Yo celebro Misa todos los domingos en una parroquia de Madrid y la iglesia está llena. ¿Cómo es que todos esos fieles no son misioneros? ¿Qué hemos hecho con los cristianos que se conforman con ir a Misa los domingos? Si los fieles de mi parroquia se considerasen misioneros, ya habría más en mi barrio que en todo Burundi. Es una crisis de fe. Las vocaciones surgen cuando hay vida cristiana plena.

Algo parecido sucede con la ayuda económica, ¿no?
Hay que dejar de mirarse a uno mismo. La situación económica en España es terrible, pero eso no significa que no podamos ver otras necesidades. Cuando pido para el Domund no pido un acto de caridad, sino que los fieles se sientan responsables de la Iglesia para que esta pueda ser madre para todos los hombres e instrumento de salvación.

¿Qué nos aportan los territorios de misión?
Hay que recordar que las misiones son de ida y vuelta, y que el Domund se celebra en todas las naciones. A España aportan sacerdotes y religiosas que desempeñan aquí una labor pastoral, también contemplativas que mantienen algunos conventos. Además, están consiguiendo rejuvenecer la Iglesia universal e imprimirle más fuerza y vitalidad. Y nos ofrecen una expresión de la fe y  una liturgia marcada por la alegría.

La implicación del nuncio

El nuncio, Bernardito Auza, participó en la rueda de prensa del Domund, donde explicó el papel de las nunciaturas en todo el mundo y su implicación en las misiones. Además, señaló que el Vaticano está en contacto «constante» con los misioneros y recordó que el Domund es «un día para pensar en los demás». «La Iglesia existe porque es misionera», añadió.

Fran Otero



Entrevista al cardenal Ayuso: La pandemia aporta mayor relevancia a ‘Fratelli Tutti’

Presidente del Consejo para el Diálogo Interreligioso.

(zenit – 5 oct. 2020).- Vivir la pandemia de COVID-19 en todo el mundo, le da a la nueva encíclica del Papa, Fratelli Tutti, mayor relevancia y concreción, indica el cardenal Ayuso.

En una entrevista con zenit, el cardenal Miguel Ángel Ayuso Guixot, presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso del Vaticano y presidente del Comité Superior, lo expresó, al calificar el texto como “un paso adelante en este viaje que la familia humana debe hacer en este tiempo de conflicto y desánimo”, reconociendo al mismo tiempo que “todavía hay un camino por recorrer, para que todo esto se convierta en realidad”.

La corresponsal de zenit en el Vaticano habló con él el Vaticano después del Ángelus del Papa, que siguió a la conferencia de prensa para presentar la tercera encíclica del Papa en el Nuevo Salón del Sínodo del Aula Pablo VI del Vaticano, donde el cardenal fue uno de los relatores, junto con el Secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin; el fundador de la Comunidad de Sant’Egidio, Andrea Riccardi; y la profesora de inglés de teología católica del pensamiento social, Anna Roper Rowlands.

Fratelli Tutti se inspira en el Documento sobre la Fraternidad Humana que el Papa Francisco firmó con el Gran Imán de Al Azhar, durante su viaje apostólico a los Emiratos Árabes Unidos del 3 al 5 de febrero de 2019.

La edición inglesa de zenit estuvo en el vuelo Papal para el primer viaje de un Papa a la Península Arábiga. Desde entonces, bajo el dicasterio del cardenal Ayuso, con diversas confesiones, y varios musulmanes, se instituyó un Comité Superior para alcanzar los objetivos contenidos en el documento.

En esta entrevista, el cardenal Ayuso habla de la encíclica que el Papa Francisco firmó en la Tumba de San Francisco de Asís ayer, 3 de octubre, en la víspera de la fiesta de su amado santo. Hablando de su valor, concreción y relevancia mientras el mundo continúa viviendo una pandemia, sugiere que Fratelli Tutti requiere una respuesta ad intra y ad extra.

Dado que la encíclica también expresa la gratitud del Papa al gran imán de Al Azhar (como Francisco expresó al patriarca ecuménico Bartolomé en Laudato si’, el cardenal responde a la forma en que esto resuena con el resto del Islam, cuya estructura no lo ve como su representante para toda la religión, como la Iglesia Católica ve al Papa. Además, también aborda el enfoque del Vaticano para comprometer a otras religiones de manera efectiva.

Entrevista al cardenal Ayuso

Cardenal Miguel Ángel Ayuso Guixot (Foto: (C) Vatican Media)

zenit: ¿Qué distingue la encíclica del Papa Francisco Fratelli Tutti de las demás? ¿Y cómo cree que esta encíclica enriquece las enseñanzas del Papa Francisco?

Cardenal Ayuso: Considero esta encíclica una especie de recapitulación de lo que Francisco dijo, escribió, predicó y transmitió a toda la humanidad desde el comienzo de su pontificado. Al principio, podría parecer que esta encíclica no contiene nada particularmente nuevo. Pero debe ser leída entre líneas, considerando también que fue publicada en un momento muy particular, después de la pandemia de COVID-19. El mundo está sufriendo, el mundo ha cambiado, hay muchos problemas. Con esta encíclica, el Papa Francisco se dirige no solo a los católicos sino a toda la humanidad, para que prevalezca la fraternidad y la amistad social y ayude a la familia humana a vivir de manera más digna, a vivir en un mundo en el que se respeten los derechos, en el que cada persona sea dignamente acogida, en el que todos puedan disfrutar de los mismos derechos y tener los mismos deberes, en el que podamos trabajar juntos para promover la cohesión social. Todos estos son objetivos que nos acercan unos a otros, como familia humana, para el bien concreto de todos.

zenit: ¿Cómo es posible, en la práctica, que los miembros de la familia humana se acerquen unos a otros?

Cardenal Ayuso: Ahora que se ha presentado la encíclica, la cuestión es encontrar maneras de meditar, repensar y volver a proponer los valores contenidos en la encíclica. Y esto debe hacerse tanto ad intra, invitando a los católicos y a todos los cristianos de otras confesiones a poner en práctica todos los principios que hacen crecer la fraternidad humana, como ad extra, a través del diálogo interreligioso, exhortando a los hombres y mujeres de los demás. Las tradiciones religiosas han de acoger vivir y acoger estos principios, para facilitar el camino de la fraternidad y la amistad social. Pero hay un camino a seguir, de hecho, para que todo esto se haga realidad.

zenit: El gran Imán de Al Ahzar, en quien el Papa dice que se inspira, es ciertamente una figura muy autoritaria. Pero no se puede decir que represente a todo el islam. ¿Cómo podemos dialogar con el mundo islámico, dado que no hay ninguna figura que lo represente, equivalente a lo que el Papa es para la Iglesia Católica?

Cardenal Ayuso: ¡Un líder religioso puede ser más o menos representativo, pero el mensaje de esta encíclica es un mensaje universal! No debemos pensar en quién tiene la autoridad o el poder, debemos pensar en el ser humano, por lo tanto, apelar a todos los hombres de buena voluntad y a todos los líderes religiosos, independientemente de a quién representen. Y esto será un paso adelante en la dirección del diálogo, un paso adelante que puede dar muchos frutos, ya que el Documento de Abu Dhabi sobre la fraternidad humana ya ha dado frutos. Y ahora, con la encíclica Fratelli Tutti, ese documento será de ayuda para otro paso adelante. En resumen: el Papa con su buena voluntad desea un mundo más fraternal, donde cada persona sea bienvenida, amada. Y esto es simplemente el fundamento de nuestro ser humano.

zenit: ¿Y las otras religiones? ¿Cuál puede ser el enfoque para que ellas también, además del islam, se sientan igual de desafiadas y relevantes en esta encíclica?

Cardenal Ayuso: Estoy convencido de que cuando esta encíclica se difunda, a partir de hoy, tendrá una muy buena acogida y una amplia recepción en todo el mundo, por parte de todos los grupos religiosos con los que nosotros, el Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, colaboramos de manera diferente. Hay muchas iniciativas a favor de la paz, la reconciliación, la fraternidad. Por eso estoy muy convencido de que esta encíclica es todavía un paso adelante en este camino que la familia humana debe hacer en este tiempo de conflicto y desánimo. Esta encíclica nos ayudará a vivir con más esperanza, con nuestros problemas, sintiéndonos todos hermanos y hermanas.

DEBORAH CASTELLANO LUBOV