Sínodo: «Escuchar a todos, incluso a los que no vienen a la Iglesia»

Monseñor Zbigņevs Stankevičs, arzobispo metropolitano de Riga, en Letonia, habla sobre los encuentros entre la Secretaría General del Sínodo y los episcopados del mundo que se están celebrando en estos días: «En otoño empezaremos con el nuevo itinerario, utilizaremos un lenguaje no filosófico ni teológico, sino más práctico y comprensible», afirma.

Ciudad del Vaticano, 16 de junio 2021.- Una Iglesia en camino debe implicar a todo el Pueblo de Dios, pero también a todas las realidades sociales, incluso a las más alejadas, para promover un diálogo constructivo dentro del proceso sinodal, que necesariamente deberá recoger las peticiones de todos. Así lo declaró a Vatican News monseñor Zbigņevs Stankevičs, arzobispo metropolitano de Riga, en Letonia, quien en estos días participa en los encuentros entre la Secretaría General del Sínodo y los obispos de todos los continentes.

Excelencia, ¿cuáles son los puntos más destacados del debate de estos días?
En primer lugar, sabemos que el próximo 17 de octubre debemos abrir oficialmente el proceso sinodal en nuestras diócesis. En septiembre recibiremos de la Secretaría General del Sínodo unas preguntas que, según nos dijo el cardenal Grech, serán pocas, precisas y comprensibles.

No serán formuladas en lenguaje filosófico o teológico, sino más práctico y comprensible, popular. Estas cuestiones serán analizadas en nuestras diócesis y crearemos un equipo, en el que debe estar el obispo, al menos un sacerdote, una persona consagrada, una familia, un laico y un joven, porque este Sínodo quiere escuchar a toda la Iglesia. San Benito escribe en la Regla monástica que Dios puede hablar a menudo incluso a través del hermano más pequeño.

Volviendo al discurso de ayer, el cardenal Grech dijo que es importante escuchar también a los que no vienen a la iglesia, o a quienes no vienen a menudo. Y pensé que también sería útil escuchar a una persona totalmente seglar, que ni siquiera viene a la iglesia, incluso a un ateo, para saber cómo percibe a la Iglesia y cuáles son las razones que le llevan a no estar atento a nuestro mensaje. Creo que este camino sinodal planteará preguntas serias y será realmente una respuesta a la invitación del Concilio Vaticano II, donde está escrito que la tarea de la Iglesia, la tarea de los cristianos, es ante todo saber leer los signos de los tiempos y encontrar respuestas a partir del Evangelio.

¿Cómo enriquece este procedimiento al proceso sinodal?
Este proceso se desarrollará en tres etapas. Antes, normalmente nos enviaban las líneas guía y luego las iglesias locales encontraban sugerencias y respuestas para enviarlas a la Secretaría General del Sínodo, pero ahora habrá, digamos, momentos distintos: a nivel diocesano será un proceso que realmente implicará no sólo, por ejemplo, al obispo y a sus asesores. Ahora los temas tendrán que pasar por el pueblo de Dios. Este proceso se llevará a cabo en el cuerpo de la Iglesia a nivel de las diócesis, luego estará el nivel de las conferencias episcopales donde se volverá a poner todo junto para reformular y optimizar el material recogido. Luego, finalmente, el nivel continental y, la última etapa, el nivel de la Iglesia universal, en el que todos los prelados se reúnen en el Vaticano.

Así que se trata de escuchar atentamente al pueblo de Dios…
Sí, demuestra que la Iglesia es realmente el pueblo de Dios. Los obispos y los sacerdotes son también el pueblo de Dios, con una función y una vocación particular, pero también ellos son el pueblo de Dios y debemos escucharlos.

Giancarlo La Vella (Vatican News)

La misión: despertar la fuerza de los laicos

Los Dicasterios de la Santa Sede contados desde dentro: historia, objetivos y el «presupuesto de misión», cómo funcionan las estructuras que apoyan el ministerio del Papa. Conocemos el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida en la entrevista con el Prefecto, el cardenal Kevin Joseph Farrell.

Ciudad del Vaticano, 14 de junio 2021.- Tiene solo cinco años de existencia y tres «áreas» de competencia tan grandes como el mundo, resumidas en una palabra: «laicado». El deseo de acoger en un abrazo a hombres y mujeres de toda condición, cultura y origen geográfico, impulsó al Papa Francisco para la creación de esta nueva estructura dentro de la Santa Sede. El Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida es el lugar y el observatorio privilegiados para discernir y promover todo lo que pueda dar relieve a la vocación laical en la Iglesia y en el mundo. Un dicasterio en el que trabajan sobre todo laicos, con un presupuesto de misión de dos millones de euros (otorgados en 2021) y que tiene en el corazón -como explica el cardenal Kevin Joseph Farrell, que lo dirige- el bien de la familia con todos sus miembros, no solo los cónyuges, por tanto, también los niños, los jóvenes, los abuelos, las personas con discapacidad, y que anima todo tipo de reflexión -antropológica, moral, filosófica- o de acción -política, económica, ética- que pueda proteger y promover la dignidad de la vida humana.

Dicasterio Laicos Familia Vida. Cardenal Kevin Farrell

Creado por el Papa Francisco en agosto de 2016, el dicasterio ha fusionado en una sola institución las competencias relativas a los laicos, la familia y la vida, antes distribuidas en diferentes organismos. ¿Cuál es el hilo conductor que mantiene unidas estas tres realidades?
Yo diría que el elemento común que une estas diversas áreas como un hilo conductor se puede ver en el papel principal de los fieles laicos en la Iglesia: los laicos en primera persona están llamados a formar a otros laicos en la vida cristiana y a asumir una mayor responsabilidad en sus propias parroquias y diócesis. Son los laicos, especialmente los jóvenes, los que están llamados a aportar su contribución creativa y «visionaria» a la Iglesia y a convertirse en misioneros de sus semejantes. Son los laicos casados quienes pueden, mejor que nadie, asumir la responsabilidad de preparar para el matrimonio y acompañar a otras parejas. Son los laicos los que deben estar presentes en el mundo de la política para orientar a los gobiernos a adoptar medidas adecuadas en defensa de la vida, a favor de las familias, de los ancianos, de los jóvenes, de las personas con discapacidades o que experimentan muchas otras formas de fragilidad. Este es también el deseo del Papa para nuestro Dicasterio: ser un organismo de la Santa Sede que promueva a los laicos en todos los ámbitos, civiles y eclesiales, superando las formas estériles de clericalismo o elitismo, que aún subsisten, especialmente en algunos países. El Papa quiere despertar este protagonismo de todos los laicos, de toda condición social.

¿Cómo se articula concretamente el trabajo del dicasterio?
La actividad del Dicasterio en relación con los laicos, como decía, pretende sobre todo promover su vocación y misión en la Iglesia y en el mundo, tanto como individuos como miembros pertenecientes a asociaciones, movimientos y comunidades. Durante su visita al Dicasterio el 30 de octubre de 2017, el Papa Francisco había expresado el deseo de que los laicos trabajen aquí predominantemente y estén al servicio de otros laicos. Por lo tanto, se presta especial atención a la formación de los laicos en todos los niveles. Quisiera decir, a este respecto, que la formación de los laicos anima de manera transversal todo el trabajo del Dicasterio, en el sentido de que es una dimensión presente en todas nuestras actividades. De hecho, todo el trabajo que se realiza con los jóvenes, con las familias, con los movimientos eclesiales, incluye aspectos esenciales de la formación de los laicos: formación en la fe y en la vida espiritual, formación para el apostolado, formación para el testimonio cristiano en la sociedad, en la cultura y en la política.

Una reunión de trabajo

Por mencionar algunas iniciativas más concretas, tras un estudio sobre el tema junto con todas las Conferencias Episcopales, se organizó una reunión de trabajo bajo el título «Promoción y formación de los fieles laicos. Buenas Prácticas», con la participación de unos 40 representantes de diversas Conferencias Episcopales del mundo, con el objetivo de identificar las mejores iniciativas destinadas a formar a los fieles laicos para que puedan expresar plenamente su vocación y misión bautismal según la diversidad de culturas y tradiciones de cada país. También se buscaron formas de ayudar, apoyar y animar a las diócesis y Conferencias Episcopales que aún no han desarrollado iniciativas de formación más allá de las vinculadas a la preparación sacramental. Siguiendo una propuesta hecha durante esta conferencia, el Dicasterio también creó una página web, llamada laityinvolved.org, que presenta iniciativas y “best practices” de evangelización, formación y promoción de los fieles laicos que ya están en funcionamiento en diversas partes del mundo, que han resultado fructíferas en un país concreto y que pueden proponerse en muchos otros lugares. Se trata, pues, de un instrumento que el Dicasterio quiere poner al servicio de los agentes de pastoral, de los movimientos laicales y de todos aquellos que estén interesados en comprometerse en este campo vital de la formación de los laicos. También quiero añadir que la primera Asamblea Plenaria del Dicasterio, celebrada en 2019, tuvo como tema precisamente: «Los fieles laicos, identidad y misión en el mundo». Durante las jornadas de trabajo de la Plenaria solicitamos la ayuda y la colaboración de nuestros miembros y consultores, que aportaron al Dicasterio una interesante visión de los objetivos a abordar en los próximos años.

Entre los fieles laicos de los que se ocupa el Dicasterio están los numerosos laicos que, en todas las partes del mundo, forman parte de asociaciones. Por lo tanto, el Dicasterio lleva a cabo una considerable cantidad de trabajo en relación con la erección o el reconocimiento de asociaciones de fieles y los movimientos eclesiales internacionales, para la aprobación de sus estatutos, y para el examen de los recursos administrativos relacionados con asuntos de su competencia.

El cardenal Farrell en la capilla del dicasterio

En el ámbito de los laicos hay también dos oficinas particulares, también poco conocidas, pero de gran importancia pastoral: la «Oficina de la Mujer», llamada a profundizar en la reflexión eclesial sobre la identidad y la misión de la mujer en la Iglesia y en la sociedad -preocupación muy presente en el Papa Francisco- y la oficina «Iglesia y Deporte», que se propone ser una especie de «observatorio» del mundo del deporte para suscitar en las iglesias locales una renovada sensibilidad hacia la pastoral de los ambientes deportivos.

Vinculado al amplio mundo de los laicos, un lugar especial lo ocupan los jóvenes. El Dicasterio, en este sentido, se hace intérprete la preocupación de la Iglesia por los jóvenes, promoviendo las iniciativas del Santo Padre en el campo de la pastoral juvenil. En este ámbito, se requiere una gran inversión de energía y trabajo por parte del Dicasterio para la organización de las Jornadas Mundiales de la Juventud.

En el otro gran ámbito de competencia del Dicasterio, el de la Familia y la Vida, se pone en el centro la pastoral de la familia, la protección de su dignidad y su bien, a partir del sacramento del matrimonio; se promueven sus derechos y su responsabilidad en la Iglesia y en la sociedad civil. El Dicasterio promueve conferencias y eventos internacionales sobre la familia. También supervisa las actividades de los institutos, asociaciones, movimientos eclesiales y organizaciones católicas, tanto nacionales como internacionales, cuya finalidad es servir al bien de la familia. También supervisa la profundización de la doctrina sobre la familia y su difusión mediante una catequesis adecuada. Con el deseo de ofrecer instrumentos formativos concretos, favorece los estudios sobre la espiritualidad del matrimonio y de la familia, ofrece directrices para los programas orientados a los novios y a las parejas jóvenes, y apoya a las familias en la formación de los jóvenes en la fe y en la vida eclesial y civil, con especial atención al diálogo intergeneracional, así como a los pobres y a los marginados. Por último, favorece la apertura de las familias a la adopción y acogida de niños y al cuidado de ancianos.

Participantes en el Foro sobre Amoris laetitia

El objetivo del Dicasterio es también apoyar y coordinar todas las iniciativas para la protección de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural, teniendo en cuenta las necesidades de la persona en las distintas fases del desarrollo; promover y animar a las organizaciones y asociaciones que ayudan a la mujer y a la familia a acoger y valorar el don de la vida, especialmente en el caso de embarazos difíciles, y a prevenir el recurso al aborto; apoyar los programas e iniciativas destinados a ayudar a las mujeres que han abortado. También es tarea del Dicasterio estudiar y promover la formación de los fieles sobre la base de la doctrina moral católica y del Magisterio de la Iglesia, en lo que respecta a los principales problemas de la biomedicina y del derecho relativo a la vida humana, así como a las ideologías inherentes a la vida humana y a la realidad del género humano.

Su actividad está marcada, en particular, por eventos de gran resonancia a nivel mundial, como las Jornadas de la Juventud y los Encuentros de las Familias. ¿Qué papel desempeña el dicasterio en la promoción y coordinación de estas iniciativas?
La preparación de las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ) requiere un notable esfuerzo de organización y coordinación entre la Santa Sede, el comité organizador local y las diócesis de cada continente, que se desarrolla prácticamente «en un ciclo continuo», es decir, sin apenas interrupción entre una JMJ y otra. A lo largo de los años, la JMJ se ha convertido en un acontecimiento de resonancia mundial, no solo a nivel eclesial sino también social, especialmente para los países organizadores. En concreto, el Dicasterio se encarga de la preparación de los momentos catequéticos que caracterizan los días previos al encuentro con el Papa, seleccionando a los ponentes y organizando los encuentros por grupos lingüísticos. Por otra parte, la logística del encuentro, que incluye la preparación de los espacios de celebración y reunión y toda la compleja gestión de la recepción, se deja en manos de la diócesis local que acoge la JMJ, pero el Dicasterio también desempeña un importante papel de asistencia al comité local, poniendo a su disposición su larga experiencia acumulada a lo largo de los años en las pasadas ediciones de este evento. Como es sabido, la JMJ internacional suele tener lugar cada tres años, mientras que en las iglesias particulares se celebra anualmente. El objetivo del Dicasterio es hacer de las JMJ un proceso continuo de formación, evangelización y acompañamiento de los jóvenes, para que estas jornadas no se reduzcan a un interludio intenso y emocionante que permanece aislado, pero que no deja huella en la vida concreta de los jóvenes, sino que representan el momento culminante, alegre y festivo, de un proceso gradual y profundo que permite a los jóvenes crecer y madurar, año tras año, dejando en ellos frutos duraderos. En este sentido, precisamente como parte de este «camino continuo» con los jóvenes y para los jóvenes, el Dicasterio está trabajando para sensibilizar a las Conferencias Episcopales para potenciar las JMJ diocesanas con el debido énfasis pastoral, a raíz de la reciente indicación del Papa Francisco, que ha decidido trasladar esta celebración local, tradicionalmente ligada al Domingo de Ramos, al domingo en que cae la Solemnidad de Cristo Rey, a partir de 2021. El subsidio titulado «Orientaciones pastorales para la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud en las Iglesias particulares» ya está disponible en varias lenguas en la página web del Dicasterio, e ilustra a los pastores de las iglesias locales sobre la JMJ diocesana, da indicaciones sobre cómo celebrarla y anima a su organización allí donde aún no está prevista.

Trabajando para el Congreso Mundial de las Familias 2022

Al igual que la JMJ, el Encuentro Mundial de las Familias ha cobrado a lo largo de los años tal importancia y trascendencia que ha requerido un largo y laborioso proceso de preparación, también en plena sinergia con la diócesis anfitriona. Al Dicasterio se le confía principalmente la preparación del Congreso Teológico-Pastoral Internacional, que tiene lugar en los primeros días del evento, con la participación de los Obispos encargados de la pastoral familiar y de la vida, de los matrimonios delegados por las Conferencias Episcopales y por las Diócesis, de los expertos, de los representantes de los movimientos y de las asociaciones familiares y, en general, de todas las familias que deseen vivir unas jornadas de formación y de intercambio, en un ambiente de amistad, de fiesta y de oración. El 10º Encuentro Mundial de las Familias del próximo año, que marcará la conclusión del «Año de la Familia Amoris laetitia», será de especial importancia.

¿Qué recursos se utilizan para apoyar un compromiso tan amplio? ¿Y cuáles son los puntos más significativos de su «declaración de misión» específica?
Una parte importante de nuestro trabajo es de carácter pastoral y se realiza en continuo diálogo con los grupos de laicos, y en estrecha colaboración con los responsables de la pastoral familiar y juvenil. Diría, por tanto, que el principal recurso del Dicasterio son precisamente las personas que trabajan en él, porque permiten mantener viva esta red de relaciones, que es vital para nosotros, y, con sus competencias, hacen posible llevar a cabo con eficacia esta tarea de animación, orientación y acompañamiento pastoral. En cuanto a los recursos económicos, el Dicasterio se beneficia de algunas donaciones procedentes de Asociaciones o Fundaciones que apoyan parcialmente nuestras iniciativas, especialmente con motivo de los congresos internacionales que organizamos. Las principales partidas de gastos son las de alquiler, los sueldos de los funcionarios y el resto del personal. El Dicasterio también gestiona un «Fondo de Solidaridad» especial, alimentado por una contribución que pagan los jóvenes al inscribirse en la JMJ. Este fondo se utiliza para ayudar a los jóvenes con menos recursos a pagar el viaje y el alojamiento, para que puedan participar lo más ampliamente posible en la JMJ.

Presupuesto de la Santa Sede 2021, la incidencia de los gastos de los distintos dicasterios

Entre las competencias del Dicasterio está el rico y variado mundo de las asociaciones y movimientos eclesiales. ¿Cuál es el estado de salud de las asociaciones de laicos hoy y cuáles son las perspectivas de futuro, también a la luz de las indicaciones del reciente Sínodo de los Obispos dedicado a los jóvenes?
El mundo del asociacionismo laical es rico y variado, hasta el punto de que es difícil definir genéricamente el estado de salud de realidades tan diferentes entre sí. Hay asociaciones internacionales nacidas antes del Concilio Vaticano II, algunas con una historia centenaria; otras nacieron en el ámbito de las congregaciones religiosas; luego están los movimientos eclesiales, que después del Concilio han tenido un enorme desarrollo. Algunas realidades eclesiales están experimentando el «desconcierto natural», como lo llama el Papa Francisco, que marca el período que sigue a la muerte de sus fundadores. Algunas, tras décadas de gran expansión, están experimentando en los últimos años un cierto descenso en su número, otras son más jóvenes y, por tanto, están en pleno desarrollo. Algunas ya han alcanzado la plena «madurez eclesial», otras todavía tienen que crecer en este aspecto.

En cualquier caso, estas realidades constituyen un gran recurso para la Iglesia y sus métodos de evangelización contribuyen a realizar de diversas maneras el deseo del Papa Francisco de una Iglesia en salida, dirigida a las periferias sociales y existenciales. Los caminos y las etapas de formación que se desarrollan en su ámbito interno los convierten en verdaderos laboratorios en los que los jóvenes, los adultos y los mayores pueden hacer experiencia la fe y testimoniarla en los contextos de la vida cotidiana, el trabajo y el compromiso social.

Es tarea del Dicasterio acompañar a estas realidades en su camino de crecimiento y supervisar que, fieles a su propio carisma, maduren según los criterios de eclesialidad que las distinguen. Es un acompañamiento que el Dicasterio lleva a cabo a través de una densa red de contactos, correspondencia, encuentros anuales sobre temas importantes de la vida de la Iglesia, visitas de los responsables de las realidades asociativas internacionales al Dicasterio o la participación de los Superiores en sus eventos.

En primer plano el texto de Amoris laetitia

En los próximos meses los focos de la Iglesia se centrarán especialmente en la familia, después de que el Papa anunciara el año especial inspirado en Amoris laetitia. ¿Qué tipo de respuesta espera y en qué iniciativas piensa concentrar el compromiso del dicasterio?
El Año «Familia Amoris laetitia», inaugurado por el Santo Padre el 19 de marzo de 2021, solemnidad de San José y quinto aniversario de la publicación de la Exhortación Apostólica, pretende ofrecer una oportunidad de reflexión y profundización para aplicar en la pastoral la riqueza de la Exhortación. La intención es poder llegar a todas las personas y a todas las familias cristianas del mundo, para anunciar lo precioso que es el don del matrimonio y fomentar el protagonismo de las propias familias en la evangelización. Esta intención quisiera traducirse en un renovado impulso pastoral, orientado a ofrecer una preparación matrimonial y un acompañamiento a los matrimonios adecuado a los desafíos de los tiempos, con especial referencia a la educación de los hijos, a la implicación activa de los cónyuges en la Iglesia junto a los sacerdotes, para ayudar a las parejas y a las familias en crisis o que atraviesan dificultades particulares.

El Dicasterio ya ha iniciado varias iniciativas en ese sentido: la publicación mensual de unos vídeos en los que el Santo Padre se detiene sobre los capítulos de Amoris laetitia y con algunas familias de todo el mundo que cuentan su experiencia de vida cotidiana concreta. Justamente la semana pasada se realizó un foro de cuatro días con los responsables de la pastoral familiar de las Conferencias Episcopales, los movimientos y las asociaciones internacionales, para compartir los retos y las estrategias en la aplicación de Amoris laetitia. El cuarto domingo de julio de este año se celebrará la primera Jornada Mundial de los Abuelos y los Mayores, y están previstas otras muchas iniciativas, también de carácter académico, en colaboración con redes de universidades y centros familiares, para promover la cultura del matrimonio y la familia en la sociedad civil. El Año concluirá con la celebración del 10º Encuentro Mundial de las Familias en Roma (22-26 de junio de 2022), cuyo tema es «El amor familiar: vocación y camino de santidad».

Se trata de favorecer el trabajo, en algunos contextos eclesiales ya muy intensos, de las Conferencias Episcopales, las Iglesias locales, los movimientos y las asociaciones familiares, de las academias y las universidades, para compartir contenidos y estrategias pastorales en un espíritu de auténtica comunión eclesial.

Una conexión a distancia

En este tiempo de pandemia han tenido un gran eco las campañas que ustedes han promovido para llamar la atención sobre la situación de las personas mayores. ¿Cómo piensan dar continuidad a estas iniciativas para que se conviertan en un compromiso pastoral permanente para toda la Iglesia?
La opción de valorar a los abuelos -como llama el Papa a las personas mayores- no nació con la pandemia ni termina con ella, sino que es un rasgo que distingue al pontificado del Papa Francisco. Nuestro Dicasterio, como indica su mismo estatuto, se dedica específicamente a la pastoral de las personas mayores y estamos pidiendo a todas las realidades eclesiales a crear una oficina específicamente destinada a la pastoral de los mismos. La institución de la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, para la que ya estamos trabajando, va en la misma perspectiva: los mayores son una parte relevante del laicado católico y serán los protagonistas del futuro de la Iglesia.

La pandemia les ha golpeado con especial dureza, sobre todo a aquellos que se han encontrado sin un entorno familiar. A raíz de esta experiencia, nuestras iniciativas se inscriben en el marco de la pastoral familiar, con la intención de fomentar una actitud de acogida por parte de las familias hacia las personas mayores que están más solas.

¿Cómo puede contribuir el reciente motu proprio del Papa sobre el acceso de las mujeres al ministerio instituido del lectorado y del acolitado a mejorar la dignidad y la misión de la mujer en la Iglesia?
La posibilidad de conferir los ministerios de acólito y lector también a las mujeres no resuelve en sí misma la cuestión relativa a las mujeres y su presencia en la Iglesia. Sin embargo, la medida deseada por el Papa Francisco, además de superar una discriminación que no tenía justificación teológica, llama la atención sobre la valoración de las mujeres en la Iglesia no como sustitutas para realizar determinadas tareas, sino como portadoras, ellas mismas, de su propia vocación eclesial, en virtud del bautismo y según los dones que las hacen apóstoles en los contextos eclesiales y no eclesiales en los que viven y trabajan.

Alessandro De Carolis (Vatican News)

Entrevista a José Ángel Saiz Meneses: «No debemos ser causa de división»

Llega como arzobispo a Sevilla tras casi 17 años en Tarrasa, donde ha sido su primer obispo. Pone en valor a las cofradías, que son, dice, «muro de contención contra la secularización»

Cuenca, Barcelona, Toledo, Barcelona, Tarrasa y ahora Sevilla. ¿Imaginó alguna vez convertirse en arzobispo?
De ninguna manera. Tenía 8 o 9 años cuando dije a mis padres que quería ser sacerdote y mi idea era ser cura de pueblo o de parroquia de ciudad.

Tras ser ordenado fue capellán soldado en Valladolid. ¿Qué hacía allí?
Cuando estábamos en Toledo, varios seminaristas fuimos pidiendo prórrogas de la mili, incluso hasta después de la ordenación. Aguantamos hasta los 28 años. Fui destinado a León, a un campamento en El Ferral del Bernesga, y luego al hospital militar de Valladolid. Prácticamente hice de capellán. Solo estuve vestido de soldado dos o tres días, porque un teniente me dijo que me vistiese e hiciese de cura. Y así lo hice. Fue una experiencia preciosa.

Ha sido el primer obispo de Tarrasa. ¿Cómo se levanta una diócesis?
La diócesis la creó el Papa san Juan Pablo II en 2004. Luego la hemos ido construyendo entre todos. Ha sido una peregrinación ilusionante, no sin dificultades. Hemos trabajado con sinergias y cuando las capacidades, los talentos y los esfuerzos se suman, la suma se convierte en multiplicación. El Señor ha tenido el detalle de ir dando frutos ya.

¿Es uno de ellos el seminario?
Comenzamos en 2006 y fue una apuesta arriesgada. Había gente que decía que era momento de agrupar, pero se daban las condiciones suficientes y el derecho canónico lo contempla. En estos 17 años hemos ordenado más sacerdotes de los que se han jubilado. Están atendidas todas las parroquias y la edad media del clero está bajando.

¿Hay algún secreto?
Hay dos elementos principales. El primero, la oración. Lo digo muchas veces y con convencimiento: es la fuerza principal de la Iglesia. Por este motivo creamos un grupo de oración por las vocaciones en cada parroquia. El otro pilar es el testimonio de vida de los sacerdotes que trabajan, lo dan todo y son felices. Además, he dedicado mucho tiempo y esfuerzo a cuidar la pastoral infantil y juvenil, la universitaria y la vocacional. No se trata de llenar seminarios o noviciados, sino de ayudar a descubrir la vocación.

El debate sobre los indultos ha devuelto la cuestión del procés a la primera fila política y mediática. ¿Cuál debe ser el papel de la Iglesia?
En la sociedad catalana hay dos grandes bloques y en la familia eclesial también. Lo que debemos hacer los pastores es no situarnos en el nivel del debate político, sino elevarnos a un nivel pastoral. Somos pastores de todos y hemos de procurar mantener el rebaño unido. Luego podremos recomendar la lectura de la doctrina social de la Iglesia, pero no debemos ser causa de división.

¿Qué contacto ha tenido con Sevilla antes del nombramiento?
He tenido tres contactos pastorales. Uno fue cuando era responsable de Pastoral Juvenil de la Conferencia Episcopal; otro en una reunión del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, del que soy obispo consiliario, y uno más, cuando fui a predicar a la basílica de la Esperanza Macarena. Luego he pasado por allí muchas veces en verano.

Supongo que hay diferencias entre Tarrasa y Sevilla, ¿no?
Tarrasa es la décima diócesis de España en habitantes y coincide en su territorio con una diócesis, la de Egara, que ya existía en el siglo V. La de Sevilla nació en el siglo I, es muy grande y con una historia brillante. Basta citar a santa Justa, santa Rufina, san Leandro, san Isidoro, el beato Marcelo Spínola, san Manuel González, santa Ángela de la Cruz o santa María de la Purísima. Además, la diócesis sevillana tiene 600 hermandades y cofradías, todas potentísimas y con una gran fuerza. El reto es distinto, pero voy con la ilusión y la esperanza de dejarme la vida.

Al hilo de las cofradías, ¿qué le parece que, incluso dentro de la Iglesia, se denoste la piedad popular o se la considere de segunda?
Solo la puede considerar de segunda quien no la conoce. Lejos de esos estereotipos, las hermandades y cofradías han hecho un gran trabajo en la formación, en la vida espiritual y también en la obra social. Son gente seria y realmente un muro de contención contra la secularización. Veo, además, que la transmisión de la fe se da en estas familias. Tenemos mucho que aprender el resto.

Es un gran apasionado de la literatura. Suele incluir citas en sus cartas y creo que sorprendió a unos jóvenes hablando de El Señor de los Anillos.
Con 13 o 14 años me leí toda la mitología griega. Lo de El Señor de los Anillos surgió en una reunión con jóvenes de la diócesis y de otras confesiones. Se quedaron asombrados de que un obispo hablase de eso. También he hablado de La Guerra de las Galaxias en unas colonias de niños y jóvenes de la catedral, o he acompañado a los jóvenes de la pastoral universitaria al cine para ver películas que nos interesaban para reflexionar sobre ellas. Hay que estar atentos a la realidad para evangelizar.

Bio
• Nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956
• Ingresó en el seminario menor de Nuestra Señora de Montealegre (Barcelona) en 1968
• Tras estudiar en el seminario mayor de Toledo, fue ordenado sacerdote en la catedral de esta diócesis el 15 de julio de 1984
• En 1989 regresó a Barcelona, donde desempeñó diversos cargos pastorales: vicario, párroco, responsable de pastoral universitaria…
• El 30 de octubre de 2001 fue nombrado obispo auxiliar de Barcelona
• El Papa lo envió a Tarrasa el 15 de junio de 2004
• El 17 de abril de 2021 recibió el encargo de ser arzobispo de Sevilla

Fran Otero (Alfa y Omega)
Imagen: Saiz Meneses con la Virgen de los Reyes, patrona de Sevilla.
(Foto: Manuel Coronado)

Entrevista a Juan Ignacio Arrieta: «La disciplina penal se aplicará con más claridad»

La reforma del Código de Derecho Canónico ha definido mejor algunos instrumentos jurídicos. Lo explica el secretario del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos.

¿Podríamos decir que una de las claves de esta reforma ha sido endurecer los castigos por abuso a menores?
La reforma del Libro VI del Código de Derecho Canónico no ha tenido por finalidad endurecer la disciplina en tema de abusos de menores, que sigue como antes, aunque más precisada. Tampoco se ha tocado en nada el tema de la dimisión del estado clerical, que sigue igual que antes. Son los tribunales de la Iglesia los que juzgan los delitos y los que imponen, en caso extremo, la pena de la dimisión del estado clerical; no es el Papa quien lo hace, al menos como regla ordinaria. La finalidad de la reforma ha sido permitir que la disciplina penal en general pueda ser aplicada con certeza y claridad en toda la Iglesia cuando sea necesario.

¿Qué cambiará cuando entre en vigor?
Se han determinado mejor las penas y los comportamientos que debe seguir la autoridad cuando recibe una denuncia o se entera de comportamientos delictivos por parte de personas que dependen de esa autoridad (clérigos, religiosos o laicos). Además, se han definido mejor algunos instrumentos jurídicos, como son los remedios penales, que no son propiamente penas canónicas sino medidas que puede adoptar la autoridad para prevenir que puedan agravarse situaciones y se conviertan en delitos que causen escándalo y haya que castigar con mayor dureza. Con el nuevo sistema penal se han determinado mejor las normas objetivas que hay que cumplir y cómo se debe proceder, cosa que antes estaba muy indeterminado.

Las diócesis tienen hasta el próximo 8 de diciembre para prepararse.
En efecto, tratándose de una ley universal de la Iglesia, que debe ser aplicada en todos los lugares del mundo, se ha establecido una vacatio legis (periodo que transcurre desde la publicación de una ley hasta su entrada en vigor) bastante amplia, hasta el 8 de diciembre, para consentir que llegue una información adecuada a toda la Iglesia. Es de suponer que, en cada lugar, los responsables de la comunidad cristiana harán lo necesario para informar a cuántos están obligados a esta nueva disciplina, muy en particular a los clérigos, religiosos y al personal laico que ocupa funciones eclesiásticas, pues son ellos quienes están más afectados por los cambios de la ley.

Por primera vez se establece la posibilidad de suspender y sancionar a los laicos que cometan delitos de abusos. ¿De dónde viene esta necesidad?
El motivo es claro. En los últimos decenios la participación de fieles laicos en oficios, ministerios de tipo eclesiástico, es bastante mayor que en tiempos anteriores, cuando esos cargos eran ocupados solo por clérigos. Al asumir funciones de este tipo, esos fieles laicos adquieren la responsabilidad de realizarlas con particular ejemplaridad. Por eso, en relación con tales laicos cabe también adoptar, si fuera el caso, medidas penales de suspensión del cargo, que es una censura que antaño recaía únicamente sobre clérigos porque eran los únicos que ocupaban cargos eclesiales: se les suspendía del ejercicio del oficio o del ministerio que habían recibido.

Grafiti del artista urbano Tvboy,
en el que el Papa lleva a un niño en sus hombros que pide parar los abusos.
(Foto: CPP / Polaris / Alessia Giulian)

El código incorpora también sanciones económicas para los abusadores y se han introducido nuevas penas, como la reparación o el resarcimiento del daño. ¿Cómo se llevarán a cabo?
La nueva ley prevé penas pecuniarias, sobre todo en el caso de determinados delitos. De todos modos, tratándose de una ley universal que tiene que aplicarse en situaciones diferentes, este punto lo tendrán que concretar las conferencias episcopales de cada país, en función de la realidad social de cada lugar. Lo que se quiere conseguir con estas multas no es tanto resarcir una responsabilidad civil, sino establecer un tipo de sanción canónica mediante la cual, de un modo tangible y material, quien ha causado un daño perciba personalmente el coste de la reparación y represente un sacrificio que sirve también para purificar.

La medida cubre también a los laicos con tareas eclesiales, para los cuales la prescripción del delito pasa de cinco a siete años, mientras que para los clérigos llega a 20 años. ¿Por qué se hace esta diferenciación?
Como el magisterio ordinario de la Iglesia ha explicado en muchas de ocasiones, el delito de abuso de menores, que siempre es un crimen muy grave, resulta particularmente grave en el caso de los clérigos, que han recibido una conformación sacramental con Cristo en razón del orden sagrado, por la que tienen la misión de formar y educar el Pueblo de Dios, y son vistos como tales por los fieles. Por esta posición de alta responsabilidad, la gravedad que en su caso tienen esas conductas es manifiestamente mayor, y por tanto la Iglesia endurece el castigo en estos casos.

Claves
• La reforma incorpora un canon específico (1398) sobre el abuso a menores dentro del título referido a los delitos contra la vida, la dignidad y la libertad del hombre
• En el citado canon se incorpora el delito de posesión y distribución de pornografía infantil, así como la inducción y el reclutamiento de menores para tal fin
• También estarán sujetos a las penas los religiosos o laicos que cometan abusos y gocen de una dignidad o ejerzan un oficio o función en la Iglesia
• Se castigará la omisión de la noticia del delito o la no ejecución de una sentencia
• Se contempla el delito en materia económica, que, además de las penas, incluye la obligación de reparar el daño

Bio
Nació el 10 de abril de 1951 en Vitoria. Desde 2007 es secretario del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos. Fue ordenado sacerdote para la Prelatura del Opus Dei en 1977. Se doctoró en Derecho Canónico y Derecho en la Universidad de Navarra y ha sido profesor de Derecho Canónico en universidades de España e Italia.

Victoria Isabel Cardiel C. (Alfa y Omega)
Arrieta durante la rueda de prensa sobre la revisión del Código de Derecho Canónico.
(Foto: CNS)

Entrevista al cardenal Pell: en la cárcel perdoné a mis acusadores, la fe me mantuvo vivo

El cardenal australiano, que hoy cumple 80 años, revive en una entrevista con Vatican News la experiencia de los trece meses de detención que relató en el libro «Diario en prisión». «Me ayudó mucho vivir mis sufrimientos asociándolos a los de Jesús. Siempre he creído que Dios estaba detrás de todo lo que me ocurría».

Ciudad del Vaticano, 8 de junio 2021.- Desde hace catorce meses, el cardenal George Pell, prefecto emérito de la Secretaría para la Economía, es de nuevo un hombre libre y hoy, 8 de junio de 2021, ha podido celebrar su octogésimo cumpleaños en su propio país, Australia. Nos pusimos en contacto con él por teléfono mientras estaba en régimen de aislamiento por motivos sanitarios relacionados con el Covid, para comentar con él la publicación en Italia de su «Diario en prisión» Volumen I, editado por Cantagalli. El libro recoge en 400 páginas las notas diarias redactadas por el cardenal desde el 27 de febrero hasta el 13 de julio de 2019, mientras estaba en la cárcel de Melbourne acusado de abusos sexuales a menores de los que luego será exonerado completamente por una sentencia del Tribunal Superior sólo en abril de 2020. Pell había sido condenado a seis años de prisión en marzo de 2019 y el recurso de sus abogados ante el Tribunal Supremo de Victoria fue rechazado por dos de los tres jueces en agosto de ese año. Luego, la apelación ante el Tribunal Superior de Australia, que anuló la condena. El cardenal siempre se ha declarado inocente, calificando el delito del que se le acusa como un crimen horrible e intolerable. La sentencia absolutoria fue acogida con satisfacción por la Santa Sede, que -en un comunicado- dijo que siempre había confiado en las autoridades judiciales australianas. Luego, el pasado 12 de octubre, el encuentro con el Papa en el Vaticano durante el cual Francisco le agradeció su testimonio.

¿Podría haber imaginado en 80 años de vida tener que experimentar la prisión?
No, por supuesto que no. Nunca lo hubiera pensado. He luchado mucho para que no ocurra, pero desgraciadamente sin éxito. Fue una combinación de circunstancias, mentiras y engaños, pero finalmente llegó mi liberación, gracias al Tribunal Supremo.

¿Por qué llevó un diario de sus 13 meses de prisión?
Por muchas razones. Pensé que podría ser útil para los que están en dificultad, para los que están pasando por un momento de sufrimiento, como el que yo pasé. Entonces pensé que llevar un diario tendría cierto interés desde el punto de vista histórico, porque no había muchos cardenales que tuvieran la experiencia de la cárcel. Pero también porque había descubierto que muchos presos se han dedicado a escribir, empezando -en el ámbito católico- por San Pablo. Escribir en la cárcel es una buena terapia.

¿En qué medida le ayudó la oración a vivir la humillación y el malestar del encarcelamiento?
Debo decir que la fe y la oración han sido fundamentales, me ayudaron a cambiar completamente la perspectiva de esos días de detención. Hoy les digo a todos, utilizando una expresión inglesa, que en la cárcel tuve la confirmación de que el «paquete» cristiano funciona. Mi experiencia muestra cuánto nos ayudan las enseñanzas de la Iglesia, cuánto ayuda rezar, buscar la gracia de Dios. Sobre todo, cuando comprendemos que se pueden vivir los propios sufrimientos personales en función de un bien mayor, podemos asociar nuestro sufrimiento al de Jesús. Como cristianos sabemos, de hecho, que hemos sido redimidos por la pasión y muerte del Hijo de Dios. Vivir esta enseñanza sobre el valor del sufrimiento realmente lo cambia todo cuando uno se encuentra en una situación como la mía.

Durante sus días de encarcelamiento, ¿qué relaciones tenía con los demás presos? Usted escribe que advertía su sufrimiento…
Yo en la cárcel estaba en aislamiento, para garantizar mi protección personal. Nunca vi a los otros once detenidos que estaban conmigo en la misma sección. Sólo durante los últimos cuatro meses de mi encarcelamiento pude conocer a otros tres reclusos y hablar con ellos. Pero la mayor parte del tiempo sólo podía escuchar la rabia, la angustia de mis compañeros de prisión, sin tener ninguna relación personal.

En su diario cuenta que desde su celda escuchaba a menudo las oraciones de los detenidos musulmanes. ¿Qué efecto le hacía rezar escuchando esas oraciones?
Para mí sólo hay un Dios, somos monoteístas. Las concepciones teológicas de los cristianos y de los musulmanes son evidentemente diferentes, pero todos rezamos de manera diferente al mismo Dios. No existe el Dios de los musulmanes, el de los cristianos o el de otras religiones, sólo hay un Dios.

En el diario escribe que en la cárcel todos los días perdonaba, bendecía y rezaba por sus acusadores… ¿Fue difícil perdonarlos?
Debo admitir que a veces era difícil. Pero una vez que se tomó la decisión de perdonar todo vino como consecuencia. Para mí, no fue tan difícil perdonar a la persona que me acusó. Sabía que era una persona que había sufrido y estaba muy confundida y quién sabe qué más….

Mientras estuvo detenido recibió miles de cartas de apoyo, ¿cómo le afectaron?
Me ayudaron enormemente. Muchos eran obviamente de Australia, pero también de Estados Unidos y del resto del mundo. También de Italia, Alemania, Inglaterra e Irlanda. Fueron una gran ayuda y estímulo para mí. A veces las familias me escribían. Muchas veces eran cartas llenas de espiritualidad, otras de teología, otras de cultura histórica. Realmente las cartas que trataban una gran variedad de temas y eso me ayudó mucho.

Incluso en la cárcel, ¿siempre creyó en la providencia?
Sí, aunque a veces no entendiera lo que hacía la providencia de Dios. Pero siempre creí que Dios estaba detrás de todo lo que me ocurría.

¿Qué le han enseñado estos trece meses como hombre de Iglesia?
La importancia de la perseverancia. La importancia de las cosas simples, como la fe, el perdón, la redención del sufrimiento. Normalmente, cuando vives en la cárcel te ves obligado a enfrentarte a los temas fundamentales de la vida, a las cosas simples y fundamentales. Esto también me pasó a mí y debo decir que gracias a Dios sobreviví.

¿Puede el escándalo de la pederastia ser una ocasión para la renovación de la Iglesia?
Debe serlo. No podemos seguir en la misma línea. Es un tipo de cáncer espiritual y moral. Me parece que aquí en Australia hemos trabajado seriamente para erradicarlo, pero es un deber de todos los sacerdotes y de todos los obispos del mundo asegurar que estos escándalos no se repitan. Demasiado sufrimiento, demasiado dolor. El fenómeno de los abusos en la Iglesia demuestra una vez más que a menudo no hemos seguido las enseñanzas de Jesús. Si hubiéramos seguido los mandamientos del Decálogo, todo esto no habría ocurrido.

Fabio Colagrande (Vatican News)
Imagen: S.E. Cardenal George Pell

Entrevista a Aurelio García Macías: «Para celebrar la liturgia se requiere la fe»

El liturgista vallisoletano es el nuevo subsecretario de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, que ahora lidera el inglés Arthur Roche.

¿Cuáles serán sus nuevas funciones dentro de la congregación?
Estaré mucho más cerca de la responsabilidad del prefecto y del secretario, ayudando en todo lo necesario para la buena marcha del dicasterio. Por otro lado, tendré una mayor responsabilidad en la coordinación y acompañamiento del trabajo de los oficiales, siendo consciente siempre de que es un servicio al ministerio petrino del Papa Francisco en favor de todas las Iglesias del mundo. Se trata de un verdadero y precioso servicio eclesial.

¿Cómo cambiará su labor?
Continuaré tratando las mismas cuestiones, pero con mayor responsabilidad en el estudio y en las decisiones que tomar. La congregación recibe cartas todos los días sobre dudas en materia litúrgica y se encarga de cuestiones tan diversas como la confirmación de los textos para los nuevos beatos; la aprobación de los calendarios nacionales, diocesanos o de las congregaciones religiosas, o la concesión del título de basílica menor o del patrono de una ciudad, diócesis o país… Pero el trabajo más comprometido es la confirmación de la traducción de los libros litúrgicos a la multitud de lenguas y su adaptación a las diversas culturas.

Uno de los objetivos de la congregación es reavivar la liturgia en todo el mundo. ¿Qué acciones se están llevando a cabo en este sentido?
El objetivo primario es la promoción y el cuidado de la reforma litúrgica en la Iglesia. Esto conlleva un trato y diálogo particularmente cercanos con las comisiones episcopales de Liturgia de todo el mundo. Este diálogo se materializa, sobre todo, en las visitas ad limina que los obispos de todo el mundo hacen a este dicasterio.

¿Cuáles considera que son los asuntos más urgentes que tratar?
Hemos de estar atentos a las necesidades de las diversas comunidades cristianas de todo el mundo y, sobre todo, recordar el valor fundamental de la liturgia en la vida de todo creyente y comunidad eclesial. La liturgia recuerda la primacía de Dios.

¿Cómo debemos entender la liturgia?
Muchas personas valoran la liturgia por su aspecto exterior, por la teatralidad de sus formas y, ciertamente, es un aspecto importante, pero no determinante. La liturgia celebra el misterio pascual de Jesucristo, un misterio de amor y redención del ser humano, que se expresa en una acción litúrgica, a través de gestos y textos, que prolongan las palabras y gestos salvadores del Señor, buscando siempre la vida y la santificación de los fieles.

¿Cómo de alejados estamos hoy del sentido verdadero del misterio?
Todos somos hijos del momento histórico en el que vivimos. La modernidad y la posmodernidad exaltan el primado de la razón y del sentimiento por encima de la fe. En medio de este panorama intelectual y vital, la Iglesia continúa su misión, como lo ha hecho en otros momentos tan difíciles o más que el presente. La fe siempre conduce a la celebración de la liturgia. Muchas veces nos quejamos porque la liturgia no dice nada, no comunica nada; e intentamos recrearla cada domingo para llamar la atención o entretener a los fieles. Sin embargo, no se trata de un problema de liturgia, sino de fe. Sin una verdadera iniciación cristiana no se entenderá la liturgia. Porque para celebrar la liturgia se requiere la fe.

¿Cómo se hace presente esta secularización en la sociedad?
Se prescinde de Dios, incluso en los pequeños detalles que lo recordaban y lo hacían presente a lo largo de la jornada. La liturgia presenta al creyente ante Dios y ante los hermanos. En la liturgia, el creyente escucha a Dios y habla a Dios, en la comunión con los hermanos, que es la Iglesia. Son valores que recuerdan el valor esencial de ser hijos y hermanos.

¿Qué peligros tiene esta secularización?
El gran peligro de la secularización es cerrar al ser humano en sí mismo, en su propio egoísmo. La historia demuestra que, cuando el hombre se olvida de Dios, generalmente se olvida del resto, instrumentaliza a los demás seres humanos y es capaz de cualquier cosa para exaltarse. Reitero, la liturgia te abre a Dios en comunión con los demás.

Victoria Isabel Cardiel C. (Alfa y Omega)
Imagen: García Macías durante una audiencia con el Papa Francisco.
(Foto cedida por Aurelio García Macías)

Monseñor Iannone: derecho penal más fuerte después del escandalo de los abusos

El Presidente del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos presenta la nueva Constitucion Apostólica “Pascite Gregem Dei”. A Vatican News: “Si la vida en la Iglesia se desarrolla en el respeto de los derechos recíprocos y en el cumplimiento de cada deber, se conserva la comunión, fin ultimo de la Iglesia”.

Ciudad del Vaticano, 1 de junio 2021.- Una reforma “necesaria y desde hace tiempo esperada” para “fortalecer” el derecho penal canónico, a la luz de los recientes escándalos, en particular de los “desconcertantes y graves episodios de pedofilia” en la Iglesia. El Presidente del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos, Moselor Filippo Iannone, encuadra la nueva Constitución Apostólica “Pascite Gregem Dei”, con la cual el Papa Francisco modifica el Libro VI del Código de Derecho Canónico sobre las sanciones penales en la Iglesia. La entrevista es de nuestro colega de la redacción italiana, Giancarlo La Vella.

¿Cuáles son los principales cambios?
R. – Se han previsto nuevas penas, como la reparación, la indemnización por daños y perjuicios, la privación de toda o parte de la remuneración eclesiástica, según las normas establecidas entonces por las distintas Conferencias Episcopales. Luego se ha dado mayor atención a la enumeración de las penas en mayor orden, con mayor detalle, para permitir a los superiores, a la autoridad eclesiástica, identificar las más adecuadas y proporcionadas a los delitos individuales. Algunas penas que antes estaban previstas sólo para los clérigos se extienden ahora a todos los fieles, como consecuencia de que hoy existe una mayor participación en la vida de la Iglesia con el ejercicio de ministerios y oficios por parte de los no clérigos. En consecuencia, se prevé que también se suspendan. También se prevén medios de intervención más adecuados para corregir y prevenir los delitos, porque la posibilidad de prevenirlos es uno de los objetivos del sistema penal. También se ha revisado el plazo de prescripción para reducir la duración de los juicios. Otros cambios se refieren a la configuración de los delitos, a la introducción también de nuevos delitos que responden a situaciones sociales y eclesiales cambiadas.

¿Qué cambia en el caso de los abusos a menores y los delitos contra la propiedad?
R. – En cuanto a la legislación sobre el abuso de menores hay una novedad que es indicativa de la voluntad de resaltar la gravedad de estos delitos y también la atención que hay que prestar a las víctimas. En el código anterior, los delitos relacionados con el abuso de menores se enumeraban en el capítulo: «Delitos contra las obligaciones especiales de los clérigos». En la actualidad, estos delitos se enumeran en el capítulo: «Delitos contra la vida, la dignidad y la libertad del hombre». Además, se ha introducido el delito de abuso de menores cometido no sólo por clérigos, sino también por miembros de institutos de vida consagrada y otros fieles. Por otro lado, en materia patrimonial, hay varias novedades que pretenden poner en práctica, traducir en normas, los principios sobre los que vuelve continuamente el Papa Francisco. En primer lugar, el principio de transparencia en la administración de los bienes, luego el principio de la buena gestión de la administración de los bienes: por lo tanto, se castigan los abusos de autoridad, la corrupción – tanto del corrupto como del corruptor – la malversación, la «mala gestio» del patrimonio eclesiástico. También se castiga la actividad de los administradores que, en beneficio propio o por favores a terceros, gestionan el patrimonio sin respetar las normas establecidas. Digamos que en materia patrimonial hay más novedades que en el código de 1983.

En el nuevo texto, ¿cuál es la relación entre la misericordia y la justicia?
R. – No son dos conceptos que se opongan, sino que están íntimamente relacionados. San Pablo VI decía que la justicia es la parte más pequeña de la caridad. Santo Tomás, comentando a San Mateo en las Bienaventuranzas, dice que la justicia sin misericordia lleva a la crueldad, pero la misericordia sin justicia lleva a la disolución del orden. Recordemos que el Código de Derecho Canónico concluye afirmando que la salvación de las almas debe ser siempre la ley suprema en la Iglesia. La salvación de las almas requiere que los que han cometido crímenes también expíen su culpa. Así, castigar a quienes han cometido actos delictivos se convierte en un acto de misericordia hacia ellos. Esta es una responsabilidad de los pastores. La misericordia exige que se corrija a los que han obrado mal. Estos son los fines del castigo. Ya en el Código actual, las penas sirven para restablecer la justicia, para castigar las acciones y también para compensar a los que han sufrido la violencia. El Papa afirma: “Promulgo el texto (…), con la esperanza de que resulte un instrumento para el bien de las almas y sus prescripciones, cuando sea necesario, sean puestas en práctica por los Pastores con justicia y misericordia, conscientes de que forma parte de su ministerio, como un deber de justicia –eminente virtud cardinal–, imponer penas cuando lo exija el bien de los fieles”. Por ello, se espera que este texto sea aceptado por la comunidad eclesial, por los pastores y por los fieles, en el sentido deseado por el Papa. Si la vida en la Iglesia se desarrolla en el respeto de los derechos mutuos y en el cumplimiento por parte de cada uno de sus propios deberes, creo que podemos decir que se preserva la comunión, el fin último de la Iglesia.

Giancarlo La Vella (Vatican News)

Entrevista a Gabriel Romanelli: «La vida de palestinos e israelíes vale lo mismo»

El párroco de Gaza, uno de los dos únicos sacerdotes de la Franja, da gracias a Dios por la tregua, pero advierte de que «hace falta trabajar en la reconciliación» para que no se vuelva a reproducir la violencia en el futuro.

¿Cómo valora la tregua?
Damos gracias a Dios por la llegada de la tregua. Dios quiera que la respeten ambas partes. Pero el fin de la guerra no es suficiente, hace falta rezar y trabajar por la reconciliación, el perdón, la justicia y la paz. Sobre todo, recemos por palestinos e israelíes.

¿Qué ocurrió en los días previos al alto el fuego?
Los bombardeos eran continuos. Las bombas caían noche y día. Cuando teníamos que salir por alguna urgencia, no lo hacíamos los dos sacerdotes juntos porque, si pasaba algo, al menos quedaba el otro. El último balance habla de 243 muertos: 66 son niños, 39 mujeres, 17 ancianos. La mayor parte de las víctimas son civiles que han sido bombardeados en sus casas. Conocemos el caso de una familia de diez miembros donde solo han quedado vivos el papá y un bebé de 5 meses. Es terrible. También hay 1.910 heridos y unas 40.000 personas han perdido su residencia.

¿Cómo ha vivido la población este nuevo enfrentamiento?
La población ha sufrido mucho. Hay miles de desplazados. Lo hemos vivido con incertidumbre y tristeza. A uno se le pone un nudo en la garganta cuando ve situaciones de impotencia en las que no puede hacer nada. De todas formas, la gente por aquí tiene una gran fortaleza. Son gente muy probada. Han vivido cuatro guerras en 15 años.

¿Hay algún muerto dentro de la comunidad católica?
Gracias a Dios, no. Hay muchas casas dañadas y al menos una ha sido totalmente destruida. La señora que vivía dentro pudo salvar la vida porque el Ejército de Israel avisó del bombardeo. Muchas veces avisan, otras veces no. También ha resultado afectado el convento de las hermanas del Rosario. No fue bombardeado directamente, pero cayeron bombas a escasos metros del muro de entrada. Se reventaron muchas ventanas y puertas, y las que no se rompieron no se pueden abrir porque ha cedido parte del terreno.

¿Qué han hecho los católicos ante el conflicto?
La Iglesia ha ayudado muchísimo. Lo primero que hemos hecho es estar aquí, en esta tierra, ofreciendo el santo sacrificio. Imploramos la paz, la justicia y el perdón, y esto es algo bien efectivo. También ayudamos con los distintos pronunciamientos, en los que damos a conocer la situación de una manera realista y equilibrada. Condenamos todo acto de fanatismo, de terror, ya venga de las milicias de Gaza o del Ejército de Israel. Para nosotros, la vida de palestinos e israelíes vale lo mismo»

Por último, estamos preparando una de las tres escuelas que tenemos aquí para acoger a refugiados civiles cuando las autoridades nos lo pidan. Ya tenemos con nosotros a seis familias cristianas que vivían en zonas muy bombardeadas. Además, estamos visitando a los enfermos y a los mayores.

Bio
Romanelli pertenece al Instituto del Verbo Encarnado. Lleva 25 años en Oriente Medio. Hace dos años fue nombrado párroco de Gaza, donde solo hay 133 católicos. «Si contamos al resto de cristianos, somos 1.077 personas en medio de dos millones de habitantes, en su mayoría musulmanes». Es una comunidad pequeña, pero activa: «Tenemos las tres mejores escuelas de Gaza y varios centros de salud».

27 de Mayo de 2021
José Calderero de Aldecoa
Foto cedida por el padre Gabriel Romanelli

Entrevista al Arzobispo de Toledo: Evangelizar es integrar caridad, oración y servicio

“El encuentro con el Papa Francisco, el Jubileo Guadalupense, y la importancia de la oración en la vida del cristiano”, son algunos de los temas al centro de la entrevista con Monseñor Francisco Cerro Chaves, Arzobispo de Toledo y Primado de la Iglesia en España.

Ciudad del Vaticano, 16 de mayo 2021.- “Lo que el mundo necesita es a Cristo, también necesita testigos que estén enamorados del Señor en su Iglesia y, necesita hombres y mujeres desde sacerdocio, la vida consagrada, los laicos, que trabajen para ser Buena Noticia para los que sufren”, lo dijo Monseñor Francisco Cerro Chaves, Arzobispo de Toledo y Primado de la Iglesia en España, comentando su reciente encuentro con el Papa Francisco en el Vaticano, y recuerda que, la misión de la Iglesia de todo tiempo es evangelizar, es decir, anunciar al mundo que Jesucristo nos ha revelado el amor del Padre y el que nos da su Espíritu en Pentecostés para que nuestra sociedad tenga vida y la tenga en abundancia.

Entrevista a Monseñor Francisco Cerro Chaves

La toma de posesión de la Arquidiócesis antes de la pandemia
R.- Puedo decir en plan así un poco, si quieres, un poco realista, pero también un poco jocoso, que soy el Arzobispo de la pandemia, porque nada más enseguida a la toma de posesión, que fue el 29 de febrero, unos días después comenzó la pandemia y prácticamente hemos estado confinados y hemos tenido que adaptar toda la pastoral, en esos momentos siguiendo por supuesto la normativa sanitaria. Es verdad que ha sido pues prácticamente todo este tiempo que pedimos a Dios que salgamos de esta situación dramática, sin lugar a dudas que vive toda la humanidad.

El lunes 10 de mayo ha tenido la audiencia privada con el Santo Padre. ¿Podría comentarnos cuál fue el motivo de su visita?
R.- Como por motivo de la pandemia, no pude recibir el palio que te entrega el Papa, es verdad que luego el Nuncio es el que te lo impone en la Catedral, pero es el Papa el que te entrega y no pudimos asistir. Cuando el Cardenal Pietro Parolin, estuvo para ordenar a un Nuncio en la Catedral, se lo pedimos y le dijimos que tenía mucho interés en poder estar con el Papa, pero nunca pensar en una audiencia privada. Y bueno, es esto lo que nos ha regalado el Papa Francisco que ha sido tan maravilloso. También estaban allí, el Presidente del Gobierno de Castilla – La Mancha y la Alcaldesa de Toledo y le pidieron que si podían hacerlo asistir y así fue. Hemos podido estar, pues, una hora larga con el Papa Francisco, ha sido una experiencia preciosa de comunión de cercanía y hemos quedado realmente muy gratamente sorprendidos por la gran capacidad que tiene el Papa de comunicar y de transmitirnos, por una parte, su amor a Jesucristo, su amor a la Iglesia y, por otra parte, un hombre que está profundamente enraizado en los problemas que existen en la humanidad.

El Papa y Monseñor Francisco Cerro

¿Monseñor Francisco podría comentarnos como ha sido el encuentro con el Papa Francisco?
R.- Ha sido un encuentro cordial y de profunda comunión. Le hemos regalado al Papa Francisco como tres presentes. El primero, ha sido la Virgen de Guadalupe de Extremadura que esta en el Año Jubilar, una preciosa imagen que, la Comunidad de los franciscanos de Guadalupe la han cuidado para que este lo más hermosa posible dentro de su sencillez. Después, le hemos regalado al Papa cerámica de Talavera con una imagen evangélica que al Papa también le ha impresionado mucho. Y luego, hemos querido compartir su servicio a los más pobres con un donativo que ha hecho la Arquidiócesis como signo de esa comunión entre las Iglesias, especialmente con Roma.

¿Cómo se viene desarrollando el Año Jubilar Guadalupense y hasta cuando se ha prorrogado este tiempo de gracia?
R.- La verdad es que está siendo un éxito muy grande, porque es verdad que hemos estado también con la situación de la pandemia, pero podemos decir que hay miles y miles de peregrinos. A pesar que últimamente ha vuelto a ser confinado el Pueblo de Guadalupe, qué es el pueblo donde está el Santuario de la Virgen de Guadalupe, como dicen allá “La Morenita de las Villuercas”, pero la verdad es que muchísima gente esta respondiendo a está llamada y el Papa Francisco también nos ha prorrogado un año más. Por tanto, no termina como se pensaba en septiembre, sino que, si Dios quiere, estaremos hasta septiembre del año 2022. Por tanto, animamos a todos a seguir esta peregrinación porque es una oportunidad de peregrinar a la Casa de la Madre, para que nos presente a su Hijo, que es la riqueza de la Virgen, Jesucristo, para que sea un lugar de sanación y podamos recibir el perdón de los pecados, recibir la Eucaristía y también pidiendo por el Papa ganar está gracia jubilar.

Arzobispo de Toledo entrega un presente al Papa

El Papa Francisco está desarrollando un ciclo de catequesis sobre la oración y también Usted va desarrollando una serie de catequesis sobre la oración a partir del Catecismo de la Iglesia Católica. ¿Cuál es el significado y la importancia de la oración en la vida de la Iglesia y del cristiano?
R.- La sintonía con el Papa Francisco es total, afectiva y efectivamente. Me siento muy en comunión con él y me ha parecido un auténtico acierto el tema y la profundidad con que está tocando el tema de la oración. Entonces, yo también cree al inicio de mi vida Pastoral, en pleno confinamiento, una Escuela Diocesana de Espiritualidad, donde también vamos por 30 catequesis sobre el tema de la oración y la vamos desarrollando siguiendo el Catecismo de la Iglesia Católica, en la Parte Cuarta. Hay una sintonía total porque, la oración es el alma de la vida y ya el famoso libro de el alma de todo apostolado se refería a la oración. En el fondo, la oración es vivir con los sentimientos del corazón de Cristo y esos sentimientos que vives, los sentimientos del corazón de Cristo, transforma en tu vida y hacen que tu vida, incluso esa evangelización que tanto nos cuesta, cuando no está lleno de Dios es capaz de transmitir la gente.

¿Dónde se puede seguir las catequesis de la Escuela Diocesana de Espiritualidad?
R.- Están siempre en el canal diocesano, en Radio Santa María los sábados a las 18.00, pero luego lo vuelven a poner después por la noche y constantemente en YouTube pueden acceder para seguir estás catequesis escribiendo: “Francisco Cerro, Escuela Diocesana de Oración”. Hay muchas catequesis y están siendo bastante seguidas, hay muchísimos miles de personas que nos siguen, y animamos a que participen en esta realidad porque nos parece que puede hacer muchísimo bien el descubrimiento en profundidad de la oración cristiana. Lo que yo explico es la oración cristiana que tiene su propia realidad es porque es por Cristo con él y en él.

Delegación de Toledo en audiencia con el Papa

Un aspecto positivo de la pandemia, ha sido que, durante el confinamiento, las personas han re-descubierto la espiritualidad. ¿Cómo hacer para colmar la sed de Dios que tiene la gente?
R.- Creo que la gente tenía hambre de Dios, hambre de ir a la celebración de la Eucaristía, hambre de volver a visitar los templos, hacer una visita al Sagrario, el encuentro fraternal para sentir el calor de nuestra fe, que no es virtual sino presencial, o sea, exige la presencia. De verdad, de otro lado, a través de los medios nos hemos dado cuenta de que potencial tienen estos medios para llegar a la gente. He visto por ejemplo que, un retiro mío llegó a unas 30.000 ó 40.000 personas, esto es una cosa que nunca se podía pensar, un retiro y que conectan de pronto casi 40.000 personas, significa que la gente tiene hambre de Dios, tiene hambre de conectarse y tiene hambre de llegar. En estos momentos tan complicados que han tenido de pandemia, no sabía dónde acudir, ni sabían cómo alimentar su fe. Este domingo que celebramos la Jornada de Comunicación, de los Comunicadores cristianos, el domingo de la Ascensión del Señor, creo que esto ha venido para quedarse en los medios de comunicación, el servicio de las redes sociales, los YouTube, el canal Diocesano, la radio, etc. Creo que todo esto hace una labor impresionante de poder transmitir a la gente la fe a través de estos medios que son el areópago de hoy.

Monseñor Francisco, ¿qué notas nos dejaría para la Iglesia de hoy a partir de los desafíos que vemos en este contexto mundial?
R.- Creo que como siempre, la Iglesia tiene una misión, decía Pablo VI en Evangelii Nuntiandi, qué es evangelizar, solo existe para evangelizar. Con palabras más sencillas, para decirle al mundo que Jesucristo le ama, qué es el Salvador, el Redentor, y que Él es el que nos ha revelado el amor del Padre y el que nos da su Espíritu, como estamos esperando en Pentecostés, para que verdaderamente nuestra sociedad tenga vida y la tenga la abundancia y eso es Jesucristo. Yo le diría que evangelicemos a través del Papa Francisco, con ese acompañamiento a tantas personas, con ese salir a las periferias, con esos salir en la intemperie de tantas y tantas personas que sufren. Lo que siempre creo que será eficaz, sería la profunda oración en la contemplación vivido en ese clima de fraternidad, como decían de los primeros cristianos, miren cómo se aman y con un servicio a los más pobres.

Creo que como que no seamos capaces de integrar y tiene que ser así, toda la caridad y todo el servicio a los más necesitados, probablemente a nuestra evangelización le faltará algo. La pandemia ha dejado muchísimo sufrimiento, ha dejado mucha gente tocada, mucha gente tarada, mucha gente con problemas, serios, psicológicos, psíquicos, espirituales. Creo que la Iglesia tiene que ser eso que dice el Papa Francisco, tiene que ser “un auténtico hospital de campaña” donde cure y ayude a toda esta gente que vive y que tiene tantos sufrimientos. Con María nuestra Madre, en este tiempo de mayo, Ella fue también la que vive en el Cenáculo y evangeliza desde luego, poniendo toda su vida al servicio del Evangelio con sus “si” incondicionales.

Renato Martinez

Entrevista a Mari Paz Artolazábal: «Perdonar no solo es posible, es necesario»

La viuda del periodista José Luis López de Lacalle, asesinado por ETA el 7 de mayo del año 2000, sabe que «seguir a Jesús de Nazaret no es fácil», pero hoy afirma que «ya he perdonado y puedo rezar el padrenuestro completo»

13 de Mayo de 2021.- Hoy ya no es catequista de su parroquia de Andoáin «porque ya quedan pocos niños», pero Mari Paz Artolazábal siempre ha estado implicada en la vida cotidiana de la Iglesia, en Acción Católica y otros grupos. «En mi casa rezábamos el rosario todos los días. Yo he recibido la fe de mis padres, y creo que nunca podré agradecérselo lo suficiente», asegura. El 7 de mayo del año 2000, dos cachorros de ETA mataron a su marido, José Luis López de Lacalle. Cuando en el portal de casa se encontró con su marido muerto, su único asidero fue aquella herencia que le dejaron sus mayores: «Mi vida han sido la fe y Dios, y ha sido eso lo que me ha salvado durante todo estos años».

La viuda de López de Lacalle (derecha) y Maider Laínez, alcaldesa de Andoáin,
recordaron al periodista el 7 de mayo. (Foto: PSE-EE de Gipuzkoa)

Su marido fue militante del Partido Comunista, fundador de Comisiones Obreras, intelectual comprometido… ¿Cómo era José Luis en casa?
Igual que en la calle: una buenísima persona, un buen padre y un buen marido. No podía soportar ver una injusticia. Siempre estaba preocupándose por el que menos tenía. Era socio de Cáritas y de otras ONG. No podía ver sufrir a la gente y era muy generoso. Había recibido una educación religiosa en su casa y eso se notaba.

¿Qué le pasó a usted por dentro después de aquel 7 de mayo? ¿Se rebeló o rezó más?
Rebelarme nunca, porque de lo que hagan los hombres no tiene culpa Dios. Él nos ha dado libertad a todos. Yo nunca me rebelé. Eso sí, me costó rezar completo el padrenuestro, sobre todo el momento del perdón.

¿Y hoy?
Hoy ya lo puedo rezar entero. Hoy ya he perdonado. Nos ayudó gente de Iglesia, sacerdotes y otras personas, con charlas y demás. Pero la ayuda sobre todo me vino de arriba. Eso lo tengo clarísimo. Dios es amor, y no somos nosotros los que vamos a Él, es Él el que viene hacia nosotros. ¿Quién nos conoce mejor que Él? Nadie.

¿Qué le pasa por la cabeza cuando piensa en aquellos que mataron a su marido?
Entonces eran unos chicos, uno de ellos tenía la misma edad que mi hijo. Me dan pena. Han echado su vida por la borda. Y no solo la suya, también la nuestra. Siempre me acuerdo de Jesús de Nazaret, que iba perdonando, sanando y amando y que, cuando estaba en la cruz, murió perdonando. Si quiero ser seguidora de Jesús, no puedo hacer otra cosa que lo que hizo Él. Aunque soy consciente de que hacerlo a veces no es fácil.

La Escritura dice que Dios guarda todas las lágrimas en su odre. ¿Dónde están las suyas?
Yo he llorado mucho. A mí me ha gustado siempre cantar. Es algo de familia; tengo parientes que han sido compositores. Pero cada vez que iba a Misa, en cuanto sonaba una canción, rompía a llorar. Lloraba y lloraba todo el rato. Muchas veces me he acordado de la Virgen. En mis soledades la he tenido muy presente. Con todo lo que pasó su Hijo, ¿cómo no iba a sufrir? Ponte en su lugar. Pero los creyentes sabemos que en el Calvario no acabó la cosa. Al tercer día resucitó…

Tiene dos hijos. ¿Cómo han vivido ellos todos estos años?
En mi casa no hay odio. Mi hijo incluso llegó a hablar con un miembro de ETA arrepentido, de otro comando, uno con el que yo también hablé. Este hombre llegó a decirme que si pudiera volver años atrás, lo haría. La gente debería tener otra oportunidad en la vida. Cuando al acabar la conversación mi hijo y él se dieron la mano, di gracias a Dios.

Entonces, ¿es posible el perdón?
No solo es posible, sino que es necesario. Repito: es necesario perdonar. La paz interior que sientes cuando perdonas… ¿Tú sabes lo que es? Eso es un tesoro. Me gustaría que mi testimonio ayudase a la gente que no puede perdonar. Si a nosotros Dios nos perdona todo, ¿cómo no vamos nosotros a perdonar?

El mismo paraguas de color rojo

Ese 7 de mayo del año 2000 lloviznaba en Andoáin, y a José Luis López de Lacalle no le gustaba que se le mojaran los periódicos. Así que el paraguas rojo que fue testigo de su asesinato se quedó abierto hasta que alguien, posiblemente un ertzaina, lo cerró horas más tarde. 

Esa imagen se ha quedado grabada en la retina de muchos, como si ese objeto estuviera ahí para desmentir la tormenta de dolor y violencia que yacía a apenas un metro de distancia. 

El escritor Fernando Aramburu se valió de esa imagen para ilustrar su aclamada obra Patria, de la que hace poco se ha estrenado una versión televisiva. El propio Aramburu lo recordó en su Twitter el pasado 7 de mayo: «21 años de aquel paraguas rojo», escribió. Más de dos décadas después, hay heridas que siguen abiertas. Como el paraguas. Y del mismo color.

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo