Doce siglos de historia: el derribo de la parroquia de Santa María

Hace unas semanas, recordábamos cómo el siglo XIX fue desastroso para las antiguas iglesias de Madrid. La desamortización y la presencia de las tropas francesas causaron graves pérdidas en conventos y parroquias. Más tarde, con la Revolución Gloriosa de 1868, otros tantos templos fueron derribados bajo el pretexto de una modernización que imponía la ordenación de calles y la creación de espacios más abiertos y plazas. Así, se derribaron las iglesias de San Juan y San Miguel, así como la de Santiago, en cuyo solar se levantó una de nueva planta, quedando igualmente muy destrozados los conventos de San Jerónimo y San Martín.

14 de junio 2021.- Por su parte, la parroquia de Santa María la Mayor, que en estos años había ido perdiendo protagonismo en la vida social y religiosa de la Villa, también se puso en el punto de mira de los modernizadores de la época. Las críticas de algunos historiadores y escritores favorecieron un clima de abandono y desahucio, como Mesonero Romanos, que en su Plan de Mejoras Generales de Madrid (1846), menciona la posibilidad de «sacrificar» la parroquia de Santa María «que aunque pequeña y de ningún valor, es la más antigua de Madrid».

Con tan nefastos auspicios para el templo, y tan poderosos promotores de regular las calles Bailén y Mayor, finalmente se resolvió derribar la iglesia de Santa María de la Almudena. La intención fue prolongar la calle Mayor hasta la cuesta de la Vega, y enlazar la de Bailén con el viaducto, entonces en construcción. Como se aprecia en el plano antiguo de Pedro Texeira (1656), la iglesia estrechaba el final de la calle Mayor y, al tirarla, se daba más amplitud y regularidad a su trazado.

La decisión del Ayuntamiento sobre esta demolición, contó con la oposición del clero y del pueblo, saltando la discusión a la prensa, pero la decisión estaba tomada: «Habiéndose comenzado el derribo de algunos templos católicos que recuerdan interesantes tradiciones, nos proponemos consignar en la Guirnalda, noticias históricas y artísticas de los templos demolidos, y agradecemos a nuestros lectores de provincias que nos suministren datos sobre las que en ella sufran la misma suerte. Daremos principio con lo que se refiere a la Basílica de la Virgen de la Almudena, Patrona de Madrid. la iglesia de Santa María que ha empezado a derribarse fue fundada como mezquita […]».

Entre el 19 y el 20 de octubre se firmó el acuerdo definitivo del derribo del templo, siendo alcalde de Madrid Nicolás María Rivero. El 25 de octubre se celebró la última Misa; la demolición comenzó el 27 de octubre de 1868 y se prolongó hasta el 4 de mayo del año siguiente. De entre los objetos que quedaban en la parroquia, consta que el 5 de noviembre de 1868 el Ayuntamiento de la Villa de Madrid donó al Museo Arqueológico Nacional una verja de hierro y el techo de la capilla de los Monzones, donado por la marquesa Cayetana Morcuera.

Asimismo, la Congregación de la Real Esclavitud fue perdiendo gran parte de sus bienes, y su casa aneja a la iglesia. Pero siempre se mantuvo fiel a sus principios custodiando los objetos que le quedaban y manteniendo la devoción a la Virgen de la Almudena, a pesar de carecer de un templo propio.

La dispersión de las pocas propiedades que quedaban continuó. En el Museo Arqueológico Nacional consta la donación de un cáliz, unas vinajeras y una campanilla. Y el retablo de la Virgen fue vendido por la congregación: «Como artífice platero de la Villa, encargado de metales, mandado a casa del señor D. Antonio López Ballugero, tesorero de la Real Esclavitud de Nuestra Señora de la Almudena en los días 12 y 13 del corriente y hora de las ocho, la plata del retablo y gradas del altar que me fueron presentados […]».

En el Archivo Histórico de Protocolos se encuentra un acta sobre el derribo de la iglesia de Santa María. En él se incluyen las peticiones de los diferentes patronos de capillas de la parroquia, de los representantes de las cofradías y congregaciones, y del cura párroco de la iglesia. Por una parte, el párroco informó que todavía quedaban objetos en el templo: la pila bautismal, algunas verjas, el púlpito, las campanas y el enlosado de pizarra pagado por un devoto que, según él, debía ser devuelto. Por otra parte, el secretario de la Real Esclavitud exigió una compensación, por la casa contigua a la iglesia, que era de su propiedad.

La demolición del templo fue sin duda, la más dolorosa de todas por ser la iglesia matriz de la Villa, y por la transcendencia que había tenido en las tradiciones religiosas y su vinculación con la monarquía. La imagen de la patrona de Madrid se trasladó, junto con el resto de bienes, al vecino convento del Santísimo Sacramento, y fueron colocados en la bóveda y otras habitaciones de las monjas.

Estos acontecimientos fueron recogidos en 1872 por Manuel Ibo Alfaro, en su Historia de la interinidad española:
Autorizado por la Junta revolucionaria el alcalde popular, don Nicolás María Rivero, en virtud de acuerdo tomado por aquella el 10 y publicado en la Gaceta del 11, para emprender, ejecutar y costear todas las obras, mejoras y reformas, que considerase útiles a la población, pasó con fecha 21 un oficio al arquitecto de la Villa, Sr. D. Francisco Verea y Romero, ordenándole que procediese cuanto antes al derribo del templo parroquial de Santa María. Con este motivo se ofició también al vicario eclesiástico y aunque el vicario eclesiástico pidió prórroga, según tenemos entendido, y según tenemos entendido se le concedió de palabra, una nueva orden derogó aquella prórroga, produciendo semejantes contradicciones alguna confusión en el cabildo de la parroquia.

El caso es que el domingo 25 a la una de la tarde, varios sacerdotes quitaron el traje a la antiquísima imagen de Nuestra Señora de la Almudena, envolvieron esta imagen en un paño, y en hombros de cuatro hombres, la trasladaron al convento del Sacramento, y la entregaron a las monjas, quienes volvieron a ponerle su traje, y luego se la colocó en el presbiterio de dicho templo, a la derecha del altar mayor, donde permanece.

El lunes 26 fue el señor cura, ya muy anciano, a las siete de la mañana a celebrar misa, pero se encontró con la balla puesta para comenzar el derribo; celebró la misa conmovido, rezó enseguida la letanía con los pocos fieles que asistieron al santo sacrificio, y luego rezó un responso por vía de despedida, saliendo todos del templo con lágrimas en los ojos. […] A las nueve acudió otro sacerdote y dijo misa; a las doce acudió otro también con el intento de decir misa, pero como ya había comenzado el derribo y como ya el templo se hallaba profanado por varios voluntarios de la libertad, que lo habían invadido con la cabeza cubierta y profiriendo horribles blasfemias, el sacerdote tomó el copón con el Santísimo Sacramento, y lo subió debajo del manto al oratorio de la casa del duque de Abrantes, contigua con Santa María, donde lo consumió.

La Virgen de la Almudena permaneció en el convento del Sacramento hasta el 30 de mayo de 1911, cuando fue trasladada en solemne procesión a la cripta de la futura catedral de Madrid y nueva sede de la parroquia de Santa María.

Aquí cerramos nuestra Ventana a la historia, pero sin que esto suponga un punto y final, sino tan solo un punto y seguido. ¡Hasta pronto!

Museo Catedral de la Almudena




El arzobispo subraya que el matrimonio es «la vocación a vivir en el amor, y no de cualquier otra fuerza»

«Ya vuestra presencia es una manera de expresar la importancia y la grandeza que tienen el matrimonio y la familia en la vida y en la historia de esta humanidad». El arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro, agradeció con estas palabras la asistencia de los más de 40 matrimonios que el pasado domingo, 13 de junio, celebraron con una Eucaristía sus bodas de diamante, de oro y de plata. Organizada por la Delegación Episcopal de Laicos, Familia y Vida en la catedral de la Almudena, en ella también participaron los delegados, María Bazal y José Barceló.

Durante la homilía, el purpurado recordó que la fidelidad de Dios también se expresa a través de sus vidas matrimoniales. «¡Qué grande es conocer a Jesucristo!», expresó sobre la Palabra proclamada, que «nos hace descubrir el relato que tenéis que hacer cuando un día, en libertad absoluta, decidisteis unir vuestras vidas y hacer de esas dos vidas una sola», construyendo la unidad desde la «fuerza del amor» tal y como lo canta el apóstol Pablo: comprensivo, servicial, no es egoísta, no se engríe, disculpa sin límites, cree sin límites, no pasa nunca…

Este conocimiento de Jesús, colocado «en el centro de nuestra vida», le llevó a referirse al capítulo primero de Amoris laetitia, en el que el Papa observa que «el matrimonio hay que descubrirlo a la luz de la Palabra», que es Jesucristo mismo. La ley del amor es «el don de sí hacia el otro», y esto «es el matrimonio», describió el cardenal Osoro. «Tenemos que anunciarlo a todos los hombres» porque «el bien de la familia es decisivo para el futuro del mundo y para el bien de la Iglesia».

Cuando en este mundo se pierde la fe, cuando hay una práctica religiosa «menos fervorosa», cuando «no hay política de familia», cuando «no damos importancia a esas dos laderas que todos ser humano necesita para venir a este mundo», que son el padre y la madre, es importante –subrayó el arzobispo– «que los discípulos de Cristo nos unamos» para poner la mirada Jesús y que Él «nos descubra lo que es la vocación de la familia». Un sacramento el del matrimonio que es «la vocación a vivir en el amor y no de cualquier otra fuerza».

El anuncio del Reino
Sobre el Evangelio del día, el purpurado no dudó en asegurar, mirando a los matrimonios que tenía ante sí, que «esto que estoy viendo yo es el Reino de Dios; vuestra familia es el Reino de Dios». Y animó a dejarse hacer por Él, viviendo en su confianza, porque «si unimos nuestras vidas delante de Dios, Dios trabaja». En este punto, el cardenal Osoro invitó a los presentes a «anunciar el Evangelio de la familia […], con vuestra propia vida, sin más».

«Orad», añadió, «mantened ese amor exclusivo» y, sobre todo, «sabedlo transmitir» en estos momentos de la humanidad, sembrando pequeñas semillas, «con una sonrisa, con un gesto de cercanía, con el cuidado a vuestros hijos, a vuestros nietos, con el cuidado a los mayores». «Los discípulos de Jesús viven sobre todo con este emblema: la ley del amor y la ley del don de sí a los otros. Vosotros lo hacéis en el matrimonio, en la familia», concluyó.

Al terminar la celebración, los matrimonios recibieron de manos del cardenal un icono de la Sagrada Familia y una oración, y pudieron departir con él unos minutos.

Infomadrid / B. Aragoneses

El cardenal Osoro ordena a diez nuevos diáconos

La catedral de Santa María la Real de la Almudena acogerá este sábado, 19 de junio, a las 18:00 horas, una solemne Eucaristía en la que el cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid, conferirá el orden del diaconado a diez seminaristas.

14 de junio 2021.- La celebración, que se desarrollará conforme a los límites de aforo y las normas establecidas por las autoridades sanitarias por la pandemia, también podrá seguirse por el canal de YouTube del Arzobispado.

Seminario Conciliar
• Jesús Jorge Perea
• Esteban Bernárdez Yanes
• Pablo Galiot Caballero
• Jorge Boada Sáenz
• Enrique de Arteaga Bustamante
• Diego Cano Morata

Seminario Redemptoris Mater
• Juan Alcalde Guibert, natural de Madrid
• Andrea Bottana, natural de Pavía (Italia)
• Alejandro Guerrero Quirós, natural de San José (Costa Rica)

Instituto Stabat Mater
• Gleison Antonio Linhares Dos Santos.

¿Cómo se puede ayudar al Seminario?
En el Seminario Conciliar hay en estos momentos más de 100 seminaristas. Durante los ocho años que dura la preparación al sacerdocio, son dirigidos y acompañados por el rector, seis formadores y tres directores espirituales.

El seminario es la casa donde, oran, estudian y conviven y requiere su propia infraestructura y servicios. Anualmente, los gastos de alojamiento, formación y manutención de cada seminarista son de 15.000 euros, la mayoría de ellos sufragados por el propio seminario.

A fin de garantizar esta formación, desde el Seminario Conciliar se anima a orar por los seminaristas o a hacer un donativo, de la cantidad y con la periodicidad que estimen conveniente o con cualquiera de estas propuestas:
• 25 € al mes para formación
• 50 € al mes para manutención
• 100 € al mes para alojamiento

Para colaborar puede llamarse al 91 365 29 41, acceder a la web seminariomadrid.org/ayudanos o enviar un Bizum con el código 01369.

Infomadrid

Carta semanal del cardenal arzobispo de Madrid, Monseñor Carlos Osoro: «Id y anunciad el Evangelio»

Me gustaría que las últimas palabras que tenemos en el Evangelio, las que el Señor dirigió a los apóstoles antes de subir a los cielos, fuesen objeto de nuestra reflexión en estos momentos, de cara a vivir con más compromiso y hondura la misión: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación» (Mc 16, 15). En su fidelidad al Señor, la Iglesia no quiere olvidar estas palabras nunca; los cristianos no podemos olvidar la tarea y misión que Él nos dio.

Desde el principio de su pontificado, como queda patente en la exhortación apostólica Evangelii gaudium, el Papa Francisco ha animado a toda la Iglesia a realizar esta salida misionera con el entusiasmo de cumplir el deseo de Nuestro Señor Jesucristo. Hay dos caminos esenciales: primero, el camino de la interioridad, ese camino que la tradición cristiana comparte con otras tradiciones, pero al que el cristianismo ha dado sus propios acentos; y después, el camino del encuentro con el otro, del encuentro con el prójimo, con mi hermano, pues el otro es un lugar de encuentro con uno mismo y con Dios. Este camino es el más específicamente cristiano, ya que es en el rostro que nos da Nuestro Señor Jesucristo del encuentro con el otro donde adquiere una dimensión nueva, esencial y fundamental.

En la encíclica Fratelli tutti, en el capítulo segundo titulado «Un extraño en el camino», el Papa vuelve a recordarlo. Aludiendo al buen samaritano, subraya que «al amor no le importa si el hermano herido es de aquí o es de allá» porque «es el “amor que rompe las cadenas que nos aíslan y separan, tendiendo puentes; amor que nos permite construir una gran familia donde todos podamos sentirnos en casa. […] Amor que sabe de compasión y de dignidad”» (FT 62). Como hizo el buen samaritano con el que estaba tirado en el camino, regalemos hoy cercanía; regalemos curación con nuestras propias manos; compartamos lo que tenemos; regalemos nuestro tiempo, y comprometámonos hasta ver su curación.

Aunque en España y buena parte del mundo están bajando los contagios, la pandemia nos ha hecho verdaderamente conscientes de que la única salida que tenemos es la del buen samaritano. La alternativa es ponernos al lado de los salteadores y ser protagonistas de una sociedad de la exclusión. Para los cristianos, ¡qué importante es anunciar el Evangelio en estos momentos! ¡Atrevámonos! Como señala el Papa, «la inclusión o la exclusión de la persona que sufre en el camino de la historia» debe definir «los proyectos económicos, políticos, sociales y religiosos». «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación» supone hacer una opción: la de «ser buenos samaritanos o indiferentes viajantes que pasan de largo» (cfr. FT 69).

No perdamos la oportunidad que se nos ha dado para ver con claridad lo que hemos de hacer: o construimos la cultura del cuidado o nos instalamos en la cultura del olvido del otro. Pero, ¿de qué cuidado se trata? Se trata de ver, entender y vivir que somos imágenes de Dios; hay que hacer todo lo posible para que en nuestra sociedad se cuide al ser humano. Esta es una tarea en la que los cristianos nos hemos de empeñar, buscando e invitando a los hombres de buena voluntad para acompañar toda clase de fragilidad del ser humano, sea niño, joven, adulto o anciano. Y aquí no valen recortes de ninguna de las dimensiones que tiene el ser humano.

Hacer creíble el Evangelio supone vivir la fe con el humanismo que encierra, siempre en la dinámica del amor y no del juicio, con una vivencia fuerte de la caridad y de la misericordia. Desde nuestra espiritualidad no hay excusas para sostener formas de vida cerradas y violentas del tipo que fuere, que nos lleven al desprecio de los que son diferentes. Hemos sido llamados a generar vida y recobrar la esperanza. Hemos de vivir sabiendo que nos desarrollamos en la entrega sincera de nosotros mismos a los demás. El amor verdadero crea vínculos y nos saca de nosotros mismos llevándonos siempre hacia el otro: nuestra gran empresa es salir de nosotros mismos, pues los otros nos amplían y enriquecen.

Con gran afecto, os bendice,
+Carlos, Cardenal Osoro Sierra
Arzobispo de Madrid

Inma y Carlos, tras 25 años de matrimonio: «El compromiso no te ata, te hace mucho más fuerte»

Inma y Carlos celebran sus bodas de plata junto a otros matrimonios este domingo en la catedral de la Almudena.

10 de Junio de 2021.- Lo de que casamiento y mortaja del cielo bajan lo tienen Inmaculada Cortés y Carlos López muy claro tras 25 años de casados. «Crees que tú eres quien elige, pero no, Dios te tenía pensada para tu marido toda la eternidad; no ha sido una cosa anecdótica o de suerte», cuenta Inma, que estará con Carlos en la catedral de la Almudena este domingo, 13 de junio, para celebrar sus bodas de plata. Será en una Misa de acción de gracias presidida por el cardenal Carlos Osoro, a la que están invitados todos los matrimonios que este año cumplen sus bodas de oro y plata, y que podrá seguirse por el canal de YouTube del Arzobispado.

Inma y Carlos en realidad se casaron un 5 de octubre, pero están ilusionadísimos con empezar ya con las celebraciones porque una ocasión así lo merece, «¡hay que celebrarlo varias veces!». La pareja se conoció en la carrera, Ingeniería Industrial; no eran de la misma clase, pero sí tenían amigos comunes en la escuela, así que empezaron a quedar en pandilla y acabaron casándose tres años y medio después, cuando ambos tenían 26 años. Lo hicieron «con mucha alegría, poco dinero y mucha ilusión», cuenta Carlos, «encomendándonos a la Providencia». E Inma añade: «No puedes esperar a tenerlo todo. ¡Al revés! Lo bonito es conseguirlo juntos».

Y juntos además es su lema de vida, la familia unida y siempre lo primero, que ya hicieron suyo en aquellos primeros años de matrimonio en los que, por el trabajo de Carlos, tuvieron que trasladarse a Chile y después a Perú. Fue un poco «drama» familiar, ríe Inma al recordarlo, porque su hija mayor tenía solo tres meses y era la primera nieta, la primera sobrina, «la primera todo». Pero para ellos fue una bendición y, aunque hubo momento duros, «Dios provee y de todas estas circunstancias se saca un bien», como poder aprovechar más tiempo con los niños cuando eran pequeños o «generar independencia de nuestras familias de origen», cuenta Carlos.

Los ya no tan niños son Almudena (24), Patricia (21), Rocío (19) y Santiago (17), «fantásticos los cuatro», por los que el matrimonio da muchas gracias a Dios «aunque haya momentos que te sientes sobrepasada», desliza Inma, pero «cómo nos cuida Dios; hay que disfrutar de todas las fases». «Sí, hay momentos complicados –corrobora Carlos–, pero como familia, al final todo se supera». También las crisis, que por supuesto las hay.

«No me creo que no exista matrimonio sin crisis, es como una persona que no ha pasado por la adolescencia, algo le pasa», reconoce Inma, «porque las familias evolucionamos, tenemos que readaptarnos, pasamos etapas; también vienen problemas serios de fuera, y hay momentos que no estás bien tú…». Ante esto, «la clave es la convicción de que mi vida va en esto, con lo que da igual cómo me sienta, cómo está el otro, cómo estoy yo, cómo está el paro o lo que sea, sino la convicción de que me juego la vida en que esto salga bien, y me dejo la piel».

«Le voy a dar un beso, aunque sea a destiempo»
Confiar en la Providencia es otro pilar, «porque lo que tú no puedes poner, lo pone Dios». También incide Inma en la importancia de «ser humildes; en algunos momentos hay que pedir ayuda», pero «no al que te va a decir lo que quieres oír», sino a quien «reconozca lo bueno para ti»: un buen amigo, un familiar o incluso un COF que ofrece ayuda profesional. Tanto Inma como Carlos hablan de la importancia de retomar los pequeños detalles del día a día, «que es donde uno hace el camino y se hace feliz: cómo miras, cómo escuchas… Tampoco es necesario hacer grandes cosas: hoy te traigo yo un vaso de agua para que tú no te levantes, o te digo qué bien te sienta esa camisa, o te voy a decir una cosa bonita, o te voy a dar un beso aunque sea a destiempo. Esto arregla muchísimas cosas».

En este punto, Carlos añade: «Hay que creerse de verdad que lo más importante es el matrimonio; los propios hijos estarán bien si cuidamos nuestro matrimonio». «Merece la pena –continúa Inma–, porque el corazón lo que quiere es un amor incondicional; no es ir en contra de la naturaleza, al revés: es dar respuesta a lo que tu corazón quiere. ¡Qué más puede hacer feliz que eso!». «La entrega completa es lo que te mereces, que alguien se entregue a ti así y tú entregarte así», y esto, sentencia Inma, aunque cuesta, «es un regalazo y una suerte poder apostar por ello». Porque, explica de manera muy gráfica, «puedes vivir comiendo bocadillos de mortadela o de jabugo; yo prefiero el jabugo».

Carlos e Inma el día de su boda, el 5 de octubre de 1996. (Foto cedida por la familia López Cortés)

Además, con los años es mejor: el día de la boda no es el más feliz, sostiene Carlos, sino el comienzo de todo, de una vida por delante en la que el marido y la esposa se van conociendo, «se va construyendo y esto siempre es un camino hacia arriba». «Te vas queriendo más», apunta Inma, «aunque seguimos discutiendo, por supuesto, pero, primero, ya sabemos por lo que vamos a discutir; segundo, sabemos lo que vamos a decir, y tercero, sabemos lo que va a pasar, que es que Carlos va a venir a pedirme perdón primero», concluye divertida.

A los jóvenes que se acaban de casar o se están preparando para ello, Inma les recuerda que «la vocación al matrimonio está en el mundo para que el mundo vea cómo quiere Dios», y Carlos desmonta el miedo al compromiso, que «no te ata, te hace mucho más fuerte». Además, les plantean rodearse de otros matrimonios con los que crecer juntos y les animan a no «hacerse expectativas muy cerradas sobre el futuro».

De manera habitual, pero en especial en los momentos difíciles, «conviene vivir fuertemente agarrados: una mano en la del cónyuge para sujetarle, ser sostenido o caminar juntos –según la circunstancia–, y otra mano cogiendo fuerte la de Jesús, que Él siempre sostiene y tira para arriba». Y para «las meteduras de pata» siempre hay perdón, que «es de justicia» porque es reconocerle al otro «que está muy por encima de la ofensa, por muy grave que haya sido».

Begoña Aragoneses (Alfa y Omega)
Imagen: El matrimonio con sus hijos Almudena (24), Patricia (21), Rocío (19) y Santiago (17).
(Foto cedida por la familia López Cortés)

La procesión del Corpus Christi en Madrid en la Edad Moderna (siglo XVI)

El culto que hoy se da al Santísimo Sacramento con el nombre de Corpus Christi, data del primer tercio del siglo XIII. El piadoso Roberto, obispo de Lieja, lo instituyó en su diócesis el año 1246, creando una procesión anual un jueves después de la Pascua de Pentecostés, en que se llevaba por objeto principal al Señor Sacramentado en un grande y rico relicario de plata y oro, y siendo conducido debajo del palio a hombros de seis u ocho sacerdotes vestidos de sobrepelliz y capas de coro.

7 de junio 2021.- Poco años después, hacia 1263 o 1264, el Pontífice Urbano IV ordenó que se estableciese este culto en toda la cristiandad, y desde entonces en todos los pueblos cristianos católicos se celebra esta fiesta religiosa con mayor o menor ostentación, pero siempre con piadosa solemnidad.

¿Y qué decir sobre Madrid? El día del Corpus fue, sin duda, uno de los de mayor esplendor de la Corte, y la ciudad se acicalaba con sus mejores galas. Los vecinos adornaban sus casas y balcones, las calles se entoldaban y se levantaban numerosos altares ante los que haría parada la procesión.

Siendo Madrid, en la época de la creación de la fiesta del Corpus, un pueblo de corto vecindario, si bien de bastante consideración, no pudo ser muy suntuosa esta festividad, y estaría reducida a una sencilla procesión, pero con el carácter alegre, a la par que piadoso, con que los madrileños han celebrado siempre sus fiestas religiosas.La fiesta comenzó a tener gran popularidad desde finales del siglo XV, momento en que los reyes empezaron a asistir a la procesión. Así, en el reinado de los Reyes Católicos, hallamos que, en 1482, asistió la reina doña Isabel I, desde un balcón de la casa de los Lujanes, para ver la procesión del Corpus que siempre salía y terminaba en la parroquia de Santa María de la Almudena, haciendo parada en el Alcázar real.

La procesión del Corpus fue también lucidísima en 1528 cuando, hallándose de paso para Valladolid la guardia del emperador Carlos V, asistió a la fiesta numerosos señores alemanes que habían llegado con él. En esta época es cuando primeramente vemos citadas representaciones religiosas: «que al lado del arco de la Almudena, se representó una oración en que la Virgen María venció a Satanás, al que mató el Niño Jesús, enviándole a los infiernos”, añadiéndose que “se hizo con tal verdad, que lloraron los presentes de gozo, y los alemanes llevaron mucho que contar de bueno».

A continuación, recogemos un relato de cómo debió de ser esta fiesta en el siglo XVI (1568), procedente del artículo que el historiador Castellanos de Losada publicó en la revista Museo de las familias (1846).

Todo comenzaba la víspera del día del Señor, cuando de la parroquia de Santa María salía un hombre vestido grotescamente al que llamaban el mogigón, el cual llevaba en la mano una vara con dos vejigas de carnero infladas colgando; con él iban un grupo de hombres y mujeres vestidos ellos de moros, y ellas de ángeles, con alas y toneletes blancos, guardadas con san Miguel, que era un joven de gallarda presencia con cabellos rubios. A esta comparsa seguía el tamboril y la gaita de la Villa, músicos que tenía el Concejo para las fiestas públicas.

Detrás de todos, seguía la tarasca, máquina de madera montada sobre ruedas y conducida por hombres que iban dentro, la cual representaba una monstruosa serpiente con muchas cabezas en movimiento. Generalmente aludía al mal que el Santísimo Sacramento había vencido.

Luego que acababa de andar la carrera, en cuyo tránsito la tarasca había hecho sus habilidades, ya cogiendo la infinidad de muchachos que la seguían, ya derribando los sombreros a los asistentes que se embobaban, y que el mogigón había dado sendos vejigazos; se paraba la comparsa enfrente de Santa María, y en el tablado preparado para el auto sacramental, empezaba la danza, que venía a ser una pantomima en que los ángeles peleaban con los diablos, que estaban vestidos de moro, quedando estos vencidos al final por san Miguel.

Veamos ahora cómo era la estructura y el orden llevado a cabo en la procesión. A las diez de la mañana, hora en que ya estaba vistosamente colgada la carrera, y encendidos los altares que en las iglesias se habían colocado, salía la procesión de Santa María.

Precedía a la procesión, el mogigón con la danza de los moros, después seguían los monaguillos con las campanillas, el tamboril y la gaita; tras ellos iba la tarasca conduciendo sobre sus espaldas la tarasquilla y el tarascón, y después los gigantillos morunos, y a éstos, un carro en el que iban los actores que habían de representar el posterior auto sacramental, haciendo mil pantomimas que divertían al pueblo. Luego seguían los atabaleros y trompetas: los niños huérfanos y desamparados de la Villa cantando, los pendones, estandartes y cruces de las parroquias; las comunidades religiosas por orden de antigüedad; la cruz de la iglesia mayor; la clerecía de Madrid en medio de los caballeros de las cuatro órdenes militares, estos con sus hábitos, al lado derecho seguían los consejos de Indias, Aragón y Castilla (después también el de Portugal) y a la izquierda los de Hacienda, órdenes e Inquisición: 24 sacerdotes de hachas, la Real Capilla, tres sacerdotes con capas, llevando el de en medio el báculo del arzobispo, que venía detrás; los predicadores del rey con hachas y a continuación, las andas del Santísimo Sacramento. El palio era llevado por los regidores de la Villa. El rey y real familia, y detrás los prelados, grandes de España, embajadores y títulos de Castilla, concluyendo la procesión la Guardia de Honor del Rey.

En época del rey Felipe II, el Concejo de la Villa decidió encargar una magnífica custodia procesional, toda ella en plata. La custodia consta de dos partes: las andas, que fueron encargadas en 1565 Francisco Álvarez, y la custodia de asiento, realizada en 1573 por el mismo platero. Las andas están formadas por ocho columnas que sostienen una cúpula con figuras de ángeles, los cuatro evangelistas y padres de la Iglesia. La cúpula sirve a la vez de base a un templete sobre el que están situados otros cuatro ángeles y una figura, que originariamente representaba la virtud de la fe. Esta custodia procesionó por primera vez en 1574, y actualmente se encuentra en la Casa de la Villa de Madrid, por ser propiedad del Ayuntamiento.

Luego que entraba la procesión a la parroquia, subían los actores al tablado y se representaban algunos misterios o autos sacramentales hasta el anochecer, cuando se reservaba al Santísimo. Por la tarde era la vela de las señoras, las cuales acudían tapado el rostro a la iglesia, con una antorcha de mucho lujo encendida para hacer oración ante el Santísimo.

Terminamos recogiendo otra de las costumbres populares que se daban entre los madrileños alrededor de la festividad del Corpus Christi, que consistía en que, al día siguiente a la celebración del Corpus, muy de mañana todos, en particular los jóvenes, se dirigían al templo de Santa María a ver la Tarasquilla, el Tarascón y los Gigantillos. Parece ser que estas figuras servían de figurines de la moda en el vestir que había de haber en aquel año, y así lo recogen estas letras de una popular seguidilla:
Si vas a los Madriles,
día del Señor.
Tráeme de la Tarasca
la moda mejor.
Y no te emboles
que han de darte en la cara
los mogigones.
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Museo Catedral de la Almudena

Cáritas Diocesana de Madrid atendió a casi 140.000 personas en 2020

«Las consecuencias sociales y económicas de la crisis sanitaria no han hecho más que empezar». Lo ha subrayado Luis Hernández Vozmediano, director de Cáritas Diocesana de Madrid, durante la rueda de prensa de presentación de la Memoria 2020 de la entidad este jueves, 3 de junio. en la que se han adelantado datos de 2021. Hernández ha hecho un llamamiento a «no aflojar en nuestra solidaridad y compromiso» porque, si bien ya no se está en los niveles de atención de los primeros meses de la pandemia, a día de hoy las ayudas se sitúan en un 44 % por encima de lo habitual.

7 de junio 2021.- Una crisis que ha tenido una mayor impacto sobre las personas con empleos inestables, las familias con menores, y muy especialmente las familias monoparentales, y los migrantes. Entre abril y agosto de 2020, las ayudas entregadas por Cáritas llegaron a triplicarse con respecto al año anterior. Además, el 85 % de las solicitudes fueron de necesidades básicas: alimentación, suministros y pagos de vivienda. A partir de septiembre, esto disminuyó, pero en ningún caso se recuperaron los niveles previos a la pandemia: entre septiembre y diciembre de 2020, las ayudas se mantuvieron un 50% por encima de los meses correspondientes al mismo período del año anterior.

En total, Cáritas Diocesana de Madrid atendió en 2020 a 139.157 personas, sin contar con aquellas que necesitaron esa ayuda urgente de los primeros meses de la pandemia. En esos meses, además, se contó con 3.000 nuevos voluntarios que se comprometieron en una actividad que el Gobierno consideró «esencial» durante ese primer Estado de alarma.
En 2020 Cáritas Diocesana de Madrid contó con cerca de 9.700 voluntarios, y ofreció ayudas económicas por valor de nueve millones de euros, un 56 % más que el año anterior. Esto, sin contar los fondos propios de las parroquias y las ayudas en especie, que ascendieron a 6 millones de euros. «2020 ha sido un año duro, que ha golpeado a las familias más vulnerables, pero también se ha reactivado la solidaridad», ha indicado Hernández Vozmediano.

En un escenario social tan complicado, se pusieron en marcha nuevos proyectos, como los menús a domicilio, el centro de día Hogar Santa Rita y el acompañamiento telefónico a personas solas o en situación de crisis o duelo por enfermedad o muerte de personas cercanas, entre otros.

Problemas para cubrir necesidades básicas
De cara al futuro, Hernández Vozmediano ha destacado los tres aspectos que más preocupan. En primer lugar, el incremento de la precariedad y la inestabilidad laboral, más evidente en sectores como la hostelería, el trabajo doméstico, el turismo, el textil. Tanto, que el director de Cáritas ha alertado de la práctica en España de captación de personas con fines de explotación laboral: trabajos en condiciones de «hacinamiento, con contratos de muchas horas sin derechos laborales, sin descanso, con salarios irrisorios…». Junto a ello, la situación de desempleo de las personas atendidas en Cáritas apenas ha mejorado con respecto al año pasado. Si en 2020, el 61 % de las personas que acudieron a la entidad estaban en el paro, este año son el 61 %.

El acceso a la vivienda es otro de los indicadores de vulnerabilidad. «La falta de suficientes viviendas sociales junto a la imposibilidad de acceder al mercado libre, por la necesidad de fianzas, avales o la presentación de contratos temporales que generan desconfianza en los arrendatarios», lleva a muchas familias a vivir en habitaciones alquiladas con precios abusivos. Y en muchos casos, consiguen pagar el alquiler, pero no los suministros, como luz o calefacción, denuncia el director de Cáritas Diocesana. En este sentido, el responsable del Observatorio de la Realidad de esta entidad, Víctor Rodríguez, ha indicado que en este 2021, hasta el 38 % de las familias atendidas en las zonas del sur de Madrid tienen que recurrir al alquiler de habitaciones, y un 36 % ha tenido que dejar su vivienda o está valorando dejarla por no poder afrontar los gastos.

En cuanto al tercer indicativo, la ayuda para cubrir las necesidades básicas, aún «hay muchos problemas», señala Rodríguez. Así, en barrios del sur de Madrid, en los que más se acusa la crisis, el 61 % de las familias atendidas «no pueden permitirse mantener una alimentación equilibrada» que incluya lo necesario de carne, pescado, verdura y fruta. En este punto, el responsable del observatorio ha reconocido que «teníamos muchas esperanzas puestas en el ingreso mínimo vital (IMV), pero su impacto en la reducción de la pobreza está siendo muy inferior a lo que pensábamos».

Para que fuera realmente eficaz, habría que mejorarlo «adaptando la normativa para que puedan entrar las personas que están en situación de pobreza severa» e implementar «la tramitación a nivel burocrático y administrativo». También es «muy urgente» que se establezca la complementariedad entre el IMV y el sistema de rentas mínimas autonómicas.

Un 80 % sigue necesitando ayuda
Solo el 20 % de las personas que fueron ayudadas por Cáritas Diocesana de Madrid en 2020 «nos han manifestado que habían superado la situación de dificultad», ha subrayado Víctor Rodríguez, de modo que «en 2021 aún son muchas las personas que van a necesitar ayuda». «Corremos el riesgo de olvidarnos de ellas –ha advertido–. En los próximos meses se va a poner a prueba si somos una sociedad con una solidaridad que funciona vinculada a lo emocional, o con una solidaridad bien fundamentada y estable en el tiempo».

Pero Cáritas Diocesana de Madrid no solo trabaja para cubrir las necesidades básicas de la persona, sino, como ha aseverado Hernández Vozmediano, para «hacer un acompañamiento global de la persona para que pueda ser autónoma lo antes posible». «En Cáritas no queremos que nadie se quede atrás, y con este espíritu vivimos este Día de Caridad; queremos ser signo de solidaridad, fraternidad y amor». Bien lo han sido para dos mujeres beneficiarias de Cáritas que han estado en la rueda de prensa para dar su testimonio, porque los atendidos «no son números, no son entes, son hermanos».

Una es Aurora, madre de dos hijos, que llegó a Cáritas hace siete años, embarazada del primer niño, «sin vivienda y sin trabajo, muy triste y angustiada» por una «relación muy tóxica». «En este tiempo he recibido el apoyo emocional y el hogar que no tengo, me siento escuchada y valorada», ha señalado. Desde hace un año vive en el Residencial JMJ, adonde llegó embarazada de su segundo hijo, y desea en un futuro «vivir feliz con mis hijos». «No queremos caridad –ha destacado–, queremos un trabajo digno, una vivienda digna, una oportunidad. Como yo hay muchas madres, si yo no salgo de aquí, otra madre no puede entrar».

Vanesa, por su parte, es una joven estudiante de 23 años que lleva desde 2015 en un proceso de acompañamiento de Cáritas Diocesana. Aquel año, «después de un grandísimo bache», su madre y ella se vieron viviendo en una habitación muy pequeña, en situación muy precaria. Gracias a su parroquia fueron derivadas a Cáritas y trasladas al Residencial JMJ. «Recibimos un grandísimo acompañamiento, apoyo económico, psicológico, emocional y sobre todo vivienda digna». Ahora, ha asegurado, es una persona «plenamente preparada para seguir luchando». «Nunca se debe perder la esperanza porque siempre hay alguien para ayudar a salir del pozo», ha concluido.

Cáritas Diocensa de Madrid celebra el Corpus Christi y el Día de Caridad con el lema Pan partido, alimento de fraternidad. Este jueves ha dispuesto 364 mesas informativas por todo Madrid y este domingo estará en la catedral.

Infomadrid / Begoña Aragoneses

Cardenal Osoro en el Corpus: «La Eucaristía nos hace vivir como Él vivió»

«Queridos hermanos, ¿cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?». Con esta alusión al salmo 115 proclamado este domingo, 6 de junio, solemnidad del Corpus Christi, ha arrancado su homilía el arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro, en la catedral. «El Señor ha engendrado en nuestra vida la libertad auténtica […], ha engendrado en nosotros algo que, si lo vivimos con todas las consecuencias, cambiamos las relaciones de este mundo porque no vivimos para nosotros, vivimos para los demás», ha abundado.

7 de junio 2021.- En el Evangelio proclamado, ha proseguido el purpurado, «el Señor instituye la Eucaristía para no nos alimentemos de cualquier alimento, sino que nos alimentemos de Él mismo» y para que «lo que Él nos da, lo repartamos en el mundo». Para los judíos –ha continuado– «el cuerpo indica toda la persona» y, así, el «tomad, esto es mi cuerpo» es la forma en la que «Jesús nos dice: “Este soy yo, soy yo mismo”». «Este pan que se parte y se reparte es mi persona, es mi forma de vivir, es mi forma de amar a los demás, es mi forma de defender la dignidad de los hombres poniéndome al servicio de todos, pero muy especialmente de aquellos que más lo necesitan», ha aseverado.

La labor de Cáritas Diocesana de Madrid
En el pan y el vino, identificado con la sangre que «era la vida misma» en palabras del arzobispo, «está la presencia de una vida vivida como don» y «el Señor se la quiere regalar a todos los hombres». «La Eucaristía es memoria viva no solo porque actualiza su presencia entre nosotros, sino porque nos hace vivir como Él vivió. No es secundario este encuentro que tenemos los domingos todos los cristianos en todas las partes de la Tierra. […] Jesús nos regala su vida, su persona, y, cuando entramos en comunión con Él, nos identificamos con nuestro Señor», ha insistido en otro momento.

En este sentido, el arzobispo ha recordado que en el Corpus se celebra también el Día de Caridad y que, «quien toma y se alimenta de la persona del Señor, asume una manera de vivir y de amar a los demás, una manera de defender la dignidad…». Y poniendo el foco en la necesidad y la «urgencia» de «reavivar la esperanza en este mundo concreto en el que vivimos» ha agradecido «el trabajo y el esfuerzo» de todo el personal y los voluntarios de Cáritas Diocesana de Madrid, que manifiestan «que nuestro estilo de vida tiene que cambiar, que nuestra mirada tiene que ser la de Jesús, que nuestro tiempo es un tiempo para compartir y que no puedo pasar de largo, de ninguna de las maneras».

La «fuerza liberadora» de la Eucaristía
Antes de terminar, para ilustrar la «fuerza liberadora» de la Eucaristía, el cardenal Osoro ha rememorado que a los pocos meses de aterrizar Madrid conoció a un matrimonio en el que ella había tenido una conversión al llegar a España: «entró en una Iglesia donde estaba la exposición del Señor» y aunque «no creía», le dio «un vuelco al corazón» y, con acompañamiento, «se incorporó a la Iglesia», recibió el Bautismo y la Primera Comunión y «ha cambiado su existencia; los demás no son un producto, los demás no son un número».

En la celebración, concelebrada por los obispos auxiliares, monseñor José Cobo, monseñor Juan Antonio Martínez Camino, SJ, monseñor Santos Montoya y monseñor Jesús Vidal, han estado presentes el presidente de la Asamblea de Madrid, Juan Trinidad, la embajadora de Polonia, Marzena Adamczyk, varios concejales y representantes militares, así como niños que este año reciben la Primera Comunión.

A su término, el Santísimo ha sido llevado en procesión por el interior del templo hasta la puerta principal que da acceso a la plaza de la Almudena, donde el purpurado ha impartido la bendición al pueblo de Madrid. Como no hay procesión por las calles por las limitaciones de la pandemia, el Santísimo quedará expuesto durante toda la jornada en el altar de la Virgen de la Almudena para su adoración por turnos. La exposición concluirá con la bendición y reserva por parte del purpurado a las 19:00 horas.

Infomadrid / R. Pinedo / Fotos: Luis Millán

La diócesis invita a los matrimonios a celebrar sus bodas de oro y plata con una Misa de acción de gracias en la catedral

La Delegación de Laicos, Familia y Vida invita a los matrimonios que este año celebran sus bodas de oro y plata a participar el domingo 13 de junio, a las 12:00 horas, en una Misa de acción de gracias en la catedral de Santa María la Real de la Almudena, presidida por el cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid.

Organizada en el marco del Año Jubilar Josefino y del Año de la Familia Amoris laetitia, la Eucaristía se realizará respetando los límites de aforo y las normas establecidas por las autoridades sanitarias por la pandemia y también podrá seguirse por el canal de YouTube del Arzobispado.

Aquellas parejas que quieran renovar sus promesas de matrimonio en la catedral pueden contactar con el Secretariado de Familia y Vida a través del teléfono 913 665 921; escribiendo un correo electrónico a secretaria@delfam.es, indicando nombre y apellidos del matrimonio y si celebran bodas de oro o de plata, o a través de este enlace.

Infomadrid

El Atlético de Madrid ofrece La Liga a la Virgen de la Almudena

El Atlético de Madrid, flamante campeón de La Liga, ha acudido el miércoles, 2 de junio, a la catedral a ofrecer la copa a la patrona de Madrid, la Virgen de la Almudena. En el acto, en el que han participado el presidente del club, Enrique Cerezo; el consejero delegado, Miguel Ángel Gil Marín, y el vicepresidente, Antonio Alonso, el arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro, ha agradecido que mantengan esta «tradición».

3 de junio 2021.- Aludiendo a un reciente encuentro del Papa con la Federación Italiana de Baloncesto, el purpurado ha incidido en que «el deporte siempre ayuda a poner en contacto a las personas », «incluso diferentes», que «se unen y luchan por un objetivo común», y ha reconocido que los jugadores del Atlético de Madrid han derrochado «coraje y corazón», como dice el himno el equipo, convencidos de que «si se cree y se trabaja, se puede», como asegura el Cholo Simeone.

En este sentido, ha señalado que el campeón de La Liga muestra «el valor de la fraternidad, que también está en el corazón del Evangelio», en palabras del Papa, y ha afirmado que «si trabajamos en equipo, si cada uno pone sus talentos al servicio del bien común, saldremos reforzados», algo clave en este tiempo de pandemia.

Tras la breve intervención de Cerezo y el cardenal Osoro, han subido al altar de la Almudena acompañados por varios miembros del Cabildo a ofrecer un ramo de flores rojas y blancas, como los colores del equipo, mientras sonaba el himno de la patrona de Madrid.

R. Pinedo (Infomadrid)
(Fotos: Atlético de Madrid y Luis Millán)