Venezuela. Obispos: Guardia Nacional Bolivariana entorpece labor humanitaria

La denuncia del Obispo Moronta y el Auxiliar Ayala, de la Diócesis de San Cristóbal. Los prelados manifiestan total solidaridad y apoyo al Cardenal Baltazar Porras, al Auxiliar Rojas, al Presbiterio y a toda la Feligresía de la Iglesia arquidiocesana de Mérida.

30 de agosto 2021.- Un hecho bochornoso y lamentable: así definen los obispos de la Diócesis de San Cristóbal en el Táchira el actuar de los funcionarios de la GNB (Guardia Nacional Bolivariana) que, tal como denuncian los prelados en un comunicado precedido por las palabras del Profeta Amós( 5, 11.12), han intentado evitar que se pudiera recibir la ayuda llevada por el Obispo Auxiliar y personal de Cáritas y de otras instituciones a los damnificados que sufrieron “por los embates de la vaguada que ha causado muertos, heridos y pérdidas materiales”.

Monseñor Mario del Valle Moronta y Monseñor Juan Alberta Ayala manifiestan su “total solidaridad y apoyo al Arzobispo, Cardenal Baltazar Porras, al Obispo Auxiliar, Mons. Luis Enrique Rojas, al Presbiterio y a toda la Feligresía de la Iglesia arquidiocesana de Mérida”.

Hemos visto – denuncian los prelados – cómo personal de la Guardia Nacional Bolivariana está entorpeciendo la labor humanitaria y de caridad social que se está realizando con los pobladores del Valle de Mocotíes. Y añaden: “Nos ha llamado poderosamente la atención cómo funcionarios de la GNB intentaron evitar que se pudiera recibir ayuda que estaba destinada a los damnificados y que había sido llevada por el Obispo Auxiliar y personal de Cáritas y de otras Instituciones. No es un secreto que, desde el pasado viernes, en así denominados puntos de control, sobre todo en La Victoria, antes de llegar a Tovar,funcionarios de la GNB prohíben el paso de la ayuda humanitaria que llega desde Mérida y otras Diócesis del país”.

¡Basta, hasta cuándo!
Los obispos de San Cristóbal informan, asimismo, que “los funcionarios dicen haber recibido orden de la superioridad, pero no aparece nada por escrito y tampoco da la cara”. Y continúan interpelando también a los funcionarios del gobierno:

Da vergüenza lo que está sucediendo y que es reflejo de una situación que se ha hecho costumbre en todas las alcabalas y puntos de control en cada rincón del país y en todas sus carreteras. Frente a esa actitud, la indefensión de la gente es total. ¿Será que alguna vez se acabará esa mala praxis? ¿Dónde están la ética y principios morales que dicen recibir en los Institutos de formación? Más aún, ¿dónde queda el juramento de defender al pueblo y sus derechos que hacen ante la Bandera y la Constitución Nacional? El clamor de mucha gente es ¡Basta, hasta cuándo!.

En el nombre de Dios ¡pónganse del lado del pueblo!
Podría resultar inútil – continúan los obispos venezolanos – hacer un llamado a la conciencia de los funcionarios que, lejos de servir al bien común y al pueblo débil y golpeado, están sí al servicio de una parcialidad política y de unos intereses muy distantes de la verdad y de la dedicación al pueblo.

En el nombre de Dios, les hacemos un llamado a esos funcionarios para que se pongan, de una vez por todas, del lado del pueblo, de donde han salido y del cual forman parte sus familiares. ¿Por qué aumentan el sufrimiento y la desesperanza de un pueblo golpeado por una tragedia, atendiendo a supuestas órdenes superiores divorciadas del bien común del pueblo?.

Elevamos nuestra voz de protesta y de desaprobación ante esa conducta que deja muchísimo que decir de lo que aparece como lema de la institución: “El Honor es su divisa”. Esperamos que todo esto se corrija, así como la mala atención que se le brinda a los ciudadanos en muchos lugares (puntos de control, alcabalas, estaciones de servicio, etc.) amén de la execrable práctica del “matraqueo”. Es necesario que haya un cambio de conducta: ojalá que el trato de los más vulnerables, indefensos y débiles sea hecho con respeto atendiendo a la dignidad humana de cada ciudadano.

Llamamiento a sacerdotes, religiosas, laicos y personas de buena voluntad
Finalmente los prelados piden a todos los Sacerdotes, Religiosas, Laicos de la Diócesis y a las personas de buena voluntad “hacer sentir su voz de protesta ante los atropellos que se están dando en contra no sólo del Obispo Auxiliar de Mérida, los Sacerdotes y miembros de la Caritas Arquidiocesana sino, sobre todo, a tantos hombres y mujeres de esa hermosa región que está pasando por una dura situación”. Y continúa el Primer Vicepresidente de la CEV:

A la vez, pido, en nombre de Dios y de tantos hermanos nuestros que se sienten indefensos, a los Capellanes Militares de nuestra Diócesis de San Cristóbal que hablen a los Oficiales Superiores y al personal que ellos atienden sobre lo que está aconteciendo y cómo deben actuar en favor de los hermanos sin distinción ni condicionamientos. Los Capellanes de la GNB deben hacer, lo más pronto posible, un plan de formación en valores éticos y en moral que les permita a los miembros de dicho Componente actuar según lo establecido en la Constitución y con los principios del Evangelio. No hay excusa para no hacerlo, pues forma parte de su misión como sacerdotes.

“Al Santo Cristo de La Grita, – concluyen los prelados – imploramos su gracia para que sus brazos amorosos sostengan y den fortaleza a los hermanos que están pasando penuria. Y María de Los Andes, en sus diversas advocaciones, sea consuelo para todos. Garantizamos nuestra oración por todos los hermanos merideños, con la reiteración de nuestra comunión fraterna y solidaria”.

Imagen: Un hombre recupera sus pertenencias cerca de las casas dañadas
por una inundación repentina en Tovar, estado de Mérida, Venezuela.
(25 de agosto de 2021)

Afganistán: Estudiantes atrapados en Kabul

Tras el ataque de ayer de Estados Unidos contra un vehículo que transportaba bombarderos del Isis-k, esta mañana el sistema de defensa estadounidense interceptó misiles disparados contra el aeropuerto de Kabul. Las negociaciones sobre el regreso de los estudiantes afganos matriculados en las universidades de Italia no se han detenido. La entrevista con Bruno Botta, vicerrector de Asuntos Internacionales de la universidad La Sapienza de Roma.

30 de agosto 2021.- Mientras el Ministro de Educación talibán ha anunciado que a partir de ahora los estudiantes de las universidades afganas recibirán clases separadas, «como exige la ley islámica», la diplomacia internacional se esfuerza por traer a Italia a los cerca de 200 estudiantes de Kabul y otras zonas críticas del país que están matriculados en universidades italianas.

Los estudiantes escaparon del ataque en el aeropuerto, no hay heridos, pero la precipitación de los acontecimientos ha dificultado su traslado a Italia.

Bruno Botta, vicerrector de Asuntos Internacionales de la universidad La Sapienza de Roma, habló ante nuestros micrófonos sobre la situación.

Al respecto explica que no sólo el gobierno italiano, sino también otros, junto al gobierno talibán están negociando un acuerdo para permitir a las personas extranjeras y también a los estudiantes afganos con visado la posibilidad de poder transitar hacia otros países. Y añade:

“No hay heridos, afortunadamente. Lo se de primera mano. Y esto nos permite estar menos preocupados”.

Recordamos que se trata de unos 120 estudiantes afganos, entre ellos 81 mujeres, que habían sido admitidos para iniciar el curso en septiembre en la Universidad La Sapienza de Roma y que se encontraban en las listas para ser evacuados tras la llegada al poder de los talibanes, pero con el fin del puente aéreo se quedaron en Kabul.

El vicerrector de Asuntos Internacionales de la universidad romana, dijo asimismo a otros medios que “si regresan a Herat, corren el riesgo de represalias”.

Con ellos, también se preveía evacuar a otras personas: familias de estos estudiantes, cinco o seis niños y otros 40 jóvenes que meses atrás no habían podido pasar las selecciones para acceder a los cursos de la primera universidad de la capital, pero que al conocer la situación en el país habían sido admitidos.

Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores y la unidad de crisis de Italia siguen con la máxima atención la vicisitud de los estudiantes de la Sapienza atrapados en Afganistán, asegurando que “no se dejará de intentar ayudar a todos aquellos que lo necesiten”.

El vicerrector explicó asimismo que “todo se complicó más con el atentado”. En los días anteriores la rectora, Antonella Polimeni, había encargado coordinar el trabajo para traer a Italia a estos estudiantes procedentes de Herat y Kabul, y las autoridades italianas y los ministerios interesados también fueron contactados por la universidad para ayudar. Finalmente se les envió los documentos para salir y se los dividió en grupos de doce a veinte personas.

Sin embargo – agregó –“estas personas no pudieron irse” y se quedaron a las puertas del aeropuerto. La esperanza es acoger a los estudiantes en el vuelo de algún país aún presente en Kabul, que podría sacarlos de Afganistán y entregarlos al ministerio de Defensa italiano durante una escala.

La negociación está en marcha, ya se esperan noticias en breve, explicaron los medios. Los admitidos en el ateneo romano deberían haber seguido el curso de “Humanidades globales” en el departamento de Estudios Orientales, una idea que nació para “garantizar una universidad inclusiva y abierta a todos, que brinde a los migrantes, refugiados y solicitantes de asilo la oportunidad de integrarse”, explican los organizadores.

El último vuelo italiano con el resto de personal diplomático y militar que se había quedado en Kabul llegó el sábado pasado a Roma y con él se dio por finalizado el puente aéreo con el que han llegado al país 5.100 afganos.

Vatican News
Imagen de archivo (Foto: AFP)

Presidencia CEV a GNB: cambien actitud, colóquense al servicio de las instituciones

Los Obispos venezolanos denuncian hostilidades de la Guardia Nacional tras impedir paso de ayuda humanitaria a Mérida y hacen un llamado a las autoridades nacionales, regionales y militares para que actúen no por intereses particulares: «deben recordar que están al servicio de todos los venezolanos y no de una parcialidad política».

30 de agosto 2021.- Tras los estragos de las lluvias en el estado de Mérida, Venezuela, las donaciones en alimentos y medicinas tramitadas a través de Cáritas se han venido gestionando, sin embargo, el domingo 29, la Guardia Nacional de esta región ha impedido el paso de una parte de esta ayuda humanitaria. Monseñor José Luis Azuaje Ayala, Arzobispo de Maracaibo y Presidente de la CEV; Monseñor Mario Moronta Rodríguez, Obispo de San Cristóbal y 1° Vicepresidente de la CEV; Monseñor Raúl Biord Castillo, Obispo de La Guaira y 2° Vicepresidente de la CEV y Monseñor José Trinidad Fernández Angulo, Obispo electo de Trujillo y Secretario General de la CEV denuncian con firmeza:

“Lamentamos y reprobamos la actitud de algunas autoridades civiles, así como de la Guardia Nacional Bolivariana, quienes, lejos de cooperar desinteresadamente, no sólo han impedido el acceso de gran parte de la ayuda enviada desde diversas partes del país, sino que han tenido una actitud de displicencia y ofensa hacia los miembros de la Iglesia y de otras instituciones”.

Según los prelados – escribe ADN Celam – los funcionarios aseguran que recibieron órdenes de la superioridad, por ello ha pedido a los altos mandos de la Guardia Nacional “den la cara” al tiempo que “les exhortamos, en nombre de las comunidades afectadas a cambiar su actitud y colocarse al servicio de las instituciones que sí están colaborando, de tal forma que los envíos de ayudas lleguen pronto a su destino, dando prioridad al tránsito de carga de insumos”.

“La caridad no tiene límites”
Además, han pedido a “las autoridades nacionales, regionales y militares para que actúen no por intereses particulares. Deben recordar que están al servicio de todos los venezolanos y no de una parcialidad política”.

De igual modo han agradecido a la feligresía, hermanos de otras denominaciones religiosas y a tantas personas de buena voluntad por “las diversas ayudas en especies, desde medicinas y alimentos hasta ropa y otros insumos necesarios”.

“La caridad no tiene límites, ni pone condiciones para practicarla como poco discrimina los destinatarios de las obras de misericordia”, han señalado.

Finalmente “imploramos del Dios Liberador su gracia para que sostenga al pueblo sufrido de Mérida y a todos los que, en su nombre han acudido sin mayor interés que hacer el bien a los hermanos. La Madre de Dios, nuestra señora de Coromoto nos sostenga a todos con su maternal protección”.

Imagen: Consecuencias de las inundaciones repentinas en Tovar

YouTube: una gran oportunidad de evangelización

Inma Vieitez es una estudiante de 21 años de Asturias. Vive en Madrid dónde actualmente está cursando sus estudios.

Hace unos años, fundó el canal de YouTube «La reina de corazones». Al principio, comenzó siendo un canal dónde expresaba las ideas y pensamientos de los que quería hablar. Más tarde, como ella misma dice, «Dios me expropió el canal y se terminó convirtiendo en un canal católico». Y es que, las redes sociales se han convertido en un canal potencial de evangelización.

“Si Dios no existiera, habría que inventarlo”

“El amor de Dios me salía por los poros”

El canal de YouTube que promueve la evangelización
El canal de esta influencer cuenta con 16.700 seguidores. Ella misma lo describe como «este es un canal católico orientado hacia los jóvenes que tienen ganas de dar guerra». Además, es un ejemplo de cómo las redes sociales han dado a la Iglesia la oportunidad de interactuar y expresar el mensaje del Evangelio a millones de personas en todo el mundo. «Me han llegado testimonios de gente que jamás creía, que se habían encontrado con EL a través del canal.

Chicos de 32 años que se han bautizado o que han hecho la comunión a los 18…personas que han vuelto a practicar después de décadas alejados de Dios», comenta Inma.

Venezuela en el corazón de Francisco tras las inundaciones en Mérida

El Papa dedicó unas palabras especiales al pueblo venezolano, tras las fuertes lluvias e inundaciones que han causado muertes y devastación en el estado de Mérida: «Rezo por los fallecidos, sus familias y por todos los que están sufriendo a causa de esta calamidad», dijo a la hora del rezo del Ángelus dominical.

Ciudad del Vaticano, 29 de agosto 2021.- «Expreso mi cercanía a los habitantes del Estado venezolano de Mérida, afectado en los últimos días por inundaciones y desprendimientos de tierra», dijo el Papa Francisco tras haber rezado la oración mariana del Ángelus, el domingo 29 de agosto.

«Rezo por los fallecidos, sus familias y por todos los que están sufriendo a causa de esta calamidad», añadió el Pontífice, en el marco de las fuertes lluvias que han costado la vida a personas en los últimos días.

Asimismo, el Papa saludó a los miembros del Movimiento Laudato si’:

“Gracias por su compromiso con nuestra casa común, especialmente con motivo de la Jornada Mundial de Oración por la Creación y el siguiente Tiempo de la Creación. El grito de la Tierra y el grito de los pobres son cada vez más graves y alarmantes, y exigen una acción decisiva y urgente para convertir esta crisis en una oportunidad”.

Por otra parte, el Pontífice saludó a todos los romanos y peregrinos presentes en la plaza de San Pedro y procedentes de varios países.

“En particular, saludo al grupo de novicios salesianos y a la comunidad del Seminario Episcopal de Caltanissetta. Saludo a los fieles de Zagreb y a los del Véneto; al grupo de alumnos, padres y profesores de Lituania; a los niños de la Confirmación de Osio Sotto; a los jóvenes de Malta que hacen un viaje vocacional, a los que han hecho un camino franciscano de Gubbio a Roma y a los que inician un Via lucis (estaciones de la Resurrección) con los pobres en las estaciones de tren”.

El Papa concluyó extendiendo su saludo a los fieles reunidos en el Santuario de Oropa con motivo de la fiesta de la coronación de la imagen de la Virgen Negra. «Que la Virgen Santa acompañe al Pueblo de Dios en el camino de la santidad», aseveró Francisco, pidiendo a los fieles, como es habitual, que no se olviden de rezar por él.

Ángelus del Papa: no perder el tiempo culpando a los demás

Jesús devuelve la fe a su centro sin la formalidad externa. “Hay un modo infalible de vencer el mal” dijo el Papa Francisco a la hora del Ángelus dominical: “Empezar por vencerlo dentro de uno mismo”. Por esta razón el Santo Padre invitó a pedir a la Virgen María, “que cambió la historia a través de la pureza de su corazón”, que “nos ayude a purificar el nuestro, superando ante todo el vicio de culpabilizar a los demás y de quejarnos por todo”.

Ciudad del Vaticano, 29 de agosto 2021.- Al comentar el Evangelio de la Liturgia del día que muestra a los escribas y fariseos asombrados por la actitud de Jesús, que se escandalizaron al ver que sus discípulos toman alimentos sin realizar las tradicionales abluciones rituales, el Papa dijo:

También nosotros podríamos preguntarnos: ¿Por qué Jesús y sus discípulos descuidan estas tradiciones? Al fin y al cabo, no son cosas malas, sino buenos hábitos rituales, simples lavados antes de tomar la comida. ¿Por qué Jesús no les presta atención?

Devolver la fe a su centro
Francisco explicó que para el Señor es importante devolver la fe a su centro. “Y evitar un riesgo, que vale para aquellos escribas como para nosotros: observar las formalidades externas dejando en segundo plano el corazón de la fe”.

El riesgo de una religiosidad de la apariencia
“Es el riesgo de una religiosidad de la apariencia: aparentar ser bueno por fuera, descuidando purificar el corazón. Siempre existe la tentación de ‘arreglar a Dios’ con alguna devoción externa, pero Jesús no se conforma con este culto. No quiere lo externo, quiere una fe que llegue al corazón”.

Las cosas malas nacen desde el corazón
Tras recordar que Jesús dice a la multitud que «no hay nada fuera del hombre que, entrando en él, pueda hacerlo impuro» y que en cambio, es «desde dentro, desde el corazón» que nacen las cosas malas, el Pontífice añadió:

“Estas palabras son revolucionarias, porque en la mentalidad de entonces se pensaba que ciertos alimentos o contactos externos lo hacían a uno impuro. Jesús invierte la perspectiva: no es malo lo que viene de fuera, sino lo que nace de dentro”.

El Santo Padre agregó que esto también nos concierne a nosotros, que solemos pensar “que el mal provenga sobre todo de fuera: de los comportamientos de los demás, de quien piensa mal de nosotros, de la sociedad”.

Culpar a los demás
“¡Cuántas veces culpamos a los demás, a la sociedad, al mundo, de todo lo que nos sucede! Siempre es culpa de los ‘demás’: de la gente, de quien gobierna, de la mala suerte”.

También afirmó que “parece que los problemas lleguen siempre de fuera”. Y que “pasamos el tiempo repartiendo culpas; pero pasar el tiempo culpando a los demás es perder el tiempo”.
“No se puede ser verdaderamente religioso quejándose: la ira, el resentimiento y la tristeza cierran las puertas a Dios”.

Por esta razón el Papa Francisco invitó a pedir al Señor “que nos libre de culpar a los demás”. Y que pidamos asimismo “la gracia de no perder el tiempo contaminando el mundo con quejas, porque esto no es cristiano”.

“Más bien, Jesús nos invita a mirar la vida y el mundo desde el corazón. Si nos miramos por dentro, encontraremos casi todo lo que detestamos fuera”.

Aprender a acusarnos a nosotros mismos
Mientras si “pedimos sinceramente a Dios que nos purifique el corazón”, comenzaremos “a hacer más limpio el mundo”. “Porque hay un modo infalible de vencer el mal: empezar por vencerlo dentro de uno mismo”.

Y concluyó invocando a la Virgen María, “que cambió la historia a través de la pureza de su corazón”, que “nos ayude a purificar el nuestro, superando ante todo el vicio de culpabilizar a los demás y de quejarnos por todo”.

Vatican News

El Papa pide intensificar la oración y el ayuno por la paz en Afganistán

A la hora del rezo del Ángelus, el Papa Francisco pidió a los cristianos que se solidaricen con los civiles de este país, especialmente con las mujeres y los niños, víctimas de la violencia y los atentados de los últimos días. Además el Santo Padre alentó a «seguir asistiendo a los necesitados y rezar para que el diálogo y la solidaridad conduzcan a una convivencia pacífica y fraternal».

Ciudad del Vaticano, 29 de agosto 2021.- Este domingo 29 de agosto, tras rezar la oración mariana del Ángelus acompañado de fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro, el Papa lanzó un contundente llamamiento por la paz en Afganistán, pidiendo ayuno y oración.

«Sigo la situación en Afganistán con gran preocupación, y comparto el sufrimiento de quienes lloran por las personas que perdieron la vida en los atentados suicidas del pasado jueves, y de quienes buscan ayuda y protección», dijo Francisco.

En este contexto, el Santo Padre encomendó a los fallecidos «a la misericordia de Dios Todopoderoso» y dio gracias a quienes trabajan «para ayudar a las personas que han sido tan probadas, especialmente las mujeres y los niños».

Asimismo, el Pontífice pidió a todos que sigan ayudando a los necesitados y que recen para que el diálogo y la solidaridad lleven a la instauración de una convivencia pacífica y fraterna que ofrezca esperanza para el futuro del país:

“En momentos históricos como este no podemos permanecer indiferentes, la historia de la Iglesia nos lo enseña. Como cristianos, esta situación nos compromete. Por eso hago un llamamiento a todos para que intensifiquen la oración y el ayuno. Oración y ayuno, oración y penitencia. Ahora es el momento de hacerlo. Hablo en serio: intensificar la oración y practicar el ayuno, pidiendo al Señor misericordia y perdón”

El Santo Padre tiene presente el sufrimiento del pueblo afgano, especialmente en el actual momento de crisis que está atravesando.

Con estas palabras expresaba su cercanía con Afganistán, tras el rezo del Ángelus, el pasado 15 de agosto, solemnidad litúrgica de la Asunción de la Virgen María:

«Les ruego que recen conmigo al Dios de la paz para que cese el ruido de las armas y se encuentren soluciones en la mesa del diálogo. Sólo así la población martirizada de ese país -hombres, mujeres, ancianos y niños- podrá regresar a sus hogares y vivir en paz y seguridad con pleno respeto mutuo».

Cabe destacar que la crisis en el país asiático continúa empeorando desde que los talibanes tomaron el control de Kabul, la capital del país, mientras miles de afganos intentan escapar en busca de un futuro mejor.

Sofía Lobos (Vatican News)

Hoja Parroquial de Santa María de Majadahonda. Eucaristía del 29.8.2021, Domingo XXII del Tiempo Ordinario

INTRODUCCIÓN
Meditación del Papa Francisco

A los fariseos que, como otros muchos judíos de entonces, no comían sin haber hecho las abluciones y observaban muchas tradiciones sobre la limpieza de los objetos, Jesús les dijo categóricamente: “Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad”.

Por tanto, ¿en qué consiste la felicidad que sale de un corazón puro? Por la lista que hace Jesús de los males que vuelven al hombre impuro, vemos que se trata sobre todo de algo que tiene que ver con el campo de nuestras relaciones. Cada uno tiene que aprender a descubrir lo que puede «contaminar» su corazón, formarse una conciencia recta y sensible, capaz de “discernir lo que es la voluntad de Dios, lo bueno, lo que agrada, lo perfecto”. Si hemos de estar atentos y cuidar adecuadamente la creación, para que el aire, el agua, los alimentos no estén contaminados, mucho más tenemos que cuidar la pureza de lo más precioso que tenemos: nuestros corazones y nuestras relaciones. Esta «ecología humana» nos ayudará a respirar el aire puro que proviene de las cosas bellas, del amor verdadero, de la santidad.

(Mensaje para la Jornada de la Juventud 2015,
S.S. Francisco, 17 de febrero de 2015).

DIOS NOS HABLA

PRIMERA LECTURA
Lectura del libro del Deuteronomio 4,1-2.6-8

Moisés habló al pueblo, diciendo: – «Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos que yo os mando cumplir. Así viviréis y entraréis a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de vuestros padres, os va a dar. No añadáis nada a lo que os mando ni suprimáis nada; así cumpliréis los preceptos del Señor, vuestro Dios, que yo os mando hoy. Ponedlos por obra, que ellos son vuestra sabiduría y vuestra inteligencia a los ojos de los pueblos que, cuando ten-gan noticia de todos ellos, dirán: “Cierto que esta gran nación es un pueblo sabio e inteligente.” Y, en efecto, ¿hay alguna nación tan grande que tenga los dioses tan cerca como lo está el Señor Dios de nosotros, siempre que lo invocamos? Y, ¿cuál es la gran nación, cuyos mandatos y decretos sean tan justos como toda esta ley que hoy os doy?»

SALMO
Sal 14,2-3a.3bc-4ab.5
R/. Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?

El que procede honradamente
y practica la justicia,
el que tiene intenciones leales
y no calumnia con su lengua. R/.

El que no hace mal a su prójimo
ni difama al vecino,
el que considera despreciable al impío
y honra a los que temen al Señor. R/.

El que no presta dinero a usura
ni acepta soborno contra el inocente.
El que así obra nunca fallará. R/.

SEGUNDA LECTURA
Lectura de la carta del apóstol Santiago 1, 17-18.21b-22.27

Mis queridos hermanos: Todo beneficio y todo don perfecto viene de arriba, del Padre de los astros, en el cual no hay fases ni períodos de sombra. Por propia iniciativa, con la palabra de la verdad, nos engendró, para que seamos como la primicia de sus criaturas. Aceptad dócilmente la palabra que ha sido plantada y es capaz de salvaros. Llevadla a la práctica y no os limitéis a escucharla, engañándoos a vosotros mismos. La religión pura e intachable a los ojos de Dios Padre es ésta: visitar huérfanos y viudas en sus tribulaciones y no mancharse las manos con este mundo.

EVANGELIO
Lectura del santo evangelio

según san Marcos 7, 1-8. 14-15. 21-23

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un grupo de fariseos con algunos escribas de Jerusalén, y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y, al volver de la plaza, no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas.) Según eso, los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: – «¿Por qué comen tus discípulos con manos impuras y no si-guen la tradición de los mayores?» El les contestó: – «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escri-to: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos.” Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres.» Entonces llamó de nuevo a la gente y les dijo: – «Escuchad y entended todos: Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codi-cias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro.»

COMENTARIO
A vueltas con las leyes y tradiciones

“Las instituciones, las leyes, los modos de pensar y sentir heredados del pasado ya no siempre parecen adaptarse bien al actual estado de cosas.” (Gaudium et Spes 7)

Cuando Dios sacó a Israel de la esclavitud de Egipto, del sometimiento a los caprichos del poderoso y endiosado Faraón, para enseñarles a ser libres, y a convivir en fraternidad y justicia, les ofreció una «carta de la libertad», lo que se llamó los «Diez Mandamientos». Una especie de «Constitución» básica que garantizaba esa libertad y esa convivencia justa y sana, y que tenía como fin primordial el bien del pueblo. Ese era el deseo y el proyecto de Dios.

No hará falta decir que Dios nunca «dictó» literalmente cada una de esas normas, ni las escribió con su dedo en unas tablas de piedra… sino que Moisés y los Ancianos, con la ayuda de Dios, y con la experiencia de los conflictos vividos durante aquella larga peregrinación por el desierto… acertó a recoger en aquellas diez claves lo que ayudaba a que se hiciera posible y se cumpliese esa voluntad de Dios: un pueblo libre, responsable y unido. En ese sentido se puede decir con toda verdad que eran «diez palabras de Dios», porque el Dios de Israel es el que va hablando en la historia, en los acontecimientos… leídos desde la fe.

Cuando las circunstancias sociales cambiaron y tuvieron que enfrentar la dura realidad de cada día… se presentaron nuevas situaciones. y muchas dudas sobre lo que era o no correcto hacer en cada caso. Las autoridades religiosas del pueblo se encargaron de concretar y aterrizar aquellas diez normas generales con otras leyes auxiliares: prohibiciones, leyes, ritos, mandatos etc. La Biblia recoge cómo fueron evolucionando y adaptándose muchos de aquellos preceptos, según lo iban requiriendo las nuevas circunstancias y la maduración cultural de Israel.

Sin embargo, este proceso tan humano y tan necesario… se convirtió en un problema cuando todos aquellos preceptos humanos (lo que el Evangelio llama la «tradición de los mayores») se empezaron a poner a la misma altura que los Mandamientos, sacralizándolos y convirtiéndolos en «intocables».

Esto trajo consigo algunas consecuencias:

  • Quienes interpretaban y actualizaban las leyes se convirtieron en «portavoces» de Dios y de su voluntad a pesar de que el segundo mandamiento manda: «no tomarás el nombre de Dios en vano», es decir, no te servirás de la autoridad de Dios (el Nombre) para imponer cosas que no son de Dios.
  • Y es que en no pocas ocasiones, aquellas «adaptaciones» no eran según la mentalidad de Dios… sino conforme a otros intereses, que llegaron a dejar la auténtica voluntad de Dios en segundo plano. «Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres».
  • Y además empezó a extenderse la «mentalidad de mínimos» (lo mínimo que hay que hacer, y lo que hay que evitar para «estar en regla con Dios»), numerosas minucias para «cumplir» lo que correspondía a un buen israelita. Así la relación personal y social con Dios quedaba convertida en normas y prohibiciones… Tantas, que sólo estaban al alcance de unos pocos selectos que podían dedicarse a estudiarlas y aprenderlas, de manera que otros muchos quedaban casi «excluidos» de la buena relación con Dios.

A Jesús le entristece y le enfada esa mentalidad rígida y legalista, y que usen el Nombre de Dios y las tradiciones de los mayores para atacarle personalmente y descalificarle. Les reprocha que cumplan escrupulosamente mil condiciones para participar en los ritos religiosos… pero su culto estaba vacío, pues el corazón (el centro espiritual de la persona, la conciencia, las opciones de vida) estaba muy lejos de Dios. Era un culto separado de la vida, que no tocaba/cambiaba la vida, simples ceremoniales aunque fueran tan solemnes… como si eso fuera lo que a Dios le importara más. Y no era eso lo importante. A Dios le importa el pobre, el huérfano, la viuda, el emigrante… la justicia, la misericordia (Segunda Lectura de hoy). Jesús les reclama contar con la propia conciencia y el estilo de vida (el corazón), como criterios de moralidad. Y no las normas externas ni los cumplimientos mínimos, ni las prácticas religiosas.

Intentando trasladar a nuestra realidad eclesial de hoy la escena del Evangelio… pues también tenemos muchas tradiciones, normas, ritos, obligaciones, mandatos… Son necesarios por nuestra condición humana. Pero:

  • No se puede identificar «lo que siempre ha sido así» con la voluntad de Dios. Las leyes humanas y eclesiásticas no son «sagradas», y tienen que adaptarse continuamente, buscando siempre el bien y la dignidad del ser humano. “Las instituciones, las leyes, los modos de pensar y sentir heredados del pasado ya no siempre parecen adaptarse bien al actual estado de cosas.” (Gaudium et Spes 7, Vaticano II).
  • No se pueden confundir las «mediaciones» con lo esencial. A veces pierde uno la paciencia cuando algunos defienden y confunden como algo «fundamental e intocable, que siempre se ha hecho así» con la voluntad de Dios, o la fidelidad a la Iglesia/fe: que si se comulga en la mano o en la boca, que si hay que arrodillarse o ponerse de pie, que si estas palabras las dice solo el cura o también las pueden decir los fieles, que si comemos carne en cuaresma o la sustituimos por una buena merluza fresca, que sea más importante faltar a misa un domingo que faltarle el respeto a tu pareja o pagar en dinero negro a un trabajador… Que si no he podido comulgar porque me faltaban 10 minutos para cumplir el ayuno eucarístico, que si los seglares no son dignos para dar la comunión, que si tocar la Eucaristía con las manos (al comulgar) es una falta de respeto a Dios… Uuuuuffffff
    • Una persona de fe puede no ser fiel a todo lo que esa misma fe le reclama, y sin embargo puede sentirse cerca de Dios y creerse con más dignidad que los demás. Pero hay maneras de vivir la fe que facilitan la apertura del corazón a los hermanos, y esa será la garantía de una auténtica apertura a Dios. (Fratelli tutti, 74). Para orientar adecuadamente los actos de las distintas virtudes morales, es necesario considerar también en qué medida estos realizan un dinamismo de apertura y unión hacia otras personas (Fratelli tutti, 91) • Otra cosa que nos impide avanzar en el conocimiento de Jesús, en la pertenencia de Jesús es la rigidez: la rigidez de corazón. También la rigidez en la interpretación de la Ley. Jesús reprocha a los fariseos, los doctores de la ley por esta rigidez. Que no es la fidelidad: la fidelidad es siempre un don para Dios; la rigidez es una seguridad para mí mismo. Rigidez. Esto nos aleja de la sabiduría de Jesús; te quita la libertad. Y muchos pastores hacen crecer esta rigidez en las almas de los fieles, y esta rigidez no nos deja entrar por la puerta de Jesús». (JBergoglio. en Santa Marta, 5 de mayo de 2020).

No se pueden confundir las tradiciones eclesiales y las normas eclesiásticas… con la voluntad de Dios. Pretenden orientar, ayudar, pero todas esas cosas no son «Dios». Y si se cambian no afectan a lo esencial de la fe cristiana. Decía el gran San Agustín: «En las cosas necesarias, la unidad; en las dudosas, la libertad; y en todas, la caridad».

  • Lo de «doctores tiene la santa madre Iglesia», o «lo que diga el padre, o el Papa o el Obispo, o el Catecismo… se queda corto para los cristianos maduros. Hay que «recuperar el corazón», como indicaba Jesús, la propia conciencia, la responsabilidad personal, sin dejarlas cómodamente en las manos de otros. Sí que nos pueden orientar/ayudar para formarnos, para discernir, para buscar la verdad, lo moralmente bueno… pero la decisión y la responsabilidad es nuestra.
  • La fe tiene que ser vivida en las circunstancias culturales de hoy, no de otra época. Y por eso conviene hacer las adaptaciones que sean necesarias. Las Tradiciones y la Memoria merecen un gran respeto, pero no pueden ser la razón para «momificar» nuestra fe, nuestro culto, nuestras creencias. Creo que el gran poeta uruguayo Eduardo Galeano lo decía muy bien:
    A orillas de otro mar, un alfarero se retira en sus años últimos años. Se le nublan los ojos, las manos le tiemblan: ha llegado la hora del adiós. Entonces ocurre la ceremonia de la iniciación: el alfarero viejo ofrece al alfarero joven su pieza mejor. Así manda la tradición entre los indios del noroeste de América: el artista que se va entrega su obra maestra al artista que se inicia. Y el alfarero joven no guarda esa vasija perfecta para contemplarla y admirarla, sino que la estrella contra el suelo, la rompe en mil pedacitos, recoge sus pedacitos y los incorpora a su arcilla.

Benditos pedacitos. Y bendita la ayuda de nuestro Alfarero, que no se va nunca del todo…. y nos ayuda a hacer las mejores vasijas para cada momento de la historia.

Quique Martínez de la Lama-Noriega, cmf
Imagen inferior Agustín de la Torre

Homilía del 29.8.2021, Domingo 22 del Tiempo Ordinario (B): «Lo que mancha y lo que limpia»

SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCO
7, 1-8. 14-15. 21-23
Dejáis a un lado el mandamiento de Dios,

para aferraros a la tradición de los hombres

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un grupo de fariseos con algunos escribas de Jerusalén, y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y, al volver de la plaza, no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas.) Según eso, los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: – «¿Por qué comen tus discípulos con manos impuras y no siguen la tradición de los mayores?» El les contestó: – «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos.” Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres.» Entonces llamó de nuevo a la gente y les dijo: – «Escuchad y entended todos: Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro.»

LO QUE MANCHA Y LO QUE LIMPIA

Existe un fuerte contraste entre, por un lado, el mandato de Moisés de no añadir ni quitar nada a la ley y, por el otro, los reproches de los fariseos a los discípulos de Jesús en nombre no de la ley mosaica, sino precisamente de una añadidura espuria a la misma, “la tradición de los mayores”. Sin embargo, cuando se lee la ley de Moisés en los libros del Pentateuco se entienden las añadiduras que la historia ha ido haciendo: las normas mosaicas, tanto las referidas a la pureza ritual como a muchas otras cuestiones, no son tan detalladas como para dar respuesta a todas las situaciones que la vida plantea en la práctica. En esta como en cualquier ley es inevitable que se produzcan situaciones dudosas, que la ley no reglamenta con claridad y que requieren interpretaciones, correcciones o añadiduras. Es así, probablemente, como se generan las “tradiciones de los mayores”. El problema es que esto puede llevar, y lleva con frecuencia, a un cumplimiento mecánico de normas puramente externas que acaban apartando del espíritu original con el que nació la ley. La ley de Moisés, que trata de institucionalizar el acontecimiento salvífico de la liberación de Egipto y expresa la alianza de Dios con su pueblo, para que aquella salvación se prolongue en la historia, acabó convirtiéndose en un complejo y asfixiante entramado de normas, imposible de cumplir para la gente sencilla e iletrada, y que servía más para condenar que para salvar.

¿Cómo entender entonces la exigencia de Moisés de no añadir ni quitar nada, si resulta que esto es un imposible? Probablemente hay que entenderla de manera más cualitativa que cuantitativa, como la fidelidad a una ley que no se reduce a una reglamentación externa, sino que es expresión de una Palabra creadora y salvadora. Cumplir no es ejecutar externa, mecánicamente, sino “cumplimentar”, llenar, dar plenitud. Y esto, como sabemos, se realiza en Jesucristo, que no ha venido a abolir la ley, sino a llevarla a perfección (cf. Mt 5, 17). La ley de Moisés es realmente incomprensible y en la práctica se convierte en opresiva sin esta relación con la Palabra viva de Dios. Ya los profetas tuvieron que recordarlo continuamente. Y esa misma Palabra se ha encarnado en Jesús y se ha perfeccionado en la ley del amor. Es posible cumplir y perfeccionar la ley escuchando, acogiendo y poniendo en práctica esta Palabra cercana, dialogante, comprensible.

Es lo que nos recuerda de manera vívida Santiago en la segunda lectura. La palabra que salva da vida, nos engendra. Y lo hace desde dentro, pues, como semilla, ha sido plantada en nosotros. Por eso, no debemos sólo escucharla como si fuera una voz externa y extraña, sino que debemos darle cabida en nosotros, dejar que nos purifique interiormente y permitir que, desde dentro, guíe nuestras acciones y nuestra vida. Eso significa ponerla en práctica. Y la puesta en práctica se traduce necesariamente en obras de amor y misericordia con los necesitados en sus tribulaciones.

Así pues, aunque resulte inevitable que “los mayores”, esto es, la experiencia histórica y los nuevos problemas que van surgiendo en ella, hagan sus añadiduras y formen sus tradiciones, su validez dependerá de si sirven a la Palabra, a la vida que esa Palabra engendra, a un mejor cumplimiento y puesta en práctica de la misma; o si, por el contrario, se convierten en esquemas rígidos de comportamiento que coartan la libertad y la apertura creativa a la novedad de la historia, y sirven sobre todo para condenar a los que no se atienen a ellas. En una palabra, el criterio de discernimiento de las distintas tradiciones es la misericordia.

Las críticas de los fariseos a los discípulos de Jesús se centran en esta ocasión en la cuestión de la pureza ritual, que se había convertido para ellos en algo obsesivo, pero entendido en su sentido más externo y superficial. Poco que ver con lo nos recuerda Santiago en relación con la acogida y el cumplimiento de la Palabra: aquí “no mancharse las manos con este mundo” no significa contravenir elementales medidas de higiene, sino evitar que los criterios de este mundo impidan los frutos de misericordia de la semilla de la Palabra plantada en nuestro interior. Jesús aprovecha la ocasión para recordar el origen y la fuente de la impureza religiosa: no las cosas de este mundo, creadas por Dios y en sí buenas, no el polvo de la tierra ni determinados alimentos, sino las intenciones torcidas del corazón humano. El origen del mal y la impureza hay que buscarlo en la propia voluntad, en las motivaciones egoístas y desordenadas. Y Jesús ha venido para sanarnos por dentro, de manera que podamos actuar hacia fuera de un modo acorde a la voluntad de Dios, que es una voluntad de vida, de amor, de perdón y misericordia.

Los cristianos tenemos conciencia de que nuestra fe conlleva ciertas obligaciones y de que “tenemos que cumplir con ellas”. A veces, algunos ven en esto una actitud farisaica que se queda en el mero cumplimiento externo, y reaccionan diciendo, por ejemplo, que “lo importante no es ir a Misa sino ser buena persona y ayudar a los demás”. Aunque podemos entender estas reacciones, tenemos que tener cuidado con su unilateralidad. En primer lugar, porque ir a Misa y actuar con bondad no son cosas incompatibles: no sólo porque, cosa obvia, se puede “ir a Misa y ser buena persona”, sino porque participamos de la Eucaristía precisamente para, en unión con Cristo, hacernos mejores personas. Y, en segundo lugar, porque en esta crítica se cae en el fondo en lo mismo que se critica: se reduce el “ir a Misa” (u otras prácticas cristianas) a una mera formalidad externa, descuidando su verdadero sentido. Para actuar de acuerdo al espíritu cristiano hay que estar en comunión con Cristo; y esa comunión se realiza de manera privilegiada en el memorial de su Pasión que él mismo nos mandó realizar; es posible vivir como Cristo vivió si escuchamos su Palabra y comemos el pan y el vino que son su cuerpo y su sangre. Es decir, si “ir a Misa” se reduce a una formalidad que “cumplimos”, sin dejar que su significado penetre en nosotros, que nos hace sentirnos justificados y que, además, nos lleva a juzgar y condenar a los demás, a los que no cumplen, entonces sí, entonces estamos reduciendo el gran don de la Eucaristía a una “tradición de nuestros mayores”. Pero si, por el contrario, a pesar del aburrimiento o la pereza que a veces nos embarga, tratamos de hacer de la Eucaristía un encuentro vivo con la Palabra y la persona de Cristo, entonces estaremos purificando nuestro interior de las maldades que hacen impuro al hombre, y abriendo nuestro corazón a las buenas obras del amor en las que consiste la religión pura e intachable.

Desde San Petersburgo (Rusia)
José María Vegas, cmf.
Sacerdote claretiano y filósofo

El Papa a la asociación Lazare: «Id a las periferias, están llenas de soledad»

La organización francesa que se ocupa de los pobres y los sin techo, acogiéndolos en pisos «solidarios» junto a jóvenes de distintas edades, cumple diez años. El aniversario se celebró con el Pontífice, que les dirigió un discurso en el que recordó que «en un ambiente lleno de indiferencia y egoísmo, nos hacéis comprender que los valores de la vida auténtica se encuentran en la acogida de las diferencias y el respeto de la dignidad humana».

Ciudad del Vaticano, 28 de agosto 2021.- «Ir a las periferias, que suelen estar llenas de soledad, tristeza, heridas interiores y pérdida de ganas de vivir. Con tus palabras y acciones, derrama el aceite de la consolación y la curación en los corazones heridos». En el discurso pronunciado, el Papa Francisco alienta la misión de Lazare, una asociación francesa que se ocupa de los pobres y los sin techo, alojándolos en pisos «solidarios» junto a jóvenes de diferentes edades. Este proyecto innovador, nacido en Francia y que ahora se extiende a otros países, cumple ahora diez años. Precisamente con motivo del décimo aniversario, voluntarios e invitados de Lazare son recibidos por el Papa, que ya se había reunido con una pequeña representación de la asociación en la Casa Santa Marta el 21 de mayo.

Acoger, cuidar y escuchar son los auténticos valores
En el discurso entregado, el Papa expresa en primer lugar su profunda gratitud a los trabajadores y voluntarios de Lazare «por la hermosa experiencia que estáis viviendo en la convivencia y la fraternidad que vivís cada día»: «Tenéis la oportunidad de ser, no sólo para vosotros mismos sino también para el mundo, un escaparate de la amistad social que todos estamos llamados a vivir».

En un entorno lleno de indiferencia, individualismo y egoísmo, nos haceis comprender que los valores de la vida auténtica se encuentran en la acogida de las diferencias, el respeto de la dignidad humana, la escucha, la atención y el servicio a los más humildes».

«Sólo cultivando este tipo de relaciones haremos posible una amistad social inclusiva y una fraternidad abierta a todos», subrayó Francisco.

Los pobres son preciosos a los ojos de Dios
A continuación, el Pontífice se dirige a los pobres, los enfermos y los sin techo, que son acogidos diariamente por la asociación. A ellos la invitación es a no desanimarse: «En la sociedad, puedes sentirte aislado, rechazado y sufrir la exclusión. Pero no te rindas… Sigan adelante, cultivando en sus corazones la esperanza de una alegría contagiosa».
Tu testimonio de vida nos recuerda que los pobres son verdaderos evangelizadores porque fueron los primeros en ser evangelizados y llamados a compartir la felicidad del Señor y su Reino.

Como en la audiencia de mayo, el Papa recuerda que los pobres tienen «un lugar especial» en el corazón de Dios: «Aunque el mundo os mire con desprecio, sois preciosos, contáis mucho a los ojos del Señor». El Papa insiste: «Dios os ama, sois sus privilegiados. Así que no dejes que te roben la alegría de vivir y de ayudar a otros a vivir».

Apostar por el amor gratuito
De ahí una nueva invitación a «permanecer firmes en vuestras convicciones y en vuestra fe», pero también a «ir más allá» de la misión normal llevada a cabo en la última década:

Difunde el fuego del amor que calienta los corazones fríos y áridos. No te conformes con una vida de amistad y de compartir entre los miembros de tu asociación, sino ve más allá. Atrévete a apostar por el amor libremente dado y recibido.