El nacimiento de María, anuncio de que la salvación estaba cerca

El 8 de septiembre es una de las fiestas marianas más antiguas, introducida en el calendario litúrgico por el Papa Sergio I en el siglo VII.

Ciudad del Vaticano, 8 de septiembre 2021.- Refugio, consuelo, ayuda, apoyo y protección. Invocar a María significa recordar todo esto, porque la madre de Jesús, para el pueblo de Dios, es el refugio seguro y el modelo de vida para todo cristiano, un ejemplo de confianza y entrega. Hoy la Iglesia conmemora la natividad de María, en el día en que se consagró en Jerusalén la basílica construida sobre la casa de Santa Ana, la madre de la Virgen.

Un poco de historia
La celebración de la fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María, es conocida en Oriente desde el siglo VI. Fue fijada el 8 de septiembre, día con el que se abre el año litúrgico bizantino, el cual se cierra con la Dormición, en agosto. En Occidente fue introducida hacia el siglo VII y era celebrada con una procesión-letanía, que terminaba en la Basílica de Santa María la Mayor. En España y América Latina es una fiesta que se celebra con mucho fervor.

Conmemoramos el nacimiento de la madre de Jesús
Lo que hoy conmemoramos es el nacimiento de una niña judía, María, que fue elegida por Dios para ser la Madre de Jesús.

Algunas personas se sorprenden de lo poco que nos cuentan los evangelios de María. Todos desearíamos saber más de ella, conocer más detalles de cómo fue su vida, cómo vivió la presencia de Jesús.

Lo que nos manifiestan los evangelios canónicos, nos muestran de María que es una presencia discreta. Esa cierta penumbra de su presencia, está justificada porque los evangelistas tienen como objetivo anunciar a Jesucristo, manifestar su condición de Hijo de Dios y los signos que muestran esa condición.

Lo que dicen los Evangelios
Lo poco que nos cuentan los evangelios es suficiente para ver determinadas actitudes que nos hablan de sensibilidad: las bodas de Caná, la visita a su prima, embarazada de seis meses. El guardar en su corazón lo que escuchaba a su Hijo, guardándolo todo en su interior, seguramente para ir descubriendo la grandeza de quien las había pronunciado y ver la realidad por los ojos de Aquel.

Una mujer que sufrió al escuchar las cosas que se decían de Él. Había muchos que alababan a Jesús por el mensaje tan humano que transmitía de Dios, pero también percibía cómo los importantes del pueblo lo despreciaban y lo acechaban a ver si podían sorprenderlo en algún fallo y poder tener motivos para acusarlo ante las autoridades. Todos sabemos que, aparentemente triunfaron en su intento. Solo aparentemente. Jesús sigue vivo.

El anuncio de que la salvación estaba cerca
El nacimiento de María fue anuncio de que la salvación estaba cerca. Con ella se cumplían lo que de antiguo había sido anunciado por los profetas. El texto de hoy nos habla del nacimiento de Jesús, pero de trasfondo nos habla de José y María. Personas confiadas en Dios que aceptan, con sorpresa, este hecho único en la historia: recibir en el seno de su familia el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios. Tan humano como el de cualquier niño y tan trascendente y sobrenatural, como es el nacimiento del Mesías prometido.

Hoy la Iglesia, como una gran familia, se congrega para celebrar, festejar y agasajar a María. Un día propicio para dar gracias a Dios por el nacimiento de la Madre de su Hijo y, por ello, Madre nuestra.

Hoy podemos reflexionar que, lo mismo que acompañó a Jesús en su paso por la tierra, sigue acompañándonos a los seguidores de su Hijo porque es Madre de todos.

Francisco en la Audiencia: igualdad en Cristo más allá de las diferencias

En la Audiencia General de este miércoles 8 de septiembre, el Papa subraya la igualdad en Cristo de todos los cristianos, señalando que todo aquel que acepta a Cristo en la fe se ha «revestido» de Cristo y de su dignidad filial a través del bautismo.

Ciudad del vaticano, 8 de septiembre 2021.- Esta mañana en el Aula Pablo VI, durante la Audiencia General, el Papa Francisco ha continuado su catequesis sobre la Carta a los Gálatas. El Pontífice ha insistido sobre la insistencia del apóstol Pablo a los cristianos para que “no olviden la novedad de la revelación de Dios que se les ha anunciado”.

El Papa llama la atención sobre lo que sucede a menudo a los cristianos: “damos por descontado esta realidad de ser hijos de Dios”, por lo que subraya el llamado de Pablo: “la fe en Jesucristo nos ha permitido convertirnos realmente en hijos de Dios y sus herederos”. Por eso, los cristianos debemos recordar con gratitud el momento de nuestro bautismo «para vivir con mayor conciencia el gran don que hemos recibido».

Si hoy preguntara, dice Francisco, «¿Quién de ustedes sabe la fecha de su bautismo?», no creo que se levantarán muchas manos… Pero es la fecha en que fuimos salvados, la fecha en que nos convertimos en hijos de Dios. Ahora, los que no lo sepan, que pregunten a su padrino, madrina, padre, madre, tío, tía: «¿Cuándo me bautizaron? ¿Cuándo fui bautizado?», y recordar esa fecha cada año: es la fecha en la que fuimos hechos hijos de Dios. ¿De acuerdo? ¿Lo harás?

Por la fe somos Hijos de Dios “en Cristo”
Una vez que «ha llegado la fe» en Jesucristo, señala el Papa, «se ha creado una condición radicalmente nueva que conduce a la filiación divina.».

No se trata de una filiación que implique a todos los hombres en cuanto hijos del mismo Creador, sino que la fe nos permite ser hijos de Dios «en Cristo».

Francisco insiste: Es este “en Cristo” que hace la diferencia. Él se ha convertido en nuestro hermano, y con su muerte y resurrección nos ha reconciliado con el Padre. Quien acoge a Cristo en la fe, por el bautismo es “revestido” por Él y por la dignidad filial (cfr v. 27).

Por el bautismo participamos del misterio de Jesús
Para Pablo, dice el Papa, “ser bautizados equivale a participar de forma efectiva y real en el misterio de Jesús (…) El bautismo, por tanto, no es un mero rito exterior. Quienes lo reciben son transformados en lo profundo, en el ser más íntimo, y poseen una vida nueva, precisamente esa que permite dirigirse a Dios e invocarlo con el nombre “Abbà, padre” (cfr Gal 4,6).

Por el bautismo son superadas todas las diferencias
Francisco subraya que Pablo afirma “con gran audacia que la identidad recibida con el bautismo es una identidad tan nueva que prevalece sobre las diferencias que existen a nivel étnico-religioso: «ya no hay judío ni griego»; y también a nivel social: «ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer»”.

«Que Pablo escribiera a los gálatas que en Cristo no hay ni judío ni griego equivalía a una auténtica subversión en el ámbito étnico-religioso» explicó el Papa, porque por el hecho de pertenecer a un pueblo elegido, el judío era privilegiado sobre el pagano.

Asimismo, la eliminación de la distinción entre «libres» y «esclavos» introducía una perspectiva chocante, ya que, por ley, «los ciudadanos libres gozaban de todos los derechos, mientras que ni siquiera se reconocía la dignidad humana de los esclavos». Asimismo, la igualdad en Cristo, que supera las diferencias sociales entre los dos sexos, «fue revolucionaria en su momento» y «necesita ser reafirmada aún hoy».

Francisco señala: Esto también ocurre hoy: hay tantas personas en el mundo, millones de ellas, que no tienen derecho a comer, no tienen derecho a la educación, no tienen derecho a trabajar: son los nuevos esclavos, son los que están en las periferias, que son explotados por todos. Incluso hoy en día existe la esclavitud: pensemos un poco en esto. Negamos a estas personas la dignidad humana. Son esclavos.

Refiriéndose a la igualdad entre hombres y mujeres Francisco afirma: ¡Cuántas veces escuchamos expresiones que desprecian a las mujeres! Cuántas veces hemos escuchado: «Pero, no, no hagas nada, [son] cosas de mujeres». Pero mira, los hombres y las mujeres tienen la misma dignidad, y hay en la historia, incluso hoy, una esclavitud de las mujeres: las mujeres no tienen las mismas oportunidades que los hombres. Hay que leer lo que dice Pablo: somos iguales en Cristo Jesús.

“Toda distinción se convierte en secundaria respecto a la dignidad de ser hijos de Dios, el cual con su amor realiza una verdadera y sustancial igualdad”, señala Francisco.

Llamados a vivir una vida nueva como Hijos de Dios
El Papa evidencia que “Es decisivo también para todos nosotros hoy redescubrir la belleza de ser hijos de Dios” e insiste: “Las diferencias y los contrastes que crean separación no deberían tener morada en los creyentes en Cristo”.

Francisco recordando la Constitución Lumen Gentium del Concilio Vaticano II afirma: “Nuestra vocación es más bien la de hacer concreta y evidente la llamada a la unidad de todo el género humano”, e insiste nuevamente: “Lo que cuenta es la fe que obra siguiendo el camino de la unidad indicado por el Espíritu Santo. Nuestra responsabilidad es caminar decididamente por este camino de la igualdad, pero de la igualdad que es sostenida, que fue hecha por la redención de Jesús.

La catequesis finalizó con un llamado a la memoria: “y no olvides: cuando vuelvas a casa: «¿Cuándo me bautizaron? ¿Cuándo me bautizaron?», pide tener siempre presente esa fecha. Y tú también vendrás a celebrarlo cuando llegue la fecha. Gracias.”

Papa: La mariología es una presencia necesaria de diálogo entre culturas

El Papa Francisco envía un mensaje a los participantes del 25º Congreso Mariológico Internacional que se esta celebrando del 8 al 11 de septiembre 2021 de manera online.

Ciudad del Vaticano, 8 de septiembre 2021.- Da inicio hoy el 25º Congreso Mariano Internacional sobre el tema “María entre las teologías y las culturas hoy. Modelos, comunicaciones, perspectivas” y el Papa Francisco ha aprovechado para dirigirse a los más de 300 participantes, representantes de sociedades mariológicas y estudiosos de todo el mundo que participan, para recordarles que “nuestro regocijo no debe olvidar el grito silencioso de tantos hermanos y hermanas que viven en condiciones de gran dificultad, agravadas por la pandemia”. Ha sido organizada por la Pontificia Academia Mariana Internationalis y presidida en nombre del Papa por el cardenal Gianfranco Ravasi, presidente del Consejo Pontificio de la Cultura, la conferencia se celebrará por primera vez por videoconferencia.

La actividad de la Pontificia Academia Mariana Internationalis
En sus más de sesenta años de actividad, la Pontificia Academia Mariana Internationalis ha reunido a los estudiosos de la mariología de todo el mundo, sobre todo mediante la celebración de los Congresos Mariológicos Internacionales, en los que ha ofrecido ideas y reflexiones en un mundo cambiante y en una época de cambio que está transformando rápidamente el modo de vivir, de relacionarse, de comunicar y procesar el pensamiento, de relacionarse entre las generaciones humanas y de entender y vivir la fe. Tales Congresos – ha dicho el Papa – «son un claro testimonio de cómo la mariología es una presencia necesaria de diálogo entre culturas, capaz de alimentar la fraternidad y la paz».

María se convierte en la voz de los sin voz
También les ha citado una frase de su reciente Encíclica Fratelli tutti, en la que habla de cuanto nos ayuda en esta tarea María: “María, en la belleza del seguimiento del Evangelio y en su servicio al bien común de la humanidad y del planeta, nos enseña siempre a escuchar estas voces, y ella misma se convierte en la voz de los sin voz para hacer nacer un mundo nuevo, en el que todos seamos hermanos, en el que haya lugar para todos los rechazados por nuestras sociedades”.

María, la Madre de todos
Después, el Santo Padre explica que es precisamente en las fronteras donde la Madre del Señor tiene su presencia específica: “es la Madre de todos, independientemente de la etnia o la nacionalidad”. “Así – continúa – la figura de María se convierte en un punto de referencia para una cultura capaz de superar las barreras que pueden crear división”. Y es por eso – insiste el Papa – “que, en el camino de esta cultura de la fraternidad, el Espíritu nos llama a acoger de nuevo el signo de consuelo y de esperanza segura que tiene el nombre, el rostro y el corazón de María, mujer, discípula, madre y amiga”.

El misterio del Verbo hecho carne
Recordando las palabras del Papa Benedicto XVI, Francisco ha subrayado cómo «el misterio que encierra la persona de María es el misterio del Verbo de Dios encarnado». Una Palabra que alimenta la «piedad popular», que precisamente de la Virgen «se nutre naturalmente».

Mireia Bonilla (Vatican News)
Imagen: Papa Francisco y la Virgen.

La Cruz de la JMJ 2023 llegó a España

Los dos símbolos que acompañan a la JMJ, la Cruz y el icono de la Salus Populi Romani, atravesarán el territorio español, tocando la mayoría de las diócesis, hasta el 29 de octubre, antes de regresar a Portugal.

7 de septiembre 2021.- La Cruz de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) Lisboa 2023 llegó este 5 de septiembre a España, a la diócesis de Ciudad Rodrigo, para preparar y animar a los jóvenes españoles a participar en el gran evento que se celebrará en el país lusitano el próximo año. La Cruz, junto con el icono de Nuestra Señora Salus Populi Romani -los dos símbolos que acompañan a la JMJ- atravesarán el territorio español, tocando la mayoría de las diócesis, hasta el 29 de octubre, antes de regresar a Portugal. El último distrito en recibirlo será Huelva.

Los dos símbolos de la JMJ fueron recibidos alrededor de las 12.30 horas en la frontera hispano-lusa y llevados por los jóvenes de la Pastoral Juvenil y Vocacional, primero a la parroquia de María Auxiliadora de Fuentes de Oñoro, para un momento de oración, y después a Ciudad Rodrigo.

El Administrador Apostólico de Ciudad Rodrigo, Mons. Jesús García Burillo, dió la bienvenida a la Cruz de los Jóvenes y el icono de María. Durante la misa, celebrada en la Catedral de Santa María, el prelado animó a los jóvenes a no tener miedo, recordando las palabras del profeta Isaías: «Sean fuertes, no tengan miedo, porque Él viene en persona y los salvará». «Esta es la clave de nuestra seguridad en la vida: el Señor está con nosotros», afirmó. Pero para permitir que el Señor se acerque «debemos abrirnos a la palabra de Dios, debemos escucharle, de lo contrario no podrá hacerlo», añadió.

Al final de la Eucaristía intervino también Anselmo Matilla, delegado de Juventud y Vocaciones, quien invitó a los presentes a no olvidar la llamada a «ser testigos del Señor».

Finalmente, la Cruz y el Icono fueron llevados a la Plaza Mayor, donde se celebró un concierto del rapero cristiano Grilex. Los dos símbolos pasaron luego la noche en el convento de las monjas carmelitas y hoy serán entregados a la diócesis de Oviedo, donde podrán ser visitados en el Santuario de Covadonga.

Anna Poce
Los símbolos de la JMJ: la Cruz y el icono de la Salus Populi Romani

El Papa abraza a refugiados y personas sin hogar

Alegría y emoción esta tarde en el Atrio del Aula Pablo VI, donde el Papa habló a un centenar de personas invitadas a ver el documental «Francisco».

Ciudad del Vaticano, 7 de septiembre 2021.- Más de 100 refugiados y personas sin hogar asistieron esta noche a la proyección de la película «Francisco» en el Aula Nueva del Sínodo, entre ellos dos familias de refugiados de Afganistán recientemente evacuados de Kabul. El acto fue organizado por la Fundación Laudato si’ y por el director Evgeny Afineevsky, que dirigió su saludo personal a los asistentes, recordando la historia migratoria de su familia, originaria de Rusia, que luego huyó a Israel y finalmente se instaló en Estados Unidos.

La proyección tuvo lugar en un ambiente de fuerte emoción para los presentes, que encarnaban las tragedias de más de 30 pueblos, víctimas de guerras, emergencias medioambientales y persecuciones. Una tensión que se diluyó al final de la película cuando el Papa Francisco abrazó personalmente a los refugiados en el atrio del Aula Pablo VI.

En un ambiente informal y de gran afecto, cada persona, cada grupo familiar, pudo recibir unas palabras de consuelo directamente del Papa, en medio del asombro de los más pequeños, incrédulos al encontrar frente a ellos al protagonista de la película que acababan de ver.

El encuentro con los 20 refugiados afganos recién escapados del caos del aeropuerto de Kabul fue muy intenso. El Papa -como precisó un comunicado del director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni- dirigió “palabras de afecto y consuelo». Entre ellos había cuatro hermanos de entre 20 y 14 años, que llegaron a Italia gracias al apoyo de la Comunidad de San Egidio. Fueron confiados a un tío que fue expatriado desde hace unos años y que tuvo que abandonar a sus padres, atrapados en campos de refugiados en Irán.

Bismillah, el mayor de los cuatro, contó a Vatican News lo importante que fue para ellos sentirse acogidos, escuchados y comprendidos por el Papa Francisco y cómo su presencia esta tarde fue importante para darles una nueva esperanza para el futuro.
Al final del encuentro, los refugiados, en un ambiente festivo y de gran empatía, acompañaron al Papa Francisco hasta el coche que le esperaba fuera del Aula Pablo VI para llevarle de vuelta a la Casa Santa Marta. Los organizadores repartieron luego paquetes de alimentos para todos.

Stefano Leszczynski (Vatican News)
Imagen: El encuentro del Santo Padre con las personas sin hogar y refugiados afganos,
tras la proyección del film-documentario «Francesco», el lunes 6 de setiembre

Mensaje conjunto del Papa, el Patriarca Bartolomé I y el Arzobispo Welby

Tiempo de la Creación. El Papa Francisco, el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I y el Arzobispo de Canterbury, Justin Welby, se unen por primera vez en un llamamiento urgente por el futuro del planeta.

7 de septiembre 2021.- Por primera vez, los líderes de la Iglesia Católica, la Iglesia Ortodoxa Oriental y la Comunión Anglicana advierten conjuntamente acerca de la urgencia de la sostenibilidad del medio ambiente, su impacto en la pobreza y la importancia de la cooperación mundial.

Elección de la vida
El Papa Francisco, el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I y el Arzobispo de Canterbury, Justin Welby, instan a todos a desempeñar su papel en la «elección de la vida» para el futuro del planeta.

En una declaración conjunta, los líderes cristianos han pedido a la gente que rece, en este tiempo cristiano de la Creación, por los líderes mundiales antes de la COP26 de noviembre. En la declaración se lee:
«Hacemos un llamamiento a todos, sea cual sea su creencia o visión del mundo, para que se esfuercen por escuchar el clamor de la tierra y de los pobres, examinando su comportamiento y comprometiéndose a hacer sacrificios significativos por el bien de la tierra que Dios nos ha dado».

En la declaración conjunta los firmantes hacen una clara advertencia:
«Hoy estamos pagando el precio… Mañana podría ser peor».

Y concluyen afirmando:
«Este es un momento crítico. El futuro de nuestros hijos y el de nuestra casa común dependen de ello».

Los tres líderes cristianos aluden a la injusticia y a la desigualdad. De hecho, refiriéndose a la injusticia ante la que estamos, escriben:
“La pérdida de la biodiversidad, la degradación del medio ambiente y el cambio climático son las consecuencias inevitables de nuestras acciones, ya que hemos consumido con avidez más recursos de la tierra de los que el planeta puede soportar. Pero también nos enfrentamos a una profunda injusticia: las personas que soportan las consecuencias más catastróficas de estos abusos son las más pobres del planeta y las que menos responsabilidad han tenido en su provocación”

Economías justas y sostenibles
La declaración hace un llamamiento a la gente para que se rece:

  • Por los líderes mundiales antes de la COP26.
  • Por las personas, para que hagan sacrificios significativos por el bien del planeta, trabajando juntos y asumiendo la responsabilidad de cómo utilizamos nuestros recursos.
  • Y por los que tienen responsabilidades de largo alcance, para que elijan los beneficios centrados en las personas y lideren la transición hacia economías justas y sostenibles.

Vatican News

«Nuestra misión común»: reunión regional sobre la protección de la infancia

Desde principios de 2017, la profesora Hanna Suchocka, junto con otros miembros de la Comisión Pontificia para la Protección de los Menores, se ha ocupado de organizar un encuentro regional sobre la protección de los menores para Europa Central y Oriental, que se celebrará en septiembre en Varsovia. Nos habla del origen de esta iniciativa.

La Comisión Pontificia para la Protección de los Menores fue creada en 2014 como órgano consultivo al servicio del Santo Padre. La tarea de la Comisión es «proponer al Santo Padre iniciativas destinadas a promover la responsabilidad en las Iglesias particulares para la protección de todos los menores y adultos vulnerables» (Estatuto, Art. 1). Desde el principio, la principal preocupación de la Comisión ha sido encontrar la mejor manera de proteger a los niños y ayudar al Papa y a la Iglesia a lograr este objetivo. Sin embargo, el papel de la Comisión nunca ha sido asumir la responsabilidad de los casos individuales de abuso (que son responsabilidad de una autoridad judicial o de un tribunal).

Pronto se vio que, en muchos casos, el comportamiento de autodefensa de la Iglesia la hundía cada vez más en una situación peligrosa, causando más daños. El resentimiento más profundo ha sido causado por quienes, en posición de autoridad, han querido proteger la reputación individual y han tratado de evitar los escándalos encubriendo a los abusadores, reubicándolos y provocando así nuevos abusos contra los niños en lugar de protegerlos. La Comisión respaldó principios generales fundamentales como la credibilidad, la transparencia, la responsabilidad y la rendición de cuentas. Quien es responsable de otros debe rendir cuentas, de forma transparente, sobre la forma en que utiliza su autoridad; no se permite la autorregulación a puerta cerrada, incluida la gestión de los aspectos profesionales de las funciones de pastoral, enseñanza, asesoramiento y participación en la comunidad.

En el primer período, la Comisión Pontificia puso en marcha varias actividades e iniciativas que abordaban cuestiones generales como el secreto pontificio y la obligación de informar. Al mismo tiempo, se pusieron en marcha varias iniciativas a nivel local. La atención se centra principalmente en zonas donde ya se hablaba mucho de abusos, como Chile. La Comisión participa en la organización de varios proyectos y conferencias, como la Conferencia Latinoamericana de Protección de Menores en 2017, organizada conjuntamente por la Comisión Pontificia y la Arquidiócesis de Bogotá con la participación de CLAR (Confederación Latinoamericana de Religiosos), CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano), colegios católicos, entidades gubernamentales, ONG internacionales y locales, medios de comunicación internacionales e Iglesias de otras confesiones cristianas; o comprobar la condición de la protección en la educación y la formación en las escuelas católicas, con proyectos piloto lanzados en Sudáfrica, Colombia, India, Filipinas y Tonga.

Europa Central y Oriental
En esta primera fase, Europa Central y Oriental quedó fuera del campo de interés principal de la Comisión. Aunque en un principio parecía que las iglesias de esa región se habían librado de estos problemas, lamentablemente, más tarde se hizo evidente que no era así.

La idea -o más bien la necesidad- de organizar una conferencia para esta zona geográfica surgió a finales de 2017, antes de la Cumbre Internacional celebrada en el Vaticano. La conferencia «Nuestra misión común de salvaguardar a los niños de Dios» se había programado inicialmente para febrero de 2019 y luego se pospuso a 2020 debido al Encuentro que quería el Papa Francisco en el Vaticano, en el mismo febrero de 2019. Lamentablemente, la pandemia (de Covid-19) no permitió organizarla en ese momento, y por eso la Comisión aprobó finalmente la fecha de septiembre de 2021 para celebrar esta Conferencia.

Ya en 2017 se hizo evidente que el fenómeno de los abusos sexuales tenía un alcance mucho mayor (de lo que se pensaba) en los países de Europa Central y Oriental y que no se limitaba a un solo país. Por esta razón, la Comisión Pontificia comprendió la importancia de organizar esta conferencia a un nivel regional más amplio. Además, precisamente por la importancia de la Iglesia polaca, pero también por el número de casos que han salido a la luz en el país, se decidió celebrar la conferencia en Varsovia, pero que no se centrara únicamente en la situación de Polonia.

En esta región hay diferentes países, diferentes situaciones religiosas y diferentes comunidades eclesiásticas. A pesar de estas diferencias, el problema del abuso sexual infantil existe a diferentes niveles en toda la región. Para poder hacer frente a los desafíos, es necesario un intercambio de experiencias entre las iglesias de toda la región. En la lucha contra la lacra de los abusos sexuales a menores y en cumplimiento de su objetivo estatutario de promover las responsabilidades de las Iglesias locales, la Comisión Pontificia expresa su solidaridad con las Iglesias de Europa Central y Oriental en sus esfuerzos por prevenir y afrontar el mal de la traición a los jóvenes en su región. Una forma de expresar esta solidaridad es ofrecer oportunidades para que los líderes de las iglesias se reúnan y aprendan unos de otros y de aquellos que tienen una experiencia particular y/o se han enfrentado a las realidades de la crisis en un espíritu de comunión y determinación para garantizar que la Iglesia sea un lugar seguro para los jóvenes. Otro objetivo de la Conferencia es la prevención.

A la Conferencia «Nuestra misión común» asistirán representantes de casi todos los países de la región de Europa Central y Oriental: Polonia, Eslovaquia, República Checa, Ucrania, Rumanía, Croacia, Bielorrusia, Hungría, Eslovenia, Lituania, Letonia, Estonia, Rusia, Serbia, Montenegro, Kosovo, Macedonia del Norte, Moldavia, Albania, Bulgaria y Alemania (con Renovabis). De cada país participarán personas designadas por sus respectivas Conferencias Episcopales, incluyendo coordinadores o delegados de la Conferencia y representantes de las congregaciones religiosas.

El Motu proprio «Vos estis lux mundi» del Papa Francisco de 2019, que establece el procedimiento de convocatoria de las autoridades eclesiales, es el documento en el que se basa esta Conferencia.

La situación evoluciona de forma dinámica
Las circunstancias han cambiado desde la creación de la Comisión. En la mayoría de las Iglesias locales se pueden distinguir dos fases: la primera, cuando se toma conciencia de que algunos sacerdotes han abusado de menores; la segunda, cuando se hace evidente que la jerarquía eclesiástica ha fracasado gravemente en responder a las denuncias recibidas. La estrecha sucesión de eventos en 2018, con acusaciones que involucran a líderes de alto perfil en la Iglesia -como el cardenal Theodore McCarrick- y la negligencia de las autoridades eclesiásticas en el tratamiento de las denuncias han tenido un gran impacto negativo en la opinión pública con respecto a la credibilidad y la confianza en el liderazgo de la Iglesia. La interpretación de la ley en cuanto a la responsabilidad de un superior por las acciones de un subordinado ha cambiado: esto significa que ahora es posible responsabilizar a una persona jurídica eclesiástica por el daño causado por el abuso sexual de un sacerdote, incluso si esto no ocurrió «en el curso de» cualquier desempeño de un deber canónico por el sacerdote, como la enseñanza de la religión o la administración de los sacramentos. En el contexto de la jurisdicción eclesial, el Papa Francisco ha decidido que, si los obispos fallan en sus deberes, deben rendir cuentas. Esta crisis exige una reflexión teológica y canónica sobre la responsabilidad de un obispo diocesano para garantizar la prevención, la intervención, la justicia y la reparación.

En los países de Europa Central y del Este hay una creciente conciencia social e institucional de los problemas derivados del abuso sexual infantil. La Iglesia (local) también está tomando conciencia de este problema. Sigue existiendo una arraigada mentalidad de secretismo y desconfianza, herencia del pasado comunista. Es muy importante que esto se tenga en cuenta en la conferencia.

Francisco, la prof. Hanna Suchocka y otros miembros de la Comisión para la Tutela de Menores
Los principales objetivos de la Conferencia:

  • El intercambio de experiencias y la reflexión para conocer cómo las Iglesias de Europa Central y del Este se enfrentan al fenómeno de los abusos sexuales a menores;
  • Inspirar a las autoridades de la Iglesia para que asuman las responsabilidades necesarias para abordar adecuadamente los abusos a menores con una respuesta adecuada a los delitos cometidos por miembros del clero y a los errores graves cometidos por las autoridades de la Iglesia, junto con un fuerte compromiso con la prevención;
  • promover una mejor comprensión en los países de Europa Central y Oriental de la posición de la Santa Sede sobre los abusos sexuales a menores cometidos por miembros del clero;
  • promover una mejor comprensión en las instituciones de la Santa Sede de la necesidad de las Iglesias de Europa Central y Oriental de una ayuda especial para hacer frente al fenómeno de los abusos sexuales por parte de los sacerdotes;
  • crear una plataforma de colaboración e intercambio regular entre los países de Europa Central y Oriental;
  • promover la comunicación entre las autoridades eclesiásticas y los fieles y la sociedad civil en los países de Europa Central y Oriental;
  • creación de un grupo de trabajo que sirva de plataforma para futuros intercambios periódicos y de colaboración en la construcción de entornos seguros para los niños.

El principio, no el final
Desde el principio, todos los miembros de la Comisión compartieron la clara convicción de que los ámbitos de buenas prácticas debían incluir los programas de formación y educación. En todo esto, uno de los aspectos cruciales es la garantía del derecho a la información. La información existente es insuficiente: en particular, hay lagunas en el ámbito jurídico. Entre muchas iniciativas, el reconocimiento de la verdad y la justicia como un derecho de las víctimas es de gran importancia, y por ello deben reconocerse unas normas mínimas del derecho a la información. No hay ninguna iglesia local, independientemente del lugar del mundo en el que se encuentre, que sea inmune a las consecuencias de la tragedia de los abusos sexuales a menores. Hay que aprender las lecciones de responsabilidad y transparencia de otras jurisdicciones. El tema del derecho a la información está en pañales y será necesario un estudio largo y profundo para analizar su funcionamiento, pero también para intercambiar experiencias.

Esto demuestra claramente que esta conferencia es el principio y no el final de esta actividad y pretende ser el inicio de iniciativas y acciones conjuntas.

La profesora Hanna Suchocka es catedrática de Derecho Constitucional y experta en derechos humanos en la Universidad de Poznan (Polonia). Fue Primera Ministra de la República de Polonia de 1992 a 1993 y Embajadora del país ante la Santa Sede de 2001 a 2013. En 2018, fue nombrada de nuevo por el Papa Francisco como miembro de la Comisión Pontificia para la Protección de los Menores.

Profesora Hanna Suchocka
Imagen: El papa Francisco y la prof. Hanna Suchocka
(Foto de Archivo)

El Papa: en Budapest y Eslovaquia para rezar en el corazón de Europa

La peregrinación a Hungría y Eslovaquia que comenzará el próximo domingo es recordada por el Papa al final del Ángelus, el día en que se inaugura el Congreso Eucarístico en Budapest. Los buenos deseos del Papa a la comunidad judía que dentro de pocos días celebrará Año Nuevo judío «Rosh Ha-Shanah». También el recuerdo de la Madre Teresa de Calcuta, en el día de su memoria y la bendición a la Legión de María, que hoy celebra su centenario.

Ciudad del Vaticano, 5 de septiembre 2021.- Falta una semana para la llegada del Papa a Budapest, pero el corazón de Francisco ya está en Hungría, donde llegará el próximo domingo y donde hoy comienza el 52º Congreso Eucarístico Internacional. En el Ángelus recordó que clausurará este importante acontecimiento para la Iglesia y que después proseguirá hacia Eslovaquia. Una peregrinación -afirma- que concluirá «el miércoles siguiente con la gran celebración de Nuestra Señora de los Dolores, Patrona de ese país». Serán, pues, “días marcados por la adoración y la oración en el corazón de Europa”.

Europa es testigo del anuncio del Señor
Francisco saluda a los organizadores del viaje, agradece a los que le esperan y a los que desea sinceramente encontrar:
Pido a todos que me acompañen con la oración y confío las visitas que realizaré a la intercesión de tantos heroicos confesores de la Fe, que dieron testimonio del Evangelio en aquellos lugares en medio hostilidades y persecuciones. Que ayuden a Europa a dar testimonio, también hoy, no tanto con palabras, sino sobre todo con hechos, con obras de misericordia y de acogida, de la Buena Noticia del Señor, que nos ama y nos salva.
Los mejores deseos para la comunidad judía.

El Papa recordó también que en los próximos días llega el Año Nuevo judío «Rosh Ha-Shanah», y luego las dos fiestas: «Yom Kippur» y «Sukkot».

Extiendo de corazón mis buenos deseos a todos los hermanos y hermanas de religión judía. Que el nuevo año sea rico en frutos, paz y bondad, para todos los que caminan fielmente en la Ley del Señor.

El centenario de la Legión de María
En el saludar a los peregrinos presentes en la plaza, los buenos deseos del Papa se dirigieron luego Legión de María, que celebra su centenario:
Que Dios los bendiga y que la Virgen los cuide.

Memoria de Santa Teresa de Calcuta
Por último, Francisco recuerda la memoria de Santa Teresa de Calcuta, «para todos Madre Teresa».

Hoy se conmemora a Santa Teresa de Calcuta, conocida por todos como Madre Teresa. ¡Un gran aplauso! Saludo a todas las Misioneras de la Caridad, comprometidas en todo el mundo en un servicio a menudo heroico, y pienso en particular en las Hermanas del Don de María, aquí en el Vaticano.

Imagen: Congreso Eucarístico Internacional en Budapest

Ángelus del Papa. Hay una sordera interior que es peor que la física: la del corazón

Todos tenemos oídos, pero muchas veces no logramos escuchar. Atrapados en nuestras prisas, con mil cosas que decir y hacer, no encontramos tiempo para detenernos a escuchar a quien nos habla. Corremos el riesgo de volvernos impermeables a todo y de no dar cabida a quienes necesitan ser escuchados. Comentando el Evangelio del día, el Santo Padre invitó a abrirnos a la Palabra de Dios y a la escucha de nuestro prójimo.

Ciudad del Vaticano, 5 de septiembre 2021.– “Jesús es la Palabra: si no nos detenemos a escucharlo, pasa de largo. Pero si dedicamos tiempo al Evangelio, encontraremos un secreto para nuestra salud espiritual”. Fueron palabras del Papa Francisco, quien, como cada domingo se asomó a la ventana del Palacio Apostólico Vaticano para rezar junto con los fieles la oración mariana del Ángelus. Al comentar el Evangelio del día (Mc 7, 31-37), que en el XXIII domingo del Tiempo Ordinario presenta a Jesús que obra la curación de una persona sordomuda, el Santo Padre animó en este día, para nuestra salud espiritual, a dedicar más tiempo al Evangelio: cada día un poco de silencio y de escucha, – dijo – algunas palabras inútiles de menos y algunas Palabras más de Dios. Pero, además, refiriéndose a modo de ejemplo a nuestra vida familiar, invitó a fijarse en las veces que “se habla sin escuchar primero, repitiendo los propios estribillos siempre iguales”. Y afirmó que el renacimiento de un diálogo a menudo no viene de las palabras, sino del silencio, del no obcecarse, de volver a empezar con paciencia a escuchar a la otra persona, sus afanes, lo que lleva dentro. “La curación del corazón – aseguró – comienza con la escucha.

¡Ábrete!
Lo que llama la atención en el relato – comenzó diciendo el Papa – es la forma en que el Señor realiza este signo prodigioso: toma al sordomudo a un lado, le pone los dedos en las orejas y con la saliva le toca la lengua, luego mira hacia el cielo, suspira y dice: «Efatá», es decir, «¡Ábrete!» (cfr. v. 34)”.

En otras curaciones de enfermedades igualmente graves, como la parálisis o la lepra, Jesús no hace tantos gestos. ¿Por qué hace todo esto ahora, aunque sólo se le ha pedido que imponga su mano sobre el enfermo (cf. v. 32)? ¿Por qué hace este gesto? Quizás porque la condición de esa persona tiene un valor simbólico particular y tiene algo que decirnos a todos. ¿De qué se trata? Se trata de la sordera. El hombre no podía hablar porque no podía oír. De hecho, Jesús, para curar la causa de su malestar, primero le pone los dedos en los oídos.

Primero escuchar, luego responder
“Todos tenemos orejas, pero muchas veces no logramos escuchar”, continuó diciendo Francisco. De hecho, hay una sordera interior, que hoy podemos pedir a Jesús que toque y sane. Se trata de una sordera que “es peor que aquella física” porque es “la sordera del corazón”:
Atrapados en nuestras prisas, con mil cosas que decir y hacer, no encontramos tiempo para detenernos a escuchar a quien nos habla. Corremos el riesgo de volvernos impermeables a todo y de no dar cabida a quienes necesitan ser escuchados: pienso en los niños, en los jóvenes, en los ancianos, en muchos que no necesitan tanto palabras y sermones, sino ser escuchados. Preguntémonos: ¿cómo va mi escucha? ¿Me dejo tocar por la vida de las personas, sé dedicar tiempo a los que están cerca de mí, para escucharla? Esto es para todos nosotros, pero en modo particular, para los sacerdotes, la gente: el sacerdote debe escuchar a la gente, no ir de prisa. Escuchar y ver cómo los puede ayudar, pero después de haber escuchado. Y todos nosotros: primero escuchar, y luego responder.

“La curación del corazón comienza con la escucha”
Así, como escribimos en la introducción y repetimos, el Santo Padre invitó a pensar en la vida familiar: “¡cuántas veces se habla sin escuchar primero, repitiendo los propios estribillos siempre iguales!”.

Incapaces de escuchar, decimos siempre las mismas cosas, o no dejamos que el otro termine de hablar, de expresarse, y nosotros lo interrumpimos. El renacimiento de un diálogo a menudo no viene de las palabras, sino del silencio, del no obcecarse, de volver a empezar con paciencia a escuchar a la otra persona, sus afanes, lo que lleva dentro. La curación del corazón comienza con la escucha. Escuchar. Y esto, sana el corazón. “Pero, padre hay gente aburrida que siempre dice las mismas cosas” ¡Escúchalo! Y luego cuando terminará de habla; di tu palabra, pero escucha todo.

¿Nos acordamos de ponernos a la escucha del Señor?
“Lo mismo vale para el Señor”, prosiguió Francisco:
Hacemos bien en inundarle con peticiones, pero haríamos mejor en escucharle primero. Jesús lo pide. En el Evangelio, cuando le preguntan cuál es el primer mandamiento, responde: «Escucha, Israel». Luego añade el primer mandamiento: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón […] y a tu prójimo como a ti mismo» (Mc 12,28-31). Pero en primer lugar dice: «Escucha Israel», escucha tú. ¿Nos acordamos ponernos a la escucha del Señor? Somos cristianos, pero quizás, entre las miles de palabras que escuchamos cada día, no encontramos unos segundos para dejar que resuenen en nosotros unas palabras del Evangelio. Jesús es la Palabra: si no nos detenemos a escucharlo, pasa de largo. ¡Si no nos detenemos para escuchar a Jesús, pasa de largo! San Agustin decía: «tengo miedo del Señor cuando pasa”, pero el miedo era que pasase, sin escucharlo.

El «secreto» para nuestra salud espiritual
Y así llegó el Obispo de Roma a decirnos el “secreto” para nuestra salud espiritual, que encontramos “si dedicamos tiempo al Evangelio”:
He aquí la medicina: cada día un poco de silencio y de escucha, algunas palabras inútiles de menos y algunas Palabras más de Dios. Escuchemos hoy, como el día de nuestro bautismo, las palabras de Jesús: «Efatá, ábrete». Jesús, deseo abrirme a tu Palabra, abrirme a la escucha. Sana mi corazón de la cerrazón, la prisa y la impaciencia.

En la conclusión, y antes de elevar al cielo la oración mariana, pidió “que la Virgen María, abierta a la escucha de la Palabra, que se hizo carne en ella, nos ayude cada día a escuchar a su Hijo en el Evangelio y a nuestros hermanos con un corazón dócil, con corazón paciente y con corazón atento».

Palabras del Papa y saludos tras el Ángelus
Tras el Ángelus, en primer lugar Francisco celebró la beatificación de Fray Mamerto Esquiú, ayer, en Argentina. Inmediatamente después, elevó su oración por toda la población afgana: por los que se han quedado, por los que están en tránsito y por los que están en los países de acogida. También dirigió su mirada y su oración a la población de los Estados Unidos de América afectada por un fuerte huracán en los últimos días. Seguidamente Francisco dirigió sus buenos deseos a la comunidad judía que dentro de pocos días celebrará Año Nuevo judío «Rosh Ha-Shanah». Luego hizo presente la peregrinación a Hungría y Eslovaquia que comenzará el próximo domingo con motivo de la clausura del Congreso Eucarístico que inicia hoy en Budapest. Además, en la memoria del pontífice, Santa Teresa de Calcuta en su día y, por último, la bendición a la Legión de María, que hoy celebra su centenario.

Parolin en Madrid: la cultura del encuentro para ir mas allá de la emergencia

El Cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin inaugura el II Encuentro Internacional de católicos con responsabilidades políticas, que se está celebrando en Madrid este fin de semana. Recordando el reto de la pandemia, el cardenal ha pedido que las decisiones se orienten al bien común y miren siempre a la persona.

Está claro que la pandemia, «los contagios, las víctimas, los tratamientos y las vacunas no son problemas locales», sino que conciernen «al mundo entero y a las relaciones entre los pueblos». Por tanto, la acción diplomática es «necesaria para pedir a las instituciones locales o a los parlamentos y gobiernos nacionales que establezcan estrategias y protocolos comunes, y para motivar la creación de acuerdos entre Estados». Así lo ha manifestado el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado, al inaugurar hoy, sábado 4 de septiembre, los trabajos del II Encuentro Internacional de Católicos con Responsabilidades Políticas, que se celebra en Madrid, del viernes 3 al domingo 5.

Promovido por la archidiócesis de la capital española y la Academia Latinoamericana de Líderes Católicos, con la colaboración de la Fundación Konrad Adenauer, el evento fue una oportunidad para reflexionar sobre el tema «Una cultura del encuentro en la vida política al servicio de nuestros pueblos».

El cardenal Parolin señaló en su discurso -dedicado específicamente a la «Cultura del encuentro y la amistad social en un mundo en crisis»- que la situación actual ofrece la oportunidad de reflexionar sobre cómo podemos trabajar para contribuir a la construcción del bien común. Un objetivo, pero quizás sería mejor decir «un deber para quienes tienen responsabilidades, que ciertamente no es nuevo» y que hoy se sintetiza en la necesidad de «salir de una crisis profunda y difícil de interpretar, que requiere sobre todo el fortalecimiento de los equilibrios sociales, de las economías, de la estructura de los países y de la capacidad de los gobiernos». El cardenal subrayó la necesidad de «una dimensión antropológica bien fundada en la acción política y en la acción de los políticos, que ponga a la persona en el centro, una idea exacta de la justicia que se reconozca como reguladora social», y una estrategia coherente de acción que, «desde la comunidad política local o nacional, sea capaz de actuar hasta la dimensión internacional». Esto significa considerar «la cultura del encuentro y la amistad social en su verdadero sentido y acción, no como meras declaraciones, sino como principios fundamentales, criterios orientadores e instrumentos de acción». Esta combinación, dijo el Secretario de Estado, permite al político basar su servicio «no en la oposición, sino orientarse hacia el bien común y utilizar el método del diálogo, el encuentro y la reconciliación».

No hay que olvidar, añadió el cardenal, que «en la vida de un país, en las relaciones interpersonales que se desarrollan en su seno, esta configuración puede convertirse en una reacción incontrolada cuando las visiones de conjunto y los objetivos comunes se ven fragmentados por actitudes y acciones sin justicia». La cuestión, por tanto, es cómo prevenir los conflictos a todos los niveles, «oposiciones continuas, relaciones cada vez más débiles, hasta realidades extremas como la pobreza, la guerra, la violación de los derechos fundamentales, la exclusión y la marginación».

En los últimos tiempos, estas situaciones «han alterado significativamente la vida social, hasta el punto de relativizar o incluso eliminar principios, normas y estructuras que constituyen puntos de referencia para la gobernanza y el funcionamiento de nuestros Estados, además de influir en la actuación de la propia comunidad internacional». Ante estas dinámicas, que «condicionan los proyectos y las respuestas a la crisis», conviene «promover la convivencia ordenada entre los seres humanos, para que nadie quede solo o abandonado». Aunque, admitió Parolin, esta búsqueda no está exenta de dificultades, «dado el surgimiento de continuas tensiones o intentos de dividir el tejido social en función de su patrimonio, sus posibilidades o su utilidad».

Ciertamente, señaló el cardenal, «al observar la dimensión global o, más técnicamente, interdependiente que caracteriza a la vida contemporánea», queda claro hasta qué punto «implica una pluralidad de participantes cuya imagen abigarrada ya no se limita a las configuraciones tradicionales», sino que concierne a todos. Por ello, el político debe saber «orientar su atención hacia las llamadas decisiones globales que, ante la crisis actual, se presentan como un medio para garantizar la estabilidad del orden social», aunque «la voluntad y el comportamiento de los individuos o de los grupos tiendan a menudo a limitar su alcance».

Las respuestas a la crisis, en otras palabras, «se configuran a una escala más amplia y con una visión a medio y largo plazo, y no se reducen a decisiones dictadas por la necesidad o impuestas por mecanismos cuya validez y efectos se basan en la resolución de emergencias y no en la continuidad». Si las medidas adoptadas o los programas elaborados por los gobiernos y los legisladores no son «el resultado de una política buena, eficaz y compartida, siguen siendo parciales o en gran medida exclusivos». No se trata simplemente de «reorientar los recursos de gasto hacia programas de desarrollo» que, de forma orgánica y continua, «puedan garantizar la plena realización de las personas y los pueblos, su crecimiento y el cumplimiento de las aspiraciones que surgen de su dignidad y forman parte de su identidad». La lucha contra la pobreza, «la superación de las pandemias, la construcción de instituciones dinámicas son retos que no necesitan respuestas, sino que hay que gobernar, porque afectan a la familia humana en su conjunto y a su futuro».

Esto requiere que el ejercicio de la autoridad «no coincida con una visión personal, partidista o nacional», sino «con un sistema organizado de personas e ideas compartidas y posibles», capaz de «asegurar el bien común global, la erradicación del hambre y la miseria, y la defensa cierta de los derechos humanos elementales», en una dimensión que trasciende las fronteras, «no sólo del territorio sino sobre todo del corazón».

Quienes se enfrentan a diario con la vida de las sociedades y con «el funcionamiento de las instituciones y los conflictos sociales», y por tanto están llamados «a responder a retos cada vez más variados y complejos», deben ser conscientes de que «la amistad social y la cultura del encuentro pueden construir un camino capaz de superar la concepción funcional» que actualmente parece «animar todos los aspectos de la realidad social, con seres humanos tratados a menudo como objetos». Al mismo tiempo, la amistad y el encuentro son «un estilo de gobierno, una llamada a la responsabilidad en los distintos niveles y funciones de gobierno». Un «itinerario interesante y factible, que pide al cristiano que se enfrente constantemente a su conciencia y no sólo a sus capacidades».

En esencia, precisamente en esta fase histórica que busca exorcizar «el dolor, la incertidumbre, el miedo y la conciencia de los propios límites que ha despertado la pandemia», ha llegado el momento de «repensar nuestros estilos de vida, nuestras relaciones, la organización de nuestras sociedades y sobre todo el sentido de nuestra existencia».

Osservatore Romano
Imagen: Discurso del cardenal Parolin en Madrid