Así avanza la reconstrucción de Notre Dame de París

Dos años después del devastador incendio, ya está garantizada la seguridad del templo, si bien no estará del todo restaurado en 2024, como estaba previsto.

15 de Abril de 2021.- La seguridad de la catedral Notre Dame de París estará completamente garantizada antes del próximo verano. Es un requisito imprescindible para poder dar inicio a las tareas de reconstrucción. Sin embargo, y en contra de la promesa formulada en su momento por el presidente de la República, Emmanuel Macron, no estarán terminadas para abril de 2024, cuando se cumplan los cinco años del incendio que conmovió a Francia y al mundo entero. Sí se podrá, en cambio, celebrar en esa fecha tan señalada la primera Eucaristía en la nave.

Los motivos del retraso tienen que ver principalmente con los impedimentos generados por las inclemencias del tiempo –sobre todo en otoño y en invierno–, con los parones temporales motivados por la pandemia y con la subida de los gastos, que se han revelado superiores a lo inicialmente contemplado. Tanto las ayudas públicas –otorgadas a través del Estado, la región Isla de Francia y el Ayuntamiento de París– como los más de 800 millones de euros de dinero privado –esta es, aproximadamente, la cantidad prometida por los 350.000 donantes registrados a día de hoy– no bastarán para cubrir el desembolso. De ahí que parezca inevitable relanzar la campaña de donaciones. Entre otras razones porque la catedral no estaba asegurada: en virtud de la Ley de Separación de la Iglesia y el Estado, este último es el propietario del edificio y en Francia el Estado se asegura a sí mismo.

Mil robles

Foto: DPa / Le Pictorium Agency via ZUMA / Sadak Souici

Estas adversidades –las presentes y las previsibles– no han sido óbice para que se hayan producido significativos avances. Por ejemplo, en diciembre de 2020 culminó sin incidentes el desmantelamiento del andamiaje que rodeaba a la aguja. La operación, que empezó en junio, precisó del serrado, uno a uno, de alrededor de 40.000 tubos de metal. Otra buena noticia se produjo el pasado 7 de marzo. Aquel día, en presencia de los ministros de Cultura y Agricultura, tuvo lugar en el bosque de Bercé (ubicado en la provincia de Sarthe, en el oeste de Francia) la tala de los primeros ocho robles –se necesitarán alrededor de mil– que servirán para reconstruir la carismática aguja diseñada por Eugène Viollet-le-Duc y otros elementos del crucero y el transepto.

Estos árboles son de gran calidad, tienen una altura de unos 20 metros y un diámetro de un metro, y proceden de una parcela vieja de 230 años. Servirán específicamente para el pedestal de la aguja. La otra gran ventaja es la generosidad demostrada por los responsables del bosque: los árboles no costarán absolutamente nada a la empresa pública encargada de la obra de Notre Dame. Mejor que así sea pues, según declaró el experto forestal Philippe Gourmain a la emisora France Culture, «el primer ejemplar valdría en torno a 10.000 euros de haber sido puesto en el mercado». La generosidad, prueba del interés que sigue suscitando la tragedia de la catedral parisina entre la opinión pública, también se extiende a iniciativas individuales, como la de aquel pequeño propietario de Bretaña que ha talado tres robles previamente bendecidos por un sacerdote.

Investigación policial
Más ambiguas y lentas son las informaciones que proceden de una acción judicial desencadenada por la Fiscalía de París el mismo día del incendio. La primera etapa fue una investigación preliminar, caracterizada por un centenar de interrogatorios de los que no se desprendió ningún dato relevante acerca del origen del incendio. Dos meses más tarde, en junio de 2019, se puso en marcha una instrucción a cargo de tres jueces, que aún sigue abierta. Bajo la autoridad de los jueces instructores, los policías de la Brigade Criminelle han intentado por todos los medios hallar indicios entre los interminables escombros.

Incluso algunos de ellos han recibido formación específica por parte de escaladores para así poder extraer, ayudados por cuerdas, material de debajo de las bóvedas que les pudiera resultar de utilidad para poder determinar un posible origen criminal del incendio. Hasta ahora todos estos esfuerzos han sido en vano. Bien es cierto que las restricciones sanitarias y físicas impuestas por la situación de pandemia no les han facilitado la tarea. Conviene recordar que las normativas sanitarias actualmente en vigor en Francia son más severas que las que imperan en España. Escenario complicado y tortuoso, pero insuficiente para disuadir a los franceses de seguir persiguiendo el objetivo último: la reconstrucción de la catedral de Notre Dame de París á l’identique, empezando por la aguja, tal y como se comprometieron las autoridades desde el principio. Está en juego el orgullo patrio. Un incumplimiento afectaría al ánimo de un país ya bastante desanimado.

José María Ballester Esquivias



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