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300 personas colaboraron con la “Cena del Hambre” de la Parroquia Santa María el día del Ayuno Voluntario de Manos Unidas

La solidaridad por las causas justas se ha puesto de manifiesto, una vez más, con la presencia de numerosas personas en la “Cena del Hambre” organizada por la Parroquia Santa María el día del Ayuno Voluntario que promueve Manos Unidas. Alrededor de 300 personas con su presencia o aportación voluntaria respondieron al llamamiento para este acto benéfico.

Panorámica de los asistentes a la Cena del Hambre

La frugal cena, servida por un grupo de voluntarias de la parroquia, consistió en unas migas, melón de postre y café. Al finalizar se realizó un sorteo de objetos donados por distintas casas comerciales.

Voluntarias de la parroquia que sirvieron la Cena

Al evento asistieron como invitados especiales Antonio Soto, coordinador de voluntarios de Manos Unidas en la Vicaría VII, y el sacerdote ruandés Gaétan Kabasha que ejerció su ministerio en la República Centroafricana y actualmente es capellán del Hospital Clínico de Madrid.

Antonio Soto y Gaétan Kabasha

También asistieron miembros de otras parroquias como Juan Francisco Pérez Ruano, párroco de la Iglesia de Santa Catalina Mártir, la más antigua de Majadahonda.

El párroco de Santa Catalina, Juan Francisco Pérez Ruano (izquierda) acompañado del belenista Ildefonso Cobo

La recaudación obtenida en la cena fue de 3.160 euros a los que hay que añadir la conseguida en el cepillo de las misas del domingo 10 que llegan a los 4.992 euros. El total, 8.152 euros, pasa a integrar los fondos del proyecto de Manos Unidas “Trois Palmistes en Haití”  

Testimonio de Gaétan Kabasha: Iglesia en Centroáfrica,“el heroísmo en medio de la guerra”

La Iglesia en Centroáfrica ha sufrido y sigue sufriendo. El Padre Gaetan Kabasha ha sido testigo de esto y compartió sus vivencias y su testimonio de amor, de reconciliación y de acogida ante los asistentes a la “Cena del Hambre”

Estaba en el seminario estudiando cuando estalló el genocidio en Ruanda. En cinco meses murieron asesinadas casi un millón de personas. Para salvar su vida se vió obligado a huir de su propio país en una travesía que le llevó a pasar todo tipo de padecimientos hasta llegar a República Centroafricana donde el prelado español Juan José Aguirre le acogió y donde pudo continuar con sus estudios en el seminario de Bangui, la capital. En 1999 el obispo le envió a estudiar a Madrid, España.

En el año 2003 se ordena sacerdote. y esta elección de consagrar su vida a Cristo, en un país completamente destruido, ocupado por grupos armados que saquean, matan y siembran el terror, aumenta su deseo de sembrar la esperanza de que Jesús está con ellos y que en medio de tanto sufrimiento se puede dar testimonio de fe, incluso a aquellos que te persiguen.

A partir de ese momento comenzó su labor como misionero, luchando por aquella causa que se le había revelado: el desarrollo de su país. Dice Gaétan que no basta con solo evangelizar, sino que también hay que ayudar al pueblo a salir de la miseria. Al trabajar en la Fundación Bangassou, Gaétan lo tuvo claro: “Si queremos desarrollar África hay que ir más allá del aspecto humanitario”.

Ahora el Padre Gaétan vive de nuevo en Madrid y es capellán en el Hospital Clínico San Carlos. Sin embargo no ha olvidado la misión de luchar por la educación de sus hermanos ruandeses, y desde el continente europeo se ha dedicado a la fundación y el crecimiento de la asociación AUDE.

El P. Gaétan con un equipo de alumnos

AUDE África, una solución para el desarrollo
Como propuesta para romper el ciclo del subdesarrollo y la violencia, se creó la Asociación Universidad para el Desarrollo (AUDE). Gracias a la iniciativa del Padre Gaétan y la colaboración de muchas personas que creen en la educación como herramienta para el desarrollo, se ha podido becar a decenas de ruandeses para que realicen sus estudios superiores y puedan optar por una vida mejor.

AUDE tiene por objeto financiar la realización de estudios universitarios por nativos y residentes de áreas del continente africano necesitadas de ayuda y, en su caso, de otros países del mundo, que reuniendo las capacidades para este tipo de estudios, carezcan de los medios materiales necesarios para realizarlos y, en recíproca contraprestación se comprometan a ser socios desde que finalicen sus estudios hasta que el importe de las cuotas abonadas cubran la cantidad de la ayuda recibida.

El proyecto se inició con la República de Ruanda, y si el funcionamiento es satisfactorio y hay respuesta social, cabe la posibilidad de que se pueda extender a otros países de África en los que resulte de aplicación el modelo solidario utilizado.

Prisca, la primera alumna en concluir sus estudios universitarios
Prisca Nazama es la primera mujer en obtener su bacaloreato y licenciatura en Bakouma, Centroáfrica. Gracias al Padre Gaétan y a la parroquia Saint André, ella pudo continuar sus estudios a pesar de las muchas dificultades que se encontró en el camino. Prisca está convencida de lo siguiente: “Si ahora estamos confrontados por la violencia y los conflictos usualmente irracionales, es porque muchos jóvenes no pueden seguir sus estudios. Ellos se encuentran como presas fáciles de la manipulación y de la abducción a las milicias. El fenómeno de anti-bakala o autodefensa ilustra bien este hecho. Sin educación el país no se puede desarrollar”.

Prisca, la primera alumna en concluir sus estudios universitarios

AUDE funciona gracias a la donación de personas que se involucran con el proyecto. Sin embargo, para que la asociación pueda seguir ayudando se necesita que más personas lo conozcan.

 El remedio está en África
Dice el Padre Kabasha que el conflicto de África tiene causas internas y externas. Es muy complejo y difícil de solucionar sin ir a la base y sanear el origen. “Es indudable que la situación de corrupción social y política que afecta todos los estratos de la sociedad, la falta de educación, el desempleo, la pobreza crónica y la falta de futuro para la inmensa mayoría de los jóvenes tienen que ver con el deterioro del tejido social y la violencia barata. Pero también es verdad que existen actores exteriores que alientan el conflicto por intereses económicos”. África es un continente que rebosa de recursos naturales importantes (oro, diamante, uranio, petróleo, etc.) mal explotados o sin explotar todavía. Sin embargo, Gaétan recalca que no se puede obviar la gran responsabilidad de los sucesivos gobiernos africanos.

Todo indica que la solución al conflicto de las naciones en África tiene que venir absolutamente de los propios africanos: “La Comunidad Internacional podrá solamente ser una ayuda determinante pero nunca el motor de la solución. Si los africanos no toman conciencia de que la paz es principalmente fruto de sacrificios y de un cambio de mentalidad, la aportación exterior seguirá siendo temporal e ineficaz”.

MANOS UNIDAS: Resumen del proyectoTrois Palmistes – Haití

Haití tiene 11 millones de habitantes, de los que el 51% viven en medio rural, que es donde la pobreza es más intensa. La agricultura, a causa de su bajo rendimiento, constituye el 25% del PIB y participa únicamente en el 48% de la disponibilidad de alimentos. Así es la situación de Trois Palmistes en la Comuna de Vallières (departamento del Noreste), donde por diversos factores y malas prácticas agrícolas, la población, en su gran mayoría campesina, no consigue producir los suficientes alimentos para asegurar su subsistencia.

El socio local, GADRU (Grupo de apoyo al Desarrollo Rural), es una institución sin ánimo de lucro creada en 1992 con el objetivo de contribuir a la eliminación de la pobreza y la autonomía individual y colectiva de las familias campesinas. Lleva trabajando en la comuna de Vallièrs desde hace varios años para cambiar el modelo de producción de los pequeños agricultores a uno más sostenible y eficiente.

Este proyecto es la continuación de uno llevado a cabo entre 2016 y 2017 y ahora propone implantar un programa similar durante dos años que de continuidad al anterior en varias localidades de la comuna (Grandon, Pont-Sable, Trois Palmistes y Dimini). Se pretende contribuir a la mejora de las condiciones de vida de 450 familias campesinas de (2.250 personas), mejorando la seguridad alimentaria y reduciendo el deterioro ambiental a través de la introducción y uso de las modernas técnicas agroecológicas.

Manos Unidas contribuirá a la financiación del personal técnico, capacitador y de coordinación, gastos de desplazamiento, actividades de formación, insumos agrícolas y equipamiento (77%). El socio local y los beneficiarios, aportan una contrapartida en personal local, materiales para la adecuación de rediles, locales para capacitación y viajes y estancias (23%).

Descripción de beneficiarios
Los beneficiarios son pequeños agricultores que viven en la comuna de Trois Palmistes, en las localidades de Grandon, Pont-Sable, Trois Palmistes y Dimini. Serán acompañadas 450 familias de agricultores y el movimiento campesino agroecológico. Estas familias se ven afectadas por un escaso acceso y disponibilidad a servicios sociales como educación, salud, agua potable o alcantarillado, ni tampoco acceso a la electricidad. Sus ingresos son muy bajos (menos de 1$ U.S /persona/día). Desde el punto de vista productivo los problemas que les afectan son la erosión y degradación del ambiente por el uso inadecuado de los fertilizantes y los efectos del cambio climático, así como la nula formación y asistencia técnica de los campesinos.

Manos Unidas, celebra 60 años de su Fundación

En el impulso fundacional de Manos Unidas, hace ya 60 años, se reconoce que la negación de los derechos humanos está en la base de la pobreza y es causa de la exclusión que sufren cientos de millones de personas en nuestro mundo. Por esta razón, la promoción de los derechos humanos y la lucha contra el hambre, a través del apoyo a las comunidades pobres en su desarrollo, han sido siempre parte esencial de su trabajo y su misión.

El derecho a la alimentación, a la salud, a la educación, a la promoción social, a la participación política, a la igualdad entre hombres y mujeres… son derechos que continúan hoy en día, como entonces, siendo vulnerados para millones de seres humanos que no tienen acceso a los recursos necesarios para tener una vida digna.

Sabemos que optar por la defensa de los derechos humanos, afirman en Manos Unidas, nos exige denunciar las estructuras que generan las injusticias, señalar las causas de las condiciones inhumanas en las cuales viven las poblaciones empobrecidas y, a la vez, promover, a través de la educación para el desarrollo y los proyectos de cooperación, el respeto y la justicia que merecen todas las personas.

Galería de fotos de la Cena del Hambre

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