España. Don José Cerro: sacerdotes con un corazón católico y misionero

“La conciencia misionera del sacerdote, la llamada a ser discípulos misioneros, la experiencia de misiones en Moyobamba, Perú”, son algunos de los temas al centro de la entrevista con Don José Fernando Cerro, sacerdote de la Diócesis de Toledo, España.

Ciudad del Vaticano, 24 de julio 2021.- “En el seminario siempre nos formaban para tener conciencia de Iglesia Universal, es decir, que tuviéramos un corazón católico, universal, y siempre nos quedábamos con ese deseo de ser sacerdotes que tuvieran un corazón católico, con esa apertura para las misiones”, lo dijo Don José Fernando Cerro, sacerdote de la Diócesis de Toledo, misionero español, que recientemente celebró sus 25 años de sacerdocio, de los cuales 10 años los dedicó a las misiones en Moyobamba, Perú.

Entrevista a Don José Fernando Cerro
R.- Agradezco la oportunidad que me da Radio Vaticano para compartir mi experiencia misionera que en estos 25 años de sacerdocio he tenido, pues, considero la más enriquecedora de todos los ministerios donde la Iglesia me ha llamado. Pues, surge en el año 2005, cuando fui a la Prelatura de Moyobamba, Perú, porque el entonces Señor Arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, actual Arzobispo de Valencia, pidió sacerdotes para esta Prelatura y los primeros fueron en el año 2004 y bueno, yo me ofrecí, y en el año 2005 fui con un equipo de 7 sacerdotes allí, y he tenido la suerte de estar allí 10 años, en la Prelatura de Moyobamba.

Recientemente, el Papa Francisco ha incentivado a los aspirantes a Nuncios Apostólicos poder tener una experiencia de misiones, de al menos 2 años en un centro de misión. ¿Cuál es la importancia de esta invitación del Papa y cuánto puede aportar la experiencia misionera al ministerio sacerdotal?
R.- La invitación del Papa Francisco es una invitación que viene de Jesucristo y de la Iglesia desde siempre. Yo recuerdo – si me permites Renato – que en el seminario siempre nos visitaban misioneros, sacerdotes, y nos contaban su experiencia y siempre ponían en nosotros esa inquietud, ese deseo. En el seminario siempre nos formaban para tener conciencia de Iglesia Universal, es verdad que nos formamos en Toledo, como sacerdotes de Toledo, pero el Señor Arzobispo de entonces, Don Marcelo González Martín, quería que tuviéramos un corazón católico, universal, y siempre nos quedábamos con ese deseo de ser sacerdotes que tuvieran un corazón católico, con esa apertura para las misiones.

Cuando Don Antonio Cañizares llamo para ir a la Prelatura de Moyobamba, pues, muchos sacerdotes nos ofrecimos, algunos fueron llamados, otros no, eso ya dependía de lo que determinaban los Obispos. Y sin lugar a dudas, como decía, mi experiencia ha sido tan positiva que, creo que todo sacerdote que pudiera, debería tener esa disponibilidad, estanos ordenados para la Iglesia universal, que tuviera esa disponibilidad y ese deseo de compartir algunos años de su sacerdocio, pues, en las misiones porque es una experiencia muy enriquecedora, a mí me ha marcado mucho en mi vida sacerdotal.

¿Cuál era el servicio que realizaba en la Prelatura de Moyobamba? ¿Qué le ha quedado de su experiencia de haber compartido con la gente de esta parte del Perú?
R.- La Prelatura de Moyobamba es una Prelatura del interior del país, que se encuentra, en lo que en Perú se llama, “ceja de selva”. Es una selva montañosa que tiene mucha inmigración de la Sierra porque van buscando cultivos. Es también una Iglesia muy viva, en la que también hay una muchísima presencia de sectas que aprovechan la escasez de clero, la escasez de medios para implantarse; aprovechan también la falta de formación, la falta de convencimiento, pues, para atraer a mucha gente a las sectas. Yo recuerdo que, en la calle donde estaba la Catedral, la iglesia de la Prelatura, solo en esa calle había nueve sectas, me impresionó mucho cuando llegué y vi las distintas denominaciones, y te das cuenta de la necesidad de la labor de la Iglesia Católica y de la presencia del sacerdote como tal.

La Iglesia de Moyobamba es una Iglesia muy viva, muy deseosa de la Palabra de Dios, de llevarles el anuncio y de colaborar. Yo era párroco en las dos ocasiones que estuve ahí y mi parroquia, era una parroquia que tiene una parte urbana y una parte rural. Tenía cerca de 40 a 45 caseríos a los que ir a visitar, pues, a veces en camioneta cuando se podía, a veces en moto, a veces en mula, a veces andando; tenía distancias de 8 horas, 12 horas; pero impresiona ver cuando llegabas a las Comunidades donde habías ya anunciado tu visita con el catequista, porque la labor del catequista ahí es impresionante – me ha llamado la atención que el Santo Padre haya instituido el Ministerio del catequista, porque ahí el catequista es un verdadero ministerio, ahí es donde se palpa que el catequista no es simplemente una persona que da catequesis, es mucho más que eso, es un animador, reúne a la comunidad, visita a los enfermos, entierra a los muertos, prepara para el bautismo, prepara para el matrimonio, prepara para la confirmación. Bueno, el catequista es el alma de la comunidad allí, es preciosa la labor que hace, es impagable y el sacerdote encuentra en ellos un apoyo impresionante – bueno, ibas a las comunidades, te encontrabas a la comunidad reunida, esperándote, temprano para hacer los bautizos, para la Misa, habían comunidades que visitaba una vez al año, dos veces al año, algunas mensualmente, dependía un poco de lo grande que fuera la comunidad y aunque llegarás tarde porque había llovido, porque había barro, porque era difícil llegar, ahí te esperaban con los brazos abiertos para la celebración.

Bueno, pues todo eso muy bonito y la gente venía de los demás caseríos, 8 horas andando, 7 horas andando, 5 horas andando, con los niños y realmente llamaba la atención el deseo de la gente del sacerdote, de la labor y de la Palabra de Dios. Y siempre me llamaba mucho la atención también, como anécdota, que cuando terminaba la celebración decíamos: “Bueno hermanos podéis ir en paz”, y entonces nadie se iba, se quedaban y decían “padrecito siga, padrecito siga hablando”. Me impresionaba mucho eso, pues, el domingo su deseo era ir a la capilla, donde estuviera y no deseaban hacer otra cosa, es estar ahí con la Iglesia, con la comunidad y luego pues se compartía, siempre que se visitaba se terminaba haciendo un almuerzo en la comunidad, mataban sus gallinitas, sus cuyes, hacían su arroz, su chicha, etcétera, pues era un compartir, un poner en común, en torno a la Iglesia y si eran fiestas patronales más todavía, pues se practicaba la fe y se unía a la comunidad.

El Papa Francisco constantemente nos está invitando a ser discípulos misioneros ¿Cuál es el significado de esta invitación? ¿A qué nos está llamando cuando nos pide ser discípulos misioneros?
R.- La invitación es a ser discípulos misioneros en fidelidad a la Iglesia. En el mensaje que hemos recibido de los apóstoles porque es la palabra que necesita el pueblo de Dios, que desea el pueblo de Dios, que le llevemos a Cristo, que les demos a Cristo. Esa ha sido mi experiencia, la gente buscaba no a mi, buscaba a Cristo, su perdón, su bautismo, su palabra, su aliento, su estimulo, su cuerpo y su sangre, su alimento, que es el maná, que es la Eucaristía, el viático. Pues, ese es mi mensaje, que la mayor experiencia, como lo decía el Santo Padre Juan Pablo II, lo he experimentado en Moyobamba que, “la fe se fortalece dándola”. Realmente me he sentido muy sacerdote, le doy las gracias a Dios por la experiencia en Moyobamba, e invito a todas personas en fidelidad a la Iglesia que se entreguen a esta esta misión y aliento a los catequistas, si me están oyendo, quizá alguno de allí de Moyobamba o de tantos lugares, a que perseveren en su misión, en el Ministerio que el Santo Padre nos ha regalado.

Renato Martinez (Vatican News)
Imagen: D. José del Cerro

Entrevista al Padre Guerrero, , Prefecto de la Secretaría para la Economía: El 2020 fue un año difícil, pero mejor de lo esperado

El Prefecto de la Secretaría para la Economía explica el balance consolidado de la Santa Sede en el año de la pandemia: el déficit es de 66,3 millones de euros, pero se ha recurrido al Óbolo en menor medida que en años anteriores para apoyar los gastos relacionados con la misión. Aumentaron las contribuciones a las iglesias más necesitadas.

Ciudad del Vaticano, 24 de julio 2021.- Fue un año difícil que obligó a los dicasterios vaticanos a reducir gastos. Un año en el que se usó menos dinero del Óbolo de San Pedro que en el pasado para apoyar el servicio de los dicasterios para la misión del Papa, pero se dio más ayuda a las iglesias de los países más afectados por la pandemia. Esto es lo que se desprende del balance consolidado de la Santa Sede que el Padre Juan Antonio Guerrero Alves, Prefecto de la Secretaría para la Economía, presenta en esta entrevista.

Con las cuentas claras del balance consolidado, ¿cómo fue el 2020, el año de la pandemia?
Con todo lo acontecido, fue mejor de lo que esperábamos. No puedo decir que fue un año bueno. Pero dadas las circunstancias, puedo afirmar que para el 2020, antes de la pandemia, habíamos presupuestado inicialmente un déficit de 53 millones de euros. Cuando apareció el COVID las previsiones de déficit que hicimos en el mejor escenario eran de 68 millones de euros y, en el peor, de 146 millones de euros. En el escenario medio el déficit era de 97 millones de euros; revisamos el budget en marzo aceptando un déficit de 82 millones de euros. El resultado de 66,3 millones de euros de déficit ha sido un poco mejor que el mejor escenario, y mucho mejor del previsto en el presupuesto revisado. La buena noticia es que con los esfuerzos hechos los resultados han quedado muy parecidos a un año normal.

El déficit ordinario ha sido 14,4 millones de euros menor que en 2019: 64,8 millones de euros en 2020 frente a los 79,2 millones de euros de 2019. Sin duda, este es un resultado mejor. Sin embargo, el rendimiento de las inversiones financieras ha sido 51,8 millones de euros menor y el resultado extraordinario ha sido también 17,8 millones de euros menor.

¿Qué significa esto?
Significa que el déficit del año pasado fue de 11,1 millones de euros y este año de 66,3 millones de euros. Pero debo recordar que aquí solo presentamos el balance de la Santa Sede. Está también el del Governatorato, el del IOR (Instituto para las Obras de Religión) y el de otros muchos entes referidos a la Santa Sede de diverso tipo y tamaño, entre los que hay hospitales, fundaciones, Fondo de Pensiones Vaticano, Fondo de Asistencia Sanitaria, etc., cuyas obligaciones y riesgos afectan a la Santa Sede. Cuando presentamos el año pasado el balance lo pusimos en ese contexto para tener una visión más general. Si pusiésemos todos los entes juntos, el panorama sería algo peor: el déficit actuarial del Fondo de Pensiones pesa sobre la Santa Sede en los próximos 100 años, lo mismo el del Fondo de asistencia Sanitaria tiene su déficit actuarial. Los entes de la Santa Sede no buscan beneficios, no son lucrativos. Muchos tienden a ser deficitarios porque prestan servicios que no se financian completamente. Hay un trabajo importante que hacer en la mejora de la sostenibilidad.

¿Qué permitió que se diera el mejor de los escenarios previstos?
Los dicasterios han actuado con responsabilidad en el gasto y los ingresos han disminuido menos de lo previsto. Se han reducido los gastos. Aparentemente han disminuido poco entre el 2019 (318 millones de euros y el de 2020 (314,7 millones de euros). Solo 3,3 millones de euros. Si eliminamos los gastos financieros, que este año han sido muy altos por la variación en los tipos de cambio, los gastos ordinarios han disminuido casi 26 millones de euros. Y habrían disminuido más si no fuera por 6,7 millones de gastos relacionados con el COVID, además de otro millón incluido en los ordinarios. Es un bello gesto que algunos dicasterios hayan reducido gastos en muchas cosas, mientras que los que están más en relación con iglesias necesitadas, hayan aumentado contribuciones a Iglesias en necesidad por motivo del COVID, a veces disminuyendo su patrimonio, como es el caso del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral.

En cuanto a los ingresos, habíamos presupuestado 269 millones de euros antes del COVID y han sido 248,4 millones. En las proyecciones de los escenarios pensábamos que los ingresos disminuirían más, pero los ingresos ordinarios realizados del año pasado a este año disminuyeron 11,4 millones de euros, es decir un 5 %. Muchos de esos ingresos vienen de antes del COVID. Veremos si esa tendencia se mantiene en 2021.

¿Por qué es bueno que 2020 sea el año en el que menos se haya necesitado recurrir al Óbolo? ¿Puede darnos algunas cifras del pasado?
La contribución del Óbolo a la misión del Santo Padre en los últimos años ha sido: 2017, 52 millones de euros; 2018, 74 millones de euros; 2019, 66 millones de euros y 2020, 50 millones de euros. En 2019 el Óbolo financió 66 millones de euros de 207 millones (32 %) de los gastos de los dicasterios de misión, es decir, de los no administrativos. En 2020 financió 50 millones de euros de 207 millones (24 %). La explicación es que el aumento o disminución de valor de las inversiones financieras o los ingresos o gastos motivados por la diferencia de tipo de cambio, normalmente, son ingresos y gastos no realizados. Es decir, están considerados en los libros, pero no tienen necesidad de financiación y no influyen en la caja. Estos se producen en los dicasterios que tienen más inversiones, los cuales con sus beneficios financian parte de la misión de la Santa Sede. Estos, por su parte, han podido contribuir este año con más efectivo a los gastos de los dicasterios de misión, a aquellos financiados por el Óbolo, disminuyendo la necesidad de recurrir al Óbolo. El Óbolo ha recaudado 44 millones de euros y contribuido en 2020 a la misión del Santo Padre con 50 millones de euros, además de 12 millones de euros de erogaciones directas a proyectos concretos en diversos países. Ha gastado 18 millones de euros más de lo recaudado.

¿Cómo ha afectado la crisis a los ingresos?
Los entes que se agregan en el balance que presentamos son de muy diverso tamaño. Nueve dicasterios ingresan el 95 % y gastan el 80 %. Las fuentes de los ingresos ya son conocidas: 58 % (68 % en 2019) generados internamente (alquileres, inversiones, visitantes y servicios prestados), 23 % (18 % en 2019) donaciones externas (de las diócesis o de otras instituciones diversas) y la tercera fuente, 19 % (14 % en 2019), es la procedente de entidades relacionadas, (como el IOR o el Governatorato). El total de ingresos disminuyó 58,5 millones de euros, un 19 %, todo en los ingresos generados internamente que dependen de los visitantes y de la situación económica general.

Las donaciones (tanto las dedicadas como las de las diócesis del mundo) se mantuvieron prácticamente sin cambios, pasando de 55,8 millones en 2019 a 56,2 millones en 2020. ¿Significa esto que la pandemia y ciertos escándalos que han acaparado los titulares no han tenido un impacto importante, o es todavía demasiado pronto para hacer un balance al respecto?
No creo que se pueda ejemplificar así. Nunca hay que sacar conclusiones precipitadas. Y en cualquier caso, debemos aprender una lección tanto de los escándalos como de la pandemia.

¿Cuál es esa lección?
Hay un mensaje que repite Su Santidad, que del COVID podemos salir mejor o peor. Creo que a nosotros nos ha ayudado a darnos cuenta de las fragilidades, identificar líneas de mejora y a dar algunos pasos positivos en el camino de la Reforma. Respecto a los gastos, al inicio decidimos mantener solo lo esencial: sueldos, ayuda a las Iglesias en necesidad y a los pobres. Del resto, cortar lo más posible. Se hizo un análisis estratégico de los gastos y se congelaron algunas partidas. Hemos visto la debilidad de los procesos decisionales y esto nos ha hecho trabajar más coordinadamente con otros dicasterios y, en lo económico, en lugar de trabajar individual y aisladamente, hemos trabajado con otros. Ante la dificultad de obtener la información económica, estamos trabajando en el servicio informático para centralizar datos y acceder más rápido y con menos coste para los dicasterios a los datos. En la reciente reunión del Consejo para la Economía se ha aprobado una nueva lista de los entes, que incorpora las novedades de los últimos Motu Proprio del Papa en materia económica. Un nuevo perímetro de agregación en el balance permitirá tener más visibles los riesgos que penden sobre la Santa Sede para poder enfrentarlos, también una lista de entes que deben centralizar sus inversiones a través de la APSA (Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica).

En cuanto a los números, es cierto que los proyectos con una finalidad concreta financiados por diversos donantes (33 millones de euros) y la contribución de las diócesis a la Santa Sede (23 millones de euros) son muy parecidos al 2019. Pero también hay que decir que la recaudación del Óbolo, que hasta ahora no ha entrado en el consolidado de la Santa Sede, viene disminuyendo en los últimos años: un 23 % entre 2015 y 2019 y, en el primer año del COVID, en 2020, un 18 %. En 2019 recaudó 53,86 millones de euros y en 2020, 44 millones. Al mismo tiempo, es muy posible que transcurra un tiempo entre las colectas y la contribución a la Santa Sede, es decir, puede que en 2020 hayan llegado a la Santa Sede colectas de 2019, por lo que, podremos ver el impacto de la pandemia en el 2021. En cualquier caso, espero que los pasos que se están dando en la buena dirección de una mejor gestión, un control más eficaz y una mayor trasparencia ayuden a recuperar la credibilidad.

Nos ha hablado de las lecciones de la pandemia. Ahora tenemos un importante juicio en el Vaticano ¿Cuáles son las lecciones de los escándalos?
La economía de la Santa Sede no es ni importante por su volumen ni interesante por su contenido. Lo que es importante y de lo que se debería hablar es de su misión, del servicio que presta a la Iglesia y al mundo. Cuando hay interés en hablar de la economía de la Santa Sede suele ser porque algo no ha funcionado como debería. Y esto quita credibilidad a su misión. Bastaría que se hablara rutinariamente una o dos veces al año cuando se presentan los presupuestos y los resultados.

Pero en el caso concreto de este juicio creo que marca un punto de inflexión que puede redundar en una mayor credibilidad de la Santa Sede en materia económica. En primer lugar, este juicio nos habla de un pasado, reciente, pero pasado. Siempre puede haber errores, pero hoy no veo cómo podrían repetirse los hechos sucedidos. En segundo lugar, que se produzca este juicio significa que algunos controles internos han funcionado: las denuncias han partido del interior del Vaticano. Desde hace varios años las medidas que se toman van en la buena dirección. Ya con el Papa Benedicto comenzó el AIF, hoy ASIF (Autoridad de Supervisión e Información Financiera), y el Papa Francisco ha continuado en la misma dirección, creando en 2014 el Consejo para la Economía, la Secretaría para la Economía y la Oficina del Revisor General. Los últimos Motu Proprio del Papa en materia económica han hecho una economía vaticana más trasparente. Moneyval ha reconocido recientemente los progresos hechos en la efectividad, como ha mostrado el Doctor Barbagallo en su reciente entrevista. Seguimos en camino, sabemos que no bastan las leyes, que hay que implementarlas y que deben ser cumplidas hasta generar una nueva cultura. En este sentido, gracias a este proceso, independientemente de su resultado, hemos aprendido y estamos aprendiendo Siempre podemos cometer errores, pero hoy veo muy difícil que lo que ha sucedido se pudiera repetir.

¿Puede darnos algún ejemplo de este aprendizaje?
Tener buenos consultores, para nosotros, que no nos dedicamos a la actividad económica, es muy importante; en esto nos hemos equivocado en el pasado como se puede ver. La selección de los consultores ha mejorado y también el nivel profesional en los dicasterios y entes dedicados a cuestiones económicas en el interior de la Santa Sede. Venimos de una cultura del secreto, pero en economía hemos aprendido que la trasparencia nos protege más que el secreto. También hemos comprendido que somos custodios, no propietarios, y el custodio debe rendir cuentas. Es una cultura que ha comenzado a cambiar. Hoy son muchos los que comprenden que los controles y la rendición de cuentas no significan desconfianza, sino autoprotección y un apoyo a lo que se hace, pues también preserva de errores.

Volviendo a los números, los gastos ordinarios de funcionamiento han bajado de 306,5 millones de euros en 2019 a 280,7 millones en 2020. ¿En qué se ha ahorrado?
Respecto al año 2019 hemos reducido en diversa medida en todos los capítulos. En lo que más hemos reducido es en viajes y eventos, 6,2 millones de euros, un 75 % menos que el año anterior. Otro concepto, que mal llamamos comercial, ha reducido 4,9 millones de euros. Muchas obras de mantenimiento se han pospuesto, esto ha significado gastar 4,6 millones menos; las nunciaturas también se han apretado el cinturón y han reducido sus gastos 4 millones de euros, y la misma suerte han corrido los servicios de consultoría reduciendo 1,6 millones de euros, 19 % menos que el año anterior. El único capítulo que no ha disminuido es el de los impuestos, que se ha pagado prácticamente lo mismo que el año pasado, 18,8 millones de euros.

¿Cree que se han recortado todos los gastos que se podían recortar o se puede hacer más?
Hemos hecho lo que hemos podido hacer respondiendo a los problemas imprevistos que íbamos encontrando con el COVID, que nos ha revelado algunas fragilidades. En consultoría se podría ahorrar algo más si hiciésemos algunos contratos estratégicos con algunos profesionales. Tenemos algunas duplicaciones administrativas que si las eliminásemos ahorraríamos, si no en el corto plazo, sí en el medio. No digo nada nuevo, son temas que se vienen hablando desde hace años, pero aún no se han acometido: pienso en las tecnologías de la información, que hoy tenemos varios centros, un único centro costaría menos. Lo mismo se puede decir de la administración; también ahorraríamos si tuviésemos un solo centro contable en lugar de varios. A todas las personas que servimos en la Santa Sede e instituciones vinculadas se nos ha pedido sacrificios salariales, o de disminuir o de no aumentar. El capítulo de personal este año se ha contenido. Para que pueda haber algo sostenible, manteniendo la justa decisión de Su Santidad de no despedir, y que genere una mayor motivación en el personal, ayudaría hacer un plan con sentido de largo plazo y tener una política laboral con programas de desarrollo profesional y de formación, y una particular atención a la formación en la misión que desarrollamos en la Santa Sede. También esto, a la larga, economisaría.

Con este presupuesto consolidado, ¿ha cumplido la Santa Sede todos los compromisos de su misión?
No creo que hayamos dejado de hacer nada esencial de la misión de la Santa Sede. Ha habido bastante creatividad para poder seguir respondiendo a la misión. Los viajes de Su Santidad se han visto muy reducidos, pero Él ha encontrado modos efectivos de hacerse presente en la vida de la Iglesia y del mundo. Es cierto que los dicasterios más afectados son los que organizan reuniones, convenciones y encuentros internacionales para realizar su misión. Pero se han hecho muchos congresos telemáticos, webinars, reuniones por Zoom, etc. Probablemente hemos aprendido un modo complementario de trabajar. El tiempo dirá en qué medida el COVID ha cambiado nuestros modos de trabajar, celebrar y estar juntos. Y como ya decía antes, el COVID nos ha dado la posibilidad de poder prestar una ayuda nueva en un momento de dificultad para toda la humanidad, haciendo a la Iglesia presente en las zonas con menos recursos para enfrentar la pandemia. La economía ha ido peor, pero la misión se ha ampliado. Una muestra más de que los criterios que mueven a la Iglesia no son económicos.

¿En qué sectores -y si se puede cuantificar con cifras- los resultados han sido más preocupantes que en el pasado?
Los más perjudicados han sido los que tienen actividad económica. Por ejemplo, el sector que mal llamamos comercial, que incluye los museos que dependen de la Santa Sede y las catacumbas, que están cerrados, o la oficina de viajes ligada a la APSA que no ha tenido mucho trabajo este año. Esto ha supuesto una reducción de ingresos de 11,6 millones de euros y una reducción en los gastos de 4,9 millones, es decir un neto de 6,7 millones menos. Los ingresos inmobiliarios se han reducido bastante, pero menos de lo previsto. El impacto ha sido de unos 5 millones de euros de reducción y otros 5 millones de retraso en el pago. Las inversiones financieras también han andado peor que el año pasado, que fue bueno. Los ingresos han sido 32,1 millones de euros menos y los gastos 19,7 millones más (por tipo de cambios y depreciación del valor de mercado de activos). Es decir, 51,8 millones de euros peor que el año pasado.

La pandemia nos ha mostrado algunas debilidades que no tienen un coste económico aparente. En situaciones como la que hemos vivido y estamos viviendo es esencial poder tener una información económica inmediata para poder tomar las decisiones más convenientes. Obtener la información económica es costoso y lento.

¿Qué motivó la decisión de mantener la mayor liquidez posible a costa de las inversiones a largo plazo? ¿Qué resultados ha dado esta estrategia?
Esta es una consecuencia de la dificultad de conseguir información económica. La incertidumbre de la pandemia nos ha hecho mantener la mayor liquidez posible. Algunos anunciaban una caída de las bolsas, y si hubiésemos necesitado vender en un momento de baja puede que hubiéramos tenido que malvender. Hemos preferido tener liquidez, conociendo nuestros flujos de caja, para no vernos obligados a vender en una posible situación negativa. No siempre es inmediato conocer de la liquidez de que disponemos. Esto ha significado disminuir el beneficio financiero. Creo que era lo prudente en la situación en que nos encontrábamos.

¿Se ha materializado el traspaso establecido por el Papa de la gestión de los fondos de la Secretaría de Estado a la APSA? ¿Puede decirse que ya es una reforma operativa?
Absolutamente. Los fondos están en la APSA, son gestionados por la APSA en un modo trasparente. Se prepara la venta del edificio de Londres, se siguen los procesos judiciales en curso contra quienes creemos que han lesionado los intereses de la Santa Sede. Damos continuidad a un proceso que había comenzado en la Secretaría de Estado antes de que los fondos pasaran a la gestión de la APSA. Somos conscientes de que es muy distinta la velocidad de hacer una ley, la de su puesta en práctica y la de los cambios en las costumbres o las culturas. Unas veces es necesaria inteligencia, otras, voluntad y otras, paciencia.

¿Cómo se realizarán las inversiones en el futuro?
El Consejo para la Economía trabaja en la elaboración de una política de inversiones, en 2020 un grupo ha trabajado en el diseño de un comité de inversiones. Mientras estas políticas generales se delinean e implementan, el IOR ha mejorado y renovado su equipo de inversiones y la APSA está incorporando nuevas políticas de inversión mobiliaria e inmobiliaria más eficaces y transparentes.

A partir de esta valoración y de las dificultades del momento, ¿cómo ve el futuro a corto y medio plazo de la Santa Sede?
La tendencia de los últimos años es de disminución de ingresos y disminución de gastos en menor proporción. Podemos esperar que un tipo de ingresos se recuperarán cuando se recupere la actividad, me refiero a los servicios, los relacionados con los visitantes, con los alquileres. Si la actividad económica se recupera, tanto el Governatorato como el IOR podrán mantener y quizá aumentar su nivel de contribuciones al presupuesto. La mera contención de gastos no es una solución estable. Es razonable que aumenten cuando se reanude la actividad, los viajes, los congresos, etc., aunque algo podemos haber aprendido de este tiempo. Por otra parte, debemos seguir insistiendo en mejorar la rentabilidad de las inversiones mobiliarias e inmobiliarias. Y hay espacio para ello. Trabajamos en esa dirección.

¿Qué se espera para el futuro?
No sabemos como será el futuro, pertenece a Dios y no podemos sino verlo con esperanza. No sabemos aún el desarrollo que puede seguir la pandemia. Cuando creemos que va a disminuir o desaparecer, llegan noticias de que aumenta el número de contagios. Con todo, parece que va perdiendo la gravedad primera y no parece que haya riesgo de colapso sanitario de nuevo. No sabemos cómo la pandemia ha cambiado y cambiará el modo de celebrar y estar juntos. No sabemos cómo cambiará a la comunidad cristiana. Sin embargo, sabemos que desde hace unos años todos los pasos que da la Santa Sede en el terreno económico van en la buena dirección: coherencia con su doctrina social, transparencia, control, eficiencia… La vida siempre se abre paso y encontraremos caminos para avanzar.

Andrea Tornielli
(Vatican News)
Imagen: Vista aérea de la Plaza de San Pedro en el Vaticano

El Papa reza con los abuelos y los ancianos del mundo

El Papa reza con los abuelos y los ancianos del mundo Con motivo de la primera Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, que se celebra este domingo 25 de julio, en un vídeo, Francisco une su voz a la de hombres y mujeres de distintos continentes para invocar el fin de la pandemia y de las guerras y dar gracias por el don de una larga vida hecha de alegrías y dificultades pero nunca sin el consuelo de Dios.

Ciudad del Vaticano, 23 de julio 2021.- Una voz, muchos rostros, para una oración que tiene como protagonistas al Papa y a los ancianos del mundo. Abuelos: hombres, mujeres, matrimonios, de diferentes orígenes y colores, físicamente distantes pero cercanos en la fe y en la fuerza de la oración que los hace uno con Francisco y la humanidad. De ellos surge, en un vídeo, la invocación al Señor para que calme la pandemia y acabe con todas las guerras, pero también la acción de gracias por los momentos de alegría y dificultad, por la bendición de una larga vida en la que nunca ha faltado el consuelo y la presencia viva del Señor. Así, las voces se alternan y entre ellas está también la de monseñor Laurent Noël que, a sus 101 años, es el obispo más anciano del mundo.

Misa en San Pedro y en las distintas diócesis
La oración es la oficial para la primera Jornada Mundial de los Abuelos y los Ancianos, que se celebra, por iniciativa del Papa, el próximo domingo 25 de julio con una misa en la Basílica de San Pedro a las 10.00 horas (CET) presidida por el arzobispo Rino Fisichella, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización. El evento contará con la participación de 2.000 personas de la diócesis y de las asociaciones implicadas en la pastoral de la tercera edad.

El Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida informa en una nota que serán en su mayoría abuelos acompañados por sus nietos, pero significativamente, habrá varios cientos de personas que saldrán, por primera vez, de las estructuras residenciales en las que viven después de más de un año de aislamiento. Al final de la celebración, los jóvenes presentes en San Pedro ofrecerán a los abuelos y ancianos presentes una flor con el mensaje del Santo Padre: «Yo estoy con vosotros todos los días», que es también el tema de la Jornada. En las diócesis y parroquias de todo el mundo se han previsto celebraciones similares en diferentes formas.

El Dicasterio Laicos Familia y Vida anima a visitar a nuestros abuelos en estos días
El Dicasterio invita a todos, especialmente a los más jóvenes, a celebrar el Día Mundial de los Abuelos y los Ancianos visitando a sus abuelos o a los ancianos solos en su comunidad en los días siguientes. La visita -que está asociada a la concesión de la indulgencia plenaria establecida por el decreto de la Penitenciaría Apostólica- puede ser una oportunidad para transmitir el mensaje del Santo Padre y recitar juntos la oración que se presenta hoy en vídeo y que se puede descargar en https://bit.ly/elderly2021.

La oración oficial

Te doy las gracias, Señor,
por el consuelo de tu presencia:
También en la soledad,
eres mi esperanza, mi confianza;
¡Desde mi juventud, eres mi roca y mi fortaleza!
Gracias por haberme dado una familia
y por la bendición de una larga vida.
Te agradezco los momentos de alegría y de dificultad,
por los sueños cumplidos y por los que aún tengo por delante.
Te agradezco este tiempo de renovada fecundidad
al que me llamas.

Aumenta, Señor, mi fe,
hazme un instrumento de tu paz;
enséñame a acoger a quien sufre más que yo,
a no dejar de soñar
y a narrar tus maravillas a las nuevas generaciones.

Protege y guía al papa Francisco y a la Iglesia,
para que la luz del Evangelio llegue hasta los confines de la tierra.
Envía tu Espíritu, Señor, a renovar el mundo,
para que la tormenta de la pandemia se apacigüe,
los pobres sean consolados y toda guerra termine.

Sostenme en la debilidad,
y concédeme vivir plenamente
cada momento que me das,
con la certeza de que estás conmigo
cada día hasta el fin del mundo.

Amén.

Un día deseado por el Papa
El vídeo difundido hoy prepara y relanza, por tanto, la Jornada fuertemente deseada por el Papa, como se anunció al final del Ángelus del pasado 31 de enero, indicando la fecha como el cuarto domingo de julio, cercana a la fiesta de los santos Joaquín y Ana, abuelos de Jesús, y explicando la intención, es decir, celebrar el don de la vejez y recordar a quienes, antes que nosotros y por nosotros, custodian y transmiten la vida y la fe. Posteriormente, en el Mensaje dedicado a esta nueva Jornada, hecho público el pasado 22 de junio, el Papa destacó la vocación de la Tercera Edad, definiéndola en tres ámbitos: «conservar las raíces, transmitir la fe a los jóvenes y cuidar a los jóvenes». También en el texto guía de esta jornada, el Papa elevó su oración especial para que «cada abuelo, cada anciano, cada abuela, cada anciana -sobre todo los que están más solos entre nosotros- reciban la visita de un ángel», como San Joaquín, el abuelo de Jesús, apartado de la comunidad por no tener hijos. El gran tema, por tanto, de la soledad y el sufrimiento que la pandemia ha acentuado, y por el que el Papa reiteró su certeza: «Incluso cuando todo parece oscuro, como en estos meses de pandemia, el Señor sigue enviando ángeles, para consolar nuestra soledad y repetirnos: ‘Yo estoy contigo cada día'». Este es precisamente el tema de la Jornada y este es el concepto subyacente de la oración que también figura en el vídeo publicado hoy.

Jóvenes voluntarios en Santiago, una experiencia de fe desde la acogida

Ana Sánchez de Puertas tiene 23 años y es universitaria en Sevilla. Pero desde hace un par de veranos “vive su experiencia de fe” como voluntaria en la acogida cristiana de peregrinos en Santiago de Compostela.

23 de julio 2021.- ¿Cómo una joven sevillana acaba de voluntaria en Santiago? “A través de un voluntariado de la Compañía de Jesús que nos pone al servicio de la catedral y de un comedor social”, explica.

Ana, en la oficina del peregrino, ha descubierto que la acogida va unida al amor, la calidez y al cariño con que se recibe al que llega cansado de recorrer el camino. Por eso, confiesa, “la palabra acoger se ha convertido en un pilar fundamental de mi fe. Creo que no hay mejor manera de reflejar lo que Jesús quiso que hiciésemos con el mundo y en la vida”.

Carta semanal de Monseñor Carlos Osoro, cardenal arzobispo de Madrid: «La Iglesia hace camino contando con jóvenes y mayores»

La Iglesia quiere hacer camino contando con todos. Urge que sigamos hablando de la sinodalidad en la vida de la Iglesia. Y ahora que celebramos la I Jornada Mundial de los Abuelos, hay que incidir en que esta pasa por dejar protagonismo a nuestros mayores y a nuestros jóvenes.

Unos tienen la sabiduría que dan la vida y los años, mientras que los otros tienen la fuerza que da la edad. Ambos han de estar en el tejido social de la sociedad y, por supuesto, en el camino que juntos hemos de hacer como Iglesia. Hay que decir con toda verdad que aislar a los jóvenes o a los abuelos de la sociedad y también de la vida de la Iglesia es cometer una injusticia, entre otras cosas porque les quitamos el sentido de pertenencia. Siempre decimos que los jóvenes son el futuro de un pueblo y es cierto que, con la fuerza que tienen, nos lanzan hacia adelante, pero también hay que contar con quienes aportan la sabiduría de la vida.

En el discurso de apertura de la 70 Asamblea General de la Conferencia Episcopal Italiana , en mayo de 2017, el Papa Francisco afirmó que «el camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio». No pasó desapercibida esta afirmación para la Comisión Teológica Internacional, que elaboró un documento clave para descubrir, vivir y avalar este camino de la sinodalidad. Una sinodalidad que ha de estar presente en la vida de la parroquia, que es donde aprendemos a vivir como discípulos del Señor, donde se dan unas relaciones fraternas que nos hacen experimentar la comunión, la participación y la misión de los diversos carismas y ministerios poniéndonos en armonía. El Consejo de Pastoral en la parroquia ha de ser instrumento valioso para vivir la sinodalidad.

Volvamos también al Concilio Apostólico de Jerusalén, en el que encontramos una síntesis perfecta de las fuentes normativas de la sinodalidad. En él es donde descubrimos que no es un simple procedimiento, sino que es la forma peculiar en la que vive y opera la Iglesia. Os invito a meditar varios pasajes de los Hechos de los apóstoles y ver la fuerza de la Iglesia peregrinando por este mundo, en comunión, participación y misión, asumiendo tareas y responsabilidades entre todos y sirviendo a todos. ¡Contemplemos a la Iglesia viviendo como Pueblo Santo de Dios en comunión! Una Iglesia que se pone en camino y cuyos miembros hacen el camino todos juntos; en la que no se margina a nadie, ni a jóvenes ni a abuelos.

La Iglesia ha de experimentar que la sinodalidad está en el corazón de su ser. Y por eso, fiel a su Señor, quiere hacer este camino. La conversión espiritual y pastoral y el discernimiento son condiciones necesarias para hacer una auténtica experiencia sinodal. De tal manera que la sinodalidad en la Iglesia aparece no solamente como un estilo de vida, sino que designa la necesidad de estructuras y procesos que manifiesten su propia naturaleza. Me apasiona descubrir con toda su fuerza la sinodalidad como dimensión constitutiva de la Iglesia. Esta dimensión es la que hace que la Iglesia en todo tiempo sea interpelada por desafíos concretos y sepa responder con creatividad a la voz del Espíritu, que sepa situarse en el discernimiento de la verdad y en el camino de la misión.

¿Por qué insisto en la sinodalidad y en la participación de los ancianos, con su sabiduría, y de los jóvenes, con su fuerza? Porque en estos momentos de la historia de la humanidad se está dando una marginación y una exclusión de ambos. A los ancianos ni se les cuida de verdad, porque no basta con que les demos cosas, ni se les deja hablar, ni se les deja actuar. Y a los jóvenes no se les da trabajo, con altas tasas de desempleo, y su protagonismo es escaso. Urge que hablen los ancianos, que nos enseñen, y que los jóvenes luchen por los valores. Hay que darles protagonismo en la Iglesia. Jóvenes y abuelos están llamados a ser apóstoles. Recordemos que fueron dos ancianos quienes reconocieron a Jesús en el templo y lo anunciaron, y que fue a un joven, a Juan –el discípulo tan querido por Jesús y al que le unió una profunda intimidad–, a quien eligió como testigo de que su Madre nos era entregada como Madre a todos los hombres.

Hay indicadores que nos ayudan a ver cómo está nuestra sociedad. Una sociedad que no trata bien, que no cuida, que no da valor a la vida en sí misma de los abuelos, de los jóvenes e incluso de los niños, no tiene futuro, pues pierde la memoria y pierde el sentido profundo que debe tener la acogida de la vida.

En el ejercicio de la sinodalidad debemos hacer coincidir la memoria del pasado (los abuelos) y la fuerza del camino de un pueblo (los jóvenes). Si faltan memoria y fuerza, no haremos futuro. A los abuelos y los jóvenes tenemos que darles un lugar para que sigan soñando en la Iglesia. En este sentido, creo que hay que desarrollar tres aspectos:

  1. Acojamos la tarea de vivir en la Iglesia en estado de misión. Se trata de eso que tan bellamente dibuja el Evangelio de san Mateo: «Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos» (Mt 28, 19-20).
  2. Sintamos el gozo de hacer vida la expresión de san Pablo VI: «La dulce y confortadora alegría de evangelizar» (EN 80). Todos los cristianos hemos de sentir el gozo de evangelizar, de mostrar un rostro nuevo del ser humano, ese que nos regala Jesucristo. Es una manera nueva de ser y de comportarnos; nadie sobra, todos somos necesarios, y la dignidad del ser humano se manifiesta y se respeta desde el seno de nuestra madre hasta el final de nuestros días.
  3. La misión representa el mayor desafío para la Iglesia. La causa misionera debe ser la primera: en la Palabra de Dios aparece permanentemente este dinamismo que Dios quiere provocar en todos los creyentes. Es una llamada a salir a una tierra nueva. A cada discípulo el Señor nos pide que salgamos, que dejemos nuestra comodidad y tengamos el atrevimiento de llegar a todos los lugares, situaciones y personas que necesitan la luz del Evangelio.

Con gran afecto, os bendice,
+Carlos, Cardenal Osoro Sierra
Arzobispo de Madrid

«Carmen Hernández fue una incansable catequista y trabajadora del anuncio de Cristo»

El cardenal Osoro preside la Eucaristía en el quinto aniversario de la muerte de la iniciadora del Camino Neocatecumenal, tras la que se ha pedido oficialmente la apertura de su causa de canonización.

22 de Julio de 2021.- «Queridos hermanos, nos reúne la fe en Cristo Resucitado y también el hacer memoria y la oración por una mujer que fue una incansable catequista y trabajadora del anuncio de Cristo como el único Camino, la única Verdad y la única Vida». Así ha comenzado este lunes, 19 de julio, el cardenal Carlos Osoro su homilía en la Misa con motivo del quinto aniversario de la muerte de Carmen Hernández, iniciadora del Camino Neocatecumenal.
En una catedral de la Almudena con el aforo máximo permitido en esta situación de pandemia, con fieles en la puerta y con más de 11.000 personas conectadas simultáneamente desde distintos lugares del mundo al canal de YouTube de la diócesis, el arzobispo de Madrid ha subrayado la «entrega incondicional» de Carmen Hernández, «llevando al corazón de los hombres el anuncio de Cristo Resucitado», y ha incidido en la «hondura» que «alcanza la vida humana cuando la ponemos a buen recaudo junto a Cristo, que nos vuelve a repetir: “Yo soy El Camino, la Resurrección y la Vida”».

El purpurado ha animado a ser como lo fue ella «portavoces en el siglo XXI del grito más necesario: Cristo ha resucitado. Amaos los unos a los otros». «Carmen quiso en su vida ser portavoz de Jesucristo –ha abundado–. ¡Cuántas veces escuchamos de sus propios labios que lo que más necesita el hombre es amar con el amor mismo de Cristo y experimentar el amor del Señor!».

En este sentido, ha resaltado que a las comunidades neocatecumenales, extendidas por «todas las latitudes», «se acercan hombres y mujeres de toda condición, ricos y pobres, sabios e ignorantes, arrogantes y sencillos» porque en ellas experimentan «un cambio y unos deseos de vivir con la novedad de Cristo Resucitado». «Carmen nos gritaba de formas diferentes: “Dad rostro a Cristo con vuestra vida”. ¿Cuál es la voluntad de Dios en mi vida y para mi vida?», ha planteado.

Para ilustrar esta invitación permanente de Carmen Hernández a mostrar el rostro de Cristo, el cardenal Osoro ha recordado una anécdota de cuando él era arzobispo de Valencia. En una visita, ambos se toparon con una estatua de Marcelino Olaechea, antiguo arzobispo con el que ella tuvo «una relación espiritual grande» y «tomó decisiones importantes», y la propia Carmen dijo: «Ese era obispo. Ese decía que el amor solo existe encarnado».

El cardenal Osoro durante la liturgia eucarística. (Foto: Luis Millán)

«Los enfrentamientos son consecuencia del abandono de Dios»
Este anuncio, ha continuado el arzobispo de Madrid, hoy es muy necesario: «Tenemos más necesidad que en otras épocas de la frescura y autenticidad evangélica, que no es tirar o echar en cara nada a nadie, sino ser luz, ser manantial de agua que sacia la sed». Y Carmen, que «no callaba nada» según ha señalado, precisamente «pronunciaba palabras que eran de esperanza, de salida para quienes necesitaban luz y sentido en sus vidas, que no viviesen para sí mismos y se dieran cuenta de la grandeza que tiene el amor de Dios».

Por último, el purpurado ha advertido que «las fronteras, la división, los enfrentamientos son consecuencia del abandono de Dios» y ha explicado que, como mostró Carmen Hernández, estamos «llamados a concretar en la realidad lo que invocamos en la oración y profesamos en la fe».

«No hay alternativa a la fraternidad. […] Las obras de misericordia son concretas y para siempre, no es un momento ni un tiempo. Nuestra vocación de discípulos de Cristo es la caridad y la fraternidad», ha asegurado, poniendo el foco en personas que lo pasan mal como familias en crisis, migrantes y refugiados, o enfermos y ancianos. «Nuestra vida tiene que estar disponible para acercarnos a todos como Cristo lo hace, […] comprometiéndonos en la acogida y la defensa de la vida humana, tanto la no nacida como la abandonada y descartada», ha añadido.

Carlos Metola hace entrega al cardenal Osoro del libelo de demanda. (Foto: Luis Millán

Futura causa
Ahora, al haberse cumplido cinco años del fallecimiento de Carmen Hernández, arrancan los trámites iniciales para su futura apertura de la causa de beatificación y canonización. Por ello, al final de la Misa, el postulador diocesano, Carlos Metola –nombrado por el Camino Neocatecumenal–, ha hecho entrega al cardenal Osoro del libelo de demanda, en el que pide formalmente el inicio de la causa. Además, se distribuirán estampas para pedir favores y gracias por su intercesión.

Esta petición ha ido acompañada de una carta de Kiko Argüello, en la que el también iniciador del Camino destaca que «Carmen era una mujer excepcional, enamorada de Cristo, de la Escritura y de la Eucaristía», «una mujer profunda, auténtica y libre en su relación con todos» y que «amaba a Cristo y a la Iglesia y al Papa por encima de todo».

Fue –insiste en el texto– «una mujer importantísima para la Iglesia» que «vivió siempre enamorada de Cristo». «Si leéis sus diarios, todo lo que decía: «¡Jesús, te amo, te amo!». En cada página: «¡Te amo, te amo!». Amar a Cristo es la única verdad: «Ama a Cristo y te seguirán a miles», dicen los Padres del Desierto. Yo creía que me seguían a mí, pero descubro que miles de hermanos están en el Camino gracias a Carmen y por el amor que Carmen tenía a Cristo».

Rodrigo Pinedo (Alfa y Omega)
Imagen: Un momento de la Eucaristía de este lunes en la catedral de la Almudena.
(Foto: Luis Millán)

Cuba «ha pasado una línea sin retorno»

Los sacerdotes Rolando Montes de Oca y Alberto Reyes valoran para Alfa y Omega la situación de la isla tras las multitudinarias protestas y evocan las dificultades para ejercer su ministerio.

22 de Julio de 2021.- Alto y claro han hablado los obispos de Cuba: al día siguiente del mayor estallido social que la isla ha padecido en 62 años de comunismo, realizaron una declaración en la que, sin tomar partido –no es su cometido–, se muestran receptivos a las peticiones de los manifestantes. Abogan por ejercitar «la escucha mutua» y «la búsqueda de acuerdos comunes», pero –y ahí viene la severa censura al actual poder– «con el aporte de todos los cubanos, sin exclusión». Pues bien, entre las personas que se afanan a diario en evitar que se excluya a los cubanos que no comulgan con la ideología oficial figuran los sacerdotes camagüeyanos Rolando Montes de Oca y Alberto Reyes, muy activos en redes sociales, su única herramienta salvo cuando la censura o la persecución se interponen.

Rolando Montes de Oca

De lo más duro «han sido esos muertos, cuyos nombres circulan por las redes aunque no se han podido confirmar».
Montes de Oca interpreta los acontecimientos como «un cambio real en Cuba, un cambio del pueblo que se cansó de soportar represión, carencias a todo nivel, discursos oficiales que no se corresponden con la realidad; sus cuerpos están sintiendo, sus ojos están observando. El pueblo se ha cansado y ha decidido no escuchar sus miedos». El padre Reyes, por su parte, considera que las protestas «son el final natural de un largo camino de sufrimiento, impotencia, frustración y miedo», antes de recurrir levemente a la ironía: «Cuba, políticamente hablando, es un paraíso falso construido por decreto, donde la realidad es maravillosa porque no está permitido decir lo contrario».

Miembros de las Fuerzas Especiales en La Habana. (Foto: CNS)

Durante unos días, desde el pasado 11 de julio, fecha del estallido, parecía que sí. Sin embargo, la tragedia vuelve a acechar, al menos en estos primeros momentos, sobre Cuba. «Los momentos más duros –explica Montes de Oca– han sido los golpes, han sido los directores de esos centros de trabajo a los cuales se les han dado paquetes de bates de beisbol y palos para que los repartan entre sus trabajadores y les obliguen, como si fuera su jornada laboral, a salir a la calle a golpear». También lo han sido «esos muertos, cuyos nombres circulan por las redes aunque no se han podido confirmar; esos encarcelamientos arbitrarios, 15 o 20 policías derribando a patadas una puerta, metiéndose con armas en alto para apresar a un hombre desarmado». ¿Y lo más triste? «Que el presidente de la República haya dado una orden de combate contra su propio pueblo en vez de escuchar sus reclamaciones o dialogar, o de mirarse en un espejo y preguntarse qué está «haciendo mal». «A la arbitrariedad del Gobierno y a la manipulación informativa estamos acostumbrados, pero la violencia calculada de la represión ha superado toda expectativa», señala Reyes. La represión directa y también la larvada, cuyos efectos son igualmente dañinos.

El sacerdote Rolando Montes de Oca ejerce su ministerio en Vertientes, a una treintena de kilómetros al sur de la ciudad de Camagüey. Al lado de su parroquia hay un colegio que construyó con mucho sacrificio y con su pensión el párroco de los años 40 y 50. Pero la escuela fue expropiada, porque en Cuba la Iglesia no dispone de espacio educativo. Por no hablar de la imposibilidad de construir nuevos templos. Incluso experimentan muchísimas trabas cuando la Iglesia quiere hacer obra social: «Hay un hogar de ancianos que costó más de diez años construir, precisamente por esas trabas».

Alberto Reyes

«Si además de mirarnos, el mundo nos tendiera una mano eficaz, el camino sería más corto y se ahorraría mucho sufrimiento».

Presiones a la libertad de culto
Sin olvidar las presiones sutiles sobre la libertad de culto. «Sutiles», precisa el párroco, «porque están enmascaradas: hasta los jóvenes reciben presión para que no profesen su fe libremente». Ahora, con la COVID-19, las iglesias han de permanecer cerradas, pero, al mismo tiempo, y por culpa del desabastecimiento, se forman colas multitudinarias para adquirir lo básico. «Si la gente no puede estar en la calle, ¿por qué el presidente ordena a los cubanos salir a la calle a combatir?», se pregunta el sacerdote, que no entiende cómo no puede abrir su iglesia. Algunos fieles lograron entrar el pasado domingo por la puerta pequeña del patio. Después, Montes de Oca acudió a distribuir la comunión fuera, pero el parque estaba ocupado por paramilitares. «Imagino que listos para reprimir».

Lo que no pierden es la esperanza. No la pueden perder y lo saben. Montes de Oca recalca que «la primera esperanza es Dios, pues así como escuchó el clamor de Israel esclavo en Egipto, ha escuchado el clamor del mío. Y está con nosotros. El pueblo cubano ha pasado una línea sin retorno». Concluye el padre Reyes, desde su parroquia en Esmeralda, que «a la larga lograremos nuestra libertad, y ahí radica mi esperanza; pero si además de mirarnos el mundo nos tendiera una mano eficaz, el camino se haría mucho más corto y se ahorraría mucho sufrimiento».

José María Ballester Esquivias (Alfa y Omega)
Imagen: Cubanos protestan el pasado fin de semana en la plaza de San Pedro.
El Papa Francisco, durante el ángelus del pasado domingo, rezó por la situación del pueblo cubano.
(Foto: Reuters / Remo Casilli)

Entrevista a Vittorio Scelzo: «Un hombre puede renacer, aunque sea anciano»

Para salir de esta crisis, debemos «reconciliarnos con nuestras raíces», asegura el encargado de la Pastoral de los Ancianos del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida.

22 de Julio de 2021.- El tema elegido por el Papa para esta primera Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores es «Yo estoy contigo todos los días». ¿Cuáles son las claves de lectura?
Me vienen a la cabeza las imágenes terribles que nos ha dejado la pandemia; ancianos que han muerto sin poder despedirse de nadie en las residencias, en los hospitales. Ha sido un año de soledad, sin poder ver a sus hijos o nietos. La Iglesia tenía que decirles a estas personas que estamos con ellos.

¿Cómo han organizado este día?
El Papa celebrará una Misa en la basílica de San Pedro. Será su primera iniciativa pública –después del ángelus– desde que fue operado del colon. También hemos dado indicaciones a las diócesis y a las parroquias para que pongan a los mayores en el centro de la vida de las comunidades, pero no solo en casos de emergencias, cuando ya es demasiado tarde. Para ese día en concreto proponemos celebrar una Misa donde ellos sean los protagonistas. Además, se podría realizar un memorial leyendo los nombres de las personas que han fallecido a causa de la pandemia. Muchos han muerto sin tener un funeral. Lo tercero es visitar a los ancianos que están solos.

El Papa en su mensaje invita a los ancianos a seguir soñando.
No se trata de un documento sociológico. El Papa se identifica como un anciano más. Se dirige a ellos directamente y les dice: «Tenéis una misión entre manos». La tarea de reconstruir un mundo nuevo tras la pandemia. Necesitamos su experiencia, su oración, sus sueños. Tenemos que aprender de ellos que esta dura prueba no ha sido ni la primera ni la última que hemos vivido como sociedad. Muchos han vivido una guerra y saben lo que es soñar con la democracia, con la justicia, con un mundo sin pobreza, un mundo de paz…

Pero hoy en día son muchos los ancianos que se sienten un peso para la sociedad.
Creo que todos tenemos que hacer un esfuerzo por recomponer la fractura entre los ancianos y las demás generaciones. Los mayores pueden ayudarnos a no estar enganchados solo al presente. El Papa Francisco dice que un hombre puede renacer, aunque sea anciano. Y se pone él mismo de ejemplo, que recibió la misión de guiar la barca de Pedro cuando había pensado en jubilarse.

En esto el diálogo intergeneracional es fundamental.
El Santo Padre quiere decirnos que los jóvenes, los adultos y nuestra sociedad se salvan por sí solos sin los ancianos. Para salir de la crisis mejores, y no peores, es necesario que toda sociedad se reconcilie con sus raíces.

De tú a tú
«La pandemia ha sido una tormenta inesperada y violenta, una dura prueba que ha golpeado la vida de todos, pero que a nosotros mayores nos ha reservado un trato especial, un trato más duro», asegura el Papa en el mensaje, hablando de tú a tú a los ancianos. «Pero incluso cuando todo parece oscuro, el Señor sigue enviando ángeles para consolar nuestra soledad y repetirnos: “Yo estoy contigo todos los días”. Esto te lo dice a ti, me lo dice a mí, a todos».

Victoria Isabel Cardiel C. (Alfa y Omega)
Imagen: Scelzo en la rueda de prensa de presentación de la Jornada Mundial de los Abuelos, el 22 de junio.
(Foto: Dicasterio para los Laicos, Familia y Vida)

Graduado a los 96 años y cerca del cum laude

El Papa pidió en su mensaje a los abuelos, que celebran este domingo su primera jornada, que «emprendan algo nuevo». Paternò se graduó ya nonagenario y Maddaloni organiza eventos en su salón para familia y personalidades.

22 de Julio de 2021.- Con 96 años y 10 meses, Giuseppe Paternò se graduó en Historia y Filosofía en la Universidad de Palermo. El más anciano del mundo en hacerlo. Defendió su tesina ante sus dos hijos, Nunzio, con 71 años, y Marcella, con 69, y sus cuatro nietos. «Siempre he tenido un gran entusiasmo. Es mi antídoto frente a los años que pasan. Ahora que estoy en la línea de meta, todavía miro hacia delante», dijo a los medios locales aquel día. Este nonagenario hace vida lo que Francisco ha pedido en su mensaje a los abuelos, que este 25 de julio celebran su primera jornada mundial, establecida por el Papa en torno al día de san Joaquín y santa Ana, padres de la Virgen. «No importa la edad que tengas, si sigues trabajando o no, si estás solo o tienes una familia, si te convertiste en abuela o abuelo de joven o de mayor, si sigues siendo independiente o necesitas ayuda», señala el texto. «Es necesario ponerse en marcha y, sobre todo, salir de uno mismo para emprender algo nuevo».

Parece que Francisco habla del propio Paternò. Escribió su tesina con mucha dedicación y paciencia en su vieja Olivetti, que se convirtió en su compañera de vida tras la muerte de su esposa, en 2006. Nació en 1923 rodeado de miseria, en una Italia que trataba de levantar cabeza tras la Primera Guerra Mundial. Vivió otra guerra, los bombardeos, el servicio militar… Comenzó a trabajar con solo 7 años. Su padre, empleado en un bar en el centro de Palermo, lo llevaba con él para que le ayudara. Era el mayor de siete hermanos de una familia muy pobre. Todo esfuerzo era poco para alimentarlos a todos. Con 20 años ya había sido botones, telégrafo en los ferrocarriles y jefe de estación. Con 31 llegó su primer ascenso tras conseguir el diploma de topógrafo en la escuela nocturna. Se jubiló, pero no quería solo ver pasar el tiempo. «Lo importante era aprender, estudiar, razonar. Comencé con dos cursos de Teología», recuerda. También escribió un libro con sus memorias, mezclando sus lugares del corazón con los acontecimientos históricos que vivió en su ciudad natal. Por ejemplo, la plaza de los Aragoneses, donde celebró el final de la Segunda Guerra Mundial llegando con su familia desde Trapani, recorriendo a pie unos 100 kilómetros. Entró a la universidad con los 90 cumplidos y superó todas las materias de forma brillante, obteniendo una media de 29,80 (30 es el máximo y el mínimo para aprobar un 18). El rector de la Universidad de Palermo, Fabrizio Micari, subraya que la de Paternò es una «carrera increíble», con notas que rozan el cum laude, «uno de esos casos que te dan una inmensa alegría». Micari se deshace en elogios ante el estudiante más anciano de las universidades italianas: «Es una auténtica locura que haya obtenido esta media en las calificaciones. Una frescura mental y una lucidez de las que deben tomar nota los jóvenes».

La matriarca de la familia
Las fiestas con cine y palomitas que monta en su salón la italiana Natia Maddaloni no dejan a nadie indiferente. Sus 19 nietos marcan en rojo en el calendario la siguiente cita. «Quería inventarme algún espacio para poder disfrutar de ellos sin que sus padres estuvieran presentes. Además de ver la película, la comentamos después». Además de estos animados cinefórum, Maddaloni suele invitar a su casa a personalidades del mundo de la cultura, la política, la comunicación, que se prestan a dar una conferencia de andar por casa.

La suya es lo que se llama una familia numerosa. El último en llegar fue su primer bisnieto, que tiene 5 meses y se llama Pietro. Desde el principio ha tratado de forjar con sus cuatro hijos y sus respectivas familias una relación «basada en el respeto y la libertad», sin acaparar espacios que no le pertenecían. «Hemos creado un clan. Una tribu que se ayuda, pero que está abierta a ayudar a los demás también», explica.

Natia Maddaloni con su primer bisnieto, Pietro. (Foto cedida por la familia Maddaloni Vacchiano)

No titubea cuando se le pide que saque de sus recuerdos el momento más feliz de su vida. Entonces señala un viaje a Lourdes, el último que hizo con su marido, que falleció poco después por leucemia. «Participamos toda la familia», recuerda. La enfermedad dejó momentos agrios en su vida, pero «él nunca quiso dejar un mal recuerdo». Por eso ese viaje cambió, de alguna manera, la vida de todos.

Para Maddaloni el apoyo que pueden dar los ancianos en una familia más que material, es «sobre todo espiritual». «Hay que estar ahí sin ahogar a nadie», remacha. y arremete contra los que se permiten dar lecciones de moral porque son más mayores. «No podemos decir que nuestra experiencia o las formas que teníamos antes eran mejores o peores que las actuales. La realidad está hecha con los peldaños de una escalera. A veces suben y a veces bajan», asegura. Su experiencia docente en un colegio de Roma le marcó a fuego que «podemos aprender algo, por pequeño que sea, del que tenemos delante». «Todas las generaciones han tenido que enfrentar retos. La mía, vivió una guerra», añade, y narra cómo a su padre «tuvieron que amputarle las dos piernas porque se le congelaron en la nieve de Rusia, donde estaba destinado su batallón». Maddaloni finalmente advierte que lo que más le duele de los jóvenes es el pasotismo. «Lo peor que le puede pasar a un joven es que sea un comodón. Es lo más peligroso, porque es la antesala de la indiferencia y el conformismo».

Victoria Isabel Cardiel C. (Alfa y Omega)
Imagen: Giuseppe Paternò durante su ceremonia de graduación en la Universidad de Palermo.
(Foto: Universidad de Palermo)

España: Celebraciones por el VIII centenario de la Catedral de Burgos

20 de julio de 2021: se cumplen exactamente 800 años de la colocación de la primera piedra de la Catedral de Burgos en España ante el rey Fernando III de Castilla, conocido como «el Santo». Ocho siglos después, la archidiócesis local conmemora el aniversario con tres días de oración, cultura y celebración.

Ciudad del Vaticano, 21 de julio 2021.- Del 19 al 21 de julio la ciudad ibérica ha visto y ve aun misas solemnes y procesiones, conciertos y fuegos artificiales, juegos de luces y exhibiciones acrobáticas del Ejército del Aire. El punto culminante de las celebraciones fue la Santa Misa de ayer por la mañana, presidida por el Arzobispo local, Monseñor Mario Iceta Gavicagogeascoa. En su homilía, el prelado destacó cómo la Catedral, construida en el estilo gótico propio del siglo XIII, se ha convertido con el paso del tiempo en «un referente cultural, económico y social de primer orden», gracias a todas las personas e instituciones que la han cuidado durante ochocientos años.

«Este imponente edificio de la fe, la esperanza y la caridad -añadió Monseñor Iceta Gavicagogeascoa- es un lugar de acogida, donde nos sentimos hermanos, porque Dios ha querido que nos cuidemos unos a otros». «Esta es la casa de todos, donde todos tienen un lugar en esta mesa abundante del Señor y de su misericordia», reiteró el prelado, quien finalmente invocó la intercesión de la Virgen María para poner fin a la pandemia de Covid-19. Según los últimos datos, hasta la fecha se han infectado en España más de 4 millones de personas, con más de 81.000 muertes.

La solemne Eucaristía, animada por la Orquesta Sinfónica de Burgos, estuvo precedida por el repique de campanas de todas las iglesias de la zona y por una procesión de cruces y estandartes, que tuvo lugar en ausencia del público, debido a las restricciones sanitarias anti-pandémicas. La procesión pasó por las calles que rodean la Catedral y finalmente por la Puerta Santa, abierta para el Jubileo especial. A la misa asistieron varios obispos españoles, así como representantes de la diócesis y autoridades civiles, militares y académicas.

Pero el programa de celebraciones también vio la Catedral iluminada por un nuevo proyecto de iluminación: 200 focos se distribuyeron por las torres, las fachadas, la cúpula y los tejados del lugar de culto. Controlado digitalmente por software, el sistema de iluminación puede encenderse y apagarse automáticamente, y se puede ajustar el color y la intensidad de la luz. La instalación es temporal y permanecerá en funcionamiento hasta 2022.

Hoy se descubrirá una tarta gigante con 800 velas, mientras que del 22 al 24 de julio habrá una ruta ciclista de 800 km, una por cada año de la Catedral. Once atletas recorrerán durante tres días los lugares de origen de los artesanos y artistas que trabajaron en la construcción de la iglesia. Están previstas tres etapas ciclistas que, además de Burgos, recorrerán las provincias de Palencia, Valladolid, Segovia, Soria y La Rioja.

Cabe destacar que todos los actos jubilares han sido organizados por la «Fundación VIII Centenario de la Catedral – Burgos 2021», promovida por la Archidiócesis local, junto con la ciudad, la Cámara de Comercio y bajo la presidencia de honor de la Familia Real Española. Creada en 2018, la Fundación continuará con su programa hasta el próximo año, promoviendo proyectos culturales de amplio alcance que incluyen, entre otros, una mayor valoración del Camino de Santiago de Compostela.

Isabella Piro (Vatican News)
Imagen: 800 aniversario de la Catedral de Burgos