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El padre Rubén tiene una nueva misión: deja Santa María para liderar la Comunidad Parroquial de Santa Eugenia

El obispo de la diócesis ha nombrado como  nuevo párroco de Santa Eugenio al padre  Rubén, que desde hace cinco años forma parte del equipo del equipo sacerdotal de Santa María. Durante este tiempo su  comportamiento afable y solidario le ha granjeado muchas simpatías en la Comunidad Parroquial. Sus acciones han ido siempre encaminadas a la integración de todos en un conjunto familiar unidos por el amor que emana de la fe en Cristo.

Su despedida será en la Eucaristía de las 12.30 hs. el próximo domingo día 10 de septiembre. Rubén la presidirá y estarán como cocelebrantes el párroco José Fernando, Kouamé y el nuevo sacerdote que llega a nuestra parroquia, Enrique Pérez Bañón que llega procedente de la Asunción de Nuestra Señora de Torrelodones.

La presentación de Rubén en la parroquia de Santa Eugenia será el sábado 16 de septiembre a las 19.30 hs. Santa María pone autocares a disposición de quienes quieran acompañar en este día tan especial a nuestra querido presbítero.

En estos momentos tan especiales de su vida en el que se juntan un adiós y una bienvenida, Rubén ha querido escribir una carta dirigida a todos los miembros de la Comunidad Parroquial de Santa María su agradecimiento por la acogida que se le dispensó desde el primer día de su llegada, el amor que recibió y el que pudo dar,el pesar que le causa su marcha y la ilusión que le hace afrontar el nuevo reto que le pone el Señor por delante.

Querida familia de Santa María:

            Con esta carta me gustaría, sobre todo, dar testimonio del paso de Dios por mi vida en estos cinco años que he compartido con vosotros. Creo que es la mejor manera para despedirme y dar gracias por el REGALO que sois. 

           Comencé el ministerio en la parroquia el domingo 30 de septiembre del 2012. Desde el principio hubo dos cosas que me llamaron la atención:

  • ver en Santa María una comunidad viva, en sus diferentes grupos y actividades… no sólo por la cantidad, sino por un estilo de servicio hecho con mucho amor y alegría.
  • vuestra capacidad de acogida. En pocos días me sentí en casa, como si llevara en la parroquia largo tiempo, ¡y acababa de llegar!

          Fui consciente que llegaba a una comunidad de casi veinticinco años, con una historia de trabajo, ilusión y también la entrega desinteresada de sacerdotes, de jóvenes y de mayores, que quieren a su parroquia y en ella crecer en la fe. Esto para mí era una responsabilidad para la que necesitaba que Jesús me fuera educando cada vez más en no guardarme nada para mí sino ofrecer todo; no como un héroe que viene a salvar a alguien sino como un hermano, padre, amigo, al que se le regala ser compañero de camino hacia Cristo dentro de esta familia concreta de Santa María.

         El 10 de enero del 2013, a mi padre Manolo le llegó el momento de su partida al cielo. Esto marcó un antes y un después en mi vida. Por muchas razones, desde ese día, fue creciendo el “ser familia” entre vosotros y entender que la Iglesia no puede ser otra cosa.

         No es una tarea fácil. En muchas ocasiones aparece la tentación de buscarse a sí mismo y ponerse en un lugar que a uno no le corresponde. Vosotros, empezando por José y Kouamé, me habéis ayudado a disfrutar de ser “nosotros” más que “yo”. Esa es la manera de hacer que he aprendido en nuestro párroco: el valor de ser equipo, el gusto de sentirme “pieza de un puzle” y dejar que cada persona desarrolle sus capacidades aportando al conjunto los dones que el Señor le ha dado. La parroquia no es una empresa sino una comunidad donde hay que dejar a Dios ser Dios y aportar cada uno su “pequeño grano de arena” y ser feliz así. ¡Gracias!

       Cinco años muy intensos, muchas experiencias y muchos momentos  compartidos. ¡Se me vienen a la mente, con cariño, tantos rostros y tantos nombres de personas que habéis entrado muy dentro de mí! Tú, que estás leyendo esto, seguro que eres uno de ellos.

         Me habéis enseñado, un poco más, lo que significa amar, que es la primera misión del sacerdote. Fundamentalmente en tres cosas:

            -aprender a dejarme querer y confiar, sintiendo la libertad de abriros el corazón, aunque eso a veces duela, para no ser un “funcionario de la Iglesia”, poniendo rostro de carne y hueso al Amor de Dios.

             -amar es servir, ¡y con alegría!  Ya lo decía el Señor: “hay más alegría en dar que en recibir” (Hch 20,35).

     Gracias a todos los que voluntariamente dais vuestro tiempo y vuestras ganas para ayudar a los demás. Es bonito ver el cariño y el entusiasmo con el que realizáis vuestras tareas, sin pensar en vosotros mismos y sin escatimar esfuerzos; sólo por amor. Esto me ha hecho reflexionar y llevar a la oración lo que estaba aprendiendo en vuestra manera de servir a Dios y a los demás.

             -el amor “que no se ve”. Pienso en todos los hermanos que lleváis la cruz de cada día, cruces en forma de enfermedad, de problemas familiares, económicos o de soledad, con paciencia y con fe. Ese amor “que nadie lo ve”, que no tiene un reconocimiento público, y sin embargo, es el amor con el que el Señor bendice abundantemente a la Iglesia y al mundo. ¡Gracias!

             Sin hacer de menos a nadie, quiero dar gracias al Señor por los jóvenes de la comunidad. Me siento privilegiado de ser testigo de cosas grandes que hemos disfrutado y de todo el potencial de Vida que lleváis dentro. No son tiempos fáciles para seguir a Jesucristo y ser fieles, pero dais vuestro SÍ dejándoos llevar por el Espíritu de Dios. ¡Muy fuerte! Creo que cada uno, a vuestro ritmo y con vuestras circunstancias sois un “milagro andante”. Desde lo más profundo de mi corazón: ¡gracias!

             Y todo esto en torno a María, nuestra Madre. Ella es la causa de todo. En estos años he visto que el nombre de “Santa María” no es sólo un nombre sino una realidad: ésta es una parroquia de Santa María.

            Por eso ésta es una Familia que acoge a todos: niños, jóvenes, mayores; catequesis y grupos de fe y formación, grupos de matrimonios y pastoral familiar, Entre Culturas, CMT, la muy querida comunidad de Fe y Luz, Cursillos de Cristiandad, Renovación Carismática, El Shaday, Hermandad del Señor de los milagros, Cáritas y toda la pastoral para los necesitados (ropero y rastrillo), voluntarios al servicio del despacho de acogida, hoja web y hoja parroquial, Administración, servicio de Biblioteca, Lux Mundi, Adoración Nocturna y grupos de oración, Liturgia,  Overeaters Anonymous, Taizé,  visitadores de enfermos y mayores, coros, Vida Ascendente, grupos del PDE… Una parroquia presente hasta en el campo deportivo con la Copa Católica.

         Querida familia de Santa María:

             Ahora que me pongo en camino hacia la nueva familia que el Señor me regala en Santa Eugenia concluyo esta carta con las palabras que San Juan Pablo II nos dirigió en su última visita a España. Después del tiempo vivido a vuestro lado las puedo hacer mías:

            -“Al volver la mirada atrás y recordar estos años de mi vida os puedo asegurar que vale la pena dedicarse a la causa de Cristo y, por amor a Él, consagrarse al servicio del hombre. ¡Merece la pena dar la vida por el Evangelio y por los hermanos!”-

             ¡GRACIAS A TODOS Y QUE DIOS OS BENDIGA!

       Con todo mi cariño:
       Rubén

Carta  del párroco de Santa María, José Fernando López de Haro,  a la Comunidad Parroquial 

Majadahonda, 31 de Agosto de 2017.

Parroquia de Santa María.

¡Un abrazo a todos! No sé si al marchar de vacaciones o al volver de las mismas, os habéis encontrado con la noticia del nombramiento de Rubén como párroco de Santa Eugenia, en la ciudad de Madrid.

Él ya lo anunció a los chicos y catequistas en la última noche del campamento, y al resto de la parroquia en las Misas del domingo siguiente (a finales de Julio).

Ciertamente, hay verdadera necesidad de sacerdotes trabajando en los barrios de Madrid, y nuestro Arzobispo D. Carlos se ve en la obligación de echar mano de aquellas parroquias que tienen dos o más presbíteros. Así ha venido siendo en Santa María desde su inicio. Además hay quienes, por edad y capacidad, deben irse haciendo cargo de aquellas comunidades que van adquiriendo una especial envergadura, bien por el número de sus habitantes o por el lugar estratégico que ocupan.

Esta fue siempre la preocupación de la Iglesia desde los primeros tiempos, y éste es el hecho que nos ocupa ahora, aunque no nos guste, con el destino de Rubén a Santa Eugenia, en plena zona de ampliación al E. de Madrid. Al menos, esto es lo que yo logro entender.

Darle a Rubén en las gracias en esta ocasión por todo lo que ha aportado a Santa María en estos cinco años es justo, pero es poco. Por eso, queremos añadir el ofrecimiento de seguir nuestra amistad y el propósito de una oración reiterada como hermanos por su nueva tarea. Tendremos muy en cuenta, entre otras luces, la que ha sabido poner en nosotros de una mayor vinculación al Espíritu del Señor, bajo la guía siempre de la Virgen María, nuestra Madre.

Participaremos el domingo día 10 de Septiembre de su despedida de Santa María. Al final de las eucaristías de ese día nos dirigirá Rubén  unas palabras; y presidirá la de 12´30, concelebraremos con él equipo sacerdotal. A esta eucaristía se unirá también ese domingo ENRIQUE PÉREZ BAÑÓN, el nuevo sacerdote que se une a nuestra parroquia, y nos llega de la Asunción de Nuestra Señora de Torrelodones.

Entre las ofrendas, le haremos entrega a Rubén de unos obsequios por parte de toda la comunidad parroquial. Finalmente, en el atrio, tomaremos un refresco.

La presentación en Santa Eugenia será el sábado, día 16 de Septiembre, a las 19´30 h. Habrá autocares que saldrán de aquí, de la parroquia, a las 18 h.

José Fernando López de Haro

Ad – Maiorem – Dei – Gloriam

En una Eucaristía, el Padre Rubén se despide de Santa María

Numerosos fieles se dieron cita para despedir a Rubén en una Eucaristía concelebrada por todo el equipo sacerdotal, incluido Enrique Pérez Bañón, el nuevo presbítero de la parroquia. El templo resultó pequeño para acoger a tantas personas que demostraban así su simpatía y agradecimiento al ahora párroco de Santa Eugenia. He aquí algunos testimonios gráficos.

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