Noticias

Audiencia general: “Jesús, tomando la iniciativa llama a la Magdalena por su nombre”

El Santo Padre prosigue con las catequesis sobre la esperanza cristiana

(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- En un día soleado de primavera, el papa Francisco presidió la audiencia general del miércoles 17 en la Plaza de San Pedro, prosiguiendo la serie de catequesis sobre la esperanza, partiendo de la persona de María Magdalena.

El papa entró en la plaza en el jeep abierto y pasó entre los corredores saludando a las personas y en particular bendiciendo a los niños. Sobre los hombros el santo padre vestía una esclavina o pequeño manto del mismo color crema que su sotana, llamada también traje piano.

El Santo Padre realizó una resumen de la catequesis para los peregrinos de idioma español, claramente en este idioma, en la que invitó en este tiempo de Pascua a “dirigir nuestra mirada a María Magdalena, la primera persona en encontrarse con Jesús resucitado”. Señaló que “la experiencia de la resurrección que vive María Magdalena es profunda y existencial”.

“Ella se acercó al sepulcro -señala el Papa- con el corazón colmado de la tristeza y la soledad de quien ha perdido un ser querido, y al llegar allí, el dolor y la desilusión de no encontrar el cuerpo de Jesús le impedían verlo y reconocerlo vivo”.

“Entonces Jesús, tomando la iniciativa, la llama por su nombre. Ella al sentirse interpelada personalmente, experimenta dentro de sí una felicidad tan profunda que cambiará su existencia y que está destinada también a transformar la existencia de todo hombre y mujer”. Y Francisco señala que “es muy hermoso pensar que la primera aparición de Jesús resucitado se haya producido de un modo tan personal y cercano”.

Recuerda así que “nuestra vida, tantas veces cargada de esas mismas experiencias de soledad, de vacío y de dolor, se ve transformada por la presencia de Dios, que mucho antes de que nosotros lo busquemos, sale a nuestro encuentro, nos llama por nuestro nombre, y nos dice: Levántate, no llores más, porque he venido a liberarte”.

El Sucesor de Pedro al concluir el resumen de su catequesis animó a los peregrinos “a perseverar en la oración y en la escucha de la Palabra de Dios, para que en los momentos de dolor y abandono, sientan cómo Jesús resucitado los llama por su nombre, y salgan con el corazón lleno de alegría a anunciar a todos la Buena Notica de la Resurrección”.

Sergio Mora
Imagen: Fra angelico Jesús y María Magdalena en el sepulcro
(Fra Angelico)

Texto completo de la catequesis del Papa Francisco en la audiencia del 17 de mayo de 2017

«Queridos hermanos y hermanas ¡buenos días!

En estas semanas, nuestra reflexión se mueve, por decir así, en la órbita del misterio pascual. Hoy, encontramos a aquella que, según los Evangelios, fue la primera en ver a Jesús Resucitado: María Magdalena. Acababa de terminar el descanso del sábado. El día de la pasión no había habido tiempo para completar los ritos fúnebres; por ello, en ese amanecer lleno de tristeza, las mujeres van a la tumba de Jesús, con los ungüentos perfumados. La primera que llega es ella: María de Magdala, una de las discípulas que habían acompañado a Jesús desde Galilea, poniéndose al servicio de la Iglesia naciente. En su camino hacia el sepulcro, se refleja la fidelidad de tantas mujeres, que durante años acuden con devoción a los cementerios, recordando a alguien que ya no está. Los lazos más auténticos no se quiebran ni siquiera con la muerte: hay quien sigue amando, aunque la persona amada se haya ido para siempre.

El Evangelio (cfr Jn 20, 1-2-11-18) describe a la Magdalena subrayando enseguida que no era una mujer que se entusiasmaba con facilidad. En efecto, después de la primera visita al sepulcro, vuelve desilusionada al lugar donde los discípulos se escondían; refiere que la piedra ha sido movida de la entrada del sepulcro y su primera hipótesis es la más sencilla que se pueda formular: alguien debe haberse llevado el cuerpo de Jesús. Así, el primer anuncio que María lleva no es el de la resurrección, sino el de un robo que algunos desconocidos han perpetrado, mientras toda Jerusalén dormía.

Luego, los Evangelios cuentan otra ida de la Magdalena al sepulcro de Jesús. Era una testaruda ésta, ¿eh? Fue, volvió… y no, no se convencía…Esta vez su paso es lento, muy pesado. María sufre doblemente: ante todo por la muerte de Jesús, y luego por la inexplicable desaparición de su cuerpo.

Es mientras está inclinada cerca de la tumba, con los ojos llenos de lágrimas, cuando Dios la sorprende de la manera más inesperada. El evangelista Juan subraya cuán persistente es su ceguera: no se da cuenta de la presencia de los dos ángeles que la interrogan y ni siquiera sospecha viendo al hombre a sus espaldas, creyendo que era el guardián del jardín. Y, sin embargo, descubre el acontecimiento más sobrecogedor de la historia humana cuando finalmente es llamada por su nombre: ¡«María!» (v. 16)

¡Qué lindo es pensar que la primera aparición del Resucitado según los evangelios, fue de una forma tan personal! Que hay alguien que nos conoce, que ve nuestro sufrimiento y desilusión, que se conmueve por nosotros, y nos llama por nuestro nombre. Es una ley que encontramos grabada en muchas páginas del Evangelio. Alrededor de Jesús hay tantas personas que buscan a Dios; pero la realidad más prodigiosa es que, mucho antes, es ante todo Dios el que se preocupa por nuestra vida, que quiere volverla a levantar, y para hacer esto nos llama por nuestro nombre, reconociendo el rostro personal de cada uno. Cada hombre es una historia de amor que Dios escribe en esta tierra. Cada uno de nosotros es una historia de amor de Dios. A cada uno de nosotros, Dios nos llama por nuestro nombre: nos conoce por nombre, nos mira, nos espera, nos perdona, tiene paciencia con nosotros. ¿Es verdad o no es verdad? Cada uno de nosotros tiene esta experiencia.

Y Jesús la llama: «¡María!»: la revolución de su vida, la revolución destinada a transformar la existencia de todo hombre y de toda mujer, comienza con un nombre que resuena en el jardín del sepulcro vació. Los Evangelios nos describen la felicidad de María: la resurrección de Jesús n es una alegría dada con cuentagotas, sino una cascada que arrolla toda la vida. La existencia cristiana no está entretejida con felicidades blandas, sino con oleadas que lo arrollan todo. Intenten pensar también ustedes, en este instante, con el bagaje de desilusiones y derrotas que cada uno de nosotros lleva en el corazón, que hay un Dios cercano a nosotros, que nos llama por nuestro nombre y nos dice: «¡Levántate, deja de llorar, porque he venido a liberarte!». Esto es muy bello.

Jesús no es uno que se adapta al mundo, tolerando que perduren la muerte, la tristeza, el odio, la destrucción moral de las personas… Nuestro Dios no es inerte, sino que nuestro Dios –me permito la palabra– es un soñador: sueña la transformación del mundo y la ha realizado en el misterio de la Resurrección.

María quisiera abrazar a su Señor, pero Él ya está orientado hacia el Padre celeste, mientras que ella es enviada a llevar el anuncio a los hermanos. Y así aquella mujer, que antes de encontrar a Jesús estaba en manos del maligno (cfr Lc 8,2), ahora se ha vuelto apóstol de la nueva y mayor esperanza. Que su intercesión nos ayude a vivir también nosotros esa experiencia: en la hora del llanto, en la hora del abandono, escuchar a Jesús Resucitado que nos llama por nombre y, con el corazón lleno de alegría, ir a anunciar: «¡He visto al Señor!». ¡He cambiado vida porque he visto al Señor! Ahora soy diferente a como era antes, soy otra persona. He cambiado porque he visto al Señor. Ésta es nuestra fortaleza y ésta es nuestra esperanza. Gracias»

(Fuente: Radio Vaticano)

El Papa a los recién casados: “La eucaristía es el alimento de la familia”


El Papa preside la misa de cierre del Jubileo de los Sacerdotes

Al concluir la audiencia general de este miércoles, saludó también a los enfermos

La eucaristía es el alimento de la familia. Lo dijo el papa Francisco el miércoles 17 a los recién casados que lo saludaron después de a audiencia general.

Al concluir la catequesis en la plaza de San Pedro, el Santo Padre se dirigió como cada miércoles a los jóvenes, a las personas enfermas y a los recién casados.

“Hoy celebramos –subrayó el Sucesor de Pedro– la memoria litúrgica de san Pascual Baylon, patrón de las asociaciones eucarísticas”. Franciscano español, Pascual Baylon (1540-1592), tuvo una gran devoción eucarística y dedicaba mucho tiempo a rezar delante del Santísimo Sacramento.
“Que su amor por la eucaristía les indique, queridos jóvenes, la importancia de la fe en la presencia real de Jesús”, deseó el Papa.

“Que el pan eucarístico vos sostenga, queridos enfermos, para enfrentar con serenidad las pruebas y que sea vuestro alimento, queridos recién casados, para el crecimiento humano y espiritual de vuestra nueva familia”.

Anne Kurian

Líbano Jordania, Oriente Medio: Maria-Magdalena, apóstol de la esperanza

El Papa en la audiencia del miércoles invita al encuentro con Jesús para que transforme nuestras tristezas en alegría

María Magdalena es “una apóstol de la esperanza” explica el papa Francisco que ha saludado a los peregrinos de lengua árabe este miércoles en la audiencia general en la plaza de San Pedro.

“Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua árabe, en particular a los que vinieron desde el Líbano, Jordania y Oriente Medio”, dijo el Papa en italiano antes de ser traducido por su secretario particular, Mons. Yoannis Lahzi Gaid, sacerdote egipcio copto.

“María Magdalena llevó la esperanza de la resurrección a los discípulos, para que ellos pudieran llevar la buena nueva al mundo entero”, subrayó el Papa. “La Magdalena nos enseña a perseverar en la búsqueda del encuentro con el Resucitado, a no permitir que la amargura de la muerte y del duelo afecten en nosotros el deseo de encontrar a Jesús, y a dejar que el encuentro con Èl, transforme nuestras tristezas en alegría y nos transforme en testimonios”.

“Que el encuentro con el Resucitado nos resucite y que el nos ayude a hacer resucitar a los otros de las tumbas obscuras de la incredulidad. Que el Señor les bendiga y les proteja del mal”, les deseó el papa Francisco.

Anita Bourdin

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Valoración*